Hace falta un Partido Socialista

En este país el despiste ideológico y la quemazón política a la que los aparatos y cúpulas de los partidos nos han arrastrado es demencial. Poca, muy poca gente se fía de los partidos, de todos ellos. Por un lado se han renunciado no ya tan solo a las ideologías, sino a cumplir los programas electorales, de los que se decía con absoluta tranquilidad hasta hace poco -pues ahora es políticamente incorrecto- que se hacen para no cumplirse. Al mismo tiempo, unos medios supuestamente informativos, pero todos ellos en las manos de grandes empresas y bancos, han lanzado sutilmente una campaña anti política que a la postre solo beneficia a la derecha, aunque en ocasiones parezca que con esta iniciativa, perfectamente orquestada, se preocupan de la gente común.

La organización en política es clave, así como más todavía lo son los adherentes y simpatizantes, pero también y no en forma menor la confianza popular. Pero sin ideas, nada se puede. Tampoco sin medios, al menos humanos. Si bien el concepto y método interno de los partidos progresistas y de cambio social debiera cambiar profundamente.

Las derechas jamás han renunciado a sus principios, pero sin embargo el centro-izquierda español, al haber renunciado a la ideología transformadora y de clase, por parte de los dirigentes del PSOE ya en los inicios de la transición, la única idea real paso a ser la lógica del poder, mantenerlo o recuperarlo. Con ideas modernizadoras ciertamente, pero no por ello necesariamente de izquierdas. Si bien, y es justo reconocerlo, con dos ideas fuerza: la actualización administrativa y la descentralización, junto a la europeización del estado, lo cual también conducía a reforzar el bienestar. Estado moderno, descentralizado y con un estado del bienestar semejante al europeo, si bien sin su base industrial.

La factura pagada por los gobiernos del PSOE para ingresar en Europa ha sido la deslocalización y el cierre de la industria pesada a cambio de infraestructuras de transporte e inversiones de fondos FEDER con el precio de dejar de construir barcos o extraer carbón. Es simplificar mucho, lo sé, pero no es el objetivo de estas líneas explicar esto. Si añadiré que el estado español, al carecer de una base obrera industrial sólida y extendida territorialmente, se vio obligado a financiar las conquistas sociales del bienestar en los Gobiernos de Felipe González en base al endeudamiento y las privatizaciones del sector público bancario, energético e industrial. Y quiero señalar esto, al objeto de que no se me diga que solo resalto negatividades al objeto de arrimar el ascua a mi sardina. Pero lo cierto es que el desmantelamiento minero e industrial a la larga ha resultado profundamente negativo. También para la izquierda. Se ha profundizado pues incluso aunque sea de forma involuntaria en el capitalismo rentista, el ladrillo y el turismo como únicas salidas a crear empleo y en fortalecer el sector servicios, pero con unos servicios –valga la redundancia- de muy bajo valor añadido.

Lo cierto es que el PSOE se transformó en una partido modernizador y progresista en materia de derechos civiles, excepto en cercenar la excesiva influencia y dominio de la Iglesia Católica, pero difícilmente homologable a un partido socialdemócrata obrerista y de clase. Ni siquiera intervencionista en economía. Felipe González es un adelantado a la tercera vía. Una vía social-liberal novedosa ciertamente en esos momentos,-principios de los ochenta del siglo pasado- que además se construyó gracias al voto de las capas más humildes y obreras de la sociedad. Se pactó con la clase media y esta aportó su dirigencia, pero se recabó el voto de los pobres –aunque no solo- para acabar siendo un partido real de clases medias y populares. No disponemos en España de regiones homologables a las industriales de centro-Europa, tan solo algunas comarcas, lo cual tiene sus servidumbres.

La fidelidad ideológica a un partido obrero, democrático y de izquierdas, se sustituyó por el clientelismo y la fidelidad familiar, la simplificación impuesta por los medios informativos o el apoyo al mal menor, frente a la derecha cavernícola que dominó el estado en el franquismo y que sin solución de continuidad desembarcó en la UCD para encontrar su justo acomodo en el PP, que es su lugar natural.

Del Felipismo a Aznar y del Aznarato a Zapatero. Tras la reforma exprés de la Constitución, Rajoy. Era lógico, para una fotocopia mejor el original.

El problema que trata de abordar este artículo, no es tampoco el relato histórico de un régimen lastrado por la ley electoral, partidos mayoritarios bien estatales o nacionalistas con una amplia base clientelar, la represiva ley de partidos de Aznar-Zapatero o bien el fiasco legal de la modificación exprés del artículo 135 de la Constitución, no, es proponer como podemos encontrar alguna salida digna y coherente a esta situación política. Solución que pasa por la recuperación para la ciudadanía de la política y de las decisiones sobre la política. Comenzaré por la mayor, el régimen del 78 ha colapsado. Lo corroe la corrupción que comenzando por el rey, alcanza a los partidos mayoritarios que sufren de un desprestigio supino.

Pero a pesar de ello, la cosa no acaba de caer o de cuajar una nueva alternativa ¿Por qué? En primer lugar la derecha se piense lo que se piense por parte de muchos ingenuos, no va a dar lugar a otras formaciones políticas de carácter liberal, diferentes y modernas, el mismo PP es intocable en sus principios y además le funciona bien. La derecha española con mucho más de un siglo de existencia en su versión liberal, es profundamente conservadora, tiene una más que centenaria tradición caciquil y es inmune a la corrupción, desde siempre. De hecho caciques corruptos son muy importantes en su base territorial. De convicciones monárquicas y centralista excepto en su parte fuerista o de origen carlista que con el tiempo contribuye a alumbrar los nacionalismos llamados por cierto con prejuicios centralistas, periféricos. Si bien en el caso catalán pasando el tamiz liberal moderado de Cambó y evolucionado hacia una derecha moderna.

