Del espectáculo de la política a la política espectáculo

Hace tres años desde la política se nos daba un atroz espectáculo de corrupción, acomodo, aburrimiento e incluso hastío. Las Mesas de Convergencia hace ya cinco años y el propio 15M poco después fueron el revulsivo imprescindible y la ruptura de un cántaro lleno de agua podrida.

Las gentes volvimos a las calles y a las plazas y de repente algunos creativos descubrieron un nuevo filón de negocio en unos novedosos –en España- “realitys” televisivos.  Con formato tipo “salsa rosa” e imitando a la factoría Berlusconi en España, surgieron nuevos tertulianos que se han acabado convirtiendo en actores y líderes políticos. Cierto es que la brecha había que aprovecharla e hicieron bien, aquellas y aquellos a los que las empresas privadas televisivas eligieron, imagino que siguiendo unos modelos determinados de marketing comercial. Pero la elección de los líderes no la hicieron las plazas, la hicieron empleados del señor Lara.

Es lícito y correcto utilizar la rendija. Sí. Lo mismo que de lícito expresar esta opinión, por otra parte contrastada.

Tras la transición o tras los primeros años de la transición, desaparecen los liderazgos sociales y políticos forjados en las luchas, la resistencia, las huelgas y luego ya con la democracia dinástica, en los ayuntamientos o las instituciones. Personas forjadas en la brega institucional y callejera al alimón. Sindicalistas curtidas y curtidos, alcaldes fogueados y parlamentarios que lo mismo hablaban desde la tribuna que encabezaban una manifestación, son sustituidos en y sobre todo desde el bipartidismo, por cachorros de aparato y personas forjadas en la política profesional desde siempre, desde muy jóvenes conspirando en los despachos y en esta faceta el PSOE se convierte en un gran experto. Sin ir más lejos, cuando el joven Zapatero llega a presidente su curriculum, son años de pisar bancada en las Cortes, sin intervenir casi nunca ni ampliar su formación o su experiencia. Las juventudes socialistas se convierten en una magnifica escuela de obtener el poder o mantenerlo a costa de los que sea, pero jamás en lugar de experiencia en la lucha de clases vivida en primera persona.

Tras los falsos y construidos liderazgos en los que valen más diez minutos en televisión, que acumular experiencia laboral, social y sindical o en estudiar y prepararse concienzudamente, participando al mismo tiempo de forma activa del movimiento estudiantil o del movimiento antiglobalización, muy activo esos años. Aparece una nueva hornada de dirigentes. No todos, claro, -generalizar es malo-, pero si con más oportunidades. Me explico, a quien una empresa de comunicación, le ofrece entrevistas, artículos y tertulias, puede luego exigir su cuota de poder político, que siempre será superior al de un joven o una joven, dirigente estudiantil de una facultad de Albacete, que participa en la calle evitando desahucios, cortando calles en una huelga general, mal viviendo con una beca y militando activamente en política. A pesar de que su compromiso esté labrado a base de multas gubernativas, algún empujón de un guardia o la mirada de reprobación de transeúntes o conductores conservadores.

 

La política espectáculo, la dirigen empresas de entretenimiento. La política espectáculo se ha impuesto. Ya no es un timbre de orgullos ser un sindicalista que se la juega o una luchadora constante, en un barrio, por evitar el cierre de una biblioteca pública. Eso ya no importa, importa salir en la tele.

Decir y escribir esto es peligroso y requiere cierta dosis de valor, pues puede enfadar a fans y a hooligans, que ya no correligionarios, compañeros o seguidores. Se puede decir que si envidia, etc. etc. pero no es eso y me arriesgaré. Es denunciar la injusticia de que sacralicen las empresas a nuestros líderes y esto evite que miles de personas jóvenes y no tan jóvenes puedan tener la más mínima opción de demostrar su capacidad, su entrega y su esfuerzo. Claro, si habláramos de su sangre otro gallo cantaría, pero ya no estamos en eso.

Desde Attac hace unos pocos años se habló mucho de “desmercantilizar” la política. De sacarla de la esfera privada, de evitar que personas no electas democráticamente rijan nuestros destinos, como los poderes financieros. Pero ahora las izquierdas y los alternativos corren el riesgo, de que mercantiles de la comunicación, impongan a los líderes incluso anti-sistema.

