La República no solo es historia, es futuro

Cuando hace setenta y cinco años y ante un golpe de estado militar apoyado por las derechas monárquicas, los fascistas españoles y el carlismo ultramontano, los militares y guardias de asalto leales, los sindicatos obreros y los partidos del Frente Popular se vieron obligados a defenderse y luchar, no solo se estaba librando una batalla entre la reacción y fascismo frente a la legalidad republicana, sino contra un sueño de avance, mejora, modernización e instauración de una democracia real.

La causa republicana era un compendio de aspiraciones laicas, culturales y científicas, educativas, obreristas y transformadoras, junto a un liberalismo progresista y democrático y una aspiración de construcción federal del estado. Las viejas ideas republicanas de Costa de “escuela y despensa”, mejoradas con aspiraciones de justicia agraria, infraestructuras modernizantes y alegría, mucha alegría por haber alcanzado el siglo XX, tras haber derrotado en las urnas a una monarquía, caduca, decimonónica y corrupta, cuya última hazaña fue apoyar una dictadura, la de Primo de Rivera.

Pero para conmemorar hay que tener motivos y el primero es una Constitución muy avanzada para su época -la de 1931-, que instauraba el estado social por primera vez en España y que permitía avances sustanciales. La República era la inconclusa revolución burguesa que nuestro estado nunca tuvo y, si bien es cierto que habían personas y organizaciones potentes que pugnaban por más, no lo es menos que significó un soplo de aire fresco y limpio y fue la culminación de las ideas regeneracionistas, que desde finales del siglo XIX pugnaban por abrirse paso.

Claro que cuando a alguien le montan un golpe de estado, con voluntad expresa de desatar una limpieza étnica de republicanos, rojos, marxistas y anarcosindicalistas, lo que no hace es esperar tranquilamente que le degüellen; no al menos aquellas clases trabajadoras que, a diferencia de las actuales, estaban muy organizadas, concienciadas, y eran cultas gracias a las Casas del Pueblo y los Ateneos Libertarios y con mucha tradición de lucha social. Por eso las primeras respuestas fueron las sindicales.

Ahora tratan de ocultar aquello, unos por que sus abuelos fueron miembros de las escuadras negras que asesinaron en la retaguardia franquista o financiaron y apoyaron el golpe, otros porque siguen creyéndolo bueno, y unos terceros por claudicación ideológica y/o pura y simple traición a los ideales de sus predecesores políticos. Curiosamente, los que nunca han ocultado su condición ni la han disimulado han sido, hemos sido, los y las descendientes de familia e ideas de los vencidos y más si estos se enfrentaron con decisión al golpe militar fascista.

¿Pero es eso lo importante ahora? No, en cualquier caso, no solo. La República fue un cambio de régimen, que trajo una nueva Constitución y nuevas formas de gobernarse. No fue perfecta, pero lo intentó y no podemos hablar de resultados pues solo duró unos ocho años, tres de ellos de guerra. Si bien, y esto hay que saberlo, los gobiernos republicanos no declararon el estado de guerra hasta tres meses antes de perderla, pues ellos se enfrentaban a una sublevación ilegal e ilegítima, no a una fuerza militar reconocida y reconocible.

El legado republicano actual

Lo importante es su legado. Ahora que en las plazas y calles del Reino de España se vive una rebelión pacifica, ciudadana y profundamente democrática, las aspiraciones de una República de los y las iguales, con derechos, obligaciones -pero para todos, incluidos los poderosos- y con justicia social, las ideas republicanas adquieren su plena vigencia.

La reivindicación republicana tuvo mucho de exigencia de una verdadera democracia. La democracia en el estado español no llega de forma satisfactoria hasta 1931 y hasta entonces lo gobernaron una alianza de las oligárquicas económicas y la Corona, con el firme apoyo de sus instrumentos coercitivos.

Hoy salimos a la calle gritando “la llaman democracia y no lo es”, pues eso entiende el movimiento 15M que la que afirman tenemos. La herencia de transición impuesta por los vencedores inteligentes, las oligárquicas financieras -claro apoyo del franquismo, mientras este le fue útil- y que las debilitadas y exhaustas fuerzas de la izquierda tuvieron que aceptar por el simple hecho de ser reconocidas y legalizadas. Tal vez es lo máximo que entonces se pudo alcanzar -seguramente así fue, no seamos injustos- porque a pesar de los magros resultados, incluso esos no los regaló nadie y menos a las clases trabajadoras.

