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¬ŅCambio de fase? La democracia como desaf√¨o

Cuelgo este magnífico articulo del sitio web de la asociación político-cultural, a la que me honro en pertenecer. Es un magnifico articulo-alegato de movilización que describe perfectamente la situación actual y un muy agudo análisis político.

No solo por ser de SOCIALISMO21 sino por su contenido, lo suscribo plenamente:

¬ŅCambio de fase? La democracia como desafio

‚ÄúPor fin lo podemos decir: la fase destituyente se ha cumplido. Ya nadie cree que aqu√≠ hay democracia: s√≥lo la dictadura financiera reforzada por el gendarme alem√°n y un gobierno pelele, preso de los mismos intereses financieros y alimentado por una clase pol√≠tica corrupta e incapaz. La cuesti√≥n es ahora ¬Ņcu√°l es nuestra democracia?‚ÄĚ

De http://madrilonia.org/

D√≠as de v√©rtigo. La prima alcanza nuevos r√©cords cada semana, cada d√≠a. Los funcionarios desobedecen de forma cada vez m√°s descarada. La manifestaci√≥n del 19 de julio sobrepasa todas las movilizaciones pasadas. El gobierno impotente, a puntito de caer.¬ŅEstamos ante un cambio de fase? As√≠ parece apuntarse en la confluencia de las dos l√≠neas fundamentales de esta coyuntura: los ataques financieros y las movilizaciones sociales.

Respecto a la primera,¬†la deuda espa√Īola crece en ¬ęsubida libre¬Ľ empujada por las apuestas por el ¬ęrescate¬Ľ de las grandes agencias financieras. 580, 600, 620, 640. Se han superado ya los umbrales de los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal. El tipo de inter√©s del bono a 10 a√Īos sobrepasa el 7.5 % y la deuda espa√Īola incorpora 10 puntos porcentuales del PIB cada 8 o 9 meses (100.000 millones de euros). El Estado tiene problemas con el flujo de caja, esto es, tiene dificultades para hacer frente a los pagos inmediatos (pensiones, salarios, transferencias, etc). Es el escenario griego, al que se a√Īaden los problemas declarados de las CCAA. Sin la improbable intervenci√≥n del BCE o del MEDE por medio de la compra masiva de bonos, el escenario que puede ser el del impago o el de una profundizaci√≥n del rescate en curso. O, muy probablemente, una combinaci√≥n de ambos. En breve, y al ritmo que marquen los momentos de agon√≠a financiera del Estado, Alemania intentar√° mover ficha gestionando el impago desde arriba mediante una quita a los inversores en bonos. Eso s√≠, es muy posible que la prima de riesgo sea todav√≠a demasiado baja como para que los agentes financieros acepten la reducci√≥n de sus rentabilidades. As√≠ que muy posiblemente no tengan garant√≠as de √©xito hasta que la prima suba a√ļn m√°s.¬†En todo caso, el horizonte de impago ya est√° frente de nosotros.

De la segunda, debemos reconocer un hecho que ha pasado casi de tapadillo en los principales medios de comunicación: la manifestación del 19 de julio fue la mayor desde al menos las manifestaciones contra la guerra de Irak. En Madrid, el recorrido permaneció colapsado desde Recoletos hasta Sol (donde, dicen, caben 30.000 personas). Dicho de otro modo, entre 400.000 y 800.000 participantes, una de las mayores manifestaciones de la historia de la ciudad; y entre 4 ó 6 veces la cantidad de participantes que convocaron las grandes concentraciones del 15M, 19Junio, 15O o el 12M. No se trata sólo de una cuestión cuantitativa, sino cualitativa. En el 19J había de todo: maestros y profesoras, sanitarios, bomberos, sindicalistas, profesionales, policías, etc. El 15M organizado fue sólo un segmento más entre los distintos cuerpos de funcionarios, la marea verde, los bloques sindicales y ocasionales de todo tipo. Una diversidad sorprendente que recorría todo el arco ideológico, etario, profesional, etc.

La manifestaci√≥n hubiera sido, no obstante, un ejemplo cuantitativo importante, pero poco determinante, de no ser porque fue acompa√Īada de otro fen√≥meno imprevisto:¬†actos de desobediencia, sabotajes, cortes de v√≠as p√ļblicas, desplantes a las autoridades‚ĶTodos ellos protagonizados por los hasta hace bien poco t√≠midos y obedientes cuerpos del Estado. Bomberos que se ofrecen como cuerpos de choque en las manifestaciones; polic√≠as que¬†no obedecen¬†o¬†sabotean¬†los medios necesarios para reprimir; militares que declaran su rebeld√≠a a los recortes; funcionarios que denuncian a sus jefes y se plantan cada d√≠a a interrumpir el tr√°fico.¬†Atenci√≥n: ¬Ņno es esto lo que ocurre en v√≠speras de una revoluci√≥n?