No me preocupa  en absoluto la derecha. Esta ni tiene solución desde un punto de vista progresista ni siquiera intentos regeneradores como lo es la UPyD pierden sus tics centralistas y autoritarios.

Las Izquierdas

Las izquierdas son el problema. En la transición se pensó por parte de la oligarquía franquista de carácter aperturista que para consolidar una democracia a la europea, lo que había que hacer era moderar la izquierda. Esto pasaba por dos premisas, aceptar la monarquía y la inevitabilidad del sistema capitalista. Ambos supuestos fueron aceptados  por el PSOE renovado de González y Guerra. El PCE aunque fuera por imposición al objeto de legalizarse hubo de transigir con la monarquía. A pesar de ello, la ley electoral fue el instrumento y lo sigue siendo, más depuradamente anti-democrático del sistema, al objeto de garantizar el turnismo, es decir dos grandes partidos sistémicos gobernando con el comodín de los nacionalismos conservadores, vasco y catalán. Esto último ha fallado al menos por el momento pues el independentismo de CiU ha contribuido a la crisis del régimen de 1978 y de forma no menor.

A todo esto hay que añadir que el centro-izquierda y la izquierda española, personificados en su momento en PSOE y PCE son proyectos autónomos y que pueden gobernar juntos un ayuntamiento o una autonomía, pero el Estado, no, eso son palabras mayores y es otra cosa. Desde la transición Felipe González hizo del PSOE algo total y absolutamente al margen de cualquier veleidad frentepopulista. El modelo de González era el alemán del momento. Los intentos de Santiago Carrillo de buscar la unidad de las izquierdas, fueron inútiles, de hecho el PCE de Carrillo, propuso en varias ocasiones gobiernos de concentración nacional. Estas negativas a la unidad gubernamental de las izquierdas –y no solo ellas- consagro al PCE como un proyecto autónomo también. Es más el PSOE en más de una ocasión trato de absorber o laminar el PCE y a tal fin Alfonso Guerra inventó aquello de la casa común de la izquierda, que por supuesto era el PSOE. Cuando aparece Izquierda Unida, el perfil de autonomía del proyecto se agudiza y algún intento en sentido contrario hay como ocurrió con el PASOC español o la teoría del “sorpasso”. El hecho de que ambos intentos fracasaran debiera hacer pensar a los herederos de aquellas direcciones políticas.

Pero dando un salto y resaltando cuales son las circunstancias actuales, nos circunscribimos a ellas y en cómo pienso que podemos actuar.

El problema más grave que vivimos es la profunda despolitización por no decir anti política que han generado tanto la corrupción y el clientelismo, como la profunda oligarquización de la política española, profundamente profesionalizada en el peor sentido del término, en todas las fuerzas institucionales y muy poco participativa. Esto dificulta tanto las nuevas incorporaciones a los partidos políticos de izquierdas especialmente, así  como lo difícil que es “repescar” o volver a activar para la acción política a personas muy cualificadas y generosas políticamente, pero que sin embargo han sufrido profundas decepciones y desengaños e incluso persecuciones, expulsiones injustas o disoluciones, por mantener criterios propios, ser inteligentes o creer en la libertad en el seno de su partido político.

Es muy grave comprobar como las oligarquías de hierro de los partidos han quemado, dilapidado y arrojado a personas válidas,  con sentido común y criterio, carentes en absoluto de la “ética acomodaticia” que predomina en demasiados aparatos.

Puestas así las cosas y difíciles de negar o bien montamos una causa general, lo cual no es mi intención, o bien reconocemos que la militancia política no es atractiva para mucha gente inteligente y/o con su vida personal profesionalmente resuelta, pero que podría aportar y mucho. Todo esto, es la pescadilla que se muerde la cola, por lo que al final las personas en general no se interesan en militar en un partido, lo cual salvo honrosas excepciones acaba generando la endogamia política y el aislamiento de esta vida, de personas que debieran hacer parte de su vocación el solucionarla. Es el ejemplo ese que hace referencia de cómo  va hablar un cura de matrimonios, o que sabe de eso –el matrimonio- para aconsejar. Como va a saber algo del paro, la desesperanza, las estrecheces del pueblo, quien ni las sufre o lo que es peor, no las ha sufrido nunca, no tiene contacto cotidiano con quien las sufre o hace tanto que ya ni se acuerda.

Ante estos problemas lo primero de lo que hay que ser conscientes en el seno de la izquierda, es que nosotros, aunque más luchadores, incluso éticos y horrados, somos más de lo mismo en el sistema político para el común de los mortales. Si no somos conscientes de esto, nada que hacer.

Esto nos lleva a plantearnos el dilema de cómo lo podemos hacer, para que las ciudadanas y los ciudadanos, sean conscientes de que la política, les es imprescindible y sin su participación activa en la misma, siempre serán dominados por unas élites. Lo cual nos conduce de forma inexorable en primer lugar a defender las diferentes opciones políticas, las ideologías y los posicionamientos de clase. Pero también a que instrumentos políticos concretos nos referimos. Mi primera consideración es que en el Estado Español, es necesario un partido socialista.

