“El nacionalismo catalán controla el Parlamento a pesar de que a Mas le ha salido muy mal la jugada”

Afirma que estas elecciones serían para Artur Mas como “el parto de los montes”, puesto que de los comicios se esperaba mucho por parte de CIU y el batacazo ha sido importante

ImageAudio de la entrevista

SB-Noticias.- El politólogo Carlos Martínez, miembro promotor de Construyendo la Izquierda y de Socialismo 21, valoró en declaraciones a La Trapera de Radio San Borondón los resultados de las elecciones catalanas de este domingo y dijo que no cabe duda de que la suma del nacionalismo de centro-derecha, centro-izquierda e izquierda controla el Parlamento catalán y que las fuerzas “españolistas” han quedado relegadas a un segundo plano.

Aseguró que para Mas estas elecciones han sido como el parto de los montes, puesto que desde CIU se anunciaban las elecciones como un acontecimiento histórico por los resultados que preveían y sin embargo no solo no han conseguido la mayoría absoluta sino que han perdido 12 escaños con respecto a hace dos años y añadió que la conclusión es que muchos sectores de la derecha catalana que tradicionalmente habían votado a CIU en esta ocasión lo han hecho a otras formaciones de centro-derecha españolistas ante el temor de la independencia.

Martínez explicó que se ha comprobado un trasvase del nacionalismo de derechas de CIU hacia el nacionalismo de centro-izquierda de ERC, como igualmente habría que destacar la entrada de Candidatura d’Unitat Popular (CUP) que con tres diputados sitúan en un Parlamento europeo por primera vez a una fuerza política con muchas conexiones con la izquierda alternativa y movimientos sociales como el 15M.

El también presidente de ATTAC Andalucía, valoró la ligera subida de ICV-EUiA, coalición que pasa de 10 a 13 escaños gracias al crecimiento de más de 120.000 votos logrados ahora con respecto al 2010, aunque no deja de reconocer que había unas expectativas que no se han logrado cumplir en estos comicios.

En el caso del PSC-PSOE, hablamos de un partido que continúa con la caída libre iniciada en las pasadas elecciones generales, constatada en los pasados comicios vascos y gallegos puesto que no debemos perder de vista que en esta ocasión ha perdido 8 diputados y ha pasado a ser la tercera fuerza del arco parlamentario catalán.

Para quienes desde el PSOE de Madrid tratan de minusvalorar lo sucedido alegando que se han salvado los muebles, les recuerda que Cataluña siempre ha sido una comunidad con muchos apoyos socialistas y que de las dos provincias que más votos han dado siempre a ese partido, una de ellas es Barcelona, detrás de Sevilla, sin embargo en esta ocasión la capital catalana ha dejado de ser bastión socialista.

Afirma que si en Sevilla se hubieran obtenido tan malos resultados como los logrados por el PSOE en Barcelona, los socialistas se abrirían las venas, sin embargo los socialistas barceloneses disimulan los resultados cuando realmente no tiene disimulo posible, de tal modo que se puede afirmar sin temor a fallo que la crisis que está viviendo el PSOE de la provincia de Barcelona es la que está viviendo de forma generalizada el partido en todo el Estado.

Sobre el populismo derechista de Ciutadans (C´s), considera lógico que haya logrado esta formación un crecimiento de 3 diputados con respecto a 2010, aumento basado en la apuesta independentista de Mas, no en vano hablamos de que votantes tradicionales de CIU pero españolistas ante el temor de la separación han preferido dar su voto a esta formación de centro-derecha, aunque destaca que lo peor de este dato es que podríamos estar hablando de una fuerza que se asemeja a organizaciones de ultraderecha europeas con cierto rostro amable, al menos por ahora.

Sobre los resultados del PP, el aumento logrado no es significativo y se debe fundamentalmente al posicionamiento de CIU sobre la independencia catalana, no en vano hablamos de que les han votado sectores del catalanismo descafeinado que prefieren seguir ligados a España por razones económicas, aunque que no ha dado para dejar de ser la cuarta fuerza parlamentaria.

Carlos Martínez concluye asegurando que no cabe duda de que a pesar de ganar las elecciones con mucho margen a Artur Mas le ha salido muy mal la jugada, puesto que los soberanistas catalanes le han dado la espalda y han votado a ERC y destaca la imparable caída del PSOE, el hecho de que el PP no pueda sacar pecho de su crecimiento porque ha sido minúsculo y el crecimiento de las formaciones reales de izquierdas, aunque ICV-EUiA no haya cubierto sus expectativas de crecimiento.

Grito

Muchas personas hemos llegado a la conclusión de que hace falta una especie de Frente Amplio Antineoliberal o algo similar. Una SYRIZA en el estado español. Un proceso de alianza político popular que acabe con la política de austeridad impuesta y con la democracia de bajísima calidad que sufrimos, que permite que la banca sea impune e intocable y el capitalismo alemán y anglosajón nos dominen y humillen.

