Un pueblo que olvida se queda sin presente

(Reflexiones en un hermoso pinar que alberga miles de fusilados por el fascismo. Es decir por los abuelos de los poderosos que ahora nos recortan y vigilan).

Cuando la extrema derecha franquista y la derecha monárquica impusieron a la izquierda “institucionalizable” -PCE, PSOE, PSP y nacionalistas entonces de centro- el olvido y el perdón en la Transición, convirtiendo la primera amnistía del rey en una suerte de ley de punto final, sabían ellos -las derechas monárquicas herederas del franquismo- muy bien lo que hacían.

Por un lado, se dejaban sin juicio a cientos de criminales de guerra, torturadores, delatores interesados y crueles, policías sanguinarios y fascistas con las manos manchadas de sangre. Pero también se amnistiaba de facto altos funcionarios, empresarios y militares corruptos, que no solo y en este caso con toda justicia a presos y presas políticas. De esa forma, personas que habían cobrado “comisiones”, recibido prebendas y dádivas generosas a costa de la igualdad de oportunidades, o bien utilizado mano de obra esclava formada por miles y miles de prisioneros de guerra y políticos. Todas esas personas todavía y en muchos casos gozaban en 1978 de buena salud, lucidez, edad carcelaria, saneadas empresas, bancos y riquezas. Pero es que además se dejaba de informar a un pueblo atemorizado, sociológicamente franquista –que no fascista- o indiferente. También con la cabeza lavada por la iglesia católica reaccionaria que, en su gran mayoría, colaboró con la dictadura.

Si bien el pueblo de izquierdas, castigado, ofendido y humillado trató de levantar cabeza, se le dijo que había que olvidar y perdonar a los que nunca olvidan ni perdonan –los poderosos, los ultra-conservadores, los ricos monárquicos conservadores. Tan solo algunas personas, algunos grupos trataron de reivindicar no la memoria, sino incluso nuestro propio presente.

A cambio de una democracia vigilada por los poderes fácticos, una ley electoral con pucherazo incluido, y una Constitución con luces sociales pero sombras jurídicas y políticas. Una monarquía heredada de la dictadura garantizaba la continuación del súbdito, en lugar de alumbrar al ciudadano y la ciudadana.

Cierto que el pueblo de izquierdas, los sindicatos libres recién legalizados a base de miles de huelgas, despidos, represalias y luchas, lograron avances sociales y sobre todo cotas de bienestar y de derechos sociales muy importantes -incluso brillantes- arrancándoselas a una derecha en retirada o que deseaba hacerse perdonar, o bien se veía obligada a pactar. Por cierto, ahora se nos arrebatan todas esas conquistas logradas a partir de finales de los sesenta del siglo pasado, en medio de quejas, sí, pero también de una pasividad pasmosa ante tanto atraco y crueldad. Pasividad tan solo rota por unos cientos de miles de activistas, vistos con simpatía por millones de televidentes que los valoran en las encuestas, pero no se les unen en la calle o en las huelgas.

La Transición con sus miedos, sus olvidos y sus negaciones, acabó destilando una izquierda domesticada que pronto, en el caso paradigmático del PSOE, pasó al centro-izquierda para descubrir la modernidad y todo lo más mantener unas cotas de progresismo social y moral, reorganizar el estado e implementar medidas de protección social, pero jamás la transformación, justicia igualitaria y reparto. La misma oligarquía económica enriquecida durante el franquismo controla hoy en día, verano del 2013, los bancos, el ladrillo, el turismo y todo lo que enriquezca. Una jerarquía católica, cada vez más reaccionaria y exigente, jamás está satisfecha con su poder y sus negocios, y sigue controlando la educación de la pequeña burguesía e incluso de capas populares gracias a las subvenciones de gobiernos que se creen progresistas. Esos “progresistas” que olvidaron, ahora subvencionan curas y monjas, defienden a los banqueros y hablan de la libertad de mercado y competitividad, como señal de nivelación social. Nada es por casualidad.

