El ciudadano Correa

Ecuador y su Revolución Ciudadana es una de las respuestas latinoamericanas más contundentes al neoliberalismo mundial. A esta afirmación debemos añadirle que también lo es exitosa. El gobierno de Correa, parte esencial del ALBA, ha logrado importantes victorias frente al conservadurismo y al capitalismo mundial entre las que, de forma paradigmática, se sitúa su auditoria de la deuda y la nueva Constitución, que fue la primera en introducir un concepto tan importante, como el del buen vivir frente al consumismo, destructor de mentes y espíritus como genocida del planeta tierra.

Pero si algo hay que agradecer a los mandatarios y mandatarias progresistas latinoamericanos desde el resto del mundo, y desde Europa en especial, es su claridad de ideas y de acciones. Correa es muy claro y además posee la autoridad de su doctorado en economía y su profundo conocimiento del funcionamiento del capitalismo financiero. También la de sus victorias electorales frente a la oligarquía ecuatoriana. Por eso en su reciente gira por la vieja Europa se ha permitido dar lecciones -afirma que sin pretenderlo- a unos mandatarios torpes, reaccionarios y neoliberales, que nos conducen irremisiblemente al abismo social.

Escuchando al presidente Correa en Valencia, no pude sino sentir envidia del pueblo ecuatoriano. Lo que Correa afirmó es lo mismo que, desde el estado español, llevamos tiempo afirmando y denunciando todos y todas las activistas sociales antineoliberales y anticapitalistas, y es sencillamente que para el neoliberalismo imperante en Europa lo importante son los bancos privados, no las personas. La mal llamada deuda pública -la mayor parte de ella privada en realidad- cuyo pago a costa de recortes y austeridad contra los de abajo se ha situado en el Estado Español, incluso con rango constitucional por encima de los derechos humanos.

Latinoamérica advierte con contundencia: Están cometiendo los mismos errores que cometieron las oligarquías derechistas en su continente en los años ochenta y noventa del siglo pasado. La crisis, en consecuencia, se profundizará y el empobrecimiento de las clases populares producirá mucho sufrimiento.

Se puede salir de la crisis capitalista, claro. Correa lo afirma a voz en grito desde los distintos escenarios de encuentro con Latinoamericanos, y ecuatorianos en particular, que ha tenido estos días de gira por tierras de este bananero Reino. Pero haciendo justo lo contrario de lo que se está imponiendo desde todos los gobiernos europeos, lacayos todos del capitalismo financiero.

Lo que Correa no podía hacer, en calidad de jefe de estado extranjero de visita, es llamar a la revolución ciudadana en nuestro Reino corrupto y empobrecido por sus gobernantes y sus banqueros. Pero nosotras y nosotros sí podemos, es decir sí se puede.

La crisis tiene soluciones, si. Pero la solución ni es más neoliberalismo, ni es menos democracia. La crisis capitalista tiene un origen político y solo tiene una solución política. Esto muchas y muchos llevamos tiempo afirmándolo, pero es de agradecer que el presidente ecuatoriano lo recalque también en el desierto europeo de forma alta y clara.

Como recientemente ha afirmado Ignacio Ramonet, Europa tiene mucho que aprender de Latinoamérica y yo añadiría de forma especial, esencial, de los estados del ALBA.

Solidaridad con el pueblo humilde y trabajador y los socialistas de Venezuela

No me gustan los panegíricos, no me gusta adular. Pero no soporto la violencia fascista y racista de la oligarquía venezolana.

Tampoco soporto las mentiras de sus amigos los grupos de presión y comunicación, y la derecha y extrema derecha española, que sin excepción están silenciando los asesinatos y violencia del caprilismo y la derecha venezolana.

Las elecciones han demostrado que Maduro y el PSUV tienen mucho trabajo por delante, y que además muchos sociólogos y politólogos coincidimos en que se ha diseñado una mala campaña. Maduro tenía que haber sido más él mismo y no la sombra de Chávez. El presidente Chávez es irrepetible y único. Ahora sigue el proceso y el tránsito hacia el socialismo. Ahora se trata de un proceso colectivo, y eso es más difícil.

