Ciudadanía molesta y censura. Algunas ideas

Nos están ocultando Islandia y sus medidas para salir de la crisis, incrementando la democracia y encarcelando a los banqueros responsables de su bancarrota. No dieron la cobertura suficiente a la gran manifestación de Londres el sábado 26 de abril, convocada por la Coalición por la Resistencia, algo parecido a Activos Contra La Crisis en el estado español.

Nos escamotean la autentica revuelta social y sindical que se vive en los USA y la aparición por allí de un Tea Party, pero de izquierdas. Nos niegan la fragilidad actual del dólar USA y la quiebra técnica de 44 estados de la Unión.

Nos mienten sobre las causas reales de las revoluciones y protestas árabes, que son sociales y contra la subida de los precios de los alimentos; por la democracia, contra dictadores que apoyó Occidente o sigue apoyando en el escandaloso caso de Bahrein. Mientras, nos entretienen con su guerra en Libia y su “humanitarismo bélico”.

Tan criminal es Gadafhi, como el emir de Bahrein, el de Omán, el rey de Arabia Saudita o los leales y corruptos familiares de las monarquías europeas, es decir los reyes de Marruecos y de Jordania. Todos ellos oprimen a sus pueblos y en todos ellos la ciudadanía, la calle árabe, está dando una lección de valor, dignidad y conciencia social.

No nos informan acerca del verdadero calado de esta crisis y de sus cada vez más negras perspectivas de crisis sistémica es decir del capitalismo. Pero también crisis de valores y yo añadiría crisis de confusión. Nos confunden, nos marean, nos engañan.

Pero algo se está iniciando también en Europa, a pesar del alza tan preocupante de la extrema derecha y la derecha extrema como en España, donde fruto de la confusión, los banqueros y los políticos más reaccionarios al final logran imponer sus condiciones.

Si, Francia, Grecia, Portugal incluso la España del 29 de septiembre, pero ahora también Gran Bretaña, comenzamos a articular la resistencia ciudadana. La indignación crece, a pesar de la férrea censura neofranquista impuesta sobre de las protestas sociales en Murcia, por ejemplo. Algo comienza a fomentar la revuelta pacífica de las y los ciudadanos.

Por eso hemos de situar bien al enemigo, no sea que los culpables de la crisis acaben siendo las personas que, huyendo del hambre y la pobreza, vinieron a Europa a buscarse la vida, tal y como millones de españoles y europeos hicieron a los largo de los siglos XIX y XX, millones de nuestros padres y abuelos, en los años 60 marcharon a Francia, Alemania, Suiza, pero también a Argentina, Brasil y Venezuela.

No sea que carguemos las tintas sobre los políticos y políticas exclusivamente y olvidemos que ni todos son iguales, ni todas y todos son neoliberales y dejemos en paz a banqueros, especuladores, grandes propietarios y sus medios de difusión, publicidad y propaganda, que tratan de articular un golpe de estado berlusconiano en España.

La soberanía popular está secuestrada. La principal lucha ahora en España es en mi opinión por recuperar la soberanía popular, por que la economía y los plutócratas y la oligarquía rentista deje de dominar España, y por que en Europa las grandes transnacionales, grupos financieros y banqueros, dejen de ser el auténtico poder, con la complicidad necesaria de los gobiernos y el vasallaje inmoral de la burocracia de Bruselas.

La gran aportación de Europa al mundo, como dice Susan George, es el Estado Social.

La única receta neoliberal para salir de la crisis ya la sabemos de sobra, y es pagar de nuestros impuestos la quiebra y los quebrantos de los Bancos. Como si la banca fuera nuestra única salvación, como si patria y banca fueran lo mismo. Se está pidiendo por parte de diversos autores del pensamiento crítico que nos indignemos. Yo digo, tengamos dignidad, valentía y valores.

La actual campaña europea y española por las ITF, es decir Impuestos sobre las Transacciones Financieras y la supresión de los Paraísos Fiscales, es de una importancia capital, pues ataca al corazón de los causantes y BENEFICIARIOS de la crisis. Los ricos están haciendo caja y encima NO PAGAN IMPUESTOS. Pero el problema no sólo es que no paguen impuestos, es que los conozcamos y les controlemos, situando de esta forma la POLÍTICA, la Res Pública, por encima de la economía oligárquica financiera.

