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“Con el PP estamos ante la versión `civilizada’ de la famosa frase de Goebbels `Cuando oigo la palabra Cultura, echo mano a la pistola’”

En Radio San Borondon hablando de Cultura y de otras cosas

Al respecto, sostiene que la “derechona” sabe perfectamente que cuanta menos cultura tenga el país, mejor para sus intereses

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En países como Cuba, el Estado considera parte de su deber difundir al máximo entre la sociedad la Cultura y, por tanto, los libros son una herramienta más de la lucha por la igualdad, por eso allí un libro puede costar más barato que un café; pero es que en el caso de Venezuela, desde la entrada al gobierno del socialismo un libro puede costar como dos o tres cafés, algo que es impensable en España, dijo el politólogo Carlos Martínez.

De esta forma reflexionaba el portavoz de Construyendo la Izquierda sobre el maltrato al que España somete a la Cultura, hasta el punto de que sitúa impuestos como si de producto de lujo de tratara, contrastando este hecho con la apuesta que el socialismo del siglo XXI que recorre buena parte de América Latina hace sobre sus señas identitarias y la Cultura.

Desde su punto de vista, el hecho de que en países como Cuba o Venezuela los libros cuesten poco, sobre todo porque la mayoría de las editoriales son de carácter público, demuestra que hay Estados preocupados por inocular la Cultura en su pueblo, lo cual es impensable en países capitalistas como España, en donde la Cultura se mira como un elemento más del mercado.

Martínez afirma que como en todo, en la relación con la Cultura el PP actúa con una tremenda desvergüenza. Al respecto, sostiene que quienes dirigen ese partido “tienen tan poca vergüenza, que palabras como sinvergüenza, se queda corta para ellos”, tras lo que sostiene que con este partido estamos ante la versión “civilizada” de la famosa frase de Goebbels “cuando oigo la palabra Cultura, echo mano a la pistola”.

Al respecto, sostiene que la “derechona” sabe perfectamente que cuanta menos cultura tenga el país, mejor para sus intereses, por eso en todo caso promueve una cultura de elites y para las suyas, mientras que para el pueblo ha diseñado la estrategia de “pan y circo” y “telebasura”, solo así se puede entender que entre las primaras acciones del Gobierno de Rajoy estuvo la imposición de la altísima tasa del IVA cultural y el cada vez más exiguo presupuesto para la Cultura.

De este modo, cuestiones como que cada vez acudan menos personas al cine, o que se produzcan más cierres de librerías, que la oferta de teatro sea escasa y cuando hay sean los propios actores los que arriesguen su dinero, al tiempo que recuerda que los importantísimos circuitos de cultura que había en España hayan ido desapareciendo porque a las elites que manejan el poder no les interesa que llegue al pueblo.

Los ladrones nos gobiernan ¿A qué esperamos?

Cuando el PP venció las elecciones pasadas gracias a los errores, miedos y traiciones de Rodríguez Zapatero, muchas y muchos sí sabíamos lo que acabaría ocurriendo. Y entre ellos la cúpula del PSOE que, con el cambio constitucional del artículo 135 bis, dejó el camino expedito a los recortes y los copagos varios. El 135 bis sitúa el pago de la deuda por encima de los derechos humanos ¿Luego de qué nos extrañamos?

El PP tenía un programa falso y un Plan B que ha resultado ser un Plan A. Pero eso ya se sabía, el problema es que faltaban los instrumentos políticos para frenarlos -y la autoridad moral para callarlos- por parte de otro partido. Ahora estamos solos y solas en la arena y delante del toro derechista. Es pues nuestra responsabilidad y coraje.

Hemos de decir alto y claro que la crisis del 2008 no ha sido sino una oportunidad para destruir todos los avances logrados por el movimiento obrero, por la lucha de clases desde finales del siglo XIX hasta nuestros días. Es la reconquista del capitalismo, de lo que perdió ante las luchas sindicales y políticas obreras, ya fueran reformistas o revolucionarias. Es su reacción ante lo que tuvieron que ceder tras la derrota del fascismo europeo. Es el rearme de los ricos para ser más ricos y tener el poder. El poder absoluto.

