Europa ¿Que Europa?

Si hay dos situaciones que nos llenan de esperanza ante la dura realidad que las personas que, de diversas formas, estamos viviendo la crisis, es ver cómo en dos espacios diferentes, pero cercanos en el sur de Europa, hay pueblos, comarcas, trabajadores y un pueblo -el griego- puestos en pie, reclamando su derecho a existir dignamente, en medio de tanta desazón causada por las políticas neoliberales que se están imponiendo de forma tan acrítica como carente de fundamento científico y democrático.

Desde el comienzo de la crisis sistémica que nos condiciona tanto nuestras vidas ATTAC, al igual que otras muchas organizaciones sociales, movimientos y sindicatos, hemos advertido acerca de las direcciones opuestas al interés de las personas que conllevaban las medidas políticas y económicas que se estaban implementando. Economistas muy prestigiosos, tanto españoles, como de otros continentes han venido advirtiendo de que con toda esta falacia caminábamos directos a la gran recesión.

Así es. Pero advertimos con desasosiego como los causantes de tanto sufrimiento humano siguen siendo los gestores, los llamados a opinar, los que se encargan de “resolver” la catástrofe, encabezados en el caso español por el ministro del ramo, directivo de uno de los primeros bancos en quebrar y en extender la ruina de tantas pequeñas empresas y de tantas personas trabajadoras.

Pero hay una reflexión que nos hacemos muy poco en el conjunto de Europa -y en las regiones mediterráneas menos aún- y es ¿Qué le debemos a esta Unión Europea? ¿Qué es, publicidad institucional aparte, lo que nos ha legado la burocracia dirigente de Bruselas y el pacto liberal-socioliberal-conservador y democristiano que ha destruido los estados sociales europeos, sin nada a cambio?. Pero es que además ¿Qué ha ocurrido con nuestro tejido industrial?

Veamos y hagamos alguna reflexión tranquila, y sin miedo al qué dirán los liberales causantes de tantos errores ¿O no?:

– Con la excusa de que las empresas públicas no debían tener subvenciones estatales -impuesta desde Bruselas- se cerraron minas, astilleros, siderurgias y se prometieron fondos que nunca cumplieron sus objetivos. Ahora comarcas enteras están paradas y sin expectativas.

– La agricultura y la pesca vivieron una reconversión igualmente brutal, con la condición de su normalización y de acabar con excedentes. Los agricultores fueron subvencionados en parte y encima convertidos en blanco de muchas críticas por ello. Su opción no fue voluntaria.

– Se construyeron autopistas si, muchas, que además permitieron que los productos industriales alemanes llegaran con más rapidez y comodidad al sur de Europa.

– Se predicó la conversión de Europa en general –excepto Alemania y algún estado centro-europeo más-, en zonas de servicios y de gestión financiera. Como si España entera se fuera a convertir en un centro financiero y no en un Estado que solo demanda camareras y camareros. Este paroxismo tuvo durante el aznarato su punto álgido, pero no olvidemos a Solchaga y otros ministros y dirigentes similares iniciadores de tanta “reconversión”, que a la postre solo se ha traducido en deslocalización.

Se pueden poner más ejemplos, pero al final llegamos a una conclusión, y es que se dejó de invertir fondos públicos en tejido industrial que creaba empleo para hacerlo de forma descarada en bancos, servicios financieros y en infraestructuras para estos sectores. Era ni más ni menos que la aplicación al pie de la letra en el sur de Europa de la globalización neoliberal. Ahora no se ahorran millones en rescatar a la banca, mientras no sólo se recortan derechos, sino que no se invierte ni un euro público en crear empleo. Todo es para la banca privada, ojo, PRIVADA.

Es impresentable que se dejarán perder minas e industrias en nombre de la competencia y la competividad y la “liberalización” y ahora se gasten muchísimos miles de millones más en salvar a los bancos causantes de la crisis. Ahí si que ha sido diligente la Unión Europea.

Pero se consiguió otro objetivo aún más importante, y fue destruir toda una cultura obrera forjada en luchas, compromisos, resistencias, derrotas y victorias. Toda una forma de vida basada en la solidaridad, el apoyo mutuo y el orgullo de poseer un oficio fue destruida. Las jóvenes generaciones de las comarcas desindustrializadas ya no tienen futuro, pero lo peor ha sido que el paro y el remedio estúpido del ladrillo, han generado cientos de miles de personas jóvenes sin oficio ni beneficio. Con la falta de cultura, la desesperanza, el egoísmo y la pura supervivencia. La destrucción planificada y sistemática de los valores, los principios. Una sociedad sin valores es un caldo de cultivo de resignación y desvertebración social.

No es que sea un industrialista, un defensor de industrias contaminantes e insostenibles, pero sí enumero un hecho. Y advierto de que en la construcción de la Unión Europea que sufrimos han ido parejas el desmoche de las industrias de las regiones periféricas, la pérdida de empleos dignos, el debilitamiento de los sectores y servicios públicos, y la pérdida de la cultura solidaria, de clase y de ideas.