Necesitamos un frente amplio antineoliberal. Una confluencia ciudadana de paradas y parados, jóvenes sin expectativas, sindicalistas en disposición de defender y recuperar los derechos laborales y reconquistar la dignidad del trabajo, personas afectadas por la criminalidad de entidades financieras, autónomas y autónomos y pequeñas empresas arruinadas, acosadas por la sequía de créditos, mujeres en lucha contra el patriarcado y la violencia contra su genero. Al fin y al cabo personas demócratas, dispuestas como hace poco me comentaba un amigo en Málaga, a regenerar, a implementar un nuevo pensamiento regeneracionista, republicano y popular.

No partirán las soluciones de las derechas conservadoras. Lo digo claramente, sus recetas son aún más neoliberales, que ya es decir. Mirad si no lo que están haciendo en Murcia. Los conservadores y la derecha extrema están construyendo un discurso de falso populismo, que defiende las privatizaciones y ataca el estado, cuando la solución es reapropiarnos del estado y hacerlo social, democrático-participativo y dedicado exclusivamente al bien común, dotado de unos servicios públicos esenciales.

Los discursos defensores de las rebajas de impuestos en realidad solo pretenden rebajar los impuestos a grandes empresas y grandes fortunas, dejando la caja de las pensiones y la seguridad social a la cuarta palabra por falta de ingresos.

Necesitamos una ciudadanía amplia y plural, empoderada y consciente de su poder real. Necesitamos volver a confiar entre nosotras y nosotros, las buenas gentes trabajadoras o en proceso de formación. Como sabemos que nadie regala nada, la cosa es ahora ponernos manos a la obra y unir las diversas plataformas, iniciativas y activismos en pos del bien común y de la libertad.

Algunas propuestas de programa:

  • Reforma fiscal en profundidad, recuperando el valor democrático y social de la redistribución y del reparto de la riqueza.
  • Fomento de la economía productiva, frente a la financiera, que debe estar a su servicio.
  • Supresión de los Paraísos Fiscales e implantación de las ITF como medidas imprescindibles para garantizar los estados del bienestar y combatir el hambre y la pobreza.
  • Defensa del sistema de pensiones público. Jubilación a los 64 años. Fin de los apoyos fiscales a los fondos privados de pensiones.
  • No a la mal llamada reforma laboral. Restitución de los derechos laborales.
  • Creación de un sistema financiero público que garantice a familias y Pymes el crédito. Fin de la opacidad bancaria. Nacionalización bajo control ciudadano de las Cajas de Ahorros.
  • Ley de dación en pago sobre la vivienda. Política pública más intensa de vivienda en alquiler.
  • Ni una persona parada sin subsidio. Ni una familia sin apoyo solidario. Ni un rico sin pagar impuestos.
  • Defensa de la enseñanza pública. Más gasto público en educación y salud. El gasto público genera empleo y por tanto crea riqueza.
  • Implementación de medidas legales que garanticen la democracia participativa. Presupuestos participativos en todos los municipios.
  • Posibilidad de revocar cargos públicos corruptos. Establecer referendums, que permitan la revocación de gobernantes. Todos debidamente legislados, que permitan combatir a corruptos y embaucadores. Limitación de mandatos políticos, a todos los niveles.
  • Medidas de intervención y control ciudadano en servicios e instituciones públicas.
  • Justicia rápida y gratuita hasta tres veces el IPREM.
  • Auditoria pública sobre la banca privada, sometimiento a examen de la actuación de la banca en estos últimos diez años.
  • Auditoria sobre la deuda pública española y europea. Aclarar quienes y donde está la responsabilidad de la deuda pública y su carácter público o privado. Condonación de la deuda a los estados empobrecidos.
  • Política internacional de paz y solidaridad. No más guerras. No más buscar justificaciones estúpidas a guerras. Paz.
  • Que los responsables de la crisis económica mundial y española en particular la paguen. Exigencia de responsabilidades a los causantes de tanto delito económico y fiscal en lugar de recibirles con alfombras rojas. Los causantes del paro, el empobrecimiento y la ruina de tanta gente, deben responder de sus actos.

