La policía privada o el pistolerismo patronal: otra antesala de la dictadura que la derecha nos impone

Cuando la patronal española se vio amenazada en los años veinte del siglo pasado -el siglo XX- a causa de las luchas obreras, en especial en Cataluña, surgió el pistolerismo patronal. Los pistoleros del llamado Sindicato Libre que protegió el jefe de policía de Barcelona y luego Gobernador Civil de Cataluña Martínez Anido, quien posteriormente fue responsable de interior con Franco y un digno antecesor del Ministro del Interior del PP Sr. Fernández, pues en versión del siglo XXI y cual remozado Martínez Anido legaliza que los seguratas pasen a ser policías privados al servicio de los ricos, los centros comerciales privados y las grandes empresas. Es decir, la versión contemporánea del Sindicato Libre patronal.

La ascensión de personas con poca o nula formación policial, aspecto en muchas ocasiones chulesco y policías frustrados, muchos de ellos dotándoles de atribuciones para las que no están preparados, ni entrenados, es algo perjudicial incluso para los trabajadores del sector. Ellos no son los culpables, pero la filosofía gubernamental y gran empresarial de dotarse de pistoleros privados, de un ejercito privado que responda exclusivamente a las ordenes de empresarios privados en defensa de sus intereses, y que además puedan reprimir a personas que ejercen sus derechos laborales, sindicales y de manifestación es una muestra del fascismo profundo y “privado” de la derecha española, es una manifestación de lo autoritario que resulta el liberalismo extremo.

Como en los años veinte del siglo pasado, estos pistoleros privados legalizados pueden ser la antesala de la Dictadura, tal y como ocurrió al dar en Barcelona Primo de Ribera su golpe de Estado y así proteger adecuadamente a sus “seguratas” de la época, cerrar los sindicatos y prohibir los partidos políticos, republicanos y de izquierdas, claro.

No estamos pues ante una mera privatización de la seguridad. No. Estamos ante la aparición de un sector empresarial de “contratistas” de seguridad privada como en Iraq o Afganistán que, a costa del erario público, han amasado inmensas fortunas. Es la creación de fuerzas armadas privadas y que responderán solo ante sus amos. Es la implementación lenta y continuada de una dictadura en el Reino de España. Es la paranoia liberal del PP y sus aliados derechistas, pero también es la aparición de otro gran nicho de negocio en favor de empresas del sector, muchas de las cuales por cierto, están en manos de personajes de la extrema derecha como reiteradamente se ha denunciado.

“La derecha venezolana, como la española, solo es democrática si gana las elecciones”

Análisis sobre las elecciones municipales venezolanas en Radio San Borondon

Capriles ha fracasado en su idea de convertir las elecciones municipales en un plebiscito contra el gobierno de Maduro, dijo

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SB-Noticias.- El politólogo Carlos Martínez, miembro de Construyendo la Izquierda, realizó un análisis de los resultados electorales venezolanos que han deparado la amplia victoria del chavismo y aseguró que el imperialismo ha vuelto a fracasar en su intentona de acabar con el gobierno socialista del pueblo en Venezuela.

Martínez opinó que la campaña criminal de la derecha oligárquica venezolana, apoyada en la prensa imperialista internacional, para tratar de poner al pueblo de Venezuela contra del socialismo que lidera Nicolás Maduro ha fracasado estrepitosamente, porque lejos de acercarse a su propósito, ha obtenido una derrota amplia y significativa.Los resultados electorales, escrutado un 98% de los votos emitidos, pone de manifiesto que el PSUV ha crecido, superando incluso las expectativas, lo cual demuestra que el socialismo y el chavismo siguen muy vivos en Venezuela, explicó el experto en política latinoamericana, para quien hay que felicitar a los socialistas venezolanos que lucharon voto a voto en una campaña muy dura, hay que felicitar a todo el Gran Pueblo Patriótico, pero especialmente al pueblo de Venezuela que se ha levantado contra el golpe de estado económico que la derecha y la oligarquía estaban dando en el país para tratar de derrocar al gobierno de Maduro.