¿Por qué un Partido Socialista? Primero porque existe en Europa y muchos puntos de América Latina, una profunda tradición socialista ya centenaria, con un cúmulo de derrotas y conquistas, pero que ha conformado una forma de vivir y de entender la política por parte de la clase obrera y las clases populares. En el estado español, son las tradiciones socialista y la anarco-societaria primero luego anarcosindicalista, las más antiguas. Hay todo un poso innegable. En segundo lugar las tradiciones socialistas han sido siempre muy plurales en su interno y los juegos de corrientes y familias constantes y ello favorece la democracia interna y la sensación de libertad. Desde el primer marxismo ortodoxo de Pablo Iglesias, a la conjunción republicano-socialista pasando por Largo Caballero, Indalecio Prieto o Besteiro, terminado por Negrín, tenemos toda una gama de colores y posibilidades, que alguien puede pensar que pudieran ser contraproducentes, pero tienen algo muy importante, ninguno de ellos dejo de creer jamás en la libertad y en el papel central de la clase obrera y al mismo tiempo permitieron agrupar en el socialismo a distintas gentes bajo unos principios en los que la centralidad de la clase obrera era la clave de bóveda y el socialismo, el socialismo real y democrático, -que no socialdemócrata todavía-, el objetivo, que entendían, no lejano, sino alcanzable en tiempos próximos y es era la diferencia fundamental, los socialistas de entonces creían y las y los socialistas de hoy hemos de creer en la posibilidad ya, del tránsito hacia el socialismo. No hay ningún escrito de ninguno de ellos-Iglesias, Largo incluso Besteiro- que pueda llevar a pensar que sucumbieran jamás a los cantos de sirena del capitalismo. Solo y ya con todos ellos fallecidos la socialdemocracia española comienza a romper con sus raíces o a aceptar el capitalismo.

Los procesos transformadores latinoamericanos en los casos de Venezuela, Ecuador o el MAS Boliviano, entre otros, -no así en el caso cubano, dicho esto con respeto-, están protagonizados en estos momentos, por partidos socialistas, por tanto que nadie piense que cuando hablo de socialismo y de libertad, estoy pensando tan solo en el pasado. Desde Pepe Múgica a Lula, pasando por Correa o Chávez, hay toda una serie de matices a veces importantes, pero todos ellos eran y son amigos, en primer lugar y en segundo están construyendo una América Latina diferente,  conjugando amplias movilizaciones y movimientos sociales con elecciones democráticas y libertades totales en sus repúblicas.

El socialismo hoy

Pero no nos quedamos ahí, también en Europa de nuestros días hay dos personajes claves que representan un liderazgo personal fuerte e incómodo, pues siempre dicen lo que piensan y tratan de ser consecuentes y son Oskar Lafontaine y Jan Luc Mélenchon. Estas dos personas son los más claros antecedentes de una profunda renovación ideológica de la socialdemocracia, conectándola con otras fuerzas de izquierdas, construyendo alianzas con los comunistas y volviendo a darle color y alegría a la izquierda europea, que centra ahora en otra fuerza multicolor y novedosa, la SYRIZA griega, sus esperanzas de reconquista del espacio social y del poder político.

Por tanto con esas premisas, las enseñanzas del Socialismo del siglo XXI latinoamericano de Rafael Correa, Pepe Múgica o de Evo o Chávez en sus claves de poder popular y revolución ciudadana y también de estado plurinacional –caso Bolivia- así como las aportaciones imprescindibles de la izquierda alemana Die Linke y el Partido de Izquierda francés, hay que construir un Partido Socialista en el Reino de España, de carácter verdaderamente federalista y republicano. Sin República en el estado español, jamás habrá federalismo.

Pero no nos quedemos en Francia, Alemania o Venezuela y Uruguay, veamos Holanda. Si he dicho Holanda. En los Países Bajos existe un Partido Socialista, el SP que es el tercer partido más votado. Tiene por ahora el 15% de los votos y está en alza. Cuenta con quince diputados en el Parlamento de 150, más dos eurodiputados y en las pasadas elecciones estuvo a punto de una victoria espectacular. Es un partido que en 1971 se constituyó como maoísta es decir fue un partido de carácter marxista leninista pero que en 1993 se transformó en socialista y además recibió la aportación de muchos militantes del Partido del Trabajo o Laborista de carácter socialdemócrata, hartos de su deriva socioliberal y sus prácticas neoliberales. Pero el SP o Partido Socialista de Holanda, no ha renunciado a su contacto personal con la clase obrera y el pueblo holandés y a sus ideas transformadoras del capitalismo. Es un partido voluntariamente con status de observador en el PIE o Partido de Izquierda Europea y con una base muy crítica para con la Unión Europea, digamos que es euro-escéptico y apoyó el voto NO a la Constitución Europea que por cierto, fue rechazada en Francia y Holanda.

El Partido Socialista holandés es un partido nuevo y moderno, con unos cargos públicos que están obligados a tener un gran contacto con sus electores y el pueblo en general y con unas premisas claramente de izquierdas, pero asamblearias a la vez, pues constantemente organizan y se organizan de forma muy participativa y además son  muy activos en fórmulas de participación democrática directa y de acción social y asistencial para con los más desfavorecidos. De hecho su única equivocación en un momento determinado, fue moderar su discurso, lo cual les costó muchos votos. De forma que su mensaje de izquierdas y sus formas muy populares y de clase en la acción política y su profunda cercanía son las bases de su éxito. Sus dirigentes además, están convencidos de que pronto serán la fuerza política más votada de Holanda.

