El 19 ha sido el inicio, pero con participación y pluralidad. Lucha social, resistencia, unidad

Esto ya ha comenzado. Ayer lunes 19 fue un éxito para ser el comienzo. El 29 sigue, pero hemos de ser más. Pero si se nos llama a salir a la calle y lo hacemos en pos de la unidad frente a la agresión neoliberal del sistema y olvidando cesiones muy graves en el reciente pasado, mucho ojo, que nadie negocie más cesiones en nuestro nombre y menos sin consultarnos a todas y todos los que hemos salido a la calle.

Otra advertencia: La reforma financiera es igual de criminal que la reforma laboral, pues roba el ahorro popular depositado en las Cajas de Ahorros y solo favorece a la banca -banca cuya dictadura sufrimos-, así que no se le puede poner una vela a dios y otra al diablo.

O se está con los de abajo, para todo o para nada, pero aquí en esta lucha que comienza no caben las medias tintas. Creemos plataformas sociales y contra la crisis en todas las ciudades y comencemos a trabajar aun mejor y de forma más participativa. Ya hay estructuras unitarias funcionando, consolidémoslas.

Reclamo públicamente que ACTIVOS CONTRA LA CRISIS se reuna antes del día 29 y que nos esforcemos en ser aun muchas más.

Es la guerra de clases contra las y los de abajo. Los de arriba necesitan de nuestra sumisión, pobreza y miedo para consolidar su poder e incrementar su riqueza. Así de simple, así de duro, así de verdadero.

La contra-reforma financiera es también profundamente regresiva

Nos han liado, con toda justicia, en contra de la brutal contra-reforma laboral, que nos arroja de bruces a 1910 o a 1940 en materia de derechos laborales, y ahora nos cuelan la contra-reforma financiera. Esta mal llamada reforma es socialmente tan negativa como la anterior.

Los bancos fuertes y de todas conocidos, se merendarán a nuestras cajas de ahorros, obligadas a fusionarse aun más, robando con ayudas públicas -es decir nuestro dinero- el ahorro popular que aun queda. No olvidemos que el crédito seguirá sin fluir, y por tanto ni se creará empleo, ni muchas pymes podrán sobrevivir y encima las familias y personas particulares tendrán aun más comisiones y sufrirán más acosos bancarios. Se consolidará la dictadura de la banca privada.

Lo único sensato es redoblar la campaña por la nacionalización de las Cajas de Ahorros y exigir la creación de un sistema financiero público.

La “salida neoliberal” a la crisis es tan fuerte y despiadada que exige medidas contundentes contra el pueblo, pues mientras el reino de España avanza hacia la recesión y el empobrecimiento generalizado de las clases populares, los ricos y los banqueros reciben ayudas públicas para sanearse.

La Huelga General Ciudadana es ya imprescindible, pues como asalariadas, paradas, consumidoras y sufridores de los abusos bancarios, nos sobran razones para salir a la calle e ir tejiendo una alternativa antineoliberal de una vez. Reactivemos todas las plataformas unitarias y al combate, por una salida democrática y justa, pero sobre todo por un nuevo modelo social y constituyente.

El ocaso de las ideas

El Congreso del PSOE que acaba de tener lugar en Sevilla hará correr ríos de tinta, interpretando sus propuestas, criticándolas, o simplemente arrimando el ascua a su sardina en los medios corporativos empresariales. No es esa mi intención. Seguir discutiendo a estas alturas si el PSOE es o no de izquierdas, o si es socialista todavía, no vale la pena. En cualquier caso, me quedo con la mayor, pues el PSOE hace tiempo que abandonó el corpus doctrinal y teórico del Socialismo, de origen marxista, y sus escuelas herederas incluidas las más moderadas. Por tanto -y por sus hechos los conoceréis- los dirigentes del PSOE se han movido entre una voluntad reformista social y de bienestar, con barnices socialdemócratas, hasta unas posiciones liberales de cierta radicalidad democrática, pero sin voluntad de intervenir claramente en la economía capitalista, tal y como pretende la socialdemocracia clásica.