Desde su punto de vista, la derecha venezolana ha recibido un duro golpe por parte del pueblo, que le ha dicho en estas elecciones del domingo que la revolución bolivariana sigue adelante, tras lo que recordó que en los momentos más duros para el gobierno de Maduro, el presidente ha defendido que ese proceso iniciado por Chávez estaba muy vivo, lo que le llevó a tomar medidas drásticas, criticadas por la prensa internacional del sistema a través de la manipulación intencionada, que paradógicamente son las que han hecho avanzar al chavismo con respecto a las pasadas elecciones generales, hasta superar a la MUD por más de 6 puntos.

Hablamos de medidas que básicamente se han centrado en la lucha contra la corrupción política, actuando contra todo aquel político o funcionario que violara las normas, sin distinción ideológica, pero sobre todo centradas contra la corrupción empresarial que llevó a la oligarquía a esconder productos de primera necesidad, para especular con los precios, con el objetivo de llevar al pueblo en contra del gobierno.

Carlos Martínez puso en valor varios aspectos de estos comicios. Aunque normalmente es difícil hacer una comparativa entre elecciones municipales y presidenciales, destacó que en Venezuela hablamos de municipios que acogen a millones de votantes, por lo que la victoria del PSUV y sus partidos pequeños en 257 de los 335 municipios se puede considerar de abrumadora, pero es que además se trató de unos comicios con una participación más elevada de los acostumbrado, lo que pone de manifiesto que el pueblo de Venezuela ha comprendido el enorme valor de estos comicios.

Tras recordar que a Henrique Capriles, lìder de la oposición, lo asesora entre otros Felipe González, dijo que la derecha y la extrema derecha de Venezuela han pretendido convertir estas elecciones en un plebiscito contra el gobierno de Maduro, pero esa estrategia de dura confrontación les salió mal porque no solo no ganaron, como pensaban, sino que han perdido feudos importantes, pero sobre todo han perdido muchos votos en los que consiguieron la victoria.

Lo peor para Capriles y la derecha venezolana es que no aprenden de sus errores, dijo el politólogo, quien recuerda que mientras los dirigentes del PSUV han reconocido las derrotas en los municipios ganados por la MUD, por escasas diferencias que fueran (algunas por debajo de un punto), la derecha no acepta que ha perdido y salen en la prensa sus dirigentes hablando de un país dividido.

Carlos Martínez recuerda que Venezuela es de los países que más elecciones celebra en el mundo (casi una cada año) y en todos los comicios celebrados en los últimos catorce años, salvo en uno, el chavismo ha ganado, la mayoría de las ocasiones holgadamente, por lo que afirma que esa oligarquía venezolana, que es capaz de esconder productos de primera necesidad para colocar al pueblo en contra del Gobierno, carece de credibilidad, como ha puesto de manifiesto el pueblo dándoles la espalda.

¿Pero de que se alegran?

Las encuestas electorales se siguen desgranando y diversos gabinetes demoscópicos, empresas de opinión y empresas de medios, tienen las suyas. Además todas y todos tenemos nuestra propia encuesta.

El problema es que en demasiadas ocasiones, nos mostramos en el amplio espectro de las izquierdas satisfechos con ellas y la verdad no lo entiendo. Veamos:

Hay quien dice que el bipartidismo se resquebraja y la verdad, si sumamos PP más PSOE siguen venciendo holgadamente. Es más el PP a pesar de sus recortes, su crueldad, su corrupción y su deriva dictatorial  sigue siendo el partido más votado y eso denota o bien una sociedad enferma o una sociedad manipulada y cobarde, ante esto reflexiono y no se que es peor. El PSOE aún bajando y a pesar de ser el ejecutor del artículo 135bis de la Constitución y un partido sin ideas y sin personas comprometidas con la causa del pueblo de izquierdas o al menos indignado, pues ahí sigue.

UPyD es el síntoma del despiste social y juega el papel que en Francia representa el Frente Nacional y acoge numerosos votos del PP y de “centristas” del PSOE, también de la nonata extrema derecha electoral.

