“Es un error importante que en IU crean que son la Syriza española”

Entrevista en Radio San Borondón.

IU tiene dos almas en estos momentos, una que es consciente de la necesidad de la unidad y la otra que sigue anclada en el pensamiento del partido clásico, que piensa que por sí solo puede crecer, dijo

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El politólogo y activista social, Carlos Martínez, miembro de Construyendo la Izquierda, reflexionó de este modo sobre la marcha de los procesos de unidad de las izquierdas en el Estado español y recordó a las dirigencias de las diferentes organizaciones políticas que afrontamos una etapa histórica que requiere altura de miras y tener en cuenta a tantos miles de ciudadanos que respaldan la unidad.

Explicó que el pasado 15 de julio se produjo una importante reunión en Madrid en la que se debatió sobre la unidad de la izquierda, un encuentro en el que estuvieron presentes representantes de Izquierda Unida, Construyendo la Izquierda-Alternativa Socialista, Frente Cívico, Izquierda Anticapitalista, Socialismo 21, además de otros movimientos sociales, en lo que supuso la continuidad de la puesta en común realizada en el encuentro Desde Abajo celebrado hace algunas semanas.

Explicó que en este encuentro quedó clara la necesidad de potenciar la lucha antineoliberal, aunque se trata del inicio de un trabajo que como es lógico está aún muy verde. Al respecto, dijo que alguno de sus compañeros que asistieron al encuentro expresaron en la organización la sensación de que IU, que es la fuerza alternativa mejor posicionada, está planteándose un mayor crecimiento propio y llevar en cierto modo el protagonismo de la actual situación socio-política.

Tras mostrar su sorpresa por esta posición irracional que se puede estar planteando en el seno de IU, dijo que si en esa formación tienen claro que están creciendo tanto en intención de voto ciudadano, deben tener claro que eso ocurre porque hay mucha gente, que no forma parte de IU y sí de otras organizaciones sociales y políticas, que han puesto de manifiesto su intención de apoyarles si hay unidad.

Al respecto, recuerda también que cuando se hacen ese tipo de encuestas, las preguntas están muy cerradas y las opciones son mínimas, luego dentro de las opciones que se presentan la que aparece como alternativa es IU, lo que no es óbice para que sea cierto que esa formación experimenta su mejor momento político, tras lo que no se explica que si IU está creciendo en sus expectativas electorales, no lo haga en el mismo sentido en número de militantes, algo que tendrán que preguntarse en el seno de la organización.

Martínez recuerda que en estos momentos hay miles de españoles movilizados en las diferentes mareas y movimientos sociales y sindicales existentes, todo un caldo de cultivo de miles de activistas hartos del actual sistema bipartidista, por eso se deberían cuestionar por qué esos miles de ciudadanos indignados no han entrado en la organización de IU, luego llama a la reflexión, a tener altura de miras y a tener en cuenta a tantos miles de ciudadanos que respaldan la unidad de las izquierdas.

Desde su punto de vista, IU tiene dos almas en estos momentos (lo que no quiere decir que esté dividida), una que es consciente de la necesidad de la unidad, de construir un bloque antineoliberal, y la otra que sigue anclada en el pensamiento del partido clásico, que piensa que por sí solo puede crecer y que ha llegado a pensar que se trata de la Syriza española, lo cual es un error.

Mucho cuidado: las derechas, los del 135 y el rey no están de vacaciones

El PP pensaba utilizar agosto para darle un nuevo recorte a las pensiones, los ayuntamientos democráticos y algún trabajillo más. Pero la crisis política es muy grave y los escándalos de corrupción les están dando algún susto. A pesar de ello, Rajoy tratará de salir como pueda del altísimo grado de latrocinio detectado en su partido. Pero el presidente derechista, a pesar de todo, cree controlar los tiempos. No le hacía falta la faena de despiste hecha por Griñán, pues también los ERE fraudulentos de Andalucía son munición de defensa. La “espantá” de Griñan es igualmente otro favor gratis al PP, quitándole protagonismo a la nonata moción de censura de Rubalcaba.

El PP vive un entramado corrupto financiado por los grandes empresarios del ladrillo fundamentalmente, y los socioliberales han metido mano en dineros para parados y paradas, así como pensiones para pre-jubilados. En ambos casos corrupción, se mire por donde se mire. Pero lo del PP también es engaño y amaño de procesos electorales. Burlando la ley electoral y con cantidades ingentes de dinero negro, el PP ha convencido y vencido. Ahora esto le estalla en la cara, pero en la de Rajoy.