El pasado 14 de Agosto, unos amigos visitamos los lugares de la represión granadina. Miles de víctimas del fascismo, procedentes en su mayoría de poblaciones próximas –Atarfe, Albolote, Maracena, Granada, Fuentevaqueros, Santa Fé, Alfacar, etc.- con algunos cientos de miles de habitantes menos que en la actualidad. Cuando se hablan de más de 10.000 ejecutados pensamos en los parámetros de población actuales y no en los de la época. Si hacemos ese sencillo calculo, nos encontramos con que la población granadina fue diezmada o incluso más que diezmada en el verano de 1936, teniendo en cuenta que más de la mitad de la provincia permanecía en esos momentos en manos del Gobierno legal de la República, y que por tanto esos miles de fusilados, lo eran tan solo, hasta 1939, de la comarca de la Vega de Granada.

En Viznar, lugar de miles de ejecuciones y enterramientos en las cunetas y en fosas comunes por parte de los señoritos falangistas, el frente republicano y las fuerzas leales y antifascistas estaban en el Peñón de la Mata -a unos diez kilómetros en línea recta- o en la Alpujarra a no más de cincuenta. Pero pone más los pelos de punta visitar el lugar de Fuente Grande en Alfacar, a un kilómetro de distancia y también lugar de ejecuciones sumarias criminales y de enterramientos y en en lugar donde, entre otros, fue asesinado Federico García Lorca, solo hay poesías inocuas aunque muy hermosas o muy lejanas alegorías, y ni una reivindicación o denuncia de la causa o del porqué fue el poeta ejecutado. Ni una denuncia de sus criminales ni una mención al régimen legal de la República. El Parque García Lorca no hace justicia a los asesinados. Solo banderas republicanas o discursos y actos ocasionales, promovidos por personas o colectivos muy determinados, han exigido memoria y reparación. Es un monumento a la cobarde y olvidadiza Transición. Ahora que el PP es su gestor -pues es propiedad de la Diputación- puede celebrar hipócritamente el 18 de Agosto, aniversario del asesinato del poeta, sin ningún símbolo que hiera la sensibilidad de los nietos políticos de los que asesinaron al autor del Romancero Gitano.

Pero en el barranco de Víznar, en un cartel reciente se recuerda a los que ofertaron sus vidas. Allí ni dios ofertó su vida. Allí fueron fusilados en contra de su voluntad miles de sindicalistas ugetistas y cenetistas, socialistas, personas de izquierdas, obreros del campo, republicanas y republicanos, así como autoridades democráticamente electas por el pueblo. Fueron conducidos en camiones y camionetas en la madrugada, por ser fieles a la legalidad republicana, la causa de la clase obrera y no por su iniciativa precisamente. Asesinados con frialdad y enterrados por aterrados y obligados habitantes del lugar. Ruego se cambie el texto del cartel.

Ese es el olvido. Incluso el recordar con miedo. El no decir la verdad. El no querer molestar a quienes nos volverían a hacer lo mismo si pudieran.

Por eso la memoria hay recuperarla. Se perdieron unos años preciosos. Por eso ahora un pueblo desmemoriado, con la dignidad hurtada y los valores ocultados por sus claudicantes oligarquías políticas, camina sin referencias, sin ancestros, sin ejemplos. Y encima los nietos de los criminales predican que todos y todas eran iguales, fabricando su historia y negando la crueldad sin límites de la dictadura franquista. Franco fue más asesino que Mussolini. Si todos somos iguales y todos somos lo mismo, que gobiernen los ricos, los conservadores, los corruptos, pues ellos conocen los mecanismos del poder y saben lo que hacer.

Ahora se nos fusila robándonos la sanidad, rebajándonos y congelándonos las pensiones, obligando al copago -o mejor repago- de los medicamentos, o enviándonos criminalizados a las colas del paro. Ahora el nuevo exilio son los miles de jóvenes titulados y formados expulsados del Reino de España por el inútil y rentista capitalismo español.

