Por un poder ciudadano

POR UN PARLAMENTO SOCIAL
POR UNA HUELGA DEL EURO-SUR
POR UN PODER CIUDADANO

Grupos neoliberales y de derecha extrema salieron a la calle este 27 de julio con consignas confusas y mentirosas. Atacaron a los políticos y a la política, diciendo que todas y todos son iguales. Estas proclamas, además de ser falsas, dejan a la ciudadanía indefensa frente a la banca, los capitalistas, el PP y el resto de partidos sistémicos y dinásticos.

Desde Construyendo LA IZQUIERDA defendemos la necesidad de que se vayan todos los neoliberales y todos los corruptos, pero no todos los políticos. No es justo criticarlos a todos sin distinción, olvidando que los auténticos responsables de la crisis son los bancos, los fondos financieros especulativos y las grandes empresas y compañías trasnacionales. En el caso específico de España, es el gran capitalismo bancario, rentista e inmobiliario, quien nos gobierna. Así ha sido desde finales del siglo XIX hasta hoy, con la excepción del período republicano. Fueron, precisamente, esos poderes los que financiaron el golpe de Estado de Franco y los que sostuvieron después su régimen dictatorial, gracias al beneficio de sus oligopolios económicos.

Las políticas neoliberales, exacerbadas desde 2008 e incrementadas por el Gobierno del PP, están siendo un estrepitoso fracaso. Se anuncian todavía más recortes y privatizaciones, es decir, más pequeños y medianos empresarios y más autónomos quebrados; más funcionarios despedidos; más pobreza y menos servicios públicos y sociales; recortes aún mayores a pensionistas y desempleados. No nos van a rescatar, ya estamos en un duro e injusto rescate.

Creemos necesario que la Cumbre Social celebrada el 25 de julio debe:

– constituirse en un Parlamento Social, politizando la Cumbre Social;

– convocar una Huelga General, extensiva a Grecia, Portugal e Italia;

– pedir la dimisión del Gobierno;

– animar a la constitución de un amplio frente socio-político antineoliberal, defensor de la soberanía popular y del Estado español, en el que las distintas y plurales izquierdas, todas anti-neoliberales, converjan urgentemente de manera real y efectiva.

Los partidos sistémicos, asustados y sin alternativas, buscan un pacto nacional. Nosotros nos emplazamos junto a IU, las izquierdas nacionalistas, los ecologistas de izquierda, los movimientos sociales, los movimientos de convergencia y los sindicatos de clase, para construir ¡ya! un acuerdo, un pacto, un frente, que busque las mayorías suficientes al objeto de influir decisivamente en la toma de decisiones democráticas, para auditar la deuda y terminar con las políticas neoliberales, buscando un modelo económico distinto al actual, ya totalmente fracasado. Hay que posicionarse ante el cambiante sistema-mundo, pero no como quieren los capitalistas occidentales, que es empobreciéndonos y dejándonos sin derechos laborales, al objeto de poder ellos “competir” con los países emergentes.

O somos capaces de ponernos urgentemente manos a la obra o solo nos esperan más recortes, más desahucios, más quiebras, más sufrimiento y más pobreza, no para defender nuestro futuro –como nos cuentan- sino para salvar a los bancos privados y privatizar todo lo público para entregarlo a grandes corporaciones mercantiles, de las que muchos miembros de este Gobierno y del partido que lo sustenta fueron, son o serán accionistas, directivos o consejeros.

No podemos seguir con los espejismos del pacto social de la Transición o de la recuperación de tiempos pasados, pues desmontarán el Estado social, más de lo que ya está. Hay, pues, que proponer, inventar algo nuevo e ilusionante. Tenemos programa, tenemos ideas y tenemos alternativas. ¿Nos falta organización, iniciativa y valentía para acometer nuestra responsabilidad? Hay que pasar ¡ya! a proponer y a gritar en las calles y en los foros que hay alternativas.

Ya no hay opción social-liberal que valga. Ésta ya ha fracasado y a, pesar de ello, no va más allá de proponer una ligera reforma de la ya fracasada “Tercera Vía”. Por eso, entendemos que el papel de los socialistas transformadores, radicalmente democráticos, republicanos e igualitarios, no lo representan ya las cúpulas y los intelectuales social-liberales. Construyendo LA IZQUIERDA quiere aportar su esfuerzo para construir una alternativa enraizada en la clase obrera, en las clases populares y en los movimientos ciudadanos, que de verdad cuestione este injusto sistema y contribuya a cambiarlo.