Nada de lo ocurrido ha sido casualidad. Por eso las comarcas mineras en lucha, desde Asturias, León o Aragón entre otras, no sólo defienden sus minas: defienden su cultura y la vida en sus pueblos y ciudades. Defienden las cuencas, pero en realidad nos defienden a todas y a todos los demás. Solo la defensa de la supervivencia de la cultura minera ya debería movernos a todas y todos no solo a sentir simpatía, sino a ser más activos en nuestras movilizaciones.

Por eso todas y todos debemos ser mineros y enfrentarnos con decisión a la aniquilación, no solo de nuestro carbón, nuestro empleo o el suyo, sino de los valores políticos, la historia social, las raíces de la reivindicación social. La creencia en que se puede crear otro mundo.

Pero también el pueblo griego, al que por mor de extender la incuria de sus oligarquías políticas y económicas, sus trampas y robos -en el que por cierto el resto de Europa, y en especial el Reino de España, no le van a la zaga- ha sido insultado, despreciado y humillado.

Pero los griegos han reaccionado y le han propinado ya un primer bofetón a la Unión Europea, a los mercados, a los bancos franceses, alemanes y anglosajones que les ahogan sin piedad. Ahora ante la excelente noticia de que SYRIZA pudiera ganar las elecciones, sufren un duro chantaje y amenazas sin cuento. El objetivo es que las viejas oligarquías políticas se vuelvan a poner de acuerdo y gobiernen a Grecia según los intereses de la banca centroeuropea.

También en la resistencia del pueblo griego hay mucho de cultural. La lucha de una cultura mediterránea que ha defendido siempre su patria de ocupaciones, colonizaciones y agresiones bélicas. Pero la cultura mediterránea también le estorba a la gris y corrupta burocracia de Bruselas, tanto como a Alemania: la resistencia de los griegos a ser invadidos, y que todavía muchos mayores alemanes deben recordar, incluso alguno en sus carnes.

Es desalentador que la entrada del verano provoque, en tanta gente con responsabilidades, esperar al otoño para reiniciar las movilizaciones, o a tantas y tantos dirigentes sestear, ahora que precisamente corre el rumor de que el gobierno del PP y la UE van a imponer al Estado Español más recortes y que estos pueden ser en pensiones y en prestaciones.

Por eso que los griegos puedan propiciar un segundo bofetón a la Europa neoliberal y conservadora, así como que los mineros del norte del estado español sigan luchando con valor, mucho valor por sus valores y su vida digna es un consuelo, pero también una esperanza.

Desde el sur del Reino de España, desde una Andalucía con su escasa industria casi desmantelada y en la que solo la economía social y las cooperativas hacen tener confianza en el futuro, hay que buscar también la vertebración con estos focos de resistencia. Aquí también existió una cultura minera, ya desmantelada casi en su totalidad. Grandes centros metalúrgicos desmantelados, des-localizados, y encima estafando al gobierno andaluz de turno. Nosotras y nosotros también somos mediterráneos y, al igual que los griegos, hemos sufrido dominaciones y humillaciones.

Hace poco, desde ATTAC Andalucía se llamó a que esta tierra se convirtiera en un bastión antineoliberal. Todavía estamos a tiempo de rectificar y hacerlo. Pero para eso, deberemos estar dispuestos a batallar y a arriesgarnos a ser intervenidos por el gobierno central del PP y, si lo hicieran, responder. Por eso, mientras a estas orillas del mediterráneo llega nuestra SYRIZA, al menos seamos capaces de ser solidarios con los hermanos griegos, y a no olvidar que a los nietos de los mineros andaluces no les espera más futuro que el trabajo precario, el ser camareras y camareros, o la vuelta a la emigración.

En las cuencas mineras y en Grecia se está defendiendo nuestra dignidad. Yo solo me contento con recuperar los valores, las ideas y la voluntad de forjarnos nuestro propio futuro. Por eso, la reciente visita del embajador de Venezuela a Andalucía, reuniéndose con la economía social, ha sido tan importante. El mundo es muy grande y hay otras gentes con las que buscar la vida, comerciar, ser solidarios y cooperar mutuamente.

Que no nos sigan engañando, porque fuera de Europa también hay vida. En cualquier caso, otra Europa es posible, es imprescindible. Mientras tanto, hoy todas y todos somos mineros, o griegos, pues son los que ahora están recordando que las personas tenemos dignidad y valores.

Ante la emergencia respuestas. Es su crisis, es nuestra vida digna

Que estamos en una situación de emergencia en el estado español ya es una obviedad. La crisis financiera y la quiebra técnica de la banca española está ya entre nosotros y nosotras, es algo popularmente intuido y aceptado. Que el paro, la inseguridad, la ansiedad y el sufrimiento por un futuro peor, con empobrecimiento y peores empleos –para quien tenga la suerte de tenerlos- atenaza y hace sufrir a las clases populares, de las que jamás se preocupan los economistas orgánicos y las plumillas del sistema, se palpa en los barrios y las personas humildes, que recurren a los ansiolíticos. La novedad es que ya comienza a aceptarse la profunda crisis política y de principios del régimen de la Transición.