Por eso me ilusionó recordar que muy cerca de los campos y barrancos de la vergüenza, jóvenes granadinos o llegados desde Alcoy, Cartagena o Valencia, conformaban un frente estable en la sierra de Huétor, en Sierra Nevada o finalmente en Calahonda, y resistían enarbolando la bandera republicana durante casi tres años.

Les enseñe a mis amigos mi mayor tesoro, las cartas del joven teniente del Batallón Otumba Valero Martínez Blay, recién licenciado en derecho, enviadas desde Guadix o desde el Cortijo de Iznalloz en el término de Deifontes, en el frente granadino. Unos meses después, Valero desaparecía en combate en la dura batalla de Brunete, en su batallón -el Otumba- del ejército regular republicano encuadrado en la XIII Brigada Internacional, de la que formaban parte dos batallones de soldaditos españoles, el citado y el Juan Marco.

Por eso, como afortunadamente no me robaron la memoria, resisto, igual que tantas y tantos activistas jóvenes que la están recuperando, y por tanto rebelándose frente a tanta injusticia pero también miedo y olvido. Además la memoria nos brinda principios, referentes y héroes.

El desempleo, el paro, el olvido. Yo acuso

El paro que sufrimos ya sabemos que es alarmante, y sus cifras escandalosas son la demostración de un fracaso. Del fracaso de las políticas neoliberales y de los economistas neoclásicos. Fracaso de las imposiciones de la Troika y fracaso de las llamadas reformas laborales, es decir facilidades de despido y limitaciones antidemocráticas de la libertad sindical.

Es muy alarmante comprobar que los últimos datos y encuestas serias sobre las cifras del desempleo indican que este se dispara en el sector industrial, siendo este en estos meses el que más paradas y parados aporta. Un país que presume de desarrollado sin base industrial es como un jardín sin flores. Sencillamente no se sostiene.

¿Quiénes son los culpables del desierto industrial? En primer lugar los poderes financieros y las grandes empresas que controla la oligarquía rentista y la bancaria españolas. Ellos saben que invertir en industria, y más en industria sustentable y medioambientalmente respetuosa, es una inversión que no produce efectos inmediatos, no es especulativa y necesita trabajadoras y trabajadores cualificados. Por tanto, no les interesa, pues además exige innovación constante y pensar.

En segundo lugar, la Unión Europea “alemana” que sufrimos, obligó a cerrar todo el sector público de la industria pesada, prohibió las ayudas públicas al mantenimiento del empleo y de la minería en beneficio de los inversores centroeuropeos en su tarea de deslocalizar toda la industria europea, fundamentalmente del sur de Europa. Carlos Solchaga fue un campeón de los cierres empresariales, desmontando el sector público industrial, y Felipe González el más decidido “privatizador” de todos los tiempos contemporáneos en este Estado. Ese fue el precio de entrar en Europa. España tenía playas y sol, un territorio estatal grande según los parámetros europeos y cientos de miles de kilómetros en la costa que colmatar y edificar. ¿Para qué se iba a producir?.

En tercer lugar, José María Aznar acabó de privatizar lo poco que quedaba público. Hizo una apuesta de estado por convertir a Madrid en un centro financiero internacional e invirtió en la ciudad manchega todo, a costa del resto del estado. En las zonas costeras se creó una riqueza ficticia a base de construir y llenar de hormigón todo lo posible y lo imposible, creando empleo en una construcción desaforada, cara, corrupta y a su vez destructora de futuro. Aznar rescato el españolismo papanatas, centralista y hortera, pero además propició el egoísmo social, creó un numeroso segmento de nuevos ricos e hizo creer que eramos un reino poderoso. A costa de favorecer el crecimiento hoy, sin pensar en el mañana, y condenando este estado a volver a ser un país de sol, pandereta y chiringuito, pero sin tejido productivo. Rato, Álvarez Cascos y otros merecen estar en el cuadro de honor.

