La lucha popular en Granada por una sanidad pública

Es un error dejar la política en manos simplemente de “expertos” y “profesionales”. No siempre son los profesionales los que nos pueden decir que es lo mejor, sino el pueblo soberano, que conoce sus necesidades y carencias. La democracia es una conquista no otorgada, sino peleada y conseguida y ello lleva a que personas electas democráticamente dirijan aspectos de la vida pública en los que no son profesionales, sino que son mandatarios del pueblo. No es malo, es lo correcto. Para hacer política sobra con sentido común, honradez, principios e ideas y entrega.
Mucho cuidado con los ataques indiscriminados a la política, pues pueden encerrar fascismo de casta o profesión o simplemente fascismo o falangismo, como por aquí se llamaba. En el conflicto sanitario de Granada, encontramos a profesionales en ambos bandos, luego mucho cuidado. Me pregunto,que quieren las capas populares granadinas:  es sencillo, sanidad pública,de calidad, no a los recortes, ni cierres de plantas en verano y navidad, atención y buena, eficiente, educación con ellos.
La Junta de Andalucía ha fallado tras una inversión tan grande y fiarse exclusivamente de ciertos técnicos. Tampoco le ha plantado cara a los sinvergüenzas del PP que luego encima van con la pancarta en la mano, tras imponer los recortes en Madrid. Porqué en Granada el PP ha estado en las manifestaciones, con más cara que decencia.

Lo que hace falta no son payasos, son defensores convencidos de la sanidad pública y el sector público en su conjunto, por ejemplo “hablamos de las eléctricas que son privadas” O ahora eso no toca. De la reivindicación popular y política, -si política-, por una salud al servicio del ciudadano, contra las injerencias de las farmacéuticas y los seguros privados que quieren destruir la imagen de nuestra sanidad pública insisto, por la que tanto luchamos. Los seguros y las farmacéuticas quieren privatización.
Ahora efectivamente han rodado cabezas en la sanidad granadina, pero falta la del Consejero en Sevilla y el delegado provincial en Granada. Aunque también sobran los discursos anti-políticos, que no es lo mismo que contra los malos políticos o contribuir por la puerta de atrás a maniobras políticas o ¿Como se explica que el PP el máximo recortador de la sanidad y con un programa privatizador pueda ir en las manifestaciones, sin que casi nadie diga nada?
El PSOE se ha equivocado, nos ha defraudado y ahora deberá enmendar y sobre todo si quiere ser creíble. luchar contra el PP y sus recortes, pero de verdad es su obligación.

Los presupuestos generales del Estado 2017 son su prueba del 9 y si su gestora los apoya por activa o por pasiva, será otra traición. Estos presupuestos del PP de 2017 siguen con los recortes también en sanidad. Pero ¿Nadie dice nada de eso?
Por tanto es la hora de que la clase trabajadora defienda su conquista,-de ella-, y no de profesionales,-aunque muchos sanitarios son vanguardia en su defensa-, cual ha sido y es la sanidad publica. Para ello reclamo las mismas movilizaciones contra los presupuestos generales del Estado de 2017, plagados de recortes, techo de gasto, privatizaciones. Aunque llenos de esfuerzos en satisfacer los intereses de los bancos.
Carlos Martinez

Algo se mueve en la socialdemocracia europea “Caso PSF y España

 El Partido Socialista Francés es en estos días el centro de muchas miradas y no solo en Francia. Benoît Hamon venciendo a Valls ha roto en la primera vuelta de los comicios, el maleficio del constante escoramiento a la derecha de los partidos de la II Internacional, que inauguraran Felipe González y el corrupto Betino Craxi entre otros, confirmado por la tercera vía y el destructor “blairismo”.

