La derecha nunca lo ha puesto facil

Ser Gobierno, nunca es fácil para un progresismo transformador o para la izquierda. Pretender que la oposición -si gobernamos- no te busque las cosquillas infantil. Los poderosos no están derrotados, pues su poder no emana de las urnas sino del dinero, de sus propiedades y de sus contactos y redes paralelas de poder real y efectivo. Las personas de izquierdas y de origen marxista sabemos que esto es cuestión de lucha de clases y que la lucha de clases se puede enmarcar en un proceso democrático tal y como los y las socialistas democráticas creemos. Pero pretender enfrentarse a las derechas y las fuerzas de las clases poseedoras con un falso buenismo, es una solemne y desmovilizadora memez. Pretender que las derechas no ataquen, acosen o denuncien, es otra. La libertad de expresión es sagrada, pues cualquier limitación de la misma al final solo nos perjudicará a las clases populares y sus organizaciones. Olvidar la lucha ideológica lleva a esto, a no saber que hacer, negar por negar o el viejo “y tu más”. Ese no es el camino. Hablar de un segundo tamayazo una gilipollez, las derechas siempre han actuado igual y lo seguirán haciendo. Los socialistas llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones y por tanto sabemos lo que es este y por eso no nos gusta. La derecha vive constantes tamayazos y es corruptora. La derecha y los poderosos no consienten el socialismo, de hecho el TTIP lo declara ilegal y esto no es nuevo. Necesitamos una unidad de las izquierdas mosaico para enfrentarnos con principios, ideas y movilizaciones a las derechas y el sistema. No tan solo votos. Necesitamos creer en una radicalidad democrática, que nos haga a todas y todos iguales, pero el capitalismo y la democracia son agua y aceite. Hay que profundizar las conquistas y el estado social. Pero amigas y amigos, lucha politica es dura y desigual para las izquierdas. Los que nos sentimos inspirados por personas como Juan Negrin o Salvador Allende no nos arredramos y sabemos que pueden venir más duras. Por eso un frente popular y republicano puede ser la única solución. No lloremos como activistas lo que no supimos defender como personas de izquierdas activistas también y comprometidas.

Ni noliberalismo, ni radical-liberalismo. A Pablo Iglesias lo criticaron y le montaron una campaña de desprestigio, porque ya de viejo la UGT le regaló un gabán. Ya se sabe los viejos socialistas de verdad, no tienen derecho a abrigarse. Dicho eso, lo injustificable tampoco se puede justificar. Eso es así.

Del posible cambio político al incremento de la desigualdad. Aterricemos

 

Tras estas últimas elecciones municipales y autonómicas se han abierto grietas en el hasta ahora inamovible panorama político del estado español. Pero sin embargo nada está frenando la cada vez más profundamente injusta y desigual sociedad española, que tras la crisis financiera de 2008 se nos está construyendo. La oligarquía campa tranquila pues se ha visto alejada del ojo del huracán.

El cambio político que era imprescindible y puede ser el inicio de nuevos tiempos y digo puede, pues hasta ahora tan solo ha tenido a los políticos y políticas profesionales del régimen en el punto de mira. Pero sin embargo, los verdaderos causantes de tanto dolor  y sufrimiento, los corruptores y también corruptos, están quedando al margen. Banqueros, grandes directivos de multinacionales y fondos de inversión, con sueldos escandalosos e impulsores de todas las contrarreformas, cierres, despidos y desahucios quedan al margen del ojo del huracán, insisto. Es cierto que sin la complicidad de los socioliberales y sin el activo compromiso del PP y ahora de Ciudadanos, muchas legislaciones y medidas legales de recorte y desregulación laboral no se hubieran puesto en práctica. Pero siendo esto cierto, no es menos verdad que sin el  empuje de los oligarcas y financieros, sin sus exigencias y sobre todo sin sus chantajes al estado, no hubieran impuesto los gobiernos unas normas tan restrictivas para los derechos humanos y laborales.