Zapatero ni supo, ni pudo. Llegó con la burbuja inmobiliaria en pleno rendimiento y el estado chiringuito en pleno auge. Con grandes constructores enriqueciéndose obscenamente, alcaldes con tasa y precio en la frente en demasiados municipios –no en todos, y la terrible y traidora falsedad de que bajar impuestos era de izquierdas. Estalló la burbuja, como era no solo lo previsible, sino lo advertido, y no supo que hacer, pues muy pronto y gracias a sus rebajas impositivas, se encontró sin fondos. Zapatero era un liberal tan honesto como mal preparado que creía que un gobierno no debía intervenir en la economía. Es decir, el pobre hombre era cualquier cosa menos socialdemócrata. Pero comenzó a recortar y de su mano el PSOE nos dejó la peor herencia, que no es la del ladrillo pinchado -ese merito en realidad es de Aznar y de Rato- sino la modificación del artículo 135 de la Constitución, que pone a los bancos y grandes acreedores extranjeros por encima de las clases populares españolas y los derechos humanos. Claro que para eso contó con el apoyo y asesoramiento de Miguel Sebastián y su gente, la ministra Elena Salgado y por supuesto el aliento del poderoso Botín siempre en su cogote.

Con Rajoy, la crueldad. El paro como problema a distorsionar y no a combatir. Por supuesto nada de apoyar a los y las que lo sufrimos. Al revés: webs de chivatos en lugar de empleo. Desmantelamiento de la sanidad y la educación pública y más paro despidiendo trabajadores y trabajadoras públicos, de paso toda la pequeña empresa subsidiaria al cierre.

Pero el desempleo es el éxito del Gobierno Rajoy y la gran patronal. Por fin hay un “coco” con el que asustar. Por fin hay una excusa para hacer gratuito el despido, rebajar los sueldos y tener seis millones de personas -dicen que solo seis millones- dispuestas a conformarse con lo que salga y a lo que paguen. Ya no somos clase trabajadora, mucho menos clase obrera –eso requiere una conciencia y dignidad que hoy no existe-. No, ya somos mano de obra. Mano de obra barata y cualificada, en un estado de la Unión Europea que cada vez exige menos preparación a sus “empleandos” y más sumisión. Por tanto, yo acuso a los que han destruido el tejido productivo y el sector público, y yo acuso que el paro es un buen negocio para la oligarquía rentista y financiera española.

Ahora, si analizamos que fórmulas de reactivación de la economía tiene la derecha española desde su atalaya madrileña, vemos que el ladrillo vuelve a ser el reclamo, de ahí la modificación de la ley de costas. Las grandes fábricas serán los casinos y muy pronto los prostíbulos, si el ejemplo de La Junquera cunde. Todo se andará. Turismo, ladrillo y juego. Es decir mafias, corrupción y sumisión.

Lo malo del paro, lo peor, son sus víctimas. Lo peor es que hemos tolerado la construcción de una sociedad capitalista-consumista en la que la mayoría de las personas paradas, no solo no son conscientes de la terrible injusticia que sufren, sino que tampoco son capaces de ser conscientes de su tremendo potencial movilizador si se unen y se ponen en marcha.

No será fácil cambiar la tendencia. Pero mientras tanto, vamos a luchar por una renta social digna para las y los parados y olvidarnos de programas de caridad y reparto de comida. Hay que propiciar, conseguir un salario de la dignidad para las personas paradas en contra de su voluntad. Lo demás, comedores de niños, almacenes de reparto, programas que siempre se acaban otorgando a estructuras religiosas, no es sino una tirita para un cáncer y claudicar ante el sistema. Con lo que han robado los plutócratas y la corrupción, tanto política como por parte de los corruptores, habría ya más que suficiente para poner esta medida en marcha. La solución no es volver a la leche en polvo y el queso de los americanos que se vivió en el franquismo. No, la solución temporal mientras cambiamos tantas cosas y renacionalizamos, volvemos a levantar un poderoso sector público, conseguimos la banca pública y la reforma fiscal justa, es un salario digno para personas paradas.