IU es feliz, al menos parte de su aparato y la verdad muchas personas, no entendemos porqué. La pregunta que me hago es ¿Quien asesora a los máximos dirigentes de IU? La verdad, a veces parece que su peor enemigo. Si con la que está cayendo IU no supera ya el 17% de los votos, es que algo muy grave falla. O bien que ella sola no puede. Por lo que ante esta constatación me pregunto, que si por si misma lleva el aliento de UPyD pegado al cogote y no sube significativamente hace ya algunos meses ¿A que espera? Ademas como socialista, se mucho de eso que se llaman “votos prestados” así que cuidado.

La izquierda está varada en estos momentos. Demasiado voto de izquierdas y socialdemocráta moderado, pero harto de PP-PSOE está en la abstención. Demasiada labor parlamentaria y según la lógica parlamentaria e incluso gubernamental en Andalucía, de IU y poco buscar alianzas compartidas e incluyentes, que no compañeros de viaje. Eso sería otro error más grave que pactar el CGPJ es decir el poder judicial y luego disimular votando en contra.

La única solución es por un lado la lucha social y obrera. Estar en las acciones y promover la solidaridad en la acción. Pero, también la implementación de una candidatura conjunta y plural de las izquierdas, los movimientos cívicos y las convocatorias ciudadanas, cuyo embrión puede ser Suma. Ese es el único camino electoral para vencer, el frente amplio, social, democrático y popular o del pueblo.

Sumar personas, organizaciones, asambleas, sindicatos y voluntades en una candidatura ilusionante y eso quiere decir de personas reconocidas, queridas, admiradas y que aporten también seguridad, experiencia, valentía, ejemplaridad, principios y liderazgo social, no interno, sino social.

Se que soy pesado con estas propuestas, pero no callaré y si esto no se logra, será denunciado ampliamente, al menos por mí. IU es muy importante y actuar en conjunto y convergencia con ella, más, pero no es SYRIZA. La solución al problema no consiste llegar a un acuerdo pastelero, no. Es apoyar y apoyarse en los y las que sufren. Ganarse la confianza de los y las pobres, del pueblo perplejo y abrumado.

Las elecciones europeas, son tan solo un camino hacía la victoria y la construcción urgente del bloque de la victoria del poder popular.

Ya sabemos lo que está ocurriendo y las causas de la crisis capitalista, así como del corrupto régimen monárquico español. Las mentiras del poder y las limitaciones del parlamente estatal de estos momentos, que se ve incapaz de frenar el que dentro de las instituciones la feroz deriva autoritaria y filo-fascista del PP de forma que dentro de sus propias paredes se esté construyendo una dictadura, no las hemos logrado detener por ahora. Hemos de denunciar que el PP en este Congreso de los Diputados está reconstruyendo el franquismo social, educativo, cultural y político, sin que se pueda evitar por su rodillo parlamentario. Luego de forma democrática hay que echarlos y las elecciones europeas pueden y deben ser un instrumento para ello. No el único, pero si muy importante.

A estas alturas, Suma ya debiera estar en campaña y no de esta guisa, todavía en si son galgos o podencos o en si vamos o no a primarias. Menos todavía en la estupidez de los que están satisfechos con los resultados de las cocinadas encuestas. ¿Se pueden ser feliz con tanto paro, pobreza, ausencia de libertad sindical y avance dictatorial?

 

“CLI-AS pretende rescatar el socialismo de las garras del neoliberalismo”

Entrevista en Radio San Borondón sobre el socialismo y la unidad de la izquierda.

Explicó que CLI-AS pretende seguir la estela de organizaciones como el partido de Jean-Luc Mélenchon (Francia) o Die Linke en Alemania

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SB-Noticias.- Carlos Martínez, miembro de Construyendo la Izquierda (CLI-AS), reflexionó en el programa La Trapera de Radio San Borondón sobre la primera Asamblea Federal de la organización celebrada en Madrid este pasado fin de semana y dijo que se ha dado un gran paso adelante al construir ya una estructura organizativa, que se caracteriza por ser participativa y en red.

En este sentido, el portavoz de CLI-AS explicó que hay un secretariado permanente que se va a encargar de las funciones de administración, pero además se cuenta con un órgano político muy amplio, denominado Comité Federal de Coordinación, que estará en cargado de mantener la tensión y las discusiones.