Llamamos, pues, a agruparnos en tormo a la convergencia lanzada desde Grecia por el Partido de la Izquierda Europea(PIE). Construyendo LA IZQUIERDA, que estuvo presente en esa convocatoria, entiende que solo desde la generosidad y la unidad se puede forjar un espacio común y un programa común alternativo. Construyendo LA IZQUIERDA llama a crear un frente anti-neoliberal, ciudadano e incluyente que pueda optar a gobernar. Debemos ser alternativa real de gobierno frente a neoliberales y social-liberales. Las cosas se cambian desde el poder y, para ello, hay que articular un poder ciudadano.

Con los pueblos no se juega. Con la emergencia no se hacen cálculos

La última encuesta de “El País” señala que los pueblos del Reino de España, ni olvidan, ni perdonan.

La bajada del PP es el justo castigo y todavía merece más. El estancamiento-bajada del PSOE -que sube un pírrico poco más de un 1% con este panorama- quiere decir, interpreto, que no es de fiar, no ilusiona y ya ha ido tantas veces de la fuente, de predicar una cosa y en el gobierno hacer la contaria, que al final se le ha roto el cántaro. La gente no es tonta, profesionales sin sustancia, neoliberales de la dirigencia baja, media y alta del PSOE. Al menos podían pedir perdón.

Un gobierno de unidad nacional es la única salida que puede ser imponga el sistema, al objeto de salvar el podrido régimen de la transición y de la incumplida, burlada y convertida en papel mojado Constitución del 78.

El aparato del PCE y de IU será féliz con su 12%, a pesar de ¡¡bajar en intención de voto!! Pero mucha gente y militancia de izquierdas, no. Pueden optar entre ser el KKE o ser un posiblitador real de construir SYRIZA. Pero ojo, SYRIZA y no un invento descafeinado. Pues la IZQUIERDA ALTERNATIVA a construir, debe ser plural, realista, con un programa concreto y de emergencia, con voluntad de GOBERNAR. Si de gobernar, no de subir puntos, no de coalición, sino de gobierno. Por eso, muchos socialistas de izquierdas y socialdemocrátas consecuentes y obreristas, exigimos y ya, o un cambio y una construcción nueva, al objeto de poder desde el gobierno frenar la dictadura de los banqueros, los oligarcas económicos y políticos, posibilitando el gobierno de las clases populares y trabajadoras con empleo o no. Si no, estas serán traicionadas junto a las necesidades y urgencias del pueblo de izquierdas, que por cierto es mayoría o es al menos claramente determinante.

El ascenso de UPyD es el fruto del hundimiento del PP, pero también del engaño y de las campañas de imagen, alta peluquería y una clase media despistada y en búsqueda de otra cosa y limpieza POLÍTICA. Pero en realidad solo significa un cambio para que todo quede igual y siga el neoliberalismo rampante, con otros nombres y otros apellidos. Pero de sustancia nada.

Es el momento. La Cumbre Social marca un hito y lanza a las calles a los pueblos del estado español contra el neoliberalismo de forma contundente. Pero CCOO y UGT, el resto de los sindicatos y la Cumbre Social, deben saber que el Pacto Social se ha roto definitivamente. No hay ya Estado real del Bienestar y, por tanto, hay que construir una nueva opción socio-política que propicie un regimen distinto, de derechos, deberes, obligaciones y justicia social redistributiva. El reparto y la igualdad.

Construyendo LA IZQUIERDA es algo ilusionante en pos de fenecer en un frente amplio antineoliberal, democrático, constituyente y justiciero. No hay ya tercera vía posible, ni inventos asesinos de la memoria y la cultura de lucha de las personas transformadoras, regeneracionistas, socialistas, comunistas y republicanas. Solo necesitamos un programa cabal, que niegue el pago de la deuda privada como si fuera pública. La creación de una potente banca pública y la defensa de la soberanía popular de la soberanía del Estado. Pero también de una nueva alineación del Estado Español en el concierto mundial y económico que permita salir del tunel del desempleo, la pobreza y la desregulación económica, social y laboral.

