Por una SYRIZA en el estado español

Los poderes oligárquicos tienen un plan

Las crisis siempre alumbran cambios. Pero estos pueden ser positivos o negativos. La derecha y la oligarquía española tienen su hoja de ruta y su proyecto de estado. Tienen sus cartas en la bocamanga. Algunos se han adelantado y se les ha escapado alguna posible alternativa, como le ha ocurrido a Pere Navarro. Uno de los planes pasaría por dimitir a Rajoy cuando este ya no de más de si, quemado por la corrupción y la ineficacia también para con los poderes fácticos.

La segunda -o primera- parte del plan “continuidad” sería hacer abdicar al Borbón heredero de Franco, en favor de su hijo -todavía más de derechas si cabe- que junto a su mujer, la princesa hiper-operada de estética a nuestra costa -escándalo del que nunca se habla-, se está urdiendo a su alrededor toda una campaña propagandística que sustenta esa intención. Al tiempo que tratar de lograr algún cambio cosmético y seguir empujando -con la excusa de la competitividad- en la destrucción de derechos sociales y laborales. Si Rajoy cae, la solución la pondrán ellos. Por eso hemos de lograr que tengan lugar unas nuevas elecciones generales, previa dimisión del Gobierno. Pero si no acudimos a ellas con una “SYRIZA” del estado español, el plan de las oligarquías políticas y económicas puede triunfar.

¿Puede tener problemas la oligarquía financiera que manda, y el bipartito que nos gobierna, para imponer su programa? Si y muchos, al menos en el camino. El bipartito está desprestigiado y el nacionalismo catalán de derechas, su aliado, también. La falta de credibilidad es tremenda y se agudiza. Además, el PP está muy preocupado -digan lo que digan- por el terrible desgaste del PSOE, pues ellos sí conservan una suelo conservador y ultra-católico firme, aunque en retroceso, y tienen ya el recambio de UPyD. Pero el PSOE esta noqueado e incapaz, sin sustitutos en su dirección. Los posibles relevos en sus cúpulas socioliberales son tan poco creíbles como su liderazgo actual, pero están mucho menos preparados. El PSOE, a base de cargarse toda disidencia interior, ha destilado finalmente una dirigencia de pésima calidad, sumisa y liberal y totalmente desligada de la calle y de sus problemas. Autistas profesionales de otro mundo ya desaparecido. Pero lo grave es que siguen creyéndose los mejores e imprescindibles ¡Pobre gente! A donde han llegado.

Tiempos revolucionarios

Las movilizaciones ciudadanas son muy positivas y cada vez más numerosas y contundentes, pero hace falta precisamente ahora algo de análisis y de sosiego para, sin abandonar las calles, seguir movilizando en Marzo y proponer una nueva huelga general verdaderamente total y contundente. Estudiar cuales son los próximos pasos a seguir. Dado que el proceso que vivimos, tal y como afirman diversos autores como Manuel Monereo entre otros, es un proceso destituyente, la conclusión sería que estamos viviendo tiempos revolucionarios. Pero o lo hacemos bien, con inteligencia, y sobre todo siendo muy inclusivos, o los que si saben ya lo que quieren -las oligarquías- vencerán. Son tiempos convulsos y de constante sobresalto, pero en los que necesariamente se ha de forjar una alianza antineoliberal sobre la marcha. No tenemos mucho margen ya. No podemos seguir divagando. El problema que vislumbro es que todas y todos creemos tener razón y la solución en nuestras manos. Surgen movimientos como churros, plataformas como setas y en casi todas ellas, con pocas diferencias, los actores sociales son los mismos. Hay incluso quienes son el perejil de todas las salsas. Pero esto es lógico en estos meses de cambio profundo. Por lo que sabiendo lo que sociológicamente está ocurriendo, habrá que pensar que hacemos al objeto de no malograr tanta energía y tanta ilusión. Es decir, hay que dotarse de una estrategia política.

