El régimen atascado y en crisis. Hay que cambiar el sistema

Comienza a cundir la opinión de que a Rajoy le interesan unas terceras elecciones. Por eso tanta presión directa de unos y de otros, nuevos y no tan nuevos para que el PSOE se pegue otro tiro en el pie y vote o se abstenga con la investidura de Rajoy. Presión en la que coincide desde el IBEX a Podemos de una u otra forma.

También Rajoy desearía y mucho esa situación, pues sabiendo lo poco que le gusta trabajar, otras elecciones serían un incordio aunque pueda incluso mejorar resultados. Varios columnistas, politólogos y activistas políticos y sociales, ya advertimos que una repetición electoral solo favorecería al PP y así ha sido. Pero el PP no ha ganado, solo ha obtenido más escaños, por tanto hay otras fórmulas posibles. Aunque claro que Iglesias Turrión diga ahora que si aceptaría la coalición que se le propuso y negó es un sinsentido político que pagará caro de haber nuevas elecciones. Como lo sabe pues…

La verdad en la arena política española sobra teatro y falta radicalidad. Radicalidad para ir a la raíz de los problemas que afectan a las clases populares y trabajadoras. Todo se puede resumir en el incremento criminal de la desigualdad y la pobreza. Aunque haya sueldos no se sale de pobres. Vuelven a haber jornaleras y jornaleros pobres, insisto. Mujeres peor pagadas y repunte del terrorismo machista.

Falta la radicalidad para señalar que las políticas de la UE son muy dañinas y dolorosas para las clases populares y trabajadoras. Esta UE es insostenible y negativa. Pero hay que decirlo y esto en campaña electoral muy pocos nos hemos atrevido a hacerlo.

Falta radicalidad para señalar que la Constitución está moribunda y la ley electoral es nefasta para una representación más justa y proporcional.

Falta radicalidad para señalar que el keynesianismo de guerra que la OTAN ha vuelto a imponer solo ha creado inseguridad y fanatismo y que mientras inocentes han sufrido y sufren bombardeos,  personas trabajadoras en su inmensa mayoría sean asesinadas en metros y aeropuertos por bandas de fanáticos fascistas religiosos.

Por tanto, no se ha ido a la raíz. No hablamos de programas, hablamos de gobierno y de cómo llegar o hacer llegar a él a una persona, pero no que se va a hacer una vez con el BOE en la mano.

Este tablero político no sirve, no funciona. Que sean grupos privados de “comunicación” propiedad de capitalistas los que nos están imponiendo la política y que se debe votar o no a través de sus televisiones privadas, es señal de la inconsistencia de muchas de las propuestas políticas. Pero sobre todo, es señal de que quienes están triunfando, por ahora son aquellos poderes económicos que desean acabar con la política. Solo puedo pedir que no les demos ese gustazo al menos.

El triunfo de la cultura neoliberal, se manifiesta en la poca diferencia real del mensaje político y de la coincidencia de todas y todos los protagonistas políticos en lo fundamental. Cuando es imprescindible acabar ya y de una vez con tanta corrupción e impunidad de los corruptos. Pero también con el dominio de las y los poderosos que sin estar en política profesional, son los que mandan.

Hay propuestas, soluciones y alternativas, pues sí, pero esas las propongo y defiendo en mi espacio político y ese será el encargado de difundirlas y de proponer un imprescindible nuevo debate social.

Carlos Martinez

Politólogo y co-primer secretario de Alternativa Socialista/SOCIALISTAS soc

El sistema en crisis. El desgobierno en alza

Estamos ante una situación de desgobierno fruto de la crisis del bipartidismo que es la del régimen. Nadie tiene mayoría suficiente y el PP menos. Solo una gran traición permitiría su acceso al poder al menos cómodamente.

Hemos avanzado porqué hemos puesto al bipartidismo en crisis, yo diría contra las cuerdas. Pero observo con preocupación como ningún partido progresista y del cambio, se propone nada más allá que teorizar sobre si están en la oposición o deben hacer algo que no vaya más lejos de esperar cuatro años más para poder “mandar”. Con el as en la mano de un PP que no es el vencedor sino el que más escaños tiene, hemos de buscar algo nuevo.

