Mucho cuidado: las derechas, los del 135 y el rey no están de vacaciones

El PP pensaba utilizar agosto para darle un nuevo recorte a las pensiones, los ayuntamientos democráticos y algún trabajillo más. Pero la crisis política es muy grave y los escándalos de corrupción les están dando algún susto. A pesar de ello, Rajoy tratará de salir como pueda del altísimo grado de latrocinio detectado en su partido. Pero el presidente derechista, a pesar de todo, cree controlar los tiempos. No le hacía falta la faena de despiste hecha por Griñán, pues también los ERE fraudulentos de Andalucía son munición de defensa. La “espantá” de Griñan es igualmente otro favor gratis al PP, quitándole protagonismo a la nonata moción de censura de Rubalcaba.

El PP vive un entramado corrupto financiado por los grandes empresarios del ladrillo fundamentalmente, y los socioliberales han metido mano en dineros para parados y paradas, así como pensiones para pre-jubilados. En ambos casos corrupción, se mire por donde se mire. Pero lo del PP también es engaño y amaño de procesos electorales. Burlando la ley electoral y con cantidades ingentes de dinero negro, el PP ha convencido y vencido. Ahora esto le estalla en la cara, pero en la de Rajoy.

La democracia española es muy débil, de pésima calidad y con una gran parte de sus instituciones corrompidas, ya sea por dinero, ya sea incumpliendo una Constitución deslegitimada y que no respetan ni sus defensores, comenzando por el rey -el jefe del estado- que tiene más poder, mando y ejerce gobierno del que normativamente debiera. Por eso esta democracia corrupta del régimen del 78, al ser débil y sufrir la soberanía popular una gran merma, los poderes fácticos reales son cada vez más poderosos y así los banqueros, los plutócratas, las oligarquías económicas y el rey ejercen una tutela sobre los dos partidos del turno monárquico, más los nacionalistas de derechas y la UPyD obligándoles y controlando todas sus decisiones.

En estos momentos precisamente Pedro J. y su grupo de presión por un lado, más “El País” y su grupo empresarial por otro, juegan una partida de ajedrez con el objetivo de fortalecer la monarquía y buscar su salida a la crisis capitalista y de Estado. En esas operaciones, la sombra del Palacio se proyecta. Ya se han encendido todas las alarmas, y antes de que la izquierda alternativa y la protesta social tomen más fuerza hay que tomar posiciones. Si Rajoy es un incapaz -y lo es- se sustituye y punto. Al final es el régimen y los partidos dinásticos, a través de su ligazón con grandes conglomerados empresariales, los que están jugando y en su terreno, con las cartas marcadas.

IU, aún subiendo en la intención de voto, es consciente de su debilidad, y por tanto a ella le corresponde ser inteligente pues es la fuerza de la izquierda, sin lugar a dudas, mejor situada. Pero desde 2010 han ido surgiendo otras resistencias y movilizaciones, desde las Mesas de Convergencia al 15M, la red DRY, el Frente Cívico, Socialismo21 y los sectores socialistas antineoliberales y muy críticos con las cúpulas socioliberales y que comienzan a organizarse por su parte, hasta la PAH, ATTAC, o los movimientos sociales alternativos de paradas y parados o de jóvenes indignados, acabando en la Convocatoria Ciudadana. Y esa masa critica, si se une, sí puede tener fuerza, capacidad de movilización, militantes y activistas junto con personas muy preparadas, inteligentes y expertas en diversos temas. Pero a esa marea critica, intelectualmente muy capaz, IU ni la puede ignorar, ni tampoco utilizar. No estamos en tiempos de cooptaciones, ni de fichajes, sino de convergencia.

Frente a los cálculos electorales hay que construir el Frente de la Victoria de las clases populares sobre las oligarquías políticas y económicas.

No podemos esperar a las elecciones europeas. Las derechas y los partidos del turno monárquico saben de sobra que las podemos ganar, por tanto tratarán de evitar que esto suceda. Además ellos controlan los tiempos y como perciban el más mínimo resquicio para seguir gobernado, aunque sea en gran coalición dinástica, nos podemos encontrar con un adelanto electoral, ya que gracias a “El Mundo” ha estallado definitivamente el escándalo Bárcenas, que no a la oposición real, social y alternativa. Luego todo está controlado por los poderosos y su posible desenlace también.