El SP ha crecido a pesar de existir un poderoso partido de origen socialdemócrata y de ser un partido socialista, con lo cual al igual que en Grecia SYRIZA con sus nuevos modos políticos, ha quedado claro que tras la crisis de la socialdemocracia tornada en liberalismo progresista no ocupa el espacio del socialismo de clase y del ecosocialismo. En SYRIZA hay fuertes componentes ecologistas de izquierdas y socialistas de militantes que abandonaron el PASOK desde el año 2010 hasta el 2012. Esto nos demuestra que una fuerza socialista pero con nuevas aportaciones y nuevas formas, no solo es posible, sino necesaria.

¿Qué Partido Socialista?

Evidentemente no puede ser un partido simplemente regenerado. Un PSOE maquillado. La cuestión no es tan solo primarias sí o no y oligarquías internas si o no. Tampoco consiste tan solo en recuperar las esencias de los clásicos del socialismo como Jaures, Iglesias, Kaustky, el importantísimo legado del austro-marxismo o la tradición obrerista de lucha, que también y tal vez de forma no menor en el caso del austro-marxismo, insisto. Sino nuevas aportaciones como la ecología anticapitalista y liberadora del MAS boliviano, el ecologismo de izquierdas y sobre todo el concepto ecosocialista que tanto interesa a los amigos del Partí de Gauche, entre otros, pero también a los movimientos de recuperación y de regeneración del socialismo del estado español, como es el caso de Alternativa Socialista. Hoy cualquier tránsito hacia el socialismo, pasa por la defensa de la Madre Tierra, el territorio y los mares o la oposición decidida a la mercantilización del oxígeno, el carbono, el agua o las energías naturales. La naturaleza es de todas y todos, por tanto su gestión es colectiva, es socialista y el mundo está siendo destruido por un capitalismo depredador venga de donde venga.

Por tanto el socialismo debe recuperar su tradición societaria y cooperativa, su apoyo en creencia en la potencialidad de la economía social. También en las conquistas de los partidos de masas hoy destruidas o en trance de destrucción. Los grandes logros socialdemócratas de pensiones, educación pública, seguridad social de alta calidad, asistencia sanitaria universal y becas universalizadas, junto a los logros de la revolución feminista como el derecho a decidir, la total igualdad jurídica entre hombres y mujeres, el aborto o la sexualidad libre y formada, educada y liberadora. Junto con un medio ambiente que no sea el negocio privado de nadie, ya sean grandes constructoras, empresas extractivas, modernos latifundios agrarios de empresas multinacionales de alimentación o compañías privadas de agua potable.

Se trata de un socialismo alcanzado por métodos democráticos, en libertad y con libertad tal y como ya existe en fase de tránsito y reformas en varios países de nuestra América a pesar de las mentiras que se publican, escuchan y ven en medios “informativos” corporativos españoles.

Se trata de estudiar seriamente el modelo holandés y actuar en consecuencia.

Se trata de construir un partido, donde la aspiración de igualdad, no solo sea de género, sino de clase. La igualdad no sea un Instituto especializado o una profesión, sino la superación del capitalismo y por tanto la total igualdad entre hombres y mujeres y el control por parte de ellas y ellos de la economía y la naturaleza.

Para lograrlo y el mientras tanto ¿Qué? Pues asambleas decisivas y decisorias en cada espacio de competencia. Cargos de responsabilidad con mandatos limitados y revocables en cualquier momento y obligaciones de contacto e información a las personas interesadas y afectadas.

Volver a crear espacios alternativos de vida y convivencia, cultura y ejemplaridad.

Democracia y libertad. Libertad como elemento integrador y por tanto decisorio. Reglas de participación colectiva y no solo para militantes.

Bueno, no voy a definirlo yo, sería una gran contradicción después de lo que he escrito. Pero si puedo resumir en que no se puede afirmar que se es socialista y defender los oligopolios privados como por ejemplo en el  Reino de España, las compañías eléctricas o la banca privada sin ningún tipo de intervención contundente y la existencia de una poderosa y activa banca pública, por ejemplo, repito. Tampoco se puede afirmar que se es socialista y defender un régimen que consagra la desigualdad política al reservar la jefatura del estado a una casta familiar hereditaria, carente de todo mérito y capacidad, sobre todo carente de legitimación democrática. Producen nauseas personas que afirman ser socialistas en España y que critican a repúblicas americanas como autoritarias y de baja calidad democrática, mientras gozan de jefes y jefas de estado electos democráticamente que trabajan por la justicia. Mientras, esas mismas personas están ligadas a fundaciones anti-socialistas y pro-capitalistas. Sencillamente producen náuseas y por tanto es imprescindible rescatar el socialismo de la boca de esas personas creando un partido donde esas contradicciones no se puedan producir.

Pero hay más y es importante también rescatar importantes tradiciones de la izquierda como la que supuso el euro-comunismo. Hay que reconocer que las aportaciones al bienestar europeo de los partidos comunistas de Francia e Italia fueron fundamentales y sus aportaciones teóricas en el caso italiano, plenamente vigentes.  Así como las de muchos teóricos de la escuela trotskista y documentos de partidos de dicha tendencia.

La democracia es algo más que elecciones cada cuatro años. Eso sirve para dentro y para fuera de la política, es decir para el interno de los partidos y para la gestión de la sociedad.

La ejemplaridad personal es imprescindible. Nuevas personas, nuevas ideas, nuevos partidos. Los partidos no son un fin en sí mismo y son útiles si construyen en la línea para la que fueron fundados. Por tanto un partido socialista ni puede permitir la puerta giratoria, ni el enriquecimiento ilegitimo y mucho menos corrupto, ni el apoyo a un Sistema, el capitalismo, aunque se le llame el mercado, que es injusto y que sacrifica millones de vidas de mujeres, niños y hombres en su propio beneficio. Destruye el planeta para acumular capital, ganancias y poder y origina guerras para mantenerlo.