Éstas y otras muchas entiendo, deben ser nuestras propuestas, por que toda protesta o crítica, necesita alternativas y saber hacia donde vamos.

Libia. Pero ¿qué pasa en Bahrein?

Recomiendo este artículo para poder entender mejor que ocurre en Libia. Las cosas no son tan sencillas como parecen y menos aún como nos las pintan.

Aznar y Berlusconi, entre otros muchos, se reuniron con el cornel Gadafhi cuando era amigo de Occidente.

Las armas que utiliza Gadafhi contra su pueblo se las ha vendido Europa y los EE.UU. ¿Ahora que pasa? ¿que ha cambiado?
¿Por qué no se habla de la represión de Bahrein? Lo de las dos varas de medir funciona a la perfección.

No se puede imponer a tiros la democracia. Irak, pero tambien Afganistán, son la muestra.

Negocio, todo negocio. Lo malo de esto es que siempre hay muertes de civiles y que los pueblos siempre pagan el pato, sobre todo si no son rubios y con ojos azules.

Algo se mueve bajo el mar

A veces, y las gentes de mar saben distinguirlo, el mar parece tranquilo en superficie, pero sin embargo anda revuelto en el interior. La aparente tranquilidad puede estallar en cualquier momento.

Ocurrió en Túnez y posteriormente en Egipto. Pero nada es casualidad. Trataré de explicarme: La crisis financiera mundial, en especial tras el estallido de la burbuja especulativa de la economía casino, ha puesto muchas cosas al descubierto: como que se trata de la crisis de un SISTEMA, y que la economía de ese sistema está solo al servicio de unos pocos ricos y poderosos, de forma muy especial los bancos y los banqueros. Que todas las medidas para superarla por parte de los gobiernos, y de forma muy especial los europeos, han ido encaminadas a salvar los bancos y no a la ciudadanía.

Tras el fracaso del “casino económico”, excepto en Islandia nadie ha exigido responsabilidades a los banqueros, a los economistas neoliberales y neoclásicos, a los “profesionales y directivos”. Antes bien al contrario, se han exigido sacrificios a la población, a la ciudadanía, mediante el incremento del paro, despidos aún más baratos, incremento en dos años en la edad de jubilación, ERE en multitud de empresas, congelaciones de sueldos y pensiones, privatizaciones de servicios públicos y desaparición de las Cajas de Ahorros, entre otras lindezas.

Está subiendo el combustible, la electricidad y los alimentos y, sin embargo, todas y todos ganamos menos. Es decir, nos estamos empobreciendo, pero solo las clases populares. Los poderosos y los bancos no pagan más impuestos, sino menos y reciben cuantiosas subvenciones públicas. Los autónomos y pequeños empresarios ven como quiebran sus pequeños negocios, y sin embargo el crédito bancario no les llega.

A esto, hay que sumar una democracia de baja calidad, con menos participación ciudadana cada vez, casos de corrupción no resueltos, profesionalización excesiva de la política en ausencia de formulas participativas de elección de cargos públicos y transformación de los entes políticos en empresas de gestión sin apenas diferencias y con comportamientos similares.

¿Cuál es la respuesta institucional?

Relanzamiento de la energía nuclear como energía barata (menos mal -y es una desgracia-, que el terremoto y tsunami en Japón han puesto al descubierto su criminal peligrosidad). No dejo de preguntarme ahora que dirán Rajoy, el PP, así como el lobby pro-nuclear del PSOE.

Privatización de las “joyas de la corona” de AENA y más medidas de control del gasto público; es decir, menos inversión pública y por tanto menos empleo, todo para pagar la famosa deuda. Deuda pública que, en estos momentos en el estado español, ya sabe todo el mundo que es privada mayoritariamente.

En el fondo, aquí y ahora, todas y todos los que tenemos la suerte de tener trabajo lo hacemos para sufragar la deuda de los bancos y cubrir sus déficit generados por una burbuja inmobiliaria tan absurda y destructiva de territorio, como dañina a la postre y que tanto paro ha creado.

Por todo esto, la gente esta reaccionando y se está organizando por su cuenta a través de mil formas aún inconexas, pero que advierto a quien corresponda se están generando.