Por tanto, hemos de seguir en las plazas y exigir la dimisión del gobierno corrupto y de todas y todos los corruptos. Pero al mismo tiempo reunirnos, vernos, hablar y confeccionar un programa. Y por cierto, en las calles y las acciones estamos ya, que no en los despachos ni en la moqueta, la mayoría de nosotras y nosotros.

Pero tambien hay que pensar y decir que, si este frente amplio y por el gobierno del poder popular, fuera ninguneado por cálculos -por cierto en ocasiones inflados en sus expectativas reales- habrá que hacerlo y construirlo de todas formas. Tampoco es tan complicado. Pero lo primero es buscar la convergencia antineoliberal y alcanzar la coalición imprescindible de los y las de abajo ya: el frente de las izquierdas transformadoras. Y si alguien personalmente prefiere exportar el “modelo andaluz” pues que lo diga públicamente ya.

Hemos de jugar con lealtad y las cartas boca arriba al objeto de entendernos, organizarnos y dejar de sufrir paro, despidos, empobrecimiento, recortes sociales y democráticos y el desprecio de las clases poderosas.

La profunda crisis social y política no permite el tacticismo, conformismo y cortoplacismo

Declaración de Construyendo La Izquierda-Alternativa Socialista

CONSTRUYENDO LA IZQUIERDA – ALTERNATIVA SOCIALISTA (CLI-AS) entiende que, ante los ataques constantes a los derechos adquiridos por el pueblo y que han alcanzado con dureza a derechos básicos como la sanidad y las pensiones, y ante la crisis institucional y política cada vez más profunda por la continua aparición de casos de corrupción, es imprescindible un verdadero y sincero proceso de diálogo y acuerdo entre las fuerzas de izquierdas y ecologistas, ya sean de ámbito europeo, estatal o autonómico, para conformar un programa de confluencia y acuerdo que permita coordinar la acción de dichas fuerzas en los ámbitos sociales e institucionales y que sirva de documento base para un futuro programa electoral del necesario frente amplio obloque socio-político que debe perseguir la conformación de una mayoría electoral que recupere el poder institucional y consiga la vuelta a una sociedad de las personas para las personas.

Desde CLI-AS contemplamos con dolor el tacticismo, conformismo y cortoplacismo de algunas organizaciones políticas y sindicales al no facilitar ya de una vez la construcción de un frente amplio, de la ciudadanía, radicalmente democrático y de cambio social. Entendemos que los cálculos electorales de partidos alternativos en alza, no permiten una solución real a esta propuesta de unión contra la corrupción, la derogación de la reforma de la constitución y la reforma laboral, las privatizaciones y las subvenciones escandalosas a bancos privados así como el cambio de la ley electoral y de partidos. Solo la conformación de un bloque socio-político de izquierdas puede ser efectivo e ilusionante para llevar a cabo este cambio radical en la política. La situación actual obliga a todas las personas que creemos que otra sociedad es necesaria y que hay otra forma muy diferente de hacer política a construir un instrumento efectivo que nos permita legislar por y para las personas y acometer el cambio de rumbo necesario y urgente en esta política neoliberal que nos conduce al esclavismo del siglo XXI. Advertimos que si no somos inteligentes y generosos y dejamos los hábitos sectarios en el cajón, serán la derecha y el bipartidismo corrupto, los que sigan en su posición de vivir a nuestra costa.

La sociedad obliga a que todas las fuerzas de izquierdas superen las tradicionales dicotomías y dejar apartadas ciertas reivindicaciones de los programas de máximos que deben tratarse y analizarse con calma una vez recuperado el estado de bienestar mínimo. Debemos tener como ejemplo la inteligencia y generosidad que condujo a la creación, en Galicia, de Alternativa Galega de Esquerda. Es momento de impulsar el frente de izquierdas por encima de particularidades entre fuerzas, de conformar un bloque socio-político con un programa de confluencia y acuerdo en el que todas las organizaciones puedan sentirse integradas y que sirva para luchar contra el ataque frontal que estamos sufriendo de los poderes económicos. No es momento de imponer nuestros programas de máximos si queremos conformar ese frente capaz de gobernar y transformar la sociedad. Es la sociedad la que reclama la unidad (que no uniformidad) de las izquierdas.

