¿Quien causa el éxodo masivo de sirios, afganos, palestinos y libios? Estoy harto de cobardía

Nunca la solución de los problemas es el “buenismo.”

Las ONG solidarias en su práctica totalidad, excepto muy contados casos, no cuestionan el sistema y no van a las causas de los problemas, sino como mucho y es de agradecer a buscar soluciones de forma solidaria.

Pero la ola de refugiados que buscan asilo en una Unión Europea empobrecida y con millones de personas paradas -creyéndola un paraiso-, que ciertamente para ellos que vienen de estados en guerra, lo es; tiene otras causas. Aunque la Unión Europea sea el paraiso tan solo de los ricos, los banqueros y los grandes patronos industriales y de servicios. Está tragedia humanitaria la provoca en estos momentos no el hambre, sino la guerra.

Arabia Saudita, Quatar y otros emiratos reaccionarios. El estado de Israel. Los EE.UU y la OTAN en su conjunto SON LOS CULPABLES directos de lo que está ocurriendo. Yo les acuso.

Bombardearon e invadieron Afganistan, Irak y Libia, permitieron los genocidios de Gaza y alentaron, la guerra civil Siria armando a facciones y financiando islamistas. Desde los años sesenta del siglo pasado están apoyando a grupos integristas. Toleran y adulan a una Arabia Saudita corrupta, medieval y rigorista, que fomenta un islam radical y han sido el caldo de cultivo necesario del Estado Islámico. Ahora todas y todos en el mediterráneo, pagamos las consecuencias de la extraña alianza judeo-cristiana-islámica rigorista y monárquica. Pero sobre todo la pagan las mujeres, las niñas, los pueblos afgano, sirio, palestino, iraquí…

Pero las riadas de refugiados no van hacía Qatar o hacía Arabia Saudita o hacía los EE.UU de América del Norte. Llegan a la depauperada Grecia y encima algunas ONG critican a los griegos en lugar de hacerlo a sauditas, estadounidenses e incluso franceses y británicos.

Este problema no hubiera tenido lugar jamás, si no hubiera habido injerencias cruzadas occidentales o la islamización reaccionaria de los reyezuelos del golfo. En lugar de culpar a un estado europeo en crisis y con millones de personas paradas haciéndole de paso un favor a los neonazis, lo que hay que hacer es denunciar el problema. Apoyar, si, exigir ayuda para los refugiados, si ¿Pero porqué nadie pide financiación a los guardianes sauditas de la Meca o a lo poderes financieros de los EE.UU y Europa que paguen este tremendo sufrimiento humano, que ellos han provocado?

Reproduzco este artículo y reuego leerlo para concer las causas de lo que ocurre. Y exijo menos cobardía y más solidaridad verdadera a los y las “buenas”.

Basta de mentiras y confusión.

http://portuarioenexcedencia.com/?p=1119

 

¿Que está ocurriendo en el canal de Sicilia? ¿Que ocurre en torno a Lampedusa?

La tragedia del barco-patera viejo y atestado de inmigrantes y refugiados hundido en el mediterráneo cuando trataba de alcanzar costa italiana, tiene culpables. No es el capitán o los mafiosos traficantes de seres humanos los responsables. Son eso si unos desalmados delincuentes que se lucran de la tragedia, pero basta ya de hipocresía y de no hablar con crudeza y decir las cosas claras, muy claras : Estas migraciones desde las costas libias son producto no solo de la pobreza extrema y de la huida del hambre. De hecho la mayor parte de los pasajeros en los barcos de la muerte son personas que huyen de guerras, estados fallidos y conflictos civiles eternizados por intereses comerciales, de control de materias primas y victimas de la fallida geoestrategia del Occidente OTAN, en el oriente próximo y en el norte de África.

En mi artículo http://portuarioenexcedencia.com/?p=1090

De que nos extrañamos. Todo tiene su origen y sus culpables

publicado en diversos digitales señalaba el origen de los conflictos en el mundo islámico y en especial árabe.

En el artículo  http://portuarioenexcedencia.com/?p=1090

Situemos el problema: El sistema-mundo en profunda crisis o la excusa del islamismo radical

trataba de poner el dedo en la llaga sobre las causas y orígenes del islamismo violento y radical. En ambos artículos señalo que el entorno OTAN occidental y las antiguas potencia coloniales europeas llevan años arrasando al socialismo árabe y al laicismo progresista y nacionalista árabe en beneficio de sus intereses y la seguridad de Israel que este interpreta de forma “tan contundente” cuando no genocída. Han liquidado al nacionalismo progresista y al socialismo nasserista y baasista y se han acabado encontrando con Al Quaeda y el Estado Islámico.