El imperio de las multinacionales y grandes empresas y bancos privados globalizado, impone sus condiciones y es consciente de que se puede saltar la soberanía, no nacional, a mí eso  me da lo mismo, sino la soberanía popular, que es la importante. Esa soberanía popular que por ahora tan solo se puede ejercer en el seno de estados nación, está siendo laminada. A la oligarquía radicada en el estado español, siempre le quedará la Unión Europea, el Banco Central Europeo, los tratados internacionales, el FMI o los proyectos en avanzado estado de aprobación como son el TTIP o el TISA como muro de contención y salvaguardia de sus beneficios y su poder. El TTIP y el TISA convertirán en “ilegal” a cualquier veleidad socialdemócrata.

Nuestros clásicos en la izquierda, los socialistas y socialdemócratas de origen marxista siempre supieron que lucha de clases, critica al capitalismo y las demandas de una nueva sociedad justa e igualitaria, iban unidas a organización de la clase obrera, la construcción de fuertes partidos obreros y más fuertes todavía sindicatos de clase. Solo combinando ambas cuestiones (movilización sindical y social junto a la acción parlamentaria y municipal), los partidos obreros lograron en Europa, el voto universal, regulaciones laborales, seguridad social y educación y salud publicas junto con importantes palancas redistribuidoras, que hace unos años nos parecían a veces tibias y a medio gas, pero que hoy volvemos a reivindicar con fuerza. Ninguna conquista realizada por una izquierda que creía en la lucha de clases y protagonizó grandes huelgas generales o accedió a gobiernos, ya sea por las urnas o por revoluciones, nos es hoy pequeña o menospreciable. No. Puesto que muchos piden el voto rememorando aquellas luchas. Pero no aquellas prácticas. Lo cual nos deja tan solo con la mitad de la naranja.

La propia transición española, que la publicidad sistémica y monárquica, nos vende como un éxito del Rey Juan Carlos y de Adolfo Suarez, que se quedó a medio gas y por ser pactada no se resolvieron muchos problemas y repararon injusticias, pero fue sin embargo el logro de un pueblo movilizado con cientos de miles de huelgas obreras (Un movimiento huelguístico de la clase obrera que llegó a ser el mayor de Europa)y un movimiento estudiantil activo y en la calle, solidario con las luchas de las y los trabajadores.

Finalmente en 1982 el pueblo trabajador logró una gran victoria electoral, fruto no solo del felipismo, sino de las profundas ansias de cambio y bienestar de las clases populares aunque a la postre, esta victoria condujo a una frustración no superada, precisamente por la desmovilización de las clases populares y trabajadoras. La burocratización de los sindicatos de clase, que permitieron ya entonces una profunda reconversión industrial al objeto de entrar en la Unión Europea a cambio de desmantelar la industria pesada española. A pesar de lo cual, el estado del bienestar en un principio consiguió grandes avances, finalmente ralentizados  y luego frenados. Pero la necesidad de legitimar el estado y la presión social, consiguieron avances que hoy, se nos roban.

Ahora tras el gran fracaso de las políticas neoliberales y de la economía casino, que nos condujo a la crisis del 2008, por culpa de la política neoconservadora impulsada desde los EE.UU y la Gran Bretaña con la necesaria complicidad de una socialdemocracia ya descafeinada y sumida en la traición conocida como la tercera vía, consentimos una desigualdad decimonónica. Este fracaso del capitalismo financiarizado para las personas, -que no para sus impulsores-, ha arrojado al  paro a millones de personas, empobrecido a las clases populares y tan solo se ha aplicado un keynesianismo de guerra, impulsando la desestabilización de estados productores de crudo, que al igual que la economía casino, están siendo la historia de un fracaso del capitalismo, que sin embargo las clases populares sustentan. Nunca en la historia ha habido una transferencia de rentas tan grande y desequilibrada de los pobres en favor de los ricos.