Sabemos que hay alternativas y el camino a recorrer para llevarlas a cabo, aunque también las dificultades que todo cambio conlleva, por responsabilidad con la sociedad y por dignidad debemos ir por ello. Es tiempo de ser valientes y osadxs, a la vez que generosxs y humildes.

Si se logra hacer dimitir a Rajoy y convocar nuevas elecciones ¿Qué?

Es imprescindible seguir con las movilizaciones y lograr un Julio caliente. La corrupción es ya insostenible, y además sangrante en medio de tanto recorte y abuso contra las clases populares.

Las personas están comenzando a reaccionar, y el Gobierno incluso en algunos temas a recular, como por ejemplo al volver a retirar del Consejo de Ministros la contrarreforma anti-municipal y anti servicios sociales municipales.

Pero si logramos -y hay que lograrlo- convocar nuevas elecciones ¿Qué? ¿Hacer a Rubalcaba presidente con los votos de la indignación y la dignidad, me pregunto? ¿O bien construir un Frente Amplio e ir a vencer?. ¿Construir el liderazgo político colectivo fuerte e ilusionante con personas honradas, o seguir en manos de políticos profesionales desprestigiados? ¿O bien lograr que todos los del régimen del 78 se junten, de forma que la oligarquía económica y bancaria imponga una Gran Coalición, que mantenga las instituciones del estado, todas ellas afectadas por la corrupción?.

Vivimos un momento histórico. Hay que estar a la altura de las circunstancias. Muchas y muchos vamos a tratar de estarlo y no defraudar, pero hace falta que nos juntemos gente muy diversa, en torno a un frente popular.

O nos metemos en política o esto no cambia

Viendo el panorama mejor no delegar. En demasiadas ocasiones la política se convierte en el refugio de personas que desean un rápido ascenso social. Esto ha comenzado a cambiar dado el desprestigio de la profesión. Precisamente ese es el problema, cuando una vocación por cambiar las cosas y el servicio público -o bien la noble lucha por unas ideas y por construir una sociedad nueva- se convierte en una profesión, pero endogámica. Veamos más claramente: Cuando el garantizarse pertenecer al grupo gestor de la res-pública necesita superar un filtro de personas ya instaladas en el poder, y que estas a su vez eligen o reclutan equipos que han de ayudarles en su trabajo, y que a su vez van a adquirir las claves de cómo controlar o mantener el mando y a quienes recurrir o con que métodos mantenerse, se está designando ya a los candidatos y candidatas a la sucesión, sin participación de nadie más.

Cuando además estas situaciones se dan en medio de la actual política espectáculo y con total ausencia de control y transparencia, solo los cooptados y cooptadas están en la foto y son conocidos o conocidas. Además hacen favores, promueven ascensos o ceses y en consecuencia van tejiendo su propia red clientelar que, sumada a la del jefe o la jefa, terminan fabricando un controlador, que no un o una líder. En el estado español hoy hay muy pocos líderes que en ciencia política y sociología política merezcan tal nombre, y todos y todas ellas se encuentran o bien en el mundo local y circunscritos a él, o bien en organizaciones, movimientos y plataformas periféricas de las opciones de poder político de carácter general.

Uno de los problemas a la hora de articular una resistencia seria, una convergencia política importante es precisamente la ausencia de liderazgos, y los liderazgos no son negativos excepto si son excluyentes y autoritarios. Esta fase -la de negar cualquier tipo de liderazgo- ya la tiene superada una de las pocas izquierdas reales e influyentes del mundo, la latinoamericana. Pero ojo, sus líderes son revocables -como en Venezuela, por ejemplo- y por imperativo constitucional.

En el estado español hoy en día hay demasiadas personas grises mandando -porque mandan, y mucho- es decir se sustituye al líder conocido, reconocido y por tanto “derribable” por el dirigente oscuro, burócrata y, como mucho, fruto del compromiso de grupos de notables. Nadie expuesto a la crítica y a ser el reflejo de amplias voluntades populares.