Personas moderadas, liberales, comienzan ya a intuir lo que desde el pensamiento crítico y los movimientos cívicos de regeneración democrática llevamos tiempo denunciando. Antes incluso del estallido de la crisis de 2008, que en su actual fase de recesión, recortes sociales y democráticos se está viendo acrecentada. La cosa esta muy clara. Todos los fundamentos que permitieron construir el sistema de 1978 han sido dinamitados por las propias oligarquías que los pactaron, ya fueran políticas o económicas.

A la monarquía por fin se le ha podido demostrar su verdadera cara, de familia aupada al poder que ostenta sin preparación ni entronque democrático. Afectada por escándalos y que además costea, desde el erario público, desde cacerías y otras lindezas, a operaciones constantes de cirugía estética, cuando no verdaderas tramas oscuras por cierto muy anteriores a la aparición del oportuno Urdangarín. Un rey con excesivo poder, que la Constitución –ya muy tocada y encima violentada, en mi humilde opinión- ni le otorga, ni le reconoce. Una familia parapetada tras una férrea censura, que en ninguna democracia que merezca tal nombre se produce con respecto a sus jefes de estado.

La situación es fácil de analizar y encima ya le hemos perdido el miedo al ejército. Un ejército que no es ya el de Franco, sino una suerte de tropa auxiliar del imperio decadente en las nuevas cruzadas judeo-cristianas. Una pequeña fuerza profesional internacionalizada de auxiliares de los marines imperiales.

Pero en mi opinión, lo más importante consiste en que la democracia del 1978 que vivimos ha perdido su legitimidad popular. La transición construyó un pacto social “a la española” que produjo avances innegables hacía los derechos sociales, en especial en sanidad y en la universalización de la enseñanza, así como en la protección social en materia de prestaciones de pensiones y protección contra el paro. También una legislación laboral, que mejoraba sustancialmente en servicios, libertades y capacidad de negociación a la anterior carencia que se tenía durante la cruel, injusta y corrupta dictadura franquista. Cierto es que nada se regaló a los de abajo. Nada fue otorgado sino por la presión popular. Pero en un año, entre 2011 y lo que llevamos de 2012, entre los dos partidos principales del sistema han destruido lo que legitimaba en cierta forma el tinglado, comenzando por reformar la propia Constitución, dando prevalencia a los bancos y el déficit público sobre las personas. Resumiendo, la deslegitimación está servida.

El régimen del 78 ha sido destruido ¿Y ahora qué? Pues como bien dice mi amigo Manuel Monereo, lo viejo no ha pasado y lo nuevo no acaba de llegar.

Todo esto además se produce en una época de transición mundial, tal y como muy agudamente señala Wallerstein. Estamos en medio del cambio del sistema-mundo y esta óptica internacional e internacionalista no la podemos perder. El reino de España está, por voluntad de su monarca y sus oligarquías políticas y bancarias, en el lado de los decadentes. Formamos parte de la “Comunidad Internacional” que poco a poco pierde la batalla, primero entre sus propios pueblos y segundo en el mundo nuevo emergente, al que de cuando en cuando, además de darle lecciones -no sabemos de qué-, se le exporta la “democracia occidental” a bombazos. Excelente fórmula democrática para ser queridos y respetados.

La Unión Europea está, al menos, varada y con una agudísima crisis. Construida al objeto de beneficiar a sus potencias centrales y en especial a Alemania, tal y como ya comienza a ser descubierto por amplias mayorías de ciudadanas, obnubiladas por los fondos FEDER, hasta hace poco, si bien los periféricos solo vivimos en el presente para pagar deudas a los bancos centro-europeos y anglosajones, entre los que sitúo al Banco de Santander.

Busquemos la salida. Desde el sistema nadie nos la querrá ofrecer.

Creo en primer lugar que hay que perder el miedo a la política. Porqué sin acción política, nueva, diferente, radicalmente democrática y constituyente, no hay soluciones. Pero para eso hay que dotarse no sólo de la voluntad política de regenerar y ejemplarizar. También hay que construir el sujeto político nuevo, que nos libere.