¬ŅY el gobierno?¬†Bloqueado por arriba debido a la presi√≥n financiera avalada por el gobierno alem√°n y el BCE, y presionado por abajo por unas movilizaciones que no logra moderar,¬†s√≥lo puede caer.¬†El √ļnico interrogante es cuando y c√≥mo. Seguramente cuando se declare el impago. Seguramente por medio de un gobierno de concentraci√≥n que llame al PSOE, CIU y algunas otras agrupaciones de profesionales de la representaci√≥n. En este sentido¬†el PSOE ya est√° siendo¬†presionado para posicionarse del lado del gobierno¬†y as√≠ ‚Äúimpedir que la indignaci√≥n en las calles se desborde‚ÄĚ

¬ŅPodemos sacar algunas conclusiones? Cuatro son las que se nos ocurren:

La primera es que la caída del gobierno es un éxito del movimiento. Los días precedentes nos han mostrado que la desobediencia no es un gesto ideológico sino nuestra táctica en la nueva situación: que no opere la represión, que no funcione la administración. Dicho de otro modo, se trata de que la crisis de legitimidad se convierta en una crisis de autoridad. Si realmente se consigue que la administración no funcione, que el gobierno no gobierne, éste (y todos los que le sigan) se verán forzados a la impotencia. La crisis política ya no la produce así tanto la agitación activista, las manifestaciónes, las acciones, como la desobediencia de los cuerpos del Estado. Bienvenido sea todo lo que ayude y colabore a ello.

La segunda es que a partir de ahora la prima de riesgo ya no trabaja √ļnicamente sobre la extorsi√≥n de la deuda del Estado.¬†Definitivamente entramos en una ¬ęfase pol√≠tica¬Ľ o ¬ęagon√≠stica¬Ľ del gobierno de la crisis. Los llamados mercados, esto es, el pu√Īado de agencias financieras occidentales que dominan el mercado de deuda est√°n tomando nota de las movilizaciones. Como en Grecia, los ataques sobre la prima de riesgo van a mostrar, y cada vez m√°s, el riesgo de impago debido a las movilizaciones. Por primera vez, nos enfrentamos directamente a quienes verdaderamente detentan la soberan√≠a econ√≥mica: las grandes corporaciones financieras. Y esto es bueno.¬† En este terreno, nuestro objetivo pol√≠tico no parece que pueda ser otro m√°s que el default espa√Īol y la auditor√≠a de la deuda, la supresi√≥n de la deuda ileg√≠tima y la reestructuraci√≥n, pol√≠ticamente dirigida, de la deuda privada.

La tercera es que el movimiento est√° mutando, ya no se trata s√≥lo del 15M, protagonizado principalmente por ¬ęj√≥venes¬Ľ de entre 25 y 40 a√Īos, universitarios en su mayor√≠a, precarios y desempleados, sino¬†algo cada vez m√°s parecido al 99 %. Si atendemos a la composici√≥n del 19J habremos de reconocer a los funcionarios, a las generaciones que superan los 40 e incluso los 50, a los principales cuerpos profesionales del pa√≠s, es decir, a todos aquellos que asintieron a las reivindicaciones del 15M, pero calladamente, y que ahora se han vuelto protagonistas de las protestas. Pero ¬Ņacaso no son √©stos los mismos que hasta hace poco eran el basti√≥n electoral, pol√≠tico e ideol√≥gico del bipartidismo, de la Constituci√≥n de 1978 y de los logros de la Transici√≥n? ¬ŅNo es esto el acta de defunci√≥n de un cad√°ver?

Y √©sta es la cuarta ense√Īanza, quiz√°s la m√°s interesante.¬†La crisis econ√≥mica y pol√≠tica apunta cada vez m√°s al r√©gimen pol√≠tico, a la ¬ędemocracia¬Ľ tal y como la conocemos.¬†Es la materializaci√≥n de los lemas del 15M: ¬ęNo nos representan¬Ľ y ¬ęLo llaman democracia y no lo es¬Ľ.

Por fin lo podemos decir: la fase destituyente se ha cumplido. Ya nadie cree que aqu√≠ hay democracia: s√≥lo la dictadura financiera reforzada por el gendarme alem√°n y un gobierno pelele, preso de los mismos intereses financieros y alimentado por una clase pol√≠tica corrupta e incapaz. La cuesti√≥n es ahora ¬Ņcu√°l es nuestra democracia?

En Islandia echaron a los políticos y crearon una Asamblea Constituyente. En Grecia ya han acabado con el bipartidismo tradicional. Aquí estamos ante una situación absolutamnte inédita, una partida cuyo resultado está completamente abierto y en la que la pieza más importante somos nosotros y nosotras. Esto no es una democracia. Ya lo sabemos. Entonces toca, cuanto antes, ponernos a construir la democracia, una cuya arquitectura sea discutida y decidida por el 99 %. Un proceso constituyente plural, absolutamente abierto, absolutamente incluyente.

El desafio que afrontamos es cómo fundarla.

El legado de un ‚ÄúM√©lenchon‚ÄĚ colectivo. Por una nueva forma de hacer pol√≠tica

En caliente podemos pensar que los resultados del Front de Gauche en Francia han sido m√°s cortos que las expectativas que tanto encuestas como los multitudinarios m√≠tines hac√≠an prever. Su avance, si bien es moderado, sin embargo es muy digno y significativo, pues hace avanzar a las izquierdas del PCF desde el 2,6% en las √ļltimas presidenciales a un 11,3%. Las y los simpatizantes del ‚Äúmelenchonismo‚ÄĚ podemos ponernos los cilicios, flagelarnos y sufrir, o bien auto-animarnos y enga√Īarnos. Tratemos pues de encuadrar el tema y sacar conclusiones para el estado espa√Īol. Yo me volver√© a mojar dando mi opini√≥n.

