¿Llueve el dinero?… Ah para Botín

El mismo día que la Campaña “Pobreza 0” revela cifras espeluznantes de incremento de las personas pobres y habla de tres millones de ellas en pobreza extrema, sale el príncipe -que ojalá no sea heredero- y habla de la recuperación con bases muy sólidas de la economía española, siguiendo el guión del gobierno liberal y de extrema derecha que sufrimos, así como los intereses de las grandes fortunas españolas. El mismo día que el mundo se entera de que en el estado español estamos doce millones de pobres, salta el sinvergüenza de Botín y afirma que llueve el dinero. Será para él. Efectivamente, pues de forma totalmente lógica sabemos que a más pobreza, a más desigualdad, más ricos los ricos.

Nuestro Gobierno real es una profunda alianza entre ricos y grandes fortunas tradicionales, ultra-liberales y ultraconservadores, junto con fuerzas que históricamente fueron progresistas y hoy son pura y simplemente sistémicas, con sólidos anclajes en grandes empresas y bancos. El mismo día que el príncipe Borbón miente al llegar a Panamá, Rodríguez Ibarra, ex presidente extremeño y ex socialdemócrata, pide que se le otorgue un papel de estado. Buen día el 17 de Octubre de 2013.

Pero si todavía le faltaba algo al aciago día, nos enteramos que el Gobierno tiene preparado un nuevo recorte que superan los 8000 millones de euros, de los cuales 900 al menos irán contra las pensiones.

Nos enteramos que la presidenta de la Junta de Andalucía va a hacer un serio esfuerzo para blindar las ayudas a dependencia, pero no levanta la voz contra la obligación de déficit y se rebela contra tanto recorte, y cae en la trampa de los neofascistas españoles de volver a hablar de reducir el gasto superfluo o innecesario. Sabemos de sobra que se puede gastar mejor y que se ha despilfarrado mucho, pero cuando desde hace cinco años se habla de reducir gastos lo que sube es el paro. No podemos asumir el lenguaje del vencedor, del opresor, del defraudador. Ese si despilfarra y ¿Quién le exige responsabilidades a los ricos? ¿Por qué hay que cerrar ayuntamientos o despedir trabajadores públicos cuando aumenta el fraude fiscal incluso legalizado en ocasiones y se incrementan los gastos suntuarios de grandes fortunas y nuevos ricos horteras e incultos?

El otro problema es la pasividad y la resignación. Me pregunto, ¿vamos a volver a ser un país de hidalgos? Ya saben, personajes de origen en una muy difusa baja nobleza con pureza de sangre, pobres, sin casi ingresos ni trabajo. Que vestidos con raídas galas de otros tiempos, una capa aparente y espada al cinto caminaban ociosos y mal comidos, buscando favores de la nobleza, el alto clero, empleos oficiales o alguien más pobre todavía. Vamos la clase media del siglo XVI y XVII, esa clase media apoyada en la sombra de los poderosos, mientras los pobres acudían a la sopa de los conventos para sobrevivir. Mentira, vergüenza y caridad.

Ese es el problema, que no logremos rebelarnos llevados por la hidalguía y acabemos comiendo de la sopa de los nuevos conventos caritativos en lugar de exigir justicia y solidaridad.

Demasiado hidalgo por las calles. Demasiada poca dignidad. Estamos sacrificando a nuestros hijos y nietos y seguimos tragando ¿Por qué el día 17 de Octubre no salimos diez millones de personas al menos a las calles? Decimos que queremos a nuestros hijos. Mentira. No nos queremos ni a nosotros mismos. Nos han liquidado la solidaridad y nos han hecho renunciar a la lucha de clases y por eso volvemos a ser un país de hidalgos pobres.

Alguien me recriminó hace poco que me metía con la gente y esa no era la verdad de lo que está ocurriendo, sino nuestra incapacidad de convocar y convencer y es cierto. Pero llevo todo el verano y principio del otoño acudiendo a concentraciones, manifestaciones, cortes de calles y otras acciones y la verdad, todavía no he estado en una que superara las mil personas. Dicen, es que hay muchas movilizaciones y cansa. Más cansa el paro, más cansa que le quiten a unos las becas de sus hijos, más cansa pensar todos los días que podré comer mañana. No, no podemos seguir callando ni con los de arriba, ni con los de abajo.