Cuando en sociología se habla de liderazgos no se está hablando de dictadores. En cualquier caso, hablaremos de carisma y de reflejo en ciertas personas u organizaciones de la voluntad colectiva de superar situaciones o construir una nueva sociedad. Pero como en el estado español hace ya tiempo que se sustituyó el liderazgo por el profesional o la profesional cooptado por un grupo de personas grises pero muy autoritarias, pues claro, nadie quiere liderazgos al identificarlos como tales, por culpa de los “media” masivos y desinformadores. Pero surgen. Por nombrar solo dos: Ada Colau y Sánchez Gordillo. También lo fueron Felipe González y Julio Anguita, o Nicolás Redondo y el inolvidable Marcelino Camacho.

Bien, la pregunta será ¿Qué propone esta persona? En primer lugar no permitir que las profesionales y los profesionales nos aparten de la política. Que personas grises no brillantes y poco inteligentes y preparadas -aunque muy marrulleras- nos usurpen el derecho a pensar, proponer y decidir políticamente. Si al menos fueran capaces de arrastrar con su verbo y su acción, pero claro entonces no serían grises y si serían líderes verdaderos no fabricados ni inventados por la prensa corporativa o los gabinetes de imagen de ciertos grandes o ex grandes partidos.

Es terrible comprobar cómo en estos graves momentos de una durísima crisis económica, social y política, la democracia representativa entra merecidamente en barrena de credibilidad, pero la falta de visión, inteligencia y valor -valentía- de muchas y muchos dirigentes impide que se conformen las estructuras sociales que nos permitan avanzar hacia movilizaciones generalizadas destituyentes.

Si bien el poder, el poder verdadero que emana de la oligarquía bancaria y especulativa a través de múltiples medios a su disposición -pues son de su propiedad- han logrado generar una desconfianza suicida pero generalizada entre las clases populares y las víctimas de la crisis en su propia capacidad de movilización y de auto-organización, y esa sería la clave de la revuelta imprescindible. Esto provoca que solo en ámbitos muy concretos o sectores laborales muy identificados estallen las luchas, y además con éxito de movilización en asuntos sectoriales, pero con escaso éxito en los generales.

El caso es que la solución a esta crisis es política. Hemos de construir nuevos sujetos políticos no identificados ni identificables con el régimen caduco del 78. Eso exige la voluntad de permitir la construcción de ese ente socio-político unitario y acompañarlo por parte de los ya instituidos. Además la lucha institucional, aún siendo importante, no puede ser el eje vertebrador de una resistencia popular capaz de articular una ofensiva política.

Pero en eso estamos y no olvidemos que hay ya varias iniciativas en marcha. Sé que escribir lo que a continuación voy a expresar me resta amigos y no voy en contra de ellos, pero IU no es SYRIZA. Por tanto, hacen falta más voluntades como en SYRIZA. También hace falta construir algo nuevo y diferente como SYRIZA. O como el MVR o la Alianza PAIS o el Movimiento al Socialismo. Tampoco en este estado nadie habla de un Txipras con posibilidades muy importantes de gobernar, y eso solo ya debiera hacer pensar a muchas y muchos. No lo disfracemos.

Quien no sea capaz de reconocerlo y de promoverlo no permitirá que salgamos del actual impasse político y movilizador. Por tanto y mientras tanto, creo, hemos de construir un liderazgo colectivo. Potenciar y crear nuevas iniciativas no comprometidas que nos hagan recuperar soluciones ocultas por el momento como el reparto. El reparto de la riqueza y el incremento del sector público. Socializar la banca, nacionalizarla, crear la banca pública y de esa forma tomar la única medida que puede cercenar el poder de la oligarquía y la plutocracia del estado español, que sigue siendo la misma que nos dominó durante la dictadura franquista.

Pero de cara a las estructuras políticas y partidos ¿Qué? Pues que los cargos sean revocables. Cada persona un voto también en las organizaciones políticas y selección publica, democrática y participativa de las y los candidatos en cualquier instancia institucional.