La izquierda europea clásica, con respecto al poder, tiene normalmente dos tentaciones y/o aspiraciones, a saber: la de querer ser solo eterna oposición y moverse en ella, o bien la de querer ser parte del poder o al menos compartirlo.

En ambos casos han habido degeneraciones, como son las sectas, el dogmatismo y el pensamiento de ‚Äútodos se equivocan menos yo‚ÄĚ que, adem√°s de ser minoritario, soy el √ļnico y verdadero int√©rprete del pueblo obrero. O la otra degeneraci√≥n, y es la de convertirse en partidos atr√°palo-todo, interclasistas y del sistema. Malos resultados en general con ambas posiciones, en mi humilde opini√≥n. En un caso somos felices en nuestra minor√≠a, en el otro nos vendemos. Tambi√©n hay experiencias positivas, sobre todo en Am√©rica Latina.

La dificultad está no solo en acertar el camino, sino en cómo interpretar la voluntad y anhelos reales de las gentes sencillas y las clases populares. Hay, claro está, una tercera tentación, y es simplificando mucho la de la cabra y el monte. Yo no me apunto a ninguna de las tres, excepto claro está en ejemplos americanos.

Hay que analizar la situaci√≥n actual de Europa, con datos act√ļales y ver las distintas experiencias y posibilidades, y sobre todo analizar el mundo en el que nos movemos y qu√© tipo de sociedad ha generado la cultura neoliberal.

M√©lenchon ha hecho subir en votos y porcentajes la izquierda real y captar adem√°s el voto verde m√°s comprometido. Pero M√©lenchon ha sufrido el acoso del poder y de los medios ‚Äúinformativos‚ÄĚ del poder, no lo olvidemos. Medios muy poderosos. Aunque¬†tambi√©n ha sido erosionado por “toques” a su “izquierda”, e incluso en su propia coalici√≥n. M√©lenchon pertenece a la tradici√≥n con voluntad de gobierno y de poder -poder ciudadano en su caso- si bien ya ha dejado claro que no a cualquier precio. M√©lenchon ha logrado aunar, junto con mucha m√°s gente y otros partidos,¬†a la izquierda opositora y no sist√©mica. Al n√ļcleo duro del movimiento con el que aspira a gobernar si alcanzara una mayor√≠a suficiente. Por eso, este experto y veterano pol√≠tico -si le dejan- es consciente de que el asunto, es decir las opciones reales, est√°n en las pr√≥ximas elecciones legislativas.

Con ocasión de las presidenciales solo podía ser un ciclón, el inicio de una esperanza, la revelación de algo nuevo. Una nueva forma de hacer política mediante la educación popular. Mélenchon, en la linea Jaures -imitada y seguida aquí por Pablo Iglesias, su coetáneo- se ha convertido en un moderno educador de multitudes. Ha llegado donde ha podido y le han dejado. Si bien ha sembrado su semilla, y además puede obligar a los socioliberales y socialdemócratas aliados con Hollande a girar al menos al centro-izquierda. No nos precipitemos pues y menos con análisis catastrofistas.

Para el sistema, la izquierda radical puede resultarle incluso muy c√≥moda, pues nunca le har√° da√Īo (en el contexto europeo, claro), pero si -y mucho- las izquierdas reales posibles. Lo que ha sufrido el Front de Gauche es que, al igual que Die Linke en Alemania, est√° siendo acosado por “la pinza” entre socioliberalismo-verdes y la derecha cristiano-dem√≥crata y liberal. Eso dificulta la arrancada. Las fuerzas del Sistema, aliadas contra la izquierda. Adem√°s como, valga la redundancia, el Sistema ya se ha fabricado su propia “izquierda tranquila”, la otra le sobra, la ignora o desprecia.

El Front de Gauche y Die Linke -y hablando desde el estado espa√Īol- no se pueden comparar con Izquierda Unida, ni tienen nada que ver con ella en cuanto a su origen org√°nico, pues IU solo representa una pata de la izquierda cl√°sica, mientras que Front de Gauche y la Linke en ambos casos a√ļnan las tradiciones socialista y comunista. Pero a los¬†dos¬†entes, adem√°s, se les han sumado otras fuerzas y, en el caso franc√©s, los eco-socialistas tienen un peso destacado junto a socialistas muy radicalizados y a neo-trotskistas o antiguos trotskistas ya con el ex delante.

No siendo los procesos formales de constituci√≥n de ambas fuerzas pol√≠ticas centro-europeas semejantes, pues en un caso es una coalici√≥n y el otro, el alem√°n, es un partido unificado, si bien es cierto que todos sus componentes mayoritarios pertenecen al igual que Izquierda Unida de Espa√Īa al Partido de Izquierda Europeo, hecho este en el que s√≠ coinciden, al igual que en muchos planteamientos pol√≠ticos.

LA RESPUESTA EN EL ESTADO ESPA√ĎOL. INTERROGANTES

El problema nuestro, es decir en el estado espa√Īol, ser√≠a el encontrar el equipo perfecto o siendo m√°s humildes, la f√≥rmula que nos permita en una sociedad como la espa√Īola, desvertebrada y desideologizada, con una gran incultura pol√≠tica y adem√°s muy pocos buenos ejemplos de politicos que llevarse a la boca por parte de las clases populares, en estos √ļltimos tiempos. Lo curioso es que en Febrero de 2011 algunos cre√≠mos haber encontramos el instrumento, pero se siguen teniendo ciertas dificultades para que se crea en √©l, y eran Las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acci√≥n, que pretend√≠an -y siguen pretendiendo- aglutinar bajo un manifiesto simplemente, nada m√°s y nada menos que antineoliberal -sin m√°s- el objeto de unir las v√≠ctimas de la crisis capitalista sin etiquetas y con un mensaje sencillo y concreto.

