Ya lo decíamos, el poder quiere la gran coalición

La noticia de una reunión Rajoy-Rubalcaba no es buena, aunque los medios del sistema la hagan aparecer como tal. No en balde el grupo PRISA entre otros lleva tiempo instando a un gran acuerdo, al objeto de salvar este tinglado de política y negocios, entreverados, y con la monarquía como epicentro, llamado Reino de España.

Algunas y algunos llevamos tiempo avisando y advirtiéndolo. Escrito está y dicho también. Ya lo tenemos a la vista. Rubalcaba se ofrece a Rajoy como valedor ante Hollande, y Rajoy se encarga de la Merkel. ¿Pero quien se encarga de las clases populares de este Estado? Pues ese es el problema, que tras dos huelgas generales, la huelga sectorial de la enseñanza, las manifestaciones multitudinarias y el 15M, así como diversas plataformas y entes unitarios y convergentes, el pueblo se está encargando él solito de defenderse y de proponer alternativas.

El pacto de estado -o gran coalición sistémica- trata en el fondo del salvar dos cosas fundamentales: a los bancos y su no rescate mediático -pues el real ya se ha producido, y lo estamos pagando con los recortes e impuestos la ciudadanía- y unos vagos planes de inversiones, al objeto de justificar el status quo y el modelo vigente.

Las mejores inversiones ahora son acabar con los recortes, hacer un banco público y recuperar el deteriorado sector público, además de perseguir el fraude fiscal, sobre todo el gran fraude y propiciar el cambio de modelo económico, en el que la economía social tiene mucho que decir. Con unos servicios públicos anorexicos, el empleo bajo minimos, las clases populares empobrecidas y la gente en la calle, El PP esta contra las cuerdas, la monarquía desprestigiada y la economía especulativa hundida. La oligarquía bancaria nerviosa y atemorizada por su desprestigio generalizado y el peligro diario que sufre, bien de hundirse en las bolsas y los mercados o de que un día de estos, justamente enfadados y hartas, le retiremos nuestros fondos y cuentas.

Aquí en este Estado lo que hace falta es cambiar de modelo y democracia con reparto -reparto de la riqueza, la tributación, los bienes y servicios y la ley- en paz, igualdad y libertad. La propuesta de Rubalcaba es un balón de oxigeno para el PP que no merece. Al PP solo hay que echarlo. Las personas que estamos luchando debemos saber que les estamos poniendo muy nerviosos y que estamos en el buen camino. Las tonterías de Esperanza Aguirre y de otros liberales de extrema derecha del PP, son solo reflejo de que están contra las cuerdas, pero también de que van a por todas y su solución es la autoritaria, al objeto de imponer su ultra-liberalismo suicida. Estamos ante una situación de emergencia, y el sistema oligárquico-monárquico que sufrimos lo sabe. Tanto que solo le importan ya dos asuntos: los bancos y el orden público.

No se puede consentir una gran coalición de facto, que además no logrará nada, pues en el fondo de lo que se trata es de aplicar un neoliberalismo tal vez dulcificado y que nada resolverá. La izquierda social, sindical y los nuevos movimientos ciudadanos de regeneración democrática no pueden consentir ningún paso hacia atras, pero tampoco rebajar las protestas, o esto nos producirá un gran daño social. A nosotras y nosotros no se nos ha perdido nada defendiendo un sistema roto que ha liquidado sus propios acuerdos de la Transición, y ha comenzado a derribar lo poco que de estado del bienestar quedaba.

Esto les costará muy caro a ambas fuerzas políticas de hacerse realidad. Pero las clases populares tienen herramientas y voluntad. Construir una fuerza del cambio real de sistema es pues prioritario. Los frentes y coaliciones amplios de las izquierdas y las fuerzas sociales que están surgiendo en Europa, en Francia, en Grecia y en otros países, son una clara referencia a observar como posibilidad de recambio de los oligarquizados partidos que sufrimos. La familia socialista, en sus diversas ramas, no puede permanecer como si nada ocurriera, salvo que cúpulas y sectores de la misma -en el PSOE- se hayan plegado ya al neoliberalismo (si esto último ha ocurrido y parece que así es). Ante lo cual algunas y algunos, en nombre de los valores e ideas de la igualdad, deben dar el paso y posibilitar un nuevo ente de las izquierdas herederas de Iglesias, Jaures, Kaustky, Largo o Negrin, pasando por Olof Palme y llegando a Oskar Lafontaine.

