Etiqueta: #15M (página 1 de 6)

¿Cambio de fase? La democracia como desafìo

Cuelgo este magnífico articulo del sitio web de la asociación político-cultural, a la que me honro en pertenecer. Es un magnifico articulo-alegato de movilización que describe perfectamente la situación actual y un muy agudo análisis político.

No solo por ser de SOCIALISMO21 sino por su contenido, lo suscribo plenamente:

¿Cambio de fase? La democracia como desafio

“Por fin lo podemos decir: la fase destituyente se ha cumplido. Ya nadie cree que aquí hay democracia: sólo la dictadura financiera reforzada por el gendarme alemán y un gobierno pelele, preso de los mismos intereses financieros y alimentado por una clase política corrupta e incapaz. La cuestión es ahora ¿cuál es nuestra democracia?”

De http://madrilonia.org/

Días de vértigo. La prima alcanza nuevos récords cada semana, cada día. Los funcionarios desobedecen de forma cada vez más descarada. La manifestación del 19 de julio sobrepasa todas las movilizaciones pasadas. El gobierno impotente, a puntito de caer.¿Estamos ante un cambio de fase? Así parece apuntarse en la confluencia de las dos líneas fundamentales de esta coyuntura: los ataques financieros y las movilizaciones sociales.

Respecto a la primera, la deuda española crece en «subida libre» empujada por las apuestas por el «rescate» de las grandes agencias financieras. 580, 600, 620, 640. Se han superado ya los umbrales de los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal. El tipo de interés del bono a 10 años sobrepasa el 7.5 % y la deuda española incorpora 10 puntos porcentuales del PIB cada 8 o 9 meses (100.000 millones de euros). El Estado tiene problemas con el flujo de caja, esto es, tiene dificultades para hacer frente a los pagos inmediatos (pensiones, salarios, transferencias, etc). Es el escenario griego, al que se añaden los problemas declarados de las CCAA. Sin la improbable intervención del BCE o del MEDE por medio de la compra masiva de bonos, el escenario que puede ser el del impago o el de una profundización del rescate en curso. O, muy probablemente, una combinación de ambos. En breve, y al ritmo que marquen los momentos de agonía financiera del Estado, Alemania intentará mover ficha gestionando el impago desde arriba mediante una quita a los inversores en bonos. Eso sí, es muy posible que la prima de riesgo sea todavía demasiado baja como para que los agentes financieros acepten la reducción de sus rentabilidades. Así que muy posiblemente no tengan garantías de éxito hasta que la prima suba aún más. En todo caso, el horizonte de impago ya está frente de nosotros.

De la segunda, debemos reconocer un hecho que ha pasado casi de tapadillo en los principales medios de comunicación: la manifestación del 19 de julio fue la mayor desde al menos las manifestaciones contra la guerra de Irak. En Madrid, el recorrido permaneció colapsado desde Recoletos hasta Sol (donde, dicen, caben 30.000 personas). Dicho de otro modo, entre 400.000 y 800.000 participantes, una de las mayores manifestaciones de la historia de la ciudad; y entre 4 ó 6 veces la cantidad de participantes que convocaron las grandes concentraciones del 15M, 19Junio, 15O o el 12M. No se trata sólo de una cuestión cuantitativa, sino cualitativa. En el 19J había de todo: maestros y profesoras, sanitarios, bomberos, sindicalistas, profesionales, policías, etc. El 15M organizado fue sólo un segmento más entre los distintos cuerpos de funcionarios, la marea verde, los bloques sindicales y ocasionales de todo tipo. Una diversidad sorprendente que recorría todo el arco ideológico, etario, profesional, etc.

La manifestación hubiera sido, no obstante, un ejemplo cuantitativo importante, pero poco determinante, de no ser porque fue acompañada de otro fenómeno imprevisto: actos de desobediencia, sabotajes, cortes de vías públicas, desplantes a las autoridades…Todos ellos protagonizados por los hasta hace bien poco tímidos y obedientes cuerpos del Estado. Bomberos que se ofrecen como cuerpos de choque en las manifestaciones; policías que no obedecen o sabotean los medios necesarios para reprimir; militares que declaran su rebeldía a los recortes; funcionarios que denuncian a sus jefes y se plantan cada día a interrumpir el tráfico. Atención: ¿no es esto lo que ocurre en vísperas de una revolución?