Tampoco pensemos que será posible una unidad total. Hay quienes afilan cuchillos para clamar traición. Hay quién habla en nombre de las clases populares o del pueblo, como un cura de los feligreses de su parroquia. Pero eso no obsta para buscar la mayor coalición posible de ideas y de personas. Además no será fácil. Hay factores internos que conocemos, como los grupos empresariales, los banqueros, los oligarcas, el bipartito, que se opondrán. También el odio por la política que las derechas y los oligarcas apoyan y hacen fluir, pues saben que eso a ellos jamás les afectará. Pero también factores externos como la Unión Europea, Alemania, los EE.UU, Gran Bretaña, etc que tratarán de influir -cuando no de intervenir directamente- asfixiando cualquier iniciativa verdaderamente progresista y constituyente.

Es por ello que insisto con pesadez. Pero junto a los ejemplos latinoamericanos de qué y cómo hacer -todos ellos muy interesantes y útiles-, también hay un ejemplo europeo, el de SYRIZA, que conviene conocer y tal vez seguir. Porque no hay nada semejante en el estado español, aunque la Alternativa Galega de Esquerda se le aproxime mucho (a ver si desde Galicia se puede hacer algo que influya en Madrid, porque en la Villa y Corte no paran de inventar). Tal vez sería bueno que los “periféricos”, que es la nueva forma de llamar los alternativos a los que somos de provincias, podamos desde nuestras naciones y nacionalidades aportar y bastante, puesto que estamos construyendo y mucho. Por tanto, sería bueno también estudiar numerosos experiencias locales que se están dando, muy positivas e inclusivas y de las que se habla poco, como por ejemplo las que se desarrollan en Murcia.

Qué hacemos con Europa y qué Europa queremos

Emplazo a que pensemos, pero con mucha rapidez, en la construcción de un programa tan destituyente como constituyente, y tan democrático como social y de reparto. Pensemos que hacemos con Europa y que Europa queremos. Europa es determinante en nuestras vidas, seamos o no partidarios de la UE, pero siempre sus víctimas. Por tanto ¿Qué vamos a hacer ante las próximas elecciones europeas? ¿Lograrán imponer los aparatos su división basada en encuestas? ¿Podremos impulsar una candidatura popular y antineoliberal que nos permita ganarlas, e incluso ser la fuerza política más votada?

No solo escribo. Muchas personas estamos actuando en esta dirección, pero no somos más que activistas. Por lo menos podemos sugerir y tenemos la obligación de proponer y advertir. También de exigir, aunque solo sea por sentido de la responsabilidad. Necesitamos que la calle sea nuestra y frenar las estafas, atracos y engaños que estamos sufriendo. Pero también necesitamos un triunfo político. Demostremos que sí se puede.

El 23-F todas y todos a la calle ¿Después qué?

Tras el debate del estado de la nación, ha quedado al descubierto la desvergüenza pepera. La soltura de Rajoy en nadar en la mierda y negarlo con actitudes escapistas, así como su chuleria parafascista.

También el ninguneo del PP y los medios a los grupos más pequeños de la oposición, pues el dirigente del PSOE, Rubalcaba, escenificó la imposibilidad de este partido de ser eso: oposición. Está demasiado expuesto al ventilador y tiene demasiado escondido bajo la alfombra, por lo que debe callar. Pero es que, además, su compromiso con el régimen del 78 y su carácter de partido dinástico lo dejan fuera de juego.

La impotencia no puede ser la regla. Por eso, tras el debate y agradeciendo la determinación en él de los grupos de izquierdas, a la ciudadanía nos queda ser atronadora otra vez el 23F en la calle. La calle es nuestra. Demostrando que no nos representan y que la marea social, sindical y popular constituye la única oposición contundente, por ahora.

