15-M: Hartos de la estafa y la impunidad

Juan Torres López y Carlos Martínez García – Rebelión.

La inmensa mayoría de lo políticos, periodistas y tertulianos no han querido oír en los últimos tiempos a los jóvenes con tasas de paro del 45%; ni a las miles de personas que reclamaban al Banco de España y los tribunales que los defiendan de las estafas de los bancos en forma de contratos de swaps, clips y demás engaños; ni a los cientos de miles de familias que han perdido la vivienda; ni a las docenas de miles de pequeños y medianos empresarios que cierran sus empresas porque no reciben ni un euro de bancos que usan las ayudas públicas para seguir especulando; ni a los padres y madres de familia que tienen cada vez más dificultades para llegar a fin de mes mientras los beneficios de las grandes empresas y bancos se disparan; ni a quienes decíamos que las medidas que se estaban tomando no eran para resolver la crisis sino para que quienes la habían provocado salieran de ella con más poder y más beneficios; ni a quienes empezaban a sentirse indignados porque el gobierno llamara a La Moncloa para crear empleo a los grandes directivos de las empresas y bancos que más puestos de trabajo han destruido en los últimos años.

Han estado haciendo oídos sordos a todo esto. Nunca hablan de que los bancos matan de hambre a la gente ni explican cómo les engañan y quitan sus viviendas. Y ahora que la gente reacciona y sale a la calle harta de todo eso, quieren ser ellos los grandes intérpretes de lo que está pasando.

Pero se van a equivocar de nuevo.

Lo que está ocurriendo y lo que va a ocurrir en nuestras calles es bastante más sencillo de lo que parece. La gente ve, la gente lee y la gente entiende mucho más de lo que le ofrecen los medios propiedad de los bancos y de las grandes empresas que solo programan bazofia para que la mayoría de la gente ni vea, ni piense, ni sepa nada inconveniente para ellos. Cada vez más gente entra internet y habla con otras gentes para informarse por otras vías y ha empezado a descubrir que Botín, Miguel Angel Fernández Ordoñez, Francisco González, Rajoy, Esperanza Aguirre, Zapatero y compañía han montado una estafa colosal y que ya se ha empezado a cansar de soportarla.

Se han dado cuenta de que sí sabían que se iba a producir una crisis de gran envergadura pero que la ocultaron para que no se viera la responsabilidad criminal de quienes la habían provocado, los bancos y las autoridades de los gobiernos y los bancos centrales que miraban a otro lado.

Se han dado cuenta de que las multimillonarias ayudas que le dieron a los bancos con la excusa de que así se iba a reactivar el crédito para que no se siguiera perdiendo empleo ha sido también mentira porque lo que han hecho los bancos con ese dinero ha sido emplearlo en especular con la deuda de los gobiernos y así extorsionarlos mediante el auténtico terrorismo financiero que practican las agencias de calificación para exigirles reformas que les den aún más ventajas.

Se han dado cuenta de que la reforma laboral, la de las pensiones, de las becas y ayudas a la educación, el recorte de salarios y las que vendrán para modificar la negociación colectiva o para privatizar los servicios públicos no tienen nada que ver con las causas de la crisis, sino que son la forma de abrir nuevos negocios para que sigan forrándose los mismos de siempre.

Y la gente empieza a darse cuenta de que ya no se puede soportar tanto engaño en nuestra vida política, con cientos de cargos imputados por corrupción sin que los dirigentes de los partidos les digan nada, con un bipartidismo favorecido por una ley electoral sencillamente no democrática, por créditos bancarios que nunca devuelven y por medios de desinformación propiedad de las grandes fortunas o de empresas y bancos que solo informan de lo que les conviene. Es decir, miles de personas se han dado cuenta ya de que no vivimos en una democracia y que, por tanto, hay que reclamar la Democracia Real cuanto antes.

Eso no es todo, porque también hay algo más.

La gente que está en las calles, la que apoya a la que ya está en la calle y la que se va a ir sumando a la calle SÍ TIENE ALTERNATIVAS aunque los políticos convencionales se empeñen en descalificarnos diciendo que somos antisistema (cuando en realidad es el sistema el que es anti-nosotros) que solo sabemos protestar y decir que no.

Somos muchos y de sensibilidades variadas pero basta ver los documentos que han ido circulando llamando a las manifestaciones para percibir que hay cuestiones comunes y básicas que nos unen a todos porque, por encima de nuestras diferencias, somos, sobre todo y simplemente, ciudadanos y ciudadanas que lo que queremos es algo tan elemental como democracia real y justicia de verdad.