Bien, situado el tema, los conflictos derivados de las invasiones de Iraq de Bush padre e hijo, la invasión de Afganistán, el conflicto sirio alentado por Arabia Saudita y sus aliados junto al inhumano cerco de la franja de Gaza y su sistemática destrucción han generado cientos de miles de refugiados. Muchos de ellos de lo que eran las clases medias de estos países. Esto, más el desastre libio, haciendo sucumbir el Estado y apareciendo en su lugar varios estados, tribales y fallidos todos ellos y con más o menos aditamento de islamismo radical. El estado fallido libio dividido en zonas controladas por diversas milicias locales, cuando no bandas armadas de carácter mafioso, es la lanzadera por la que escapan los refugiados. Sirios, afganos, iraquíes, palestinos, libios, pero también eritreos incluso pakistaníes, así como personas de otros puntos de África, pero también de Asia, que se unen y desde diversas rutas en Egipto partiendo sobre todo desde los puertos francos de Libia convertidos en puertos particulares de un estado que fue destruido y bombardeado por Italia, Francia, Gran Bretaña y EE.UU, incluso el Reino de España, envío algún cazabombardero.

Esas guerras todas ellas provocadas por la OTAN o los estados miembros principales son las que generan los refugiados, a los que se suman africanos negros huyendo de la miseria.

Mejor hubiera sido evitar muertes y guerras. Mejor hubiera sido no intervenir en esos países para destruirlos a cambio no de llevar la democracia. Eso es mentira ¿O acaso hay democracia en Libia, o las mujeres caminan sin burka incluso por las calles de Kabul? No, todo era mentira y ahora tras apoyar a los sauditas y su islam rigorista y dicen algunos expertos herético, nos quejamos del estado islámico, del llamado terrorismo y de la llegada masiva de personas huyendo de la guerra, el hambre y la barbarie.

No estamos ante una catástrofe humanitaria. Esta, que se da, es tan solo fruto de las guerras y las persecuciones étnicas y religiosas provocadas por los últimos treinta años -al menos. Se que son más- de intervencionismo neoliberal occidental. De fomentar los servicios secretos occidentales e israelíes el islamismo radical para liquidar el marxismo socialista árabe y el progresismo nacionalista que si dificultaba el imperialismo del espacio geopolitico OTAN.

Está claro que algunos o bastantes de estos regímenes que disponían de estados del bienestar aceptables y niveles de salud y educación muy correctos y en los que las mujeres podían caminar sin velos y maquilladas si era su voluntad, eran regímenes autoritarios y no eran democracias según los parámetros europeos. Había corrupción y eran estados muy burocratizados. Pero me pregunto ¿El Reino de España de la Gurtel, Barcenas, los EREs, el ladrillo y sus pelotazos, Marbella….. La ley mordaza, puede darle lecciones a alguien?

La Unión Europea es un inmenso territorio de la hipocresía. Vamos a intentar informar correctamente. Para acabar con las muertes en el canal de Sicilia, hay que acabar con los conflictos armados que principalmente los EE.UU, Arabia Saudita y sus respectivos aliados han creado.

 

 

¿Que hacer ahora en Europa? Oskar Lafontaine nos lo explica

Este artículo del lúcido, inteligente y comprometido socialista democrático, cabal y valiente Oskar Lafontaine es un chorro de aire fresco tras la decepción griega. Decepción provocada por la UE alemana y el capitalismo financiero europeo contra Syriza, pero también por la debilidad de la izquierda europea.

En el estado español, por desgracia ni hay una mente tan lúcida, ni un líder de su talla en ninguna formación de izquierdas o transformadora o….. Nadie. Por eso al menos aprendamos de Lafontaine, lo cual si es posible:

¿Qué podemos aprender del chantaje al gobierno de Syriza?

Artículo publicado originalmente en la edición de fin de semana de Junge Welt. Traducción: Carmela Negrete

Muchas personas en Europa recibieron la elección de Alexis Tsipras como primer ministro de Grecia como una noticia esperanzadora. Cuando el presidente de Syriza, después de semanas de agotadoras negociaciones firmó el dictado de recortes, la decepción fue asimismo muy grande. Sería injusto y arrogante señalar a Alexis Tsipras y a Syriza con el dedo acusador de la moral. Mucho mejor sería reflexionar dentro de la izquierda europea bajo qué condiciones es posible en Europa hoy hacer una política democrática y social, es decir, de izquierdas.

Hemos aprendido una cosa: Mientras el supuestamente independiente y apolítico Banco Central Europeo pueda cerrar el grifo del dinero a un gobierno de izquierdas, una política que se oriente hacia principios democráticos y sociales será imposible. El exbanquero de inversión Mario Draghi no es ni independiente ni apolítico. Él trabajaba para Goldman Sachs, en el momento en que ese banco de Wall Street ayudó a Grecia a falsear los balances de su contabilidad. Así fue como se hizo posible la entrada de Grecia en el euro.

En los meses pasados muchos artículos de opinión se han ocupado de la pregunta de si el dracma debería ser introducido de nuevo. No sirve para nada y es una base errónea reducir el debate a esta pregunta. No solo en Grecia, sino en todo el sur de Europa el paro juvenil es insoportable y cada uno de los países que forman parte de la zona euro están siendo desindustrializados. Una Europa en la que la juventud no tiene futuro está en peligro de descomposición y de convertirse en el botín de fuerzas nacionalistas de extrema derecha renovadas.