En el mundo, la llamada “comunidad internacional”, es decir las potencias centrales capitalistas, están en retirada. Hay una guerra monetaria y comercial, y el Occidente judeo-cristiano la está perdiendo. Por eso ahora sus nuevos esclavos somos otra vez las clases populares occidentales, europeas, blancas y cristianas. Los obreros y obreras del Occidente, de Europa, de España, somos sus nuevos criados sin derechos para que ellos puedan competir y seguir enriqueciéndose en un mundo que se les escapa.

No son sino vulgares ladrones que nos roban nuestra salud, educación, jubilación, trabajo digno, para mantener sus bancos, saldar sus deudas, las suyas. No la deuda pública, eso es mentira, sino la deuda que han generado ellos.

El PP es el partido de los ricos. Pero todavía no ha surgido con fuerza el partido de los pobres. Los pobres somos nosotras, las clases trabajadoras, las y los que creen fatuamente ser de “clase media”. Pero mientras tanto tenemos los movimientos sociales, las plataformas de resistencia y los sindicatos. A pesar de todos los pesares.

A los sindicatos que afirman ser todavía mayoritarios hay que exigirles más lucha, compromiso, activismo y pedagogía social y de clase. Si no saben hacerlo –es humano, pues llevaban años sin movilizar- que pregunten. Los nuevos movimientos sociales deben ser conscientes de sus limitaciones, pero también de que las cosas no se solucionan con manifestaciones limitadas y pequeñas concentraciones y desconfianza, mucha desconfianza. Hace falta fraternidad, educación popular y convergencia. Menos cálculos y más sacrificios. Más ejemplo personal y más decisión. Cuando hace años se renunció a la lucha de clases, se dejó el camino abonado a los ladrones que ahora nos dominan y los banqueros que nos atracan. Cuando se dejó de hablar claro, las clases populares, el pueblo, se quedó huérfano y se sintió solo muy solo.

La maldita modernidad que sustituyó a las ideas y le fe en un mundo nuevo fueron sustituidas por la gestión eficiente. Que resultó ser muy eficiente, pero para banqueros, poderosos, grandes industriales, grandes comerciales y grandes mafiosos que no pagan impuestos y encima tienen la desvergüenza de afirmar que el estado social es inviable y no puede mantenerse.

Hay que ir a los barrios y a los pueblos y decir alto y claro que mienten como bellacos y nos confunden para robarnos. Que sí hay dinero, hay de sobra, pero lo tienen ellos y para ellos, para sus yates, sus fincas, sus putas, sus queridos, sus chalets de lujo, sus múltiples vacaciones, sus reyes inútiles y vagos.

Solo les frenaremos si nos temen. Basta de paños calientes. Somos más, muchas más. Pero nos tienen aborregados frente al televisor que cuenta mentiras, nos engaña y nos divide.

Solo acciones valientes, decididas y la preparación ya de una huelga general indefinida con el correspondiente trabajo de educación previo imprescindible nos pueden sacer de encima a esa piara de chorizos que nos gobierna. Pero sin sectarismos, sin recetas grupusculares, sin dirigentes de café. Unión, acción y valor. Decisión para el cambio.

Hay derrotistas que dicen: mirad a Grecia, múltiples huelgas generales y nada. Mentirosos cobardes, en Gracia están levantando una fuerte resistencia y tienen alternativa política propia y construida en las luchas y la confluencia. Aquí todavía NO HAY NADA SEMEJANTE. Pero debemos construirlo y es urgente el hacerlo.

Este otoño no debe ser caliente, debe ser ardiente.