Alternativas hay y de sobra. Responsabilidad en las organizaciones que debieran ser de clase, también. En los aparatos políticos y sindicales de la siniestra, toda.

Propuestas, cualquiera que lea mis artículos, están llenos de ellas. Cualquiera que entre en las webs de Attac o de otras fuerzas sociales y políticas, las encontrará, y además todas factibles.

¿Que nos falta? La convergencia, la confluencia, la igualdad. Demasiadas desconfianzas y sectarismos. Demasiadas expectativas personales o grupales. Toda la izquierda transformadora y todos los movimientos sociales y todos los y las demócratas que crean en la justicia y la solidaridad, nos hemos de “ajuntar”. Todos los que pensamos que en este Estado, la banca manda demasiado, la gran patronal hace política y mueve sus peones políticos entre los y las del 135 bis, todas y todos los que pensamos que hay excesivo fraude, los ricos no pagan impuestos y que la democracia esta no funciona, no es verdadera y la ley electoral un pucherazo institucionalizado, nos hemos de reunir, pero de verdad.

Ya hay dos instrumentos que de forma tal vez ingenua y voluntarista se han puesto en marcha. Uno social las “Marchas de la Dignidad”, que pretende movilizar a paradas y parados y personas precarias. Movilizaciones, ocupaciones y una gran marcha en Marzo que haga visibles de una vez a los y las paradas y a los pobres el día 22 de Marzo. Pero las Marchas, para lograr su objetivo, se deben ampliar, faltan allí sindicatos imprescindibles, faltan movimientos sociales reales y falta más espíritu de unidad de las clases trabajadoras, aún con sus contradicciones. Falta también una convergencia con la Cumbre Social. Esperemos se dé, pues el objetivo es movilizar y también desmontar las mentiras de los gobernantes y los banqueros y denunciar el negocio de la deuda que es la excusa de tanto recorte.

Un segundo polo de unidad y convergencia es lo que por ahora se llama Convocatoria. La denominación provisional de un frente amplio entre fuerzas políticas transformadoras y regeneradoras y movimientos sociales, asociaciones cívicas y por una nueva cultura democrática. Convocatoria, está ya en marcha y con grupos de trabajo elaborando. Le falta más proyección e implantación en todo el Estado, así como imbricación entre fuerzas de naciones y nacionalidades diferenciadas, pero unidas en torno a la imprescindible acción de las clases populares de estado frente al neoliberalismo y la Europa de los recortes, las desigualdades y la desregulación.

Convocatoria está llamando a todas las fuerzas sociales, sindicales y personas y es una alianza política y con fines políticos. Es la conciencia de que a los neoliberales y ultra-derechistas, a los neo-franquistas que nos gobiernan solo les vamos a vencer haciendo política y desde la política y con voluntad de hacer nosotras y nosotros la política. Es una fórmula mixta de fuerzas políticas, junto con movimientos y sindicatos, que trata de empoderar a la ciudadanía y de que esta sea la dueña de su destino. Es la voluntad de vencer para hacer otra política diferente. Es la voluntad de ganar las elecciones y de gobernar de forma diferente aun sabiendo las terribles dificultades que esto va a traer.

Claro, hay soluciones y dos opciones, la primera sería ser hidalgos pobres y la sopa de los conventos. La segunda la profunda rebelión democrática por la justicia y la solidaridad, Ahora lo que hay que integrar es a los pobres, las personas precarias, los autónomos arruinados, las pymes quebradas, las clases populares empobrecidas, la clase obrera luchadora y las gentes que no saben ni lo que son, pero sufren, sufren y temen al futuro para que recuperen la dignidad.

El discurso lo tenemos. Las alternativas también. El programa de mínimos es muy fácil de consensuar. Solo nos falta construir un sujeto político convencido y convincente. Los movimientos sociales, deben pensar que tanto sufrimiento, paro, hambre, incertidumbre y latrocinio exige ya acción cívica y movilización popular, pero de la de verdad, como las que se vivieron en América Latina cuando esta sufrió los mismos procesos de recorte, extensión de la pobreza y venta de sus gobiernos a los intereses extranjeros y de sus propias y ladronas oligarquías.