La vuelta al sistema monetario europeo

La pregunta, por todo ello, no puede ser para nosotros: “¿dracma o euro?”, sino que la izquierda debe decidir, si a pesar del desarrollo social catastrófico se sitúa a favor de una permanencia en el euro, o por el contrario se pronuncia en favor de una reconversión escalonada hacia un sistema monetario europeo más flexible. Yo estoy a favor de una vuelta a un sistema europeo de monedas que tenga en cuenta las experiencias aprendidas con este sistema monetario y que con su construcción beneficie a todos los países que formen parte del mismo.

El sistema monetario europeo funcionó durante muchos años no sin dificultades, pero mejor que la moneda única. A pesar de las tensiones inevitables posibilitó una y otra vez compromisos, que ayudaron a compensar los diferentes desarrollos económicos. Y ello porque los bancos centrales de los países miembros estaban obligados –por desgracia solamente por un corto periodo de tiempo– a estabilizar los cursos de cambio de los socios del sistema monetario europeo. Dentro del euro solamente los trabajadores y pensionistas españoles, griegos o irlandeses cargan el peso de la devaluación interna mediante la bajada de salarios, los recortes de pensiones y las subidas de impuestos.

El sistema monetario europeo requería, y de eso se trata, al contrario que el euro, del progresivo trabajo conjunto de los pueblos de Europa. A través de revaluaciones y devaluaciones regulares se evitó una desnivelación de las economías europeas demasiado fuerte. Bien es verdad que la dominancia del Banco Federal Alemán fue un gran problema, pero uno mucho mas pequeño que la tutela actual de los europeos por la economía alemana y el gobierno de Merkel, Schäuble y Gabriel. Es cuestión de tiempo hasta que, por ejemplo, Italia reconozca un gobierno que no pueda soportar mas la lenta pero firme desindustrialización de su país.

Es necesario descentralizar

En este sentido exite, en especial entre la izquierda alemana, un fallo de pensamiento estructural que se ha vuelto claro y que está virando el debate sobre el futuro de Europa en la dirección equivocada. Cada una de las exigencias sobre una reversión de las competencias de Europa a la esfera nacional son difamadas como nacionalistas u hostiles a Europa. Los conglomerados mediáticos que están defendiendo los intereses de las grandes empresas alemanas y los bancos tocan la música de acompañamiento correspondiente. Y buena parte de la izquierda cae en la trampa.

Que el traspaso de competencias a la esfera internacional abre el camino al neoliberalismo es algo que mostró una de los estilitas de esta ideología, Friedrich August von Hayek, en un artículo de principios de 1976. De ahí que la Europa del mercado libre y del tráfico incontrolado de capitales no será nunca un proyecto de izquierdas.

Desde el momento en que se pone de manifiesto en qué medida la Comisión Europea y el Parlamento Europeo se volvieron muletas ejecutoras del lobby financiero, transferir mas competencias a nivel europeo es equivalente al desmontaje de la democracia y del estado social de derecho. A esta conclusión deberíamos haber llegado antes, y lo digo haciendo autocrítica, pues yo mismo como europeo convencido, defendí durante mucho tiempo la política de transmisión de tareas a nivel europeo.

Y es lamentable que el influyente filósofo alemán Jürgen Habermas y muchos políticos y economistas, que toman parte en esta discusión, sigan aferrándose a ese camino a pesar de que cada año resulta mas evidente que lleva al error y que enfrenta a los pueblos europeos entre sí. El deseo de Thomas Mann de una Alemania europea se ha convertido en lo contrario. Tenemos una Europa alemana.

Democracia y descentralización se requieren mutuamente. Cuanto mayor sea la unión será más opaca, más lejana y menos controlable también. El principio de subsidiariedad es y permanece como la piedra angular de cualquier orden de sociedad democrática. Lo que en el nivel más bajo, a nivel de municpio, es posible regular debe ser regulado ahí, y en el nivel regional o de países, en el nivel de los estados nacionales, a nivel de la UE o de las Naciones Unidas debe funcionar el mismo principio. En el nivel más alto debe transmitirse solamente lo que pueda verdaderamente ser regulado mejor allí.

Ejemplos de transferencias erróneas hay a montones. No necesitamos casinos que funcionen a nivel global, sino cajas de ahorros, que aun puedan ser controladas. Para necesidades financieras mayores bastan largos años de bancos nacionales que sean regulados estrictamente en sus comienzos. No necesitamos gigantes de la energía que actúen en toda Europa con grandes centrales y redes eléctricas, sino centrales municipales que funcionen con energías renovables y con capacidades locales de almacenamiento.

Los bancos nacionales de moneda se vieron bajo una presión tal que se abrieron las puertas a los flujos de capital desregulados y a la especulación mundial. Los bancos de monedas deberían hacer de nuevo, aquello para lo que fueron fundados un día: financiar a los estados.

La transición a un sistema monetario europeo renovado debe llevarse a cabo paso a paso. Para reintroducir el dracma por ejemplo –ello sería un primer paso en dicha dirección– el BCE debería apoyar el curso de dicha moneda. Tal vez el gobierno griego debería haber requerido a Schäuble que concretase su salida definida de Grecia de la Eurozona. Él prometió una reestructuración de las deudas y un apoyo humano, técnico y que favoreciese el crecimiento.