Esto ¿Qué antídoto tiene? La militancia social y política. El activismo social que permita que de forma natural y democrática, desde las luchas sindical y social, Las asambleas y las primarias no trucadas aúpe a personas luchadoras, sacrificadas y abnegadas y posibilite salgan a la luz y si encima luego, también salen en la televisión mejor. Como el caso de Ada Colau, que la portavocía en luchas sociales, pero también su participación activa les haga salir a la luz.

Bueno no generalizo y pido perdón a alguien si se siente mal tratado, además tranquilo yo no salgo en la sexta. Pero uno echa de menos a líderes como Marcelino Camacho, Lula, Evo Morales, Múgica, pero también como Allende o  Tierno Galván, forjados en la adversidad, las luchas y conocidos previamente por su acción. Pablo Iglesias, nunca salió en la tele, ni en la radio siquiera. Eran otros tiempos, claro que sí y estos son mejores para la difusión de las ideas, evidente. Pero el sistema urde sus trampas. Sin un pueblo organizado en y por una izquierda política organizada y con ideas de izquierda y de transformación social, en una partido de origen eurocomunista, socialista y ecologista de izquierdas, Syriza, el pueblo griego hubiera votado si en el referéndum. Las ideas sirven para resistir, pero también para construir y para gobernar.

Izquierda Mosaico

Construyendo socialismo hacía la izquierda mosaico

Carlos Martinez @carlosmblay

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Rescatar para construir el socialismo en la España y la Europa actúales, puede parecer una tarea inútil e incomprensible para muchas personas, dada la crisis de las socialdemocracias oficiales y su implicación con el sistema. La ausencia de ideas de la socialdemocracia frente al neoliberalismo, al que no ha sabido ni querido enfrentarse, es más que evidente, pero también sus miedos a proponer algo diferente. La renuncia de las socialdemocracias a sus ideas clásicas, que en aspectos como la recuperación de la banca pública y el fortalecimiento de los servicios públicos, algunas nacionalizaciones de sectores estratégicos y el control gubernamental de la economía, han recuperado su plena vigencia. El estado social, es una creación incluso teórica del movimiento obrero europeo, tan solo trasladada a algunos otros estados-nación del mundo. Las derechas están destruyendo con una rapidez y empeño que hay que frenar estas conquistas, muchas de ellas ya laminadas. Pero cuando constatamos que ser socialdemócrata consecuente es hoy revolucionario, en la actual coyuntura, máxime ante la brutal ofensiva anti-socialista y social, resulta cuanto menos estimulante, animándonos estas circunstancias a disputar el espacio socialista al PSOE que no lo merece y ello a pesar de las grandes dificultades, ninguneo, silencio informativo, desprecio socioliberal, pero también de posibles aliados lo cual hace más duro el empeño.

El 27 de junio, sábado en Madrid, en unos locales de una asociación solidaría ubicados en la C/Carretas, los socialistas en torno a AS y partidos hermanos vamos a mejorar nuestra organización. Impulsaremos una estructura formativa y de apoyo técnico político a los más más de 135 concejalas y concejales, dos decenas de ellas y ellos de ellos alcaldes y alcaldesas, reivindicando la democracia local machacada por las últimas leyes al respecto del gobierno del Partido Popular. Reivindicando el mundo rural abandonado, olvidado y despoblado por nefastas políticas y la no menos nefasta PAC, pero reivindicado con energía y compromiso por parte nuestra. Siendo como somos ecosocialistas somos conscientes de que sin población en el medio rural, la naturaleza y la agricultura ecológica, autóctona los mercados de proximidad y humanos de proximidad ni siquiera pueden existir. Trabajando por recuperar para lo público y los municipios los servicios locales privatizados, usurpados en beneficio de grandes empresas.