Pero si no somos capaces ahora de “inventar” una solución imaginativa y que proponga una alternativa de cambio el PP y la derecha política,social,económica se van a reorganizar y con fuerza. En ello están. Vamos a trabajar en hallar una solución. Vamos a introducir el debate. Para eso estamos los partidos, para buscar soluciones y no para repartir sillones. Desde luego no podemos consentir que el monarca y la UE nos vuelvan a marcar la agenda política. Lo que es peor se nos imponga una solución desde los poderes fácticos españoles y centro-europeos.

Ceder todo al PP cuatro años más sería un suicidio, pero no para la clase política y he dicho clase política adrede y sabiendo lo que digo; sino para la clase obrera y las clases populares. Es por eso, por lo que no hemos de permitir la tranquilidad del PP y la imposición de su modelo de trabajo basura, precariado perpetuo y colonización de la economía del estado español. Por eso vamos a imaginar para construir, que esa es nuestra obligación.

Dicho eso, nuevamente hemos de regresar a la acción social y sindical, que dejar todo a las instituciones es hacerle otro favor al régimen y no entender nada.
Carlos Martinez

del secretariado de Alternativa Socialista/ SOCIALISTAS (SOC)

Tras las elecciones, miremos hacia delante

El lunes 27 de Junio, dos personas jóvenes muy cercanas a mí, estaban inundadas por una profunda tristeza. No se había alcanzado su ilusión de un profundo cambio político, que pensaban tocaba ya, era fácil. Pero lo que es peor, estaban hundidos porque el pueblo, la gente, le había dado la mayoría a la derecha y no lo entendían, después de tanta corrupción, crueldad y represión. No entendían por qué. Pensé, dos víctimas más de la transversalidad, del ni de derechas ni de izquierdas, de la patria nueva y altiva. Es tan sencillo como explicar y así lo hice, que es que hay gente y demasiada, que es de derechas. Hay personas de derechas, que entienden que el mundo es así, hay ricos y pobres, el capitalismo es lo natural y humano y el poder es de y para los poderosos. Por cierto, no son menos de un 30% del electorado. Pueden ser nuestros vecinos y ser gente amable, pero de derechas. Luego eso es así. Hay liberales, hay conservadores, hay reaccionarios, hay capitalistas, hay burgueses y hay ideología burguesa y conservadora.

Esas personas, jamás van a votar a nada ni nadie que no sea portador de sus valores y de su tradición y muchos son jóvenes. Se van a enfrentar a las personas y partidos progresistas, de cambio y de izquierdas y no será la corrupción la que les haga cambiar de bando. Aunque claro, eso de la corrupción aquí y en demasiados lugares del planeta, va por barrios.

Por tanto la izquierda y digo la izquierda, otros que hagan lo que quieran. La izquierda necesita rearmarse pero de principios, de valores y de ideas y ser capaz de transmitir esos valores a las personas que acceden ahora a la política y al pensamiento crítico. No es la demoscopia lo que hace triunfar. No todo lo que nos ofertan las televisiones es cierto y es el futuro, lo nuevo. Las televisiones venden, necesitan cuota de pantalla y captar clientelas. Esas mismas televisiones privadas y propiedad de capitalistas han creado una burbuja mediática e influido en otra demoscópica y las cosas al final no han resultado como nosotros queríamos, aunque seguramente si, como ellos querían.

Admiro a Corbyn y Sanders, no solo porque soy socialista, socialista antineoliberal y republicano, advierto; sino porque están transmitiendo valores y sobre todo en pleno corazón del imperio se están enfrentando a la City y a Wall Street, a la minoría capitalista que domina, al establishment londinense y de Nueva York. Por eso no hay ninguna burbuja mediática en torno a ellos y todos los medios, todos, hablan mal de ellos. Pero sin embargo, estos dos veteranos socialistas han sabido conectar con los precarios, las paradas, las pobres y contar con el apoyo, militante de cientos de miles de activistas. No de hooligans, de activistas.