Para recuperar el crédito de la política y la voluntad del pueblo de hacer política hay que tomar medidas muy diferentes y transparentes de seleccionar a las personas que nos puedan representar en política. Porque hacer política es cosa de todas y todos.

Termino diciendo que creo en la capacidad de organizarse las personas. Creo en la posibilidad de importantes movilizaciones populares. Creo en la capacidad colectiva. De la misma forma que creo en Evo Morales, Rafael Correa, Pepe Múgica, Jean Luc Mélenchon o Alexis Txipras. Por cierto, como sé historia y ahora que recordamos el golpe de estado fascista que dio lugar a una guerra por defender la República, podemos recordar a líderes anarcosindicalistas -y repito, líderes- como Federica Montseny, Buenaventura Durruti, García Oliver, Cipriano Mera, o Marianet R. Vazquez. Si pensamos en socialistas, Francisco Largo Caballero, Indalecio Prieto, Juan Negrín o Ramón Lamoneda. Los comunistas Juan Modesto y Dolores Ibarruri o los repúblicanos Manuel Azaña y Casares Quiroga, o tantas personas que en sus respectivas ocupaciones fueron capaces de resistir, en condiciones desiguales y plagadas de dificultades, durante tres años. Si bien papeles centrales como los de Largo Caballero, Azaña o Juan Negrín según las circunstancias y avatares de cada momento, fueron claros. Aunque todas y todos ellos como personas cometieron errores. En estos momentos también necesitamos, partiendo de un liderazgo social colectivo, construir nuestros referentes sin imposiciones y sin publicidad. Pero sobre todo necesitamos articular un amplio frente social unitario y por el cambio de la situación que vivimos. Para lograr el cambio y la regeneración hemos de meternos en política.

Las tramas negras o como salir de esta

La corrupción está alcanzando en el estado español cotas inaceptables. No solo por la financiación ilegal del PP, que por cierto cualquier persona informada conocía hace años. Lo que ocurre es que ahora se puede demostrar, debido tal vez a que a alguien se le ha ido la mano, o no… Es decir algo suena. El caso de los EREs en Andalucía, también muy grave y encima chapucero, en el que el PSOE andaluz está pringado, quiera o no, y su táctica de avestruz, pésimamente gestionada, está resultando ser un balón de oxígeno para el “tocado” PP, que de esa forma tiene la excusa del “y tú más”. Aunque la verdad es que lo de Gürtel, Bárcenas y otros, así como el asunto CAM y otras lindezas superan ya todos los limites imaginables, y además sitúan a la derecha españolista en el lugar que ciertamente les corresponde en cuanto a su bajeza moral.

Pero no lo olvidemos: el caso “PP” -que es como debiera llamarse el conocido como Bárcenas- ha sido destapado al alimón por dos piezas clave del sistema y régimen vigente, como son El Mundo y El País, es decir los grupos económicos que hay tras ellos, lo cual hace sospechar que poderosas manos se mueven por detrás y preparan algo. El establishment madrileño que domina el estado español seguro que tiene recambio y solución a sus problemas, y esta puesta al descubierto de las miserias del PP -seguramente preparada de antemano- tendrá sus motivaciones y sus beneficiarios.

Hace tiempo que se sabe que Rajoy tiene poderosos enemigos y que la plutocracia dominante tiene la voluntad de controlar más férreamente una situación que se les puede ir de las manos, pues la gravedad de la crisis financiera se puede llevar muchas cosas por delante, incluida la monarquía, que es la clave de bóveda del ya corrupto régimen del 78 y los beneficios de los oligarcas que realmente mandan.