No poseen además desde la II República los pesoistas a ningún -ni ninguna- intelectual que teorice sobre el socialismo-liberal o la nueva socialdemocracia-socioliberal, e incluso el constitucionalismo social, como por ejemplo pudiera ser los casos –muy distintos entre sí- de Habermas o de Guidens. Se han limitado a seguir corrientes alemanas, francesas o británicas y a leer intelectuales estadounidenses sin ninguna base socialista o socialdemócrata.

La ruptura del PSOE con su pasado tuvo en Felipe González su principal adalid. Este mentor de Rubalcaba fue el primer socialista español en romper públicamente con el marxismo- y Zapatero, que leyó -pero mal- a Petit, afirmó ser republicano como coartada teórica para justificar su nadería ideológica. El Republicanismo cívico posee en su elenco a personas como Maquiavelo, Kant o Rousseau, pero también a Carlos Marx y, si tiene origen en la filosofía griega clásica, no deja de ser una corriente transformadora y claramente opuesta a la dominación de unos hombres sobre otros. Luego un republicano cívico jamás iría a Davos a agachar la testuz ante los dictadores de los mercados.

En el PSOE, desde el felipismo, lo que los textos congresuales digan da igual. Lo único importante es su secretario general primero, y algunas caras de su dirección después. Lo demás no cuenta. Nunca contó. Además el papel es muy sufrido. La única ponencia que luego se medio respeta es la de los estatutos. Es un partido fuertemente verticalista y cada cual en su territorio -me refiero a cada secretario o secretaria, local, provincial, comunitario o federal, eso sí, respetando a la dirección- ejecuta según su olfato político. Por tanto, una vez electo nadie lee ya las resoluciones, luego el afirmar ahora que se está por la tasa Tobin -igual que Sarkozy- o a favor de la Banca Pública y por la eliminación de las SICAV, es papel mojado.

El domingo 5 de Febrero, el editorial de El País, conocido partidario e inspirador del neofelipismo vigente y partidario declarado de Alfredo Pérez Rubalcaba, dice claramente que se alegra y felicita pues este dirigente se hace con el partido sin haber cedido a tentaciones izquierdizantes o haber radicalizado sus propuestas económicas. Hace poco Cristina Narbona afirmó en público que Pérez Rubalcaba se había manifestado contrario a la banca pública, afirmando que la gente “no apoyaba tal propuesta” ¿Cómo sabía Rubalcaba que las pymes, asfixiadas por falta de crédito, los hipotecados o las y los estafados ciudadanos, no quieren la banca pública? Ahora el Congreso del PSOE ha aprobado una enmienda que la defiende y Rubalcaba, estando en contra, acepta ser el secretario general. ¿Por qué? Pues porque da lo mismo.

El problema es que, sin embargo, en el PSOE todavía quedan gentes de izquierdas y honradas que le dan cierta credibilidad y coartada. Otras gentes, pocas, que desean trabajar por retornar a postulados socialistas marxianos y de clase, e indudablemente votantes de izquierdas.

También otra fuerza de izquierdas, IU en este caso, tendrá que preguntarse porque no logra hacerse con el electorado que sigue siendo socialista de izquierdas y votando PSOE.

En primer lugar, y esa es la razón principal, porque hay un espacio socialista muy consolidado desde finales del siglo XIX, y con tradición e innegables triunfos sociales que nace en el movimiento obrero. En segundo lugar, porque también, y por desgracia, la izquierda se rompe fatalmente en los años veinte del siglo pasado y se producen terribles enfrentamientos y persecuciones en su seno, injustificables de todo punto y lugar. El sectarismo hace mucho daño.

En tercer lugar, el Sistema desde la guerra fría del siglo pasado coopta a la socialdemocracia que, salvo disgustos como los propinados por el inolvidable Olof Palme, la alinean con el bloque occidental y anticomunista. Excepción hecha de alianzas puntuales social-comunistas en Italia, Francia e incluso España, en determinadas circunstancias, insisto.

Por tanto, pasemos a ver la situación actual: La Internacional Socialista es una realidad europea casi exclusivamente y sus partidos afines en otros continentes, o bien son vergonzosos como el Laborista israelí, o los partidos de Mubarak o Ben Alí -expulsados de la IS cuando las revoluciones populares habían destituido ya a los dictadores- o están aliados con sus oligarquías nacionales contra los socialistas de sus repúblicas -como es el caso de AD en Venezuela- o bien son muy pequeños y casi simbólicos, excepción hecha de Australia y Nueva Zelanda.