La democracia española es muy débil, de pésima calidad y con una gran parte de sus instituciones corrompidas, ya sea por dinero, ya sea incumpliendo una Constitución deslegitimada y que no respetan ni sus defensores, comenzando por el rey -el jefe del estado- que tiene más poder, mando y ejerce gobierno del que normativamente debiera. Por eso esta democracia corrupta del régimen del 78, al ser débil y sufrir la soberanía popular una gran merma, los poderes fácticos reales son cada vez más poderosos y así los banqueros, los plutócratas, las oligarquías económicas y el rey ejercen una tutela sobre los dos partidos del turno monárquico, más los nacionalistas de derechas y la UPyD obligándoles y controlando todas sus decisiones.

En estos momentos precisamente Pedro J. y su grupo de presión por un lado, más “El País” y su grupo empresarial por otro, juegan una partida de ajedrez con el objetivo de fortalecer la monarquía y buscar su salida a la crisis capitalista y de Estado. En esas operaciones, la sombra del Palacio se proyecta. Ya se han encendido todas las alarmas, y antes de que la izquierda alternativa y la protesta social tomen más fuerza hay que tomar posiciones. Si Rajoy es un incapaz -y lo es- se sustituye y punto. Al final es el régimen y los partidos dinásticos, a través de su ligazón con grandes conglomerados empresariales, los que están jugando y en su terreno, con las cartas marcadas.

IU, aún subiendo en la intención de voto, es consciente de su debilidad, y por tanto a ella le corresponde ser inteligente pues es la fuerza de la izquierda, sin lugar a dudas, mejor situada. Pero desde 2010 han ido surgiendo otras resistencias y movilizaciones, desde las Mesas de Convergencia al 15M, la red DRY, el Frente Cívico, Socialismo21 y los sectores socialistas antineoliberales y muy críticos con las cúpulas socioliberales y que comienzan a organizarse por su parte, hasta la PAH, ATTAC, o los movimientos sociales alternativos de paradas y parados o de jóvenes indignados, acabando en la Convocatoria Ciudadana. Y esa masa critica, si se une, sí puede tener fuerza, capacidad de movilización, militantes y activistas junto con personas muy preparadas, inteligentes y expertas en diversos temas. Pero a esa marea critica, intelectualmente muy capaz, IU ni la puede ignorar, ni tampoco utilizar. No estamos en tiempos de cooptaciones, ni de fichajes, sino de convergencia.

Frente a los cálculos electorales hay que construir el Frente de la Victoria de las clases populares sobre las oligarquías políticas y económicas.

No podemos esperar a las elecciones europeas. Las derechas y los partidos del turno monárquico saben de sobra que las podemos ganar, por tanto tratarán de evitar que esto suceda. Además ellos controlan los tiempos y como perciban el más mínimo resquicio para seguir gobernado, aunque sea en gran coalición dinástica, nos podemos encontrar con un adelanto electoral, ya que gracias a “El Mundo” ha estallado definitivamente el escándalo Bárcenas, que no a la oposición real, social y alternativa. Luego todo está controlado por los poderosos y su posible desenlace también.

Por tanto, hemos de seguir en las plazas y exigir la dimisión del gobierno corrupto y de todas y todos los corruptos. Pero al mismo tiempo reunirnos, vernos, hablar y confeccionar un programa. Y por cierto, en las calles y las acciones estamos ya, que no en los despachos ni en la moqueta, la mayoría de nosotras y nosotros.

Pero tambien hay que pensar y decir que, si este frente amplio y por el gobierno del poder popular, fuera ninguneado por cálculos -por cierto en ocasiones inflados en sus expectativas reales- habrá que hacerlo y construirlo de todas formas. Tampoco es tan complicado. Pero lo primero es buscar la convergencia antineoliberal y alcanzar la coalición imprescindible de los y las de abajo ya: el frente de las izquierdas transformadoras. Y si alguien personalmente prefiere exportar el “modelo andaluz” pues que lo diga públicamente ya.

Hemos de jugar con lealtad y las cartas boca arriba al objeto de entendernos, organizarnos y dejar de sufrir paro, despidos, empobrecimiento, recortes sociales y democráticos y el desprecio de las clases poderosas.