¿Pero por qué no comenzamos a construirla? ¿Qué fuerzas telúricas se oponen? ¿Qué traición se está urdiendo contra los pueblos del Reino de España? Unas veces por egoísmo, y otras por espíritu de secta, logran que no se dé ni un paso. Tal vez ha llegado ya la hora de pasar de aparatos y aparatillos políticos y comenzar a construir el actor político que las personas necesitamos imperiosamente ante esta situación de debacle, empobrecimiento y atraco colectivo que sufrimos.

La lista de injusticias se incrementa cada día. Las estafas al pueblo de la banca, los gobiernos y casi todos los partidos, por no decir todos -pues todos tienen un muerto o dos al menos en su armario- nos dejan inermes y sin esperanzas. Nadie nos defiende y todos los días en todo el estado, ya sea en Galicia, Valencia, Madrid, Catalunya, Andalucía o Extremadura… Nos roban, despiden, desahucian y nos encadenan a su maldito objetivo de déficit y su mal llamada deuda pública.

La deuda de millonarios, banqueros y grandes constructores inmobiliarios, se ha convertido en la deuda de todas y todos y, al objeto de pagarla, estamos siendo victimas de un genocidio social cruel, de una guerra de clases sin piedad y sin prisioneros. Nos están matando lentamente -a los viejos y dependientes por la vía rápida- mientras seguimos impasibles esperando que alguien haga algo.

Es cierto que el 14N hemos comenzado a reaccionar. Los precarios, estudiantes, los y las sin empleo y los obreros y obreras hemos vuelto a coincidir en piquetes de esperanza y lucha, en paros y en la calle. Es cierto que la Cumbre Social ha estado y está. Es cierto que la PAH, con su acción diaria y heroica, nos da esperanzas. O que jóvenes economistas críticos y asambleas del 15M comienzan a vislumbrar el que hacer. Pero también lo es que nos hace falta el instrumento político que nos haga ser eficaces y arroje al olvido a esta derecha cruel, ultraliberal y sin escrúpulos que nos domina.

No podemos esperar más o lo próximo será encadenarnos. Oskar Lafontaine y Mélenchon han llamado a una revolución ciudadana internacional. Bien, pues vamos allá, pero ¿donde, como, con quién? Tienen razón, muchas y muchos llevamos tiempo diciéndolo. Manos a la obra, cada cual en su pueblo, ciudad o centro. Hay propuestas y llamamientos en el conjunto del estado, desde las Mesas de Convergencia, el 15M y lo que fue DRY o el PRC, las asambleas de barrio o de economía alternativa, la Cumbre Social, el Foro Cívico, ATTAC, o las más políticas y/o politizadas como Socialismo21, Construyendo La Izquierda o la realidad gallega de AGE, ya en marcha pero sin confluir, sin converger todavía de forma eficiente y real. Todos ellos llaman a la convergencia, pero todavía no nos hemos visto y encontrado. Como dicen en Cádiz: nos vamos a comer un mojón. Yo, el loco Carlos, grito pidiendo ¡comencemos de una vez!. Como ciudadano humilde les exijo que, teniendo acuerdos y proyectos como tienen, nos reunamos de una vez.

Que se vayan todos y comencemos nosotras y nosotros. Ellos, los aparatos, están en lo suyo, sus congresos y conferencias, sus encuestas, sus repartos. Sin política y sin convergencia política no haremos nada y nos hundiremos cada vez más en la miseria. Prefiero hacer reír que engañar.

Precisamente nuestra incapacidad es la culpable. La culpa no es de otros, es nuestra. Es cierto que hay un caldo de cultivo que antes no había, pero los pensionistas amenazados, los sin trabajo y los jóvenes sin futuro, necesitamos algo más que palabras. Las buenas gentes y honradas militancias de los partidos, que están por esto, que además llenan los espacios convergentes, todos ellos en una demostración que la actual forma de funcionar los partidos ni les llena, ni les ilusiona y por ello buscan y practican la militancia social en otras instancias -en las nuestras- lo deben exigir en sus espacios o bien al menos echar una mano más decidida todavía a la tarea común de la revolución ciudadana.

Nadie nos regalará nada. Nos necesitamos todas y todos y también necesitamos a las personas y entes político-sociales que crean en esta tarea. los ejemplos del MVR y el Gran Polo Patriótico, el Frente Amplio de Uruguay, la Alianza PAIS, el MAS, Die Linke, SYRIZA y otros nos deben animar.

De cuando el Socialismo es travestido de liberalismo-progresista o dar gato por liebre. Por una aportación socialista al futuro próximo

No es mi ánimo terciar en la crisis del PSOE o de la socialdemocracia en el conjunto de Europa. Tampoco lo es el atacar gratuitamente a los detentadores jurídicos de las siglas que idearan al alimón Pablo Iglesias y Jaime Vera. Para ambos líderes sociales y socialistas, lo importante eran las ideas, el contenido y las acciones a llevar para concienciar a la clase obrera -de hecho, la voluntad de Pablo Iglesias era denominar Partido Obrero a secas al que fundó- así como de la necesidad de organizarse en primer lugar, al objeto de defenderse actuando políticamente y de construir una sociedad sin clases y con la propiedad colectiva de los medios de producción y de consumo, como objetivo.