Los instrumentos pueden ser varios y diversos. Pero los actores ya estamos en plazas, calles, manifestaciones, huelgas generales o colas del paro. La pedagogía del 15M, la movilización sindical contra los recortes. Las marchas y las demostraciones de protesta colectiva, a pesar de la represión y sobre todo del fenómeno de las multas gubernativas que el partido autoritario PP, está imponiendo- como nunca antes-, al objeto de asfixiar económicamente a familias en crisis, pero con dignidad para protestar y esquilmando las cajas sindicales y sociales de solidaridad, para con las personas represaliadas. Este fenómeno de las grandes multas generalizadas es toda una estrategia represora muy pensada. Las derechas ya no se atreven a fusilarnos al amanecer en las tapias de un cementerio, ahora nos quieren derrotar arruinándonos, vaciando nuestras cajas y bolsillos. Asustándonos y amenazándonos con un ERE o con bajar las prestaciones del paro. Se persigue más en este estado a una persona parada que a un especulador, delincuente de cuello blanco o a los que hunden un banco y provocan gravísimas ruinas sociales. Toda esta represión no es sino el más claro síntoma de que estamos avanzando.

Aprendamos pues de otros lugares que han vivido situaciones semejantes: En América Latina entre los ochenta y el inicio del siglo XXI aplicaron las oligarquías y el FMI, las mismas prácticas sociales y económicas que ahora nos imponen a nosotras y nosotros. Hubo protestas y potentes movimientos sociales que lucharon duramente. Finalmente construyeron, los que han avanzado hacia delante, amplios, diversos y plurales movimientos socio-políticos, que no eran partidos tradicionales y por supuesto con novedosas fórmulas que les permitieron derrocar o al menos frenar a las oligarquías locales y, en los casos más exitosos, elaborar nuevas constituciones.

Si de esta no somos capaces de inventar, ser eficaces, juntarnos y defendernos para acabar con la corrupción, los jefes de estado vitalicios, el viejo capitalismo rentista e inútil que sufrimos y ser personas dignas, mal acabará todo esto. La vuelta atrás hacía un estado empobrecido y nuevamente productor de emigración está servida.

Los que nos han traído hasta aquí, no nos sirven. Necesitamos una nueva fuerza del cambio. Necesitamos nuevas reglas y recuperar la ilusión. Será muy difícil. La situación económica es mala, muy mala, pero lo es a nivel mundial y sobre todo en el mundo occidental. Por eso hay que cambiar los conceptos y defender la madre tierra. Caminar hacía una frugalidad justa y compartida.

¿Qué papel, pienso, tiene la izquierda en ese tránsito?

En primer lugar, la izquierda, que es lo contrario de la derecha, es decir está por el reparto de la riqueza y por salvar a las personas y no a los bancos o a los fondos de inversión, tal y como personas que usurpan conceptos tan nobles como el socialismo, practican y encima desde una ideología que propone la abolición de las clases, pactan con las clases altas, el salvar su posición e incluso acatan su lenguaje y visión del mundo. La izquierda real y crítica, lo primero que debe buscar no es su interés partidario, ni su proselitismo, ni su acomodo, sino articular mayorías, hacer posibles las mayorías sociales al objeto de cambiar la situación.

Izquierda Unida debe entender y apoyar esta opción de nueva fuerza socio-política, para la soberanía y la construcción de una vez del ciudadano y la ciudadana. La revolución ciudadana a la que llama Mélenchon. La Syriza hispana. La Unidad amplia y antineoliberal de las de abajo. La recuperación de la soberanía popular y el control del pueblo sobre su Constitución. La defensa de un nuevo paradigma económico y el reparto pueden aunar las voluntades de las clases populares.

Pero me pregunto ¿Es posible la democracia real sin la democracia económica? Ese es nuestro papel, la defensa de la democracia económica, la economía social, las finanzas éticas y el medio ambiente al servicio y disfrute de todas y todos.

La izquierda debe aportar la utopía de que solo un cambio social, garantizará un cambio democrático. Pero también su generosidad para ser inclusivos e integradores. La capacidad de sacrificio militante y un ejemplo personal, que en demasiadas ocasiones -y yo el primero- no damos.

Mientras tanto, avancemos y demos pasos en la construcción de una izquierda plural, conjunta y coaligada con las y los de abajo.

En el movimiento socialista se detectan cambios importantes y sobre todo hartura, mucha hartura de ver como una fuerza oligarquizada acaba con un legado de luchas por la igualdad, la igualdad entre todas y todos –no solo la de género, que también y de forma muy principal- y la defensa de la República. Desde movimientos casi clandestinos como Bases en Red, Nuevo Socialismo 3.0 u otros grupos en las redes sociales, la Plataforma Socialistas a la Izquierda, o el proyecto político socialista y ecosocialista Construyendo LA IZQUIERDA, www.construyendolaizquierda.com, que ya ha dado el paso hacía la conformación de un espacio político “melenchonista” en nuestro Estado.

Tenemos pues los mimbres, vamos a construir el cesto. Pero advierto con cariño y respeto, los sindicatos deben apoyar estas iniciativas políticas como propuestas de lucha. Ante la emergencia, comencemos ya –hemos comenzado ya- sin perder ni un minuto o cualquier día de estos nos desayunamos con un golpe de estado a la griega y un tecnócrata bancario en el poder y una gran coalición de facto, arrimando el hombro “para salvar a España”.