Desarrollar un plan B

Si esta oferta se toma en serio y el apoyo monetario del BCE estuviese garantizado, entonces cualquier escenario terrorífico, de los que los defensores del euro diseñaron en contra de la reintroducción del dracma, sería privado de su base. Grecia tendría entonces, como Dinamarca con la corona, la oportunidad de participar en el mecanismo de cambio de curso monetario. Es sorprendente en qué medida economistas de renombre internacional y expertos en moneda del esprectro conservador y liberal defienden la salida de Grecia del sistema del euro.

El valiente ministro de finanzas griego Yanis Varufakis, que lo tenía difícil con sus colegas ministros de finanzas europeos por eso mismo, porque él de hecho comprende algo de economía política, había diseñado un escenario para la introducción del dracma. Él quería tener un plan B para el caso de que Draghi cerrase el grifo del dinero, es decir, hiciese uso de la “opción nuclear” como se le llama en los círculos financieros. Y efectivamente el exbanquero de inversión ha hecho uso de dicha arma. Junto a Schäuble, él es el verdadero chico malo de la Eurozona. Justo después de que el gobierno de Syriza tomase posesión en Atenas, el Banco Central Europeo utilizó los mecanismos de tortura para hacer arrodillarse a Tsipras.

La izquierda europea debe ahora desarrollar un plan B para el caso de que un partido en uno de los miembros europeos se vea en una situación parecida. El código europeo debe ser reconstruido de tal forma que se le quite el poder al Banco Central (que no está legitimado democráticamente) de anular la democracia a golpe de botón. La introducción escalonada de un nuevo sistema monetario europeo allanaría para ello el camino. También la izquierda alemana debe desenmascarar el mantra de Merkel según el cual “si muere el euro, entonces muere Europa”. El euro se ha convertido en un instrumento de dominación económica de la economía alemana y del gobierno alemán en Europa. Una izquierda que quiera una Europa democrática y social, debe cambiar su política europea y escoger nuevos caminos.

O.L

Queda claro el camino, los que no lo tienen tan claro son los dirigentes de la izquierda europea, que se situan ahora entre una posición tan sectaria como inútil del KKE -los estalinistas griegos-, o con el reformismo ex socialdemócrata, aunque sean de formación comunista.

Un socialista democrático, nos propone que hacer.

Carlos Martinez

Lo siento, pero el problema es el PSOE

 A veces da la sensación de que en la Transición se dejó todo atado y bien atado. La verdad es que a la hora de analizarla sociólogos y politólogos que no la vivieron, obvian sus innegables avances, olvidando que muchos millones de personas en este Estado, sí fueron –fuimos- testigos de ella y la defendieron, comenzando por el PCE de Carrillo, más incluso, este último, que otros sectores de la izquierda.

La Transición supuso el paso vigilado desde la Corona y los cuarteles (y dentro de ellos, las barras de los cuartos de banderas), hacía una democracia formal y esto representó a pesasr de todo, un gran avance para millones de hombres y mujeres, a pesar de sus limitaciones y fue fruto de la lucha popular, a pesar del rey y las torretas de los tanques o “los ruidos de sables”. Gracias al empuje de un movimiento obrero combativo y organizado se lograron importantes avances sociales, en pensiones, seguridad social, salarios y derechos. Que mucho ojo, nadie regaló y costaron vidas –están documentadas en cerca de trescientas, las muertes violentas, la mayor parte por arma de fuego, de obreros y opositores de izquierdas-, nada se regaló. Policía y grupos fascistas actuaron en muchas ocasiones con total impunidad asesina.

Pero el avance en derechos sociales, educativos y sanitarios, entre 1978 y 1988 fue incuestionable. También subió del nivel de vida lo que incrementó, la posibilidad de consumo el  mayor que la clase obrera española, jamás había gozado, como por ejemplo el poder hacer vacaciones  o tener derecho a cierto ocio. Lo cual no evita que fuera de forma desigual y con un brutal pago colectivo, cuál fuera el desmantelamiento del sector público, vendido por el PSOE para financiar el estado del bienestar. Así como desmantelar la industria pesada y minería españolas, como peaje a Alemania al objeto poder ingresar en la Unión Europea. Las “autovías de Felipe” y las “pagas de Felipe” tuvieron ese precio doble y del que se habla muy poco y se denuncia menos. Pero hubo algo políticamente peor y fue la conversión del PSOE en el elemento clave del sistema del 78, del régimen, a cambio de ser un adelantado en Europa a la derechización de la socialdemocracia y su transmutación en una suerte de liberalismo progresista.