Pero que fascistas, mentirosos y bellacos son. Dignidad de una vez

Son unos fascistas mentirosos. Ahora resulta que la culpa de la crisis es de sus víctimas. Esos hijos de puta dicen que los sueldos no bajan y no somos más pobres. Dicen que 500.000 personas paradas son defraudadores y se quedan tan anchos.

Aquí los únicos mentirosos son los políticos de extrema derecha que nos gobiernan, y aquellos otros que les pusieron el triunfo en bandeja para que nos jodieran vivos a los pobres y a las personas trabajadoras. Aquí los que defraudan son empresarios sin escrúpulos que obligan a la gente a trabajar sin cotizar. Ricos sinvergüenzas que defraudan a Hacienda, especulan y viven a nuestra costa. Políticos chorizos que tienen millones en Suiza, cobran comisiones y además se benefician de una ley electoral que es un pucherazo.

Nos criminalizan e insultan, y toda esa política desinformativa de los hijos de puta del PP es para que los pobres nos peleemos entre nosotros y desconfiemos de nosotros mismos.

Basta ya de aguantar y callarnos. Un poco de dignidad por favor. Esos bellacos, sin nosotras y nosotros, no son nada. ¿Hasta cuando vamos a consentir a esa piara de ladrones mandarnos, humillarnos y explotarnos?.

Aquí no hay negociación posible. No. Ellos, los ricos, los bancos, el Gobierno, los profesionales de la política, los directivos y jefes lo quieren todo, todo para ellos, y no van a para hasta que no acaben con nuestros derechos, nuestra salud, nuestra educación, el futuro nuestro y de nuestros hijos.

Un poco de dignidad, respuesta y lucha. Ellos no van a ceder. No hay negociación posible. Solo hay un camino, lucha de clases, reconquista de lo público y reparto.

Me inunda no la indignación, sino la rabia contra la derecha y sus insultos contra las personas paradas y trabajadores y trabajadores afirmando que nuestros pobres sueldos no bajan y que las personas paradas somos defraudadores.

Me llenan de rabia estos fascistas hijos de puta y desprecio a los tibios. Solo queda ya un camino y creo que es la lucha de clases, a la que los socialistas de corazón y a la izquierda nunca hemos renunciado. La lucha de clases es el único camino posible para los pobres, la clase trabajadora, los precarios y los jóvenes sin futuro, pues todos somos lo mismo: Clase Obrera. Los sindicatos ya no tienen nada que negociar. El único camino es la lucha de clases y ser conscientes de que van a por nosotras.

La Marca Malaya. Este reino huele a podrido

Uno de los hechos que más contundentemente manifiestan lo que es la “marca España” del PP y su Estado de café con leche en la Plaza Mayor -de Madrid, por supuesto- es el caso Malaya. Desde sus inicios con las mayorías absolutas de un mafioso autoritario llamado Jesús Gil, varias veces condenado y que llegó a la ciudad -ya en esos momentos con una gran población de aluvión- de Marbella a hacer negocios, especular con el ladrillo y de paso construirse un mini-estado a su medida.

Marbella vivió previamente a nivel local una crisis de sus agrupaciones políticas locales, con el desmembramiento de la izquierda y el centro-izquierda motivado por un plan de urbanismo atascado y “tele-dirigido”, y adobado todo ello con una mala gestión, lo que facilitó el acceso en olor de multitudes de un personaje vergonzoso para cualquier persona medianamente normal y con algo de cultura, ya sea popular o política. Marbella votó en varias ocasiones a Gil e incluso a su ridículo sucesor por amplias mayorías absolutas. El GIL de hecho no fue derrotado en las urnas sino por un juez justiciero, atípico y valiente que instruyó el sumario e inició el caso Malaya. Eso es la marca España.

Pero hay más. La marca España también nos deja una sentencia para este caso conocido como Malaya, que demuestra que la justicia española y la practicada en Sicilia, Regio Calabria, Zelaya o Ciudad Juárez, bajo las metralletas de la mafia o el narcotráfico, están al mismo nivel. A personajes como Roca o Julián Muñoz les ha salido muy barato delinquir. Aunque no solo a ellos, sino a su corte de los milagros, constituida por constructores afines y ex-concejalas cómplices. Daba rabia y vergüenza ver salir de los juzgados a un tipo conocido como Sandokán celebrando su triunfo.