¿Qué haremos? El derrumbe esta servido

Lo que estamos viviendo en lo socio-político estos días indica la gravedad de lo que vivimos, pero sobre todo lo criminal de las intenciones a la hora de resolver la crisis capitalista en Europa, pero especialmente y es nuestro caso en España.

Es difícil de aceptar que esto solo se soluciona arrimando el hombro todas y todos. Lo que se está predicando es la gran coalición en pocas palabras: Felipe Gonzalez lo ha hecho hoy en Sevilla. Yo me pregunto arrimar el hombro, ¿Para quien? ¿a favor de quien? ¿al objeto de perpetuar que?. Esta mañana en Sevilla, Felipe Gonzalez ha llamado a la gran coalición de facto. Pero ¿Cómo? La gran coalición es inaceptable e inútil para las clases populares.

No creo debamos aceptar nada que no descubra a los y las culpables de la crisis, que no plantee un mundo diferente al objeto de superarlo el actual, y no nos brinde esperanzas a las victimas, es decir al 98% de la población.

Creo que hay que crear un espacio de análisis u observatorio de lo que está ocurriendo al momento. Conocer los datos que nos sea posible. Exigir una amplia convergencia social, política y sindical. Compañeras y compañeros, esto no es algo que nos permita reflexionar y acumular fuerzas, pues la hecatombe está servida y ya.

Alguien puede pensar que estoy loco al hablar en estos términos, pero yo afirmo que el loco o la loca es quien no se tome en serio lo que está ocurriendo, fruto de la crisis y el derrumbe capitalista en las potencias centrales, pero que nos arrastra y nosotros sufragamos encima.

Ahora lo único importante es buscar, lograr y lanzar el liderazgo social colectivo, que nos permita reaccionar ante la nueva vuelta de tuerca que viene y que la UE hoy mismo ha exigido:

  • Más reforma laboral y aún más profunda.
  • Limitación de prestaciones del desempleo y de las pensiones.
  • Más impuestos indirectos, es decir de los que todas y todos pagamos. Que traducido es a nuestra costa los fraudes, estafas bancarios y la deuda.
  • Menos impuestos a ricos, grandes fortunas y grandes empresas.

Esto es toda un declaración de guerra. Por tanto ¿qué haremos?

Por la creación de un espacio socialista y de un frente amplio antineoliberal

Manifiesto de Construyendo LA IZQUIERDA

El socialismo representa la principal tradición de la izquierda en el Estado Español. Sin embargo el PSOE viene apostando desde hace décadas por el social-liberalismo. Esta doctrina destruye el trabajo y la dignidad de las personas para favorecer a la renta y a las oligarquías financieras. Ha facilitado la penetración en España de los valores competitivos frente a los cooperativos y solidarios, la privatización de patrimonio público, el desmontaje industrial del país y la construcción de una Unión Europea insostenible. Esta doctrina es una ruptura en toda regla con el socialismo. Como tarde desde 2008, ha demostrado ser irreconciliable con la justicia y la dignidad social, con la sostenibilidad ambiental y con el valor del trabajo frente a propiedad del capital, a la renta financiera e inmobiliaria.

Un grupo de socialistas, hombres y mujeres, hemos decidido decir “basta”. Desde hace décadas venimos luchando por un cambio dentro del PSOE y también desde fuera del mismo. Nuestros intentos de democratizar el partido apostando por las elecciones primarias, facilitando la participación de sus militantes en el desarrollo de líneas políticas o fomentando su incorporación a los movimientos sociales, han sido inútiles. El PSOE se ha convertido en una organización inservible para avanzar hacia los grandes objetivos que le dan sentido a sus siglas. La quiebra del orden neoliberal está provocando un inmenso sufrimiento a la población, una pérdida de las conquistas sociales y laborales, incluso una ruptura de los grandes consensos políticos de la Transición. Ni siquiera esto ha provocado un cambio estratégico dentro del PSOE. Todo lo contrario. La reforma-express de la constitución y el análisis que hace de la crisis y de cómo superarla, que deja fuera los intereses y los actores que la han provocado, facilita una gran coalición tácita con la derecha. Pero a cambio de seguir firmemente instalado en la órbita del neoliberalismo.

Los aquí firmantes nos reclamamos de la tradición socialista de España, de Europa y de América Latina. Reivindicamos el sentido de nuestra identidad, de nuestra militancia y de nuestras ilusiones. Queremos entroncar con ellas aunque somos plenamente conscientes de que hay que mirar hacia delante, hacia el siglo XXI. Nos sentimos parte de los movimientos ecologistas, feministas, pacifistas, sindicalistas, altermundistas y creemos en la importancia del diálogo con las tradiciones eurocomunistas, trotskistas y comunistas. Pero también nos sentimos parte de los movimientos ciudadanos que han irrumpido con fuerza en los últimos años. También nosotros reivindicamos un cambio en las formas de hacer política basado en un funcionamiento mucho más horizontal, en el rechazo de los mecanismos oligárquicos de funcionamiento político y en el uso de las tecnologías de la información. Reivindicamos, además, la construcción de una identidad republicana compartida en todo el Estado para abordar el problema nacional.

