La asfixia social es el precio del rescate. El FMI impone sus condiciones al Reino de España

Nada nuevo. El FMI no cambia. Por él pasan los años, pero no las ideas. Pero gracias al último informe del FMI con respecto al reino de España podemos afirmar, desmintiendo al mentiroso de Rajoy, que hemos sido rescatados. Si bien el rescate afecta a la banca en principio -nada más y nada menos- al tiempo que el señor De Guindos afirma que todavía hará falta mucho más dinero, incluso el doble, para tapar el agujero provocado por la ruinosa burbuja inmobiliaria, a la que yo añadiría igualmente las irresponsables fusiones y la privatización de las Cajas de Ahorros.

El FMI deja claro, muy claro, que el estado español rescatado debe aplicar, para salir de la recesión brutal que sufre, novedosas recetas ya aplicadas en América Latina hace más de catorce años y en África desde que dicho organismo existe:

– Rebaja de las cotizaciones sociales. Es decir, puesta en crisis de los sistemas de protección social y pensiones. Rebajas en las prestaciones de desempleo.

– Privatizaciones que, como en España y en Europa queda ya gracias a las imposiciones de la UE y las políticas socioliberales muy poco sector público, pues ahora lo privatizable es, además de RENFE-ADIF, la sanidad, la educación y las pensiones.

– Rebajas salariales a los funcionarios, es decir más rebajas y más contrarreforma laboral. Menores sueldos a las y los que aún tienen trabajo. En este sentido, sería muy bueno que las y los funcionarios entendieran que son trabajadores, clase trabajadora y comprendieran que el gremialismo es suicida, así como el resto de las clases populares entendiéramos que las campañas contra lo público y los y las empleadas públicas son una patraña mentirosa, con el objeto de dividirnos y privatizarlo todo.

Entre otras consideraciones, esas son las propuestas fundamentales que los “sabios y expertos” del FMI y del Banco Mundial llevan obligando a aplicar al mundo desde hace cuarenta años, a cambio de ayudas, préstamos, y rescates.

La conclusión de esto es más pobreza, ruina y crisis. El ejemplo paradigmático de esta política son las consecuencias del corralito Argentino. Llevamos mucho tiempo advirtiéndolo pero, ante la potencia de los medios públicos y privados -todos ellos, sin excepción- intoxicando y mintiendo, poco podemos hacer sino nos implicamos todas y todos los activistas sociales y personas sindicalistas, indignadas, precarizadas y desempleadas con algo de conciencia y dignidad.

Ahora que nos llevan de cabeza a la miseria, y tienen el plan de saquear lo que de público todavía quede; y que ojo, es todavía muy apetitoso, pues entre los bienes privatizables se encuentran los pingues negocios de la salud y las pensiones ¿Qué podemos hacer?

La respuesta debe ser conjunta, común y convergente. Pero desde luego no pasa por la “Unidad Nacional”. Eso de la unidad nacional ahora, aunque suene a dislate, es una ignominia el plantearlo y además es de una candidez y simpleza mental espeluznante. La unidad de ricos y pobres, banqueros y sindicalistas, paradas y parados y especuladores, autónomos arruinados y rentistas, es imposible. Solo sirve al final a los intereses de los ricos, banqueros, especuladores y rentistas, que además son los únicos culpables y responsables de la crisis capitalista, junto a políticas y políticos profesionales que jamás les han frenado o simplemente controlado, al menos desde los años setenta del siglo pasado.

El pacto social de la Transición ha saltado hecho añicos. No existe. Una nueva edición de un pacto socialdemócrata en la actualidad, y en estas condiciones políticas, es imposible. La unidad nacional sería admitir retrocesos incalculables a cambio de alguna migaja. Pero es que ni el FMI, ni la UE-Alemania lo van a consentir. Defender ahora la unidad nacional es suplicar de facto la gran coalición PP-PSOE, advierto. Recomiendo a las poco brillantes cúpulas socioliberales que mediten sobre una palabra, una sola palabra: “PASOK”.