¿Y el gobierno? Bloqueado por arriba debido a la presión financiera avalada por el gobierno alemán y el BCE, y presionado por abajo por unas movilizaciones que no logra moderar, sólo puede caer. El único interrogante es cuando y cómo. Seguramente cuando se declare el impago. Seguramente por medio de un gobierno de concentración que llame al PSOE, CIU y algunas otras agrupaciones de profesionales de la representación. En este sentido el PSOE ya está siendo presionado para posicionarse del lado del gobierno y así “impedir que la indignación en las calles se desborde”

¿Podemos sacar algunas conclusiones? Cuatro son las que se nos ocurren:

La primera es que la caída del gobierno es un éxito del movimiento. Los días precedentes nos han mostrado que la desobediencia no es un gesto ideológico sino nuestra táctica en la nueva situación: que no opere la represión, que no funcione la administración. Dicho de otro modo, se trata de que la crisis de legitimidad se convierta en una crisis de autoridad. Si realmente se consigue que la administración no funcione, que el gobierno no gobierne, éste (y todos los que le sigan) se verán forzados a la impotencia. La crisis política ya no la produce así tanto la agitación activista, las manifestaciónes, las acciones, como la desobediencia de los cuerpos del Estado. Bienvenido sea todo lo que ayude y colabore a ello.

La segunda es que a partir de ahora la prima de riesgo ya no trabaja únicamente sobre la extorsión de la deuda del Estado. Definitivamente entramos en una «fase política» o «agonística» del gobierno de la crisis. Los llamados mercados, esto es, el puñado de agencias financieras occidentales que dominan el mercado de deuda están tomando nota de las movilizaciones. Como en Grecia, los ataques sobre la prima de riesgo van a mostrar, y cada vez más, el riesgo de impago debido a las movilizaciones. Por primera vez, nos enfrentamos directamente a quienes verdaderamente detentan la soberanía económica: las grandes corporaciones financieras. Y esto es bueno.  En este terreno, nuestro objetivo político no parece que pueda ser otro más que el default español y la auditoría de la deuda, la supresión de la deuda ilegítima y la reestructuración, políticamente dirigida, de la deuda privada.

La tercera es que el movimiento está mutando, ya no se trata sólo del 15M, protagonizado principalmente por «jóvenes» de entre 25 y 40 años, universitarios en su mayoría, precarios y desempleados, sino algo cada vez más parecido al 99 %. Si atendemos a la composición del 19J habremos de reconocer a los funcionarios, a las generaciones que superan los 40 e incluso los 50, a los principales cuerpos profesionales del país, es decir, a todos aquellos que asintieron a las reivindicaciones del 15M, pero calladamente, y que ahora se han vuelto protagonistas de las protestas. Pero ¿acaso no son éstos los mismos que hasta hace poco eran el bastión electoral, político e ideológico del bipartidismo, de la Constitución de 1978 y de los logros de la Transición? ¿No es esto el acta de defunción de un cadáver?

Y ésta es la cuarta enseñanza, quizás la más interesante. La crisis económica y política apunta cada vez más al régimen político, a la «democracia» tal y como la conocemos. Es la materialización de los lemas del 15M: «No nos representan» y «Lo llaman democracia y no lo es».

Por fin lo podemos decir: la fase destituyente se ha cumplido. Ya nadie cree que aquí hay democracia: sólo la dictadura financiera reforzada por el gendarme alemán y un gobierno pelele, preso de los mismos intereses financieros y alimentado por una clase política corrupta e incapaz. La cuestión es ahora ¿cuál es nuestra democracia?