Pero tras el 23F ¿Que? Cuando los movimientos sociales movilizamos y creamos la resistencia, al final debe intervenir la política y hacerlo para no solo rematar la faena, sino para construir previamente empoderados, el poder. Desde el poder, desde el gobierno, cambiar la tendencia, aliarnos con el sur de Europa y con el Sur.

Tras el 23F: la Unidad de las Fuerzas Populares, el Frente Amplio Antineoliberal, la Coalición Ciudadana, el Frente… Lo que sea, pero la marea constituyente y republicana debe construir -y ya- su referente político. Desde el socialismo, socialista y por tanto antineoliberal, anticapitalista y republicano, el día 2 de Marzo nos vamos a reunir y comenzar a trabajar por el Frente Amplio y por la unidad de las fuerzas socialistas, populares y constituyentes. Por la salvación de los pueblos del Estado Español. Somos un grano de arena, pero vamos a estar y quien nos busque nos va a encontrar.

¿Que podemos hacer? Os adjunto este magnifico texto que da la respuesta. Como no es mío, lo doy sin pudor y afirmo que en este articulo esta la respuesta. Lo demás es traición a los pueblos y a las clases oprimidas.


Novena carta a las izquierdas

Boaventura de Sousa SantosRebelión.

2013 en Europa será un desastre en el plano social e imprevisible en el plano político. ¿Lograrán los gobiernos europeos, en especial los del sur, crear la estabilidad que les permita terminar el mandato o habrá crisis políticas que les obliguen a convocar elecciones anticipadas? Digamos que cada una de estas hipótesis tiene un 50% de probabilidad. Siendo así, es preciso que los ciudadanos tengan la certeza de que la inestabilidad política que pueda generarse es el precio a pagar para que surja una alternativa de poder y no sólo una alternancia en el poder. ¿Podrán construir las izquierdas esta alternativa? Sí, pero únicamente si se transforman y unen, lo que es exigir mucho en poco tiempo.

Ofrezco mi contribución para la creación de dicha alternativa. En primer lugar, las izquierdas deben centrarse en el bienestar de la ciudadanía y no en las posibles reacciones de los acreedores. La historia muestra que el capital financiero y las instituciones multilaterales (FMI, BCE, BM, Comisión Europea) sólo son rígidos en la medida en que las circunstancias no los obligan a ser flexibles. En segundo lugar, lo que históricamente une a las izquierdas es la defensa del Estado social fuerte: educación pública obligatoria y gratuita; servicio estatal de salud universal y tendencialmente gratuito; seguridad social sostenible con sistema de pensiones basado en el principio de repartición y no en el de capitalización; bienes estratégicos o monopolios naturales (agua, correos) nacionalizados.

Las diferencias entre las izquierdas son importantes, pero no impiden esta convergencia de base que siempre condicionó las preferencias electorales de las clases populares. Es cierto que la derecha también contribuyó al Estado social (basta recordar a Bismarck en Prusia), pero siempre presionada por las izquierdas y reculó cuando la presión disminuyó, como es el caso, desde hace treinta años, en Europa. La defensa del Estado social fuerte debe ser la mayor prioridad y debe condicionar el resto. El Estado social no es sostenible sin desarrollo. En ese sentido, si bien habrá divergencias acerca del peso de la ecología, de la ciencia o de la flexiseguridad en el trabajo, el acuerdo de fondo sobre el desarrollo es inequívoco y constituye, por tanto, la segunda prioridad para unir a las izquierdas. Como la salvaguarda del Estado social es prioritaria, todo debe hacerse para garantizar la inversión y la creación de empleo.

Y aquí surge la tercera prioridad que deberá unir a las izquierdas. Si para garantizar el Estado social y el desarrollo es necesario renegociar con la troika y los otros acreedores, entonces esa renegociación debe ser hecha con determinación. Es decir, la jerarquía de las prioridades muestra con claridad que no es el Estado social el que debe adaptarse a las condiciones de la troika; al contrario, deben ser éstas las que se adapten a la prioridad de mantener el Estado social. Este es un mensaje que tanto los ciudadanos como los acreedores entenderán bien, aunque por diferentes razones.