CCOO y UGT deben estar inflexibles junto a las clases populares y recordar -especialmente UGT- que hoy ser socialdemócrata cabal es ser de izquierdas, es ser antineoliberal, es luchar frente a esta situación. La reforma exprés de la Constitución del 78 que propició Zapatero acaba con cualquier posible salida socialdemócrata en estos momentos. El camino a los sindicatos se lo marcan ahora, única y exclusivamente, los mineros del carbón.

Bien, pues se puede decir ¿Y este qué propone?:

– En primer lugar, hay que tener claro que las y los políticos profesionales, sin experiencia laboral, sin haber sufrido necesidad jamás y sin haberse esforzado más que en vivir un mundo virtual y endogámico del aparatismo político, no nos sirven. Que se vayan todos. Los de la derecha y la extrema derecha, por supuesto ni los nombro, pues sabemos lo que son y representan, es decir al frentismo franquista, neofranquista y a los sectores más cavernarios de las oligarquías patrias.

– En segundo lugar, entender que la alternativa a la nada actual, es política y la Política. La política de los ciudadanos y ciudadanas, como fuerza auto organizada y consecuente. La convergencia de sindicatos, movimientos, asambleas e izquierdas sociales transformadoras, junto a todas aquellas personas dispuestas a enfrentarse al neoliberalismo.

– Un programa mínimo que defienda lo público y que destine los ingentes fondos públicos que, gracias al rescate bancario, sabemos que existen a crear empleo, apoyar a la economía social y las pymes y a potenciar una nueva economía sustentable. También a apoyar a todas las personas que ahora están sufriendo la crisis con dureza y sin esperanza.

– La auditoria de la deuda, separando la deuda privada, la deuda de los especuladores del ladrillo y de la mala gestión bancaria, de la deuda pública porque, como muchas y muchos sabemos, no es lo mismo. La nacionalización de toda la banca procedente de las extintas Cajas de Ahorros, pero nacionalización de verdad y con criterios éticos y participativos. Una reforma fiscal en profundidad y la persecución inmisericorde de todo fraude fiscal. Negarse a pagar y exigir moratoria tras la auditoría.

– Una nueva y convergente fuerza política, popular, democrática, constituyente y decidida que le plante cara a la burocracia de Bruselas y Frankfurt. Un alianza política de las clases populares, que les diga que no a los banqueros y que esa ni es su función, ni nos hacen falta. Una coalición política amplia que frene las políticas neoliberales y busque otras alianzas y acuerdos internacionales, con el mundo que emerge y no con el imperio y la UE decadente. Un nuevo frente político, que luche por otra Europa.

Y dicho esto, yo añado que el capitalismo no es la solución, sino el problema. El capitalismo es injusto, duro, solo favorece a muy pocas personas. No se puede ser socialista sin defender lo contrario de lo que es el capitalismo. El capitalismo es un fracaso para la humanidad.

Pero lo importante ahora, es no quedarse cruzados y cruzadas de brazos, o simplemente tocando el pito delante de una sede bancaria o institucional. Con eso solo no vamos ya y ahora a ninguna parte. Es la hora de la decisión

Multan al presidente de ATTAC-Andalucía por participar en una protesta contra un desahucio

El presidente de ATTAC Andalucía, Carlos Martínez, ha recibido una comunicación en la que le indican que ha sido multado con 301 euros por haber participado en una concentración realizada ante una sucursal de UNICAJA de Granada, para protestar por un desahucio y haber entorpecido la actividad normal de los clientes. Es de destacar que nadie le requirió el DNI, ni le pidió que se identificara, lo que indica que quien sea el responsable de esa multa utilizó métodos electrónicos o fotográficos para detectar allí su presencia.

¡Qué pena que las autoridades que dan órdenes a la policía que hace este trabajo no pongan el mismo empeño y medios semejantes para perseguir y multar a quienes han hundido a la economía española y destruido millones de puestos de trabajo a base de fraudes y engaños, a los defraudadores fiscales, a quienes se llevan el dinero a espuertas a los paraísos fiscales, a los banqueros que han arruinado a miles de familias con estafas como la de los swpas o las de las participaciones preferentes, a los que falsearon tasaciones y balances para poder dar más créditos con los que se hicieron aún más multimillonarios y que ahora pagaremos todos, a los políticos corruptos porque se llevan dinero o porque no cumplen lo que le prometieron a los electores, a los dirigentes de los partidos que no pagan los créditos bancarios que reciben, a los magistrados que se gastan el dinero público en cenas y hoteles de lujo o al soberano que se lo gasta matando elefantes, o a los jueces confabulados con criminales y banqueros (si es que hoy día estas no son palabras que indiquen lo mismo)!