El Presidente Maduro tiene potencial, pero lo debe desarrollar y demostrar. Nunca un cambio -y más si es frente a los poderosos- es fácil. Recordemos a Salvador Allende o a la II República Española.

Las socialdemocracias europeas nunca han molestado a las oligarquías, por eso han tenido gobiernos más tranquilos. E incluso a pesar de ello, por ejemplo en el reino de España se han gastado muchos millones en derribarlas. Pero si algo está demostrando la oligarquía venezolana es que es fascista y que ya tenía preparada de antemano esa reacción. No triunfarán a pesar de sus algaradas y crímenes.

Cuando lo que se cuestiona es el poder y el poder económico, es decir la democracia económica y avanzar hacia el reparto, entonces las burguesías amenazadas reaccionan con violencia, dando golpes de estado si hace falta. En Venezuela había uno preparado, pero ha fracasado. Una Venezuela gobernada por socialistas es una garantía para los pobres del mundo, por eso todas las derechas y oligarquías se han volcado en EE.UU. y en Europa a defender a la derecha pro-imperialista venezolana. Pero ¿Que pueden hacer un grupo de potencias decadentes y con una profundísima crisis capitalista, además de causar dolor? Nada ya, mal que les pese.

Por todo esto, todas las izquierdas mundiales deben apoyar con decisión a sus hermanos y hermanas venezolanas.

Esto también es una lección en el estado español, para los que afirman que ya no existen las izquierdas y las derechas. Esa falacia la han desmontado del todo siete crímenes en Venezuela. Siete personas asesinadas por ser socialistas -eso si, socialistas, no socioliberales, ni terceras-vías ni otras zarandajas. También ha demostrado que las oligarquías harán cualquier cosa por defender sus privilegios de casta y de clase. Esto forma parte de la lucha de clases mundial.

Lo que nos hace falta es recuperar en nuestro estado español la esperanza, la ilusión por el cambio, los valores y crear una amplia convergencia de los de abajo.

En Venezuela, las clases altas desprecian a los humildes -a los de abajo- hasta limites insospechados. La mayor parte de los periódicos y canales de televisión son privados y antichavistas: Que se deje ya mentir, pues esa es la fuerza de la oligarquía incluso por allí. Televisiones y periódicos de la oposición capitalista que intoxican diariamente y a pesar de ello, de no estar ya el llorado Chávez, Maduro ha ganado.

En Europa, en el reino de España también nos desprecian. Nos roban y agreden. Pero también hay personas humildes, pobres que votan a las derechas y se creen sus mentiras por miedo, por ignorancia, por sumisión, aunque también por falta de alternativas y de mensajes claros, comprensibles e ilusionantes.

Mirad la que están liando con los escraches. Son pacíficos, pero no soportan a la chusma ante sus casas cómodas y calientes, sin amenaza de desahucios, o con una hipoteca que les pagamos entre todas y todos. Pues si eso pasa con los escraches, cuando los de abajo, los progresistas, las izquierdas, los y las socialistas que lo son y creen en el reparto y están dispuestos a enfrentarse a los bancos, ganemos las elecciones y gobernemos, el camino también será duro, difícil y complicado. Por eso las izquierdas transformadoras políticas y sociales del sur de Europa nos hemos de unir y coordinar para las luchas y para alcanzar los gobiernos.

Mi solidaridad con el pueblo trabajador y bolivariano de Venezuela. Mi solidaridad con la democracia y el socialismo venezolanos. Mi deseo de que Nicolás Maduro sea él mismo. Los hijos de Chavéz somos todos, por lo cual le pido fuerza, reparto, afianzamiento del poder popular y participativo y de un proceso de cambio colectivo.