El nacimiento del 15M, muy preocupado por el m√©todo, pues era novedoso y fruto de la llamada a una manifestaci√≥n, surg√≠a hace un a√Īo tan solo como algo total y absolutamente horizontal, nuevo, radicalmente democr√°tico y apartidista.¬†Pero seamos claros, aunque alguien se moleste conmigo, hoy en d√≠a representa a sus miembros al igual que otros movimientos sociales existentes y con mucha respetabilidad como ATTAC o Ecologistas en Acci√≥n. Con un no se si agravante o atenuante y es que todas y todos -al menos las o los que hemos estado en las plazas o en las asambleas algunas veces- podemos afirmar que somos del 15M. El movimiento que iniciara la convocatoria de DRY, que con todas sus muy valiosas aportaciones -entre otras su caudal de personas nuevas y j√≥venes a la lucha social- no avanza en lo que dice representar en su conjunto, el pueblo indignado. Este pueblo, las clases populares, poseen diversas f√≥rmulas de articulaci√≥n y resistencia, que siguen funcionando, actuando y movilizando.

Se da pues el caso, y se ha demostrado que el 29M pasado en la convocatoria y ejecución de la Huelga General, se volvió a demostrar que, nos guste o no, para paralizar este país los sindicatos siguen siendo IMPRESCINDIBLES. Por ser inclusivo, afirmaré que todos los sindicatos de clase y por tanto hay que contar con ellos. De hecho, en las Mesas Ciudadanas de Convergencia hemos luchado mucho por una convergencia real y no siempre con comprensión. Al final podemos observar con agrado como los sindicatos mayoritarios apoyan las manifestaciones del 12 de Mayo. Espero pues que avancemos.

Además situaciones recientes desagradables en el seno de Democracia Real Ya ponen de manifiesto el que, para articular una dura resistencia y lucha social como la que nos espera, hace falta un mínimo entendimiento y objetivos claros. A la hora de hecho de proponer una estrategia antineoliberal han tenido serias disensiones, y además ahora comienzan a vislumbrarse intereses y finalidades no siempre claras.

PROPUESTAS DE ACCI√ďN

El PIE -Partido de Izquierda Europeo- en la √ļltima reuni√≥n de Bruselas el 30 de Marzo convocada por su fundaci√≥n Transform, llam√≥ a una amplia convergencia pol√≠tico-social-sindical, es decir partidos de izquierdas, movimientos sociales nuevos y sindicatos de clase al objeto de enfrentarse a la crisis, pero tambi√©n a la cada vez m√°s debilitada democracia a su vez en crisis.

Las aportaciones de militantes, sindicalistas y activistas en este encuentro fueron muy importantes, pero tambi√©n las de ex miembros de partidos socialdem√≥cratas ¬†o escindidos de estos partidos por su izquierda, en Grecia y B√©lgica as√≠ como de ex trostquistas, por decirlo de una forma burda y con perd√≥n, a la hora de analizar. Yo creo que fue una reuni√≥n muy importante, de hecho lo fue tanto, que en Espa√Īa, nadie ha hablado de ella y sus resultados. Nadie con algo de poder f√°ctico aunque sea, en el seno de la izquierda.

Yo propongo y pido que comencemos a buscar de forma efectiva la convergencia socio-pol√≠tica. Vivimos una situaci√≥n de emergencia econ√≥mica-pol√≠tica- social y cultural. No hay ya tiempo de pensar en si son galgos o podencos, sino de auto-organizarnos para combatir el latrocinio liberal al que nos estamos enfrentando y a la represi√≥n social y pol√≠tica que ya estamos comenzando a sufrir al objeto de consolidar por parte de los poderes financieros y los que los sustentan la estafa de la deuda y el robo de lo p√ļblico.

Pero hay algo que deseo dejar muy claro y que ya es sabido por muchas personas: El Pacto Social de la post guerra en Europa y de la Transici√≥n en el Reino de Espa√Īa, se han roto. No hay vuelta atr√°s. Tampoco sirven ya pues los instrumentos pol√≠ticos que alumbraron la transici√≥n, es decir su Constituci√≥n y su sistema olig√°rquico de partidos-sistema y el turno pol√≠tico imperante. Hay pues que crear nuevos instrumentos que sean cre√≠bles y √ļtiles. Una nueva Constituci√≥n y unas nuevas herramientas pol√≠ticas que se puedan enfrentar con √©xito a la extrema derecha gobernante por medio de la coalici√≥n PP-CEOE-Banca, pero tambi√©n de otras fuerzas pol√≠ticas nacionalistas y socioliberales, si estas, deciden seguir apuntalando el Sistema, pues este hace aguas, pero hace falta trabajar mucho, para construir un nuevo panorama democr√°tico, justo, igualitario y participativo.