No obstante, también hay otra corrupción no menor, y no menos dañina y asquerosa, y es la de las privatizaciones. El sector público español lleva más de treinta años vendiéndose muchas veces como autentico saldo. Habría que auditar todas las privatizaciones de fábricas, astilleros, bancos, servicios y seguros, así como solares y tierras. Dilapidar lo público o lo expropiado -como RUMASA o REPSOL entre otras operaciones- exigiría una revisión. En el aznarato hubo privatizaciones muy numerosas y muy opacas, pero Felipe González ya inició la tendencia con entusiasmo. Ahora ya sin sector industrial, ni bancario, ni de comunicaciones público, en la época de Rajoy le ha tocado el turno a lo último que quedaba, y por tanto las ventas alcanzan a la sanidad, la educación o las pensiones. Opino que las privatizaciones, que son expropiaciones de patrimonio común y de todas y todos en beneficio de propietarios privados -en especial empresas muy grandes y grandes bancos en situaciones de muy poca transparencia- son parte del germen del régimen corrupto en el que ha devenido el de 1978. Todo esto sea dicho sin olvido ni menoscabo para con la gran corrupción, latrocinio y miseria generalizada que fue la cruel dictadura franquista.

Y ante tanto robo, expropiación fraudulenta y “liberalizaciones” para construir monopolios privados, saldos con hospitales y universidades, financiaciones ilegales de partidos en especial el PP y negocios incluso de queridas reales ¿Qué hacemos?

La Unión Europea también es responsable con sus políticas neoliberales de nuestra ruina, expolio público y desierto productivo. Todo ello en beneficio de capitales e intereses extranjeros. No lo olvidemos a la hora de hacer programa.

Oposición al régimen de expolios

La debilidad de la oposición convencional es bien visible. La ausencia de organización socio-política que sea capaz de generar la resistencia contundente y la ofensiva de las clases populares es exasperante. El PSOE no es capaz de frenar su propio hundimiento a pesar del mal gobierno y corrupción del PP, además el mismo partido socioliberal, tiene demasiadas causas pendientes. Por otro lado el PSOE es junto el PP pilar fundamental del sistema y por tanto, está preso de las mismas deudas y además en temas fundamentales como el sistema financiero o la llamada deuda pública y la monarquía pacta con el Partido Popular. Ambos son coincidentes en su defensa de la Europa alemana y neoliberal. El PSOE de Andalucía además se acaba de meter en un jardín de unas elecciones primarias en las que está haciendo el ridículo más espantoso, e introduciendo de forma innecesaria una crisis suplementaria en el propio PSOE estatal y dejando a su socia de Gobierno, IU-CA, en una posición delicada, acrecentada por el escándalo de los EREs y las contradicciones casi diarias del Gobierno autonómico. Es cierto que IU-CA ha dado pasos interesantes y tomado medidas decididas en vivienda y protección social, pero el Gobierno andaluz gobierna respetando el objetivo de déficit que Madrid y Bruselas imponen y existen serias dudas acerca de si esa situación se va a poder mantener. Por otro lado, lo que sus socios del socioliberalismo pretenden también con las “primarias” es, además de apartar el cáliz de los “eres”, tomar la iniciativa política, y creen los muy ingenuos pueden recuperar la mayoría absoluta.

No olvido -y vuelvo hacía atrás en el relato- que CiU y PNV también son fuerzas sistémicas -en especial CiU- y que últimamente el PP ya ha encontrado su muleta en UPyD, que además capta la sangría de votos derechistas con hábiles maniobras de despiste, acrecentadas por la ausencia de una opción de izquierdas, no ya con posibilidades de crecer -hecho este que indudablemente se dará- sino de gobernar, de ser recambio de poder, que al fin y al cabo es lo que importa.

La situación de crisis política y del régimen, así como de crisis financiera, económica y social, pero sobre todo la inmunda transferencia de rentas de las clases populares en beneficio de los ricos que se está produciendo, exigen un profundo cambio tanto constitucional como de las políticas públicas que se están imponiendo.

IU debe decir y ya alto y claro, si desea “exportar” el modelo andaluz en el estado español y si va a apoyar al socioliberal PSOE actual, si es que este se deja y sus compromisos con las oligarquías económicas no le aconsejan la gran coalición con la derecha (escenario más que posible). O bien apuesta por acompañar en la construcción de un amplio bloque popular de poder cívico y antineoliberal. Un Frente Amplio, democrático y con un programa social y de reconstrucción del bienestar, el reparto, la reforma fiscal y la banca pública, así como la defensa de la soberanía estatal y popular. Lo repito, pues lo he escrito ya, cincuenta diputados sirven para hacer a Eduardo Madina o Rubalcaba, en el mejor de los casos, presidente del Gobierno. O para seguir siendo oposición.