Es este un momento de decisión y de responsabilidad. Es el momento de que los de abajo, todas y todos los de abajo, sepamos que ellos, los de arriba, lo de arriba, esta preocupado, nervioso y comienza a estar asustado, pues ni llega el empleo, ni la recuperación está a la vista. Ellos no están capacitados para proponer las alternativas necesarias. QUE SE VAYAN TODOS!!!

Construyamos la convergencia entre iguales. Perseveremos. Lo que nosotras y nosotros las victimas de la crisis, no levantemos, nadie lo hará. A ellos solo les importan los bancos y proteger los intereses de la oligarquía española. A los y las de abajo nos preocupa nuestro futuro, el de nuestros hijos y nietos y la felicidad. Sigamos en las calles y preparemos, como estamos haciendo ya, el Junio Caliente.

El verdadero objetivo es la privatización de todo lo público

Por si alguien tenía alguna duda, ayer en el Congreso de los Diputados quedó claro, muy claro. El enemigo es el PP y este es el ejecutor de la Banca privada -ya no hay otra- y la CEOE.

Los recortes de que el PP aprobó ayer al objeto de tranquilizar a los mercados, solo servirán para acrecentar el sufrimiento de las clases populares y empobrecerlas aún más. Los mercados, los insaciables mercados han demostrado que no se fían a pesar de todos los recortes. Yo me pregunto: si la gente no podrá gastar más que en supervivencia y ahorrar para pagar un médico o dejar algo, si es que puede, para una insegura vejez ¿Como va a interesarle a un especulador invertir en un Estado en el que las gentes no tienen ni un euro? Así pues se nos mete más y más en el hoyo. Y mucho ojo, no estoy defendiendo el consumismo o el despilfarro, sino la dignidad. La economía del buen vivir y en ella las personas tienen derecho a los servicios y la protección social y la educación universal, y eso se acabó en el Reino de España ayer.

Lo que el PP hizo el 17 de Mayo de 2012 fue defender los intereses de los bancos alemanes, franceses y anglosajones para garantizarles el pago de la deuda -incluida la deuda ilegitima- y a los bancos españoles el que tendrán fondos públicos para garantizar sus beneficios. Todo ello a nuestra costa.

Por eso debo advertir a cierto aparato social-liberal que de pacto de estado (que ciertos voceros y creadores de “opinión” predican ahora) nada de nada, o será denunciado con fuerza y serán aún más corresponsables del corralito social que ayer se instauró. Responsabilidad que ya arrastran desde la reforma exprés de la Constitución, que jamás se debió aprobar. Lo que provoca que, roto el pacto social y vulnerada con doctrina neoliberal, la Constitución monárquica de 1978 ya no nos sirve.

Por todo esto hay que echarlos. No podemos aguantar tres años más de recortes, paro generalizado y empobrecimiento.

Hay que ocupar las calles y hacer de las huelgas sectoriales como la de la enseñanza, huelgas generales ciudadanas en defensa de los servicios públicos. Hay que echarlos ya. Las medidas que se están adoptando son justo las contrarias que se necesitan.

Pero no olvidemos que esto es una crisis capitalista, provocada por el capitalismo financiero global y que la solución que el capitalismo está propugnando e imponiendo para superarla es construir un nuevo mundo occidental y especialmente europeo, sin bienestar y con todos los servicios privatizados.

Ahí esta la madre de todas las batallas capitalistas en LA PRIVATIZACIÓN y en la obtención de NUEVOS NICHOS DE NEGOCIO, con LA SALUD, LA EDUCACIÓN, el TRANSPORTE, LAS PENSIONES y LOS SERVICIOS BÁSICOS como el AGUA y la ENERGÍA. Hay que frenarlos ya. Movilización y hacia una nueva huelga general.