“Hay dinero de sobra, solo hay que legislar para traerlo”

Martínez ya defendía hace 11 años que el sistema capitalista y el neoliberalismo “traen la ruina”

En los últimos años les han repetido más de 40 veces que podrían tener razón. “Incluso políticos, académicos, y personas de relevancia social. Gente que antes se burlaba de nosotros y nos llamaba catastrofistas ahora dice que el sistema capitalista y el neoliberalismo traen la ruina, tesis que venimos defendiendo desde hace más de 11 años en España”. Habla Carlos Martínez García (Valencia, 1952), presidente en Andalucía de ATTAC (Asociación por una Tasa a las Transacciones Cambiarias para apoyar a los Ciudadanos), que nació en Francia en 1998 y ahora cuenta con una importante presencia internacional. En Andalucía abandera proyectos de democracia participativa, banca pública, y garantía de derechos sociales y públicos. Martínez fue asesor de Hugo Chávez, presidente de ATTAC en España, y es politólogo y urbanista. De izquierdas, sindicalista y republicano. Cuenta que ha sufrido despidos por hacer huelga y por enfrentamientos ideológicos.

Pregunta. ¿Cómo sienta que les den la razón a sus ideas diez años después?

Respuesta. Y no solo eso, también utilizan ahora nuestro discurso, que nos parece bien porque para eso está. Aunque personalmente he tenido que llegar a soportar respuestas hirientes al exponer unas ideas que están escritas y que preveían esta crisis. Pero también es de justicia reconocer que en Andalucía siempre se nos ha escuchado, incluso en periodos anteriores.

P. ¿Dónde marcan el hito de esta crisis financiera?

R. En el periodo de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Incluso en la época de Richard Nixon. Ahora no estamos sufriendo más que una de sus fases más virulentas. Pero el origen está ahí, es la consecuencia del triunfo del neoliberalismo.

P. ¿Qué ha dejado de herencia Hugo Chávez?

R. Sus ideas no han muerto. Hay países en Latinoamérica, África y Asia que siguen su estela. Y Venezuela, con sus problemas y sus defectos está emergiendo mientras España y Europa están en recesión, en decadencia. Si yo fuera presidente del Gobierno pediría unirme a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, nos iría mejor… (risas). También admiro a Lula da Silva y a Dilma Rousseff. De ella es la frase ‘No estamos sufriendo lo mismo que Europa porque hacemos justamente lo contrario a ellos’. Me encanta.

Había un plan de acabar con el estado social, y efectivamente está siendo ejecutado, debilitado

P. ATTAC es prácticamente sinónimo de alternativas. ¿Qué proponen?

R. Pues eso. Hacer precisamente lo contrario de lo que se está haciendo. No nos podemos dejar engañar. Hay dinero. Hay dinero de sobra, pero está en paraísos fiscales. Habría que suprimirlos, planificar una economía de impuestos progresivos. Debería conocerse el dinero ilegal del fraude, el proxenetismo, del tráfico de drogas… y revertirlo en los estados que se hayan generado. Con un impuesto recaudatorio y de control como la tasa Tobin se puede saber el origen de los gastos. Todas las potencias emergentes, con Brasil a la cabeza, tienen impuestos sobre el movimiento del capital. El problema es que en Europa no quieren que su dinero pague y sea controlado.

P. ¿Qué otras medidas podría destacar?

R. Es necesario acabar con las Sicav, utilizan subterfugios legales para no pagar a Hacienda; deberíamos diseñar una banca pública al servicio de los ciudadanos que no sea Bankia, que ha entrado por la puerta falsa. Incluso Alemania, que tanto daño nos está haciendo, tiene una banca pública; también es un error eliminar el empleo público, eso crea movimiento económico, habría que incrementarlo. Son recetas básicas, pero en lo simple y lo sencillo se esconde lo real.

P. No coinciden demasiado con las del Gobierno…

R. Había un plan de acabar con el estado social, y efectivamente está siendo ejecutado, debilitado. Era un plan diseñado por parte de los poderes financieros y se está cumpliendo.

Potencial andaluz en la banca

El presidente de ATTAC en Andalucía, Carlos Martínez, forma parte de un grupo de trabajo para la redacción de un documento para la creación de una banca pública en Andalucía. “Hay que inventar un sistema financiero andaluz que sea abierto, democrático y participativo. Es escandalosa la desaparición de las cajas andaluzas. Es una tragedia”, considera Martínez, que ve en Andalucía un potencial importante en la economía social, la capacidad de agroindustria, las energías renovables y la formación y cualificación de sus ciudadanos. “La Unión Europea nos ha destinado a ser el solarium del Europa, al ladrillo y al turismo. Pero tenemos que cambiar de paradigma económico, si no, iremos por un camino errático y sin rumbo. Desde Andalucía se pueden plantear alternativas”, destaca.