Ahora o nunca. Basta de inventos, basta de cálculos, basta de perder tiempo. No lo tenemos y además hay un golpe de salón contra la democracia a la vuelta de la esquina. Hay un golpe de estado socio-económico y político gestándose. Muchas personas -y yo entre ellas- ni vamos a callar, ni vamos a estar cruzadas de brazos.

¿Cambio de fase? La democracia como desafìo

Cuelgo este magnífico articulo del sitio web de la asociación político-cultural, a la que me honro en pertenecer. Es un magnifico articulo-alegato de movilización que describe perfectamente la situación actual y un muy agudo análisis político.

No solo por ser de SOCIALISMO21 sino por su contenido, lo suscribo plenamente:

¿Cambio de fase? La democracia como desafio

“Por fin lo podemos decir: la fase destituyente se ha cumplido. Ya nadie cree que aquí hay democracia: sólo la dictadura financiera reforzada por el gendarme alemán y un gobierno pelele, preso de los mismos intereses financieros y alimentado por una clase política corrupta e incapaz. La cuestión es ahora ¿cuál es nuestra democracia?”

De http://madrilonia.org/

Días de vértigo. La prima alcanza nuevos récords cada semana, cada día. Los funcionarios desobedecen de forma cada vez más descarada. La manifestación del 19 de julio sobrepasa todas las movilizaciones pasadas. El gobierno impotente, a puntito de caer.¿Estamos ante un cambio de fase? Así parece apuntarse en la confluencia de las dos líneas fundamentales de esta coyuntura: los ataques financieros y las movilizaciones sociales.

Respecto a la primera, la deuda española crece en «subida libre» empujada por las apuestas por el «rescate» de las grandes agencias financieras. 580, 600, 620, 640. Se han superado ya los umbrales de los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal. El tipo de interés del bono a 10 años sobrepasa el 7.5 % y la deuda española incorpora 10 puntos porcentuales del PIB cada 8 o 9 meses (100.000 millones de euros). El Estado tiene problemas con el flujo de caja, esto es, tiene dificultades para hacer frente a los pagos inmediatos (pensiones, salarios, transferencias, etc). Es el escenario griego, al que se añaden los problemas declarados de las CCAA. Sin la improbable intervención del BCE o del MEDE por medio de la compra masiva de bonos, el escenario que puede ser el del impago o el de una profundización del rescate en curso. O, muy probablemente, una combinación de ambos. En breve, y al ritmo que marquen los momentos de agonía financiera del Estado, Alemania intentará mover ficha gestionando el impago desde arriba mediante una quita a los inversores en bonos. Eso sí, es muy posible que la prima de riesgo sea todavía demasiado baja como para que los agentes financieros acepten la reducción de sus rentabilidades. Así que muy posiblemente no tengan garantías de éxito hasta que la prima suba aún más. En todo caso, el horizonte de impago ya está frente de nosotros.

De la segunda, debemos reconocer un hecho que ha pasado casi de tapadillo en los principales medios de comunicación: la manifestación del 19 de julio fue la mayor desde al menos las manifestaciones contra la guerra de Irak. En Madrid, el recorrido permaneció colapsado desde Recoletos hasta Sol (donde, dicen, caben 30.000 personas). Dicho de otro modo, entre 400.000 y 800.000 participantes, una de las mayores manifestaciones de la historia de la ciudad; y entre 4 ó 6 veces la cantidad de participantes que convocaron las grandes concentraciones del 15M, 19Junio, 15O o el 12M. No se trata sólo de una cuestión cuantitativa, sino cualitativa. En el 19J había de todo: maestros y profesoras, sanitarios, bomberos, sindicalistas, profesionales, policías, etc. El 15M organizado fue sólo un segmento más entre los distintos cuerpos de funcionarios, la marea verde, los bloques sindicales y ocasionales de todo tipo. Una diversidad sorprendente que recorría todo el arco ideológico, etario, profesional, etc.

La manifestación hubiera sido, no obstante, un ejemplo cuantitativo importante, pero poco determinante, de no ser porque fue acompañada de otro fenómeno imprevisto: actos de desobediencia, sabotajes, cortes de vías públicas, desplantes a las autoridades…Todos ellos protagonizados por los hasta hace bien poco tímidos y obedientes cuerpos del Estado. Bomberos que se ofrecen como cuerpos de choque en las manifestaciones; policías que no obedecen o sabotean los medios necesarios para reprimir; militares que declaran su rebeldía a los recortes; funcionarios que denuncian a sus jefes y se plantan cada día a interrumpir el tráfico. Atención: ¿no es esto lo que ocurre en vísperas de una revolución?