Ha llegado el momento de actuar. Primero creando un espacio político en el que las tradiciones, los valores y las identidades del socialismo español, que sigue representando el grueso de la izquierda hispana, adquieran un voz propia. Proponemos la creación de un espacio de convergencia de todos los grupos, ciudadanos y ciudadanas y organizaciones políticas que se reclaman de dicha tradición, así como a los nuevos impulsos eco-socialistas y que ya no están dispuestos a seguir aceptando que las siglas socialistas sean utilizadas para perpetuar el actual orden neoliberal. Este espacio ya tiene nombre: “Construyendo la izquierda” y está empezando a funcionar (http://goo.gl/mKYDA).

Nuestra intención no es en ningún caso atomizar la izquierda. Todo lo contrario. El segundo de nuestros objetivos es hacer una contribución a la construcción de un gran polo antineoliberal junto con otros espacios políticos que también rechazan el neoliberalismo. Ambos objetivos van de la mano pues, como se aprecia en otros países europeos, es imposible construir dicho polo al margen de la tradición socialista. Reivindicamos (tercero) una mayor co-decisión democrática de la ciudadanía en la vida interna de las organizaciones políticas y apostamos por modelos abiertos y asamblearios de participación. El polo antineoliberal tiene que tener un referente electoral unitario del tipo del Front de Gauche en Francia o de Syriza en Grecia, un frente en el que tengan cabida las diversas tradiciones de la izquierda antineoliberal, así como las nuevas que se vayan incorporando. Debería vincularse estrechamente con los movimientos sociales reconociendo, al mismo tiempo, la autonomía de estos últimos. Y debería vincularse también a los sindicatos que deberían convertirse en otra punta de la lanza contra el neoliberalismo.

Construyendo la Izquierda

Las personas que hacemos estas reflexiones -pues somos un nutrido grupo de personas y colectivos- y lo ponemos en vuestra consideración y recabamos vuestro apoyo, procedemos y nos reclamamos parte de la rica tradición socialista, tanto del estado español, como de Europa y América Latina. Cierto es que nuestras vidas y militancias entroncan con las luchas, experiencias e ilusiones de aquellas y aquellos que forjaron páginas que nos llenan de orgullo, en la lucha por el SOCIALISMO y la REPÚBLICA, que entendemos siguen siendo dos premisas irrenunciables y dos aspiraciones ilusionantes.

Construyendo LA IZQUIERDA, que es como se denominará este colectivo, aspira a representar igualmente la voluntad de trabajar en una proyecto esperanzador al objeto de acercar sensibilidades transformadoras y brindarles un área de debate, reflexión y acción socio-política que incluya a todas las familias del socialismo por un cambio social real, por supuesto antineoliberal y alternativo al sistema. De la misma forma que esta ya de inicio abierto a los y las ecologistas, feministas, pacifistas, sindicalistas, altermundistas y personas procedentes de las tradiciones eurocomunistas y comunistas, pero que entienden de la necesidad de construir algo nuevo. Nos consideramos ecosocialistas y partidarias y partidarios de un trabajo en red y horizontal.

El 15M y los movimientos cívicos y sociales que le han precedido y siguen presentes, le han dotado a la política de una frescura y sentido de la participación y de la co-decisión democrática que forma parte ya de no solo nuestra razón de ser, sino de entender la política que sitúa la asamblea, como el órgano decisorio y la democracia interna como seña de identidad. Las personas en la actuación socio-política desean decidir y ser protagonistas, lo cual exige no solo nuevas fórmulas de tomas de decisiones en red, sino también que todas y todos seamos protagonistas. En resumen, creemos que una nueva realidad socio-política exige nuevas formas de estructura y relación, totalmente novedosas e inclusivas y diferentes de los partidos actualmente existentes y sus direcciones profesionalizadas e incluso oligarquizadas en el caso socioliberal.

Es por eso que partiendo de nuestra realidad y deseosas y deseosos de aspirar a crear un nuevo espacio, pero convencidas y convencidos de la necesidad perentoria de la convergencia de las izquierdas y de todas y todos los antineoliberales, entendemos que las y los de abajo, nos debemos dotar de una nueva fuerza política, ya sea un Frente Amplio Antineoliberal, un Frente Popular, o un Frente de Izquierda que aúne a las personas dispuestas a plantarle cara a la destrucción de lo público, los derechos sociales y laborales, la democracia, la justicia y la redistribución la igualdad de género y el fin del patriarcado. Construyendo LA IZQUIERDA, solo pretende desde la libertad proponer, en primer lugar crear un espacio para las y los que creyendo en la política, no encuentran un lugar donde practicarla desde el antineoliberalismo, los socialismos y la democracia. En segundo lugar proponer ayudar a la creación de una respuesta política, plural, federalista y de carácter estatal, basándonos en ejemplos como el Front de Gauche francés y  SYRIZA en Grecia, u otros Latinoamericanos, que en unos casos han sido el revulsivo que la izquierda y las clases populares necesitaban y en otros el instrumento de los pueblos para recuperar su soberanía y la justicia.