El condenado Roca, feliz y su mujer con una sonrisa de oreja a oreja, pues su marido no estará ya más de tres años en la cárcel, y luego a disfrutar de lo ocultado bajo las losetas y en los paraísos fiscales, que para eso están. Las multas no las pagarán, pues son insolventes y lo que les queda “legalmente” no da para nada.

Ese es el panorama de la cutre burbuja inmobiliaria que ha dejado en el Reino de España un montón de especuladores chulos, incultos y cutres enriquecidos y millones de parados y paradas. Así como los mismos bancos y cajas de ahorros que les prestaron un dinero que, seguramente, también pagó extorsiones a políticos y políticas. Y asimismo creó un gran agujero que ahora los ciudadanos y ciudadanas, burlados por una sentencia injusta, miedosa y parcial, pagando la quiebra bancaria y con la deuda de impresentables, ladrilleros y bancarios sin escrúpulos convertida en deuda pública, deben pagarla a base de recortes, despidos y pensionazos varios.

No quiero olvidar que Marbella está en Andalucía. A todos los efectos lo recuerdo.

Este reino de la corrupción está podrido. Huele mal y el régimen del 78, que no fue capaz de depurar a la Justicia -como carrera- franquista, está igualmente putrefacto. Nada en este sistema es capaz de regenerarse. Pero la corrupción también es capaz de manchar al pueblo, engañarlo, darle migajas y hacerlo feliz con un puñado de higos. No me meto con la gente y a como escape a la incapacidad manifiesta de las izquierdas y los sindicatos, así como los movimientos sociales a conectar con ella. Me refiero a que un pueblo al que le quitan las becas de sus hijos, le suben la tarifa eléctrica de forma abusiva y ladrona, paga la gasolina más cara de su historia, le roban sus pensiones y no ha reaccionado ya con contundencia, perdonen ustedes pero algo de responsabilidad tiene.

Franco hizo una guerra civil lenta y de exterminio. Practicó una cruel limpieza étnica y dejó el miedo metido en el cuerpo para generaciones. Esto que digo, ni es mentira, ni es una tontería. La derecha heredera de Franco, toda ella, sea política o económica, lo sabe y por eso aquí siguen habiendo muertos en las cunetas y varios gobiernos socialistas no tuvieron el valor, ni la vergüenza para destruir el mausoleo de Franco en el valle de Cuelgamuros. Franco cambió sociológicamente al pueblo y ahora hemos de reaccionar y rebelarnos ya de una vez. En la transición casi lo conseguimos, pero nos frenaron nuestros dirigentes y encima los militares de Franco dieron un golpe de estado de advertencia. Golpe de estado, por cierto, tampoco nunca clarificado.

De esos polvos, estos lodos. Ladrillazos, corrupción, favoritismos judiciales y gubernamentales para la familia real y el partido de la derecha. Esa es la marca España.

Por eso hemos de reaccionar. Hemos de construir el sujeto político amplio, popular y social, profundamente social que nos libere de la oligarquía rentista y cutre que nos domina. Los banqueros que hace más de cien años que nos atracan y los herederos de Franco.

No apostar ahora por frentes sociales para la resistencia y la regeneración. Amplios, convergentes y con un programa que acabe con la reforma laboral, la reforma financiera, la justicia corporativa y conquiste la democracia, la banca pública, defienda y extienda lo público y el sector público, haga una reforma fiscal progresiva y proponga una nueva ley electoral, el derecho a decidir y una nueva Constitución, es un suicidio colectivo. Muchas y muchos, no estamos dispuestos a suicidarnos. Algunos y espero cada vez más incluso propugnamos el tránsito hacía el socialismo en una nueva sociedad más justa, verde y defensora de la madre tierra.