Para que la unidad entre las izquierdas tenga éxito político, hay que considerar tres factores: riesgo, credibilidad y oportunidad. En cuanto al riesgo, es importante mostrar que los riesgos no son superiores a los que los ciudadanos europeos ya están corriendo: los del sur, un mayor empobrecimiento encadenado a la condición de periferia, abasteciendo mano de obra barata a la Europa desarrollada; y todos en general, pérdida progresiva de derechos en nombre de la austeridad, mayor desempleo, privatizaciones, democracias rehenes del capital financiero. El riesgo de la alternativa es un riesgo calculado con el propósito de probar la convicción con la que está siendo salvaguardado el proyecto europeo.

La credibilidad radica, por un lado, en la convicción y la seriedad con las que se formula la alternativa y en el apoyo democrático con que se cuenta; y, por otro, en haber mostrado la capacidad de hacer sacrificios de buena fe (Grecia, Irlanda y Portugal son un ejemplo de ello). Únicamente no se aceptan sacrificios impuestos de mala fe, sacrificios impuestos como máximos apenas para abrir caminos a otros sacrificios mayores.

Y la oportunidad está ahí para ser aprovechada. La indignación generalizada y expresada masivamente en calles, plazas, redes sociales, centros de trabajo, salud y estudios, entre otros espacios, no se ha plasmado en un bloque social a la altura de los retos que plantean las circunstancias. El actual contexto de crisis requiere una nueva política de frentes populares a escala local, estatal y europea formados por una pluralidad heterogénea de sujetos, movimientos sociales, ONG, universidades, instituciones públicas, gobiernos, entre otros actores que, unidos en su diversidad, sean capaces, mediante formas de organización, articulación y acción flexibles, de lograr una notable unidad de acción y propósitos.

El objetivo es unir a las fuerzas de izquierdas en alianzas democráticas estructuralmente similares a las que constituyeron la base de los frentes antifascistas durante el período de entreguerras, con el que existen semejanzas perturbadoras. Dos de ellas deben ser mencionadas: la profunda crisis financiera y económica y las abrumadoras patologías de la representación (crisis generalizada de los partidos políticos y su incapacidad para representar los intereses de las clases populares) y de la participación (el sentimiento de que votar no cambia nada). El peligro del fascismo social y sus efectos, cada vez más sentidos, hace necesaria la formación de frentes capaces de luchar contra la amenaza fascista y movilizar las energías democráticas adormecidas de la sociedad. Al inicio del siglo XXI, estos frentes deben emerger desde abajo, desde la politización más articulada de la indignación que fluye en nuestras calles.

Esperar sin esperanza es la peor maldición que puede caer sobre un pueblo. Y la esperanza no se inventa: se construye con inconformismo, rebeldía competente y alternativas reales a la situación presente.

Traducido para Rebelión por Antoni Jesús Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez.

La calle es nuestra

El 16 de Febrero, el 23 próximo, así como en todas las capitales andaluzas el 28F. Los días 10 o 12 de Marzo en toda Europa.

Febrero el loco está demostrando que la calle es nuestra. Que debemos estar en la calle, forjar la alianza de las calles y abrir amplias avenidas de libertad, que diría el socialista chileno Salvador Allende, asesinado por ser socialista claro. Yo añadiría avenidas de libertad, de justicia y de reparto. Amplias avenidas frente a los barrios altos y las urbanizaciones privadas del neoliberalismo, clasista, excluyente, estafador y privatizador.

Desde la lucha contra los desahucios, frente a dictadura de los mercados y contra las políticas de austeridad, la calle es nuestra.