Finalmente, un partido socialista que propicie las alianzas políticas y de clase para vencer a la injusticia y la insolidaridad. Para acabar con el negocio asqueroso de la deuda, la destrucción del tejido solidario y el dominio de las oligarquías económicas. La mercantilización de la política y de la vida.

Un partido que luche por la felicidad. Pero para eso hay que procurar ser felices y no construir fuerzas políticas hoscas  y antipáticas, donde el debate se torna bronco y hostil, donde en realidad muy pocos deciden.

No hay un partido en el estado español hoy, con tales premisas. No soy ingenuo, sé que toda obra de personas tiene problemas y el partido socialista que imperiosamente necesitamos, las tendrá e incluso en su gestación las tiene, pero vale la pena intentarlo.

Hay hoy una realidad en este reino corrupto y con una democracia de pésima calidad, por no decir autoritaria y es que hay millones de personas que no se sienten reflejadas en nada de lo existente y la prueba es que la izquierda emergente no acaba de cuajar y de subir en votos lo necesario para gobernar incluso por razones psicológicas y culturales y que surgen fuerzas confusas del ni de derechas ni de izquierdas, que al final no cuestionan la injusticia ni a las oligarquías económicas y financieras que son las que realmente mandan, ni a un estado centralista, autoritario y con una jefatura de estado corrupta. Todo esto exige la emergencia de fuerzas diferentes que ayuden a acabar con esta situación y acompañen en el tránsito hacía una democracia real a la ciudadanía y que lo hagan también con ideas y principios. En el caso socialista, principios de igualdad, reparto así como la existencia de un poderoso sector público estratégico y de servicios que oriente la economía hacia el bien común y no hacía los oligopolios y monopolios capitalistas. Con una tradición de libertad, democracia, libertad de expresión y vocación de alianza y unidad con las otras familias de las izquierdas transformadoras al objeto de sumar en una suerte de SYRIZA del estado español salvando las distancias nacionales y de los nacionalismos de izquierdas y solidarios.

Finalmente hay que construir una opción para gobernar, para vencer en unas elecciones democráticas. Los socialistas y las socialistas tenemos vocación de un gobierno cívico y democrático, de un poder popular que venza y gobierne y se dirija a las y los ciudadanos con la voluntad de hacer otras cosas porque se pueden hacer y si no se han hecho, ha sido por que no ha habido ni valor ni voluntad política. Pero insisto, en compañía, en alianza común, en suma política.

España mejora. La luz sube y el salario mínimo se congela: El silencio de los corderos

Se abre el telón y sale Rajoy anunciando que la economía en el Reino de España mejora, la exportación sube y el turismo bate cifras récord. España funciona mejor. Sube a continuación en la misma rueda de prensa, la luz un 2,3% y congela el salario mínimo. Se baja el telón y las personas, delante de sus televisores, se quejan en el sofá y se llaman por el móvil diciendo “Has oído al Rajoy ese, será bandido y encima nos sube la luz”. Entran con ese móvil que les ha traído un extranjero, Papa Noel, conectan el Facebook y a ver más quejas. Pero todas y todos siguen en el sofá ¿Que película es?: El silencio de los corderos. Yo añadiría ¿En que país transcurre la acción? En el reino de España.

Encima Rajoy se permite en su comparecencia del 27 de Diciembre, agradecer la paciencia y resignación con que las gentes empobrecidas del estado español están aguantando sus políticas. Y es cierto, el jefe de la poderosa banda organizada más importante del reino bananero español tiene razón. Otra vez me acuerdo del todo atado y bien atado.

Pero como el sistema es el Sistema -y ellos lo tienen claro- la oficial RTVE retransmite también en directo la comparecencia de Rubalcaba -que votó la reforma del artículo 135 de la Constitución siendo ministro y sacraliza lo que hace Rajoy- afirmando y explicando lo malo que es su colega. Es decir yo salgo y digo que bien y el otro sale y dice que mal, pero al final todo queda en casa. ¿Por qué Rubalcaba propuso algo radicalmente distinto a lo de Rajoy? Por ejemplo que la electricidad sea pública y así poder controlar de verdad a esa mafia. Rubalcaba es tan amigo de las eléctricas que el otro día, en un debate televisivo, dijo que la luz no puede ser pública, pues eso nos aproximaría a la extinta URSS y no a Europa. Pobre ignorante o demagogo, pues Francia e Italia -entre otros estados de la Unión Europea- tienen poseen poderosas empresas públicas de electricidad. De hecho, la italiana ha penetrado en España ¿Y a que viene aquí? Pues a ganar pasta gansa.