P. ¿Y pierde poder el Estado?

R. El Estado tiene más capacidad de lo que creemos. Está teniendo fuerza para desmontarse a sí mismo, para agredir y legislar en favor de lo que creen. Lo que pasa es que en estos momentos su capacidad es destructiva. Hay que cambiar la correlación de fuerzas con los mercados.

P. Se pierde entonces valor en la democracia…

R. Desde que cayó el muro de Berlín, al capitalismo le sobra la democracia, no le hace falta. En España se consiguió un triunfo social importante, pero también un fracaso político. La democracia formal no funciona, no sirve, y es el germen de la corrupción que florece en todos los partidos.

P. ¿Los ciudadanos están preparados para implicarse en una democracia más participativa, como proponen?

R. Lo primero que tenemos que impedir es que nos roben la esperanza. El ciudadano lleva años sufriendo una propaganda constante para no estar informado. Pero por suerte, desde hace tres años, la sociedad está volviendo a interesarse y a luchar en la calle. Lo vemos también en que se está rompiendo por fin el bipartidismo en España.

P. Aunque las encuestas revelan que el PP volvería a ganar.

R. Es que hay valores de derechas como estar en contra del aborto, el autoritarismo o la religión. Eso, al votante del PP no le cambia en su decisión del voto, aunque exista el caso Bárcenas.

P. Otra de sus líneas de actuación es la refundación de la izquierda. ¿Qué necesita?

R. Hace tiempo que ATTAC plantea el empoderamiento de la ciudadanía de forma participativa, que se tomen las riendas desde la sociedad por encima de lo económico. Y personalmente creo que es imprescindible un movimiento de recuperación del socialismo. Que alguien me diga que es socialista y monárquico es como un cristiano practicante y ateo. A la izquierda le hacen falta valores y valor para transformarnos hacia un socialismo más parecido al de Venezuela.

Atención: Nos roban los ayuntamientos

Cuando la Troika (UE-BCE-FMI) comenzó a imponer sus medidas en Grecia hace ya tres años aproximadamente -decían que para combatir su crisis económica-, una de las primeras fue la supresión de ayuntamientos y el despido de miles de trabajadoras y trabajadores municipales. En el reino de España esta medida se comentó algo, dentro del conjunto de las agresiones sociales y democráticas contra el pueblo griego impuestas por la Unión Europea, Alemania y sus bancos, así como por el Banco Central Europeo. Pero la verdad, no se tuvo excesivamente en cuenta.

En el reino de España, además, el sarampión anti-político, que tiene responsables merecidos en muchos puestos de la administración -comenzando por la Casa Real o jefatura bananera de nuestro estado, presidentes autonómicos o alcaldes corruptos y pringados por el ladrillo- hizo pensar a mucha gente que eliminar instituciones es bueno e incluso necesario.

Si bien es cierto que hay corruptos pero, no lo olvidemos, también corruptores –es decir, ricos empresarios que corrompen para burlar la ley y defender sus intereses, insisto, ricos especuladores que controlan los resortes del poder- también hay muchas personas honradas y de buena voluntad que gestionan intereses públicos en estos momentos, así como en años anteriores. Pero sobre todo, hay que advertir que lo que nos roban por la puerta de atrás es la posibilidad de, en no muy largo periodo de tiempo, elegir personas del pueblo que no solo gestionen honradamente, sino que estén a nuestro servicio y no al de las oligarquías políticas bi-partidarias y/o económicas, y que se vean imposibilitadas para cumplir con sus programas electorales o se vean envueltas en una maraña de reclamaciones judiciales. Pues bien, si en las próximas elecciones municipales elegimos concejales y concejalas del pueblo, honradas, progresistas y de izquierdas, al servicio del pueblo ¿Con que se van a encontrar? Pues con nada o muy poco que hacer. El Gobierno del PP está preparando una reforma legislativa que vacía de contenido a los municipios, les hurta competencias municipales e impide que estos gestionen los servicios de atención y cuidado a las personas. Pero sobre todo, privatiza los servicios y obras municipales. Es decir, convierte en puro negocio arreglar aceras o alcantarillas, recoger la basura, cuidar zonas verdes o ayudar a la infancia, los mayores; así como controlar el desarrollo de nuestros pueblos –fundamentalmente- y ciudades.