Los partidos sistémicos no son la solución. La vinculación de las cúpulas socioliberales a los poderes financieros y mediáticos así como la persistencia de sus ideólogos y fundaciones en una tercera vía, algo reformada, no es más que un síntoma de su agotamiento, su falta de valores y su ausencia de valor. Del PP, ni hablamos, ya sabíamos lo que era y representa, al igual que los nacionalismos periféricos de derechas.

En el caso de Izquierda Unida, entendemos que es una fuerza hermana e imprescindible y además lo más consolidado actualmente en la izquierda, pero no acaba de romper la barrera de votos imprescindible al objeto de construir una fuerza determinante, desde la alternativa social. Esto dicho con consideración y reconocimiento, nos hace afirmar, que es necesario un nuevo impulso político y una nueva izquierda imbricada con las y los de abajo, en la que IU juegue en justicia el papel que le corresponde, pero que sea en un marco nuevo, pactado, decidido, amable, inclusivo y participativo. Hay que olvidar viejos esquemas, abrir las ventanas del todo y que entre aire fresco. Es por eso que Construyendo LA IZQUIERDA, se convierte en un actor socio-político, si, pero al objeto de promover con otras y otros el impulso urgentemente necesario de organizarnos las víctimas de la crisis y del sistema.

La actual situación del Estado Español es de emergencia. La conducción política del PP es simplemente la de sobrevivir en el poder salvaguardando los intereses de las clases poseedoras y privilegiadas, así como defender los intereses de los bancos alemanes, anglosajones y españoles. La “deuda pública” nos atenaza y provoca recortes sociales y una falta de liquidez total, de los sistemas financieros, institucionales, públicos y de las empresas, que han situado este estado al borde del abismo, o más bien ya dentro de agujero negro de la recesión y como consecuencia, el paro, empobrecimiento y exclusión campa por doquier.

Prisioneros de la Unión Europea, vinculando nuestra suerte de forma tan injusta como arbitraria a las necesidades de los poderes financieros y de las grandes fortunas, en una cuesta abajo permanente y tan solo al servicio de los detentadores de la riqueza. Para reforzar estás políticas que iniciara el gobierno Zapatero, pero que el de Rajoy acentúa, motivado por su conservadurismo y ultraliberalismo, se acrecienta el autoritarismo, se limita hasta solo lo formal la libertad sindical, se acaba con los derechos laborales y se rompe definitivamente el pacto social, iniciado en la transición. El pacto social, ya no existe, está roto y por tanto la Constitución de 1978, agotada, vulnerada y modificada, al objeto de garantizar el pago de la deuda a la banca privada extranjera y española.

Esta situación exige con la máxima urgencia la constitución de un nuevo actor político, es decir las clases populares dotándose de un instrumento de intervención, insistimos político. Construyendo LA IZQUIERDA, surge pues con esa vocación, pero insta a la convergencia. Sin una convergencia y valga la redundancia, no somos nadie y al poder destructivo y egoísta que nos domina, solo es posible, frenarlo desde la conjunción de fuerzas sociales, asamblearias, sindicales y políticas.

Al objeto de trabajar por estas premisas y ser un revulsivo Construyendo LA IZQUIERDA os invita a reflexionar y actuar ya entorno a estas y otras propuestas que podamos elaborar conjuntamente:

1.Fortalecer los instrumentos políticos y sociales ya existentes, que buscan la unidad y la auto-organización como las asambleas y marchas del 15M, pero también la Plataforma en Defensa del Estado del Bienestar y los servicios públicos. Las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción, las plataformas locales contra la crisis, y el paro, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, la Convocatoria Social así como otros instrumentos de unidad y de acción social, desde el respeto más absoluto.

2. La Constitución de 1978 está en una profunda crisis fruto de su ilegitima modificación exprés, que la convierte en un texto neoliberal y al servicio de parte y no del bien común. El régimen tal y como con clarividencia denunció con éxito el 15M está carente de ideas y de impulsos para regenerarse a lo que se suma la falta de voluntad política de los partidos del turno, para ello. Apoyamos pues un proceso constituyente, que ya es imprescindible, máxime tras la pérdida de legitimidad democrática que los recortes sociales provoca.

3.Es urgente dotarse ya de una plataforma de convergencia política antineoliberal, que participe en los próximos procesos electorales, con nuevas formas participativas de selección de candidatas y candidatos electos democráticamente y no por aparatos políticos. Mandatos limitados y un riguroso código ético. Construyendo LA IZQUIERDA, se esforzará en ambas cuestiones y hará de ellas una prioridad.