¿Y el gobierno? Bloqueado por arriba debido a la presión financiera avalada por el gobierno alemán y el BCE, y presionado por abajo por unas movilizaciones que no logra moderar, sólo puede caer. El único interrogante es cuando y cómo. Seguramente cuando se declare el impago. Seguramente por medio de un gobierno de concentración que llame al PSOE, CIU y algunas otras agrupaciones de profesionales de la representación. En este sentido el PSOE ya está siendo presionado para posicionarse del lado del gobierno y así “impedir que la indignación en las calles se desborde”

¿Podemos sacar algunas conclusiones? Cuatro son las que se nos ocurren:

La primera es que la caída del gobierno es un éxito del movimiento. Los días precedentes nos han mostrado que la desobediencia no es un gesto ideológico sino nuestra táctica en la nueva situación: que no opere la represión, que no funcione la administración. Dicho de otro modo, se trata de que la crisis de legitimidad se convierta en una crisis de autoridad. Si realmente se consigue que la administración no funcione, que el gobierno no gobierne, éste (y todos los que le sigan) se verán forzados a la impotencia. La crisis política ya no la produce así tanto la agitación activista, las manifestaciónes, las acciones, como la desobediencia de los cuerpos del Estado. Bienvenido sea todo lo que ayude y colabore a ello.

La segunda es que a partir de ahora la prima de riesgo ya no trabaja únicamente sobre la extorsión de la deuda del Estado. Definitivamente entramos en una «fase política» o «agonística» del gobierno de la crisis. Los llamados mercados, esto es, el puñado de agencias financieras occidentales que dominan el mercado de deuda están tomando nota de las movilizaciones. Como en Grecia, los ataques sobre la prima de riesgo van a mostrar, y cada vez más, el riesgo de impago debido a las movilizaciones. Por primera vez, nos enfrentamos directamente a quienes verdaderamente detentan la soberanía económica: las grandes corporaciones financieras. Y esto es bueno.  En este terreno, nuestro objetivo político no parece que pueda ser otro más que el default español y la auditoría de la deuda, la supresión de la deuda ilegítima y la reestructuración, políticamente dirigida, de la deuda privada.

La tercera es que el movimiento está mutando, ya no se trata sólo del 15M, protagonizado principalmente por «jóvenes» de entre 25 y 40 años, universitarios en su mayoría, precarios y desempleados, sino algo cada vez más parecido al 99 %. Si atendemos a la composición del 19J habremos de reconocer a los funcionarios, a las generaciones que superan los 40 e incluso los 50, a los principales cuerpos profesionales del país, es decir, a todos aquellos que asintieron a las reivindicaciones del 15M, pero calladamente, y que ahora se han vuelto protagonistas de las protestas. Pero ¿acaso no son éstos los mismos que hasta hace poco eran el bastión electoral, político e ideológico del bipartidismo, de la Constitución de 1978 y de los logros de la Transición? ¿No es esto el acta de defunción de un cadáver?

Y ésta es la cuarta enseñanza, quizás la más interesante. La crisis económica y política apunta cada vez más al régimen político, a la «democracia» tal y como la conocemos. Es la materialización de los lemas del 15M: «No nos representan» y «Lo llaman democracia y no lo es».

Por fin lo podemos decir: la fase destituyente se ha cumplido. Ya nadie cree que aquí hay democracia: sólo la dictadura financiera reforzada por el gendarme alemán y un gobierno pelele, preso de los mismos intereses financieros y alimentado por una clase política corrupta e incapaz. La cuestión es ahora ¿cuál es nuestra democracia?

En Islandia echaron a los políticos y crearon una Asamblea Constituyente. En Grecia ya han acabado con el bipartidismo tradicional. Aquí estamos ante una situación absolutamnte inédita, una partida cuyo resultado está completamente abierto y en la que la pieza más importante somos nosotros y nosotras. Esto no es una democracia. Ya lo sabemos. Entonces toca, cuanto antes, ponernos a construir la democracia, una cuya arquitectura sea discutida y decidida por el 99 %. Un proceso constituyente plural, absolutamente abierto, absolutamente incluyente.