Así pues, el primer entuerto a deshacer es el de confundir una idea de emancipación, reparto, lucha contra la explotación y la creación de una nueva sociedad justa, sin dominadores ni dominados y con los medios de producción socializados y públicos, es decir una sociedad no capitalista, ni clasista, con un partido político determinado cuyas propuestas públicas, ni se plantean -hace algunos años- por ejemplo nacionalizar la banca, las industrias básicas y estratégicas, las telecomunicaciones, la energía o la creación de una amplísima red de economía social, que ponga en manos de las clases trabajadoras las empresas y las tierras. Un partido al que todo esto le suene a sanscrito, o a antiguo, sencillamente no es socialista. Puede ser otra cosa, pero sintiéndolo mucho no es socialista, que siendo ya virtuales, y según la Wikipedia, el socialismo es:

El socialismo es el control por parte de la sociedad, organizada como un entero, sobre todos sus elementos integrantes, tanto los medios de producción como las diferentes fuerzas de trabajo aplicadas en las mismas. El socialismo implica, por tanto, una planificación y una organización colectiva

Esta es pues la descripción que aparece en Internet -y, por cierto, no corregida por nadie- representada además junto a una imagen de Carlos Marx, cuyo yerno Paul Lafargue constituyo el primer núcleo marxista español que daría origen al PSOE y la UGT, en contraposición a una AIT en la que el anarquismo era mayoritario en su Federación española. Así pues y de una vez dejemos de pensar en el PSOE cuando en el Reino de España, hablemos de Socialismo, en nuestros días.

Escrito esto, tengo que opinar necesariamente que los partidos solo son instrumentos con objetivos y propuestas dirigidas a la sociedad, pero nada más. Y por supuesto no son un fin en si mismo, de hecho en el estado español esto ha generado un gran rechazo y desprestigio de los mismos y no puede indisociarse de la aparición del 15M.

Así pues si alguien habla de socialismo, es porqué cree en una sociedad diferente y todos sus actos se encaminan hacia su construcción. El primer paso será pues denunciar las injusticias del capitalismo y mostrar que hay otra forma de hacer las cosas, informando y haciendo pedagogía, pero también tratando de crear e instituir paulatinamente o mediante una revolución de las clases populares. El Socialismo también puede comenzar a construirse de forma democrática y mediante una victoria electoral como la de Salvador Allende y la Unidad Popular en Chile, Hugo Chávez en Venezuela o Evo Morales en Bolivia.

El segundo paso será buscar la justicia social, la democracia tanto política como económica y el reparto desde el gobierno del estado. No la colaboración o el fortalecimiento del propio sistema capitalista y sus instituciones. En este espacio temporal, podemos hablar de leyes justas, democracia participativa, reparto del trabajo, favorecimiento de la economía social y nacionalizaciones y/o socializaciones, conviviendo con un sistema mixto económicamente hablando y en tránsito hacía una sociedad mejor. No solo mediante los pilares del llamado bienestar activos, sino profundizando en el cambio atacando el poder económico de las oligarquías mediante bancos públicos, empresas estatales, intervención y regulación económica, control de movimientos de capital, exigencia de transparencia bancaria, fomentando también bancos éticos y cooperativas. Potenciando los elementos de poder popular como son los Consejos Comunales y Ayuntamientos participativos.

El construir el socialismo exige de un esfuerzo internacional e internacionalista. El buscar alianzas políticas con los pueblos que luchan por la justicia y su emancipación, sus organizaciones sociales y políticas y los gobiernos que aplican fuertes correcciones sociales tendentes a la redistribución de la riqueza y la nacionalización de sus recursos naturales. No es pues de socialistas favorecer alianzas imperialistas militares (recordemos que la II Internacional se rompió con el estallido de la Guerra Mundial de 1914, y que muchos socialistas -incluidos los españoles- estuvieron en contra de la misma), pero tampoco formar parte de instituciones, clubs y centros de pensamiento tales como el Club Bildelbeg o la Trilateral destinados a combatir el socialismo, las luchas emancipadoras de las clases trabajadoras y garantizar el dominio de los poderes financieros, extractivos e industriales del capitalismo, actualmente también del neoliberalismo.

El tercer paso será encontrar la vía al socialismo. El socialismo no podrá ser con capitalismo, es lo contrario, ni tampoco sin democracia, cuando esto se ha olvidado ha fracasado. Pero democracia es el gobierno del pueblo y no el derecho a la propiedad privada. De hecho los mercados rebajan siempre la calidad democrática e imponen mediante su dominación cultural, el pensamiento.