La profunda crisis social y política no permite el tacticismo, conformismo y cortoplacismo

Declaración de Construyendo La Izquierda-Alternativa Socialista

CONSTRUYENDO LA IZQUIERDA – ALTERNATIVA SOCIALISTA (CLI-AS) entiende que, ante los ataques constantes a los derechos adquiridos por el pueblo y que han alcanzado con dureza a derechos básicos como la sanidad y las pensiones, y ante la crisis institucional y política cada vez más profunda por la continua aparición de casos de corrupción, es imprescindible un verdadero y sincero proceso de diálogo y acuerdo entre las fuerzas de izquierdas y ecologistas, ya sean de ámbito europeo, estatal o autonómico, para conformar un programa de confluencia y acuerdo que permita coordinar la acción de dichas fuerzas en los ámbitos sociales e institucionales y que sirva de documento base para un futuro programa electoral del necesario frente amplio obloque socio-político que debe perseguir la conformación de una mayoría electoral que recupere el poder institucional y consiga la vuelta a una sociedad de las personas para las personas.

Desde CLI-AS contemplamos con dolor el tacticismo, conformismo y cortoplacismo de algunas organizaciones políticas y sindicales al no facilitar ya de una vez la construcción de un frente amplio, de la ciudadanía, radicalmente democrático y de cambio social. Entendemos que los cálculos electorales de partidos alternativos en alza, no permiten una solución real a esta propuesta de unión contra la corrupción, la derogación de la reforma de la constitución y la reforma laboral, las privatizaciones y las subvenciones escandalosas a bancos privados así como el cambio de la ley electoral y de partidos. Solo la conformación de un bloque socio-político de izquierdas puede ser efectivo e ilusionante para llevar a cabo este cambio radical en la política. La situación actual obliga a todas las personas que creemos que otra sociedad es necesaria y que hay otra forma muy diferente de hacer política a construir un instrumento efectivo que nos permita legislar por y para las personas y acometer el cambio de rumbo necesario y urgente en esta política neoliberal que nos conduce al esclavismo del siglo XXI. Advertimos que si no somos inteligentes y generosos y dejamos los hábitos sectarios en el cajón, serán la derecha y el bipartidismo corrupto, los que sigan en su posición de vivir a nuestra costa.

La sociedad obliga a que todas las fuerzas de izquierdas superen las tradicionales dicotomías y dejar apartadas ciertas reivindicaciones de los programas de máximos que deben tratarse y analizarse con calma una vez recuperado el estado de bienestar mínimo. Debemos tener como ejemplo la inteligencia y generosidad que condujo a la creación, en Galicia, de Alternativa Galega de Esquerda. Es momento de impulsar el frente de izquierdas por encima de particularidades entre fuerzas, de conformar un bloque socio-político con un programa de confluencia y acuerdo en el que todas las organizaciones puedan sentirse integradas y que sirva para luchar contra el ataque frontal que estamos sufriendo de los poderes económicos. No es momento de imponer nuestros programas de máximos si queremos conformar ese frente capaz de gobernar y transformar la sociedad. Es la sociedad la que reclama la unidad (que no uniformidad) de las izquierdas.

Sabemos que hay alternativas y el camino a recorrer para llevarlas a cabo, aunque también las dificultades que todo cambio conlleva, por responsabilidad con la sociedad y por dignidad debemos ir por ello. Es tiempo de ser valientes y osadxs, a la vez que generosxs y humildes.

Si se logra hacer dimitir a Rajoy y convocar nuevas elecciones ¿Qué?

Es imprescindible seguir con las movilizaciones y lograr un Julio caliente. La corrupción es ya insostenible, y además sangrante en medio de tanto recorte y abuso contra las clases populares.

Las personas están comenzando a reaccionar, y el Gobierno incluso en algunos temas a recular, como por ejemplo al volver a retirar del Consejo de Ministros la contrarreforma anti-municipal y anti servicios sociales municipales.