Así pues, ahora tenemos una oportunidad, ahora hemos comenzado una revuelta democrática, agudizada por la crisis financiera y sistémica mundial y sus crueles secuelas contra las clases populares. Por eso también ahora, o se está con las víctimas de la crisis, con las clases populares y trabajadoras, o se está con los bancos, con los poderosos, con los oligarcas. No es posible estar con ambos. No se puede decir que se está con los de abajo y sin embargo pactar con los de arriba, porque cada vez cuela menos.

El 15M, al igual que la República y las fuerzas que la impulsaron, es un movimiento regeneracionista, de salud democrática y de aspiraciones sociales, aún no definidas muchas de ellas -incluso moderadas en ocasiones-, pero es una fuerte y clara amenaza para el régimen vigente, es decir la alianza político-financiera que nos gobierna. Y esto acabará provocando rupturas y fusiones en busca de una democracia mejor y de una justicia social y reparto real.

Le propongo humildemente al 15M la confección de un programa popular y republicano, que avance desde lo público hacia la justicia y una nueva Constitución que modifiquen las reglas de juego actuales pues contienen trampa, y de hecho la vigente Constitución no solo no se ha cumplido jamás en lo que a aspiraciones de las clases populares se refiere, sino que tampoco en la profundización política se puede en ella leer algo. Hoy, gracias a la dictadura de los mercados vigente, es papel mojado.

Los enemigos del progreso social son los mismos, a solo que veamos un poquito y sin prejuicios la historia. Solo hay eso, unas siglas que tienen que aclararse en qué lugar están, pues por sus hechos no están en el que les correspondería o en el que sus padres ideológicos las hubieran situado. Es por eso por lo que hay que profundizar en las aspiraciones del 15M, para aclarar el campo, entre otras cosas.

En cualquier caso, hay que construir la alternativa y esta debe ser participativa y cívica e igualitaria. El principal enemigo ahora, el nuevo falangismo de hoy, es el neoliberalismo.

La guerra de clases lanzada por las clases poseedoras en todas las potencias centrales está ahí con toda su virulencia haciéndonos pagar la crisis a las víctimas de la crisis. Por eso entiendo imprescindible levantar una alianza social profundamente democrática, es decir republicana y rex-publicana y, entre las clases populares -es decir trabajadores y trabajadoras de todas las clases- hacer frente a rentistas y oligarcas.

Nueva etapa

Espero que os guste este nuevo blog, que me ha diseñado mi amigo y estupendo webmaster Osvaldo Midore, es el mismo que hace las web de Attac y ahora está construyendo la de las Mesas Ciudadanas de Convergencia y otras más que me callo, no sea que acabe creyéndoselo. Por cierto si os hace falta un web o blog en condiciones ya sabeís, Osvaldo es uno de los más reputados webmasters del altermundismo y la izquierda social del Estado.

Bien, trataré de seros útil y seguir dando opinioones, esta vez el blog es más bonito y espero que esto ayude.

Acabo pidiendo a todas y todos que el 23 y 24 nos veamos en Madrid. Hay que hacer un pequeño esfuerzo y hacer una demostración de fuerza del 15M todos y todas en Madrid. Hace ahora 75 años se acuño el “NO PASARAN” en la defensa republicana de Madrid y el “Madrid será la tumba del fascismo”. Ahora, gritemos Madrid comenzará a ser la tumba de la Dictadura de los Mercados.

Los poderes económicos exigen más, siempre más

El 18 de Julio el diario El País, vocero de un importante sector de la banca y poderes económico-financieros, y padrino de los sectores más socioliberales del partido del Gobierno, inició una nueva ofensiva.

El editorial del periódico de los Polanco y Carlos Slim -así como diversas y poderosas empresas, y que cuenta con Felipe González y Juan Luis Cebrían como principales ideólogos- exige el adelanto de las elecciones generales.