Explicó que la organización surgió como ocurriera en Francia con el partido de Jean-Luc Mélenchon, con quien Construyendo la Izquierda tiene muchos puntos en común, o como surgió Die Linke en Alemania cuando rompieron con el Partido Socialdemócrata porque estaban hartos del viraje hacia el centro derecha, o como muchos socialistas griegos que están trabajando en Syriza.

De este modo, a CLI-AS le mueven dos valores fundamentales, por un lado rescatar el socialismo de las garras del neoliberalismo o de “un liberalismo progresista ligero, flaco y débil”, así como tratar de colocar al socialismo en donde se merece, es decir, como un elemento no solo de lucha y transformación, sino como una organización que trabaja por construir una nueva sociedad.

Carlos Martínez explica que una de las ponencias que se pusieron en marcha fue de carácter teórico-práctico, puesto que si dicen que son socialistas, en su sentido más amplio y transversal, pero no hablan de cómo transitar hacia la construcción de una sociedad más socialista, es como tener un jardín sin flores, ya que entiende que un socialista tiene que decir y tiene que defender que quiere construir una sociedad socialista.

“A un socialista no le puede gustar una sociedad capitalista, por lo que se tiene que proponer a la sociedad, a las clases trabajadoras y populares, una ruta, una senda, por la que caminar hacia el socialismo” dijo el politólogo, quien añade que en esta Asamblea se estuvieron tratando diferentes enmiendas sobre la situación económica actual, sobre qué alternativas ofrecer, pero también sobre qué hacer en política para tratar de enfrentarse con claridad y con éxito al neoliberalismo que nos está dominando.

¿Qué está pasando en este Estado?

La crisis social y política está claro que nos afecta a todos y todas. Nos abruma y nos asusta, o al menos esa impresión se da. Ninguna iniciativa política y social nos parece clara, todo tiene problemas y nos hemos vuelto huraños, desconfiados y desconfiadas. La solidaridad ante los poderosos es lo único que nos puede salvar. Si no hay apoyo mutuo entre los débiles estamos perdidos. Si no nos damos cuenta de que somos pobres, a causa de que los ricos quieren serlo todavía más, poco podemos avanzar.

Estamos en contra de los liderazgos, pero sin embargo somos manifiestamente incapaces de construir el liderazgo colectivo. Las asambleas de barrio o de pueblo en realidad, y de no ser por luchas puntuales, tan solo agrupan a minorías activas. Hemos perdido el contacto con la mayor parte de la ciudadanía sufriente, de la clase obrera cada día más explotada, con los excluidos condenados a la más pura supervivencia. Las personas empobrecidas, agobiadas por el recibo de la luz o la hipoteca, el desempleo que se acaba, antes ven el fútbol o programas de tele-basura que leen nuestras soflamas o bienintencionadas propuestas.

La cultura neoliberal se ha impuesto. La desconfianza en la política está causando un daño terrible entre las izquierdas reales y transformadoras, más incluso, mucho más que entre las derechas reaccionarias y ladronas. La corrupción es tan grave que nos hace a todas y todos iguales ante mucha, demasiada gente y yo me pregunto ¿Qué hacemos para remediar esto?

El sectarismo es un mal consejero. Pero la autocomplacencia o la satisfacción chata también. El conformarse con el mal menor es volver a las andadas. La claudicación socioliberal ha sido suicida para los propios partidos y sindicatos que fueron socialdemócratas, pero ya no lo son, pero lo más preocupante es el daño que les han provocado a las clases trabajadoras con su renuncia y su miedo a la lucha de clases, su aburguesamiento y su adaptación al mercado. Si bien tampoco el contentarse con 25 diputadas y diputados Izquierda Unida, nos sacará de pobres. Menos si tienen que pactar con quienes respetan las imposiciones de la Troika y gobernar con el objetivo de déficit.

Por eso hace falta algo nuevo y diferente. Nada relacionado con el régimen sirve. El ser el mal menor solo conduce a la resignación. Pero el tener miedo a las palabras, a la palabra, solo conduce a aceptar la derrota y el sistema de antemano.