En Islandia echaron a los políticos y crearon una Asamblea Constituyente. En Grecia ya han acabado con el bipartidismo tradicional. Aquí estamos ante una situación absolutamnte inédita, una partida cuyo resultado está completamente abierto y en la que la pieza más importante somos nosotros y nosotras. Esto no es una democracia. Ya lo sabemos. Entonces toca, cuanto antes, ponernos a construir la democracia, una cuya arquitectura sea discutida y decidida por el 99 %. Un proceso constituyente plural, absolutamente abierto, absolutamente incluyente.

El desafio que afrontamos es cómo fundarla.

El legado de un “Mélenchon” colectivo. Por una nueva forma de hacer política

En caliente podemos pensar que los resultados del Front de Gauche en Francia han sido más cortos que las expectativas que tanto encuestas como los multitudinarios mítines hacían prever. Su avance, si bien es moderado, sin embargo es muy digno y significativo, pues hace avanzar a las izquierdas del PCF desde el 2,6% en las últimas presidenciales a un 11,3%. Las y los simpatizantes del “melenchonismo” podemos ponernos los cilicios, flagelarnos y sufrir, o bien auto-animarnos y engañarnos. Tratemos pues de encuadrar el tema y sacar conclusiones para el estado español. Yo me volveré a mojar dando mi opinión.

La izquierda europea clásica, con respecto al poder, tiene normalmente dos tentaciones y/o aspiraciones, a saber: la de querer ser solo eterna oposición y moverse en ella, o bien la de querer ser parte del poder o al menos compartirlo.

En ambos casos han habido degeneraciones, como son las sectas, el dogmatismo y el pensamiento de “todos se equivocan menos yo” que, además de ser minoritario, soy el único y verdadero intérprete del pueblo obrero. O la otra degeneración, y es la de convertirse en partidos atrápalo-todo, interclasistas y del sistema. Malos resultados en general con ambas posiciones, en mi humilde opinión. En un caso somos felices en nuestra minoría, en el otro nos vendemos. También hay experiencias positivas, sobre todo en América Latina.

La dificultad está no solo en acertar el camino, sino en cómo interpretar la voluntad y anhelos reales de las gentes sencillas y las clases populares. Hay, claro está, una tercera tentación, y es simplificando mucho la de la cabra y el monte. Yo no me apunto a ninguna de las tres, excepto claro está en ejemplos americanos.

Hay que analizar la situación actual de Europa, con datos actúales y ver las distintas experiencias y posibilidades, y sobre todo analizar el mundo en el que nos movemos y qué tipo de sociedad ha generado la cultura neoliberal.

Mélenchon ha hecho subir en votos y porcentajes la izquierda real y captar además el voto verde más comprometido. Pero Mélenchon ha sufrido el acoso del poder y de los medios “informativos” del poder, no lo olvidemos. Medios muy poderosos. Aunque también ha sido erosionado por “toques” a su “izquierda”, e incluso en su propia coalición. Mélenchon pertenece a la tradición con voluntad de gobierno y de poder -poder ciudadano en su caso- si bien ya ha dejado claro que no a cualquier precio. Mélenchon ha logrado aunar, junto con mucha más gente y otros partidos, a la izquierda opositora y no sistémica. Al núcleo duro del movimiento con el que aspira a gobernar si alcanzara una mayoría suficiente. Por eso, este experto y veterano político -si le dejan- es consciente de que el asunto, es decir las opciones reales, están en las próximas elecciones legislativas.

Con ocasión de las presidenciales solo podía ser un ciclón, el inicio de una esperanza, la revelación de algo nuevo. Una nueva forma de hacer política mediante la educación popular. Mélenchon, en la linea Jaures -imitada y seguida aquí por Pablo Iglesias, su coetáneo- se ha convertido en un moderno educador de multitudes. Ha llegado donde ha podido y le han dejado. Si bien ha sembrado su semilla, y además puede obligar a los socioliberales y socialdemócratas aliados con Hollande a girar al menos al centro-izquierda. No nos precipitemos pues y menos con análisis catastrofistas.