Sanders perdiendo, por menos de lo esperado las primarias del Partido Demócrata USA sigue en pie y va a dar la batalla –hay que ver lo que da el socialismo democrático- y Corbyn ha sido puesto en la picota por el establishment y por la City y sus tentáculos en el laborismo, pero resiste aupado por las bases y los sindicatos. Por aquí, nadie conocido se les parece y desde luego Pedro Sánchez menos, porque ambos (Corbyn-Sanders) son socialistas democráticos, claro.

Aquí, pocos hemos escrito, que hay que cambiar el sistema. Pocos hemos vuelto a decir de seis meses a esta parte que hay que cambiar el régimen. Menos todavía que este Estado está dominado por el establishment madrileño, por su lugar de operaciones en Castellana y cercanías (no es una afirmación nacionalista, sino de clase). Un establishment radicado y operando en Madrid que es el centro financiero del Reino de España y que junto al monarca controlan todo lo que se mueve,

Por eso creo que lo principal es rearmarnos reconstruyendo un laborismo de izquierda, rescatando el socialismo y ofreciendo el socialismo democrático. No hay otra.

El PP, -que la gente no es tonta-, solo ha obtenido una minoría mayoritaria, es decir 137 escaños, con los que no puede imponer su programa ni sus presupuestos. Es más el parlamento, tras seis meses de vacaciones, se debe volver a poner a trabajar y frenar, derogar, pero sobre todo cambiar para bien e imponer al menos otras políticas diferentes. La prueba del algodón puede ser la nueva ley electoral. Pero también la derogación de la reforma laboral, la ley hipotecaria, la ley mordaza y la ley de enjuiciamiento criminal.

Por tanto Rajoy y el establishment madrileños no pueden ser felices. La gente se lo merece, la clase obrera se lo ha ganado y se lo debéis los de la Carrera de San Jerónimo. Por eso ni un voto de izquierdas, ni un voto decente puede ir por acción o por omisión a la derecha austericída.

Recordemos, hay ricos y pobres. Hay capitalismo. Hay clases. Hay lucha de clases, hay resistencia social. Que nadie la oculte, la entierre. La ilusión debe ser la reorganización de las izquierdas en torno a las movilizaciones y la construcción de partidos de clase y transformadores que provoquen el cambio y lo aguanten todo. Porqué vamos a triunfar.

Carlos Martínez

Es politólogo y del secretariado de Alternativa Socialista @CLI_AS / Socialistas @U_SOCIALISTAS