El desafio que afrontamos es cómo fundarla.

Es muy urgente!!

Desde 2008, los gobiernos del Reino de España han hecho lo contrario de lo que debían hacer y han gobernado para los mercados y contra los pueblos.

Desde antes de 2008 lo veníamos advirtiendo y denunciando. Los economistas críticos, ATTAC, la CSI y los Foros Sociales Mundiales, sobre todo los de Belem y Dakar, veníamos anunciado lo que venía y como, si se aplicaban medidas neoliberales, todo iría a peor y así ha sido. En el estado epañol, las Mesas de Convergencia, en su magna Asamblea de Febrero de 2011, lo dijeron alto y claro y propusieron ya alternativas, al igual que intelectuales vinculados al Consejo Cientifico de Attac España. Ahora que nadie venga a decir que no sabemos como hemos llegado hasta aquí y, por supuesto, nadie de este fraudulento Gobierno o todo lo relacionado con él, que le ha clavado la puntilla a ciudadanas y ciudadanos y encima no ha “calmado” ni a Alemania, ni a los “mercados”.

La exigencia de sacrificios a la ciudadanía de la centralista y ultraliberal presidenta la Comunidad Madrileña, la señora marquesa Aguirre, es de un cinismo aterrador, pero sobre todo es criminal porque justifica recortes sanitarios, del paro y privatizaciones, que perjudican a los de abajo. Por todo esto, también reivindico un populismo de izquierdas y antineoliberal, que explique con claridad la necesidad de cambio y la posibilidad de unirnos todos los pueblos del estado para defendernos y para hacer otra política y con otras personas diferentes de esta inutil y fracasada “clase política profesional”. Incluyendo convocar a redactar otra Constitución democrática, social y que se cumpla.

Pero esto no es un crisis, es una estafa y un atraco social. La deuda es privada y bancaria, los recortes actuales no la cubren, luego habrá más y pronto las privatizaciones y los despidos serán terribles, y el Reino de España perderá su independencia.

Ante esto, los grupos neofascistas se organizan y pronto saldrán a la calle -el 27 de este mes- con consignas confusas y mentirosas. Atacarán a los políticos y a la política diciendo que todas y todos son iguales, y esto no solo es incierto, es dejarnos inermes frente a la banca, los capitalistas, el PP y resto de partidos sistémicos y dinásticos.

Por lo que me gustaría y creo necesario que la Cumbre Social del día 25 de Julio, convocada por CCOO y UGT, entiendo, debe convocar una Huelga General y pedir la dimisión del Gobierno, animando a la constitución de un amplio frente socio-político antineoliberal y defensor de la soberanía popular y de la del Estado Español -CCOO y UGT, y toda la Cumbre Social, se deben politizar aún más. Así pues, las izquierdas políticas reales y antineoliberales deben iniciar un proceso urgente de convergencia.

Los partidos sistémicos, asustados y sin alternativas, buscan un pacto nacional. Nosotros, desde IU, las izquierdas nacionalistas, el espacio socialista y ecosocialista Construyendo la Izquierda y los ecologistas de izquierdas, así como movimientos sociales, movimientos de convergencia y sobre todo los sindicatos de clase, debemos construir ya un acuerdo, un pacto, un frente, que busque la mayoria y las mayorías suficientes al objeto de gobernar o de influir de forma tan decisiva que sea capaz de imponer democráticamente la auditoría de la deuda y el fin de las políticas neoliberales, buscando otras alianzas y otro comercio internacional distinto del fracasado modelo actual. Hay que posicionarse ante el cambiante sistema-mundo y no como quieren hacer los capitalistas occidentales, empobreciéndonos y dejándonos sin derechos laborales al objeto de poder “competir”, ellos, claro.
O somos capaces urgentemente ponernos manos a la obra, o solo nos esperan más recortes, desahucios, quiebras, sufrimiento y pobreza, pero no para defender nuestro futuro, sino para salvar a los bancos privados, las privatizaciones de lo público y a los ricos.

No podemos seguir con el espejismo del pacto social de la Transición o de la recuperación de tiempos pasados, pues el estado social lo desmontarán, de hecho ya comienza a ser su caricatura. Hay pues que proponer, inventar algo nuevo e ilusionante. Tenemos programa, tenemos ideas y alternativas. Nos falta organización, iniciativa y valentía para acometer con nuestra responsabilidad. No es cuestión de negar o ir a la contra, hay que pasar ya a proponer y comenzar a gritar ya en las calles, que hay alternativas.