Asamblea 27 junio 2015

Las personas socialistas del estado español, tenemos hoy dos posibilidades en la tarea de rescatar el socialismo democrático. Una dar la batalla dentro del PSOE, que a nosotros se nos antoja ya estéril, dado el compromiso y dependencia de ese partido con poderes financieros, empresariales y de ciertos grupos informativos privados o bien  construir el Partido Socialista,- la alternativa socialista-, pues el PSOE no es ya un partido de izquierdas. Sustentar esta afirmación, no requiere releer los textos de Marx, imprescindibles para definir que es el socialismo y si no que se le pregunte retoricamente a Pablo Iglesias, Jaures o Kautski. Tal vez bastará con conocer a Julián Besteiro y por supuesto, no haré ninguna referencia al gran actor ético que fue Francisco Largo Caballero. Pero también bastaría con recordar la obra política –los hechos- de Olof Palme por no hablar del más clarividente y autorizado exponente del socialismo democrático europeo del momento Oskar Lafontaine tanto en su comportamiento ético dimitiendo del Ministerio de Economía de Alemania por oponerse a la autonomía de la política del Banco Central Alemán, como en sus críticas al euro-marco que sufrimos como a la Troika. Pero no solo con escritos  o autores, hacemos tal afirmación, que tan excesiva le pueda parecer a algunos, vemos los hechos. La realidad de la mal llamada socialdemocracia europea desde hace unos años la conocida como “tercera vía” en realidad camino del socialismo al liberalismo del siglo XXI. Felipe González, Toni Blair, Mateo Renzi o Hollande por no hablar de Valls, son las realidades del espectro socioliberal, no socialdemócrata y menos todavía socialista. 

La tibia cobarde reacción del llamado Partido Socialista Europeo y del espectro de la tristemente contemporánea II Internacional en referencia el acoso a  Grecia y los injustos ataques que está sufriendo por negarse a que sus pensionistas sufran más privaciones, así como la exigencia de recortar más todavía el sector público y profundizar en el ataque a los derechos humanos en Grecia, es todo un ejemplo de que el socioliberalismo está posicionado, salvo honrosas excepciones con la Troika, bancos y poderes financieros. Incluido el PSOE que con respecto a Grecia mantiene una vergonzosa sumisión a las políticas Troika.

Por eso surge Alternativa Socialista al objeto de disputar el socialismo democrático a quien no lo representa. No solo AS (CLI-AS) sino también Ahora Decide, Socialistas por Tenerife y socialistas disidentes con direcciones y aparatos provinciales autistas ante la realidad y el cambio político, lejos ya de la socialdemocracia, cuyo nombre utilizan en vano como les rebatimos claramente los primeros párrafos. Con respeto a corrientes críticas del PSOE con las que nos unen simpatías y reconocimiento e incluso complicidad, pero no es ya el objetivo de Alternativa Socialista ser una corriente critica de opinión y menos legitimar el PSOE haciendo guiños a la “unidad de las izquierdas” en la que el partido socioliberal, ni cree ni está dispuesto a concretar más allá de pactos puntuales en territorios y municipios. Nuestra intención es situar al socialismo democrático en el seno de la izquierda mosaico, en una confluencia de la izquierda, en la unidad popular y entre las fuerzas superadoras del régimen vigente y por tanto constituyentes. Ubicar el socialismo democrático frente a las fracasadas políticas de recortes, obediencia a una Unión Europea neoliberal bajo dominio alemán. Resumiendo mucho, en oposición directa y clara a los tratados internacionales TTIP y TISA por nada democráticos y que significan la ruina de Europa en beneficio de los EE.UU. Situar el socialismo, no como freno de las movilizaciones y resistencias populares y de clase, sino como un motor de ellas.

El socialismo debe dejar de ser considerado una fuerza dinástica y sumisa a la corona. Es republicano, en lo social, lo político e ideológico. En resumen en el concepto político de democracia de reparto, justicia y ciudadanía. Laico, federalista y republicano.

Queremos ser parte del cambio que nuestro Estado alumbra y que se está organizando al objeto de superar el bipartidismo. Estamos por un proceso constituyente federalista, hacía la república y por la consolidación del estado social, la defensa de lo público y su reforzamiento.

Creemos que en la Europa de hoy también se puede avanzar hacia el socialismo en libertad. El socialismo no es una mera gestión del capitalismo “pero con rostro humano” lo cual es imposible. Es transformar la sociedad mediante el reparto de la riqueza, la economía social, la democracia económica y más democracia. Sabemos que las derechas y sus “expertos” y los medios de comunicación de su propiedad, nos dirán que eso es imposible. Por eso hay diferentes ideologías es decir derechas e izquierdas. Por eso hay socialismo y hay liberalismo. Lo cual nos lleva a rescatar la hegemonía socialista de quién no se la merece.