Entre otras demandas que pueden verse en los documentos de Democracia Real Ya u otras organizaciones que apoyan las movilizaciones, como ATTAC, queremos que haya una ley electoral que no sea discriminatoria, que garantice la igualdad de todos las personas ante los procesos electorales, queremos una jurisdicción que expulse de la vida política a los corruptos, queremos leyes de medios que garanticen pluralidad y no la concentración perversa de ahora….

Queremos normas que garanticen que los banqueros y las grandes patronales no puedan extorsionar a los gobiernos ni imponer su voluntad a los poderes representativos. Queremos que las decisiones económicas las tomen aquellos que hemos elegido para que las tomen, y no otros disfrazados de mercados. Y que los mercados estén sometidos a la ética de la satisfacción social y no a la del lucro sin cese.

Queremos recobrar las empresas que los gobiernos concedieron a bajo precio a capitales privados y que ahora se llevan nuestro capital y beneficios a otros lugares despidiendo a nuestros conciudadanos y prestando servicios mucho peores y más caros.

Queremos una banca pública controlada estrictamente para que garantice financiación a los pequeños y medianos empresarios y a las familias.

Queremos medidas de urgencia para que se investigue a los responsables de la crisis y paguen con dinero y cárcel por sus estafas, engaños y crímenes económicos en aquí y en los paraísos fiscales.

Queremos una reforma fiscal que acabe con la injusta situación actual que permite que los más ricos prácticamente no paguen y que hace recaer la mayor carga impositiva en los asalariados y pequeños y medianos empresarios de rentas más bajas, arruinando así a las clases medias y trabajadoras que son el sostén de las democracias.

Queremos que los poderes públicos impidan desde ya que siga habiendo miles de familias que pierden sus viviendas a manos de las entidades financieras, que se penalicen las actividades especulativas y que nuestro patrimonio natural y ambiental se siga destruyendo como hasta ahora solo para que ganen dinero unos pocos desalmados.

Esto es más o menos lo que quieren estas personas, jóvenes y más maduras, que han irrumpido en nuestras calles como un tsunami que durará mucho más de lo que algunos se creen.

No hace falta mucho debate para entender lo que piden, lo que pedimos. Es bastante elemental:

Que los culpables paguen el daño que han causado, que si antes han salvado tan generosamente a los ricos, salven ahora a las personas, y que se garantice que las decisiones que se toman en las instituciones políticas sean las que hayamos decidido los ciudadanos y ciudadanas cuando elegimos a nuestros representantes y no, como está sucediendo, las que imponen los banqueros y grandes propietarios para salvar solamente sus intereses egoístas.

Eso es todo lo que exigimos. De momento.

A los que tienen el gobierno, a los que tienen el poder, a los que mandan realmente

Esta crisis económica, política, social y ambiental que sufrimos, aún siendo del capitalismo y por la estricta aplicación de la ideología política neoliberal, la estamos padeciendo las ciudadanas y los ciudadanos de a pie. Las clases populares estamos pagándola, y encima las clases poseedoras están haciendo negocio a nuestra costa.

El casino económico ha arruinado bancos y cajas de ahorros, ha pinchado la burbuja inmobiliaria, y millones de paradas y parados lo están sufriendo. La crisis se está pagando a base de:

  • Congelar las pensiones y aumentar la edad de jubilación, hasta los 67 años.
  • Congelar el sueldo a los funcionarios y funcionarias un 5%, olvidando que muchas de ellas ni siquiera son mileuristas.
  • Subir el IVA de forma indiscriminada.
  • Consentir el trabajo en precario cada vez más y facilitar el despido.
  • Retirar pequeños subidos de supervivencia a paradas y parados.
  • Recortar los derechos sociales y congelar o disminuir en todas las autonomías las partidas destinadas a Estado del Bienestar.
  • Recortando la inversión pública, de forma que se incrementa el paro y circula menos dinero, hundiendo a pymes y autónomos.
  • Recortando los impuestos a los ricos, familias poderosas y a las grandes empresas. Ayudando económicamente a la banca privada y no cobrándole más impuestos.
  • Consintiendo y tolerando los paraísos fiscales y no persiguiendo a las fortunas y bancos españoles que operan en ellos.
  • No cobrando impuestos a los capitales especulativos. No imponiendo las ITF, de forma que los capitales fuertes y transnacionales paguen impuestos.
  • Privatizando servicios y sectores públicos de forma que el empleo se precariza y se hace caja momentánea vendiendo bienes que son del pueblo para que se beneficien grandes empresas y transnacionales sin escrúpulos, que precarizan luego el empleo y maltratan a los usuarios y consumidores.