En la pre-transición, un ministro del interior franquista, Manuel Fraga Iribarne, responsable del asesinato de tres obreros huelguistas de Michelín en Vitoria, afirmo: “la calle es mía”. Sabía el viejo león, tornado de falangista en liberal autoritario, que controlar la calle era esencial. Debemos saber nosotras y nosotros que es clave para cualquier avance y resistencia social o democrática.

Estos días me he emocionado oyendo como en el Parlamento Portugués el neoliberal primer ministro era interrumpido por el solemne y bello canto del “Grândola, Vila Morena”, el himno de la revolución portuguesa, el himno de su revolución democrática, pero también social y de progreso e igualdad. Cuando los capitanes de Abril, al son de sus estrofas, pusieron las tanquetas y los camiones en marcha, querían acabar con la dictadura pero Maia u Otelo también querían acabar con el hambre, la guerra de África y la emigración. Pero sobre todo los capitanes de Abril querían la dignidad y un pueblo digno, los acompañó en las calles, se lanzó a las calles y plazas y conquistó su libertad. Ahora, los portuguesas y portugueses defienden su dignidad y sus derechos y por suerte tienen un hermoso y desgarrado grito que les une: “Terra da fraternidade […] O povo é quem mais ordena…

En el estado español por aquellas fechas muchas y muchos contemplamos con envidia e ilusión a los soldados con claveles en la bocacha de los fusiles de asalto, al pueblo repartiendo vino a la tropa y acompañándolo a la toma del palacio presidencial, o contemplamos con regocijo como los fusileiros de la marina detenían a los agentes de la PIDE -policía política hermana de nuestra Brigada Social- y les humillaban en publico dejándolos en calzoncillos para que no huyeran.

Pero en esos mismos años y hasta 1981, 233 personas -si, 233- eran asesinadas en el ya Reino de España por fuerzas de orden de la dictadura o por la extrema derecha falangista por conquistar sus derechos y lograr la democracia. Miles de huelgas y de manifestaciones y 233 muertos lograron los derechos laborales y sociales que ahora se nos roban. Porque nadie -y menos el Borbón- nos regaló nada. La llamada transición no fue un paseo, ni la democracia una dádiva real.

Salimos a las calles, nos despidieron de los trabajos, tuvimos huelgas sectoriales de cientos de miles de obreros y obreras. Nos detuvieron, nos dispararon, nos mataron. Y en estos meses se recorta sanidad y educación. Se ha acabado con la libertad sindical y la negociación colectiva ya no tiene valor. Por tanto, no nos queda otra que la vuelta a empezar.

Pero esta vez, el proceso constituyente lo hemos de controlar nosotras y nosotros. Esta vez las oligarquías deben ser despojadas de su poder de veto, esta vez hay que regular los derechos y libertades mejor y dotarnos de una jefatura del estado electa. Esta vez no hay un ejército de Franco con cuatrocientos mil efectivos acantonado en las afueras de las ciudades, esperando salir a la mínima oportunidad.

En esos años que José “Zeca” Alfonso componía su hermoso y solemne canto alentejiano, Labordeta -el recio aragonés- cantaba donde podía su Canto a la Libertad. Pero como la Transición fue un coitus interruptus y un pacto, no una revolución, el Canto a la Libertad levantó los espíritus de miles de personas, pero no puso en la calle a millones, ni sacó al Regimiento 20 de Guadalajara a luchar por la democracia, salió sin embargo el 23F a las Calles de Valencia para eliminarla.

Por eso la lucha por la democracia quedó incompleta. Hay que acabarla y hacerlo bien. Se lo debemos a 233 personas muertas por nosotras y nosotros. Se lo debemos a nuestros hijos, que vivirán peor que nosotros si no le echamos coraje y valor. Se lo debemos también a nuestros mayores, a los que quieren recortar sus jubilaciones y encima arrojarlos del sistema de salud para que mueran antes y gasten menos. Esos viejos, que el neoliberalismo quiere asesinar, conquistaron lo poco que todavía tenemos.