Finalmente, este fenómeno no es nuevo. Alemania, Holanda, Francia, Grecia han vivido y viven procesos similares al nuestro. Hay ya fuerzas políticas de izquierdas socialistas y socialdemócratas organizadas y luchando por cambiar la nefasta realidad neoliberal que sufren las clases populares y trabajadoras, junto con sindicatos, movimientos sociales y partidos de las izquierdas transformadoras y no tan solo retóricas.

El FMI, la Troika, el Banco Central Europeo, las grandes multinacionales y el TTIP y el TISA merecen respuesta y no seremos nosotras un freno a unos pueblos que sufren acoso, explotación, recortes, atentados contra su dignidad, empobrecimiento y limitaciones autoritarias de las libertades y la democracia.

Carlos Martínez co-primer secretario de Alternativa Socialista (CLI-AS)

La derecha nunca lo ha puesto facil

Ser Gobierno, nunca es fácil para un progresismo transformador o para la izquierda. Pretender que la oposición -si gobernamos- no te busque las cosquillas infantil. Los poderosos no están derrotados, pues su poder no emana de las urnas sino del dinero, de sus propiedades y de sus contactos y redes paralelas de poder real y efectivo. Las personas de izquierdas y de origen marxista sabemos que esto es cuestión de lucha de clases y que la lucha de clases se puede enmarcar en un proceso democrático tal y como los y las socialistas democráticas creemos. Pero pretender enfrentarse a las derechas y las fuerzas de las clases poseedoras con un falso buenismo, es una solemne y desmovilizadora memez. Pretender que las derechas no ataquen, acosen o denuncien, es otra. La libertad de expresión es sagrada, pues cualquier limitación de la misma al final solo nos perjudicará a las clases populares y sus organizaciones. Olvidar la lucha ideológica lleva a esto, a no saber que hacer, negar por negar o el viejo “y tu más”. Ese no es el camino. Hablar de un segundo tamayazo una gilipollez, las derechas siempre han actuado igual y lo seguirán haciendo. Los socialistas llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones y por tanto sabemos lo que es este y por eso no nos gusta. La derecha vive constantes tamayazos y es corruptora. La derecha y los poderosos no consienten el socialismo, de hecho el TTIP lo declara ilegal y esto no es nuevo. Necesitamos una unidad de las izquierdas mosaico para enfrentarnos con principios, ideas y movilizaciones a las derechas y el sistema. No tan solo votos. Necesitamos creer en una radicalidad democrática, que nos haga a todas y todos iguales, pero el capitalismo y la democracia son agua y aceite. Hay que profundizar las conquistas y el estado social. Pero amigas y amigos, lucha politica es dura y desigual para las izquierdas. Los que nos sentimos inspirados por personas como Juan Negrin o Salvador Allende no nos arredramos y sabemos que pueden venir más duras. Por eso un frente popular y republicano puede ser la única solución. No lloremos como activistas lo que no supimos defender como personas de izquierdas activistas también y comprometidas.

Ni noliberalismo, ni radical-liberalismo. A Pablo Iglesias lo criticaron y le montaron una campaña de desprestigio, porque ya de viejo la UGT le regaló un gabán. Ya se sabe los viejos socialistas de verdad, no tienen derecho a abrigarse. Dicho eso, lo injustificable tampoco se puede justificar. Eso es así.

Del posible cambio político al incremento de la desigualdad. Aterricemos

 

Tras estas últimas elecciones municipales y autonómicas se han abierto grietas en el hasta ahora inamovible panorama político del estado español. Pero sin embargo nada está frenando la cada vez más profundamente injusta y desigual sociedad española, que tras la crisis financiera de 2008 se nos está construyendo. La oligarquía campa tranquila pues se ha visto alejada del ojo del huracán.

El cambio político que era imprescindible y puede ser el inicio de nuevos tiempos y digo puede, pues hasta ahora tan solo ha tenido a los políticos y políticas profesionales del régimen en el punto de mira. Pero sin embargo, los verdaderos causantes de tanto dolor  y sufrimiento, los corruptores y también corruptos, están quedando al margen. Banqueros, grandes directivos de multinacionales y fondos de inversión, con sueldos escandalosos e impulsores de todas las contrarreformas, cierres, despidos y desahucios quedan al margen del ojo del huracán, insisto. Es cierto que sin la complicidad de los socioliberales y sin el activo compromiso del PP y ahora de Ciudadanos, muchas legislaciones y medidas legales de recorte y desregulación laboral no se hubieran puesto en práctica. Pero siendo esto cierto, no es menos verdad que sin el  empuje de los oligarcas y financieros, sin sus exigencias y sobre todo sin sus chantajes al estado, no hubieran impuesto los gobiernos unas normas tan restrictivas para los derechos humanos y laborales.