Gobernar, alcanzar el gobierno, que es un paso para alcanzar el poder, es muy difícil e IU no tiene hoy por hoy y por sí sola capacidad para ello, ni masa crítica que los sostenga en el gobierno del estado. Un gobierno de izquierdas y que aplique medidas realmente socialdemócratas y de progreso tendrá muchas dificultades, pero es imprescindible alcanzar el gobierno y cambiar las cosas, plantarle cara a Europa, acabar con las privatizaciones, recuperar y nacionalizar sectores estratégicos. Garantizar las pensiones, recuperar el empleo público y apoyar decididamente a pymes, economía social y las cooperativas, así como a sectores económicos no especulativos y productivos.

Para eso hacen falta no cincuenta, sino al menos ciento setenta diputados y diputadas y seis mil personas cualificadas, cuanto menos para llenar organigramas del estado y puestos que no se pueden dejar en manos de personas supuestamente neutrales, pues ya sabemos cómo se las gastan los “profesionales”.

Es posible alcanzar el gobierno

Yo diría que imprescindible. Hay que acabar con tanto latrocinio y con tanto robo de los de arriba a los de abajo y tanta privatización.

Han privatizado la política. Se están repartiendo el Estado. Nos están empobreciendo y vuelve a haber hambre. Nos llaman demagogos, bien, más vale ser demagogo que chorizo y sinvergüenza.

Hay que construir una alternativa de Gobierno y tener voluntad de Gobierno. Dar confianza y seguridad, pero a los humildes, a las clases obreras, a los pequeños empresarios, a las y los que sufren, a las y los desempleados.

Hay que tener un liderazgo solvente capaz de generar esa confianza. Liderazgo político y social, pero también personal. Seamos serios, se puede ser muy participativo y democrático, pero alguien tendrá que representarnos y se puede tener una dirección colegiada, pero solvente y querida. Sin gobernar tampoco podremos avanzar hacia la democracia participativa y real, ni hacía el necesario cambio constitucional.

Es pues imprescindible construir una gran convocatoria convergente y ciudadana, una alianza de toda la izquierda transformadora, que ilusione y además puesto que se trata de una experiencia, participativa y diferente, con parámetros políticos novedosos, servirá para empoderar al pueblo, a los pueblos del estado español y además ese empoderamiento será imprescindible, pues una opción de gobierno diferente, democrática, social y socializante, así como con un nuevo paradigma económico y ecológico, necesitará de mucho y decidido respaldo cívico, pues será atacada sin piedad.

Pero hemos de crear ilusión y generar confianza en nuestras capacidades, inteligencia, espíritu de sacrificio y honestidad.

Lo que hay ya se conoce y su tremendo fracaso también. Si bien el fracaso social y económico del neoliberalismo, es su triunfo político y sobre todo su beneficio, el beneficio de los de arriba, el de las escasas familias oligárquicas que dominan el estado español. Todo se está haciendo en beneficio de unas castas ya conocidas. El sufrimiento y la desesperanza en el futuro de millones de personas, exige nuestra coalición ilusionante y también nuestra capacidad para mover ya el patio. Todo está demasiado tranquilo para las tropelías que están cometiendo.

Aunque sea solo por dignidad habría que llamar ya a las movilizaciones y exigir la dimisión del Gobierno y nuevas elecciones. Pero mientras estas se producen o no, hay que llenar las calles.

Termino afirmando, que o nos movilizamos o las izquierdas serán laminadas sin piedad por los enemigos de clase. Ellos, los amos, necesitan un gobierno más fuerte y autoritario todavía. Rajoy, su “Maricomplejines”, está claro que no les es suficiente. Además la Troika y el FMI exigen más. No nos engañemos, las oligarquías hispanas y su rey están felices con esas exigencias. Por tanto, ni vamos a poder negociar, ni nos van a dar tregua, ni podemos seguir esperando no se sabe qué. Falta energía, coraje, decisión y valor. Falta contundencia en la denuncia y en el verbo. Falta que digamos basta pero de verdad.