El Front de Gauche franc√©s, propon√≠a y Jan Luc M√©lenchon defiende, una nueva Constituci√≥n, una revoluci√≥n ciudadana y una Europa radicalmente diferente y solidaria y no este engendro mercantilista y monetarista ultra-neoliberal que nos est√° arruinando y/o empobreciendo. Ese es el legado ‚ÄúM√©lenchon‚ÄĚ colectivo claro est√°. As√≠ pues con el pacto social roto y los tah√ļres en el poder, solo podemos construir nuevas herramientas, formulas e instancias de acci√≥n pol√≠tica popular.

La historia no comienza hoy

Cartas Caraque√Īas.

Tenemos ya en el estado espa√Īol suficientes diagn√≥sticos pol√≠tico-econ√≥micos como para llegar a un acuerdo en la acci√≥n. El 15M fue un aldabonazo, que entendi√≥ que el problema no era el sentido del voto de las personas, sino su capacidad de sentirse o no v√≠ctimas de la crisis y de reaccionar o no hacerlo.

Las clases populares se movilizaron o permanecieron pasivas, respondieron bien, respondieron positivamente y/o acudieron a las manifestaciones, o bien le dieron su apoyo al 15M mediante encuestador. As√≠ pues, activa o tranquilamente, apoyaron una rebeld√≠a que ni les ped√≠a el voto, ni pretend√≠a colocar a una nueva √©lite, sino tan solo decir que basta ya de enga√Īos y de que siempre los de abajo paguen los platos rotos. En pocas palabras: ni pol√≠ticos ‚Äďrefiri√©ndose a las oligarqu√≠as pol√≠ticas con capacidad decisoria, que ya est√°n quemadas y desacreditadas, pero continuan-; ni los banqueros, que realmente son los que mandan y que, tras forrarse a su costa, ahora les exigen sacrificios y “ajustes” para poder seguir forr√°ndose, ahora ya no con su hipoteca -que tambi√©n- sino con la deuda p√ļblica (que tal y como sabemos es privada en m√°s de un 70%, pero que todas y todos pagamos).

Tras el 15M, el 20N ha dejado un amargo sabor, pues ni la abstenci√≥n consciente por anti-pol√≠tica ha sido tanta (yo incluso, sin √°nimo de molestar y pudiendo estar equivocado, pienso que bastante de ella proviene de votantes PSOE cabreados con su deriva derechista, como castigo a las c√ļpulas socioliberales, pero no por otra raz√≥n), ni las izquierdas han crecido lo que cabr√≠a esperar. Cierto es que los mecanismos de embrutecimiento intelectual del sistema funcionan a tope. Tambi√©n que la ley electoral es tan injusta como poco respetuosa con la voluntad popular. Cierto es que poco menos de un tercio de los votantes y una cuarta parte de la ciudadan√≠a espa√Īola ha decidido que nos gobierne la extrema derecha neoliberal. Cierto. Pero ah√≠ est√°n, y eso es lo que hay y lo que ahora debemos responder. Pero sobre todo, lo que hemos de solucionar.

Nos debatimos entre la lucha y la respuesta en la calle a las agresiones que sufrimos las clases subalternas, o la actuación simplemente institucional. Creo que hay cosas que en el inicio del siglo XXI, tras el pinchazo de la globalización neoliberal, debieran haber sido de otra manera en las urnas. Pero no seamos ingenuos, tras la rápida reacción capitalista a la crisis de 2008 y su recomposición en el tablero del poder en Europa y USA, algo debiera hacernos reflexionar. Veamos:

Los poderes financieros, podridos y estafadores, est√°n imponiendo en las potencias centrales unas pol√≠ticas p√ļblicas tendentes a destruir el bienestar y la providencia p√ļblicas y a privatizar lo poquito que de propiedad com√ļn a√ļn queda. Como la especulaci√≥n financiera ahora est√° complicada, pues especulan con trigo, arroz y soja. Como ya no venden pisos y adosados y han ca√≠do las hipotecas, pues obtienen beneficios de la deuda. Eso si, de su propia deuda, obligando a los estados a que nos obliguen a todas y todos a sufragarla. ¬ŅC√≥mo? Pues a costa de transferir el dinero de la educaci√≥n, la salud, las infraestructuras p√ļblicas, y sueldos y pensiones, a los propios bancos. Ese es el famoso ahorro. Ahorro en la pensi√≥n de usted, congel√°ndosela, o le quito el m√©dico de familia y le cierro el ambulatorio, y lo que no gasto pues se lo doy a Bot√≠n o a otro similar.

Pero claro, esto puede generar huelgas y manifestaciones. Ante las posibles reclamaciones, la democracia ya no es √ļtil a los poderosos. La lucha de las grandes oligarqu√≠as econ√≥micas dominantes es contra la democracia. No es un problema solo de ley electoral, es un problema de confundir las mentes, amedrentar los esp√≠ritus, comprar las voluntades y reprimir las reacciones para hacer negocio a costa del sufrimiento ajeno. Unas poblaciones europeas, consumistas y bien alimentadas, se ven ahora ante la tesitura del desastre y la ruina y, ante la ausencia de seguridad, votan a las derechas. Las izquierdas, los alternativos, las personas indignadas mientras tanto discuten, se discuten y tratan honradamente de poder construir la alternativa en condiciones muy adversas. Pero a veces m√°s adversas todav√≠a, gracias al empe√Īo puesto por “algunos” en ver quien es m√°s listo, puro o lo hace mejor.