Para el sistema, la izquierda radical puede resultarle incluso muy cómoda, pues nunca le hará daño (en el contexto europeo, claro), pero si -y mucho- las izquierdas reales posibles. Lo que ha sufrido el Front de Gauche es que, al igual que Die Linke en Alemania, está siendo acosado por “la pinza” entre socioliberalismo-verdes y la derecha cristiano-demócrata y liberal. Eso dificulta la arrancada. Las fuerzas del Sistema, aliadas contra la izquierda. Además como, valga la redundancia, el Sistema ya se ha fabricado su propia “izquierda tranquila”, la otra le sobra, la ignora o desprecia.

El Front de Gauche y Die Linke -y hablando desde el estado español- no se pueden comparar con Izquierda Unida, ni tienen nada que ver con ella en cuanto a su origen orgánico, pues IU solo representa una pata de la izquierda clásica, mientras que Front de Gauche y la Linke en ambos casos aúnan las tradiciones socialista y comunista. Pero a los dos entes, además, se les han sumado otras fuerzas y, en el caso francés, los eco-socialistas tienen un peso destacado junto a socialistas muy radicalizados y a neo-trotskistas o antiguos trotskistas ya con el ex delante.

No siendo los procesos formales de constitución de ambas fuerzas políticas centro-europeas semejantes, pues en un caso es una coalición y el otro, el alemán, es un partido unificado, si bien es cierto que todos sus componentes mayoritarios pertenecen al igual que Izquierda Unida de España al Partido de Izquierda Europeo, hecho este en el que sí coinciden, al igual que en muchos planteamientos políticos.

LA RESPUESTA EN EL ESTADO ESPAÑOL. INTERROGANTES

El problema nuestro, es decir en el estado español, sería el encontrar el equipo perfecto o siendo más humildes, la fórmula que nos permita en una sociedad como la española, desvertebrada y desideologizada, con una gran incultura política y además muy pocos buenos ejemplos de politicos que llevarse a la boca por parte de las clases populares, en estos últimos tiempos. Lo curioso es que en Febrero de 2011 algunos creímos haber encontramos el instrumento, pero se siguen teniendo ciertas dificultades para que se crea en él, y eran Las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción, que pretendían -y siguen pretendiendo- aglutinar bajo un manifiesto simplemente, nada más y nada menos que antineoliberal -sin más- el objeto de unir las víctimas de la crisis capitalista sin etiquetas y con un mensaje sencillo y concreto.

El nacimiento del 15M, muy preocupado por el método, pues era novedoso y fruto de la llamada a una manifestación, surgía hace un año tan solo como algo total y absolutamente horizontal, nuevo, radicalmente democrático y apartidista. Pero seamos claros, aunque alguien se moleste conmigo, hoy en día representa a sus miembros al igual que otros movimientos sociales existentes y con mucha respetabilidad como ATTAC o Ecologistas en Acción. Con un no se si agravante o atenuante y es que todas y todos -al menos las o los que hemos estado en las plazas o en las asambleas algunas veces- podemos afirmar que somos del 15M. El movimiento que iniciara la convocatoria de DRY, que con todas sus muy valiosas aportaciones -entre otras su caudal de personas nuevas y jóvenes a la lucha social- no avanza en lo que dice representar en su conjunto, el pueblo indignado. Este pueblo, las clases populares, poseen diversas fórmulas de articulación y resistencia, que siguen funcionando, actuando y movilizando.

Se da pues el caso, y se ha demostrado que el 29M pasado en la convocatoria y ejecución de la Huelga General, se volvió a demostrar que, nos guste o no, para paralizar este país los sindicatos siguen siendo IMPRESCINDIBLES. Por ser inclusivo, afirmaré que todos los sindicatos de clase y por tanto hay que contar con ellos. De hecho, en las Mesas Ciudadanas de Convergencia hemos luchado mucho por una convergencia real y no siempre con comprensión. Al final podemos observar con agrado como los sindicatos mayoritarios apoyan las manifestaciones del 12 de Mayo. Espero pues que avancemos.

Además situaciones recientes desagradables en el seno de Democracia Real Ya ponen de manifiesto el que, para articular una dura resistencia y lucha social como la que nos espera, hace falta un mínimo entendimiento y objetivos claros. A la hora de hecho de proponer una estrategia antineoliberal han tenido serias disensiones, y además ahora comienzan a vislumbrarse intereses y finalidades no siempre claras.