Alguien tras leer estos párrafos se burlará y los atacará afirmando son antiguos y demagógicos. Incluso afirmará que el socialismo ya no es eso. Para rebatirlo deberá defender posiciones liberales, o demócrata-cristianas o una mezcla de ambas, pero esto lo ocultará al objeto de confundir y desprestigiar. Lo moderno es claudicar ante los poderes. Lo antiguo es oponerse a la dominación de la banca y los mercados. No hay solución ya diferente al mercado y se hará en nombre de ideas ya fracasadas y tan antiguas o más como las liberales-conservadoras, aunque se disfracen y pinten de colores, o bien apoyando un sistema, el capitalista, llamado eufemísticamente de Mercado, que ya iniciado el siglo XXI está reventando por los cuatro costados y creando grandes sufrimientos a la humanidad poniéndola en peligro gracias a la destrucción de los ecosistemas.

Buscar un capitalismo de rostro humano es un fracaso, pues el capitalismo no es ni puede ser humanista. Pretender asociar democracia a mercado, es una idea liberal, pero no socialista y el último fracaso de esta idea lo protagonizó el anterior presidente de la República Francesa Sarkozy. Otra cuestión diferente es pretender contra-argumentar con que se es socialdemócrata y que por tanto no se pretende llegar más que a la construcción de un estado del bienestar “sostenible”.

El socialismo tiene varias escuelas. No podemos hablar de una sola corriente de pensamiento socialista. Podemos remontarnos muy lejos para hablar del mismo. Pero cuando esta doctrina de cambio y redención emerge es realmente en el siglo XIX, al objeto de aclararnos y poder referirnos al mundo contemporáneo. Ciertamente podemos situar a Carlos Marx en la centralidad de las ideas socialistas o del socialismo moderno y de su árbol nacen las ramas. Pero sería incierto llegados a este punto no hablar del socialismo kantiano o del fabianismo, no propiamente marxistas, si bien el propio revisionismo de Eduard Berstein sitúa siempre a la clase obrera en la centralidad de la política y en la abolición de las clases su objetivo. Para Lasalle o Berstein la instauración de la democracia plena sin privilegios de clase, la democracia económica y la planificación, son imprescindibles. Es pues Berstein un reformista del marxismo, pero no solo no abjura de él, sino que se ve obligado a justificar sus propuestas de reforma. Por cierto, en 1904 el PSOE se posiciona a favor de las tesis marxistas ortodoxas y se opone a las de Berstein. Pero es cierto que existen escuelas socialistas socialdemócratas y por tanto gradualistas, pero jamás dejan de plantearse una intervención económica y sobre la economía y de superar la sociedad burguesa. Hasta la aparición, claro está, de la verdadera causa de rigor mortis en la socialdemocracia como escuela de origen socialista: la tercera vía.

Besteiro, abstracción hecha de su intervención en el golpe de Segismundo Casado al final de la Guerra Civil, es un pensador marxista. Sus libros así lo atestiguan y su posición “accidentalista” en cuanto a la forma de estado tiene lugar en el contexto del estado burgués, puesto que su aspiración -la de Besteiro- es la de un estado socialista con el poder en manos de la clase obrera y una democracia plena instaurada, pero sin poder burgués.

Es pues en estos momentos posible afirmar, que incluso las posiciones reformistas y gradualistas de los socialdemócratas obreros de inicios del siglo XX e incluso bien entrado este, mereciendo aquí la cita Olof Palme, nada tienen que ver con las claudicaciones de la construcción de la Unión Europea, ente neoliberal y por tanto privatizador por excelencia, la aceptación de “un estado del bienestar sustentable” ¿? O la astracanada de que bajar los impuestos es de izquierdas.

Por todo esto la socialdemocracia entra en crisis. Lo hace porque su modelo actual es el capitalismo y se desarrolla en el capitalismo. Deja de creer y practicar la lucha de clases en una sociedad tremendamente injusta y que sufre, no ya la lucha sino la guerra de clases de los ricos contra los pobres. Confunde al precariado urbano con titulación universitaria pero sin trabajo y sin futuro con sus padres, no entiende su lenguaje. Pacta no ya una alianza de clases en pro de la democracia y la justicia social, sino directamente con la oligarquía. Oligarquía europea y española, el establishment madrileño en el caso del Reino de España. Como mucho, se alía con las burguesías vasca y catalana.

El posible papel del socialismo ante la crisis de régimen

Así pues, propongo que los y las socialistas de Reino de España, construyamos nuestra alternativa en torno al Socialismo del siglo XXI, de forma que este se ponga en lucha junto a las clases populares empobrecidas y el precariado urbano sin futuro, reivindicando la democracia económica y buscando la alianza con las restantes fuerzas y familias de la izquierda plural, muchas de las cuales también se reivindican del socialismo.

Los Socialistas y las Socialistas siempre nos manifestamos en contra del sectarismo y de las imposiciones. Creemos que las alternativas políticas se presentan para GOBERNAR. Nuestros programas son de Gobierno, no de mera critica o rechazo. Sabemos que sin el gobierno nada se puede comenzar a cambiar. Pero estamos también hartas y hartos, con un profundo hartazgo de ver llegar personas que creíamos compañeros y al alcanzar el gobierno, a cambio de unas cuantas reformas, algunas de ellas ciertamente importantes sin embargo ver como han consolidado el poder de la oligarquía tradicional española. Ver una banca privada cada vez más poderosa y consentir el desmantelamiento industrial obedeciendo las órdenes del capitalismo alemán y francés.