Buscan criminalizar la protesta social. Primero permiten instaurar un régimen de injusticia y de corrupción y se niegan a investigar y a pedir cuentas a los responsables. Luego atacan a quienes tratan de defender a quienes sufren y no tienen voz, haciendo creer que los criminales no son quienes crean los problemas que hacen sufrir a la gente sino los que se rebelan y denuncian que ese sufrimiento es injusto e innecesario y reclaman resistencia frente a sus injusticias. Luego, si se les resiste, recurrirán a otros métodos más expeditos.

Hay que darse prisa para defender la libertad y la vida antes de que sea demasiado tarde. Y qué mejor forma de darnos fuerzas y empuje unos a otros, frente a los bárbaros que quieren acabar con ellas, que la de leer versos, como estos de Dámaso Alonso:

¿Que no grite? ¿Mordaza hay preparada?
Venid: amordazad mi pensamiento.
Grito no es vibración de ondas al viento:
grito es conciencia de hombre sublevada.

O estos otros de Gabriel Celaya cantados por Paco Ibáñez:

¡A la calle!, que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo (…)

España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.

De Juan Torres en “Ganas de Escribir”

Gracias amigo Juan y gracias a todas y todos. Solo soy uno más entre cientos de personas. Hoy Correa sale en libertad. Este es el estado podrido que sufrimos.

Carlos

¿A las personas quien las rescata?

Ahora algunas y algunos se subirán al carro, con menos vergüenza que un monaguillo bebiendose los restos del vino de bendecir, diciendo que solo recortes nos llevaban al hoyo. Hasta Obama ha advertido al Gobierno Español del PP que con solo restricciones no van a ningún lado. Algunas y algunos menos importantes llevábamos tiempo advirtiendo que, de profundizar en los recortes, solo nos esperaba el hundimiento.

Lo que no es comprensible es la urgencia por rescatar a la banca. Tanta prisa resulta al menos sospechosa. Alemania impone, dicen. Pero ¿Cuales serán las condiciones?

Ahora mercenarios de la información cargan contra las Cajas de Ahorros de forma indiscriminada. Es la hora de la venganza contra el ahorro popular y -que no nos despisten- también es la hora de tratar de evitar tentaciones nacionalizadoras. Lo que las mercenarias y mercenarios de la “información” no dicen o no saben es que los Bancos Santander y Bilbao tan solo hacen entre un 12% y un 16% de su negocio en el reino de España. Claro que esto demuestra que la crisis bancaria es fundamentalmente europea y no internacional, más que en parte y debido a la “contaminación financiera” de lo que fue el primer mundo.

Las Cajas han quebrado técnicamente después de su privatización, y en eso el PSOE y el PP son igualmente culpables. Cuando personas y asociaciones altermundistas reclamábamos la nacionalización de las Cajas hace ya tres años sabíamos lo que decíamos.

Todo, todo lo que la izquierda social, alternativa y ecológica hemos denunciado se ha cumplido al pie de la letra. Hay alternativas y nosotras las sabemos. Pero ahora no es tiempo de decir “esto ya lo decía yo”, sino de reaccionar y ya.

¿Qué condiciones se pondrá a los no menos de 40.000 millones de euros necesarios para el rescate bancario? ¿Quién los va a pagar? ¿Qué ocurre con los responsables de este monumental desaguisado? ¿Seremos capaces de ver como pagan sus equivocaciones y chorizadas? ¡¡Esto es el capitalismo, estúpido!!

No es cuestión ahora de dejar pasar de rositas a los banqueros y fondos de inversión y especulación privados. Esta es la dictadura de los mercados pinchando. Pero ojo, que nosotras y nosotros somos el parche y el bombín. Es decir, nosotras y nosotros lo vamos a pagar.