Mientras, los profesionales de la política, en sus torres de marfil, siguen sin enterarse de lo que la calle empieza a convocar. La verdad es que nosotras y nosotros no merecíamos esto, y claro, se pasará factura. La desconfianza es tremenda y la falta de ilusión en las respuestas políticas convencionales también.

ATTAC lleva doce años pidiendo a la ciudadanía que se empodere y responda. Que tome en sus manos su destino y se reapropie de la política. ATTAC en estos últimos meses ha denunciado lo erróneo de las medidas tomadas por los poderes públicos y está presentando sus alternativas. No somos un partido, no nos mueve la lógica electoral, ni mucho menos el cortoplacismo. Tampoco el regusto de la discusión teórica e intelectual de estrategas de salón. Pero hemos advertido de lo que es imprescindible hacer.

Afortunadamente, la calle siempre va e irá por delante. Por eso creo que hay que ver con simpatía las distintas redes sociales y de convergencia ciudadana que están apareciendo como muestra de la indignación ciudadana. Tras la ilusión de la Huelga General del 29-S caminamos hacia lo frustrante e inesperado, y tras el aumento de la edad de jubilación y la reducción de las prestaciones por desempleo y las desapariciones de pequeñas, pero imprescindibles ayudas, hemos comprobado, sentido la soledad cívica. Pero no estamos solos somos multitud.

Debemos advertir de pescadores de río revuelto, así como aplaudir diversas iniciativas ciudadanas tendentes a lograr más democracia, justicia fiscal, justicia climática e igualdad. No es el momento de vanguardias, sino de las gentes indignadas, y esto se verá y se notará, y el clamor llegará a los centros de poder, haciéndoles saber que estamos aquí y que no les pedimos nada: exigimos reparto, igualdad y democracia.

No se puede hacer politica sin sentimientos

No se puede hacer política sin sentimientos. No se puede hacer o elaborar discurso sin pensar en quienes sufren las consecuencias de tanta injusticia y sobre todo no se puede pensar en cómo avanzar hacia un mundo mejor, si no amamos a nuestros semejantes y luchamos por nuestra felicidad. La de todas y todos.

A las izquierdas, a las personas transformadoras o a los justicieros, les ha sobrado en demasiadas ocasiones pragmatismo, convicciones férreas capaces de cualquier cosa o voluntad de pensar por el bien de los demás pero sin contar con ellos. No se puede decir tranquilamente lo que es bueno y lo que no, lo correcto o incorrecto sin saber escuchar a las que sufren. Menos todavía afirmar que la gente no sabe lo que quiere.

¿Por qué tantas veces se nos llena la boca -y a mí el primero-, diciendo lo que hay que hacer, pero practicando lo contrario? Aterricemos:

No se puede decir que se beneficia a la gente sencilla y a las clases populares fastidiándolas, como de forma tan sencilla y buena describió hace poco un activista social muy apreciado, José Coy, en un acto ciudadano celebrado recientemente en Madrid.

Nadie me hace el bien rebajándome el sueldo ahora que el gasoil y la luz están por las nubes y los alimentos suben. Nadie hace el bien a los demás precarizando el empleo u obligándole a la gente a trabajar más años, ¿Por qué no nos enfrentamos de una vez a las y los poderosos? ¿Por qué no identificamos de forma clara y contundente al menos al principal adversario, al enemigo, -si, al enemigo-? La Banca. La Banca privada, la banca controlada en el estado español por unas cuantas familias e igualmente en Europa.

Digo y afirmo lo de la banca, porque estas líneas ni pretenden polemizar con nadie, ni son un ajuste de cuentas, pues no las tengo pendientes con nadie excepto con los especuladores, sino una reflexión personal y un llamamiento a la acción, pero con el entendimiento, la comprensión y la amistad.

La cosa es sencilla, hay que ver las lágrimas silenciosas y amargas de la víctima de un desahucio. Hay que mirar a la cara inexpresiva de una parada o a la expresión de un padre sin futuro, la vergüenza de no poder invitar jamás en un bar o el silencio a la hora de pagar. Hay que ponerse en la piel de la cola del paro o en la rabia de los que, trabajando, vemos como nuestros ingresos no nos llegan, o el futuro no nos es ni siquiera imaginable, por que al menos de forma individual no lo vemos ya.