Las palabras son claves, y modernización y hallar nuestro hueco en la globalización, no son nuestra seña de identidad.

El partido no es un fin en si mismo. Los partidos además sufren un gran desprestigio y para escarnio de los que tal han conseguido, el que fundará Pablo Iglesias sufre el desprecio del precariado culto urbano y el de gran parte de las clases populares empobrecidas, además de una pérdida del tino y del rumbo político ya irremediable. Por eso los Socialistas y las Socialistas hemos de buscar y encontrar nuestro camino. Esto les da miedo a algunas personas y además sienten la tentación del la secta. La solución creo es abrirse y caminar y contagiarle a las izquierdas comunes y varias, la férrea voluntad de gobierno, de gobernar para el cambio y la transformación y de aglutinar a las clases populares, con un programa antineoliberal, una acción política lejos de dogmatismos y de tutelas autoritarias así como la imprescindible construcción de una actor político democrático, es decir por elección, todo electo y elegible democráticamente, cada persona comprometida un voto, revocable y solidario, amable y alegre. Pero sobre todo contribuir a volver a movilizar políticamente a tantas y tantos socialistas, que engañados y cansados de tanta renuncia, están en sus casas o no encuentran su espacio propio, al objeto de volver a intervenir llamadas y llamados por personas de su propia tradición.

La situación que vivimos de profunda crisis de régimen, no solo de recesión económica, así como de ataque genocida a las clases populares exige de nuevas y renovadas fuerzas políticas, con nuevos leguajes y estructuras más amplias y participativas que nos permitan enfrentarnos con éxito al neoliberalismo, pero también alcanzar el poder, al objeto de impulsar un gobierno de izquierdas en Europa que le plante cara a la troika (FMI, BCE,UE).

¿Ahora qué?

Tras las movilizaciones y luchas desde Septiembre hasta el 14 de Noviembre de 2012

Siempre podemos esperar a que otras u otros piensen por nosotros. Siempre habrá personas que creerán que la decisión es solo de ellos. Yo me permitiré la impertinencia de opinar y de proponer. No deseo halagar a nadie, pero creo que debemos hablar y exponer con decisión y fraternidad.

Hemos llegado hasta aquí con la complicidad de muchas y muchos y el empeño colectivo más o menos coordinado. La aparición de nuevos actores como el 15M o la C25S también ha sido no solo importante, yo diría decisiva. Permitidme la contundencia, pero los movimientos sociales sí hemos estado a la altura de las circunstancias.

La convocatoria de Huelga General el pasado 14 de Noviembre por parte de la Cumbre Social, pero también la CES y apoyada por todos los sectores opuestos a los recortes y la austeridad, aunque también al neoliberalismo, así como por parte de los y las que cuestionamos el régimen del 78, hemos facilitado y animado a que varios millones de personas hayan salido a la calle. El malestar es patente. Hay que seguir la lucha que tan solo ha comenzado, pero que ya comienza ha encontrar eco en una sociedad harta, dispuesta -y eso es seguro- a lanzarse a la calle. Esta lucha social tiene dos patas fundamentales: la Cumbre Social y también el legado del 15M y las asambleas barriales y populares que lo continúan. En ambos casos las y los sindicalistas, tanto de los sindicatos mayoritarios como más radicales han jugado su papel importantísimo e imprescindible, pero junto a ellos activistas altermundistas, ecologistas, vecinales, de consumo justo y responsable, feministas y por la acción solidaria, hemos confluido, sin olvidar a sectores del precariado urbano y personas sin trabajo, sin casa, sin futuro. Esa ha sido la salsa imprescindible que está ligando el guiso de la lucha social.

Cierto es que hemos tenido el decidido apoyo de partidos políticos. Unos que siempre han estado en esto y otros de forma oportunista, advenediza y calculada, que han decidido unirse ya tarde. Pero la izquierda social y transformadora ha concurrido siempre, y lo ha hecho, además, con brío. Si bien hay que reivindicarlo alto y claro, los movimientos sociales (Asociaciones socio-políticas, sociales, sindicales, vecinales, plataformas y asambleas de barrios y plazas) no solo hemos estado; no, es que somos los que hemos convocado, acompañado y luchado, junto a tantas personas y actores políticos.

La política es imprescindible. Los partidos y coaliciones necesarios para articular la respuesta socio-institucional y transformadora. Pero la sociedad activa española ya no se organiza solo en base a los grupos políticos -por cierto, tampoco en el pasado, basta recordar la gran influencia histórica de la UGT, la CNT, o las CCOO durante el tardo-franquismo-. Es más, estos -los partidos- sufren un merecido rechazo en muchas ocasiones (la mayoría), si bien injusto en algunas otras.

Pero afortunadamente esta ola social en lucha está dando la cara y además auto-organizándose mejor de lo que cupiera prever.