Congelan y bajan las pensiones. Nos roban las becas. Nos hacen pagar las medicinas en las camas de los hospitales. Nos despiden cuando les da la gana aún ganando dinero ¿Y qué pasa? Nada. Encima las compañías eléctricas nos suben la luz a pesar de sus ganancias, y este invierno mucha gente pasará frío en sus casas y volverán los braseros de picón y nada de nada. Ya ha llegado la hora de plantar cara. Ha llegado la hora de la dignidad. Ha llegado la hora de que paradas, parados, pensionistas, que no tenemos nada que perder, nos rebelemos.

Gentes pobres, humildes, no les hagáis caso. No os creáis sus patrañas, solo os quieren, nos quieren robar.

Pero sabed, gentes esquilmadas y engañadas, que sí tenemos alternativas, sí sabemos lo que hay que hacer, sí tenemos esperanza en el reparto y, sobre todo, que sí es posible vencerlos.

¡¡Pero que más nos tienen que hacer!!

Nos suben la luz y pagamos el recibo: comeremos menos pollo.

Nos bajan y/o congelan la pensión y callamos: solo comeremos verdura hervida y pescado congelado una vez a la semana.

Nos congelan los sueldos por cuarta vez consecutiva: No haremos huelga, porque nos descuentan encima 80 euros y claro…

Nos roban, echan al paro, les quitan las becas a nuestros hijos: pero… es que con la de crisis que hay y el poco dinero público que tienen los gobiernos, pues claro…

Nos imponen el copago sanitario: pero claro, es que es para darle el dinero a los bancos y pagar su deuda con Alemania, y las deudas hay que pagarlas.

Pueblo de borregos, desinformados, triperos ante el televisor, sumisos con mente de esclavos: Esa es la mayor parte del pueblo español. Mucho protestar de boquilla pero luego solo ver la tele-basura y comentar lo guapa que se está poniendo Leticia poco a poco, gracias a nuestra pobreza.

Ya lo dijo Franco, todo atado y bien atado. Nos asesinaron a los y las valientes. Nos metieron en el consumo y la hipoteca y acabaron con la resistencia.

Nos dijeron que la política era mala y en lugar de acabar con los malos políticos traidores y servidores de los amos o crear nuevos sujetos políticos nuestros y con los nuestros, nos quedamos en casa, no votamos o lo peor votamos a nuestros enemigos.

Nos dijeron que la lucha de clases era una antigualla y Marx estaba pasado de moda. Nos robaron las ideas y la fé en un mundo nuevo con reparto, justicia, igualdad y socialismo y ahora somos eso, sus esclavos.

Hay tanto que recuperar, comenzando por los barrios pobres y de los y las desheredadas. Hay tanto que hacer…

Volvamos a recuperar la dignidad, la política, la esperanza en que el mundo, debe cambiar y dejemos de creer en los profesionales de la banca, la academia, la gran empresa, la política y volvamos a ser militantes. Comencemos a ser activistas. A los trabajadores y trabajadoras nunca nadie nos ha regalado nada.

Por ahora nos parecemos más al pueblo que, dominado por frailes y aristócratas, gritaba “viva las caenas” en 1808, que al heroico pueblo de nuestros padres, abuelos y bisabuelos que gritó “Viva La República” o “No pasarán”.

Exijamos que los ricos y los bancos y las grandes empresas paguen impuestos, y que la reforma laboral sea abolida. No a los recortes y sí a la vida. Exijamos la república justa de las y los iguales y echemos a la morralla criminal que nos atraca y nos domina. La lucha de clases es nuestra única fuerza, pero la nuestra frente a ellos y comencemos a organizar una HUELGA GENERAL INDEFINIDA.

Manifiesto por un sistema público de pensiones o desmontado las mentiras de los “sabios” neoliberales

Manifiesto en Defensa de un Sistema Público de Pensiones

“Descuélgalo” y firma, difunde y lucha. Pensionistas y futuros pensionistas a la calle y a la movilización.

O nos temen o nos aplastarán.

Esto no es una crisis, es la guerra de clases de los ricos y poderosos contra las clases populares, para recuperar los espacios que el capitalismo perdió desde el siglo XIX.

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