El imperio de las multinacionales y grandes empresas y bancos privados globalizado, impone sus condiciones y es consciente de que se puede saltar la soberanía, no nacional, a mí eso  me da lo mismo, sino la soberanía popular, que es la importante. Esa soberanía popular que por ahora tan solo se puede ejercer en el seno de estados nación, está siendo laminada. A la oligarquía radicada en el estado español, siempre le quedará la Unión Europea, el Banco Central Europeo, los tratados internacionales, el FMI o los proyectos en avanzado estado de aprobación como son el TTIP o el TISA como muro de contención y salvaguardia de sus beneficios y su poder. El TTIP y el TISA convertirán en “ilegal” a cualquier veleidad socialdemócrata.

Nuestros clásicos en la izquierda, los socialistas y socialdemócratas de origen marxista siempre supieron que lucha de clases, critica al capitalismo y las demandas de una nueva sociedad justa e igualitaria, iban unidas a organización de la clase obrera, la construcción de fuertes partidos obreros y más fuertes todavía sindicatos de clase. Solo combinando ambas cuestiones (movilización sindical y social junto a la acción parlamentaria y municipal), los partidos obreros lograron en Europa, el voto universal, regulaciones laborales, seguridad social y educación y salud publicas junto con importantes palancas redistribuidoras, que hace unos años nos parecían a veces tibias y a medio gas, pero que hoy volvemos a reivindicar con fuerza. Ninguna conquista realizada por una izquierda que creía en la lucha de clases y protagonizó grandes huelgas generales o accedió a gobiernos, ya sea por las urnas o por revoluciones, nos es hoy pequeña o menospreciable. No. Puesto que muchos piden el voto rememorando aquellas luchas. Pero no aquellas prácticas. Lo cual nos deja tan solo con la mitad de la naranja.

La propia transición española, que la publicidad sistémica y monárquica, nos vende como un éxito del Rey Juan Carlos y de Adolfo Suarez, que se quedó a medio gas y por ser pactada no se resolvieron muchos problemas y repararon injusticias, pero fue sin embargo el logro de un pueblo movilizado con cientos de miles de huelgas obreras (Un movimiento huelguístico de la clase obrera que llegó a ser el mayor de Europa)y un movimiento estudiantil activo y en la calle, solidario con las luchas de las y los trabajadores.

Finalmente en 1982 el pueblo trabajador logró una gran victoria electoral, fruto no solo del felipismo, sino de las profundas ansias de cambio y bienestar de las clases populares aunque a la postre, esta victoria condujo a una frustración no superada, precisamente por la desmovilización de las clases populares y trabajadoras. La burocratización de los sindicatos de clase, que permitieron ya entonces una profunda reconversión industrial al objeto de entrar en la Unión Europea a cambio de desmantelar la industria pesada española. A pesar de lo cual, el estado del bienestar en un principio consiguió grandes avances, finalmente ralentizados  y luego frenados. Pero la necesidad de legitimar el estado y la presión social, consiguieron avances que hoy, se nos roban.

Ahora tras el gran fracaso de las políticas neoliberales y de la economía casino, que nos condujo a la crisis del 2008, por culpa de la política neoconservadora impulsada desde los EE.UU y la Gran Bretaña con la necesaria complicidad de una socialdemocracia ya descafeinada y sumida en la traición conocida como la tercera vía, consentimos una desigualdad decimonónica. Este fracaso del capitalismo financiarizado para las personas, -que no para sus impulsores-, ha arrojado al  paro a millones de personas, empobrecido a las clases populares y tan solo se ha aplicado un keynesianismo de guerra, impulsando la desestabilización de estados productores de crudo, que al igual que la economía casino, están siendo la historia de un fracaso del capitalismo, que sin embargo las clases populares sustentan. Nunca en la historia ha habido una transferencia de rentas tan grande y desequilibrada de los pobres en favor de los ricos.