Bien, todo queda en la TV pública entre colegas. Por lo que sigo con lo que interesa. Rajoy, nuestro presidente por votación popular, no se olvide jamás, dice que ha mejorado la economía gracias a las políticas que los votos le permiten hacer. Puede que si, ¿Pero gracias a qué ha sido esto? Pues muy sencillo, las bajadas de sueldos privados y públicos, los despidos masivos, los cierres de empresas, la reducción de “gastos” del Estado pagando menos pensiones, médicos, maestros y privatizando sectores públicos. Pero sobre todo inyectando miles de millones de euros a los bancos y destruyendo las cajas de ahorros al tiempo que vendiendo deuda pública a esos mismos bancos para que ellos se enriquezcan con los intereses, es decir comprando al final dinero a los mismos a los que a su vez les ha inyectado dinero. ¿Y lo del turismo? Camareros y camareras baratas y sin contratos, con horarios de peón agrario del 1951 y sin ningún derecho a la protesta. Sangre joven y preparada sirviendo copas de sol a sol o de puesta de sol al amanecer. En Andalucía, con menos empleados han atendido más turistas que antes de la crisis. Ese es el secreto de la mejora económica: seis millones de personas paradas, contratos precarios, sueldos congelados en el mejor de los casos y más cara la luz, más dinero para la banca y menos para becas y hospitales. Ese es el secreto ¿Demagogo? No, es que escribo en román paladino -en claro y llano- lo que está pasando.

Por si acaso y empezamos a decir las cosas por su nombre, igual la gente se entera y se acaba el silencio de los corderos.

No entiendo tanta pasividad navideña. Que inteligente es el sistema. Nos roban, nos estafan, despiden, maltratan a nuestros hijos y seguimos igual, esperando tal vez que los ricos -que son los únicos que están sacando tajada- sean más ricos e igual nos dejen alguna propina.

Las propuestas para salir y moverse están ya, se saben así que ningún “listillo” me diga ¿Qué hacemos? por ejemplo en www.attac.es o en www.cli-as.org o en Rebelión.es hay montones de propuestas y comunicados. En Socialismo21 hay colgada una estupenda conferencia política plagada de soluciones. No el problema no son las propuestas. Están las del PIE (Partido de Izquierda Europeo) por ejemplo, o las que ha lanzado a veces la Cumbre Social o las Marchas de la Dignidad. No, el problema es movilizarse, salir a las calles y a las plazas. Es reaccionar, es rebelarse y es dotarse de un liderazgo social y sobre todo ser capaces de organizarse y de que las organizaciones sociales digan algo. O bien si no se ven capaces de hacerlo que dejen paso a personas con ganas de luchar y rebelarse. Esta claro que hacen falta muchos cambios, internos en el seno del movimiento social y supuestamente transformador, así como en este Estado bananero y opresor de los débiles y los humildes.

La cosa es así de simple

Creo que estamos condenados a buscar acuerdos. En estos momentos, hay una situación en este país que es que el PP, a pesar de lo que está robando y de estar ejecutando un programa de manera autoritaria, sigue siendo el partido más votado en todas las encuestas. El PSOE está en un estancamiento del que no sale porque no tiene ideas y no tiene la confianza de la gente. IU ha crecido de una manera espectacular en intención de voto, pero parece que ya ha llegado a su techo. Eso es una explicación de que la gente está esperando otra cosa. Tenemos que ser capaces de romper con los proyectos autónomos y acercarnos todos, incluidos los nacionalismos de izquierdas a quienes les diría que, entre la cuestión nacional y la cuestión de clase, hagan prevalecer la cuestión de clase, sin olvidar el derecho a decidir. En este momento, lo importante es defender la democracia.

Las personas que aspiramos a ser sensatas tenemos la obligación de decir lo que pensamos, al margen de aparatos, dedos señalando silencio o el buscar nuestro propio interés.

Si queremos el bien común y defender a las personas, contribuir a auto-organizarnos, resistir y vencer al autoritarismo, el fascismo, el neoliberalismo y a los vendidos al sistema capitalista, lo hemos de demostrar y estos tiempos exigen valentía y tomar iniciativas.

“‘Suma, la gente primero’ puede ser el germen de la Syriza española”

Entrevista en Cuarto Poder

Carlos Martínez es actualmente presidente de Attac Andalucía y desde el pasado 30 de noviembre forma parte del secretariado federal de Construyendo La Izquierda – Alternativa Socialista, un nuevo partido político, que como señala el propio Martínez, pretende ser mitad partido y mitad movimiento social. “Tratamos de crear una alternativa diferente, atractiva y que recupere el socialismo como un elemento de liberación y de reparto”, asegura el politólogo. Esta nueva formación está inmersa en el proyecto de convergencia político y social‘Suma, la gente primero’. De hecho, Martínez considera que este proyecto, a pesar de sus problemas, puede convertirse en la Syriza española porque, a su juicio, Izquierda Unida no lo es ni puede serlo.

Hace unas semanas se celebró la asamblea constituyente de Construyendo la Izquierda-Alternativa Socialista en el que usted participa como miembro del secretariado. La primera pregunta es obligada: ¿por qué es necesario fundar este nuevo partido y qué objetivo se marca esta formación?

Construyendo la Izquierda- Alternativa Socialista aparece como una necesidad por dos temas. Por un lado, queremos recuperar un socialismo transversal de lucha, un socialismo transformador, un socialismo conectado con los movimientos obreros, ciudadanos y sociales. Además, queremos crear un nuevo espacio ecosocialista y un nuevo espacio político que, fundamentalmente, se organice de otra manera. Nosotros estamos creando algo nuevo. Es una mezcla de partido y de movimiento. Tratamos de crear una alternativa diferente, atractiva y que recupere el socialismo como un elemento de liberación y de reparto.

¿En qué se diferencia CLI-AS de un partido político tradicional?

Nosotros trabajamos en red y damos una especial importancia a los núcleos locales. Además, participamos activamente en los movimientos sociales y sindicales pero no para tratar de llevarnos el gato al agua, que sería la fórmula antigua, sino para estar integrados completamente en el movimiento que sea. Por otro lado, la novedad que aportamos es una nueva forma y visión de ver el socialismo que yo traduciría en rescatar el socialismo del neoliberalismo.