Por eso, ni CC.OO y UGT ni nadie más del magma alternativo y la izquierda real puede esperar más, ni mirar para otro lado. Debiéramos ya estar elaborando estrategias y propuestas. Calendarios de movilización en un verano en el que muchos no podrán irse de vacaciones, pero los que todavía pueden no lo deben hacer o nos las dan todas en el mismo lado.

Propongo comités de crisis populares y sociales ya. Propongo que las plataformas contra la crisis se reúnan ya y no se deje nada para Septiembre. Sería no solo traidor, sería suicida.

Propongo decir las cosas por su nombre, y proclamar que los pactos sociales se han roto y que el sistema del 78 ya ni sirve, ni funciona. Propongo gritar y exigir ¡¡Que se vayan todos!!

Movilizar a paradas y parados y a las victimas de la crisis. En Argentina los piqueteros, parados todas y todos ellos, fueron claves.

Propongo hacer -y ya- lo mismo que los mineros pero en todo el estado español, si otra vez esto recae en nuestras espaldas, y seguro que los poderosos esto no lo piensan pagar. La guerra de clases nos va a machacar también en este soleado y excesivamente tranquilo país.

Propongo que impulsemos ya movilizaciones.

Europa ¿Que Europa?

Si hay dos situaciones que nos llenan de esperanza ante la dura realidad que las personas que, de diversas formas, estamos viviendo la crisis, es ver cómo en dos espacios diferentes, pero cercanos en el sur de Europa, hay pueblos, comarcas, trabajadores y un pueblo -el griego- puestos en pie, reclamando su derecho a existir dignamente, en medio de tanta desazón causada por las políticas neoliberales que se están imponiendo de forma tan acrítica como carente de fundamento científico y democrático.

Desde el comienzo de la crisis sistémica que nos condiciona tanto nuestras vidas ATTAC, al igual que otras muchas organizaciones sociales, movimientos y sindicatos, hemos advertido acerca de las direcciones opuestas al interés de las personas que conllevaban las medidas políticas y económicas que se estaban implementando. Economistas muy prestigiosos, tanto españoles, como de otros continentes han venido advirtiendo de que con toda esta falacia caminábamos directos a la gran recesión.

Así es. Pero advertimos con desasosiego como los causantes de tanto sufrimiento humano siguen siendo los gestores, los llamados a opinar, los que se encargan de “resolver” la catástrofe, encabezados en el caso español por el ministro del ramo, directivo de uno de los primeros bancos en quebrar y en extender la ruina de tantas pequeñas empresas y de tantas personas trabajadoras.

Pero hay una reflexión que nos hacemos muy poco en el conjunto de Europa -y en las regiones mediterráneas menos aún- y es ¿Qué le debemos a esta Unión Europea? ¿Qué es, publicidad institucional aparte, lo que nos ha legado la burocracia dirigente de Bruselas y el pacto liberal-socioliberal-conservador y democristiano que ha destruido los estados sociales europeos, sin nada a cambio?. Pero es que además ¿Qué ha ocurrido con nuestro tejido industrial?

Veamos y hagamos alguna reflexión tranquila, y sin miedo al qué dirán los liberales causantes de tantos errores ¿O no?:

– Con la excusa de que las empresas públicas no debían tener subvenciones estatales -impuesta desde Bruselas- se cerraron minas, astilleros, siderurgias y se prometieron fondos que nunca cumplieron sus objetivos. Ahora comarcas enteras están paradas y sin expectativas.

– La agricultura y la pesca vivieron una reconversión igualmente brutal, con la condición de su normalización y de acabar con excedentes. Los agricultores fueron subvencionados en parte y encima convertidos en blanco de muchas críticas por ello. Su opción no fue voluntaria.

– Se construyeron autopistas si, muchas, que además permitieron que los productos industriales alemanes llegaran con más rapidez y comodidad al sur de Europa.

– Se predicó la conversión de Europa en general –excepto Alemania y algún estado centro-europeo más-, en zonas de servicios y de gestión financiera. Como si España entera se fuera a convertir en un centro financiero y no en un Estado que solo demanda camareras y camareros. Este paroxismo tuvo durante el aznarato su punto álgido, pero no olvidemos a Solchaga y otros ministros y dirigentes similares iniciadores de tanta “reconversión”, que a la postre solo se ha traducido en deslocalización.