La gran burguesía, los grandes empresarios, los banqueros, las grandes fortunas imponen su modelo social y hacen creer a millones de personas, que el estado social es inviable y no podemos sustentar un buen estado del bienestar. Que para crear empleo, hay que rebajar salarios, reducir derechos laborales, acabar con los contratos fijos, liquidar las cotizaciones sociales empresariales y rebajar los impuestos a los ricos y grandes. Es la victoria neoliberal impuesta desde sus medios de dominación cultural.

Pero en España ¿Qué? En todo lo escrito anteriormente España está presente, de hecho es la referencia central. Pero la izquierda y los movimientos sociales deben volver a situar el problema donde está. Es el dominio oligárquico lo que ha convertido al Estado, en un nicho de negocio más. Es hacer de los servicios públicos negocio. Es a costa de nuestro IRPF y el IVA una fuente de lucro para las oligarquías, obteniendo dadivas de lo público y a cambio de calderilla en sobornos conseguir privatizar los servicios municipales, autonómicos y estatales y ahora volver a hacer negocio, con las remunicipalizaciones y las recuperaciones de servicios, porque la banca nunca pierde. Es el poder oligárquico injusto, el dogal a romper.

No podemos hablar de democracia mientras grandes poderes no electos dominan. No es solo la fuerza electoral la que va a vencer a poderosas fuerzas del mercado, que extorsionan y chantajean.  No podemos exigir que los ayuntamientos y autonomías financien y apoyen a familias sin recursos para pagar la energía y no meter mano a las compañías eléctricas que cobran la luz a veinticuatro veces más cara de lo que les cuesta producirla. No podemos obligar a lo público a pagar los abusos de las empresas privadas energéticas.  Hay que apoyar a las familias sin recursos, sí.  Hay que conseguir una renta garantizada contra la exclusión social, sí. Pero hay que nacionalizar la energía y hacer del servicio público algo público.

Del buenismo a la acción política del reparto y el control de la economía. Los postulados de la socialdemocracia clásica de los partidos obreros son hoy revolucionarios. La oligarquía dará la batalla, claro, pero sin sueños en una sociedad de las y los iguales, no les venceremos. El capitalismo es corrupto por naturaleza. No somos franciscanos, con todo respeto. No somos una gigantesca Cáritas, somos transformadoras y transformadores. El asunto no es gestionar mejor, es cambiar y sobre todo comenzar identificar y acotar el papel de los oligarcas y de los centros reales de poder.

 

Carlos Martínez

Alternativa Socialista. del consejo científico de Attac España

 

Es la hora de la izquierda mosaico

Los resultados electorales han tocado la hegemonía de los dos grandes partidos, pero no la ha hundido. El PP ha sufrido un descalabro importante y aunque es la fuerza más votada, no va a poder gobernar en muchos ayuntamientos y comunidades autónomas pues la suma de los votos cosechados por el resto permite generar nuevas mayorías. Además, el PP se encuentra aislado en muchos sitios y no hay nadie que quiera pactar de buena gana con él. Este aislamiento puede erosionar aún más su poder a medio plazo dificultando su política de alianzas: nadie quiere estar demasiado cerca del PP pues se arriesga a ser arrastrado por su mala imagen. La ventaja que ha sacado el PP con respecto al segundo partido -la candidatura de Podemos- es de más de 200.000 votos en la Comunidad de Madrid y algo parecido pasa en el País Valenciano con respecto a Compromis que irrumpe con fuerza a costa de Izquierda Unida. Con todo: a pesar de su pérdida de votos, el PSOE aguanta relativamente bien en varias comunidades autónomas aunque menos en las capitales que en las ciudades medias y las localidades más pequeñas.

Pero el hecho más significativo es el éxito que han tenido las candidaturas en las que se han incorporado varias organizaciones a una única lista plural y unitaria. En Barcelona, esta fórmula le ha dado el triunfo a “Barcelona en Comú”, en Madrid ha pasado lo mismo con “Ahora Madrid”, las “Mareas Gallegas” han tenido un efecto similar en las principales ciudades de Galicia así como también en Zaragoza y en otras grandes ciudades. Lo que tienen todas estas candidaturas en común es que incluyen a “viejos” y “nuevos” actores de la izquierda y que nacen de un largo ciclo de movilizaciones ciudadanas a favor de los más perjudicados por las políticas de austeridad, del sector público y por una nueva cultura política libre de corrupción. Sin embargo, en las localidades más pequeñas y en los entornos más rurales y dispersos la situación no es la misma. Aquí siguen prevaleciendo culturas políticas vinculadas a estructuras partidarias más tradicionales que han podido resistir mejor que en las grandes ciudades.