Hay que recuperar tantas cosas. Hay que volver a los pueblos y acabar con esta sociedad loca e insostenible que nos han creado. Hay que resistirse a ser el prostíbulo de toda la porción de mundo que esté a menos de cuatro horas de avión. Hay que recuperar la dignidad. Hay que vencerles y echarles, a ellos a los del 135, los de los sobres, los que están al servicio exclusivo de los poderosos y los ricos, que son los que sí se benefician de tanto paro.

“Rajoy y Aznar al fin y al cabo son distintos perros con los mismos collares”

Entrevista en Radio San Borondón.

Cuestionado por las exigencias de la troika, se pregunta “cómo toleramos los ciudadanos tanto desmán de los políticos y que estos corruptos nos gobiernen”

ImageImageAudio de la entrevista

SB-Noticias.- Carlos Martínez, presidente de ATTAC Andalucía y miembro de Construyendo la Izquierda-Alternativa Socialista, dijo en La Trapera de Radio San Borondón que cada día se hace más duro tener que soportar la falta de altura política del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y al ser cuestionado sobre si Rajoy es tan malo como Aznar como presidentes, afirmó que aunque tienen estilos diferentes, no debemos perder de vista que gobiernan para los poderes económicos.

“Quizás Aznar tenía más aplomo, más seguridad en sí mismo, porque manifestaba menos dudas” explicaba el activista social al ser cuestionado sobre las diferencias entre Rajoy y Aznar como presidentes del gobierno del Estado, tras lo que añadió que por esas razones que esboza es posible que la ultraderecha política y económica de España prefieren al ex presidente frente a Mariano Rajoy, aunque “como decía mi abuelo, son distintos perros con los mismos collares”.Cuestionado por las exigencias de la troika para que Rajoy aplique un brutal recorte salarial a los españoles, a pesar de que esos dirigentes cobrar desorbitados sueldos, Martínez se pregunta “cómo toleramos los ciudadanos tanto desmán de los políticos y que estos corruptos nos gobiernen”, no en vano está claro que la gente de la calle sabe que están muy bien pagado cualquier alto directivo de una empresa, de un banco, cualquier burócrata de la UE, en definitiva cualquier miembro de la casta política de la que forman parte Durao Barroso y Oli Rehn, que no debemos olvidar que son personajes que mueven los hilos en Europa a pesar de que son personajes no electos políticamente.Al respecto, explicó que en los últimos meses ha tenido que viajar a Bruselas en varias ocasiones por temas de ATTAC y para preparar movilizaciones sociales a nivel continental, viajes en los que ha podido mantener encuentros con sindicalistas y activistas sociales, quienes mostraron el enorme enfado que hay entre los ciudadanos porque “esta gentuza” ha provocado que por ejemplo los alquileres en la ciudad sean muy elevados, ha provocado que los restaurantes sean todos muy caros.

De este modo, Carlos Martínez sostiene que “los bruselenses no pueden ir a restaurantes, aunque sean de medio pelo, porque esta gentuza ha conseguido que los precios en la ciudad sean muy caros”, para llamar la atención sobre la existencia de varios miles de personajes, que entran en esta casta de semifuncionarios y semipolíticos, que viven en las afueras de la ciudad, en urbanizaciones de chalets y complejos comerciales, que hacen que no mantengan ningún tipo de contacto con la población.

“Estos tipos, que además están todos al servicio de las grandes empresas y de la banca privada, que son comisarios políticos del neoliberalismo, incluido Joaquín Almunia, cobran unos sueldos escandalosos y se permiten el lujo de tratar de abaratar los sueldos de mileuristas”, algo intolerable, pero se trata de una cuestión que conoce la masa ciudadana “y sin embargo permitimos que esta gentuza nos gobierne”.