Pero estamos en una dictadura mediática y como los medios “informativos” solo los pueden montar quienes tienen el dinero, pues estamos simplemente ante la dictadura neoliberal. Ya lo saben bien los capitalistas, como la política es palabras, propuestas y programas, razón, corazón y sentimiento, pues nos quitan la palabra y ya no llegamos a la gente. Desaparecemos. Nos conformamos con la red, la red de redes, el internet, pero eso no llega a los nuestros y los nuestros son los pobres, los excluidos, los y las obreras, las cajeras de supermercado, las limpiadoras, las secretarias o los jóvenes precarios de los barrios sin luz y sin futuro, en ocasiones violentos o mal educados, pero en otras ocasiones generosos y siempre amedrentados por una sociedad que no entienden y de la que solo les llega un mensaje “o tienes dinero o eres un pringado o una pringada”. Esos son los nuestros, aunque ellos no lo sepan, a causa de nuestra ineptitud para llegarles a su corazón.

Por eso nuestras peleas de aparto, de lista, de familia mal avenida, me hastían tanto ya. Hemos de recuperar la palabra y ser capaces de emocionar y si no, no hay nada que hacer.

Los primeros socialistas, como Pablo Iglesias (en el que ahora se mean y manchan muchos de los y las que se amparan en las siglas que el inventó, al objeto de medrar a su costa) fueron educadores de multitudes. Pedagogos de lo sencillo, pero claro los parias nos hemos de organizar y luchar frente a la opresión y el robo de los de arriba. Pero para ello la política y la lucha son imprescindibles. La dignidad de clase es un tesoro perdido a recuperar.

Hemos de saber que el pueblo de izquierdas se construye. No se hace solo desde un escaño parlamentario pueblo de izquierdas, ni en una conferencia para personas que ya están convencidas. Se construye en la calle, en los centros de trabajo o en los bares. Se construye con gente próxima. Se construye con un lenguaje fuerte y que sea convincente. Se construye transmitiendo emociones y vivencias.

Tras dos años de cada vez más paro, menos derechos sociales y educativos, copago de medicamentos, subidas eléctricas ladronas, corrupción y desprecio de esas derechas chulas, crueles y fascistas, el PP sigue siendo el partido más votado y los votos que pierde se los lleva la nueva extrema derecha españolista de la UPyD, así como otras opciones confusas. El PSOE se sigue cociendo en su crisis, pero ojo, sigue siendo el mal menor e IU -según ella misma reconoce en rueda de prensa- no sube más allá de los 34 diputados y diputadas. Con la que está cayendo, algo falla.

Quien se conforme con doblar el porcentaje de votos, nos traiciona. Hace falta un nuevo impulso y un nuevo liderazgo social y político. Hace falta algo que ilusione y levante los corazones de las gentes que sufren, pero son incapaces todavía de rebelarse salvo luchas concretas y sectoriales. Hace falta echarle valor.

Hemos de construir una nueva mayoría popular. Un imaginario y unos símbolos que nos unan y nos emocionen. Personas que digan algo alto, claro y fuerte. Me importa una higa -como decía Don Indalecio Prieto- que alguna o alguno diga que así no, que solo su grupo o su mini-asamblea de “enteraos y enterás” tras siete meses de discutir de método saben lo que hay que hacer. En momentos de tanta desconfianza esta solo se vencerá con la palabra alta y fuerte y con el ejemplo personal, pero también con el valor, con la valentía.

Basta ya de falsos dirigentes, en realidad intrigantes de aparato. Necesitamos personas capaces de organizar, pensar, escribir, gritar y al mismo tiempo capaces de ocupar una oficina, un banco, una fábrica o manifestarse ante la sede de los corruptos de la calle Génova.

Necesitamos personas que se crean que podemos ganar, no pactar con los obedientes de la Troika, no, sino que les podemos y debemos vencer.

Necesitamos convencer a los que sufren y no tienen futuro para vencerles a los amos inmisericordes y chorizos que nos dominan.

Pero claro, los periódicos, las radios nunca nos ayudarán y si alguna vez se cuela algo, pues a aprovecharlo. No hacen falta ratones de biblioteca, es la hora del activismo. Además sabemos de sobra lo que hay que hacer, que es justo lo contrario de lo que hacen y dicen los neoliberales, los amos y sus “expertos”.