El PSOE pasó a ser el partido de la corona y de la contención de los deseos populares de cambio. En 1982 el pueblo trabajador venció las elecciones de forma contundente llevando al PSOE a la Moncloa con una mayoría absoluta histórica, jamás repetida. Fue la respuesta popular al golpe de estado del 23F y a una UCD que ya no era necesaria, ni para las personas normales, ni para el sistema y los poderes financieros. El PSOE pasó sin embargo, a ser el garante del sistema y de la poderosa políticamente hablando, banca privada. El PSOE pasó a ser el partido europeo y el representante de los intereses de Alemania en esos momentos. El PSOE devolvió la autoestima a un pueblo sometido, que confió ciegamente en él, a pesar de que ya desde los inicios de su gestión, Felipe González “apuntó maneras”.

Felipe González con los votos de los jornaleros del campo, los obreros industriales, las personas paradas y las pobres, forjó una alianza muy fuerte con la llamada clase media (sectores de las clases populares recién llegadas a cierto bienestar y profesionales urbanos y rurales).  Con la Corona y con los poderes financieros. Con la banca.

Desde entonces el PSOE utilizando las históricas siglas de un partido obrero, republicano y marxista reformista o socialdemócrata de clase y marxista, llevó adelante una política que mezcló, privatizaciones y desmantelamiento industrial, con pensiones no contributivas; subsidio de desempleo agrario; incremento de la mejora en la calidad de la sanidad y educación públicas; incremento exponencial de becas universitarias, junto a, y como contrapeso, el  incremento de las subvenciones a la enseñanza religiosa o los primeros recortes en derechos laborales, las primeras congelaciones y la contención salarial. Mejoras innegables para los derechos de las mujeres, junto con la renovación del Concordato o la entrada en la OTAN. La OTAN fue precisamente la primera fisura que se abrió en la llamada familia socialista que a la larga resultó ser más profunda de lo que parece. El PSOE posibilitó avances en ciertas materias, junto a la consolidación del atlantismo y la presencia mediterránea los EE.UU; el apoyo sin duda alguna a los intereses del capitalismo alemán salpimentado con el inicio de la cultura del pelotazo y el enriquecimiento rápido de los especuladores, del que Solchaga, el ministro liberal-felipista de economía, se enorgulleció.

El PSOE que logró avances en bienestar, que no se pueden negar ahora, muchos de los cuales han sido recortados por el propio PSOE y el PP, pero pagó el precio de desdibujarse, ser el férreo sostén del régimen del 78, garantizar el poder de los banqueros y desaparecer como partido de la clase obrera. Pasó a ser la cara amable y progresista de la sociedad de mercado y del sistema liberal de mercado. Ya no había más alternativa, ni más esperanza de cambio, además el mercado era bueno.

¿Cuál es el papel del PSOE en esta coyuntura?

Al final y desde entonces cuando aparece algo en el horizonte nuevo o realmente de cambio y regeneración, que hace prever una voluntad de transformación de las cosas, aparece de nuevo el PSOE. Es el freno, pero él se postula como solución. Logra que el debate entre las izquierdas transformadoras y radicales en el sentido correcto del término, acabe siendo: si hay posibilidad de pactar o no con los socioliberales y en qué puntos programáticos.

El hecho es que todos han pactado con el PSOE tras las últimas elecciones locales y autonómicas, también Podemos lo ha hecho. Podemos no es virgen ya en este aspecto, ni mucho menos y si bien en algún caso el facilitador de gobiernos municipales de unidad popular, ha sido el PSOE, veamos el resultado final de los pactos y veremos quién sale ganador.

Por eso el PSOE que no está finiquitado, ni mucho menos, tal y como algunos politólogos erróneamente vaticinaron, sino que vuelve a aparecer en el horizonte y su oligarquía de profesionales socioliberales, se vuelve a frotar las manos. El que en el interior del PSOE hayan minorías marxistas y republicanas (que las hay) no le impide trazar sus hojas de ruta con total tranquilidad y si hay que defenestrar a alguien por el camino, pues se hace y punto. Ya operará la maquinaria publicitaria del sistema.

El PSOE se postulará como única opción posible y capaz de derrotar al PP y se mostrará reacio a pactar con el partido derechista. Luego alcanzado -si no se lo impedimos con un triunfo de la izquierda real- el gobierno, seguirá imponiendo los planes económicos de la Troika y de la UE y protegiendo a la banca y las compañías energéticas. A cambio de disolver tres o cuatro leyes muy autoritarias del autoritario PP, practicará un neoliberalismo de libro y volverá a ser el partido de “Europa”.

Por eso el PSOE que no el socialismo, es el problema. Las otras izquierdas no socialdemócratas o no socialistas, hasta ahora o no han sabido o podido hacer (el sustituir al PSOE como la izquierda real). Es cierto que hay una ley electoral que es un pucherazo legalizado. Pero en las últimas elecciones autonómicas y con un PSOE bajo mínimos, las cosas han quedado bien, si se es optimista, para las fuerzas transformadoras y emergentes, pero a pesar de ello, los resultados autonómicos ahí están y la cantidad de comunidades autónomas presididas por socioliberales, también. Con lo cual no quiero olvidar el triunfo de las mareas y candidaturas comunes y populares en varias grandes ciudades. Pero incluso en esos casos, en su mayor parte, alguna ayuda han debido recibir.