4. Hay que plantarse ya ante la Unión Europea. Hay que decirle a los poderes financieros que en este estado español, las personas son lo primero. Por tanto, hay que suspender el pago de la “deuda pública” ya. Auditar la deuda, no pagar la deuda ilegitima y exigir una quita a la banca. Crear un Banco Público, nacionalizar las Cajas de Ahorros, apoyar las cooperativas de crédito éticas y hacer fluir el crédito. Las Oligarquías rentistas que dominan el estado español desde el franquismo y que siguen en el poder, no pueden seguir gobernándonos de forma no electa y en base a sus influencias, dinero y propiedad de los medios de comunicación.

5.Fin de las políticas neoliberales mediante la renacionalización de los servicios de atención a la ciudadanía privatizados. Derogación de la reforma laboral y de la reforma financiera. Los servicios asistenciales deben ser públicos y de gestión pública, con calidad y eficacia. Los servicios públicos asistenciales y de prevención y bienestar se prestan a la ciudadanía y no a los clientes. La ciudadanía es el propietario colectivo y no el cliente. Reforma fiscal, impuestos progresivos y persecución del fraude, incluido el dinero oculto en Paraísos Fiscales. Apoyo decidido a la implantación de las ITF.

6.Modificación de la ley electoral. Posibilidad de referéndums revocatorios de electos que incumplan su programa y compromisos o sean corruptos y corruptas. Legislación que garantice la democracia participativa y creación de órganos barriales y locales de poder popular.

7.Educación pública y universal. Libre acceso a la cultura, igualmente universal. Libre acceso a la red. No a los controles de la red, los espionajes electrónicos y los intentos constantes de controlar la libertad en red y en la red. Limite a los oligopolios informativos privados de negocio. La información no es un negocio, es un derecho. Los medios públicos deben garantizar el acceso a la información veraz, la cultura y promover y defender las artes escénicas y la música. Un pueblo inculto, no es un pueblo  libre. El neoliberalismo, embrutece las mentes y falsifica la información, haciendo de la cultura-espectáculo una forma de control. Apoyo a la cultura escrita. Libros más libros, como pedía Federico García Lorca.

8.El socialismo es la expresión más alta de la democracia. Sin democracia económica, no hay democracia social, ni posibilidad de igualdad. El socialismo como objetivo requiere del reparto, pero también de la defensa del bien público universal que es el medio ambiente, el territorio, el agua y el oxigeno, que están siendo escandalosamente esquilmados, ensuciados y mercantilizados. Si no garantizamos la supervivencia de un ambiente limpio no podremos construir en el futuro una sociedad de mujeres y hombres libres e iguales.

9.El sistema-mundo está cambiando. Los poderes y partidos del turno del Estado Español y la Unión Europea, nos atan a un sistema decadente, cambiante e injusto. La decadencia de las potencias centrales, se contrasta con la pujanza de las emergentes. Se nos obliga a permanecer en un área económica limitada y sin embargo las potencialidades del mundo caminan ya por otros derroteros. A los pueblos europeos en general y del Estado Español en particular, se nos inculca el miedo a lo diferente y eso es el caldo de cultivo de los fascismos que cada vez son una amenaza más real en la vieja y desorientada Europa. Hay que defender la multipolaridad y establecer de forma urgente relaciones en plano de igualdad y de reciprocidad con otras zonas del planeta, que curiosamente son su mayor parte. La actual política internacional de supuesta superioridad racial, ideológica, militar y comercial, de la nefastamente llamada “comunidad internacional” no solo es ya una gran mentira, sino que es suicida.

Así pues Construyendo LA IZQUIERDA puede ser un actor socio-político, entendemos que necesario en estos momentos al objeto de que junto a otras personas que creen en que la política es imprescindible, desde la ética y la lucha social, para transformar la sociedad. Aquellas personas que se sienten estafadas, desmoralizadas y que de forma no muy justa en ocasiones, piensan que todas y todos son iguales, les llamamos a que tomen en sus manos la militancia y la dirigencia colectiva que nos permita empoderarnos y alcanzar la convergencia política.

Es por eso que con voluntad de disolvernos en algo mayor y más amplio, os pedimos apoyo al objeto de enfrentarnos de forma colectiva a la ruina a la que están conduciendo a Europa y al Estado Español, los poderes financieros y económicos que nos dominan, las viejas oligarquías rentistas hispanas y las oligarquías políticas del sistema.

Esta reflexión es fruto de un borrador de manifiesto, redactado por mi, al objeto de comenzar a trabajar ya y aportar nuestro granito de arena, pero no es solo mi opinión lo que representa. Pronto tendréis más noticias de Construyendo LA IZQUIERDA.

 

http://contruyendolaizquierda.blogspot.com.es/2012/05/construyendo-la-izquierda-manifiesto.html