Se pueden poner más ejemplos, pero al final llegamos a una conclusión, y es que se dejó de invertir fondos públicos en tejido industrial que creaba empleo para hacerlo de forma descarada en bancos, servicios financieros y en infraestructuras para estos sectores. Era ni más ni menos que la aplicación al pie de la letra en el sur de Europa de la globalización neoliberal. Ahora no se ahorran millones en rescatar a la banca, mientras no sólo se recortan derechos, sino que no se invierte ni un euro público en crear empleo. Todo es para la banca privada, ojo, PRIVADA.

Es impresentable que se dejarán perder minas e industrias en nombre de la competencia y la competividad y la “liberalización” y ahora se gasten muchísimos miles de millones más en salvar a los bancos causantes de la crisis. Ahí si que ha sido diligente la Unión Europea.

Pero se consiguió otro objetivo aún más importante, y fue destruir toda una cultura obrera forjada en luchas, compromisos, resistencias, derrotas y victorias. Toda una forma de vida basada en la solidaridad, el apoyo mutuo y el orgullo de poseer un oficio fue destruida. Las jóvenes generaciones de las comarcas desindustrializadas ya no tienen futuro, pero lo peor ha sido que el paro y el remedio estúpido del ladrillo, han generado cientos de miles de personas jóvenes sin oficio ni beneficio. Con la falta de cultura, la desesperanza, el egoísmo y la pura supervivencia. La destrucción planificada y sistemática de los valores, los principios. Una sociedad sin valores es un caldo de cultivo de resignación y desvertebración social.

No es que sea un industrialista, un defensor de industrias contaminantes e insostenibles, pero sí enumero un hecho. Y advierto de que en la construcción de la Unión Europea que sufrimos han ido parejas el desmoche de las industrias de las regiones periféricas, la pérdida de empleos dignos, el debilitamiento de los sectores y servicios públicos, y la pérdida de la cultura solidaria, de clase y de ideas.

Nada de lo ocurrido ha sido casualidad. Por eso las comarcas mineras en lucha, desde Asturias, León o Aragón entre otras, no sólo defienden sus minas: defienden su cultura y la vida en sus pueblos y ciudades. Defienden las cuencas, pero en realidad nos defienden a todas y a todos los demás. Solo la defensa de la supervivencia de la cultura minera ya debería movernos a todas y todos no solo a sentir simpatía, sino a ser más activos en nuestras movilizaciones.

Por eso todas y todos debemos ser mineros y enfrentarnos con decisión a la aniquilación, no solo de nuestro carbón, nuestro empleo o el suyo, sino de los valores políticos, la historia social, las raíces de la reivindicación social. La creencia en que se puede crear otro mundo.

Pero también el pueblo griego, al que por mor de extender la incuria de sus oligarquías políticas y económicas, sus trampas y robos -en el que por cierto el resto de Europa, y en especial el Reino de España, no le van a la zaga- ha sido insultado, despreciado y humillado.

Pero los griegos han reaccionado y le han propinado ya un primer bofetón a la Unión Europea, a los mercados, a los bancos franceses, alemanes y anglosajones que les ahogan sin piedad. Ahora ante la excelente noticia de que SYRIZA pudiera ganar las elecciones, sufren un duro chantaje y amenazas sin cuento. El objetivo es que las viejas oligarquías políticas se vuelvan a poner de acuerdo y gobiernen a Grecia según los intereses de la banca centroeuropea.

También en la resistencia del pueblo griego hay mucho de cultural. La lucha de una cultura mediterránea que ha defendido siempre su patria de ocupaciones, colonizaciones y agresiones bélicas. Pero la cultura mediterránea también le estorba a la gris y corrupta burocracia de Bruselas, tanto como a Alemania: la resistencia de los griegos a ser invadidos, y que todavía muchos mayores alemanes deben recordar, incluso alguno en sus carnes.

Es desalentador que la entrada del verano provoque, en tanta gente con responsabilidades, esperar al otoño para reiniciar las movilizaciones, o a tantas y tantos dirigentes sestear, ahora que precisamente corre el rumor de que el gobierno del PP y la UE van a imponer al Estado Español más recortes y que estos pueden ser en pensiones y en prestaciones.