En esta tesitura, yo, que ni soy puro, ni exento de errores ni de man√≠as, me permito proponer, con perd√≥n, que salvadas todas las distancias (que, por cierto, no son tantas) miremos hacia Am√©rica Latina. Perd√≥n, ya s√© que no son europeos. Perd√≥n, ya s√© que se lo est√°n montando de diversas formas. Pero part√≠an de lo mismo: deuda galopante al FMI, a los bancos europeos y a los EE.UU., paro masivo y, sobre todo, una aplicaci√≥n de libro de la m√°s pura -esa si- doctrina neoliberal. Es decir, todo privatizado, no a la existencia de programas de protecci√≥n social y empobrecimiento generalizado de las clases populares ¬ŅOs suena?

En América del Sur y el Caribe hay diversas soluciones y seguramente ninguna es perfecta -yo ignorante de mi creo que la perfección no existe-. Sin embargo, a quien más molestan los procesos populares de cambio social es a los Bancos, al FMI, los EE.UU. y la UE. Por eso, no solo ocultan, sino falsean lo que en Latinoamérica ocurre.

Las sociedades americanas en general, de todo el continente (EE.UU. incluido, gracias al dominio anglosaj√≥n) son duras, muy duras. Trabajos precarios, informales, ausencia de providencia p√ļblica. Millones de personas sin pensiones, sanidad deficiente, etc. Sin embargo, resulta que estos pa√≠ses ‚Äďexcepto los EE.UU.- est√°n creciendo no haciendo lo que Europa, sino justo al rev√©s. Europa camina hacia el modelo americano, mientras que Am√©rica Latina busca y trabaja la protecci√≥n social, lo p√ļblico, incluso el tr√°nsito hacia el Socialismo y no est√° en crisis.

Vienen de atr√°s los problemas de pobreza extrema en Latinoam√©rica, pero por ejemplo Argentina, en los a√Īos cincuenta, era mucho m√°s rica que Espa√Īa e Italia, incluso Francia‚Ķ y todo se hundi√≥. A Venezuela, en los a√Īos cincuenta, llegaron 400.000 espa√Īoles y, sin embargo, las pol√≠ticas ultra-liberales primero, y neoliberales despu√©s, arruinaron todo. Tambi√©n la corrupci√≥n, pero mejor de eso nos callamos y dejamos de dar lecciones. Pues bien, ese es el camino que le han marcado a Espa√Īa, a Europa: el de la destrucci√≥n del estado hacia la ruina, en beneficio de la banca y los ricos.

Por eso, pido un poquito de humildad y veamos lo que nos puede servir de la experiencia y de la solución de nuestras hermanas y hermanos de las Américas. Yo, humildemente, estoy tomando nota.

Solo un apunte. Primero fueron los movimientos sociales. Tras los movimientos sociales, una fuerte voluntad de poder de los pueblos, de las fuerzas sociales de los pueblos. Algo han tenido muy claro: a la oligarquía solo se le disputa el poder tomándoselo. Eso exige también hacer política y empoderar políticamente a los pueblos, en el más alto sentido de la palabra Política.

Perfecto, nada. Nosotros, desde el hoyo, menos. Lo que ahora toca es construir algo nuestro, de todas y todos, y empoderar.

Lo que se nos viene encima y la reorganización social

Falso debate. La propaganda neoliberal y las mentiras del sistema.

Es curioso, cada vez se demuestra más y mejor que las políticas de la Unión Europea, del Gobierno y de los partidos del sistema, son un fracaso. Que estas medidas solo benefician al poder financiero, mientras que empobrecen a las clases populares y arruinan a nuestros estados, pero la propaganda corporativa hace su trabajo y nos inunda haciéndonos a las victimas cómplices de su crisis.

Est√°n logrando que mucha gente piense que nos tenemos que apretar el cintur√≥n a√ļn m√°s. Que sobran empleadas y empleados p√ļblicos. En pol√≠tica todas, todos, son unos chorizos (mientras no critican ni a los banqueros, especuladores, arist√≥cratas y relumbrones que viven a su costa y ordenan las pol√≠ticas a ejecutar). Que en el paro hay mucho vago y que hace falta mano dura. Se dice que vivimos por encima de nuestras posibilidades -pero lo dicen de los de abajo, no de los de arriba- y esto lo afirman pobres gentes que no llegan a fin de mes. Verg√ľenza de sociedad, mediatizada, embrutecida por la telebasura y asustada, muy asustada.

Muchas personas buscan seguridad y proyectos vitales que les den esperanza. Principios que les ofrezcan una vida mejor. Sabido es que a las clases populares nadie nos regala nada, luego como todos son iguales, que manden los se√Īoritos porque esos, como ya son ricos, si saben lo que hay que hacer. ¬ŅQu√© hacemos ante esto? ¬ŅQu√© hacemos ante quien conf√≠a m√°s en una Virgen de escayola que en una manifestaci√≥n social, un mitin sindical o una resistencia vecinal?

El 15M ha tra√≠do un rayo de esperanza a muchas personas corrientes, que no lo apoyan activamente, pero si simpatizan y mucho con √©l. Hay pues una gran responsabilidad en el movimiento para hacerse entender, seguir siendo vistos con simpat√≠a y poder conectar a√ļn m√°s con las necesidades y esperanzas de una poblaci√≥n sin referentes culturales, ni ideol√≥gicos. Una t√≠a m√≠a, dec√≠a que un ni√Īo no pod√≠a comerse un bocadillo de boxeador, muy gr√°ficamente. As√≠ pues, personas sin experiencia social no pueden ser sometidas a una asamblea de m√©todo, que no recoja de alguna manera sus ideas y aportaciones (pero de forma sencilla y con lenguaje popular, no “metalenguaje metapol√≠tico”) y un discurso en apariencia muy participativo, pero en realidad muy elitista. Creo pues que el 15M debiera no perder aquellas primeras propuestas de DRY tan sencillas, como entendibles y movilizadoras.