El paso hacía atrás que la reforma del articulo 135 de la Constitución ha supuesto, poniendo los derechos bancarios privados, el déficit público y la deuda por encima de los derechos humanos y la dignidad, es una agresión cruel que exige salir las calles y volver a conquistar una Constitución, esa si verdaderamente democrática y no solo por su texto.

Por todo hoy, los jóvenes sin futuro, las mujeres excluidas o ninguneadas, los trabajadores de los astilleros, altos hornos o fabricas que ya no existen, deslocalizadas por la globalización neoliberal o la Europa del capital, pero cuyos obreros que sí estamos y somos, debemos salir juntos. Todas y todos juntos y llenar las calles. Esas son las nuevas fábricas: las calles neoliberales llenas de franquicias y supermercados sanguijuelas, y llenarlas el 23, el 28 en Andalucía, el 13 de Marzo en toda Europa. Ojalá el recio Labordeta nos acompañara con su Canto a la Libertad, ojala tuviéramos nuestro Grândola. Ojala tengamos valor para hacerlo y dignidad para lograrlo. La Troika no nos machacará. La dictadura liberal no nos sojuzgará. Esta vez, la calle será nuestra.

Llamamiento de apoyo a las manifestaciones del día 16 en solidaridad y contra los desahucios

“ATTAC Andalucía debe colaborar con los movimientos ciudadanos de afectados por las Hipotecas”

desahucioEl presidente de ATTAC Andalucía, Carlos Martínez, ha hecho un llamamiento a la ciudadanía para manifestarse por el derecho a la vivienda y por el fin de los criminales desahucios, coincidiendo con la convocatoria que la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, Stop Desahucios y la Comisión de Vivienda del 15M han hecho para el próximo sábado 16 de febrero en numerosas ciudades de Andalucía.

Martínez considera un éxito la iniciativa legislativa popular que la PAH, junto a otras organizaciones, han presentado recientemente en el Congreso, avalada por la firma de millón y medio de ciudadanos. Para Martínez, la determinación ciudadana ha sido clave para que el PP finalmente admita a trámite dicha ILP.

Sin embargo, Martínez advierte que esta victoria parcial “no evita que continúen los desahucios y la extorsión bancaria contra familias con problemas, pues no paraliza las acciones de la banca contra personas indefensas y ya sin medios económicos. Además, la ley deberá sufrir un largo tramite parlamentario que el PP además alargará, y por tanto continuará el miedo y el sufrimiento de muchas familias”.

Finalmente, el presidente de ATTAC Andalucía manifestó que “la banca española, con una grave quiebra fruto de la burbuja inmobiliaria y que ha sido reflotada con subvenciones de dinero público a costa del pueblo, continúa su política de acoso y abuso. Es por ello que las manifestaciones del día 16 de Febrero tienen plena vigencia y merecen todo nuestro apoyo y presencia activa en las mismas”.

Llamamiento al acto del Ateneo de Madrid del 2 de Marzo. La alternativa socialista

Construyendo la izquierda: la Alternativa Socialista

Deseamos contribuir al debate abierto en muchos sectores de ciudadanas y ciudadanos inquietos, acerca de la necesidad de constituir una alternativa amplia, inclusiva y social. Hay un debate que bulle con fuerza en movimientos cívicos, grupos políticos, sindicatos y las redes sociales acerca de la conveniencia de crear una coalición de las fuerzas socio-políticas de izquierdas y de acción ciudadana, con un programa que agrupe a amplias capas de la sociedad todas ellas, excepto los de arriba, golpeadas sin piedad por las políticas neoliberales y la recomposición del capitalismo, para superar su crisis financiera.