Mal vamos si nos instalamos en la autocomplacencia. Tampoco en el pesimismo. Estamos avanzando, pero lo estamos haciendo, regular.

El asunto no es sacar en las próximas elecciones generales sesenta diputadas y diputados y facilitar el asunto a un partido socioliberal, incluso a cambio de un programa firmado. Eso ya lo hizo IU en Andalucía en la legislatura anterior ¿Y?…

Tampoco, quiero desanimar, solo advertir. Pero entonces ¿Cuál es la solución?

La solución pasa por darse cuenta del que el PSOE es el problema. Pero también que el socialismo y la socialdemocracia están fuertemente arraigadas entre las clases populares, a pesar de todas las traiciones de las oligarquías usurpadoras. Están muy arraigadas porqué responden a los intereses de una amplia capa de la gente. Personas que desean avanzar, pero en democracia. Desean cambios, pero con tranquilidad. Quieren seguridad en los servicios, educar a sus hijos; vivir con dignidad, empleo y tener vivienda asequible y asegurada.

La energía para transmitir, un cambio radical y republicano que este Estado necesita, incluso para seguir subsistiendo como Estado, pasa por disputar el socialismo a un partido que ya no lo es. Al menos esa es una gran parte de la solución. Solución además, la podemos ofrecer los socialistas que nos hemos impuesto la titánica y no siempre agradable tarea de disputarle la hegemonía del socialismo democrático al PSOE.

Tarea en muchas ocasiones muy dura, pues duro es enfrentarse a un partido que basa en muchas ocasiones su existencia en redes clientelares de poder. Con capacidad de extorsión incluso de “chantaje amable y condescendiente”. Pero también con unos aliados nuestros, recelosos y anti-socialistas por razones ideológicas o bien por si acaso a los socialistas las cosas nos salen bien.

O bien simplemente contando con apoyos coyunturales fruto en ocasiones de buenas relaciones personales. Tan solo en escasas ocasiones por un convencimiento político. De hecho, percibo que muchas personas transformadoras, piensan que para socialista el PSOE y así les irá mejor, a ellos.

El objetivo de Alternativa Socialista independientemente de cualquier coyuntura electoral, es disputar el socialismo al PSOE y demostrar que no siendo este, un partido socialista, el partido socialista existe y funciona, es real, más allá de ciertas personas y de su posición humilde todavía. Funciona como un ente colectivo y está muy imbricado en los movimientos sociales, sindicales y en ayuntamientos.

No vamos a cejar en difundir nuestra lucha y en poder mostrar que el socialismo democrático está ya organizado y hay un David, Alternativa Socialista, disputándole a un Goliat, el PSOE, la reivindicación del socialismo democrático, facilitando la construcción de una fuerza socialista de la que la gente se pueda sentir orgullosa y ubicar el socialismo en las candidaturas y/o coaliciones de Unidad Popular.

¿Qué va a aportar AS a la unidad popular? En primer lugar un partido socialista, ecosocialista, feminista y republicano, de izquierdas y plural. En segundo lugar ideas y propuestas programáticas. En tercer lugar proponer a las y los ciudadanos que integran las próximas candidaturas unitarias el convencimiento de que o bien hay un programa transformador y constituyente y nos planteamos la cuestión nacional y nacionalista, así como la construcción de un estado social con un poderoso sector público, o en nada nos diferenciaremos de un programa socioliberal, que será travestido con promesas socialdemócratas tan falsas como Judas.

Un programa que se ocupe seriamente del problema de la Unión Europea y el euro, porqué son dos gravísimos problemas y lo hacemos con radicalidad y seriedad a la vez, o no habremos avanzado nada. En cualquier caso, los socialistas y las socialistas, vamos a seguir en esa brecha.

En el aspecto de la Unión Europea y la Europa que queremos, Oskar Lafontaine está diciendo cosas muy interesantes y con total lucidez. La Europa de Maastricht es inviable para el bienestar, la moneda única está fatalmente construida y tan solo sirve a los intereses de la Gran Alemania capitalista. La construcción de una alianza europea de las izquierdas es imprescindible y no sangremos ahora a Grecia y denostemos a Tsipras, porqué o logramos tres gobiernos europeos de izquierdas y populares o no saldremos de el actual estado de postración y recortes contra las empobrecidas clases populares del Estado español y de la Europa de la Unión.

En la apuesta europea el PSOE esta con el engranaje de la UE y la burocracia de Bruselas, con el TTIP y con el TISA. Con el euro alemán y con las privatizaciones que impone el colegio de comisarios europeo. Nosotras no. Ese es también gran parte del problema.