Luego tenemos el problema de que somos también los ciudadanos los que hemos permitido que la peor derecha nos gobierne y afirma “No se sabía ya desde hace tiempo que las grandes empresas financiaban al PP” sin embargo la gente vota a ese partido “por miedo, por le comen la cabeza y porque mucha gente humilde sigue pensando en este país que quienes tienen que mandar son los ricos, porque son los únicos que pueden solucionar los problemas, porque para eso Dios ha creado el mundo con clases”, un atavismo de siglos con el que debemos acabar cuanto antes “porque se trata de servir al señor por muy mal que nos trate”.

No se trata de cubrir las espaldas del PP, pero tampoco las del neocolonialismo

Mi artículo sobre Gibraltar ha gozado de cierta incomprensión. Yo ni soy españolista, ni soy patriota. Soy internacionalista socialista, pero por eso soy antiimperialista. El PP está vendido a los intereses británicos, de la OTAN y los EE.UU., por eso lo de Gibraltar solo es una pantalla de humo.

Pero de ahí a ver con displicencia un paraíso fiscal que arruina el entorno y perjudica gravemente el estado del bienestar en todo el estado español, una bomba anti-ecológica, y una base militar imperial y agresiva, hay un abismo. La base de Rota y la de Gibraltar son lo mismo y están para lo mismo.

El PP no es enemigo del imperio, es su seguro servidor, así que tranquilos. Pero mientras tanto, en caso de conflicto la provincia de Cádiz está en el centro de la diana.

Ah, leed este artículo, pues los y las latinoamericanas lo tienen claro. Gracias otra vez:

Reino Unido envía buques a Gibraltar

09/08/13.-Una fuerza de reacción rápida de la Armada británica compuesta por nueve barcos, y encabezada por el portaaviones HMS Illustrious, su buque insignia, efectuará este mes una escala en Gibraltar en su ruta hacia el Mediterráneo para participar en unas maniobras que se prolongarán durante unos cuatro meses, según fuentes consultadas por el periódico The Daily Telegraph.

El despliegue –denominado Cougar 13– será materializado por cuatro buques de guerra y cinco embarcaciones de apoyo, según fuentes navales citadas por el rotativo, que sitúan al frente del operativo al HMS Illustrious, buque insignia de la Royal Navy. Según este diario, la fuerza de reacción rápida saldrá el próximo lunes hacia el Mediterráneo y hará escala en Gibraltar. Su despliegue incluirá a “miles” de militares.

La de Gibraltar será una escala en la ruta de esta fuerza hacia el Mediterráneo, en el marco de unas maniobras que se prolongarán durante cuatro meses y que incluirán también ejercicios en el golfo Pérsico y en el Cuerno de África.

Las fuentes consultadas por The Daily Telegraph aclararon que la parada en el Peñón ya estaba prevista y que no guarda ninguna relación con las disputas diplomáticas de los últimos días en torno a la colonia británica, reportó Público.

ESTRATEGIA NEOCOLONIALISTA

En medio de las tensiones entre España y Reino Unido por Gibraltar, Londres recibió el apoyo de Malvinas, que compara su caso con el del Peñón en el conflicto con Argentina, aunque los expertos aseguran que el “caso europeo es mucho menos espinoso”, refirió el portal Actualidad.

Además, el presidente del Instituto de Estudios Estratégicos Malvinas, Francisco Pestanha, considera que tanto en el caso de las Malvinas como en el de Gibraltar, la estrategia de Reino Unido es intentar ocultar la situación de neocolonialismo, haciéndola pasar por la libre decisión de sus poblaciones que no son originarias, sino que han sido implantadas por la corona británica hace siglos.