Pero la gravedad de la crisis institucional y de régimen en el estado español, nos obliga a reaccionar con mucha rapidez. Primero el gobierno de España debe dimitir. La corrupción y sus políticas contra las clases populares y trabajadoras convierte en ilegítimo este gobierno. En segundo lugar unas nuevas elecciones generales con carácter constituyente y profundamente renovador son imprescindibles. Todo esto obliga a la urgente unidad de las fuerzas socialistas y populares tal y como la Plataforma por el Socialismo exige.

Es nuestra intención acompañar la constitución de un frente amplio. Pero también nuestra voluntad manifiesta trabajar activamente por que seamos capaces de organizarnos y reaccionar con valor e inteligencia. No tenemos más atadura que la fidelidad a unas ideas de transformación social y superación del capitalismo, es decir somos socialistas en lo que esto significa de reparto, cambio social y democracia. Democracia no solo liberal, democracia económica y empoderamiento popular.

En el estado español, el régimen del 1978, está podrido. La derecha y personas formalmente no adscritas a ella, están dispuestas a mantener a cualquier precio lo que a todas luces hace aguas y se hunde fustigado por la corrupción y la ausencia de leyes electorales justas y de transparencia. La monarquía es un peso muerto que no aporta absolutamente nada, además de ser anacrónica, no controlable y por tanto opaca, lo que significa no democrática.

La tradición socialista en el Estado Español es muy importante en la historia contemporánea e ignorar este extremo o tratar de manipularlo con cuatro frases es no solo un error sino que lo es imperdonable. Reconocemos que la familia socialista, en estos momentos está desgarrada y falta de garra e ilusión, secuestrada en lo que fuera su partido más grande, por el pensamiento y las prácticas liberales. Simplemente constatamos un hecho. También que las familias socialistas de origen marxista son diversas y no todas ellas han abandonado sus ideas. Pero también sabemos que una nueva forma de ver y ejercer la política surge desde los movimientos sociales y ciudadanos y con razón reclama transparencia, democracia, participación total en las decisiones y el fin de las burocracias y las oligarquías políticas. Desde la Alternativa Socialista, apoyamos decididamente todas estas reivindicaciones sociales.

La crisis económica, financiera y política que sufrimos es pagada por aquellas y aquellos que no la hemos provocado. El capitalismo, en su fase actual neoliberal, está acabando con todas las conquistas sociales, sindicales y democráticas y ordenando una de las mayores transferencias de rentas de la clase obrera y de las clases populares, incluidos autónomos, pequeños empresarios y cooperativistas en favor de los ricos, los poderosos y los bancos privados. La Unión Europea es pieza clave en el diseño de estas políticas destacándose en el impulso privatizador y de desmontar los derechos sociales. La UE con su acerbo legislativo obliga a los estados a privatizar y a liquidar el bienestar.

Ante esta situación es necesario reaccionar y organizarse ya. También cotejar experiencias de éxito al menos en la respuesta, ya producidas en Europa. Es muy importante conocer las aportaciones de la Izquierda alemana, en su análisis y en el trabar fuertes lazos con ella para coordinar luchas entre el sur y el centro. También conocer la experiencia fresca y novedosa griega y las posiciones de los socialistas griegos que han contribuido y se han sumado en SYRIZA a que podamos conocer de primera mano, como se han articulado y resisten el ataque combinado de su oligarquía propia y de la alemana. También experiencias de éxito político en este caso como es la producida en Galicia.

Por todo lo dicho y porque no nos sobra tiempo, pues la derecha y el régimen si tienen ya los mecanismos de recambio preparados para que nada cambie en favor de la democracia social y transparente, en favor de las clases peoplares, desde CONSTRUYENDO LA IZQUIERDA te convocamos el día 2 de Marzo a las 11,30h en el Ateneo de Madrid a escuchar a Oskar Lafontaine de Die Linke y ex -Secretario General del SPD a Dimitrys Tousukulas diputado de SYRIZA y ex militante del PASOK expulsado por oponerse a los planes de la Troika y a un representante de Alternativa Galega de Esquerdas.