Es cierto que persisten desconfianzas. Pero los sindicatos -incluidos los mayoritarios, incluso estos con más saña- están sufriendo tan duros y ultraderechistas ataques que hace falta mucha miopía o sectarismo como para no vislumbrar que la extrema derecha, las patronales y los conservadores, desean su aniquilación, puesto que están demostrando ser un elemento catalizador y organizador de la protesta obrera y de sectores de empleados públicos y privados muy importantes. Las clases trabajadoras tienen una articulación sindical, y las críticas a sus burocracias -a veces merecidas- no pueden situarnos junto a las turbias y fascistas tertulias de “Interconomía” y similares, o medios afines al PP y la patronal.

La Cumbre Social, en la que están incluidas más de cien organizaciones -entre las cuales se encuentran ATTAC, Socialismo21 o las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción, junto con CCOO, UGT, USO y la Confederación Intersindical- es el espacio más organizado y fuerte frente a los recortes y las políticas de “austeridad”. Al pago de la deuda bancaria, ilegítima e incluso la publica –mucho menor está- antes que las personas y sus derechos, yo diría más bien a su costa. Esa es la realidad actual. La única oposición seria, contundente y que preocupa es la de las calles y las ocupaciones, las huelgas, los encierros y los boicots.

La mayoría absoluta del PP y los nacionalismos de derechas, junto al desfondamiento del PSOE, fruto de ser el iniciador de los recortes, modificador de la Constitución del 78 junto a la derecha y, por tanto, facilitarle el argumento jurídico a los ultra liberales para que toda la batería de medidas antisociales sean aplicadas. Pero también su craso error de acompañarle en el vergonzoso paripé de las medidas legales, al objeto de “paliar” los inhumanos efectos de los desahucios, lo que añade más rechazo todavía a esta muestra de bipartidismo excluyente y autista. La dirección del PSOE y sus aparatos locales y regionales debilitados tienen numerosas ataduras sistémicas como para resultar creíbles.

A esto hay que añadirles los esfuerzos por apoyar las luchas sociales, de la izquierda plural y las izquierdas nacionalistas –IU, CHA, ICV, Compromis, BNG, AGE,  ERC, etc.- pero con poca fuerza institucional, al menos para entorpecer los avances conservadores en materia de desregulación y privatización. La lucha institucional no dará resultado, pues la derecha y el socioliberalismo son mayoritarios, pero sí puede erosionar a los partidos del turno -y mucho- si es hábil, acompaña a las movilizaciones –sin pretender nada más que eso, acompañar- y se abre a una realidad que exige, para tener éxito, la convergencia socio-política. Pero claro, sin administrar recortes por un lado y movilizar contra el déficit por otro, haciéndolo al mismo tiempo. Donde pueda gobernar la izquierda no debe someterse a la austeridad. En Andalucía, el Gobierno de progreso debe declararse insumiso y enfrentarse frontalmente a los recortes. Ningún recorte sin buscar excusas ni atajos, cueste lo que cueste, buscando la complicidad del pueblo y huyendo de burdas explicaciones reaccionarias como la existencia de supuestos enchufados que, por otra parte, resultan ser trabajadores, no responsables ellos y ellas de su contratación.

Por eso me reafirmo. La Cumbre Social debe ser responsable y consciente de la gravedad de la misión que tiene entre manos y de la ocasión histórica que le ha tocado vivir. La Cumbre Social debe reunirse inmediatamente, evaluar y proponer ya un calendario de nuevas movilizaciones que, propongo, se coordinen con las de la Alter Summit o Cumbre Alternativa europea lanzada en el reciente Foro Social Europeo de Florencia. Las propuestas de Florencia 10+10 creo deben ser estudiadas y sus llamamientos a la convergencia de las luchas entre movimientos sociales, incluidos los de indignación, los sindicatos, asociaciones por la justicia social y personas reconocidas con prestigio intelectual y que están enfrentándose al pensamiento único, las doctrinas neoliberales y haciendo pedagogía frente a las mentiras que los media públicos y privados nos cuentan.

Los Movimientos de resistencia, denuncia, las Plataformas y la Cumbre Social deben buscar su lugar de encuentro y de unidad de acción. La lucha es contra el sistema, pues el sistema ha emprendido una guerra de clases poderosas y ricas contra nosotras y nosotros. El sistema ya ha entrado directamente al genocidio de personas mayores pobres, discapacitadas y paradas y parados de larga duración acortando sus expectativas de vida. El sistema, privatizando la sanidad, acorta nuestras vidas y cercenando la educación, deja a los hijos de las clases trabajadoras sometidos a ser precarios el resto de sus vidas. La lucha es tan dura que requiere unidad, decisión, coherencia y ser participativa e inclusiva.