Pero ¿con que intención lo hace? me pregunto, pues sus dueños (los de “El País”) saben que, de producirse estos comicios, los vencerá casi seguro la extrema derecha, es decir el PP. Pues muy sencillo: Zapatero ya está amortizado por los mercados y los bancos. Zapatero ya se ha quemado haciendo reformas, pero no lo que significa reformas para un socialdemócrata verdadero, es decir avances socio-políticos constantes, graduales, continuos y tratando de mejorar las condiciones de las clases trabajadoras. No, para los socioliberales españoles actualmente en el poder, reformas son retrocesos. Recortes de pensiones y sueldos públicos, privatizaciones, ese es el nuevo significado de la palabra reforma.

Los poderes económicos, por boca de Juan Luis Cebrían y la derecha socioliberal, exigen más “reformas” y estas solo las puede garantizar un nuevo gobierno, es decir Rajoy y sus políticas de “austeridad”, lo que significa aún más recortes y privatizaciones que, dado que casi todo ha sido ya vendido a los privados, deberán ser las que afecten directamente al estado del bienestar, como servicios de salud y educativos, culminando con despidos de funcionarios y personal laboral de las administraciones públicas.

Pero claro, PRISA también apoya a la vez a Rubalcaba que es uno de sus niños mimados hace años. ¿Quiere esto decir que le está indicando el camino? Pues claro, aunque con esto cualquier analista vislumbra claramente que le pone en un serio aprieto y descubre sus servidumbres si es que llegará al poder, cosa harto difícil.

Los sectores que representa PRISA están marcando ya lo que debe ser y será la política económica, gane quien gane, pues los mercados no están dispuestos a aceptar ninguna veleidad social y democratizadora. Las mismas políticas ya fracasadas, serán las que se impongan si las clases populares no lo impedimos y no en las urnas, o no solo en las urnas, sino en la calle.

Las medidas económicas y sociales a tomar, están marcadas a fuego por la Banca, la Unión Europea y el FMI, y ningún político del sistema se saldrá de ellas. De hecho, aunque honradamente lo intentara no se lo consentirían. Así pues, solo las clases trabajadoras, el precariado, las paradas y parados podemos frenar tanta injusticia y tanto sufrimiento. Si no reaccionamos con más rotundidad, estamos avocados y avocadas al copago sanitario, educativo, a las pensiones miserables que todo periodo de “estrategia de shock” -y este lo es- produce entre los pueblos que lo sufren.

Así pues, no tenemos más remedio que seguir movilizadas y, aunque nos fastidiemos el día 23, acudir masivamente a Madrid, hacernos ver y seguir construyendo nuestra alternativa en la lucha y proponer soluciones, que las tenemos.

Por ahora en el reino de España, digan lo que digan y llenen páginas de sus periódicos sobre el Movimiento 15M, en realidad no se le está haciendo ni caso. Como mucho, están estudiando ver cómo nos dividen, como cooptan a sectores más liberales o moderados, o jaleando la supuesta hegemonía de los más ultra-radicalizados. De este modo, intentan aceptar lo que el sistema y los mercados pueden ver como asumible de nuestras reivindicaciones, pero sin tocar lo esencial y es que las políticas neoliberales son sagradas para los poderosos. El euro, el pago de la deuda y el Pacto por el Euro no se tocan, y el PP advierte: habrá más austeridad, pero ¿con quién más austeridad? ¿Con el protocolo y los sueldos de los políticos? Mentira, ya se ha visto que no. Austeridad con la sanidad, las pensiones, el crédito a PYMES y autónomos, entre otras austeridades varias que siempre pagará poca ropa.

En mi opinión, el Movimiento 15M debe avanzar hacía concreciones más allá del método, pues tenemos demasiados frentes de lucha abiertos y no podemos dejar ninguno, pues si de capital importancia es lograr defender la soberanía popular y una nueva ley electoral, no menos lo es enfrentarse contra el Pacto por el Euro, los planes del FMI, al pago indiscriminado y fraudulento de la deuda, la reforma laboral, la sequía del crédito y a la exigencia de un sector financiero público y denunciar el gran atraco al ahorro popular que se está llevando a cabo con la privatización y salida a bolsa de las Cajas de Ahorros.

El 18 de Julio PRISA ha demostrado que, en lo sustancial, junto con “El Mundo” e “Intereconomía”, “La Razón” o “La Vanguardia”, son lo mismo, pues sus intereses sustanciales son coincidentes: son los de sus dueños, muchos de ellos también coincidentes.