Se está escuchando solo a los banqueros y grandes empresarios, muchos de ellos además con producciones deslocalizadas. A las fundaciones de “expertos” pagadas por bancos, que propugnan políticas económicas a pesar de ser una pandilla de fracasados, sus ideas neoliberales nos han hundido y nos están hundiendo más.

Hay propuestas de justicia y reparto, científicamente contrastadas de los expertos y científicas antineoliberales, que también los hay y mejores, pues no les mueve el deseo de servir a bancos, sino al pueblo y no se les escucha; en lugar de eso, los chulos neoliberales les llaman demagogos.

Todo esto se debe a que mandan los banqueros y los poderosos, por eso la gente con más capacidad crítica está indignada y se comienza a movilizar.

La soberanía popular está bajo mínimos y la Constitución de 1978 -excepto en el asunto monárquico y temas formales y formalistas- es papel mojado, pues en ella se afirma que España es un estado social y de derecho y últimamente solo se habla de estado de derecho, para reprimir y restringir derechos, pero no lo de SOCIAL.

Las derechas conservadoras imponen su agenda. Los grandes empresarios son recibidos por el monarca, constituyéndose en gobierno de facto y se gobierna pensando solo en tranquilizar a los mercados y mientras el crédito no fluye. En lugar de crear bancos públicos, se subvencionan los bancos y se privatizan las cajas de ahorros.

Esto es insostenible. Por todo ello, creo que debemos oponernos al Pacto de Gobernanza Europeo, el llamado Pacto del Euro, que será la puntilla contra las clases populares y un libro blanco para la definitiva imposición del NEOLIBERALISMO como doctrina política y económica en la Unión Europea, convirtiéndola en el paraíso de la injusticia social mundial. Instamos pues a que no se apruebe el Pacto del Euro y nos movilicemos frente a él.

Las indignadas y los indignados reaccionan

El domingo 15M cientos de miles de personas, jóvenes en su inmensa mayoría, salimos a la calle. Lo del 15 fue un movimiento social hablando con propiedad. Un grupo de gente joven, pero no solamente, lanzó una iniciativa a través de las redes sociales. Su objetivo simple, manifestar el hartazgo por la dictadura de los bancos, el terrorismo financiero y la actuación de los gobiernos temerosa y claudicante tanto ante los poderes económicos, como contra los planes de “ajuste, austeridad y contención del gasto público”; es decir, los proyectos y los hechos reales para hacer pagar la crisis a las clases populares en beneficio de los poderes financieros.

En lugar de rescatar a la gente, a las familias, se está rescatando a los bancos y rebajando o eliminando los impuestos que pagan los ricos, en la falsa creencia de que hay que salvar como sea el sistema financiero para de esta forma volver a crear empleo y crear riqueza apoyando a los poseedores. Falacia esta que está fracasando estrepitosamente, lo que aún cabréa más.

Es cierto que faltan referentes pero también que la gente no es tonta. A veces busca el enemigo a ciegas pues se siente engañada, utilizada y se sabe explotada. Pues bien, la solución no es poner el poder en manos de los representantes más genuinos del capitalismo y la depredación social en beneficio de las grandes empresas, sino en construir Poder Ciudadano, es decir, empoderar a la ciudadanía y estar con ella. No sirve aquí y ahora ya estar a bien con Botín -y sus ansias de botín- y con la ciudadanía, los y las pobres, las paradas y los precarios: es imposible. Hay que elegir: con los de arriba o con los de abajo, con las clases populares, con los pequeños y pequeñas emprendedores… o con los especuladores.

Lo del 15 de Mayo, el grito de Democracia Real YA!!! no ha sido sino el fruto de unas personas, pocas pero decididas, que han contado sólo con el apoyo de algunas asociaciones y ONGs, del decidido respaldo pero humilde de ATTAC, o de las Mesas de Convergencia, o de Socialismo 21, entre otras asociaciones, asi como de activistas sociales y militantes de las izquierdas a titulo individual, en cuanto a gente más organizada y experimentada. Pero sin poner condiciones y aceptando de lleno la intención de lograr, como así ha sido, una movilización muy amplia, plural y abierta a todas y todos los indignados e indignadas.

Ha habido miopía en algún sector de la izquierda radical, pequeño pero sectario, que no ha visto la necesidad de apoyar esto. Pues bien, se han equivocado y frente a esa posición, veteranas y veteranos luchadores sindicales, sociales y del socialismo de la izquierda y republicano han sabido ver que no solo era bueno, sino obligatorio apoyar a DRY y estar el 15 de Mayo. No por sacar tajada, eso jamás, sino porque era un imperativo moral y un acto de compromiso cívico. Además, seamos justos, este movimiento ha logrado sacar a la calle, pacífica y alegremente, a cientos de miles de personas en todo el reino de España.