El problema del PSOE y la socialdemocracia

El PSOE tiene un problema acentuado ante este proceso electoral y es su falta de credibilidad. Se lo ha ganado a pulso. Su compromiso con el régimen y su pacto de sangre con la corona y con amplios sectores del IBEX le ha jugado la mala pasada de que no tenga respuestas y si las tiene y algunas puede tener, estas no son tomadas en serio por amplísimos sectores de las víctimas de la crisis de 2008. En estas elecciones, está que no levanta cabeza y solo una implantación todavía aceptable, logra que mantenga el tipo a duras penas.
No se puede achacar esta situación a la crisis de las ideas socialdemócratas. El problema de la socialdemocracia no ha sido no tener ideas, las tiene y tantas y tan buenas que parece que ahora todas quieren ser socialdemócratas. El problema es que anegada la socialdemocracia primero por Bad Gosberg, años despues, el fracaso del miterrandismo, luego el felipismo y la tercera vía cual puntilla de descabello, no solo abandona las ideas de Marx , de Kaustky, de Iglesias y de Jaures, sino también las de Bersteín. Eduard Bersteín el marxista heteredoxo y moderado, alemán, secretario general del SPD defendía un avance gradualista hacía el socialismo, pero este avance que partía de construir primero el estado social, no se quedadaba solo en eso, sino en las transformación de las instituciones liberales en socialistas desde la democracia y en democracia. Ese es el problema de los partidos de la llamada II Internacional, que desde los años sesenta y setenta del siglo pasado renuncian al gradualismo y entierran no solo a Marx, sino a Berstein o a Fernando de los Ríos en el caso español.
Claro que asesinado Olof Palme, ha habido que esperar a que socialdemócratas como Corbyn o Sanders, con el antecedente del socialista democrático Oskar Lafontaine vinieran a reiniciar el gradualismo socialista, olvidado. Ese es el problema y se llama traición a los principios socialdemócratas. Porqué tras garantizar las pensiones, la salud y la educación pública, el empleo digno y las prestaciones sociales, ¿Qué camino queda? ¿Con que se ilusiona? ¿Solo “reformando” el capitalismo? Pero si el socialismo, es superador del capitalismo.
El socialismo debiera estar hablando de democracia. De profundizar la democracia, si es que en democracia se quiere llegar al socialismo. Para lo cual es necesario avanzar hacia democracia cada vez más directa. Pero también democratizar la economía. Promover el acceso de las clases trabajadoras a la toma de decisiones económicas y a la gestión económica. Democratizar la economía haciendo avanzar  el sector público, no solo en una nacionalización de la producción y distribución de energía eléctrica por ejemplo, sino con la creación de una banca pública, transportes públicos, sectores industriales públicos, comercializadoras públicas y una apoyo masivo y decisivo a la economía social, al mundo cooperativo y al trabajo social, al objeto de buscar el nuevo paradigma económico imprescindible y que ocurre, pues que esto -aunque ya a todos y todas los lideres políticos del régimen, es decir insisto, todos- han renunciado a ello: pasa por incorporar el mundo del trabajo a la toma de decisiones y no tan solo a producir. De forma gradual, a lo Bersteín, si se quiere, pero proponerlo y hacerlo. Pasa por crear al margen del capitalismo una nueva economía verde superadora de la economía del carbono. Pasa por el reparto y la justicia social universal.
La idea de gestionar el capitalismo y hacerlo bien, tratando de darle un rostro humano, ha sido la trampa en la que la socialdemocracia cae. El capitalismo, no puede ser humanizado o sería su final.
Ese es el problema, la falta de valores socialistas transformadores, que hoy en España, nadie salvo socialistas democráticos organizados en partidos socialistas alternativos defendemos y a los programas políticos me remito.
Por tanto ser socialdemócrata no lo garantiza ser del PSOE, no. Tampoco y al objeto de ganar una contienda electoral declararse uno tal cosa, pues queda bien y de paso se supera de inicio al partido de Pablo Iglesias y luego se le sustituye. No. Para ser socialdemócrata hay que exigir la nacionalización de sectores estratégicos, incluido sectores industriales – esto lo hicieron los socialdemócratas en numerosos países europeos entre 1945 y 1980 aproximadamente, incluso algún año más tarde-, nacionalizar bancos, crear y fomentar cooperativas y garantizar la sanidad, la educación y las pensiones públicas. Fortalecer los sindicatos obreros y no enfrentarse a ellos. Poner lo público por encima de los intereses privados y planificar la economía desde los gobiernos, desde la democracia, que no es el libre mercado, sino la libre decisión y la libre capacidad de elección e incluso regresión lo que nos señala que es democracia. El libre mercado sin más es un problema, no es la solución sino para unos pocos, si no está regulado y controlado al menos.