De la arena de la playa a las arenas del desierto libio

Hoy, sábado y paréntesis laboral -de las que aún tienen trabajo-, habrá gente muriendo en Libia. La geoestrategia occidental camina de fracaso en fracaso hasta el hundimiento total de un sistema decadente, consumista, hedonista y en profunda crisis de valores, tratando de imponer una democracia tan oligárquica como de baja calidad que sus pueblos sufren, aunque cada vez menos en silencio. Esta decadencia sin embargo sigue poseyendo, y en eso se basa su fuerza, una capacidad todavía muy grande de bombardear y de hacer sufrir a pueblos peor armados y más pobres en lo que a capacidad militar se refiere y siempre de otras obediencias religiosas, musulmanes preferentemente, aunque no únicamente.

No defenderé a Gaddafi, no me gustan sus ostentosos y ridículos uniformes militares, ni su antigua amistad con Aznar y Berlusconi pero, a la hora de analizar Libia (la situación social y su modelo de bienestar hasta que comenzaron los bombardeos cristianos y occidentales), habría que tener en cuenta otros parámetros que nuestra soberbia occidental y nuestro eurocentrismo racista nos impiden ver en ocasiones.

Lo cierto es que, tras una guerra tan sangrienta como inútil y con cientos de miles de muertos civiles, la cuestión iraquí sigue aún en la incertidumbre, la rebelión contra los invasores en marcha, y un gobierno chiíta inestable incluso para garantizar los intereses occidentales. Así, el único estado árabe con estado del bienestar -y donde las mujeres gozaban de educación universitaria, derechos familiares y posibilidad personal de vestir según su voluntad-, se encuentra destrozado y en manos de integristas.

Afganistán, un avispero donde los soldados norteamericanos comienzan ya a retirarse, ahora precisamente que el talibán y sus tribus aliadas comienzan a obtener el control de territorios e incluso eliminan al hermano del presidente títere de Occidente.

Como no había suficientes meteduras de pata, tenemos ahora la aventura Libia, con el reino de España presente y despilfarrando millones de euros, mientras aquí se regatean humildes pensiones de vejez y viudedad y hay al menos un millón y medio de personas ya sin recibir ni un euro de ayudas y subsidios. Esa es la realidad, dinero para matar, imponer unos ya caducos deseos imperiales, mientras que aquí se avala el copago sanitario y se PONE EN VENTA, SE PRIVATIZAN DE FORMA ESCANDALOSA LOS BIENES PÚBLICOS QUE GESTIONA AENA. Se están privatizando los aeropuertos de Barajas y el Prat y se esperan obtener 5000 millones de euros, cuando solo la T4 de Barajas ya costó más. ¡¡Basta ya!!!

Otro día hablaremos de ambas cosas, pero no puedo pasar hoy de denunciar como nos entrometemos en guerras con los demás, exportando sufrimiento, mientras aquí hay víctimas que sufren la crisis del capitalismo.

La intervención en Libia tiene tanto de proteger el negocio de los pozos de petróleo, como de evitar que la presencia China se incremente en Libia. Lo de Libia es una guerra interpuesta con los emergentes. Piensen, por ejemplo, en el apoyo claro de Sudáfrica al régimen Libio y la fría posición rusa, vigilante y observadora interesada de las carencias militares de la OTAN, incluso China observa y sonríe ante la incapacidad militar de los invasores y, por si acaso, negocia contratos ya con ambas partes.

Me río de los expertos del Instituto Real Elcano. Sus observaciones siempre fracasan pues son parciales y pro-cruzadas occidentales contra el mundo árabe. La realidad, y lo afirmo, es otra. Sobre esto hay un buen artículo al respecto de Fernando Moreno Bernal que recomiendo.

Los que hemos acertado con Irak, Afganistán y ahora con Libia, jamás seremos consultados, porque no somos “reales” –afortunadamente-, pero sí somos realistas, y ser realista es analizar y ver con veracidad y rigurosidad, aunque eso no le guste al poder.

Por lo pronto sí podemos exigir que el dinero gastado en Libia, Afganistán y Líbano se dedique a las pensiones y a las paradas y parados sin prestaciones y que no se malvenda AENA y los aeropuertos. Un gobierno que afirma ser progresista jamás debería privatizar nada, y menos sectores estratégicos.