Pero la Cumbre Social también tiene la obligación de hacer POLÍTICA. La huelga general es política, claro, como lo son las manifestaciones contra la deuda, los recortes y el poder de la banca y financiero. Eso exige hacer política y favorecer un frente amplio antineoliberal, o cuanto menos facilitarlo, contando con las fuerzas y personas que siempre se han opuesto a las “reformas” y a la reforma exprés de la Constitución, puesto que si no nos dotamos de ese instrumento no hay recambio. La solución no está en que nadie alcance 20 o 30 diputadas y diputados mientras las derechas sigan pudiendo gobernar -como en Galicia- ante el hundimiento socioliberal. Tampoco está en aupar a un gobierno tipo “tercera vía”, timorato frente a la troika y que siga aplicando la contención y el déficit. La solución es plantarle cara a la troika y provocarla, exigiendo con contundencia la moratoria de la deuda, previa auditoria que elimine la ilegítima por privada. La solución esta en enfrentarse políticamente a la neoliberal Unión Europea, y eso desde un Estado grande y muy poblado daría miedo, por eso pretenden machacarnos y destrozarnos.

La Cumbre Social se debe coordinar con las clases obreras y populares del sur de Europa, de la Europa marginada y excluida y hacer frente común, pero igualmente conjuntada no solo con la CES, sino con la Alter Summit, estableciendo una solidaridad y movilización entre los pueblos de la vieja y decadente Europa frente a los culpables de la crisis. Culpables que, a pesar de ello, nos siguen gobernado. Gobiernos que siguen los dictados de los que, desde fuera de la democracia, nos gobiernan en nombre del capitalismo, como lo son los poderes financieros, los mercados.

La Cumbre Social, las plataformas reivindicativas y de denuncia social y los movimientos por la construcción y unificación de las izquierdas antineoliberales son, en mi opinión, fundamentales para construir el actor político que necesitamos ya.

Si podemos

El éxito de la jornada de lucha-huelga general del 14 de Noviembre debe servir para continuar avanzando en el proceso de lucha antineoliberal y de convergencia.

La Huelga General del 14N ha tenido factores que la convierten en algo diferente, un antes y un después. En primer lugar, el ser una huelga europea -o al menos del sur de Europa, pero con actos de apoyo en Alemania, Bélgica, Francia, Gran Bretaña, etc- es decir un acto internacionalista, visto además con mucha simpatía en América Latina. En segundo lugar, la convocante es la Cumbre Social, conglomerado de organizaciones sociales y sindicales muy plural y que le ha dado una impronta ciudadana a la convocatoria, añadiendo los conceptos de huelga de consumo, acción cívica e inclusión de amplios sectores de la ciudadanía arrojados del mundo formal del trabajo por el capitalismo financiero y ex-fordista que sufrimos. En tercer lugar, la dimensión inclusiva del movimiento estudiantil, obrero y de personas paradas y pensionistas en la lucha. Señalaría en cuarto lugar que estos diversos factores sin embargo están creando un caldo de cultivo que, al contrario de lo que pudiera parecer, está fomentado el espíritu de clase, la lucha de clases.

La clase de abajo, la clase no poseedora de capital financiero, la clase obrera de metalúrgicos, ferroviarios o dependientes con trabajo, pero hijos parados, estudiantes sin futuro o precarias y precarios, sin un contrato fijo como sus mayores, pero hermanadas y hermanados por la lucha. Los abuelos que conquistaron y consiguieron con sacrificios y cárcel el estado del bienestar y sus nietos que ya no lo disfrutan. Los autónomos y profesionales, proletarizados en realidad por franquicias, grandes empresas y cadenas alimenticias o comercializadoras transnacionales. Todas y todos hermanados por la guerra de clases que los ricos nos han declarado. El genocidio social que los bancos, poderosos, gobiernos conservadores y sistémicos, así como las grandes multinacionales nos han declarado, con crueldad, rapiña y violencia.

En este sentido hay que analizar la irrupción de los movimientos de indignados o el 15M, como nuevos e importantísimos actores en lucha. Es precisamente el precariado originado entre las personas de las llamadas clases medias empobrecidas y entre los hijos de clases trabajadoras que creyeron ser clases medias. Este precariado, culto, preparado y con infancias felices aterriza ahora en un mundo cruel y “dickensiano” sin esperanzas, y con unos políticos profesionales acomodados que les ignoran, no entienden su lenguaje y les excluyen o tratan de engañarles, lo cual inexorablemente conduce a una nueva rebeldía urbana, de gentes más inteligentes que los integrantes de la carrera política, cooptados por las oligarquías políticas en base a su nivel de sumisión, que no de preparación. Lo importante para la resistencia social, sindical y política alternativa es encontrar el cemento, que facilita el encuentro entre el sindicalismo, el movimiento social y lo alternativo. El enemigo es común.

Una nueva visión del conflicto está trasladándose a las calles de Europa esta vez, y en especial del Sur de Europa. El Sur ha sabido responder, y hoy Grecia, Portugal, Italia y el Reino de España están dando la talla. La lucha de los pueblos del sur está molestando profundamente a los dirigentes económicos y políticos conservadores, creando una gran confusión en las filas de lo que antaño fue la socialdemocracia, y hoy es tan solo una facción política en crisis a la búsqueda de un capitalismo con rostro humano. Ese es el quid de la cuestión, el capitalismo está en crisis y la crisis capitalista se quiere superar a espaldas de los de abajo. Para conseguirlo hay que eliminar todas las conquistas y derechos.