Julio C. Gambina: La crisis mundial también se siente en la economía local

Me permito reproducir este magnífico articulo del argentino y por ello doblemente lúcido Julio Gambina, del Consejo Cientifico de Attac Argentina, cuyo seguimiento recomiendo.

Julio C. Gambina:
La crisis mundial también se siente en la economía local

Las autoridades de la zona euro aprobaron un rescate de la banca española por 100.000 millones de euros a cambio de un gravoso ajuste que supone aumentar el IVA del 18 al 21%, los mismos niveles que ese tributo tiene en la Argentina, y que como sabemos afecta en mayor medida a los sectores de menores ingresos de la sociedad.

Esa ofensiva contra el gasto social también se concentra en los trabajadores, ya que se presiona para profundizar las reaccionarias medidas que viene asumiendo el Partido Popular en la gestión del Estado Español, ahora reduciendo los subsidios al desempleo, el que se acerca al 25%, y si se considera solo la demanda laboral juvenil al 45%.

La decisión del ajuste está legitimada por el Parlamento, de una mayoría de derecha recientemente electa en castigo a la previa gestión de la socialdemocracia (¿izquierda?), gobernante durante las primeras manifestaciones de la crisis.

Tratamiento político sobre la crisis

Es importante destacar como la institucionalidad europea, con larga tradición democrática y puesta de ejemplo por su “Estado benefactor”, es la que aboga por el ajuste, más allá de declaraciones de fracciones que son corresponsables de la situación de crisis, y especialmente del ajuste, que tiene historia y no empezó ahora con la derecha en el gobierno.

Terminar con el Estado benefactor es la tarea del capitalismo contemporáneo, que solo se justificó mientras el mundo era bipolar, no ahora, luego de la caída del socialismo en el este europeo.

Vale destacar que el ajuste continúa siendo resistido en España con masivas movilizaciones que incorporan otra opinión política sobre el tratamiento de la crisis.

Los partidos del sistema, sean la derecha (PP) y la izquierda (PSOE), tanto como sus organizaciones sociales y sindicales vinculadas y/o asociadas, son responsables de la política que desemboca en la crisis actual. El otro actor es la movilización popular, que incluye por cierto a organizaciones políticas y sociales de izquierda.

Son elementos para considerar el carácter político de la crisis, la que no solo puede definirse por sus facetas económicas o financieras.

Las movilizaciones intentan llamar la atención sobre la crisis desde otra perspectiva, donde lo que predomina es el NO al ajuste, sin quedar muy en claro cuáles son los SI para sustentar un programa alternativo al hegemónico capitalista en curso.

El NO es algo que se generaliza en el movimiento de indignados que recorre el mundo. De hecho, presenta una situación similar a los NO del reclamo sustentado en las movilizaciones en torno al 2001 en nuestro país.

El interrogante es si esas movilizaciones pueden torcer el rumbo del ajuste y la regresiva reestructuración en Europa y encaminar un rumbo de cambio político, asunto esencial para pensar en otro desarrollo económico.

Las clases dominantes sugieren profundizar el rumbo neoliberal, de apertura y cambios estructurales del orden capitalista, contra el trabajo y a favor del capital y la seguridad jurídica de las inversiones. Otra variante es la “tercera vía”, que en su momento difundió el laborismo inglés y los demócratas estadounidenses, como rumbo entre el “salvajismo ortodoxo” y la socialdemocracia tradicional de los gloriosos treinta años (1945-1975).

Es interesante destacar la aparición del “otro” en la lucha política (de clases se decía en otra época). Ese otro es el sujeto movilizado. No solo hay disputa de proyecto en el marco del capitalismo, sino nuevas búsquedas sin precisiones, tal como ocurría en un largo ciclo que se reconoce desde la aparición del Manifiesto Comunista hasta la caída del socialismo en el este de Europa. He ahí el dato relevante de la época.

Una conclusión (muy rápida a mi criterio) que se venía construyendo en el último tiempo era que la salida de la crisis suponía una mayor ofensiva de las derechas, y con ella el restablecimiento del programa de apertura y liberalización de la economía, algo que se materializaba, por ejemplo, con los gobiernos tecnócratas en Grecia e Italia.