Ha sido un movimiento que, aún sin saberlo claramente sus promotores, engancha con la tradición del pensamiento regeneracionista y republicano español. Con lo mejor del legado de la República social, de trabajadores de todas las clases, en pos de denunciar tanto a la oligarquía bancaria y rentista que sufrimos, como a las claudicaciones políticas frente a ella y el neo-caciquismo que nos invade.

Ha surgido una nueva forma de hacer y entender la política. Este movimiento está, de forma no excesivamente buscada, emparentado con el tunecino y eso no se le debe escapar a las y los que actualmente tienen responsabilidades políticas en todos los ámbitos. Es una clara llamada de advertencia y exigencia para ellos.

Lo importante comienza ahora, y lograr la convergencia cívica social para buscar otra salida a la crisis del capitalismo e implantar nuevos valores de libertad, igualdad y justicia frente a especulación y rapiña neoliberales es ahora nuestra exigencia. Hay que restablecer la soberanía popular frente a la dictadura del mercado. Caminar hacía el poder ciudadano. Podemos estar todas y todos los que hemos puesto nuestro granito de arena orgullosos del resultado y ahora apoyar a los de la Puerta del Sol.

Surgen nuevos tiempos y nuevas resistencias en toda Europa. Que tomen nota los poderosos, la res-pública de los iguales se está autoorganizando.

Hacia el Poder Ciudadano

El poder ciudadano, es lo único que puede hacer cambiar la solución neoliberal a la crisis económica y social que vivimos y sufrimos. La terapia de shok que se nos está aplicando en la vieja Europa, en el estado español, así como por medio del alarmante Pacto del Euro, que se nos viene encima cual una losa, que entiendo solo puede ser parado o reconducido, si la ciudadanía toma conciencia de su poder.

La Unión Europea, gracias a su opaca gobernanza, está imponiendo cada vez más recortes sociales y privatizaciones de sectores y servicios públicos. Estamos viviendo un proceso de destrucción del estado, una especie de anarquismo derechista y ultra liberal de una virulencia nunca vista desde finales del siglo XIX.

Europa que actualmente solo puede ofrecer al mundo su estado social, está aplicándose con denuedo en destruirlo. Europa que se presenta como paradigma de la democracia en el mundo, es realidad una especie de gran empresa privada sometida al poder de los grandes consejos de administración de bancos y transnacionales. La Unión Europea, tiene un Parlamento sin competencias y un ejecutivo que es el legislativo a la vez. En Europa no existe una libertad de prensa real, pues todos los grandes medios son propiedad de empresas y bancos e informan o más bien desinforman según sus intereses.

El único reducto de libertad informativa que queda, la red, está cada vez más controlada y mediatizada.

Los gobiernos europeos empezando por el español, han encontrado la excusa perfecta, cuando se trata de imponer sus medidas más impopulares y es que la UE les obliga, cuando la realidad es que las decisiones las toman los gobiernos, todos ellos a través del Consejo Europeo y de un Colegio de Comisarios, que los mismos gobiernos nombran, mediante un reparto por Estados, que deja en evidencia aún más el deseo de zafarse de los gobiernos cuando éstos, los y las comisarías imponen sus medidas siempre restrictivas, siempre privatizadoras, siempre a favor de los poderosos.

Pretendemos dar lecciones al resto del mundo, cuando uno de los estados con una historia de la más rica del continente y cuna del humanismo occidental, lo gobierna un bufón multimillonario y fascistón. Cuando varios países europeos aún se rigen por los restos del medioevo, mediante monarquías hereditarias, conservadoras y que a pesar del bulo de que reinan pero no gobiernan participan en el control del mundo a través de estructuras opacas y antidemocráticas como el club Bildelberg.

Europa es el paradigma de la Dictadura de los Mercados. En el reino de España, el poder de la banca y de ciertos banqueros les lleva incluso a dictar la política y decir lo que es bueno o no para su España, pues de ellos es. El poder antidemocrático de la Banca en el Estado Español esta consolidado desde mediados del siglo XIX y gobierne quien gobierne, la oligarquía financiera española extiende sus tentáculos e influencia y soporta o no regimenes y gobiernos según sus intereses.

Solo un intento de ventilar este aire enrarecido de incienso, oro, plutocracia rentista y estiércol de cuadras reales, durante la II República Española, fue ahogado en sangre, años del hambre, pan y fútbol.