Conclusión, hoy la socialdemocracia no está sin ideas. Está varada y vencida por ahora, por la cultura neoliberal. Esta dominada en España por el régimen y en conclusión nadie cuestiona en el caso español, el fin del régimen valga la reiteración. El 15M lo hizo, pero eso ya está olvidado, más allá de vacíos gritos rituales. Es sencillo, ¿Alguien en su sano juicio piensa que se puede avanzar a más democracia con una monarquía oligárquica? Ó ¿Que pertenecer a la OTAN es la simple pertenencia a una alianza militar contra “agresiones” externas? ¿Que una sociedad dominada por el mercado, no sujeto a regulación y planificación va a aceptar la toma de decisiones democráticas que le puedan perjudicar en una sociedad post-fordista y de capitalismo virtual, habiendo miles de lugares del mundo, donde invertir en condiciones de opacidad y con beneficios rápidos? O la mamá Troika y el FMI quedarán cruzados de brazos. Pues bien todo estó abrumó al PSOE hace trenta y ocho años, haciéndole cambiar de posición, discurso y actitud. Ahora también está abrumando ya a otros. Al menos en el PSOE hubieron grandes resistencias internas -incluso Felipe perdió un Congreso- y se tardarón varios años de esfuerzos, expulsiones y escisiones, para hacer asumir la Corona y la OTAN a sus bases, pues incluso en el referéndum sobre el ingreso en la OTAN habría que recordar que lo que entonces se llamaba la familia socialista votó dividida y personas como Nicolás Redondo se opusieron, sirviendo la UGT de refugio a numerosos socialistas disidentes.
Pero el principal problema para la socialdemocracia, surge con la implantación de la sociedad post-industrial y post-agraria de golpe, con la participación activa del PSOE de Solchaga y Gonzalez. Con el consiguiente entierro de la clase obrera que había conquistado la democracia, importantes mejoras salariales y había impulsado al PSOE a implementar un estado del bienestar durante muchos años mucho más aceptable que ahora, tras el desmoche del PP tan bestia y tan cruel. La industria pesada fue destruida en favor de Alemania por lo que la España de sol y ladrillo, ni puede garantizar un estado del bienestar correcto ni una fuerza social organizada capaz de impulsar desde la lucha de clases el avance hacía el socialismo. Una sociedad de capitalismo rentista, es una sociedad muerta.
El PSOE mientras tanto no ha sabido encontrar ni siquiera su Corbyn (Tiene por cierto alguien que lo puede ser). Es incapaz, pues ha cercenado toda posibilidad de debate teórico serio, más allá de cuatro obviedades y unos aparatos carentes de brillantez, entrega e ideas socialistas. Una oligarquía de hierro desconocedora de su propio bagaje teórico. Todavía recuerdo como hasta hace muy pocos años un actualmente concejal de Ciudadanos por Granada y diputado en la pasada y brevísma legislatura llamado Luis Salvador, personaje agradable a la vez que ambicioso y de derechas, que jamás a leido a Marx más allá de textos académicos, ni a Bersteín ni a Kaustky, ni a … Nadie socialista. Iba el personaje dando charlas formativas por toda España y era un formador del PSOE, un tipo ¡liberal! que ahora es dirigente de Ciudadanos. Con esos espartos, no se puede tejer un cesto socialista.
Tampoco ignorando a la tradición socialista, como otros hacen, y por tanto a los y las autoras socialistas y socialdemócratas,- los renegados según Lenin-, que tejen unos partidos, sindicatos y movimientos que si han transformado la realidad y logrado importantes victorias, las mismas que ahora el neoliberalismo y la derecha conservadora destruyen a pasos agigantados.
El socialismo democrático es el futuro y los es porqué partiendo de bases reales y de la democracia, puede transformar y cambiar radicalmente, con libertad y alegría la sociedad. Tiene ideas para hacerlo. Es republicano. Es contrario a los bloques militares. Pero el esfuerzo no se puede dar en un solo país. Nación a nación, patria a patria nos destruyen y vencen. Por eso hay que tejer puentes y complicidades, ver ilusionadas lo que Sanders a sido capaz de hacer y seguir su estela. Aunque para ello hay que iniciar un discurso claro: hay que cambiar el sistema. Hay que finiquitar el régimen. Hay que pensar y decir que el capitalismo tiene alternativa. Hay alternativa.
Mientras tanto las personas socialistas democráticas no podemos permitir que el problema del PSOE contagie al socialismo con su enfermedad, como en gran parte ya ha hecho y tenemos que rescatar el socialismo para las clases trabajadoras y populares, como el único instrumento capaz de liberarlas en el siglo XXI. Humildemente, en ello estamos, desde el socialismo militante y como socialistas democráticos, sin disfrazar, ni nuestro nombre, ni nuestras ideas. El legado de Pablo Iglesias no va a desaparecer, los partidos socialistas independientes del poder ,del estado y de clase, tampoco.
Carlos Martinez
es politólogo y del secretariado de Alternativa Socialista/ SOCIALISTAS