Esta reforma en cuestión se denomina Ley de racionalización y sostenimiento de la Administración local. Poseo el último borrador, y por tanto estas líneas ni son demagogia, ni mentira. Pero deseo informar y difundir, sin aburrir y sobre todo movilizar.

Actualmente el poder de gobierno municipal reside en los electos y las electas, pero la reforma legal que se propone por parte del Gobierno del PP disminuye sus facultades democráticas, incrementa los poderes no elegibles ni electos, tanto de técnicos que además controlará, como secretarios/as e interventoras/es. Aumentando desmesuradamente el poder de las Diputaciones Provinciales y sobre todo, sitúa al Ministerio de Hacienda como el órgano controlador de los ayuntamientos. En pocas palabras, trasladan las decisiones fundamentales a personas e instituciones no elegidas directamente por los ciudadanos y que, por tanto, estas y estos no van a tener la posibilidad de controlar, ni de no votar, si lo hacen mal. Pero es que, además, los electos y electas se encontrarán con la imposibilidad legal y de facto de apoyar a sus vecinos o ejecutar lo que estos, mediante métodos participativos y asamblearios, decidan o propongan.

No es la disminución de concejales, ni el control de sus sueldos el interés de esta ley o reforma de las leyes locales –verdadero tesoro democrático, muy mal utilizado por cierto, que nos queda-. La verdadera intención es repartirse el pastel del negocio que significa privatizar obras y servicios municipales y de paso disminuir el poder ciudadano. Es una operación mafiosa a gran escala, al objeto de que propagando lo malos que son los políticos municipales –y es de justicia reconocer que hay de todo, pero muchos buenos, e incluso excelentes también- en pura realidad, enriquecer a empresas privadas contratistas. Pero hay algo todavía más grave, y es que como los precios de los servicios a contratar y privatizar de forma obligatoria los propondrá en pocas palabras el Ministerio de Hacienda fundamentalmente y serán a la baja, con un precio estimado que cumpla el objetivo de déficit, estos servicios serán adjudicados a las grandes empresas contratistas y de servicios que ya existen y no son ajenas a esta reforma legal. Las cuales sí podrán competir, eliminando a todas las pequeñas empresas y cooperativas locales que en ocasiones prestan estos servicios o ejecutan obras municipales. Es decir, se cerraran muchas empresas familiares y sociales, se hurtará el control municipal y se arruinarán más todavía las economías locales, en beneficio de grandes empresas privadas, ya existentes y operando.

¿Qué cómo obtendrán beneficios las empresas privadas grandes que se apoderarán del sector? Pues muy sencillo, al hacerse con miles de contratos y no solo unos pocos, lo cual le permitirá obtener beneficios. Pero sobre todo, pagando menos y peor a sus trabajadoras y trabajadoras y precarizando el empleo. Además, gracias a la mal llamada Reforma Laboral, dispondrán de mano de obra esclava.

Esa es la verdad de la reforma y no acabar con el despilfarro local. Con ese despilfarro, allí donde se dé, no se va a terminar, pues el proyecto de ley está cargado de trampas que en realidad permitirán seguir contratando asesores a dedo y colocando amiguetes. Ya lo decía mi abuelo “hecha la ley, hecha la trampa”. Esta reforma está plagada de trampas y aconsejo leerla detenidamente. Pero sobre todo, advierto seriamente tanto a los contagiados y contagiadas por el sarampión anti-político inoculado por la extrema derecha y los grandes empresarios, como a los movimientos sociales críticos con toda justicia, que esta reforma, vendida como un recorte de sueldos a ediles, nos resultará todavía más cara a las personas, pues encarecerá los servicios, privatizará y por tanto dejará fuera de control competencias municipales e incrementará el paro -y no de concejales precisamente, sino de clases trabajadoras-. Así como tratará de evitar la previsible regeneración democrática que se va a producir en los Ayuntamientos en la próximas elecciones locales.