PROPUESTAS DE ACCIÓN

El PIE -Partido de Izquierda Europeo- en la última reunión de Bruselas el 30 de Marzo convocada por su fundación Transform, llamó a una amplia convergencia político-social-sindical, es decir partidos de izquierdas, movimientos sociales nuevos y sindicatos de clase al objeto de enfrentarse a la crisis, pero también a la cada vez más debilitada democracia a su vez en crisis.

Las aportaciones de militantes, sindicalistas y activistas en este encuentro fueron muy importantes, pero también las de ex miembros de partidos socialdemócratas  o escindidos de estos partidos por su izquierda, en Grecia y Bélgica así como de ex trostquistas, por decirlo de una forma burda y con perdón, a la hora de analizar. Yo creo que fue una reunión muy importante, de hecho lo fue tanto, que en España, nadie ha hablado de ella y sus resultados. Nadie con algo de poder fáctico aunque sea, en el seno de la izquierda.

Yo propongo y pido que comencemos a buscar de forma efectiva la convergencia socio-política. Vivimos una situación de emergencia económica-política- social y cultural. No hay ya tiempo de pensar en si son galgos o podencos, sino de auto-organizarnos para combatir el latrocinio liberal al que nos estamos enfrentando y a la represión social y política que ya estamos comenzando a sufrir al objeto de consolidar por parte de los poderes financieros y los que los sustentan la estafa de la deuda y el robo de lo público.

Pero hay algo que deseo dejar muy claro y que ya es sabido por muchas personas: El Pacto Social de la post guerra en Europa y de la Transición en el Reino de España, se han roto. No hay vuelta atrás. Tampoco sirven ya pues los instrumentos políticos que alumbraron la transición, es decir su Constitución y su sistema oligárquico de partidos-sistema y el turno político imperante. Hay pues que crear nuevos instrumentos que sean creíbles y útiles. Una nueva Constitución y unas nuevas herramientas políticas que se puedan enfrentar con éxito a la extrema derecha gobernante por medio de la coalición PP-CEOE-Banca, pero también de otras fuerzas políticas nacionalistas y socioliberales, si estas, deciden seguir apuntalando el Sistema, pues este hace aguas, pero hace falta trabajar mucho, para construir un nuevo panorama democrático, justo, igualitario y participativo.

El Front de Gauche francés, proponía y Jan Luc Mélenchon defiende, una nueva Constitución, una revolución ciudadana y una Europa radicalmente diferente y solidaria y no este engendro mercantilista y monetarista ultra-neoliberal que nos está arruinando y/o empobreciendo. Ese es el legado “Mélenchon” colectivo claro está. Así pues con el pacto social roto y los tahúres en el poder, solo podemos construir nuevas herramientas, formulas e instancias de acción política popular.

La historia no comienza hoy

Cartas Caraqueñas.

Tenemos ya en el estado español suficientes diagnósticos político-económicos como para llegar a un acuerdo en la acción. El 15M fue un aldabonazo, que entendió que el problema no era el sentido del voto de las personas, sino su capacidad de sentirse o no víctimas de la crisis y de reaccionar o no hacerlo.

Las clases populares se movilizaron o permanecieron pasivas, respondieron bien, respondieron positivamente y/o acudieron a las manifestaciones, o bien le dieron su apoyo al 15M mediante encuestador. Así pues, activa o tranquilamente, apoyaron una rebeldía que ni les pedía el voto, ni pretendía colocar a una nueva élite, sino tan solo decir que basta ya de engaños y de que siempre los de abajo paguen los platos rotos. En pocas palabras: ni políticos –refiriéndose a las oligarquías políticas con capacidad decisoria, que ya están quemadas y desacreditadas, pero continuan-; ni los banqueros, que realmente son los que mandan y que, tras forrarse a su costa, ahora les exigen sacrificios y “ajustes” para poder seguir forrándose, ahora ya no con su hipoteca -que también- sino con la deuda pública (que tal y como sabemos es privada en más de un 70%, pero que todas y todos pagamos).