La deuda socialista

descargaCarlos Martinez es politólogo y co-primer secretario de Alternativa Socialista – @SOCIALISTAS

El programa es fundamental y mucho nos tememos que estamos ante programas de aliño. Por eso hay que ver lo que ofrecen y se comprometen todas las fuerzas políticas, incluidas las que han sido apartadas de las listas. Para muchos de nosotros y nosotras es la hora de la política y es la hora de construir el sujeto político del socialismo y la República.

De transición en transición y tiro porqué me toca. 

Muchas y muchos afirman que estamos ante una segunda transición. Seguramente, pero por ahora todo apunta a que se trata tan solo de un recambio generacional en las cúpulas políticas. La generación del rey, se dijo entonces,(Por el joven Borbón) la generación del rey es ahora. El general Perón hablo de los descamisados, ahora vemos en las instituciones a personas sin corbata, incluso con la moda importada de los EE.UU de ir en camiseta y “pantalones vaqueros”, pero deseamos que todo sea mucho más y vaya a más, más allá de un cambio de “look” y de formas, porqué en los métodos de selección de listas electorales, todo huele a naftalina en estas elecciones.

Los actores protagonistas están cambiando. Pero no el sistema. La primera transición tubo una excusa para ceder y fue la salida de la clandestinidad y la democracia formal, por fin. Con una legitimidad apoyada en la implementación del estado del bienestar que el PSOE de González afianzó, creó, gracias también a las luchas obreras y sindicales y a una clase obrera combativa y concienciada, pero harta de sufrir y con deseos de legar algo mejor a sus hijos. Algo mejor… Y sus hijos mejoraron y tuvieron becas para ir a la Universidad, pero sus nietos y nietas están otra vez, emigrando, paradas o de “nuevos” jornaleros y jornaleras, precariado le llaman ahora, los que creen ser clase media.

El PSOE llega a la transición, tras haber derrotado al viejo dirigente Rodolfo LLopis, veterano caballerista (partidario de las tesis de socialismo de clase e izquierdista y autosuficiente de Largo Caballero), que mantuvo la fidelidad a la República y a la lucha de clases. Moderado, pero duro a la vez y tal como decían entonces, trasnochado, pues no quería un PSOE acomodado y que a cambio de una cuantas prebendas, destruyera el legado del socialismo antifranquista y republicano. LLopis fue vencido, pero incluso a pesar de eso, el programa del Congreso de Suresnes estaba a la izquierda del que sostenía PCE de la época. Incluso a su izquierda estaba el del primer congreso semi-legal del interior el XXVII, con un programa socialista y pro-republicano. De hecho el PSOE fue gracias en parte a la fracción de izquierdas de Gomez LLorente el último partido institucional en proponer, con poca fuerza, pero proponer la República durante la elaboración de la Constitución de 1978 a diferencia del PCE, insisto que abrazó la monarquía.

Pero Felipe González tenía el compromiso con muchos poderes establecidos y coronados, también ante los EE.UU y la Europa Liberal, de hacer transitar el PSOE hacía la socialdemocracia primero y hacía el socioliberalismo con los hechos. De someter el PSOE a la razón de estado, como afirma Ildefonso Martínez. Hecho este que consagra en el Congreso XXVIII y medio o extraordinario, tras haber sufrido una derrota por parte de los sectores marxistas del partido, viéndose obligado a dimitir, temporalmente.