Las incertidumbres del verano

Que se produzcan ataques especulativos al euro es lo lógico. El euro se ha convertido en un negocio para los especuladores y para los fondos de inversión. Es además una presa fácil, primero porque es una moneda sin nación, sin política fiscal común y sin fuerza militar tras ella. Europa no es sino un gran supermercado en el que, dado que ni existe regulación económica alguna, ni responde a unos intereses comunes, cualquiera llega y compra -o no-, pero es que además puede ir al encargado y amenazarle de que o baja los precios o se pone en la puerta y comienza a gritar que la fruta está podrida, la carne es de vaca loca y los yogures están caducados. Y esto hace daño si la gente pica -y suele picar, pues no entra-, pero es que además el extorsionador puede hacerlo, nadie se lo va a impedir y encima uno o dos de los dueños están conchabados con él.

Eso es Europa. Construida solo como un mercado y sin más objetivo que el de competir con otros mercados a base de eliminar los derechos sociales de sus habitantes duramente conseguidos -que no otorgados, tras largos años de duras luchas sociales, sindicales, políticas y guerras frente al fascismo-. Europa desea despojarse de los beneficios de las personas que la habitan, para así ceder ante el extorsionador de la puerta del supermercado, es decir las agencias de calificación y, en consecuencia, los llamados mercados a cuyos intereses estos sirven.

No hay voluntad ni coraje político en la Unión Europea para hacer frente a los especuladores financieros. Últimamente por la UE solo hay valentía para recortar prestaciones y empobrecer paulatinamente a la ciudadanía, montando una grosera transferencia de rentas de las clases trabajadoras y populares a los ricos, a los bancos, a las mafias financieras. Vivimos en una especie de “Chicago años veinte” en el que los gánsteres, con el apoyo de jueces y policías, vulneran las leyes y constituciones nacionales a favor de sus capos y protegidos por unas burocracias a su servicio.

La ciudadanía europea esta inerme frente a tanto latrocinio legal. En el reino de España, la situación es grave, muy grave y es víctima de constantes abusos y ataques. Pero seamos conscientes de que esos ataques están consentidos, permitidos, y el Gobierno lo que trata de hacer es tranquilizar a los gánsteres, en lugar de defender a la población de sus tropelías. Y encima, la oposición de derecha extrema el PP es Gobierno ya en casi todas las autonomías y grandes ayuntamientos, es decir posee un poder político inmenso y además, como es la más chula y grande de la clase, asusta, pues nadie se le enfrenta con coraje y decisión. Claro que si no se persigue a los gánsteres ¿cómo se le va a plantar cara al chulo de la clase?.

El neoliberalismo está fracasando, el capitalismo solo genera pobreza para la mayoría y además le estorba la Democracia. Estamos caminando, si no ponemos pronto pie en pared, hacía un capitalismo sin democracia, pues si algo no tiene la derecha española es tradición democrática. Por eso ahora las alternativas son muy simples y sencillas, todo comienza por defender la soberanía popular y situar la política por encima de los mercados.

La respuesta a la crisis financiera y del sistema, que tanto nos está haciendo sufrir a las clases populares, solo puede ser política, profundamente política. Articular un movimiento social y cívico participativo y muy amplio -tal y como se está produciendo- es político. Negarlo es suicida. Ignorar que este estado sigue dominado por la misma oligarquía que en los años cincuenta del siglo pasado es no saber a que nos enfrentamos, y esa oligarquía a pesar de la crisis, gana, porque la banca siempre gana y los bancos son los mismos en esencia, solo que aún más concentrados.

El pueblo soberano necesita decir que no tolera más esta situación. El 15M lo dijo, el 19J también, y ahora le toca el turno al 23 de Julio. Hay que salir nuevamente a la calle, pues hay que decirlo alto y claro, que no nos están haciendo ni puñetero caso.

Están los poderosos y los gobernantes, sean del partido con poder que sean, tan acostumbrados a pasar de nosotras que siguen sin hacernos caso; sin embargo, tiemblan ante los especuladores.

Hay que hacerse respetar y el 23 de Julio, haciendo el esfuerzo de ir a Madrid, les diremos que estamos aquí y de paso seguiremos construyendo alternativa política, cívica, popular, anti neoliberal y por otra sociedad y otras formas de resolver sus crisis.