Pero ni todo empezó el 15M, ni todo se reduce a él. El 15M es una experiencia riquísima, una escuela de acción maravillosa y una nueva forma de hacer y entender la política, que todas y todos debemos abrazar con convencimiento. Pero claro, debe seguir siendo ampliamente participativo y participado o bien creamos nuevas élites alejadas del pueblo y nuevas burocracias de la no burocracia. Pretender que en ciudades tipo de 300.000 habitantes donde ha habido asambleas de 3.000 personas, que ahora una de 30 sea representativa no es el suicidio del 15M, es su asesinato. Respeto la buena voluntad, pero respetemos también a las clases populares y sus problemas, horarios y limitaciones familiares físicas y temporales.

Es por ello que necesitamos dotarnos de unas estructuras nuevas y participativas, plurales e inclusivas que garanticen la continuidad, sin secuestrar ni siquiera del nombre al movimiento.

Pero sobre todo jam√°s olvidemos que la lucha es cultural. Frente a la cultura neoliberal, que es la que propicia que tras un gobierno socioliberal y que ha defraudado a sus votantes, la opci√≥n sea la derecha extrema y tambi√©n neoliberal, pero encima autoritaria. El 15M debe prepararse para vivir tiempos a√ļn m√°s dif√≠ciles, mucho m√°s complicados y con una catarata de propaganda neoliberal a√ļn m√°s dura. Tendr√°n que justificar el que es bueno desmontar el estado del bienestar, aunque nos conduzca al corralito. Lograr√°n que grandes masas apoyen a los poderosos, aunque les perjudique y por medio de un r√©gimen berlusconiano se intensificar√° la propaganda neoliberal, exaltando a lo privado frente a lo p√ļblico.

Esto nos obliga a buscar buenos y populares medios de difusión e información alternativos, distraídos, eficaces en sus propuestas y muy asequibles.

Pero tambi√©n a crear nuevas organizaciones pol√≠ticas, que despierten, interesen y creen la esperanza que necesitamos, pero tambi√©n den la seguridad que las clases populares buscan. Esto es f√°cil, solo nos falta convencer. Sabemos lo que hay que hacer y tenemos alternativas mucho m√°s solventes que las de los fracasados que nos gobiernan y los se√Īoritos fascistones que nos quieren gobernar. Sabiendo adem√°s que esta convergencia social y pol√≠tica imprescindible es necesaria la confluencia de las personas que ya militan en espacios alternativos, sindicales, republicanos, es irrenunciable.

Lo primero ser√° defender lo p√ļblico, como bien de todos y garant√≠a de nuestra seguridad en salud, vejez, educaci√≥n y en servicios e infraestructuras, pero tambi√©n en empleo digno y de calidad.

Lo segundo el reparto, es decir una fiscalidad, unos impuestos justos y valientes que hagan que ricos y grandes empresas paguen lo que nos están robando y estafando, salvando de esta forma el bienestar y caminando hacía el estado social.

En tercer lugar -o tal vez primero-, la soberan√≠a popular, pues nos la est√°n vendiendo y traicionando. El pueblo cada vez pinta menos y la democracia cada vez es peor, as√≠ pues cuando se multiplique a√ļn m√°s el asalto al estado de los poderosos y cada vez este tenga menos legitimidad p√ļblica, ser√° la hora de exigir un nuevo periodo constituyente. Advierto, todo esto, puede darse en muy pocos meses.

Por eso hay que difundir una nueva cultura de la solidaridad y de la frugalidad, el buen vivir compartido y social, frente a la rapi√Īa neoliberal, destructora y embrutecedora. Todas y todos, los dem√≥cratas, las socialistas, ecologistas, comunistas, sindicalistas, alternativos y las buenas gentes que creen en la justicia y aman el bien y la libertad juntos. Pero libertad con pan.

Reedición que entiendo puede ser interesante. Propuestas para articular la indignación

Vuelvo a colgar este articulo anterior, pues no es malo reflexionar e insistir sobre lo escrito, en unos tiempos en los que todo camina con prisas y escaso tiempo para pensar, leer y elaborar.

La indignaci√≥n debe seguir, es lo √ļnico que nos queda, pero mejor organizados

No son buenos los an√°lisis de urgencia, pero s√≠ creo se puede afirmar que la socialdemocracia espa√Īola, convertida al socioliberalismo, se ha hundido ella sola. Lo que queda de la socialdemocracia en el estado espa√Īol sigue el paso de sus hermanas europeas y, por primera vez, pierde cientos de miles de votantes que se echan en brazos de la derecha, pues para fotocopia, mejor el original.

Parafraseando a Mitchels, la oligarqu√≠a socioliberal, imponiendo su ley de hierro, ha dejado muy da√Īado, averiado y varado el barco de Pablo Iglesias, a fuer de hacerlo irreconocible con su fundador. Este grupo dirigente es responsable y lo primero que debe hacer es dejar de mirar por encima del hombro y con autosuficiencia a quienes desde hac√≠a tiempo advertimos lo que ocurrir√≠a y que, finalmente, ha ocurrido. Y que no olviden que en el Reino de Espa√Īa, las municipales siempre son la antesala de las generales.