La gran burguesía, los grandes empresarios, los banqueros, las grandes fortunas imponen su modelo social y hacen creer a millones de personas, que el estado social es inviable y no podemos sustentar un buen estado del bienestar. Que para crear empleo, hay que rebajar salarios, reducir derechos laborales, acabar con los contratos fijos, liquidar las cotizaciones sociales empresariales y rebajar los impuestos a los ricos y grandes. Es la victoria neoliberal impuesta desde sus medios de dominación cultural.

Pero en España ¿Qué? En todo lo escrito anteriormente España está presente, de hecho es la referencia central. Pero la izquierda y los movimientos sociales deben volver a situar el problema donde está. Es el dominio oligárquico lo que ha convertido al Estado, en un nicho de negocio más. Es hacer de los servicios públicos negocio. Es a costa de nuestro IRPF y el IVA una fuente de lucro para las oligarquías, obteniendo dadivas de lo público y a cambio de calderilla en sobornos conseguir privatizar los servicios municipales, autonómicos y estatales y ahora volver a hacer negocio, con las remunicipalizaciones y las recuperaciones de servicios, porque la banca nunca pierde. Es el poder oligárquico injusto, el dogal a romper.

No podemos hablar de democracia mientras grandes poderes no electos dominan. No es solo la fuerza electoral la que va a vencer a poderosas fuerzas del mercado, que extorsionan y chantajean.  No podemos exigir que los ayuntamientos y autonomías financien y apoyen a familias sin recursos para pagar la energía y no meter mano a las compañías eléctricas que cobran la luz a veinticuatro veces más cara de lo que les cuesta producirla. No podemos obligar a lo público a pagar los abusos de las empresas privadas energéticas.  Hay que apoyar a las familias sin recursos, sí.  Hay que conseguir una renta garantizada contra la exclusión social, sí. Pero hay que nacionalizar la energía y hacer del servicio público algo público.

Del buenismo a la acción política del reparto y el control de la economía. Los postulados de la socialdemocracia clásica de los partidos obreros son hoy revolucionarios. La oligarquía dará la batalla, claro, pero sin sueños en una sociedad de las y los iguales, no les venceremos. El capitalismo es corrupto por naturaleza. No somos franciscanos, con todo respeto. No somos una gigantesca Cáritas, somos transformadoras y transformadores. El asunto no es gestionar mejor, es cambiar y sobre todo comenzar identificar y acotar el papel de los oligarcas y de los centros reales de poder.

 

Carlos Martínez

Alternativa Socialista. del consejo científico de Attac España

 

Es la hora de la izquierda mosaico

Los resultados electorales han tocado la hegemonía de los dos grandes partidos, pero no la ha hundido. El PP ha sufrido un descalabro importante y aunque es la fuerza más votada, no va a poder gobernar en muchos ayuntamientos y comunidades autónomas pues la suma de los votos cosechados por el resto permite generar nuevas mayorías. Además, el PP se encuentra aislado en muchos sitios y no hay nadie que quiera pactar de buena gana con él. Este aislamiento puede erosionar aún más su poder a medio plazo dificultando su política de alianzas: nadie quiere estar demasiado cerca del PP pues se arriesga a ser arrastrado por su mala imagen. La ventaja que ha sacado el PP con respecto al segundo partido -la candidatura de Podemos- es de más de 200.000 votos en la Comunidad de Madrid y algo parecido pasa en el País Valenciano con respecto a Compromis que irrumpe con fuerza a costa de Izquierda Unida. Con todo: a pesar de su pérdida de votos, el PSOE aguanta relativamente bien en varias comunidades autónomas aunque menos en las capitales que en las ciudades medias y las localidades más pequeñas.

Pero el hecho más significativo es el éxito que han tenido las candidaturas en las que se han incorporado varias organizaciones a una única lista plural y unitaria. En Barcelona, esta fórmula le ha dado el triunfo a “Barcelona en Comú”, en Madrid ha pasado lo mismo con “Ahora Madrid”, las “Mareas Gallegas” han tenido un efecto similar en las principales ciudades de Galicia así como también en Zaragoza y en otras grandes ciudades. Lo que tienen todas estas candidaturas en común es que incluyen a “viejos” y “nuevos” actores de la izquierda y que nacen de un largo ciclo de movilizaciones ciudadanas a favor de los más perjudicados por las políticas de austeridad, del sector público y por una nueva cultura política libre de corrupción. Sin embargo, en las localidades más pequeñas y en los entornos más rurales y dispersos la situación no es la misma. Aquí siguen prevaleciendo culturas políticas vinculadas a estructuras partidarias más tradicionales que han podido resistir mejor que en las grandes ciudades.