“Con el PP estamos ante la versión `civilizada’ de la famosa frase de Goebbels `Cuando oigo la palabra Cultura, echo mano a la pistola’”

En Radio San Borondon hablando de Cultura y de otras cosas

Al respecto, sostiene que la “derechona” sabe perfectamente que cuanta menos cultura tenga el país, mejor para sus intereses

ImageAudio de la entrevista

En países como Cuba, el Estado considera parte de su deber difundir al máximo entre la sociedad la Cultura y, por tanto, los libros son una herramienta más de la lucha por la igualdad, por eso allí un libro puede costar más barato que un café; pero es que en el caso de Venezuela, desde la entrada al gobierno del socialismo un libro puede costar como dos o tres cafés, algo que es impensable en España, dijo el politólogo Carlos Martínez.

De esta forma reflexionaba el portavoz de Construyendo la Izquierda sobre el maltrato al que España somete a la Cultura, hasta el punto de que sitúa impuestos como si de producto de lujo de tratara, contrastando este hecho con la apuesta que el socialismo del siglo XXI que recorre buena parte de América Latina hace sobre sus señas identitarias y la Cultura.

Desde su punto de vista, el hecho de que en países como Cuba o Venezuela los libros cuesten poco, sobre todo porque la mayoría de las editoriales son de carácter público, demuestra que hay Estados preocupados por inocular la Cultura en su pueblo, lo cual es impensable en países capitalistas como España, en donde la Cultura se mira como un elemento más del mercado.

Martínez afirma que como en todo, en la relación con la Cultura el PP actúa con una tremenda desvergüenza. Al respecto, sostiene que quienes dirigen ese partido “tienen tan poca vergüenza, que palabras como sinvergüenza, se queda corta para ellos”, tras lo que sostiene que con este partido estamos ante la versión “civilizada” de la famosa frase de Goebbels “cuando oigo la palabra Cultura, echo mano a la pistola”.

Al respecto, sostiene que la “derechona” sabe perfectamente que cuanta menos cultura tenga el país, mejor para sus intereses, por eso en todo caso promueve una cultura de elites y para las suyas, mientras que para el pueblo ha diseñado la estrategia de “pan y circo” y “telebasura”, solo así se puede entender que entre las primaras acciones del Gobierno de Rajoy estuvo la imposición de la altísima tasa del IVA cultural y el cada vez más exiguo presupuesto para la Cultura.

De este modo, cuestiones como que cada vez acudan menos personas al cine, o que se produzcan más cierres de librerías, que la oferta de teatro sea escasa y cuando hay sean los propios actores los que arriesguen su dinero, al tiempo que recuerda que los importantísimos circuitos de cultura que había en España hayan ido desapareciendo porque a las elites que manejan el poder no les interesa que llegue al pueblo.

Los ladrones nos gobiernan ¿A qué esperamos?

Cuando el PP venció las elecciones pasadas gracias a los errores, miedos y traiciones de Rodríguez Zapatero, muchas y muchos sí sabíamos lo que acabaría ocurriendo. Y entre ellos la cúpula del PSOE que, con el cambio constitucional del artículo 135 bis, dejó el camino expedito a los recortes y los copagos varios. El 135 bis sitúa el pago de la deuda por encima de los derechos humanos ¿Luego de qué nos extrañamos?

El PP tenía un programa falso y un Plan B que ha resultado ser un Plan A. Pero eso ya se sabía, el problema es que faltaban los instrumentos políticos para frenarlos -y la autoridad moral para callarlos- por parte de otro partido. Ahora estamos solos y solas en la arena y delante del toro derechista. Es pues nuestra responsabilidad y coraje.

Hemos de decir alto y claro que la crisis del 2008 no ha sido sino una oportunidad para destruir todos los avances logrados por el movimiento obrero, por la lucha de clases desde finales del siglo XIX hasta nuestros días. Es la reconquista del capitalismo, de lo que perdió ante las luchas sindicales y políticas obreras, ya fueran reformistas o revolucionarias. Es su reacción ante lo que tuvieron que ceder tras la derrota del fascismo europeo. Es el rearme de los ricos para ser más ricos y tener el poder. El poder absoluto.

En el mundo, la llamada “comunidad internacional”, es decir las potencias centrales capitalistas, están en retirada. Hay una guerra monetaria y comercial, y el Occidente judeo-cristiano la está perdiendo. Por eso ahora sus nuevos esclavos somos otra vez las clases populares occidentales, europeas, blancas y cristianas. Los obreros y obreras del Occidente, de Europa, de España, somos sus nuevos criados sin derechos para que ellos puedan competir y seguir enriqueciéndose en un mundo que se les escapa.