Se enfatizaba esa opinión luego de la reciente votación griega, que desplazó a un segundo plano a las expresiones electorales de la resistencia, el Syriza (la izquierda radical asociada al movimiento altermundialista) y el KKE (los comunistas, liderando buena parte del sindicalismo clasista).

Lo que no se vislumbra, más allá de los matices de las proposiciones de la resistencia griega, es que estas propuestas instalaron en el debate programático medidas como la auditoria de la deuda y el rechazo a los salvatajes con cláusula de ajuste, algo que recordó por estas horas el economista heleno Costa Lapavitsas, de paso por la Argentina. [1]

Pretendo enfatizar que no solo existe la mentada ofensiva de la derecha, sino también la irrupción de los NO y en forma emergente de los SI, los que comienzan a constituirse en programa de un sujeto transformador en formación.

Es un proceso que se desarrolla en un ciclo de luchas sociales y políticas que supone una nueva experiencia humana, que aprende del pasado y renueva la perspectiva, sin las certezas de otras épocas, pero en la búsqueda de nuevos horizontes emancipadores. De ello da cuenta la realidad nuestramericana de este comienzo del Siglo XXI.

El ejemplo regional, entre la producción y la política

El interés del profesor griego en el acontecer de la región latinoamericana se asocia al aprendizaje que puede obtenerse de los cambios políticos ocurridos, ya que es impensable repetir en cualquier territorio y condiciones, unas políticas, que están asociadas a determinada estructura económico-social y productiva.

Para ser concretos, Grecia no tiene soja, ni la diversidad y extensión de recursos naturales que nutre a Sudamérica. ¿Cuál es la base productiva para pensar políticamente una superación alternativa de la crisis griega, española o europea, e incluso mundial?

Queda claro con las movilizaciones que los pueblos rechazan el ajuste, y que muchos teóricos, políticos o militantes extra continentales miran hacia nuestramérica en búsqueda de inspiración, ya que nuestros países ofrecen una evolución macroeconómica que en apariencia la aleja de los problemas que hoy presentan países del norte desarrollado.

Digo en apariencia, porque el crecimiento económico esconde en el diagnóstico el fenómeno de la crisis. Buena parte del crecimiento regional está condicionado al alza de los precios de exportación de nuestros países, los que se explican por la crisis. [2]

Ni el oro, ni el petróleo o la soja expresan subas de precios por cambios en la productividad de sus ramas específicas, sino por imperio de multiplicidad de crisis, entre las que destaca la alimentaria, la energética o medio ambiental, los problemas financieros, especulativos y de mercado.

Es más, ahora empieza a sentirse en forma directa el impacto de la crisis, con la desaceleración de Brasil e incluso de China e India; tres motores del fenómeno “emergente” de los últimos años.

Las autoridades argentinas explican la caída de la producción local por la baja en la demanda brasileña, especialmente de automotores, adonde se dirige la mitad de la producción automotriz del país.

En efecto, el INDEC informa que en mayo 2012 la producción se retrajo un 0,5% contra el mismo mes del 2011. [3] un leve crecimiento del 0,2% contra el mes de abril del 2012, y una evolución del 3% para el año transcurrido, bastante menos que el crecimiento del 2011 y lo previsto en el Presupuesto para el 2012 en curso.

Los registros del INDEC, dan cuenta de 360.000 puestos de trabajo perdidos durante el semestre transcurrido desde octubre del 2011 a marzo del 2012, con la consecuente suba de la tasa de desempleo respecto del registro trimestral previo.

La situación más delicada, según las cifras oficiales, se presentan en la retracción industrial. La contracara es el agro, con precios record de las comodities, especialmente el maíz y la soja. Más allá de los datos del crecimiento o la desaceleración, se confirma el sentido del modelo productivo y de desarrollo extractivista, acompañando la tendencia de la demanda mundial. Se confirma una producción local para el mercado mundial, lo que condiciona a la baja los salarios.

Sea para aquellos que analizan desde afuera la realidad de cambio político en la región, o incluso para el pensamiento de nuestros pueblos, la mirada no debe colocarse solo en la producción, o en lo económico propiamente dicho, sino y principalmente en la política, en las condiciones subjetivas de lucha política que motorizan las mutaciones en la región.