Por eso que los griegos puedan propiciar un segundo bofetón a la Europa neoliberal y conservadora, así como que los mineros del norte del estado español sigan luchando con valor, mucho valor por sus valores y su vida digna es un consuelo, pero también una esperanza.

Desde el sur del Reino de España, desde una Andalucía con su escasa industria casi desmantelada y en la que solo la economía social y las cooperativas hacen tener confianza en el futuro, hay que buscar también la vertebración con estos focos de resistencia. Aquí también existió una cultura minera, ya desmantelada casi en su totalidad. Grandes centros metalúrgicos desmantelados, des-localizados, y encima estafando al gobierno andaluz de turno. Nosotras y nosotros también somos mediterráneos y, al igual que los griegos, hemos sufrido dominaciones y humillaciones.

Hace poco, desde ATTAC Andalucía se llamó a que esta tierra se convirtiera en un bastión antineoliberal. Todavía estamos a tiempo de rectificar y hacerlo. Pero para eso, deberemos estar dispuestos a batallar y a arriesgarnos a ser intervenidos por el gobierno central del PP y, si lo hicieran, responder. Por eso, mientras a estas orillas del mediterráneo llega nuestra SYRIZA, al menos seamos capaces de ser solidarios con los hermanos griegos, y a no olvidar que a los nietos de los mineros andaluces no les espera más futuro que el trabajo precario, el ser camareras y camareros, o la vuelta a la emigración.

En las cuencas mineras y en Grecia se está defendiendo nuestra dignidad. Yo solo me contento con recuperar los valores, las ideas y la voluntad de forjarnos nuestro propio futuro. Por eso, la reciente visita del embajador de Venezuela a Andalucía, reuniéndose con la economía social, ha sido tan importante. El mundo es muy grande y hay otras gentes con las que buscar la vida, comerciar, ser solidarios y cooperar mutuamente.

Que no nos sigan engañando, porque fuera de Europa también hay vida. En cualquier caso, otra Europa es posible, es imprescindible. Mientras tanto, hoy todas y todos somos mineros, o griegos, pues son los que ahora están recordando que las personas tenemos dignidad y valores.

Ante la emergencia respuestas. Es su crisis, es nuestra vida digna

Que estamos en una situación de emergencia en el estado español ya es una obviedad. La crisis financiera y la quiebra técnica de la banca española está ya entre nosotros y nosotras, es algo popularmente intuido y aceptado. Que el paro, la inseguridad, la ansiedad y el sufrimiento por un futuro peor, con empobrecimiento y peores empleos –para quien tenga la suerte de tenerlos- atenaza y hace sufrir a las clases populares, de las que jamás se preocupan los economistas orgánicos y las plumillas del sistema, se palpa en los barrios y las personas humildes, que recurren a los ansiolíticos. La novedad es que ya comienza a aceptarse la profunda crisis política y de principios del régimen de la Transición.

Personas moderadas, liberales, comienzan ya a intuir lo que desde el pensamiento crítico y los movimientos cívicos de regeneración democrática llevamos tiempo denunciando. Antes incluso del estallido de la crisis de 2008, que en su actual fase de recesión, recortes sociales y democráticos se está viendo acrecentada. La cosa esta muy clara. Todos los fundamentos que permitieron construir el sistema de 1978 han sido dinamitados por las propias oligarquías que los pactaron, ya fueran políticas o económicas.

A la monarquía por fin se le ha podido demostrar su verdadera cara, de familia aupada al poder que ostenta sin preparación ni entronque democrático. Afectada por escándalos y que además costea, desde el erario público, desde cacerías y otras lindezas, a operaciones constantes de cirugía estética, cuando no verdaderas tramas oscuras por cierto muy anteriores a la aparición del oportuno Urdangarín. Un rey con excesivo poder, que la Constitución –ya muy tocada y encima violentada, en mi humilde opinión- ni le otorga, ni le reconoce. Una familia parapetada tras una férrea censura, que en ninguna democracia que merezca tal nombre se produce con respecto a sus jefes de estado.