Todo esto ha demostrado tres cosas: (1) España es un lugar con culturas políticas diversas. Esta diversidad afecta en primer lugar a las grandes ciudades pero también afecta a las diferencias entre ciudades grandes y pequeñas, y naturalmente también a los territorios y las nacionalidades históricas; (2) parece difícil que una sola fuerza llegue a tener la capacidad suficiente para forzar un cambio en solitario: sólo la suma de varios actores políticos distintos podrá poner fin a las políticas de austeridad; (3) el PSOE sigue siendo la primera fuerza de oposición al Partido Popular de forma que sólo un debilitamiento aún mayor del mismo podrá generar un cambio en la correlación entre las fuerzas del cambio y las fuerzas opuestas a él; (4) la irrupción del partido bisagra de Ciudadanos les da un respiro a las fuerzas que se oponen al cambio. Sus propuestas de regeneración ética del sistema político dejando fuera las cuestiones que afectan al poder económico y social establecido, permiten retener a una parte del electorado con deseo de regeneración. Si bien esta opción política no ha crecido tanto como muchos esperaban, no debe subestimarse su capacidad de frustrar o retrasar la conformación de nuevas mayorías para un verdadero cambio.

La fórmula que mejor se presta a la articulación de esta situación de tal forma que siga generando una acumulación de fuerzas para el cambio, es la construcción de un espacio o izquierda mosaico. La izquierda mosaico lleva implícita la idea de la horizontalidad, de la aportación de cada espacio político al conjunto a partir de sus propias experiencias, microclimas políticos e identidades particulares. También lleva implícita la idea de la comunicación entre las partes, de la búsqueda del consenso y del desarrollo de luchas e iniciativas que son las que, al final, generan las verdaderas complicidades y las alianzas más estables. En este espacio pueden y deben confluir sensibilidades políticas nuevas y no tan nuevas, generaciones más jóvenes y no tan jóvenes, ambientes sociales urbanos y rurales, espacios de militancia más activa y directa con otros más incorporados a la lucha institucional. Por mucho que las grandes ciudades ocupen un lugar sobresaliente en la generación de nuevas dinámicas políticas y culturales, no va ser posible forzar un cambio si no se incorporan a los mismos sectores amplios de las poblaciones de tamaño medio y también pequeño. Ya por razones demográficas tampoco va a ser posible poner fin a las políticas de austeridad sólo a partir de la participación política de las generaciones más jóvenes nacidas del 15-M por muy activas que estas sean: es esencial que esta izquierda plural también refleje un acercamiento entre generaciones y, naturalmente, también entre identidades nacionales que hoy se ven a sí mismas como excluyentes.

El aguante electoral del PSOE, a pesar del enorme desgaste que significó para este partido la gran coalición de facto que firmó con el Partido Popular con el fin de hacer la reforma express de la Constitución, tiene una gran relevancia política: sólo se podrá forzar un cambio si un número significativo de los que hoy votan al PSOE se incorporan a un proyecto de izquierda mosaico y no se dejan seducir por una retórica rupturista destinada a evitarlo. Para atraer a una parte de su electorado, que se resiste a abandonar sus fidelidades antiguas, es fundamental darle una mayor visibilidad a la pieza socialista del mosaico. Esta pieza se llama Alternativa Socialista. Esto significa, primero, que tiene que seguir creciendo y hacerlo a una velocidad superior: hay que seguir buscando, reuniendo y presentando el proyecto de AS a aquellas agrupaciones, núcleos y espacios que han decidido distanciarse del PSOE, evitar que se atomicen o desconecten de un proyecto estatal. Este proceso debe culminar con la celebración de una convención estatal en la que se haga visible la consolidación y la importancia de este espacio. En segundo lugar significa que AS tiene que hacerse más visible dentro del mosaico: los demás miembros tienen que adquirir conciencia de su importancia para el conjunto, cederle puestos y visibilidad. Esto implica un doble trabajo: hacia dentro del espacio socialista y hacia la esfera de la propia izquierda mosaico, dos espacios complementarios de trabajo.

Armando Fernández Steinko y Carlos Martínez.