¿Cómo se toman las decisiones en CLI-AS?

Todas las decisiones de CLI-AS son tomadas en asamblea. Tenemos una coordinadora y un secretariado que se encarga de coordinar pero desde punto de vista administrativo. Lo político se decide en las asambleas locales y en la asamblea federal. Estamos experimentando en el trabajo en red y en la red. Trabajamos con listas de correo, que nos permite estar conectados todos los días y también tenemos reuniones virtuales para abaratar costes y aumentar participación. El modelo en el que nos vemos es el partido ecosocialista de Mélenchon en Francia, aunque nosotros somos incluso más abiertos.

En la declaración de principios que hacen en su página web y que se debatió en la asamblea constituyente, llaman a recuperar el lenguaje de la lucha de clases y aseguran que “la clase capitalista está aprovechando la deuda y las nuevas formas de trabajo precario como herramientas de dominación”. ¿La lucha de clases dejó de existir en algún momento?

Los ricos siempre han tenido muy claro que son una clase y han sabido articularse. Son los ricos los que nos están empujando a la lucha de clases otra vez. Eso sí, el concepto de clase obrera es mucho más amplio ahora. El proletariado de hoy es el precariado. Son los chicos jóvenes con carrera y máster que están trabajando de camareros o repartiendo pizzas. También los chavales de los barrios que viven en precario, que están 15 días de reponedores en un supermercado, después en el paro y luego repartiendo folletos por la calle. Prueba de que la lucha de clase nunca dejó de existir es la famosa frase del multimillonario norteamericano Warren Buffett, que dice: “Hay una guerra de clases y por ahora la estamos ganando nosotros”. Por lo tanto, son ellos los que nos han recordado que la lucha de clases existe y que es algo que no deberíamos haber abandonado nunca porque eso es lo que ha llevado a la socialdemocracia a convertirse en social-liberalismo.

¿El gran éxito del sistema ha sido que la clase obrera pierda la solidaridad de clase y el sentimiento de pertenencia a una clase social?

Ha habido una transformación del capitalismo en Europa y Estados Unidos. Lo que posibilitaba la solidaridad de clase era la existencia de grandes centros obreros y grandes núcleos de minas con miles de mineros, fábricas textiles con miles de trabajadores, etc. Eso ahora ha desaparecido porque el capitalismo europeo se ha transformado y ya no es productivo sino financiero. Esta transformación ha roto la clase obrera. Ahora, el gran elemento de dominación es la deuda. Con la excusa de la deuda pública, que todos sabemos que la mayor parte de ella corresponde a empresas del IBEX 35, nos están recortando nuestros derechos. La deuda, un gran negocio para los bancos, es el gran chantaje contra las clases populares.

Tenemos que hacer una política diferente para que la gente tenga conciencia que o hace política o no venceremos nunca a la derecha. La derecha ha vencido en la batalla cultural y tenemos que recuperarnos de esa derrota y darle la vuelta a la situación. En cualquier país latinoamericano o, incluso en Turquía, si se estuvieran aplicando leyes como las que se hacen en España, que están acabando con democracia, la gente hubiera saltado ya. Hemos perdido la dignidad. Si tuviéramos más dignidad ya hubiéramos saltado contra el PP. Nuestros parámetros democráticos están muy por debajo de países como Uruguay. Nuestra democracia está al nivel de Rumanía o Bulgaria.

Usted ha defendido reiteradamente que el ataque a los derechos de los ciudadanos no es casual sino que es un plan premeditado para destruir el Estado del Bienestar.

No sólo lo digo yo. También otra mucha gente como Vicenç Navarro. Todo comenzó con la revolución conservadora de Reagan, Tatcher y los militares en Latinoamérica a base de golpes de Estado. En aquel momento se trató de robar todas las conquistas obreras que hubo desde mediados del siglo XIX hasta el último tercio del siglo XX y volver a un capitalismo primitivo. Es decir, existe todo un plan establecido desde hace unos cuarenta años que se está cumpliendo de forma milimétrica.

Frente a este plan premeditado que sufre la ciudadanía, ¿existe capacidad de respuesta? ¿Hay marcos dónde actuar? ¿Se puede frenar este ataque?

Claro que los hay y la movilización ciudadana en las protestas es fundamental, así como el movimiento sindical. Pero al final, la solución a esta crisis pasa por la política y lo importante ahora es establecer nuevas fórmulas políticas que enganchen a la gente. Todos los políticos no son iguales. El hecho de que el PP sea una piara de corruptos, ladrones y sinvergüenzas no quiere decir que todos los políticos lo sean. La derecha está haciendo la antipolítica para alejar a la gente de la política y de los colegios electorales. Sin embargo, el 30% de los votos que tiene esta extrema derecha que gobierna en España va a seguir votando al PP por mucho que robe.

En este momento, las últimas encuestas indican que el 52% de la juventud acudiría a votar. ¿Qué hace falta para que una nueva forma política consiga conectar con esta juventud que ve la política cada vez más lejos?

Necesitamos trabajar para construir un nuevo sujeto político. Lo llamo de esta forma neutra porque creo que es algo que hay que construir entre todas y todos. Hay un intento ilusionante, que es el de ‘Suma,la gente primero’, con sus problemas eso sí. Hay que construir algo parecido a los sujetos políticos creados en Latinoamérica, salvando las distancias, o como Syriza en Grecia. Un sujeto político que esté dispuesto a tomar partido hasta mancharse. Hay que estar en la calle y eso significa contaminarse de muchas cosas buenas y a lo mejor otras no tan buenas. A la gente joven que no piensa votar yo le digo que olé sus narices porque eso es lo que quiere el PP.