Todo esto ha demostrado tres cosas: (1) España es un lugar con culturas políticas diversas. Esta diversidad afecta en primer lugar a las grandes ciudades pero también afecta a las diferencias entre ciudades grandes y pequeñas, y naturalmente también a los territorios y las nacionalidades históricas; (2) parece difícil que una sola fuerza llegue a tener la capacidad suficiente para forzar un cambio en solitario: sólo la suma de varios actores políticos distintos podrá poner fin a las políticas de austeridad; (3) el PSOE sigue siendo la primera fuerza de oposición al Partido Popular de forma que sólo un debilitamiento aún mayor del mismo podrá generar un cambio en la correlación entre las fuerzas del cambio y las fuerzas opuestas a él; (4) la irrupción del partido bisagra de Ciudadanos les da un respiro a las fuerzas que se oponen al cambio. Sus propuestas de regeneración ética del sistema político dejando fuera las cuestiones que afectan al poder económico y social establecido, permiten retener a una parte del electorado con deseo de regeneración. Si bien esta opción política no ha crecido tanto como muchos esperaban, no debe subestimarse su capacidad de frustrar o retrasar la conformación de nuevas mayorías para un verdadero cambio.

La fórmula que mejor se presta a la articulación de esta situación de tal forma que siga generando una acumulación de fuerzas para el cambio, es la construcción de un espacio o izquierda mosaico. La izquierda mosaico lleva implícita la idea de la horizontalidad, de la aportación de cada espacio político al conjunto a partir de sus propias experiencias, microclimas políticos e identidades particulares. También lleva implícita la idea de la comunicación entre las partes, de la búsqueda del consenso y del desarrollo de luchas e iniciativas que son las que, al final, generan las verdaderas complicidades y las alianzas más estables. En este espacio pueden y deben confluir sensibilidades políticas nuevas y no tan nuevas, generaciones más jóvenes y no tan jóvenes, ambientes sociales urbanos y rurales, espacios de militancia más activa y directa con otros más incorporados a la lucha institucional. Por mucho que las grandes ciudades ocupen un lugar sobresaliente en la generación de nuevas dinámicas políticas y culturales, no va ser posible forzar un cambio si no se incorporan a los mismos sectores amplios de las poblaciones de tamaño medio y también pequeño. Ya por razones demográficas tampoco va a ser posible poner fin a las políticas de austeridad sólo a partir de la participación política de las generaciones más jóvenes nacidas del 15-M por muy activas que estas sean: es esencial que esta izquierda plural también refleje un acercamiento entre generaciones y, naturalmente, también entre identidades nacionales que hoy se ven a sí mismas como excluyentes.

El aguante electoral del PSOE, a pesar del enorme desgaste que significó para este partido la gran coalición de facto que firmó con el Partido Popular con el fin de hacer la reforma express de la Constitución, tiene una gran relevancia política: sólo se podrá forzar un cambio si un número significativo de los que hoy votan al PSOE se incorporan a un proyecto de izquierda mosaico y no se dejan seducir por una retórica rupturista destinada a evitarlo. Para atraer a una parte de su electorado, que se resiste a abandonar sus fidelidades antiguas, es fundamental darle una mayor visibilidad a la pieza socialista del mosaico. Esta pieza se llama Alternativa Socialista. Esto significa, primero, que tiene que seguir creciendo y hacerlo a una velocidad superior: hay que seguir buscando, reuniendo y presentando el proyecto de AS a aquellas agrupaciones, núcleos y espacios que han decidido distanciarse del PSOE, evitar que se atomicen o desconecten de un proyecto estatal. Este proceso debe culminar con la celebración de una convención estatal en la que se haga visible la consolidación y la importancia de este espacio. En segundo lugar significa que AS tiene que hacerse más visible dentro del mosaico: los demás miembros tienen que adquirir conciencia de su importancia para el conjunto, cederle puestos y visibilidad. Esto implica un doble trabajo: hacia dentro del espacio socialista y hacia la esfera de la propia izquierda mosaico, dos espacios complementarios de trabajo.