Europa se ha convertido en una fortaleza de la desvergüenza. Los mercados, es decir los bancos y los ricos, imponen su voluntad, juegan con nuestros tesoros públicos y especulan con las deudas estatales imponiendo políticas antisociales y anti populares con mil excusas que economistas y políticos mercenarios, ultra conservadores y derechistas o, lo peor, resignados y sin horizontes ideológicos de cambio imponen, a pesar de que no hay salida ni siquiera para ellos.

Hay muchos problemas en esta vieja y caduca Europa, pero el principal es la falta de ilusión y el convencimiento de que aquí hemos de vivir bien, por derecho propio, porque estamos en el más privilegiado de los mundos posibles.

El mejor de los mundos posibles en un continente que, en su parte más occidental, ni tiene casi petróleo, le faltan muchísimas materias primas, le comienza a escasear el agua y hasta hace poco, muy poco, envió millones de sus habitantes a emigrar a otros continentes, sufrió hambrunas y solo se recuperó gracias al invento del fusil ametrallador, colonizando a otros pueblos armados con lanzas, o mediante guerras llamadas mundiales.

Ahora vivimos de una capacidad tecnológica y militar que hasta hace muy poco era superior, pero que ya no solo Europa y los EE.UU. la poseen. Es más, comienzan a no ser tampoco hegemónicos en esto.

Tenemos un gobierno de facto en la Unión Europea que al final ningún parlamento controla, pero somos tan cínicos que damos lecciones de democracia a todo el mundo, sin ser conscientes de la hilaridad que comenzamos a provocar. Hemos perdido el espíritu crítico y la dignidad. Seríamos incapaces de emular a egipcios y tunecinos, al menos por ahora.

Mucho tienen que cambiar las cosas, pero creo que debemos comenzar por introducir el humanismo en nuestras conciencias. La sabiduría del saber mirar hacia dentro para poder mirar hacia fuera.

El humanismo en Europa fue la antesala de la ilustración y la enciclopedia, y sin estos no hubiera surgido la Revolución Francesa y sin esta los jacobinos y sin ellos los socialistas. Todo está encadenado: sin Rousseau, no hay Marx. Sin gentes que sufren y se rebelan, no hay sindicatos, no hay socialismo.

Pero lo que empezó siendo compasión por el débil, acabó siendo la lucha por una sociedad de mujeres y hombres libres sin clases sociales. Ahora no tenemos, ya al menos en la cultura dominante europea, ni siquiera compasión, y si miento ¿por qué los mercados imponen su voluntad y los banqueros ejercen el poder real?

Hay demasiadas tareas a acometer, tal vez, pero en mi humilde entender la principal y primer problema es ser conscientes de que la ciudadanía, las clases populares, constituimos un único sujeto colectivo del cambio. El segundo problema es que la soberanía popular que se inicia en la Francia Revolucionaria con la conquista de la soberanía nacional, están ahora en fuera de juego; es decir, es puramente formal, pues si no fuera así, no mandarían tanto los banqueros.

El tercer problema, en mi opinión, es la necesidad de constituir vínculos de conciencia, de recuperación de una cultura no manipulada y de impulso de lucha democrática para de esta forma auto organizarnos de formas diversas, en diferentes entes, pero con profundos vínculos en pos de la justicia, la igualdad, la voluntad popular. En cuarto lugar, construir el discurso desde la práctica, pero con ejemplos sencillos y con la implicación de todas las personas activistas en luchas y reivindicaciones concretas, en barrios, empresas, facultades, institutos o mercados.