Lo cierto es que este 14N ha hecho ver cuestiones que hay que analizar y poner en el centro del debate, en mi opinión:

– Es necesario buscar un actor político que pueda, mediante un proceso convergente, transformar la movilización social en un sujeto político que nos haga transformar toda la marea humana que ya ha llenado avenidas y plazas y parado centros de trabajo, en una transformación seria y real que restablezca derechos y libertades perdidos, y posibilite el alcanzar una sociedad más justa y el reparto.

– Creo que la Cumbre Social y el 15M pueden -y deben- lograr puntos de encuentro y acción comunes. No estamos ya para tonterías. Los procesos ya se acompasarán o no, igual da. Lo importante ahora es encontrar una unidad de acción que el traspasar la lucha social de resistente a ofensiva, implica y exige.

– La Cumbre Social debe politizar claramente sus exigencias. De hecho una huelga general siempre es política. La necesidad de acabar con la reforma laboral y los recortes exige una nueva política, y ninguno de los que nos han traído hasta esta situación es útil. La reforma exprés de la Constitución del 78, además de inutilizarla, la parcializa a favor de bancos y poderosos, e impide el estado social. El problema es que no tenemos la fuerza política convergente capaz de alcanzar esas reivindicaciones y con voluntad de gobernar. Gobernar para cambiar, no para pactar con los poderosos o con sectores del sistema. Voluntad de ser mayoría social, no parte de la sociedad. Mientras tanto tenemos la Cumbre Social, pero nos hace falta más.

– La experiencia de lucha europea y de los pueblos del Sur de Europa nos obligará a fortalecer e integrarnos en la Alter Summit o Conferencia Alternativa europea. Es imprescindible. La CES, siendo muy importante, no es ya el único instrumento que puede impulsar la lucha de las clases populares europeas. La CES necesita de los movimientos sociales y alternativos, pues la lucha es global. Por tanto, solo una coordinación de fuerzas sociales, sindicales y personas reconocidas, honradas, austeras y sabias, a las que leemos, estudiamos y nos fiamos, puede promover una coordinación, conjunción y propuesta de luchas. El sindicalismo, que es muy importante y en el que yo creo, atraviesa algunas situaciones nacionales muy críticas y ha sido debilitado por el capitalismo y la legislación. También por el ultraliberal y reaccionario acerbo comunitario, es decir por la Unión Europea. Luego necesitamos nuevas fuerzas e iniciativas. La Alter Summit puede ser ese ente a nivel europeo.

– En el estado español no hay libertad sindical. En el Reino de España se ha instaurado un régimen autoritario que condiciona e impone a los habitantes de este estado una legislación restrictiva, y que facilita a los grandes empresarios, bancos y a los ricos y poseedores todos los derechos, y además les protege con unas fuerzas policiales y de seguridad a su exclusivo servicio. Este régimen autoritario posee unos medios de información a su servicio, tanto privados como públicos, que falsean datos, la realidad y la visión social y del mundo. Criminalizan todo acto de insumisión, protesta o simple reivindicación democrática. Establecen una férrea censura sobre la familia real, excrecencia medieval imprescindible para mantener su dominio e imponer la falta de democracia que sufrimos. La democracia que se sufre en el Reino de España es de una calidad pésima y nos asemeja más al Reino de Marruecos que al de Suecia o Noruega.

Tras estas reflexiones, creo que el 14 de Noviembre ha sido un éxito de las clases trabajadoras. La falta de libertad sindical y de democracia ha arrojado a millones de personas a las calles. Las alianzas sobre el terreno conseguidas hay que mantenerlas y conquistarlas como permanentes.

Me permito solo terminar con un ejemplo de lo que podemos hacer: Fathi Chamky, portavoz de ATTAC-CADTM de Túnez, compañero y amigo, altermundista y marxista revolucionario y anticapitalista, encarcelado en la dictadura, en Florencia me contó lo que ahora las izquierdas plurales están haciendo en Túnez. Hicieron la revolución y acabaron con la dictadura de Ben Alí. Tras acabar con el régimen mafioso de Ben Alí, ganaron las elecciones los islamistas y estos siguen practicando las mismas políticas neoliberales que la dictadura pro-occidental, por lo que ahora han constituido un Frente Popular, al objeto de en la lucha ganar la confianza del pueblo y junto a los Sindicatos, la UGTT, asociaciones -ATTAC entre ellas- de derechos humanos, feministas y partidos políticos de izquierdas, marxistas para los tunecinos, así como revolucionarios, es decir los que no apoyaron la dictadura. Todos agrupados en el Frente Popular tratan de poder cambiar el panorama político y aplicar medidas antineoliberales y de justicia. Ojalá aquí fuéramos capaces. Yo al menos, pero se que muchas personas más, sí nos atrevemos a hacer esta propuesta. La cuestión es sencilla: todas y todos los antineoliberales unidos frente a este estado de cosas. En Europa hace falta un gobierno de izquierdas (he dicho de izquierdas) que rompa la dinámica liberal-autoritaria que sufrimos ¿Seremos capaces?