El verdadero objetivo de los eurocrátas, banqueros y políticos conservadores y liberales, es privatizar los servicios y hacer negocio con las personas que lo puedan pagar, a costa de la educación, la salud y los fondos privados de pensiones. Sin embargo, hay alternativas diferentes muy diferentes, y además de Europa y los EE.UU. existen otros continentes, pueblos, estados, culturas y formas diferentes de construir la vida.

Mirad, esto no es nuevo, ya hace bastantes años que la OMC -Organización Mundial del Comercio- inventó el ACGS (Acuerdo General del Comercio de los Servicios), y se comenzó a imponer la privatización obligatoria de todo lo público. En ATTAC llevamos años denunciándolo y ahora los poderes financieros, gracias a la crisis, lo están consiguiendo. Frenemos pues las privatizaciones; pero para ello, los tendremos que echar y ya.

Andalucía. Hay que poner la venda antes que la herida

La primera en la frente

Se esperaba del nuevo Gobierno andaluz otras formas. La transparencia no solo consiste en cumplir escrupulosamente con el derecho administrativo y la ley de contratos del estado -que también- sino en ser transparentes a la hora de tomar decisiones, máxime si estas son graves y afectan a personas trabajadoras.

El gobierno andaluz, así como todos los andaluces y andaluzas, sabemos lo mal que está la situación económica debido a la crisis financiera y sistémica -es decir capitalista-, así como a la burbuja de la “deuda”, o lo que es lo mismo, la estafa de la deuda y la obligación impuesta por Bruselas y Madrid de no superar el 1´5% de déficit. Pero una medida cuya aplicación a la postre es negativa para importantes colectivos laborales -tal y como ocurre con el Plan Financiero de Andalucía, es decir los recortes muy recientemente decididos- no se puede aplicar por un gobierno que ha sido aupado por el pueblo para precisamente evitar los recortes, valga la redundancia, sin negociar, explicar, hablar y denunciar previamente.

Y digo denunciar previamente, porque el gobierno central, en base a sus atribuciones, obliga a las Comunidades Autónomas a hacer recortes. Esta criminal obligación impuesta por el gobierno del PP, ciertamente no es aplicada de la misma manera por cada autonomía. Pero de ahí a aceptar la obligación del deficit sin rechistar, hay un trecho. No solo se trata de decir Madrid me obliga, no. Hay que denunciar que esta obligación es, además de injusta, un fracaso.

Todas y todos podemos entender la situación difícil y la obligación en política demasiadas veces de elegir entre lo malo y lo peor. Incluso lo más negativo de una intervención de las cuentas andaluzas -que nos pondría en manos de un gobierno que seguro que aplicaba los recortes “valencianos”, “murcianos”, o “madrileños”- existe un chantaje intolerable del PP, la CEOE y la banca. Dígase. Aclarando que los recortes “made in PP” afectan sobre todo a los más débiles, las personas paradas, quebradas, mayores, enfermos, dependientes y jóvenes.

Pero así no se gobierna. Hay que dialogar con el pueblo andaluz y ser didáctico. También hay que explicar mucho más ampliamente que es una intervención de cuentas y en que consiste. Cual es la verdadera política del PP y al menos denunciar.

Por lo menos explicar y evitar como puede ocurrir -y así esta sucediendo- para regocijo de señoritos, banqueros y derechistas, que se cree una bronca interna monumental en el seno de las fuerzas sociales y políticas progresistas y de la izquierda, mientras la derecha se escapa de rositas y el impresentable y sinvergüenza de Arenas y los rentistas salen indemnes siendo ellos los auténticos culpables.

Si ha sido un seguir con los viejos reflejos del viejo PSOE, con años de gobierno en absoluto participativo y en excesivas ocasiones opaco -por ser diplomático- que ha envuelto a IU, le recomiendo más reflejos y mucha más apertura, pues ella es la que más tiene que perder. Si ha sido el agobio del gobernante ante una extorsión urgente, exijo más cintura, participación social y que nos agobiemos todas y todos juntos, que de eso las clases populares ya sabemos y mucho.