El PSF siempre ha tenido una activa ala izquierda que procede tanto del PSU como de las figuras más a la izquierda de la SFIO (Sección Francesa de la Internacional Obrera), el antecedente del PSF. También el Laborismo británico contó con la ya mítica figura de Tony Benn y sus diputados rebeldes de la izquierda del Trabajo. Todo ese caldo de cultivo de años de resistencias oscuras, comience tal vez a ver la luz. Las clases trabajadoras y los sindicalistas europeos lo agradecerán. La operación destrucción del socialismo democrático, iniciada a derecha e “izquierda” tal vez puede de esta forma fallar. Pero para ello, será imprescindible que los personajes ligados al sistema y los grandes capitales, incrustados en esos partidos, desaparezcan por acción de sus bases y en alianza con sectores de las izquierdas socialistas y sindicalistas, fuera de ellos.

El PSF, -la SFIO-, es desde los años cincuenta un partido de cuadros, que pasó de ser el partido de la clase obrera de Francia a un partido menor que no era sino parte del puzzle de la derecha y el liberalismo para poder gobernar frenando de paso al comunismo pro-soviético a inicios de la guerra fría.  Mitterrand lo hizo renacer en su proyecto de la Izquierda Común, venciendo al neogaullismo de Giscard y con un programa de izquierda, que luego no fue capaz de hacer cumplir, derrotado por la gran patronal. El PCF (Partido Comunista Francés) parecía destinado a hacer desaparecer al socialismo galo. Pero por ahora a pesar de su gran crisis, el pronóstico no se ha cumplido. Puede que no sea el único ejemplo que veamos, el francés.

Hamon puede triunfar y resituar al PSF en la izquierda republicana francesa y el ecologismo de izquierdas. Pero Hamon ni es un candidato verde, ni de otra sensibilidad, es del PSF. No será fácil que venza las elecciones presidenciales –es muy difícil gracias a Valls y Hollande-, de hecho puede quedar eliminado en la primera vuelta. Pero, si reposiciona su partido en la izquierda, lo hará renacer. El sitio del socialismo democrático es la izquierda y buscar donde se pueda, alianzas con las otras izquierdas. Puede incluso buscar en unas elecciones parlamentarias, alianzas con Mélenchon. Porque en Francia, tras unas presidenciales, siempre suelen haber legislativas y en estas todo es posible, sobre todo si vence Le Pen.

Hablando de Le Pen, curioso que el sistema en Francia, ataque más a Hamon que a la candidata de extrema derecha. En Gran Bretaña ocurre algo similar, Corbyn también es receptor de durísimos ataques e incluso sufrió un golpe de estado del régimen británico en su contra, orquestado por el grupo parlamentario, pero que Jeremy hizo fracasar en alianza con los sindicatos, la clase obrera y los militantes jóvenes. Golpe de estado que también en España sufrió el vacilante Pedro Sánchez y que ha valido una rebelión militante. Muchas veces se oculta que en el PSOE, González perdió un congreso y dimitió. Que Borrell derroto ya al aparato felipista y luego dimitió fruto de una conspiración de PRISA y González. Por tanto las rebeliones de las bases del PSOE ni son nuevas ni siempre han fracasado.

Creo sinceramente que al sistema, al capitalismo europeo y occidental, le interesan partidos socialistas y socialdemócratas ubicados en la derecha o el centro liberal, que no fieles a sus ideas de origen e historia. Prefieren en consecuencia el avance de la extrema derecha. La operación mediática contra Corbyn y la izquierda Laborista o la producida en los EE.UU contra Sanders y el fraude de las primarías demócratas avalan esta teoría. El socialismo democrático, si es consecuente se puede convertir en un enemigo letal para las derechas neoliberales.

Si finalmente vence Hamon, Francia, Gran Bretaña e incluso Portugal pueden ser el ejemplo de una recuperación del socialismo democrático. Falta España.

Pero Benoît Hamon a diferencia de Pedro Sánchez u otros opositores al aparato gonzalista/PSOE y gestora/PSOE, tiene programa. Ha concurrido frente a Valls, no con un nombre, sino con un programa muy diferenciado, al igual que hizo Corbyn en Gran Bretaña.

Los y las votantes francesas en las primarias sabían quienes estaban a la izquierda y en la izquierda no solo por su nombre, sino por sus propuestas políticas.