La situación es fácil de analizar y encima ya le hemos perdido el miedo al ejército. Un ejército que no es ya el de Franco, sino una suerte de tropa auxiliar del imperio decadente en las nuevas cruzadas judeo-cristianas. Una pequeña fuerza profesional internacionalizada de auxiliares de los marines imperiales.

Pero en mi opinión, lo más importante consiste en que la democracia del 1978 que vivimos ha perdido su legitimidad popular. La transición construyó un pacto social “a la española” que produjo avances innegables hacía los derechos sociales, en especial en sanidad y en la universalización de la enseñanza, así como en la protección social en materia de prestaciones de pensiones y protección contra el paro. También una legislación laboral, que mejoraba sustancialmente en servicios, libertades y capacidad de negociación a la anterior carencia que se tenía durante la cruel, injusta y corrupta dictadura franquista. Cierto es que nada se regaló a los de abajo. Nada fue otorgado sino por la presión popular. Pero en un año, entre 2011 y lo que llevamos de 2012, entre los dos partidos principales del sistema han destruido lo que legitimaba en cierta forma el tinglado, comenzando por reformar la propia Constitución, dando prevalencia a los bancos y el déficit público sobre las personas. Resumiendo, la deslegitimación está servida.

El régimen del 78 ha sido destruido ¿Y ahora qué? Pues como bien dice mi amigo Manuel Monereo, lo viejo no ha pasado y lo nuevo no acaba de llegar.

Todo esto además se produce en una época de transición mundial, tal y como muy agudamente señala Wallerstein. Estamos en medio del cambio del sistema-mundo y esta óptica internacional e internacionalista no la podemos perder. El reino de España está, por voluntad de su monarca y sus oligarquías políticas y bancarias, en el lado de los decadentes. Formamos parte de la “Comunidad Internacional” que poco a poco pierde la batalla, primero entre sus propios pueblos y segundo en el mundo nuevo emergente, al que de cuando en cuando, además de darle lecciones -no sabemos de qué-, se le exporta la “democracia occidental” a bombazos. Excelente fórmula democrática para ser queridos y respetados.

La Unión Europea está, al menos, varada y con una agudísima crisis. Construida al objeto de beneficiar a sus potencias centrales y en especial a Alemania, tal y como ya comienza a ser descubierto por amplias mayorías de ciudadanas, obnubiladas por los fondos FEDER, hasta hace poco, si bien los periféricos solo vivimos en el presente para pagar deudas a los bancos centro-europeos y anglosajones, entre los que sitúo al Banco de Santander.

Busquemos la salida. Desde el sistema nadie nos la querrá ofrecer.

Creo en primer lugar que hay que perder el miedo a la política. Porqué sin acción política, nueva, diferente, radicalmente democrática y constituyente, no hay soluciones. Pero para eso hay que dotarse no sólo de la voluntad política de regenerar y ejemplarizar. También hay que construir el sujeto político nuevo, que nos libere.

Los instrumentos pueden ser varios y diversos. Pero los actores ya estamos en plazas, calles, manifestaciones, huelgas generales o colas del paro. La pedagogía del 15M, la movilización sindical contra los recortes. Las marchas y las demostraciones de protesta colectiva, a pesar de la represión y sobre todo del fenómeno de las multas gubernativas que el partido autoritario PP, está imponiendo- como nunca antes-, al objeto de asfixiar económicamente a familias en crisis, pero con dignidad para protestar y esquilmando las cajas sindicales y sociales de solidaridad, para con las personas represaliadas. Este fenómeno de las grandes multas generalizadas es toda una estrategia represora muy pensada. Las derechas ya no se atreven a fusilarnos al amanecer en las tapias de un cementerio, ahora nos quieren derrotar arruinándonos, vaciando nuestras cajas y bolsillos. Asustándonos y amenazándonos con un ERE o con bajar las prestaciones del paro. Se persigue más en este estado a una persona parada que a un especulador, delincuente de cuello blanco o a los que hunden un banco y provocan gravísimas ruinas sociales. Toda esta represión no es sino el más claro síntoma de que estamos avanzando.