Cuando el PSOE aupado por el pueblo y la clase obrera alcanza la victoria más contundente que jamás ha obtenido la izquierda y las clases populares en 1982, frustra la gran esperanza de cambio y abusa de la esperanza desatada. Fue una ilusión. Fue una decepción.

Por eso el socialismo democrático, que no ya el PSOE, el socialismo democrático que personas socialistas y en partidos que se llaman socialistas sustentan, ha de volver a ser acompañante de quienes no quieren que se frustre la posible segunda transición, como poco. Ruptura del sistema vigente, diríamos nosotras.

Ahora también hay excusas: acabar con el poder de un PP corrupto y autoritario. Cambiar leyes represivas y “modificar” la Constitución. Acabar con la austeridad, al menos la austeridad tan bestia que Alemania y la Unión Europea más la Troika o cuadriga imponen y hacerla más suave, negociando con los verdugos y los tenedores de la deuda.

Regeneración, más justicia y más libertad. Más. Solo más. Acabar con la corrupción, es muy importante, decisivo. Pero solo es un aspecto del cambio.

Nuevamente se deja en el tintero lo fundamental, el régimen. El rey. El poder oligárquico de una burguesía bancaria todo poderosa, con la que hay que negociar, con la que ya se negocia. Una embajada de los EE.UU a la que hay que tranquilizar y se le tranquiliza, con un nuevo, ahora no toca lo de la OTAN.

Claro, se puede decir que lo del rey, no es fundamental. La República puede ser burguesa y… Pero se calla que la Monarquía es la clave de bóveda del poder empresarial, bancario y de grandes fortunas. Ya no hay corte de aristócratas, no , ahora la hay de representantes del IBEX, altos directivos y viejos y nuevos oligarcas. No estamos hablando de una forma de jefatura de estado, estamos hablando de la cúspide simbólica del poder real y autentico, que no es el Gobierno de turno, sino los poderosos de siempre, junto a los que ostentan la soberanía del estado español -actualmente se puede decir, que representados por Alemania y los EE.UU- .

Por eso el socialismo republicano, debe hablar claro, muy claro y siendo consciente de la situación advertir que tal y como ya se dijo en el 15M hay que constituir un poder popular de-constituyente. Sin proceso de-constituyente, no puede haber proceso constituyente. Ahora ya no es ese el escenario. No lo es, por más que se disimule entre unas y otras.

Los socialistas -una vez más, cuando hablo de socialistas, no hablo de socioliberales- tenemos la obligación de advertir y siendo fieles al legado del PSOE de Pablo Iglesias, LLopis y otros dirigentes incluso del PSOE renovado que resistieron como pudieron e incluso algunas que todavía resisten, construir el socialismo democrático, como garantía y fuerza política de las que queremos cambiar el sistema. De las que como Bernie Sanders denunciamos que el poder del dinero, de la bolsa, de los banqueros y grandes inversores, sigue siendo el poder, hurtando la democracia a la mayoría. Es la deuda del socialismo, que debemos pagar a las clases trabajadoras, populares al “precariado” a la nueva clase obrera, que no sabe que lo es, todavía. Decir la verdad, organizarnos y rescatar el socialismo para la gente.

Para hacer un gobierno de izquierdas, hace falta un programa de izquierdas. Decir la verdad y sobre todo estar preparados ante la continuación de la crisis y el repunte de la crisis financiera, así como el chantaje que vamos a sufrir del Banco Central Europeo, el FMI y las grandes transnacionales, con sus capitales móviles y sin control.

Lo importante no son las listas electorales, aunque es de vital importancia que en las mismas figuren personas capaces, honradas, políticamente preparadas y conocedoras de lo que se vive en las calles, de lo que siente en los barrios, los centros de trabajo, las colas del paro y en los pueblos. Pero el programa es fundamental y mucho nos tememos que estamos ante programas de aliño. Por eso hay que ver lo que ofrecen y se comprometen todas las fuerzas políticas, incluidas las que han sido apartadas de las listas. Para muchos de nosotros y nosotras es la hora de la política y es la hora de construir el sujeto político del socialismo y la República.