 

Primer aviso

Los resultados de la encuesta del CIS indican que el bipartidismo está herido pero no muerto. Herido, si, pero gozando de buena salud. Siendo la cocina del CIS muy poco de fiar, no es sin embargo una empresa. Sus funcionarios son muy buenos, aunque sus jefes sean del PP. Pero lo que nos interesa es que Podemos e IU siguen a la baja. Ambos están fallando. Seguramente toda la izquierda y los ni izquierda ni derecha, estamos fallando. No llegamos suficientemente al pueblo trabajador y que sufre los crímenes sociales y los atracos del PP, así como las dejaciones y traiciones del PSOE.
Eso no es que la gente sea idiota o vendida, es que no se fía, no sabe, le llega una propaganda falsa que no somos capaces de combatir.
Pero la culpa no es de los ciudadanos, es de las élites de Podemos, IU y de las élites que se creen en reuniones minoritarias representantes de las y los ciudadanos a lo grande. Es que tal vez los líderes elegidos en un Estado, en el que los jóvenes no son mayoría, pueda ser que no convencen o no los ven claros y contundentes una gran parte del electorado de izquierdas más maduro.
Hay un hecho cierto y es que las élites dirigentes de IU y de Podemos vienen del mismo espacio ideológico, es decir de la escuela de pensamiento comunista en distintas variables -son digamos hermanos separados- lo cual muchas personas lo entienden menos o lo entienden y no les gusta. Así de sencillo.
Los socialistas (republicanos, antineoliberales, de izquierdas y por la unidad popular, es decir nosotros) somos muy poco escuchados y ninguneados por dichas élites. Bueno, ellos se lo pierden. Pero vamos a continuar trabajando. Vamos a apoyar la unidad de todos y todas,si, pero vamos a seguir construyendo la Alternativa Socialista, porqué no somos una fuerza coyuntural o electoralista. Si electoral, claro, pero no electoralista.
Este estado plurinacional necesita un fuerza socialista, real, transformadora y democrática y unos liderazgos sociales basados en el trabajo y la constancia, la experiencia y la sensatez, a la par que el republicanismo de república y el cambio profundo. Un programa de cambio radical y social, a la vez que reconocible. El socialismo democrático que no defraude al pueblo trabajador.
Acabar con los recortes, banca pública, cambio de modelo productivo y sectores estratégicos públicos. Cultura y salud públicas, tolerancia 0 con el patriarcado y apoyo a la agricultura y a medio natural. Un programa socialista democrático y republicano.
Seguiremos trabajando por la unidad popular,si, pero que nadie nos pida silencio o sumisión. Pero si hay algo que tenemos muy claro, hemos de ser más y hemos de construir partido.
Así pues que Podemos e IU vean que entre ambos y según el CIS suman un escaso 19%. Esto hay que enmendarlo y si dejan, podemos ayudar. De todas formas vamos a seguir estando en la brecha.
Carlos Martinez
co-primer secretario de AS

Construir un partido socialista no es un huevo que se echa a freir

Los partidos son necesarios. De hecho muchas personas en nombre del anti partido y de los nuevos movimientos y el ciudadanismo, han acabado montando un férreo partido muy estructurado y disciplinado con un fuerte y reducido equipo de dirección.

Los partidos de masas son una conquista del movimiento obrero y tienen su origen en las luchas sociales y en las asociaciones, sociedades y sindicatos obreros cuando estos entendieron que la acción politica era imprescindible para cambiar las cosas, en la escuela de pensamiento marxista, pues desde el anarquismo, se entendió de otra forma. Unos partidos entendieron esto desde la reforma paulatina y otros desde la acción combinada social y electoral, sin olvidar la huelga general como instrumento. Los partidos obreros y transformadores, en su inicio fueron todos socialistas y/o socialdemócratas, si bien todos ellos incluso el SPD alemán, con inspiración marxista y por supuesto de clase. Eran los partidos de la clase obrera.

No me detendré en los avatares ni en la ruptura de los partidos obreros a partir de 1920 fundamentalmente. Tampoco de como los partidos socialdemocrátas obreros se transforman en partidos “atrapalo todo” y se hunden el el barro de la “tercera vía” aceptando plenamente una sociedad capitalista que en forma de disimulo, se comienza a llamar de mercado. El reconocimiento del mercado, pero con las reglas del mercado y la renuncia al control de la economía por el estado, marcan una absorción del sistema hacia los antiguos partidos obreros ya transformados en interclasistas y conservadores del satus quo.

El PSOE no es ajeno. Tras una resistencia histórica de Izquierda Socialista y el “guerrismo” de izquierdas o más populista, al que Guerra acabó dejando “tirado”, el PSOE avanza con la sumisión de gran parte de sus bases -eso es cierto y no hay para ello, más que contar votos en comités, congresos y primarias- hacía un socioliberalismo blando. Es cierto que hay bolsas de resistencia y personas que no siendo “oficialmente” insumisas, sin embargo se resisten a abandonar los valores de la izquierda. Pero en minoría.

El PSOE siempre fue un partido de masas. Hoy transformado en un partido mixto, es decir con cuadros leales a unos aparatos que además les proveen de colocaciones y cargos públicos remunerados, que controlan a afiliadas y afiliados a los que se les hurta el debate teórico, se les priva de formación politica y se les imbuye de gestión que no de transformación o bien ya, puras luchas por el poder de unos cuadros, frente a otros a los y las que nada entre ellos diferencia.