Aprendamos pues de otros lugares que han vivido situaciones semejantes: En América Latina entre los ochenta y el inicio del siglo XXI aplicaron las oligarquías y el FMI, las mismas prácticas sociales y económicas que ahora nos imponen a nosotras y nosotros. Hubo protestas y potentes movimientos sociales que lucharon duramente. Finalmente construyeron, los que han avanzado hacia delante, amplios, diversos y plurales movimientos socio-políticos, que no eran partidos tradicionales y por supuesto con novedosas fórmulas que les permitieron derrocar o al menos frenar a las oligarquías locales y, en los casos más exitosos, elaborar nuevas constituciones.

Si de esta no somos capaces de inventar, ser eficaces, juntarnos y defendernos para acabar con la corrupción, los jefes de estado vitalicios, el viejo capitalismo rentista e inútil que sufrimos y ser personas dignas, mal acabará todo esto. La vuelta atrás hacía un estado empobrecido y nuevamente productor de emigración está servida.

Los que nos han traído hasta aquí, no nos sirven. Necesitamos una nueva fuerza del cambio. Necesitamos nuevas reglas y recuperar la ilusión. Será muy difícil. La situación económica es mala, muy mala, pero lo es a nivel mundial y sobre todo en el mundo occidental. Por eso hay que cambiar los conceptos y defender la madre tierra. Caminar hacía una frugalidad justa y compartida.

¿Qué papel, pienso, tiene la izquierda en ese tránsito?

En primer lugar, la izquierda, que es lo contrario de la derecha, es decir está por el reparto de la riqueza y por salvar a las personas y no a los bancos o a los fondos de inversión, tal y como personas que usurpan conceptos tan nobles como el socialismo, practican y encima desde una ideología que propone la abolición de las clases, pactan con las clases altas, el salvar su posición e incluso acatan su lenguaje y visión del mundo. La izquierda real y crítica, lo primero que debe buscar no es su interés partidario, ni su proselitismo, ni su acomodo, sino articular mayorías, hacer posibles las mayorías sociales al objeto de cambiar la situación.

Izquierda Unida debe entender y apoyar esta opción de nueva fuerza socio-política, para la soberanía y la construcción de una vez del ciudadano y la ciudadana. La revolución ciudadana a la que llama Mélenchon. La Syriza hispana. La Unidad amplia y antineoliberal de las de abajo. La recuperación de la soberanía popular y el control del pueblo sobre su Constitución. La defensa de un nuevo paradigma económico y el reparto pueden aunar las voluntades de las clases populares.

Pero me pregunto ¿Es posible la democracia real sin la democracia económica? Ese es nuestro papel, la defensa de la democracia económica, la economía social, las finanzas éticas y el medio ambiente al servicio y disfrute de todas y todos.

La izquierda debe aportar la utopía de que solo un cambio social, garantizará un cambio democrático. Pero también su generosidad para ser inclusivos e integradores. La capacidad de sacrificio militante y un ejemplo personal, que en demasiadas ocasiones -y yo el primero- no damos.

Mientras tanto, avancemos y demos pasos en la construcción de una izquierda plural, conjunta y coaligada con las y los de abajo.

En el movimiento socialista se detectan cambios importantes y sobre todo hartura, mucha hartura de ver como una fuerza oligarquizada acaba con un legado de luchas por la igualdad, la igualdad entre todas y todos –no solo la de género, que también y de forma muy principal- y la defensa de la República. Desde movimientos casi clandestinos como Bases en Red, Nuevo Socialismo 3.0 u otros grupos en las redes sociales, la Plataforma Socialistas a la Izquierda, o el proyecto político socialista y ecosocialista Construyendo LA IZQUIERDA, www.construyendolaizquierda.com, que ya ha dado el paso hacía la conformación de un espacio político “melenchonista” en nuestro Estado.

Tenemos pues los mimbres, vamos a construir el cesto. Pero advierto con cariño y respeto, los sindicatos deben apoyar estas iniciativas políticas como propuestas de lucha. Ante la emergencia, comencemos ya –hemos comenzado ya- sin perder ni un minuto o cualquier día de estos nos desayunamos con un golpe de estado a la griega y un tecnócrata bancario en el poder y una gran coalición de facto, arrimando el hombro “para salvar a España”.