Este nuevo sujeto político que señala, ¿qué programa de mínimos y qué rasgos estructurales debería tener?

En primer lugar, debería frenar radicalmente el austericidio, los recortes sociales y los ataques al Estado del bienestar. Esto no quiere decir volver al pasado sino construir un nuevo bienestar. Por otro lado, debe frenar todos los ataques a la democracia y plantear una nueva ley electoral, abrir un proceso constituyente, con todo lo que esto significa, y acabar con el régimen corrupto. Las medidas anticorrupción y contra la corrupción solo se pueden implementar si creamos sujetos políticos nuevos porque la corrupción ha penetrado en gran parte del aparato institucional de forma que ya es consustancial a él.

Ha hablado del proyecto ‘Suma’ como un “proyecto ilusionante”. La pregunta que surge muchas veces es si Izquierda Unida, como partido que proviene del sistema del 78 y que ha pactado en numerosas ocasiones con el PSOE, genera la suficiente confianza para poder liderar este cambio. IU ya se autoproclamó como la Syriza española.

Lo primero que quiero aclarar es que IU no es la Syriza española.

Cayo Lara lo dijo.

Y yo digo que no lo es. No quiero lanzar ningún dardo contra IU, pero sólo tenemos que ver la composición de Syriza para ver que IU no es la Syriza española. A lo mejor esta Syriza podría surgir de Suma, pero también quiero aclarar que Izquierda Unida no es el único impulsor de ‘Suma’. Se trata de una operación colectiva en la que no sólo hay partidos, sino que hay también movimientos sociales, asambleas y sindicatos, como el Sindicato de Estudiantes. Es mucho más amplio de lo que significaría IU e incluso hay personas que están en ‘Suma’ y que militan en otros partidos políticos. Por lo tanto, lo que hay que construir es esa Syriza, y que sea una combinación de comunistas, socialistas, ecologistas, ecosocialistas y de personas que están hasta las narices de todo esto y que tienen muy claro que hay que acabar con la corrupción, que hay que crear una banca pública y que hay que acabar con el negocio de la deuda. También sería un error dirigirse sólo a la izquierda, hay que recuperar el concepto de pueblo y ciudadanía y el pueblo se construye porque significa una voluntad colectiva. En estos momentos, lo más hermoso sería ser capaces de comenzar un pueblo de izquierdas que sea capaz de impulsar esto.

¿Crees que Suma puede ser el germen de esta nueva fuerza política?

Lo creo.

Sin embargo, en las últimas asambleas de ‘Suma’ están surgiendo discrepancias sobre la hoja de ruta a seguir. ¿Se pueden resolver estas discrepancias o el futuro de Suma se presenta gris?

Creo que estamos condenados a buscar acuerdos. En estos momentos, hay una situación en este país que es que el PP, a pesar de lo que está robando y de estar ejecutando un programa de manera autoritaria, sigue siendo el partido más votado en todas las encuestas. El PSOE está en un estancamiento del que no sale porque no tiene ideas y no tiene la confianza de la gente e IU ha crecido de una manera espectacular en intención de voto, pero parece que ya ha llegado a su techo. Eso es una explicación de que la gente está esperando otra cosa. Tenemos que ser capaces de romper con los proyectos autónomos y acercarnos todos, incluidos los nacionalismos de izquierdas, a quienes les diría que entre la cuestión nacional y la cuestión de clase hagan prevalecer la cuestión de clase, sin olvidar el derecho a decidir. En este momento, lo importante es defender la democracia.

Sed felices, amigos y amigas, a pesar de sufrir una monarquía ridícula y clasista

Deseo vuestra felicidad y merecido descanso y paz. Tras el insulso discurso del Borbón ayer, tratando de invadir obligatoriamente nuestros hogares, hoy sabemos que no dijo nada serio, ni que nos pueda interesar a las empobrecidas clases populares españolas. Nada de reparto, de impuestos progresivos y redistributivos, nada de meter en cintura a los bancos y de acabar con la mafia de las eléctricas.

Nada. Claro que qué va a decir un personaje corrupto que vive de chupar del bote a nuestra costa. Padre de una familia inmodélica donde las haya. Si quiere algo bueno para nosotros y nosotras, que se jubile, nos deje en paz y se marchen él y toda su familia a la idílica Suiza, donde su hija mayor ya les guarda sitio. Junto a su heredero militarote y su hiper-operada de estética -a nuestra costa- estúpida y chula esposa, también.

Esto es desear un feliz 2014 con una República, el reparto fiscal y la nacionalización de las eléctricas y los servicios estratégicos. La libertad para ser felices. Ser monárquico y dinástico hoy, no solo es una ridiculez y una cursilada, es apoyar la corrupción, la injusticia y a las oligarquías gansteriles y rentistas del reino de España.

Ser monárquico hoy es apoyar tanta injusticia que sacraliza la reforma constitucional del artículo 135 y poner los derechos de los bancos por encima de las personas. Es defender la liquidación del aborto libre y gratuito, dentro de un estado con una monarquía oficialmente católica y profundamente clasista.

Es aceptar que unos monigotes de cera, que no hablan con nadie, hieráticos y crecidos en su convicción de ser seres superiores, nos gobiernen sin haber sido elegidos democráticamente.

Por eso en estos días os deseo felicidad, es decir, libertad, democracia, reparto y República. Sed felices.