Armando Fernández Steinko y Carlos Martínez.

Crecimiento de ricos y grandes. Oligarquía más rica, pueblo más pobre. Respuesta a la SER

Ante la celebración del “prestigioso circulo de economía” de Sitges, una reunión de banqueros, grandes empresarios y otros depredadores sociales en la SER Pepa Bueno, se preguntaba esta mañana “como es que si dicen que la crisis se ha superado y esta habiendo un crecimiento brillante, (se ha llegado a decir), creciendo la economía española,sin embargo en el reino de España hay 13 Millones de personas en el umbral de la pobreza o directamente pobres”.
Respuesta: La supuesta recuperación de bancos y grandes empresas se ha construido sobre salarios y contratos basura, reducción de la sanidad y la educación publica para transferir dinero a los bancos privados, el recorte de servicios públicos y también de libertades sindicales. Despidos de trabajadores maduros bien formados para con su sueldo, contratar a tres o cuatro personas mal pagadas sin derechos y con contratos temporales. Favoreciendo la división de las izquierdas y del movimiento sindical y empobreciendo a una población cada vez con menos derechos y haberes. Castigando y haciendo quebrar a autónomos, rebajando impuestos a los ricos y no persiguiendo defraudadores e” inversores” en paraísos fiscales.
Esa ha sido la receta en pocas palabras. Los ricos cada vez más ricos y las clases populares cada vez más pobres. Por eso hace falta la izquierda, por eso hay que recuperar el socialismo del sistema al que el PSOE lo ha vendido, por eso hay que reivindicar sin tapujos una acción socialdemócrata verdadera y consecuente que recupere el estado social y la democracia para las personas. Por eso hay que rescatar el socialismo democrático.
Carlos Martinez