Esto hay que remediarlo y ya. O se gobierna de otra forma de verdad o la derecha y la extrema derecha tienen el campo libre y en ello van a estar. Algunos estamos dispuestos a entender muchas cosas, pero que no se abuse. Sobre todo que se sea más claro y traslúcido.

También es bueno que las personas de abajo, las izquierdas y las y los radicales sepamos que una cosa es predicar y otra dar trigo. Y en esto de dar trigo, a veces las cosas se ponen muy complicadas, y por tranquilidad prefiero no recurrir a la historia social, que no a la leyenda. Hay demasiadas leyendas circulando, incluidas las de supuestas arcadias felices que nunca existieron. Pero como hay que tener ilusión y esperanza, esta exige que todas y todos -o al menos, una mayoría social- nos sintamos implicados.

Ni un recorte. Hay que convertir a Andalucía en el bastión antineoliberal del estado, y eso será difícil y exigirá coraje, pero se debería comenzar por dar participación y acostumbrarse a gobernar con las personas.

Lo que ha ocurrido exige reparaciones, explicaciones y excusas, pero fundadas y coherentes y ejemplo, mucho ejemplo. Rectificación, humildad y co-decisión.

Propuestas de acción política

Siempre acabo en lo mismo, pero sin una convergencia social amplia no hay nada que hacer. El PSOE Andaluz debe decidir si está con dios o con el diablo. No puede seguir la senda socioliberal, porque será su tumba. La verdad es que tengo en ello nula confianza, pero lo afirmo. IZQUIERDA UNIDA debe favorecer procesos de debate internos más intensos, perder viejos, muy viejos tics, con respecto a que hacer y como tratar a los movimientos sociales y laborales. Desde el Gobierno será observada con lupa.

El Gobierno debe ser activo y verse que lo es. La participación y la transparencia, la comunicación, no pueden confundirse con una entrevista en Canal Sur o una rueda de prensa. Eso es una terrible equivocación.

Hay que decirle al pueblo andaluz lo que hay. Cómo estamos. Cual es la realidad de las cuentas y qué se puede hacer o no hacer. O bien que podemos hacer aunque nos arriesguemos a no poder pagar ni las nóminas y que se sepa. Es urgente y ya, un mecanismo de participación ciudadana de forma inmediata, insisto.

Banca Pública andaluza ética ya. No a un ICO autonómico. No a una “cosita” que no sirva a las y los emprendedores pequeños, la economía social y las familias.

Si en el Gobierno hay gente -y yo se que la hay- que todavía cree en el modelo neoliberal fracasado y en las recetas clásicas de la economía ortodoxa que nos han traído a esta ruina, paro y pobreza, que tenga dignidad y lo diga y, en ese caso y si se está dispuesto a aplicar recetas neoliberales, sería más honrado convocar nuevas elecciones.

Las izquierdas socio-políticas debemos unirnos y dar un empujón a formas ya viejas y caducas de hacer política. Pero ocurra lo que ocurra, es imprescindible hacerlo y buscar nuevas fórmulas, y ejemplos los hay. No sería malo que nos sintiéramos más griegos, de hecho anduvieron por aquí y somos tan mediterráneos como ellos ¿Porqué siempre nos fijamos en los alemanes o en los anglosajones? Miremos a los venezolanos, los argentinos, por ejemplo. Les va mucho mejor. O seamos solidarios con los helenos, al menos allí en medio de toda la desolación, hay una esperanza.

Andalucía debe ser parte de esa esperanza y no podemos defraudar a tanta gente del estado español que, bajo la bota del PP, nos observa con ilusión. No defraudemos y no nos defraudemos. Pero sabiendo que lo que nosotras y nosotros los de abajo, no construyamos desde abajo, nadie nos lo regalará.

Sobre los recortes sociales del gobierno andaluz

Carlos Martínez García, politólogo, y Juan Torres López, catedrático de Economía de la Universidad de Sevilla. Ambos son miembros de ATTAC y promotores de las Mesas para la Convergencia y la Acción Social.