Pero el 14 de abril de 1931 nos dejó un legado de ideas laicas, democráticas e igualitarias que hay que rescatar. Un discurso tan inteligente como populista que todo el mundo entendía y hay que recuperar y sobre todo una convicción de ser ciudadanas y ciudadanos, no súbditos. Fue el momento de oro de la Soberanía Popular.

Así pues entiendo que para construir la alternativa social a la crisis que el nefasto capitalismo, versión casino neoliberal, que los ricos y poderosos nos han impuesto, es imprescindible construir la alternativa democrática y nos queda muy poco tiempo para ello.

Están surgiendo de forma espontánea llamamientos cívicos y populares. Hay mucha gente cabreada, buscando algo. La solución no es aupar a la derechona, ni hacer caso de los parafascistas y autoritarios de “Intereconomía” etc. etc. No, la solución es que las ciudadanas y los ciudadanos seamos conscientes de nuestro poder y reclamemos el fin de los recortes sociales; que la crisis la paguen los que la han generado y el fin de la dictadura de los mercados.

Nuestro país de países, ha sido maltratado por una destructiva burbuja inmobiliaria que generó un empleo falso y temporal, ahora destruido con la misma facilidad que se creó. Tan mal tratado como nuestras costas. Ahora los bancos y los financieros que causaron tanto maltrato ambiental, que provocaron tanta corrupción política y social, tratan no solo de seguir imponiendo su voluntad, sino que paguemos nosotros sus pérdidas de juego, su bancarrota de casino. Nos están robando la cartera, mientras miramos la tele o pensamos que aún vivimos en un mundo rico y feliz.

Toda esta situación solo la puede invertir la ciudadanía consciente de su poder y deseosa de vivir con sencillez y felicidad, con frugalidad y dignidad, con amor y tranquilidad, pero para ello, antes debemos dejar de ser súbditos y volver a ser ciudadanas y ciudadanos. Construir el Poder Ciudadano, ese es ahora en mi opinión el principal objetivo.

La primavera árabe o el invierno de la “Comunidad Internacional”

Se están diciendo demasiadas tonterías acerca de las revueltas árabes al objeto de conseguir libertad y el apoyo a la “causa democrática” del Occidente cristiano de las potencias centrales, que todavía siguen empeñadas en hacer creer a sus poblaciones que son el centro del Mundo.

Pero peor que las sandeces interesadas por parte de gentes que ni han viajado a esos países, ni tienen organizaciones hermanas en ellos, ni conocen a actores sociales de las revueltas, de no ser la opinión de intelectuales colaboracionistas con los regímenes derrocados, o bien centros de pensamiento muy conservadores con antenas más en los servicios de espionaje que en la “calle árabe”, lo que me resulta más odioso es la hipocresía y doble vara de medir que Occidente y sus mandatarias y mandatarios aplican.

Para empezar -y Aznar lo ha dejado muy claro- todas las potencias de la Unión Europea y los EE.UU. se apoyaron en los corruptos regímenes derribados y se apoyan en los muchos que aún no han sido derrocados. Túnez y, tal vez, Egipto están en un camino hacía el cambio, junto con Yemen. Pero pensar que Jordania, Marruecos, Arabia Saudita, Qatar o Kuwait, son mejores que otros que están en cuestión por parte de la calle árabe es de una desfachatez y desvergüenza supina.

¿Por que nadie bombardea todavía el palacio del emir de Bahrein? No entiendo como Trinidad Jiménez puede reunirse con embajadores de Arabia Saudita, Kuwait, Qatar o Marruecos entre otros para estudiar las revueltas árabes; si no fuera por la sangre que se está derramando, resultaría cómico. Que catetez, que ignorancia, a no ser que sólo interese cómo aplicar medidas para controlar, aguar y vigilar las revueltas árabes.

La verdad es que toda esta situación, que Occidente no previó, se le ha escapado de las manos y su censura, por ejemplo, sobre la revuelta extendida también a Iraq, no hará cambiar la situación. El pueblo árabe ha iniciado su segunda ola revolucionaria tras la que comenzó en los cincuenta, pero tal vez con más posibilidades y con unos imperios mucho más decadentes, y nuevas formulas de acción ciudadana que se les escapan de las manos.

La enseñanza a sacar por nosotras y nosotros es que, contra los pueblos con voluntad de justicia y democracia verdadera, nadie puede. El neoliberalismo se las planteaba muy feliz hace diez años, pero ahora le crecen las dificultades.

Otro mundo es posible, le sepa mal a quien le sepa y los proyectos de la Trilateral, el club Bildelberg, los neocons con su líder Aznar a la cabeza o las posiciones sumisas al imperio decadente, comienzan a no asustar a la ciudadanía, incluida la europea y norteamericana.