Por eso si queremos recuperar el socialismo en España, habrá que decir y ya, que vamos hacer con los presupuestos generales del estado 2017 del PP y con el propio PP. Que se va a hacer contra los abusos y robos de las eléctricas a las clases populares. Que se hará ante la degradación tan bestia y autoritaria de los derechos laborales. Su posición ante la deuda o ante el derecho de una renta permanente para personas paradas. Que hacemos con una Unión Europea en crisis y desgastada que tan solo toma medidas que perjudican a la clase trabajadora, la clase obrera y privatiza obligatoriamente lo que es de todos, como son los bienes públicos. Eso y otras cuestiones, es lo que importa para vencer al régimen corrupto, introducido también el PSOE.

Los socialistas alternativos y republicanos, ya lo hemos hecho –programa y propuestas-, ahora lo deben hacer las bases del PSOE rebeladas contra la gestora. Lo deben hacer de inmediato. Lo debemos hacer entre todas en una conferencia socialista abierta.

Pero a pesar de todo, no me hago ilusiones, pues la socialdemocracia vinculada a la segunda internacional, tiene demasiadas ataduras con el sistema y demasiados miedos. Mientras se pretenda tan solo conseguir reformas dentro del sistema, el sistema les volverá a engullir. Miremos a Grecia.

Por eso mientras no se demuestre lo contrario creo que el socialismo debe estar presto a construir o conquistar la fuerza socialista que se alinee con la ignorada, empobrecida y denostada clase trabajadora.

Carlos Martínez, es co-primer secretario de Alternativa Socialista @CLI_AS y de SOCIALISTAS @U_SOCIALISTAS

Cambiemos al mundo de base…, Vamos a reinventarnos

 

 “No hay nada peor en un programa que la contradicción con la realidad”

Karl Kaustky

 

El mundo nos lo han cambiado de base, pero por ahora ha sido el sistema, el capitalismo. Presenciamos un combate feroz entre el capitalismo globalizado, globalizador y libre cambista, frente a un capitalismo nacional y/o nacionalista, proteccionista. Podemos caer en la tentación de pensar que uno es el bueno y el otro es el malo. En realidad ambos viven a costa de las personas, de quienes les venden o mal venden su fuerza de trabajo y consumen sus productos. Ambos son extractivistas y están inmersos en la sociedad del carbono. Ambos, si es que hay dos, -cosa que dudo mucho-, necesitan acumular, vender, producir y llevan en su interior el germen de la guerra.

¿Cuál es nuestra realidad? Un mundo injusto e inseguro y una clase obrera y trabajadora desprotegida, empobrecida e ignorada. Mientras el capitalismo busca nuevas fórmulas de dominación.

El proteccionismo como respuesta a un capitalismo global que pone en riesgo el statu quo de muchas potencias o de ciertos segmentos del capitalismo, ha puesto por ahora en retroceso en lo que a los EE.UU se refiere al librecambismo. Trump se enfrenta a los tratados internacionales de libre comercio y lo hace no por ser antisistema y anti casta, como algunos “pogres” liberales de ideología de “clase media” piensan, sino como una reacción de defensa del propio sistema, del propio capitalismo al que tal y como muchas personas llevamos tiempo denunciando, le sobra la democracia. Trump no hace sino proteger los intereses del capitalismo anglosajón, eso sí, con contundencia. Esto le lleva a una posible alianza estratégica con el capitalismo nacionalista ruso. No por cambiar el mundo, sino por controlarlo mejor.

 Por tanto la post-globalización comienza a ser un hecho y una nueva fase de acumulación de capital, de mercados y de industria militar, se pone en marcha con fuerza. La crisis capitalista, provoca la aparición del nacionalismo al objeto de ser resuelta y vuelven a surgir ideas autoritarias –por ahora- lo cual no es nuevo y recuerda demasiado a soluciones a la crisis capitalista de 1929, de los años 30 del siglo pasado.

¿Qué está ocurriendo?.-

Trump y el auge de la extrema derecha en Europa no es sino la derrota del “obamismo”, del “clintonismo” de la tercera vía y de las soluciones “liberal-progresistas”, del fracaso de los que predijeron el fin de la lucha de clases y de las izquierdas socialistas, transformadoras, del laborismo de clase trabajadora, cambiado por el triunfo de la “cohesión social”. Las ideas de la bondad del capitalismo verde globalizado, el socioliberalismo, el ciudadanismo, no han podido corregir la desigualdad social creciente, la destrucción del estado del bienestar conquistado (que no regalado), por la clase obrera y sus partidos y sindicatos.