El Partido Socialista de tiempos de Salvador Allende no estaba en la Internacional Socialista, tampoco lo está el PT de Lula, o el MAS de Evo Morales, por ejemplo. Los nuevos partidos socialistas como Die Linke en Alemania o el Parti de la Gauche en Francia, el PSUV de Venezuela, son adversarios de los socios locales de dicha internacional, siendo socialistas y de izquierdas en estos tres casos.

Así pues, la primera conclusión es que el hábito no hace al monje. La atlantista y pro-norteamericana IS no es socialista. Sus miembros más izquierdistas como mucho son socialdemócratas, en el mejor de los casos.

Un socialismo democrático, cívico y enraizado entre las clases populares es imprescindible. Un socialismo que construya y defienda el estado del bienestar, defienda lo público, potencie la banca pública y la nacionalice, la privada que no sea ética. Apoye los servicios públicos e incremente la protección social. Intervenga y regule la economía y nacionalice todos los sectores estratégicos del estado es imprescindible. Además que sea republicano, favorezca una nueva Constitución, y defienda las libertades individuales y públicas nos es esencial. Un socialismo que tenga en el sindicalismo de clase un aliado, pero también en los pequeños productores y autónomos es muy útil.

Pero ese partido, es decir ese grupo de ciudadanas y ciudadanos, juntos en pie de igualdad y participación, sin jerarquías y coordinados -que no teledirigidos- no existe, al menos en el estado español.

El PSOE en la transición rompió con su tradición. Se olvido, al menos su dirigencia, de sus miles y miles de fusilados y encarcelados y se hizo amigo -sus cúpulas dirigentes- de la monarquía y de la banca. De esos polvos estos lodos.

Hoy, rechazado por mucha gente joven, satanizado por el 15M que lo equipara al PP y derrotado electoralmente por lo que fueron sus propios votantes, ha decidido “mantenella y no enmendalla” en Sevilla.

Ahora para las y los socialistas de sangre roja y a los que el corazón les late a la izquierda, les quedan dos opciones: o bien seguir apoyando a una casta profesional y despolitizada, simplemente gestora de los espacios que el sistema les permite. O bien refundar el Socialismo en el estado español. Todo lo demás, en mi opinión, son excusas o bien aferrarse a un pasado que ya no existe. Ejemplos los hay.

Comunicado de las Mesas de Convergencia ante las próximas elecciones andaluzas

Las Mesas de Convergencia de Andalucía reclamamos una candidatura unitaria y plural.

Representantes de Mesas de Convergencia en Andalucía, reunidos el 3 de febrero en Humilladero, han acordado hacer un llamamiento urgente a las fuerzas políticas de izquierda ante la importancia de las próximas elecciones andaluzas.

Consideramos que en Andalucía y en España vivimos una situación de auténtica emergencia debido al ataque sin piedad que los representantes de la banca y la gran empresa están haciendo contra los derechos laborales y sociales. Las próximas elecciones andaluzas pueden convertirse en el cierre de una cadena de recortes sociales y pérdidas de derechos ciudadanos o en una auténtica reconquista de posiciones frente a las políticas neoliberales

La renuncia del Partido Socialista Obrero Español a defender los intereses de los trabajadores y de la democracia en la última legislatura, poniéndose innecesariamente al servicio delos grandes poderes económicos y de los burócratas de Bruselas, ha dado alas al Partido Popular que gracias a ello ha conseguido una mayoría parlamentaria abrumadora a pesar de que la mayoría del voto español es de centro izquierda. Una mayoría que ya ha empezado a utilizar para tomar medidas que significan dramáticos pasos atrás para la ya frágil democracia española y para el bienestar social a duras penas alcanzados en los últimos años. La pérdida de derechos civiles, las privatizaciones de servicios públicos, la renuncia a luchar contra las desigualdades de género, el incremento de los privilegios a los sectores más extremistas de la jerarquía católica y a la extrema derecha o el desprecio a las políticas ambientalistas han empezado ya a ser constantes a pesar de que todavía disimula sus intenciones tratando de no perder votos en Andalucía.