Este miércoles las autoridades malvinenses expresaron su conformidad por la firme posición inglesa ante Madrid en apoyo a Gibraltar, y expresan su solidaridad con los habitantes del Peñón.

Sin embargo, Pestanha subraya que, aunque ambos enclaves británicos tienen aspectos en común, lo cierto es que existe una relación histórica de intereses comunes y de afinidad ideológica política entre Reino Unido y España que hacen que el tema de Gibraltar sea “mucho menos espinoso” que el de Malvinas.

La relación entre Londres y Madrid se vio reflejada en la “muy constructiva” conversación telefónica que mantuvieron este miércoles el primer ministro británico David Cameron y el presidente de Gobierno español Mariano Rajoy, en el que se destaca que “los conflictos que surjan entre ambos se tendrían que gestionar en un diálogo bilateral enmarcado dentro del respeto a la legalidad internacional”.

No obstante, siendo un episodio similar, en el caso Malvinas hay un permanente rechazo de Londres a sentarse a dialogar con Argentina.

CIUDAD CCS

Hablemos de Gibraltar sin complejos y sin sumisión al Imperio, ni británico ni financiero

Dejar la reivindicación de la soberanía del Estado Español sobre este territorio al franquismo y la derecha puede ser un insulto al presidente de la primera República, Pi i Margall, o al de la segunda, Manuel Azaña, que llegó incluso a encargar la redacción de un plan de conquista militar de la colonia británica.

Gibraltar fue ocupado militarmente por una flota de británicos y holandeses durante la guerra de sucesión en 1704, es decir con un estado o corona española constituida, sin bien en guerra civil a causa de las luchas entre los Borbones y los Habsburgo por hacerse con la monarquía hispana y sus colonias americanas. Fue pues un acto de guerra de una flota que además actuaba en favor de uno de los contendientes. Otra desgracia más de nuestra triste historia monárquica.

Pero lo importante en estos días es repasar que es y que significa Gibraltar, que por cierto y en ocasiones en solitario ha sido denunciado por ATTAC Andalucía como un paraíso fiscal, que empobrece al resto del campo de Gibraltar y fomenta la corrupción, la presencia de mafias en la Costa del Sol y favorece a todo tipo de especuladores, traficantes y defraudadores fiscales.

Gibraltar, en primer lugar, es y sigue siendo en pleno siglo XXI una colonia en Europa. Es retrotraernos a tristes realidades que fueron habituales en el siglo XIX, pero no en estos momentos. Es el Hong Kong que el reino de España es incapaz de recuperar.

En segundo lugar, es una base militar imperialista, agresiva y en plena utilización, destinada a garantizar el control de la entrada del Mediterráneo a las flotas anglo-americanas. Es decir es una base subsidiaria de Rota y controladora del paso de cientos de rutas comerciales y militares de la OTAN aunque, hablando con propiedad, de los EEUU y su fiel aliado y perro faldero: los restos del Imperio Británico. Es además una amenaza para la seguridad del Norte de África y del Estado Español, en caso de que este fuera soberano y plenamente independiente.

En tercer lugar, es un paraíso fiscal. Es abrigo de miles de empresas españolas que lo utilizan para evadir impuestos y blanquear capitales. Mucha de la riqueza gibraltareña y su buen nivel de vida, muy superior al resto de su entorno andaluz, se debe a permitir el fraude, la evasión de impuestos y el control fiscal que perjudica gravemente al estado español y a los propios habitantes de la zona pues estos, a cambio de ciertas compras en sus establecimientos o el hecho de que numerosos gibraltareños tengan viviendas en la Andalucía próxima, sufren sin embargo la pobreza y carencia de servicios públicos, debido al gigantesco fraude y evasión que la Roca provoca, incluido en el paquete la delincuencia de todo tipo, en la que destaca la de cuello blanco.