Empobrecimiento de las clases trabajadoras occidentales. Destrucción de los sindicatos de trabajadoras y trabajadores. Debilitamiento del socialismo democrático y todo para que lleguen Trump, Le Pen, Wilders o Aznar a la palestra. No solo es responsable la socialdemocracia, también quienes han destruido sus conquistas o quienes para sustituirla han negado la vigencia de las ideas del socialismo y la existencia de la clase obrera.

Esas y esos mismos, sobre todo mis colegas sociólogos y politólogos de las escuelas anglosajonas, (y lo he escrito recientemente), le vuelven a dar carta de naturaleza a la clase obrera para afirmar que vota a Trump, a Le Pen a… Al PP incluso. Todo menos reconocer que por ejemplo la Unión Europea desde los años noventa u ochenta del siglo pasado no está sino destruyendo las conquistas obreras y socialistas europeas de los años cuarenta, cincuenta, sesenta y setenta del siglo pasado. Incluso la jornada de ocho horas es ya otra vez, una utopía en España. Están privatizando desde la UE y regalando al sector privado los bienes públicos.

La clase obrera solo le debe a la globalización y sus profetas, sino su desaparición como clase con dignidad, organización y orgullo. La pérdida de sus empleos industriales mediante la deslocalización o el cierre sin alternativas de empleo de minas y talleres. La aparición de nuevas clases obreras en otros lugares del mundo, sin derechos, con salarios de miseria y condiciones de trabajo medievales.

La nueva industria hostelera y turística en auge, degrada a sus trabajadores, les explota y oprime. Les deja sin derechos y abusa de ellas y ellos, sin que nadie haga nada en España, en Europa, por esos nuevos proletarios, aunque ellos y ellas no lo sepan.

Como va a votar la clase obrera a quienes han consentido y promovido su desgracia y que sus hijos e hijas vivan peor que ellos. Ha habido demasiadas formas de perjudicarles. Destruyendo los sueños de un mundo nuevo y cayendo en el triunfo cultural del neoliberalismo, estamos destruyendo cualquier posibilidad real de vencer a Trump o a la extrema derecha.

Se está vendiendo un gran engaño. Una mentira. Pero mientras solo el socialista Sanders podía frenar a Trump y hablar un lenguaje que la clase obrera entendía con propuestas tan sencillas como claras exigiendo un salario mínimo de 15 dólares hora, la tercera vía, las y los liberales progresistas, apoyaban a una señora Clinton tan manchada como el propio presidente vencedor, hortera, populista, de extrema derecha. En el fondo, nada que pudiera beneficiar a las clases populares -en lo material-, les diferenciaba.

Esa es la terea en la que Sanders y los socialistas democráticos estadounidenses se deben empeñar ahora y continuar. Esa es la titánica tarea que les espera a Jeremy Corbyn en Gran Bretaña organizando a las nuevas hornadas de las clases trabajadoras británicas, hayan o no nacido sus padres en la isla. Esa es la tarea en la que deseo que ahora se aplique el socialista Benoit Hamon en Francia. Pero, denuncio, ¿Sabéis que están haciendo los medios liberal-progresistas y cooptados de “las izquierdas” del sistema frente a personas como Corbyn, Sanders o Hamon? Cargar contra ellos, desprestigiarlos, decir que sus programas son una locura e imposibles ¿Por qué? Porque son socialistas democráticos y eso es un gran peligro para el sistema. Más que la extrema derecha.

No se trata solo de reivindicar mejoras en estos tiempos, que por cierto son imprescindibles. Se trata de repartir riqueza y la riqueza. Por eso en el fondo prefieren a Trump, a Le Pen y atacan a quienes desean acabar con la desigualdad, la pobreza, el paro, la “austeridad” o los contratos públicos y subvenciones a un capitalismo, unas grandes empresas, que vive del Estado y de repartirse sus impuestos entre ellos al objeto de obtener sus beneficios.