Los resultados en Andalucía de las anteriores elecciones generales aventuran que si los partidos contrarios a las políticas neoliberales concurren por separado sería muy difícil evitar una nueva mayoría absoluta del PP. Un escenario que consideramos especialmente calamitoso para nuestra tierra dados los intereses empresariales que defienden y las políticas de derechos civiles y sociales que ya hemos visto que está dispuesto a poner en marcha en perjuicio de los sectores sociales ya de por sí más desprotegidos, que en Andalucía siguen abundando más que en ninguna otra.

Por el contrario, se puede fácilmente deducir que la presentación de una candidatura unitaria, siguiendo la experiencia de otras comunidades en las pasadas elecciones generales, permitiría con mucha seguridad obtener unos resultados que no solo impidieran que gobernase el PP sino que permitieran poner las bases para que los andaluces y andaluzas afronten el futuro con un nuevo horizonte y hagamos frente a la crisis anteponiendo nuestros intereses a los de los grupos sociales privilegiados.

Es por ello que llamamos a los dirigentes y afiliados de Izquierda Unida, andalucistas, socialistas de izquierdas, ecologistas, verdes y de todos los demás grupos políticos que desean frenar los abusos de las políticas neoliberales que se vienen aplicando con especial perjuicio para Andalucía, de sus gentes y de su medioambiente natural, para que con la mayor urgencia adopten las medidas necesarias para presentar una candidatura unitaria a las próximas elecciones. Una candidatura que de ninguna manera sea una simple sopa de letras sino un compromiso efectivo de hacer política de otra forma, de abrirse a la participación ciudadana y a la movilización que viene impulsando el 15M y que lo haga en torno a un programa mínimo de medidas imprescindibles para salir de la crisis sin perjudicar, como viene sucediendo, a los más débiles.

Sabemos que se trata de una opción difícil y delicada puesto que implica forjar las voluntades colectivas de cada partido en muy poco tiempo pero al también tenemos la experiencia suficiente para saber que se puede llevar a cabo si se tiene voluntad para hacerlo.

Quienes formamos parte delas Mesas de Convergencia creemos que es la hora de no ceder, ni ante las políticas neoliberales ni ante el conformismo. Es un momento histórico y reclamamos generosidad y responsabilidad de las fuerzas que pueden impedir que en Andalucía gobierne el partido que está dispuesto a acabar con los derechos sociales, con los servicios públicos y con los derechos que garantizan la igualdad efectiva entre las personas. Si no la tienen, ellas mismas serán responsables de la grave desafección que eso pueda producir entre sus propias bases electorales y del daño que, en consecuencia, sufrirán la inmensa mayoría de la población andaluza.

De la crisis capitalista al rearme imperialista

Cartas Caraqueñas

Es un argumento muy utilizado el afirmar que todas las crisis capitalistas se han solucionado con acciones bélicas (ya sean invasiones coloniales, guerras mundiales o guerras de clase contra los propios pueblos afectados), pero no por ello es menos cierto. Hay sin embargo que recordar constantemente que el capitalismo es indisociable del imperialismo. Así lo es al menos desde el siglo XVI, así sigue siendo de forma nítida hoy.

La crisis capitalista que estalla a partir de 2008 se está tratando de resolver, por parte de los gobiernos capitalistas tanto institucionales como fácticos, de todas las formas beneficiosas para ellos posibles. Sólo falta la guerra global caliente, pues la fría ya está servida. Pero en las potencias centrales, la guerra de clases contra sus pueblos es una dura realidad que se está pagando con paro, quiebras de pymes y empresas familiares, recortes sociales y destrucción del sistema de bienestar. Cuantos más fracasos económicos cosechan los y las capitalistas, más ahogan a sus clases populares y más gasto público dedican para salvar los bancos privados.

Pero también las ex-potencias coloniales europeas y el imperio decadente de los EE.UU., en “Santa Alianza”, se tornan más agresivos, chulos y autoritarios para remontar su crisis. Pese a sus sonados fracasos en las nuevas cruzadas contra el mundo musulmán, siguen insistiendo, amenazando, y ciertamente si han demostrado al menos una gran capacidad de hacer sufrir y castigar a poblaciones civiles indefensas. Hay además que denunciar su hipocresía al haberse aliado con sectores de Al Qaeda en esta nueva aventura colonial. Tiene una macabra gracia que los promotores de SOPA-ACTA -leyes de excepción y recortes democráticos- le den lecciones a Siria y potencien allí una guerra civil ¡Con Jordania y Arabia Saudí dando lecciones de democracia! ¿Pero nos creen tan imbéciles? Pues si.