Es normal que tanta gente se haya escandalizado y esté sorprendida de la magnitud del recorte que acaba de hacer del gobierno andaluz. Dos mil quinientos millones menos de gasto son muchos y cuando se anuncia que van a producir, entre otras cosas, una disminución media de 3.000 euros anuales en el sueldo de los funcionarios, resulta lógico que una gran parte de la población se indigne y crea que haber formado un gobierno de coalición que decía enfrentarse precisamente a este tipo de recortes, no ha servido para nada (aunque también se podría decir que quizá no se habría tenido que llegar a tomar estas medidas si muchas más personas, y sobre todo funcionarios, se hubieran indignado con anterioridad, desde que se empezaron a recortar sus derechos).

Vaya por delante que estamos radicalmente en contra de que se lleven a cabo este tipo de medidas. Las rebajas salariales, la paralización de obra pública, y la disminución de los recursos destinados a financiar los programas de guarderías, libros de texto gratuitos o fomento de empleo tendrán un inevitable efecto negativo sobre la demanda y contraerán aún más la economía andaluza, ya de por sí con un pulso muy bajo y en crisis profunda. Harán que se pierdan más empleos en las pequeñas y medianas empresas y que se aleje la expectativa de la recuperación económica. Además de muy injustas, son contraproducentes e ineficaces para salir de la crisis. Y otras de las medidas, como las de copago, seguramente no permitan ningún ahorro a medio y largo plazo, tal y como se desprende las investigaciones científicas que se han hecho para conocer su incidencia efectiva.

También creemos que de ninguna manera se puede decir que se trate de medidas “inevitables” porque se podrían haber evitado si los poderes públicos no vinieran haciendo una política tan esclava de los grandes poderes financieros desde que empezó la crisis. Como se ha demostrado en libros y escritor de todo tipo, hay alternativas a estas políticas que, en lugar de llevarnos de nuevo a la recesión o a la depresión a donde vamos, nos hubieran permitido salir de la crisis. Es importante no renunciar nunca a la pedagogía, explicando claramente a la población lo que de verdad está ocurriendo.

Dicho esto, creemos, sin embargo, que se debe ser inteligente y no caer en una crítica descontextualizada de lo que hace este gobierno que solo favorecería al PP y a los poderes económicos. Desgraciada, o mejor inevitablemente, para transformar la realidad y sobre todo sociedades tan complejas como las nuestras en estos momentos históricos, no basta con hacer discursos retóricos o emitir condenas moralizadoras, sino que hay que hacer política, en el sentido de incidir en los factores concretos de los que dependen que ocurran o no las cosas que están ocurriendo. Precisamente por eso apoyamos la creación de un gobierno de coalición de izquierdas como el actual.

Y, desde ese punto de vista, creemos que para valorar adecuadamente las medidas que ha tomado el gobierno andaluz hay que tener en cuenta algo más que su propia inconveniencia, que acabamos de subrayar.

En primer lugar, no podemos olvidar que Andalucía no es un Estado sino una comunidad autónoma y que las políticas de ingreso y gasto que como tal lleva a cabo son una especie de resultado en cascada de las que toma el gobierno central, y mucho más en las actuales circunstancias, cuando éste último ha adoptado una posición muy beligerante contra las autotomías y cuando impone como de obligado cumplimiento medidas tan restrictivas como las que ahora condicionan las decisiones del gobierno andaluz.

En segundo lugar, y en relación con lo anterior, hay que tener en cuenta que estas medidas del gobierno andaluz no se realizan por voluntad propia sino como resultado de la obligación de no superar un déficit público superior al 1,5% contemplado en los Presupuestos Generales del Estado aprobados e impuestos por la mayoría absoluta del PP. Una obligación que si no fuese cumplida llevaría consigo la intervención de la Junta de Andalucía y consecuencias mucho peores y que es necesario evitar en todo caso.

Por eso resulta verdaderamente desvergonzada la posición política del Partido Popular andaluz cuando critica el recorte del gobierno andaluz obviando que ha sido ese partido el que realmente lo ha impuesto a través de su gobierno de Madrid.