Vamos a reinventar el socialismo obrero. Vamos a volver a ilusionar y si Corbyn o Sanders lo ha hecho, porqué nosotras no.

Construir la alternativa socialista y organizar el socialismo. El panorama político español

 

Hace unos días Odón Elorza, compañero socialista y diputado amigo, escribía un artículo en el que proponía construir la alternativa socialista. El artículo muy correcto y en su línea crítica desde el interior del PSOE, llamaba a volver a hacer del socialismo algo útil la sociedad. Eso es lo que nos llevó a bastantes personas a abandonar el PSOE, pero no el socialismo y comenzar a construir la alternativa socialista a través de Alternativa Socialista y SOCIALISTAS.

Desde la pluralidad socialista en sus diferentes matices y grados de radicalidad, el socialismo debe ubicarse en su oferta y su programa, así como también sobre su acción práctica en el seno de la lucha de clases que desde el neoliberalismo y el conservadurismo radical se lanza contra las clases trabajadoras.

La cuestión es muy clara. La crisis capitalista anunciada de 2008 es “superada” por los sectores dominantes a costa de recortar derechos, reducir salarios y condiciones laborales; destruir estado del bienestar y aterrorizar a las clases trabajadoras y humillarlas mediante el paro y la precariedad.

Teniendo esto claro, hemos de ubicarnos en el panorama político español, que ha cambiado y mucho en los cuatro últimos meses. El problema es como nos desenvolvemos con un lenguaje políticamente correcto –hipócrita- y como nadie o poca gente se atreve a llamar las cosas por su nombre. Todo está muy “liquido” pero también como me decía hace poco un socialista alternativo, muy confuso. Todo está confuso. La crisis de la socialdemocracia agudizada excepto en los casos de los EE.UU gracias a Sanders y en Gran Bretaña gracias a Corbyn, ha dado paso, entre otras causas más complejas, a un populismo de derechas, extrema derecha o de “izquierdas” cuando no interclasista y patriótico, aunque esto es común a todos ellos. Porque el populismo que ahora vivimos y que nada tiene que ver con el concepto popular de los años treinta a setenta del siglo pasado, tiene variantes, pero desde luego no es socialista.

El problema es el desgaste del concepto del socialismo por culpa de personas que lo han traicionado y vivido a su costa.

En el estado español se han implantado cuatro modelos partidarios, nacionalismos a parte y que pueden encajar o no en alguno de sus presupuestos teóricos o practicos: el partido mayoritario de la derecha y del sistema es el PP y Ciudadanos su recambio (esto en Catalunya serían los herederos de CiU), por si fuera necesario, pero igualmente vinculado al IBEX y la corona. El PSOE que controla la gestora es felipista y el principal sostén de la corona, pues su origen de izquierdas y republicano, le dan una cierta pátina para engañar; aunque ahora sufre una rebelión interna tan importante, novedosa e ilusionante como ningún partido nuevo –esos tal vez menos aunque parezca lo contrario- o viejo, puedan soportar. Podemos que pretendía agrupar todo el descontento, en realidad lo ha encauzado hacía las instituciones y ahora se debate entre un patriotismo popular interclasista y un leninismo de nuevo cuño y post-moderno incluso. Por tanto ninguna fuerza de cambio social real en el horizonte. Es decir nada de socialismo que permita construir una sociedad de reparto desde la democracia y la lucha de clases, que insisto no es ningún marrón violento, pues el PP y Trump practican la lucha de clases con decisión, solo que contra los humildes.

Ese es el trabajo. Para alguien socialista pues, ahora lo prioritario es construir la alternativa socialista que como fuerza democrática y de cambio permita construir desde la libertad el estado social, justo e igualitario.

La revuelta del PSOE –interna- rebela que en este estado hay militancia socialdemócrata y socialista consecuente dispuesta a no dejarse arrastrar y destruir por el sistema y la corona.