www.cli-as.org

Reproduzco el magnifico artículo del profesor Armando Fernandez Steinko

Después de las elecciones del 24 de mayo de 2015

El desgaste del PP tras las elecciones del 24-M era previsible tanto para Merkel como para Rajoy por mucho que la victoria de Cameron, unos días antes, permitiera soñar instantáneamente lo contrario. Pero hay otras cosas importantes que también han sucedido. Sólo si se abordan hay posibilidades de que el eslabón español de la cadena de la austeridad sea el segundo en romperse tras el griego.
1. La alternativa a la austeridad no va a llegar como una marea imparable que acabará rebosando el vaso del sistema político.  Llegará también como el producto de un avance complejo y cuerpo a cuerpo dentro subsistemas políticos diferenciados, llegará como el cambio en muchas teselas menudas integradas en el gran  mosaico del país real. El desplome político y moral del país es grande, pero España, aunque periférico, es un país capitalista desarrollado y los defensores del status quo tienen muchos más recursos que las oligarquías latinoamericanas.  En las grandes ciudades el mosaico es una realidad que Podemos ha sabido identificar a tiempo, pero el país profundo no es una simple proyección de las grandes ciudades y el neoliberalismo refuerza antes que achica las diferencias entre  territorios y climas políticos. En cada tesela se dan culturas ciudadanas propias que tienen que ganarse, una a una, para provocar el cambio del conjunto. Es un proceso paciente, creativo y delicado que no llegará automáticamente de la mano de la crisis o de ocurrencias estupendas para todos. En Izquierda y Republicanismo he intentado describir los  principales microclimas  o “regímenes de vida y de trabajo” del país: la marea tiene que dar paso a los regímenes porque el país es un mosaico antes que un océano indiferenciado. Por cierto: no hay que confundir el  sentido que le damos aquí a la palabra “marea” con el nombre que se ha dado la izquierda mosaico en algunas capitales gallegas.
2. La obesidad acumulada por los partidos políticos en el sur de Europa llegó con la desmovilización de sus ciudadanos que querían cambios más profundos en los años 1980 y se tuvieron que conformar con una democracia indirecta a través de partidos.  Esta relación entre desmovilización y obesidad partidaria sigue vigente de forma que la participación ciudadana obligará a los partidos  a adelgazar si no quieren perder apoyos. Las organizaciones cerradas  salpicadas de fidelidades personales, carreras personales que se ven frustradas en otros lugares dentro de un país con mucho paro estructural, y cohesionadas con discursos formales y retóricos, están en retroceso. Las organizaciones del sistema necesitan mantener sus cáscaras duras para seguir apuntalándolo, cosa que sólo consiguen si, a cambio, la cosa da para fidelizar a una mayoría social. Pero los partidos que quieren transformar un sistema sin recursos para crear dichas fidelidades necesitan de otra relación entre participación y organización. Tienen que incorporar poros y ventanas para que la ciudadanía entre y salga con facilidad y relegar las cuestiones identitarias a un segundo plano. Esto no excluye la necesidad de núcleos duros compactados con identidades resueltas, pero las organizaciones transformadoras no pueden quedar reducidas a ellos. El partido bisagra “Ciudadanos” ha crecido como rebote del un problema nacional no resuelto que le ha dado una visibilidad insospechada. Pero también ha crecido como rebote de la causa identitaria a la que se aferró personalmente Rosa Díaz. El triste destino de IU en Madrid tiene una lectura semejante.
3. La condición para que Izquierda Unida pueda aportar algo importante a este mosaico desde sus bastiones pasa por traspasar TODO el poder a Alberto Garzón. Sorprende que los que bloquearon su refundación a lo largo de diez años y los que mantuvieron los ojos cerrados para no ver los  movimientos ciudadanos que irrumpieron en 2011, todavía tengan algo que decir a pesar de incumplir el mandato de aquella Asamblea de Rivas Vaciamadrid. Una organización incapaz de cambiarse a sí misma es incapaz de cambiar el mundo y su pérdida de hegemonía es 100% el fruto de sus propios bloqueos. Los enfrentamientos internos fueron humo falso para no hablar de lo principal: cómo estar a la altura de la realidad que se pretende cambiar.  Esas cosas se pagan aquí y en el resto del mundo.
4. No habrá cambio si el PSOE no pierde de forma más clara la hegemonía del  espacio de la “izquierda”. La estrategia tipo marea tiene su techo y romperlo es ampliarla/sustituirla con la idea del mosaico. Esto pasa por construir un referente socialista visible para ampliar el drenaje desde el espacio electoral que aún conserva el PSOE. Los votantes urbanos se conforman con lo que ya ha construido Podemos pero los  votantes de los núcleos urbanos más pequeños aún se apoyan en tradiciones del siglo XX. Alternativa Socialista es ese referente hecho por y para un electorado socialista que resiste en el PSOE antes que irse a Podemos o a Izquierda Unida. A pesar de que pocos han entendido su importancia, ha sacado casi 150 concejales y 18 alcaldes en localidades pequeñas, prácticamente todos en listas propias: sin apoyo, sin medios, con el gigante del PSOE enfrente con ganas de estrangularlo antes de que se haga más grande.  Hay que colocar a Alternativa Socialista en un lugar visible y privilegiado dentro del mosaico del cambio de la misma forma que Esquerra Republicana colocó a Nova Esquerra Catalana, escindida del PSC, en una posición privilegiada en las elecciones Europeas. Con mucho éxito para hacer avanzar en su proyecto independentista. Ser y votar socialista tiene que ser en España incorporarse a un espacio antineoliberal siguiendo los pasos valientes de Oskar Lafontaine: es imprescindible para conquistar el cambio.
Armando Fernandez Steiko
Profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Mardrid