La principal industria gibraltareña es la bélica. En su famoso arsenal trabajan muchos linenses y vecinos y vecinas de otros pueblos de la comarca. La supuesta opulencia de Gibraltar se basa precisamente en su pobreza. También en las bombas flotantes de combustible para buques que la roca y los británicos protegen y que es una amenaza ecológica de primer orden para ambas orillas del Mediterráneo inicial.

Así pues, el gobierno del PP y los anteriores o los próximos, si desean hacer algo por recuperar la soberanía del pueblo español en general y andaluz en particular sobre esta colonia, lo primero que deben hacer es entorpecer con medidas reales y efectivas el paraíso fiscal que es la roca aunque la Unión Europea lo niegue, y los dos partidos hasta ahora gobernantes en el estado español se lo traguen. Los británicos no lo harán -el cerrarlo-. Piensesé que la gran mayoría de los paraísos fiscales del mundo están ubicados en territorios de los que la reina de Inglaterra es jefe del estado. Los antiguos dominios británicos, la propia City de Londres albergan paraísos fiscales. Es además Gran Bretaña unos de los estados del mundo más defensores de esta delincuencia anti-social y que cercena el poder de los estados en beneficio de ricos, especuladores, grandes delincuencias y mafias, así como todo tipo de delincuentes a gran escala.

Por tanto, el esfuerzo del PP en lugar de lanzar medidas pantalla y operaciones de distracción para incrementar el furor patrio y hacer olvidar la corrupción propia, el paro e incremento de la pobreza, lo que debería hacer es perseguir con saña y denuedo el fraude fiscal y la delincuencia financiera incluida la de Gibraltar.

No entendemos pues la tibieza o el despiste de algunos con respecto a la roca, y la única explicación es que al final tropiezan con la dictadura global de los mercados y los intereses anglosajones en su conjunto. Luego no toquemos este asunto, hablemos de diálogo y traguemos cada vez con más desprecios, provocaciones y delincuencia económica, ante un pueblo con excesivos tintes racistas y militaristas que conoce perfectamente las debilidades y la falta de dignidad que imperan entre las temerosas y atemorizadas masas y autoridades del pueblo del estado español. Excepto excepciones, tanto sociales y políticas, como territoriales, pero también de sectores activos, dignos y responsables de la ciudadanía.

En el fondo lo que ocurre es que, ante un estado débil que sucumbe ante la banca, amnistía a sus defraudadores y roba los derechos sociales, con la misma saña que recorta, hace leyes que facilitan echar personas al despido, el paro y prepara rebajas de pensiones, educación y salud, tampoco se puede pedir un patriotismo que vaya más allá del terreno deportivo. Los centros de pensamiento e inteligencia anglosajones conocen esto de sobra. El PP es tan prepotente que lo ignora, y mientras los socioliberales, con sus llamadas al dialogo, solo hacen dos cosas: brindis al sol y favores a la City. Pero ni unos ni otros acometen lo importante y que asfixiaría a la roca de los piratas, cual es abortar su paraíso fiscal.

Otro gallo no menor es el de la independencia del estado español y por tanto tener el valor de implementar el cierre de las bases militares no hispanas. Bases militares que convierten además a Andalucía en objetivo militar número uno de cualquier contingencia bélica, dada la gran presencia de bases e instalaciones militares extranjeras de carácter ofensivo e imperialista -incluido Gibraltar- y que sitúan a la provincia de Cádiz en el punto central de la diana.

Así, mientras se discute y/o impide el derecho a decidir de catalanes, vascos o gallegos, se tolera o se mira hacia otro lado con un problema que sí es real y sí es una agresión contra el estado español desde muy diversos puntos de vista y con variadas consecuencias, todas ellas muy negativas.

Por tanto este autor, que no renuncia al antiimperialismo en sus propuestas políticas y que está en favor del cierre inmediato de los paraísos fiscales, no puede permanecer tampoco en silencio ante esta cuestión. El problema de este Estado es que se ha quedado sin patria. Solo la patria republicana y federal nos uniría y devolvería la dignidad.