¿De dónde viene semejante desaguisado legal? Pues en primer lugar de las imposiciones de la Troika.

En segundo lugar, de la reforma constitucional del artículo 135 de la Constitución pactada por PSOE y PP en los últimos días del gobierno de Zapatero, que sitúa el déficit, pago de la deuda e intereses de los bancos, por encima de las personas y los derechos humanos. De hecho, el preámbulo de la ley proyectada expone:

La reforma del artículo 135 de la Constitución española, en su nueva redacción dada en 2011, recoge un principio de estabilidad presupuestaria como principio rector que debe presidir las actuaciones de todas las Administraciones Públicas. En desarrollo de este precepto constitucional, se aprobó la Ley Orgánica 2/2012, de 27 de abril, de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera que exige nuevas adaptaciones de la normativa básica en materia de Administración local para la adecuada aplicación de los principios de estabilidad presupuestaria, sostenibilidad financiera o eficiencia en el uso de los recursos públicos locales. Todo ello exige adaptar algunos aspectos de la organización y funcionamiento de la Administración local así como mejorar su control económico-financiero.

En tercer lugar, del concepto autoritario de la política del PP, que está copiando la estructura municipal del franquismo en los ayuntamientos. Los municipios, sobre todo los medianos y pequeños, pasarán a ser controlados por los secretarios, personal no electo, muchas y muchos de los cuales además, en contra de su voluntad democrática, se verán obligados a cumplir esta aberrante reforma. Las Diputaciones Provinciales y los sub-delegados del gobierno en las provincias, que serán los ojos y manos del Ministerio de Hacienda del Gobierno de Madrid y desde Madrid, donde los Florentinos y sus semejantes, desde el palco del Bernabéu, se repartirán los pueblos y “las provincias”. Esto es la vuelta al más duro centralismo. Por eso quieren hacerlo urgentemente, pues intuyen que el régimen que defiende sus intereses está en peligro y se alumbran nuevos tiempos. También para evitar que reaccionemos. Pero sobre todo porque el PP controla por ahora la inmensa mayoría de las Diputaciones Provinciales, y estas son claves para repartir el pastel en menos de un año.

Dicho lo cual, es imprescindible reaccionar y ya. Defender la democracia local y participativa. Promover acciones de protesta, ocupar los ayuntamientos y encerrarse en ellos. Constituirnos en ejes activos de la política local y defender nuestros municipios como gobierno más cercano. Además acabar ya de una vez con la mentira de la deuda pública. Esta horrible y demagógica mentira silencia que el 70% de la deuda del estado español es privada. Solo el 30% es público, y de ese 30% no son los ayuntamientos los principales responsables.

Si nos logran robar los ayuntamientos nos habrán robado otro espacio democrático fundamental. Os invito a informaros más y mejor y sobre todo a no dejarnos engañar. Hay que acabar con las oligarquías que nos gobiernan de una vez y podemos hacerlo.

República ya o nos roban lo poquito que nos queda de democracia

El salir hoy a la calle, día 14 de Abril, debe ser un acto de responsabilidad de cualquier demócrata. El apoyar una nueva Constitución más democrática -y por supuesto más social- y por el reparto y la igualdad en deberes y ante la justicia, es una obligación para cualquier persona de bien y respetuosa para con sus semejantes.

El periodo más esperanzador de la historia de España, iniciado un 14 de Abril de 1931, nos fue robado por un golpe de estado cruento y violentamente. Hoy la familia real se asienta en ese golpe de estado y fue impuesta por un golpista.

Hoy una familia real con múltiples casos de corrupción a sus espaldas, que nos desprecia, utiliza y vive a nuestra costa, reina y ocupa con tanta indignidad como injusticia la jefatura del estado del Reino de España. El reino injusto, donde se roba a los pobres, se atraca a los trabajadores y trabajadoras, se liquida y arruina a las pymes y economía social y se gobierna solo en favor de las grandes empresas y de las grandes fortunas y bancos.

Por dignidad, solo por dignidad y por un futuro más justo y con esperanza: traigamos la República.