Hemos de reconocer honradamente que a pesar del esfuerzo de socialistas republicanos y antineoliberales procedentes del PSOE, pero fuera ya del mismo en Alternativa Socialista, ISI y otros partidos socialistas que integramos SOCIALISTAS (SOC), la rebelión de las “Bases en Pie”, o “Primarias y Congreso ya”, han conseguido de forma muy eficaz levantar la bandera de recuperar el socialismo y es de justicia reconocerlo. Les apoyo firmemente. Pero ahora la cuestión será hasta donde llegaran en ese esfuerzo y si desde el PSOE será posible.

La llamada mía por tanto, es a construir socialismo lo permitan o no las oligarquías socioliberales, pues estás le han hecho mucho daño e impiden que la clase trabajadora y las personas progresistas, dispongan de un partido que ponga el salario, el mundo del trabajo; la defensa de la economía productiva y la social en el centro del debate que no el capitalismo financiarizado y especulador. Todo, junto con la democracia plena y el derecho a elegir, forma de estado y jefe del estado. Soberanía de clase, soberanía popular e igualdad de personas por encima de clase, sexos y orígenes.

Pablo Iglesias siempre nos señaló la necesidad del partido obrero y de enfrentarse al orden burgués. Su pelea no fue un nombre o la colaboración interclasista. Fue construir socialismo para cambiar las cosas y tan solo un partido socialista, podrá hacerlo. Somos imprescindibles, no defraudemos ahora nosotras y nosotros.

Carlos Martínez  es de Alternativa Socialista y SOCIALISTAS

La apuesta no es el liderazgo sino el programa

Tras el golpe de la gestora, el sistema busca afianzar un liderazgo en el PSOE en crisis. La propuesta es en la parte sistémica y socioliberal Susana Díaz previsiblemente. Zapatero, aparece ahora como maestro de ceremonias apoyando a la presidenta andaluza. Rodríguez Zapatero impulso avances en materia de libertades civiles, es cierto. Zapatero el del matrimonio gay, un gran logro. O el que escuchando al pueblo en las calles, retiró las tropas de Irak. Pero ese mismo avalista del “susanismo”, no solo modificó el artículo 135 de la Constitución en favor de la banca y la Troika, sino que era un decidido partidario de no intervenir en la economía ni mucho menos planificarla, es decir, tal vez sin saberlo, era y fue un liberal puro y duro. Rodríguez Zapatero rompe definitivamente en España, con la socialdemocracia clásica que siempre entendió que era imprescindible desde el gobierno, si se deseaban impulsar mejoras y reformas sociales el intervenir y planificar al mercado y para ello defender también el sector público y la banca pública. Ni Zapatero, ni Díaz creen en la banca pública, de hecho Susana Díaz aprobó una ley de banca pública azuzada por las circunstancias de su minoría y gobierno con IU y ahora tiene boicoteada esa ley. Por sus obras los conoceréis.

Zapatero no es modelo de equidad social e igualdad económica para nada y la cuestión no es solo avanzar en temas que un liberal también puede apoyar, como el divorcio exprés, sino controlar el capitalismo financiero, de inicio. Hay dos herencias más de Zapatero nefastas. Una es el obligar a los ayuntamientos a pagar a las eléctricas antes que nada la luz pública y otra la eliminación y privatización de las cajas de ahorros. En lugar de democratizarlas y hacerlas transparentes se las regaló a los bancos privados que deseaban verse libres de una competencia muy popular y pegada al terreno, que era pública.

Por tanto las diferencias fundamentales, no son a quienes se apoya y como. El programa económico y social de Zapatero lo conocemos. El no apoyará a nadie que piense lo contrario, pero ¿Cuál es el programa de las personas disidentes y que desean un Congreso y primarias ya?

El problema no es solo democratizar el partido PSOE, sino girarlo a su lugar, la izquierda. Ambas cosas se me antojan difíciles la verdad. Por eso pase lo que pase hay que construir socialismo y partido socialista, independiente de la razón de estado y los poderosos, para lo que el PSOE difícilmente será utilizable, pero socialismo está en la calle y abandonado. Hay que recuperarlo y tener programa.

 

Carlos Martínez