Pero si logramos -y hay que lograrlo- convocar nuevas elecciones ¿Qué? ¿Hacer a Rubalcaba presidente con los votos de la indignación y la dignidad, me pregunto? ¿O bien construir un Frente Amplio e ir a vencer?. ¿Construir el liderazgo político colectivo fuerte e ilusionante con personas honradas, o seguir en manos de políticos profesionales desprestigiados? ¿O bien lograr que todos los del régimen del 78 se junten, de forma que la oligarquía económica y bancaria imponga una Gran Coalición, que mantenga las instituciones del estado, todas ellas afectadas por la corrupción?.

Vivimos un momento histórico. Hay que estar a la altura de las circunstancias. Muchas y muchos vamos a tratar de estarlo y no defraudar, pero hace falta que nos juntemos gente muy diversa, en torno a un frente popular.

O nos metemos en política o esto no cambia

Viendo el panorama mejor no delegar. En demasiadas ocasiones la política se convierte en el refugio de personas que desean un rápido ascenso social. Esto ha comenzado a cambiar dado el desprestigio de la profesión. Precisamente ese es el problema, cuando una vocación por cambiar las cosas y el servicio público -o bien la noble lucha por unas ideas y por construir una sociedad nueva- se convierte en una profesión, pero endogámica. Veamos más claramente: Cuando el garantizarse pertenecer al grupo gestor de la res-pública necesita superar un filtro de personas ya instaladas en el poder, y que estas a su vez eligen o reclutan equipos que han de ayudarles en su trabajo, y que a su vez van a adquirir las claves de cómo controlar o mantener el mando y a quienes recurrir o con que métodos mantenerse, se está designando ya a los candidatos y candidatas a la sucesión, sin participación de nadie más.

Cuando además estas situaciones se dan en medio de la actual política espectáculo y con total ausencia de control y transparencia, solo los cooptados y cooptadas están en la foto y son conocidos o conocidas. Además hacen favores, promueven ascensos o ceses y en consecuencia van tejiendo su propia red clientelar que, sumada a la del jefe o la jefa, terminan fabricando un controlador, que no un o una líder. En el estado español hoy hay muy pocos líderes que en ciencia política y sociología política merezcan tal nombre, y todos y todas ellas se encuentran o bien en el mundo local y circunscritos a él, o bien en organizaciones, movimientos y plataformas periféricas de las opciones de poder político de carácter general.

Uno de los problemas a la hora de articular una resistencia seria, una convergencia política importante es precisamente la ausencia de liderazgos, y los liderazgos no son negativos excepto si son excluyentes y autoritarios. Esta fase -la de negar cualquier tipo de liderazgo- ya la tiene superada una de las pocas izquierdas reales e influyentes del mundo, la latinoamericana. Pero ojo, sus líderes son revocables -como en Venezuela, por ejemplo- y por imperativo constitucional.

En el estado español hoy en día hay demasiadas personas grises mandando -porque mandan, y mucho- es decir se sustituye al líder conocido, reconocido y por tanto “derribable” por el dirigente oscuro, burócrata y, como mucho, fruto del compromiso de grupos de notables. Nadie expuesto a la crítica y a ser el reflejo de amplias voluntades populares.

Cuando en sociología se habla de liderazgos no se está hablando de dictadores. En cualquier caso, hablaremos de carisma y de reflejo en ciertas personas u organizaciones de la voluntad colectiva de superar situaciones o construir una nueva sociedad. Pero como en el estado español hace ya tiempo que se sustituyó el liderazgo por el profesional o la profesional cooptado por un grupo de personas grises pero muy autoritarias, pues claro, nadie quiere liderazgos al identificarlos como tales, por culpa de los “media” masivos y desinformadores. Pero surgen. Por nombrar solo dos: Ada Colau y Sánchez Gordillo. También lo fueron Felipe González y Julio Anguita, o Nicolás Redondo y el inolvidable Marcelino Camacho.

Bien, la pregunta será ¿Qué propone esta persona? En primer lugar no permitir que las profesionales y los profesionales nos aparten de la política. Que personas grises no brillantes y poco inteligentes y preparadas -aunque muy marrulleras- nos usurpen el derecho a pensar, proponer y decidir políticamente. Si al menos fueran capaces de arrastrar con su verbo y su acción, pero claro entonces no serían grises y si serían líderes verdaderos no fabricados ni inventados por la prensa corporativa o los gabinetes de imagen de ciertos grandes o ex grandes partidos.