Tras el 15M, el 20N ha dejado un amargo sabor, pues ni la abstención consciente por anti-política ha sido tanta (yo incluso, sin ánimo de molestar y pudiendo estar equivocado, pienso que bastante de ella proviene de votantes PSOE cabreados con su deriva derechista, como castigo a las cúpulas socioliberales, pero no por otra razón), ni las izquierdas han crecido lo que cabría esperar. Cierto es que los mecanismos de embrutecimiento intelectual del sistema funcionan a tope. También que la ley electoral es tan injusta como poco respetuosa con la voluntad popular. Cierto es que poco menos de un tercio de los votantes y una cuarta parte de la ciudadanía española ha decidido que nos gobierne la extrema derecha neoliberal. Cierto. Pero ahí están, y eso es lo que hay y lo que ahora debemos responder. Pero sobre todo, lo que hemos de solucionar.

Nos debatimos entre la lucha y la respuesta en la calle a las agresiones que sufrimos las clases subalternas, o la actuación simplemente institucional. Creo que hay cosas que en el inicio del siglo XXI, tras el pinchazo de la globalización neoliberal, debieran haber sido de otra manera en las urnas. Pero no seamos ingenuos, tras la rápida reacción capitalista a la crisis de 2008 y su recomposición en el tablero del poder en Europa y USA, algo debiera hacernos reflexionar. Veamos:

Los poderes financieros, podridos y estafadores, están imponiendo en las potencias centrales unas políticas públicas tendentes a destruir el bienestar y la providencia públicas y a privatizar lo poquito que de propiedad común aún queda. Como la especulación financiera ahora está complicada, pues especulan con trigo, arroz y soja. Como ya no venden pisos y adosados y han caído las hipotecas, pues obtienen beneficios de la deuda. Eso si, de su propia deuda, obligando a los estados a que nos obliguen a todas y todos a sufragarla. ¿Cómo? Pues a costa de transferir el dinero de la educación, la salud, las infraestructuras públicas, y sueldos y pensiones, a los propios bancos. Ese es el famoso ahorro. Ahorro en la pensión de usted, congelándosela, o le quito el médico de familia y le cierro el ambulatorio, y lo que no gasto pues se lo doy a Botín o a otro similar.

Pero claro, esto puede generar huelgas y manifestaciones. Ante las posibles reclamaciones, la democracia ya no es útil a los poderosos. La lucha de las grandes oligarquías económicas dominantes es contra la democracia. No es un problema solo de ley electoral, es un problema de confundir las mentes, amedrentar los espíritus, comprar las voluntades y reprimir las reacciones para hacer negocio a costa del sufrimiento ajeno. Unas poblaciones europeas, consumistas y bien alimentadas, se ven ahora ante la tesitura del desastre y la ruina y, ante la ausencia de seguridad, votan a las derechas. Las izquierdas, los alternativos, las personas indignadas mientras tanto discuten, se discuten y tratan honradamente de poder construir la alternativa en condiciones muy adversas. Pero a veces más adversas todavía, gracias al empeño puesto por “algunos” en ver quien es más listo, puro o lo hace mejor.

En esta tesitura, yo, que ni soy puro, ni exento de errores ni de manías, me permito proponer, con perdón, que salvadas todas las distancias (que, por cierto, no son tantas) miremos hacia América Latina. Perdón, ya sé que no son europeos. Perdón, ya sé que se lo están montando de diversas formas. Pero partían de lo mismo: deuda galopante al FMI, a los bancos europeos y a los EE.UU., paro masivo y, sobre todo, una aplicación de libro de la más pura -esa si- doctrina neoliberal. Es decir, todo privatizado, no a la existencia de programas de protección social y empobrecimiento generalizado de las clases populares ¿Os suena?

En América del Sur y el Caribe hay diversas soluciones y seguramente ninguna es perfecta -yo ignorante de mi creo que la perfección no existe-. Sin embargo, a quien más molestan los procesos populares de cambio social es a los Bancos, al FMI, los EE.UU. y la UE. Por eso, no solo ocultan, sino falsean lo que en Latinoamérica ocurre.