Hay finalmente otra tarea no menor, la de ser amigas y amigos, la de entendernos y buscar nuestra propia convergencia. Me explico: si las personas que buscamos la transformación y el cambio del sistema injusto e insostenible imperante, las altermundistas, las socialistas de izquierdas y la socialdemocracia consecuente (no confundir con socioliberalismo dominante), no somos capaces de encontrarnos y enriquecernos mutuamente con nuestras reflexiones y aportaciones teóricas mutuas, reflexiones compartidas y relato enriquecedor común ¿Qué pretendemos cambiar?¿A quiénes de las clases subalternas pretendemos convencer? Desde la descalificación, aunque sea irónica y aparentemente sabia no lograremos nada. Yo pretendo enriquecerme escuchando y leyendo a intelectuales de muchos ámbitos del saber y de diferentes escuelas y corrientes emancipatorias, pero ¿por qué he de denostar a quienes no piensen o interpreten el pensamiento como yo? ¿Acaso son ellos mis enemigos? No, mis enemigos son los plutócratas, los banqueros y especuladores, los intelectuales neoliberales que mienten y engañan a la gente a cuenta de los anteriormente citados, los poderosos y sus fuerzas coercitivas y represivas, pero no otras personas que, matices aparte, comparten una visión semejante del mundo.

Estoy harto de discusiones estériles, cuando todas y todos aportan algo positivo. Estoy hasta las narices de tener que justificar y explicar mil veces nuestros actos cuando estos son diáfanos.

Las tareas prioritarias ahora son tan claras como simples:

  • Atacar el problema de la deuda, tanto de las potencias centrales como del mundo empobrecido, y denunciar los pingües beneficios que la banca obtiene gracias a ella.
  • Desmontar el tinglado financiero de los Paraísos Fiscales, logrando además imponer ITF tanto para controlar como para recaudar a bancos y ricos que no pagan impuestos.
  • Exigir banca pública y créditos baratos para la economía social y las pequeñas empresas.
  • Defender los sistemas públicos de pensiones, edades de jubilación lógicas y no ya de viejos hechos polvo y con menos años de vida a gozar con calidad, pues la jubilación a los 67 es un atentado antisocial.
  • Enfrentarnos a la destrucción ambiental del planeta.
  • Defender lo público y el sector público con control democrático y luchar por una democracia real, ciudadana, participativa y de calidad, como principio y resumen a todo lo demás.

Pues bien, esto que es tan simple y en apariencia tan reformista, no lo consentirá jamás el sistema, si no nos rebelamos y lo imponemos.

El sistema, el capitalismo, en busca de nuevas expectativas de negocio jugará ahora con los alimentos y de forma criminal hará de la burbuja con los cereales su nuevo negocio, impidiendo cualquier intento de establecer la soberanía alimentaria… y ante esto, ¿vamos a seguir discutiendo?

Vale, que cada cual exponga sus recetas y haga sus reflexiones pues nos pueden alumbrar y siempre serán buenas, pero utilicemos los libros y revistas para leerlos y pensar, no para tirárnoslos a la cabeza.

Explicar todo esto de forma sencilla y con sentimientos es nuestra responsabilidad. Nuestros fallos y errores son nuestros, y no de un sistema opresor que condiciona todo. Siempre podemos encontrar excusas, pero los pueblos de la nación árabe y los bereberes norteafricanos nos han demostrado que no hay opresión ni dictadura capaz de frenar a una ciudadanía harta, con índices alarmantes de paro y empobrecida.

El jefe del estado en Kuwait. Escandaloso.

El emirato de Kuwait, gobernado por una monarquía tradicional, acaparadora de la riqueza petrolera y autoritaria, profundamente autoritaria y pro-occidental, celebra estos días el cincuentenerio de la independencia que le facilitó el Imperio Británico, que es su creador e inventor.

El rey Juan Carlos, “hermano” de Hassan II -e imagino “tío” de Mohamed VI- es también “pariente” del autoritario emir de Kuwait.

Imagino que no es casualidad que, cuando todos los pueblos de la Nación Árabe están levantándose por la libertad y democracia, pero tambien por la justicia contra la pobreza y por el pan, revueltas profundamente sociales que incluso han contagiado Kuwait, esta visita no es sino un apoyo a las corrompidas y feudales monarquías árabes que explotan y reprimen a sus pueblos.

Pienso que lo único medianamente decente que podemos hacer ahora en SOLIDARIDAD con nuestros hermanos y hermanas árabes, es exigir la dimisión del Jefe del Estado por esta visita, no solo impresentable, sino también torpe y de respaldo a señores feudales que tal vez puedan ser derribados por sus oprimidos pueblos.

Esto debiera ser un escándalo politico de primer orden.