Es terrible comprobar cómo en estos graves momentos de una durísima crisis económica, social y política, la democracia representativa entra merecidamente en barrena de credibilidad, pero la falta de visión, inteligencia y valor -valentía- de muchas y muchos dirigentes impide que se conformen las estructuras sociales que nos permitan avanzar hacia movilizaciones generalizadas destituyentes.

Si bien el poder, el poder verdadero que emana de la oligarquía bancaria y especulativa a través de múltiples medios a su disposición -pues son de su propiedad- han logrado generar una desconfianza suicida pero generalizada entre las clases populares y las víctimas de la crisis en su propia capacidad de movilización y de auto-organización, y esa sería la clave de la revuelta imprescindible. Esto provoca que solo en ámbitos muy concretos o sectores laborales muy identificados estallen las luchas, y además con éxito de movilización en asuntos sectoriales, pero con escaso éxito en los generales.

El caso es que la solución a esta crisis es política. Hemos de construir nuevos sujetos políticos no identificados ni identificables con el régimen caduco del 78. Eso exige la voluntad de permitir la construcción de ese ente socio-político unitario y acompañarlo por parte de los ya instituidos. Además la lucha institucional, aún siendo importante, no puede ser el eje vertebrador de una resistencia popular capaz de articular una ofensiva política.

Pero en eso estamos y no olvidemos que hay ya varias iniciativas en marcha. Sé que escribir lo que a continuación voy a expresar me resta amigos y no voy en contra de ellos, pero IU no es SYRIZA. Por tanto, hacen falta más voluntades como en SYRIZA. También hace falta construir algo nuevo y diferente como SYRIZA. O como el MVR o la Alianza PAIS o el Movimiento al Socialismo. Tampoco en este estado nadie habla de un Txipras con posibilidades muy importantes de gobernar, y eso solo ya debiera hacer pensar a muchas y muchos. No lo disfracemos.

Quien no sea capaz de reconocerlo y de promoverlo no permitirá que salgamos del actual impasse político y movilizador. Por tanto y mientras tanto, creo, hemos de construir un liderazgo colectivo. Potenciar y crear nuevas iniciativas no comprometidas que nos hagan recuperar soluciones ocultas por el momento como el reparto. El reparto de la riqueza y el incremento del sector público. Socializar la banca, nacionalizarla, crear la banca pública y de esa forma tomar la única medida que puede cercenar el poder de la oligarquía y la plutocracia del estado español, que sigue siendo la misma que nos dominó durante la dictadura franquista.

Pero de cara a las estructuras políticas y partidos ¿Qué? Pues que los cargos sean revocables. Cada persona un voto también en las organizaciones políticas y selección publica, democrática y participativa de las y los candidatos en cualquier instancia institucional.

Para recuperar el crédito de la política y la voluntad del pueblo de hacer política hay que tomar medidas muy diferentes y transparentes de seleccionar a las personas que nos puedan representar en política. Porque hacer política es cosa de todas y todos.

Termino diciendo que creo en la capacidad de organizarse las personas. Creo en la posibilidad de importantes movilizaciones populares. Creo en la capacidad colectiva. De la misma forma que creo en Evo Morales, Rafael Correa, Pepe Múgica, Jean Luc Mélenchon o Alexis Txipras. Por cierto, como sé historia y ahora que recordamos el golpe de estado fascista que dio lugar a una guerra por defender la República, podemos recordar a líderes anarcosindicalistas -y repito, líderes- como Federica Montseny, Buenaventura Durruti, García Oliver, Cipriano Mera, o Marianet R. Vazquez. Si pensamos en socialistas, Francisco Largo Caballero, Indalecio Prieto, Juan Negrín o Ramón Lamoneda. Los comunistas Juan Modesto y Dolores Ibarruri o los repúblicanos Manuel Azaña y Casares Quiroga, o tantas personas que en sus respectivas ocupaciones fueron capaces de resistir, en condiciones desiguales y plagadas de dificultades, durante tres años. Si bien papeles centrales como los de Largo Caballero, Azaña o Juan Negrín según las circunstancias y avatares de cada momento, fueron claros. Aunque todas y todos ellos como personas cometieron errores. En estos momentos también necesitamos, partiendo de un liderazgo social colectivo, construir nuestros referentes sin imposiciones y sin publicidad. Pero sobre todo necesitamos articular un amplio frente social unitario y por el cambio de la situación que vivimos. Para lograr el cambio y la regeneración hemos de meternos en política.