Por su parte, Izquierda Unida, si bien ha subido algo en porcentajes y concejales, no ha hecho lo suficiente, y tambi√©n debe entender que su endogamia la mata y la hace menos cre√≠ble. Esc√ļchese pues la voz, el clamor de las plazas, pero de forma sincera, y t√©ngase claro que el pensamiento cr√≠tico y transformador est√° en los movimientos c√≠vicos antineoliberales a los que debe apoyar y de los que puede aprender. Y es que si algo ha crecido en la izquierda claramente, ha sido Bildu. Tomen nota todos y todas.

¬ŅD√≥nde est√° la Izquierda?. Si entendemos izquierda en su sentido etimol√≥gico, es decir la ciudadan√≠a en la Revoluci√≥n Francesa, la Izquierda est√° en las plazas exigiendo sus derechos, su libertad y fraternidad, y construyendo una Revoluci√≥n ciudadana.

La calle est√° haciendo una revoluci√≥n ciudadana a la que hay que escuchar, apoyar y entender. Pero DRY y el movimiento 15M en las distintas plazas del estado espa√Īol tambi√©n tienen una obligaci√≥n, y es la de no aislarse, la de no construir un nuevo vanguardismo alejado de un pueblo hoy por hoy todav√≠a muy alienado y temeroso, desvertebrado, desconfiado y, si bien muy ilusionado con la exigencia de democracia, real y ya, todav√≠a espectador. No se puede cansar a trabajadoras y trabajadores en asambleas eternas, con propuestas muchas veces dif√≠cilmente realizables. Para consolidar el movimiento hay que pensar que tambi√©n es bueno lograr peque√Īos triunfos.

Así pues atención a los nuevos elitismos, ojo con actitudes que pueden hacer felices por unos días a minorías muy concienciadas y alternativas, pero que no enganchan con quienes buscan respuestas a su angustiosa situación actual. Utopía y Realismo deben actuar de forma simultánea.

Hay que articular una amplia alianza antineoliberal. Es necesario tejer una Coalici√≥n de Resistencia frente al neoliberalismo, reaccionando a nivel europeo, no solo en el Estado Espa√Īol. Hay que seguir en la calle, por que la respuesta neoliberal a la crisis ser√° empobrecer a√ļn m√°s a las clases populares y trabajadoras , robando a los pobres para d√°rselo a los ricos.

Los sindicatos deben cambiar. Deben entender que los nuevos movimientos como los surgidos de las protestas del 15 de Mayo, han sacado sin su ayuda más gente que nunca a las calles, incluso al margen de ellos y criticándolos. Así pues, a los sindicatos hay que pedirles humildad y cambio, porque o están con los de las plazas, con las indignadas e indignados, o con la patronal: no hay medias tintas.

La respuesta está en fortalecer los movimientos sociales creando un nuevo populismo de izquierdas, y para ello las Mesas de Convergencia o la red de convergencia social es un buen instrumento hacia la implementación de un Poder Ciudadano.

ATTAC, a trav√©s de sus comunicados, trabajos de investigaci√≥n, difusi√≥n y formaci√≥n ha construido un magnifico corpus doctrinal, acertando en todas y cada una de sus propuestas y advertencias; pero √ļnicamente ha sido escuchada por la izquierda alternativa y transformadora, aunque eso es m√°s que suficiente para comenzar.

El gobierno tiene la obligaci√≥n de escuchar otros an√°lisis o seguir el dictado de banqueros y ‚Äúmercados‚ÄĚ, que no solo le est√° llevando al suicidio pol√≠tico, sino a algo peor: a dificultar a√ļn m√°s la vida del pueblo que le aup√≥ al poder.

Salvando a la banca y hundiendo a las familias, los aut√≥nomos y a las personas solo se logra la infelicidad e inseguridad general, pero no reactivar la econom√≠a. Reactivaci√≥n que solo podr√° venir con un paradigma econ√≥mico diferente: el ‚Äúbuen vivir‚ÄĚ general y no el lucro de especuladores y banqueros, se disfrace como se disfrace.

Por tanto, hay que tener confianza y seguir trabajando. Estamos acumulando fuerzas y construyendo el nuevo pueblo de izquierdas, gracias al impulso que ha supuesto Democracia Real Ya!! Ellos han logrado lo que otros no consegu√≠amos hace a√Īos, y es movilizar la indignaci√≥n.

Pero ahora que somos actores pol√≠ticos tenemos ante nosotros una gran responsabilidad, porque nos toca plantarle cara a la derecha directamente y de frente. Los movimientos c√≠vicos y sociales debemos hacerlo, no por una lucha de poder pol√≠tico en el sistema, sino por defender a las clases populares de a√ļn m√°s neoliberalismo y recortes sociales. No podemos jugar con la gente, pues esto no es un fuego de campamento, sino la lucha por cambiar ese barrio injusto, ese centro de trabajo opresivo, el empleo precario y mal pagado, la cultura ramplona y chabacana, el consumismo irresponsable, la cola del paro sin esperanza, la hipoteca que angustia, el poder ilimitado y cruel de la banca.

Carlos Martinez
Es politólogo, socio de Attac y de la promotora de las Mesas de Convergencia