En tercer lugar, hay que valorar positivamente el esfuerzo que hace el gobierno andaluz (y que esperamos que sea acertado en su aplicación efectiva y no solo sobre el programa) para que el recorte se aplique sin pérdidas directas e inmediatas de empleo (indirectas las va a haber, como queda dicho), con efecto más suavizado sobre los empleados con niveles más bajos de renta y afectando lo menos posible a servicios públicos esenciales que se hubieran deteriorado en mayor medida de haber aplicado directamente las propuestas del gobierno central.

En cualquier caso, y aún cuando podamos entender que se trata de una medida obligada, tal y como hemos señalado, no podemos dejar de manifestar que es lamentable la falta de comunicación y la escasa complicidad de los partidos que forman el gobierno con la población y en especial con la que ha apoyado su constitución.

Nos parece un error fundamental -y mucho más en las circunstancias en las que estamos- que este gobierno actúe simplemente como una oficina de gestión. Lleva muy poco tiempo en ejercicio pero ya se ha podido comprobar que no es lo suficientemente transparente ni participativo como se debe ser para conseguir que la población comprenda lo que hace y le arrope cuando adopta decisiones tan difíciles como las de ahora o como la que seguramente va a tener que tomar más adelante. O este gobierno es más valiente y cercano a la hora de hablarle a la ciudadanía, y más movilizador, o fracasará con rapidez. Y para serlo debe buscar con más acierto y apertura las complicidades y alianzas así como señalar mucho más claramente, en la práctica y no en el papel, la frontera que lo separa de la derecha y de los poderes financieros que realmente son las responsables de estos recortes.

Andalucía, debe ser un referente y no precisamente de sol, ferias y playa, sino de coherencia y defensa de los intereses sociales y democráticos. Si en Francia hay movimientos; si en Grecia se consolida la izquierda tras las próximas elecciones; si en Europa hay otras regiones rebeldes frente a la estafa neoliberal; si hay movimientos sociales y populares dispuestos a enfrentarse a esta debacle generalizada, no podemos permitirnos que fracase nuestro gobierno andaluz. Claro que para ello es imprescindible que los partidos que lo forman sean los primeros en hacer bien las cosas y que se apoyen en mayor medida en su base social y electoral.

Otra vez: Que se vayan todos!! Respuesta, valores y valor

Lo repito: ¡¡Que se vayan todos!! Ahora la respuesta social está en las calles. La Huelga general del pasado 29, el 12M, la huelga de la educación y las movilizaciones y concentraciones contra los recortes sanitarios y educativos.

El pacto social de la transición esta roto. Rajoy y su gobierno están practicando e imponiendo unas políticas suicidas que solo benefician a la banca y a los intereses de los conservadores y capitalistas alemanes.

La reforma exprés de la Constitución del 78 -aprobada por los socioliberales y el PP mano a mano, no lo olvidemos- ha acabado de romper todo y crear un Reino de España al servicio y esclavo de la deuda y las oligarquías españolas y europeas.

El pueblo, las clases populares, ya no importan. Solo sirven para financiar a los de arriba y todo lo de arriba. Encima vivimos más, somos un estorbo, y además queremos que nuestros niños y niñas estudien gratis. Esto no puede ser (eso es lo que realmente piensan de nosotras y nosotros).

No digo que hagamos como en Grecia, donde los partidos de la deuda, el recorte y al servicio de Alemania son ya minoritarios. No, al menos no solo, que también. Lo que propongo es que hagamos como en Argentina: echarlos. Salir a la calle y tirarlos. No nos preocupe, pues ni son demócratas, ni les importamos un bledo. Solo temen a los mercados y nos tienen que temer a nosotras y nosotros.

Una vez violada la Constitución, lo que hace falta es impulsar una nueva y crear un nuevo espacio democrático justo y pacífico que respete a las personas, y no esta situación de dictadura de los mercados.

Por tanto, no más paños calientes. Si no respondemos no nos harán caso. Además ¿Que tenemos que perder?

Nos mienten, nos engañan, y ahora esta derecha autoritaria, que nos gobierna sin vergüenza ni pudor, nos trata de atemorizar aún más, nos amenaza y recorta derechos, todo para proteger sus intereses y los de sus amos.

Por eso yo no llamo ya a la resistencia, sino a la ofensiva.

Acudamos a todas las concentraciones y manifestaciones.