Las sociedades americanas en general, de todo el continente (EE.UU. incluido, gracias al dominio anglosajón) son duras, muy duras. Trabajos precarios, informales, ausencia de providencia pública. Millones de personas sin pensiones, sanidad deficiente, etc. Sin embargo, resulta que estos países –excepto los EE.UU.- están creciendo no haciendo lo que Europa, sino justo al revés. Europa camina hacia el modelo americano, mientras que América Latina busca y trabaja la protección social, lo público, incluso el tránsito hacia el Socialismo y no está en crisis.

Vienen de atrás los problemas de pobreza extrema en Latinoamérica, pero por ejemplo Argentina, en los años cincuenta, era mucho más rica que España e Italia, incluso Francia… y todo se hundió. A Venezuela, en los años cincuenta, llegaron 400.000 españoles y, sin embargo, las políticas ultra-liberales primero, y neoliberales después, arruinaron todo. También la corrupción, pero mejor de eso nos callamos y dejamos de dar lecciones. Pues bien, ese es el camino que le han marcado a España, a Europa: el de la destrucción del estado hacia la ruina, en beneficio de la banca y los ricos.

Por eso, pido un poquito de humildad y veamos lo que nos puede servir de la experiencia y de la solución de nuestras hermanas y hermanos de las Américas. Yo, humildemente, estoy tomando nota.

Solo un apunte. Primero fueron los movimientos sociales. Tras los movimientos sociales, una fuerte voluntad de poder de los pueblos, de las fuerzas sociales de los pueblos. Algo han tenido muy claro: a la oligarquía solo se le disputa el poder tomándoselo. Eso exige también hacer política y empoderar políticamente a los pueblos, en el más alto sentido de la palabra Política.

Perfecto, nada. Nosotros, desde el hoyo, menos. Lo que ahora toca es construir algo nuestro, de todas y todos, y empoderar.

Lo que se nos viene encima y la reorganización social

Falso debate. La propaganda neoliberal y las mentiras del sistema.

Es curioso, cada vez se demuestra más y mejor que las políticas de la Unión Europea, del Gobierno y de los partidos del sistema, son un fracaso. Que estas medidas solo benefician al poder financiero, mientras que empobrecen a las clases populares y arruinan a nuestros estados, pero la propaganda corporativa hace su trabajo y nos inunda haciéndonos a las victimas cómplices de su crisis.

Están logrando que mucha gente piense que nos tenemos que apretar el cinturón aún más. Que sobran empleadas y empleados públicos. En política todas, todos, son unos chorizos (mientras no critican ni a los banqueros, especuladores, aristócratas y relumbrones que viven a su costa y ordenan las políticas a ejecutar). Que en el paro hay mucho vago y que hace falta mano dura. Se dice que vivimos por encima de nuestras posibilidades -pero lo dicen de los de abajo, no de los de arriba- y esto lo afirman pobres gentes que no llegan a fin de mes. Vergüenza de sociedad, mediatizada, embrutecida por la telebasura y asustada, muy asustada.

Muchas personas buscan seguridad y proyectos vitales que les den esperanza. Principios que les ofrezcan una vida mejor. Sabido es que a las clases populares nadie nos regala nada, luego como todos son iguales, que manden los señoritos porque esos, como ya son ricos, si saben lo que hay que hacer. ¿Qué hacemos ante esto? ¿Qué hacemos ante quien confía más en una Virgen de escayola que en una manifestación social, un mitin sindical o una resistencia vecinal?