No son sino vulgares ladrones que nos roban nuestra salud, educación, jubilación, trabajo digno, para mantener sus bancos, saldar sus deudas, las suyas. No la deuda pública, eso es mentira, sino la deuda que han generado ellos.

El PP es el partido de los ricos. Pero todavía no ha surgido con fuerza el partido de los pobres. Los pobres somos nosotras, las clases trabajadoras, las y los que creen fatuamente ser de “clase media”. Pero mientras tanto tenemos los movimientos sociales, las plataformas de resistencia y los sindicatos. A pesar de todos los pesares.

A los sindicatos que afirman ser todavía mayoritarios hay que exigirles más lucha, compromiso, activismo y pedagogía social y de clase. Si no saben hacerlo –es humano, pues llevaban años sin movilizar- que pregunten. Los nuevos movimientos sociales deben ser conscientes de sus limitaciones, pero también de que las cosas no se solucionan con manifestaciones limitadas y pequeñas concentraciones y desconfianza, mucha desconfianza. Hace falta fraternidad, educación popular y convergencia. Menos cálculos y más sacrificios. Más ejemplo personal y más decisión. Cuando hace años se renunció a la lucha de clases, se dejó el camino abonado a los ladrones que ahora nos dominan y los banqueros que nos atracan. Cuando se dejó de hablar claro, las clases populares, el pueblo, se quedó huérfano y se sintió solo muy solo.

La maldita modernidad que sustituyó a las ideas y le fe en un mundo nuevo fueron sustituidas por la gestión eficiente. Que resultó ser muy eficiente, pero para banqueros, poderosos, grandes industriales, grandes comerciales y grandes mafiosos que no pagan impuestos y encima tienen la desvergüenza de afirmar que el estado social es inviable y no puede mantenerse.

Hay que ir a los barrios y a los pueblos y decir alto y claro que mienten como bellacos y nos confunden para robarnos. Que sí hay dinero, hay de sobra, pero lo tienen ellos y para ellos, para sus yates, sus fincas, sus putas, sus queridos, sus chalets de lujo, sus múltiples vacaciones, sus reyes inútiles y vagos.

Solo les frenaremos si nos temen. Basta de paños calientes. Somos más, muchas más. Pero nos tienen aborregados frente al televisor que cuenta mentiras, nos engaña y nos divide.

Solo acciones valientes, decididas y la preparación ya de una huelga general indefinida con el correspondiente trabajo de educación previo imprescindible nos pueden sacer de encima a esa piara de chorizos que nos gobierna. Pero sin sectarismos, sin recetas grupusculares, sin dirigentes de café. Unión, acción y valor. Decisión para el cambio.

Hay derrotistas que dicen: mirad a Grecia, múltiples huelgas generales y nada. Mentirosos cobardes, en Gracia están levantando una fuerte resistencia y tienen alternativa política propia y construida en las luchas y la confluencia. Aquí todavía NO HAY NADA SEMEJANTE. Pero debemos construirlo y es urgente el hacerlo.

Este otoño no debe ser caliente, debe ser ardiente.

Congelan y bajan las pensiones. Nos roban las becas. Nos hacen pagar las medicinas en las camas de los hospitales. Nos despiden cuando les da la gana aún ganando dinero ¿Y qué pasa? Nada. Encima las compañías eléctricas nos suben la luz a pesar de sus ganancias, y este invierno mucha gente pasará frío en sus casas y volverán los braseros de picón y nada de nada. Ya ha llegado la hora de plantar cara. Ha llegado la hora de la dignidad. Ha llegado la hora de que paradas, parados, pensionistas, que no tenemos nada que perder, nos rebelemos.

Gentes pobres, humildes, no les hagáis caso. No os creáis sus patrañas, solo os quieren, nos quieren robar.

Pero sabed, gentes esquilmadas y engañadas, que sí tenemos alternativas, sí sabemos lo que hay que hacer, sí tenemos esperanza en el reparto y, sobre todo, que sí es posible vencerlos.