Pero la estrategia imperial de dominación, cargada de racismo eurocéntrico y blanco-caucásico, no solo apunta a los musulmanes y sus grandes reservas energéticas. Están propiciando un cerco a la pujante y emergente China y el rearme ruso. China es su gran peligro. La doblez de junco de los chinos, su agresiva expansión comercial y su penetración en África negra, abandonada por los decadentes, y en América Latina (en fase de construcción de su independencia continental y con procesos de transformación no neoliberales) obliga a vigilar y cercar -a este si- su gran enemigo. Cuentan con Australia y por ahora las Filipinas. Tal vez India, pero está se encuentra demasiado ocupada con Paquistán y la propia China. Siendo la Unión India casi tan agresiva en sus exportaciones como sus grandes vecinos. Además, India y Rusia mantienen buenas relaciones, incluso militares.

Por si fuera poco, el gigante Sudafricano -con Zuma a la cabeza- no es de fiar. La prueba, pues no hay más que leer la prensa internacional del grupo PRISA, por ejemplo. Por si quedaba un último grano, los argentinos vuelven a reclamar las Malvinas, y encima encuentran no solo eco, sino apoyo decidido en la nueva América Latina de la CELAC, de la UNASUR, del ALBA, de su nueva independencia.

Pero para imponer sus criterios ni civilizatorios, ni democráticos, solo de control de la energía que su blanco dios donó a los supuestos pobres del mundo (más bien saqueados del mundo); para mantener su dominio y seguir ganando dinero deben hacer nuevas guerritas, bombardear, criminalizar a culturas diferentes o a pueblos con ansias de justicia y reparto. Pero nos necesitan a nosotras y nosotros. Necesitan que los pueblos, las clases populares europeas, se crean sus mentiras y piensen que su destino depende de sus caza-bombarderos. Nos mienten. Es deleznable la complicidad de medios y de ciertos y ciertas periodistas. Pero también del abusivo uso de los medios públicos que todos sufragamos. Hay pues que forjar una unidad antiimperialista de los pueblos y de los gobiernos amigos, junto a las luchas por una superación democrática, social y popular de la crisis.

Estos días en Portoalegre, como clara contraposición al frío, asediado y decadente Davos, se celebra en el cálido y vital Brasil, la asamblea mundial del Foro Social Mundial, en la que se denuncia la crisis capitalista al tiempo que en los debates se plantean formas de lucha y llamamientos a las protestas y la resistencia, pero también las ofensivas ideológicas y populares. En un panorama, el Latinoamericano, donde con varias excepciones -a diferencia de las potencias centrales- disminuye el paro y hay movilidad económica, crecimiento y expectativas de desarrollo. Simplemente porque hacen lo contrario que en Europa.

Es por eso que los viejos halcones yankis vuelven a amenazar también a América Latina, especialmente a Venezuela, Ecuador, Bolivia y Cuba. Pero maniobran contra la CELAC con el concurso de las oligarquías criollas. No obstante, se tropiezan con una gran determinación en sus pueblos, todos ellos. Unos con gobiernos ya antineoliberales y otros, al menos, nacionalistas, teniendo en cuenta que el nacionalismo en América tiene una lectura positiva. Los neoliberales, a pesar de ello, están en los organismos de unión regional, porque conocen de la ruina europea y la intromisión nunca gratuita yanki.

Así pues, creo que se puede afirmar que estamos en una feroz guerra mundial de clase. De la clase rica y poderosa contra el mundo. Contra todo el mundo, incluidas las clases trabajadoras y populares europeas.

La conclusión es que cada cual en su lugar debe actuar, intervenir, organizarse. Pero frente a la estrategia mundial capitalista, hace falta forjar la estrategia mundial social. Esperemos que Portoalegre nos ilumine. Por lo pronto, ya están llegando llamados a construir un ecosocialismo alternativo global frente al capitalismo.

Mientras llega, no nos olvidemos de la V Internacional. Pero tampoco de agradecer a los pueblos Latinoamericanos que fueron los primeros en demostrar que se puede vencer a las oligarquías y plantarle cara al Imperio, muy especialmente al pueblo venezolano.