Es un debate no cerrado, en especial sobre los beneficios, o no, de la orientación esencialmente extractivista del modelo productivo generalizado en nuestra región, más allá de definiciones a la derecha o a la izquierda de los gobiernos. [4]

Precisamente, en estas horas se discute en Paraguay la base económica y productiva (sojera) del golpe institucional, que a horas del ilegitimo acontecimiento de desplazamiento de Lugo, el viejo nuevo régimen aprobó trascedentes medidas para la difusión de los transgénicos en el agro y consolidó posiciones de transnacionales en la actividad económica.

La reflexión apunta a pensar que haber favorecido y fortalecido en Paraguay en estos años la economía extractivista, contra otras formas de producción agraria, sea campesina, indígena, cooperativa, o de producción familiar, es parte de la desmovilización popular en el sustento de un cambio estructural.

Nuestros comentarios apuntan a destacar el papel de la política y la construcción de sujetos organizados y movilizados por objetivos de cambio estructural, de modelo productivo y de desarrollo. No hay economía al margen de la política, ni viceversa.

El que no llora no mama, pero… ¿cuál es el rumbo del reclamo?

Quizá convenga, a propósito de lo dicho, reflexionar sobre el tema del pago del aguinaldo a los estatales de la Provincia de Buenos Aires.

Más allá de las disputas en el gobierno, entre CFK y Scioli, fue la movilización de estatales, judiciales, médicos o docentes los que indujeron una “solución”, la que se ejecutará con aportes de la ANSES y el endeudamiento del estado bonaerense.

Convengamos que es una solución a medias, porque en el camino queda el compromiso público de cancelar las nuevas deudas públicas, lo que puede significar nuevas propuestas de ajuste al salario de los estatales o al gasto social, ya que sería una gran sorpresa que el tema se resolviera con reformas progresivas del régimen tributario.

Se sugiere en discursos oficiales que el “modelo resuelve más que la protesta”. Lo reiteró la presidenta en varios discursos, especialmente con los sindicalistas empresarios de la “nueva CGT”. La realidad demuestra lo contrario, dando la razón que asiste al tango cuando frasea que “el que no llora no mama”.

La coyuntura mundial, regional y local evidencia que la crisis continúa y se profundiza, afectando a los sectores más desprotegidos, que son los mismos que salen a las calles reclamando en contra del ajuste, y que en algunos casos empieza a dotarse de un programa en otro sentido al hegemónico.

¿En qué sentido? Ese es uno de los problemas, ya que el rumbo alternativo a la crisis capitalista no está delineado a priori. Lo llaman socialismo en Cuba, en proceso de renovación; socialismo del siglo XXI en Venezuela, en situación de discusión permanente, especialmente ahora en época electoral; o socialismo comunitario en Bolivia, recogiendo la tradición de organización y cultura comunal en el altiplano.

No es tanto el problema sobre como se lo denomina, sino el sentido de las medidas que se asumen.

El problema no es crecer o no crecer, sino qué, cómo, con quién y para quién producir; qué necesidades se pretende satisfacer. La cuestión es el contenido y objetivo del orden económico, social, político y cultural que se propone.

La discusión es de orden civilizatorio.— Buenos Aires, 21 de julio de 2012

NOTAS:
[1] Lapavitsas destacó “el éxito de la renegociación de la deuda argentina luego del 2001” tal como puede leerse en el sitio en internet del Ministerio de Economía, con foto de Hernán Lorenzino y el profesor de Economía y Decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Londres.
[2] No es solo por el comercio internacional, ya que buena parte del crecimiento industrial (automotores, por ejemplo), de la construcción, o de los planes sociales, se asocian al superávit comercial o fiscal que genera la situación de elevados precios de los bienes de exportación. El consumo y la inversión en crecimiento no es ajena a la evolución extractivista del comercio exterior.
[3] INDEC. Estimador mensual de actividad económica, al 20/7/2012 (consultado el 21/7/12) en: http://www.indec.mecon.ar/.
[4] Venezuela o Colombia; Chile o Bolivia; Argentina, Brasil, Paraguay o Uruguay, con diferencias o matices políticos en sus gobiernos, todos definen en el extractivismo la base de la acumulación económica.

Julio Gambina es un analista económico argentino internacionalmente reconocido