El 15M ha traído un rayo de esperanza a muchas personas corrientes, que no lo apoyan activamente, pero si simpatizan y mucho con él. Hay pues una gran responsabilidad en el movimiento para hacerse entender, seguir siendo vistos con simpatía y poder conectar aún más con las necesidades y esperanzas de una población sin referentes culturales, ni ideológicos. Una tía mía, decía que un niño no podía comerse un bocadillo de boxeador, muy gráficamente. Así pues, personas sin experiencia social no pueden ser sometidas a una asamblea de método, que no recoja de alguna manera sus ideas y aportaciones (pero de forma sencilla y con lenguaje popular, no “metalenguaje metapolítico”) y un discurso en apariencia muy participativo, pero en realidad muy elitista. Creo pues que el 15M debiera no perder aquellas primeras propuestas de DRY tan sencillas, como entendibles y movilizadoras.

Pero ni todo empezó el 15M, ni todo se reduce a él. El 15M es una experiencia riquísima, una escuela de acción maravillosa y una nueva forma de hacer y entender la política, que todas y todos debemos abrazar con convencimiento. Pero claro, debe seguir siendo ampliamente participativo y participado o bien creamos nuevas élites alejadas del pueblo y nuevas burocracias de la no burocracia. Pretender que en ciudades tipo de 300.000 habitantes donde ha habido asambleas de 3.000 personas, que ahora una de 30 sea representativa no es el suicidio del 15M, es su asesinato. Respeto la buena voluntad, pero respetemos también a las clases populares y sus problemas, horarios y limitaciones familiares físicas y temporales.

Es por ello que necesitamos dotarnos de unas estructuras nuevas y participativas, plurales e inclusivas que garanticen la continuidad, sin secuestrar ni siquiera del nombre al movimiento.

Pero sobre todo jamás olvidemos que la lucha es cultural. Frente a la cultura neoliberal, que es la que propicia que tras un gobierno socioliberal y que ha defraudado a sus votantes, la opción sea la derecha extrema y también neoliberal, pero encima autoritaria. El 15M debe prepararse para vivir tiempos aún más difíciles, mucho más complicados y con una catarata de propaganda neoliberal aún más dura. Tendrán que justificar el que es bueno desmontar el estado del bienestar, aunque nos conduzca al corralito. Lograrán que grandes masas apoyen a los poderosos, aunque les perjudique y por medio de un régimen berlusconiano se intensificará la propaganda neoliberal, exaltando a lo privado frente a lo público.

Esto nos obliga a buscar buenos y populares medios de difusión e información alternativos, distraídos, eficaces en sus propuestas y muy asequibles.

Pero también a crear nuevas organizaciones políticas, que despierten, interesen y creen la esperanza que necesitamos, pero también den la seguridad que las clases populares buscan. Esto es fácil, solo nos falta convencer. Sabemos lo que hay que hacer y tenemos alternativas mucho más solventes que las de los fracasados que nos gobiernan y los señoritos fascistones que nos quieren gobernar. Sabiendo además que esta convergencia social y política imprescindible es necesaria la confluencia de las personas que ya militan en espacios alternativos, sindicales, republicanos, es irrenunciable.

Lo primero será defender lo público, como bien de todos y garantía de nuestra seguridad en salud, vejez, educación y en servicios e infraestructuras, pero también en empleo digno y de calidad.

Lo segundo el reparto, es decir una fiscalidad, unos impuestos justos y valientes que hagan que ricos y grandes empresas paguen lo que nos están robando y estafando, salvando de esta forma el bienestar y caminando hacía el estado social.

En tercer lugar -o tal vez primero-, la soberanía popular, pues nos la están vendiendo y traicionando. El pueblo cada vez pinta menos y la democracia cada vez es peor, así pues cuando se multiplique aún más el asalto al estado de los poderosos y cada vez este tenga menos legitimidad pública, será la hora de exigir un nuevo periodo constituyente. Advierto, todo esto, puede darse en muy pocos meses.

Por eso hay que difundir una nueva cultura de la solidaridad y de la frugalidad, el buen vivir compartido y social, frente a la rapiña neoliberal, destructora y embrutecedora. Todas y todos, los demócratas, las socialistas, ecologistas, comunistas, sindicalistas, alternativos y las buenas gentes que creen en la justicia y aman el bien y la libertad juntos. Pero libertad con pan.

Antiguas entradas

© 2018 Portuario en Excedencia | Administrar

Desarrollo por Adigraf EstudioArriba ↑