Sería a pesar de lo dicho injusto, no reconocer avances en materia de protección social, igualdad de genero y derechos civiles logrados con el PSOE. No deseo olvidar aquí a personas como Matilde Fernandez que hizo un gran trabajo a pesar de la situación y otras cuestiones. Pero a cambio se privatizó una gran parte del sector público y se le abrieron las puertas al neoliberalismo.

Ahora nos encontramos con un PSOE en sus más bajas cotas de debate teórico, pero por ello, sin ideas y herrático. Un partido sin energías para enfrentarse a una nueva forma de entender el capitalismo cual es el neoliberalismo y sin fuerzas para enfrentarse a la dictadura de los marcados que las clases populares y trabajadoras sufren. A lo sumo algunas reformas, pactos interesados con otras fuerzas de izquierdas reales y como mucho un talante más liberal que la rancia derecha que nos pretende seguir dominando.

Ante esto lo primero que hay que constatar es que no existe ya un partido socialista “oficial” sino un recuerdo muy vago y unas siglas históricas vaciadas de contenido a conciencia. Sin embargo hay personas honradas aferradas a ellas.

La reforma del artículo 135 de la Constitución debieran haber sido la señal de alarma y de ruptura, pues fue tan grande la traición que con mucho “menos motivo” Oskar Lafontaine y Mélenchon rompieron con sus partidos socialdemócratas devenidos en ex socialdemócratas. Sin embargo en el estado español no surgió ningún Lafontaine lúcido, valiente y armado ideológicamente.

Solo un grupo de militantes de base y cuadros medios locales y/o provinciales y muy pocos, nos planteamos la ruptura en un “Lafontaine colectivo” y además buscando trabajar sin más en la construcción de la plataforma politica que agrupara a las y los socialistas de izquierda y para ello confluir con las plataformas socialistas locales o territoriales que ya existían o se habían formado de forma natural hostigadas por aparatos provincianos.

La necesidad de construir un polo socialista antineoliberal que además recuperara la tradición unitaria y frentista del socialismo de clase español era muy importante. Así nació un embrión que fue inscrito finalmente ante notario, -tras muchos meses de trabajo, agrupar personas y voluntades e incluso una presentación pública y asamblea pública posterior con Oskar Lafonteine presente-, el partido socialista de clase, republicano, federal, ecosocialista y feminista, el día 14 de Marzo de 2013 llamado CONSTRUYENDO LA IZQUIERDA- ALTERNATIVA SOCIALISTA.

Alternativa Socialista tal y como posteriormente tras reforma estatutaria se puede denominar, surgió solo, sin ayudas ni reconocimientos, hostigado, censurado por todos los medios de comunicación, todos, excepto algunos digitales muy comprometidos y sin personas conocidas, pero si militantes, activistas sociales y sindicales, concejales y exconcejales, algunos como mucho exdiputados provinciales y un exdirector general autonómico. Personas que habíamos vivido dentro del PSOE el esfuerzo por gobernar de forma limpia y diferente y nos habíamos enfrentado a su dirección, no por motivos personales, sino ideológicos. Silencio, sacrificio, dinero de nuestros bolsillos e ilusión mucha ilusión y un sueño, el de rescatar el socialismo democrático.

Hoy Alternativa Socialista es el partido socialista republicano y transformador inscrito como socialista y con nombre socialista, que está ya presente en ayuntamientos posee contactos y grupos locales, municipales y ha concurrido a diversas elecciones, en solitario o bien en coaliciones, incluso en candidaturas de unidad popular. Un partido que sigue agrupando a colectivos territoriales y marcas locales socialistas, hartas de ser dirigidas y utilizadas en provecho propio por personas de las oligarquías profesionales provinciales o autonómicas. Personas deseosas de trabajar por sus vecinos y con sus vecinos en libertad.

Pero a pesar de nuestras equivocaciones -que seguro hemos cometido- hay un error en el que no hemos caído y es el de montar un club de debate de ex militantes del PSOE que se lamen las heridas y hablan tan solo de la enésima crisis del partido socioliberal. La voluntad de construir la izquierda ha traído entre nosotras a personas provenientes de otras izquierdas y trayectorias pero deseosas de crear algo diferente y nuevo. Un partido que encarne ya, los valores de los movimientos ciudadanos y de la nueva forma participativa y plural de entender la politica.

Pero lo que si hemos dejado claro, es que deseamos ser la pata socialista de la mesa antineoliberal y confluyente que nos lleve a derrotar al bipartidismo. Por eso buscamos la convergencia y la confluencia y estamos en los procesos de construir la unidad popular. Al tiempo que sabemos que rescatar el socialismo democrático es imprescindible para incrementar el apoyo a la unidad popular. Nostras lo hacemos desde el socialismo democrático.

Por todo esto, sabemos que organizar un partido socialista no es un huevo que se hecha a freír. Es la durísima soledad y esfuerzo del corredor de fondo.

Por eso podemos afirmar que hay un partido socialista que es socialista y no ha renunciado a los valores de Pablo Iglesias, Largo Caballero, el doctor Negrin, Olof Palme o Salvador Allende.