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El mundo no es lo que los medios europeos y el Instituto Real Elcano nos cuentan

Llevo tiempo escribiendo y afirmando (junto a personas de más alta categoría intelectual que yo) que el mundo ya no es lo que era hace tan solo diez años. Plantearse cambiar el mundo, creer que otro mundo es posible y no analizar la nueva correlación de fuerzas, o pensar que estamos todavía como por ejemplo en 1998, es una simpleza que nos puede llevar a cometer errores o vivir en una depresión constante, pensando que el imperio y el capitalismo anglosajón son invencibles.

Ni una cosa ni otra. Cierto es que el poder de las potencias centrales sigue siendo fuerte y arrogante, pero menos. Como diría el castizo “menos lobos, Caperucita”. Sin embargo, observo que a la hora de analizar estos hechos por parte de los pensadores y pensadoras europeas, y españoles en especial, no se presta a la observación geoestratégica la debida importancia de rigor y veracidad. Mientras que en nuestro Estado, por parte de la prensa empresarial del sistema, sí se le otorga gran audiencia a los escritos y opiniones de voceros del “Real Instituto Elcano”, cuyos derechistas y descaradamente pro-neoliberales e imperialistas análisis son ampliamente difundidos e impuestos como la verdad a pesar de sus constantes fracasos, como por ejemplo en sus predicciones y opiniones sobre Venezuela y sus elecciones. Al tiempo que se silencian y censuran otros puntos de vista contrastados, que no coinciden con la propaganda pro-imperialista.

Entre otras cosas ahí radica parte de la diferencia entre los politólogos/as pensadoras/es europeos y angloamericanos de izquierdas o de derechas, pues mientras estos analizan hasta el milímetro las evoluciones políticas y económicas de los BRICS y los estados no neoliberales -o en proceso de dejar de serlo- arrimando el ascua a sus necesidades propagandísticas, los pensadores de izquierdas europeos y europeas estamos todavía mayoritariamente abrumados por la fuerza de la dominación cultural, ideológica y económica del poder establecido en nuestro espacio vital e intelectual.

Sin embargo, muchos pensadores de izquierda latinoamericanos, asiáticos y africanos han adoptado ya otro visor de la realidad mundial, cierto que con reservas y prudencia, pues las dentelladas del viejo lobo imperial, aún en su decadencia, pueden ser peligrosas y dañinas; sin embargo, sí se atreven a analizar el declive imperial del norte.

El hecho es que, siguiendo a Wallerstein, podemos afirmar -y de hecho lo afirmo, basándome en su autoridad- que el sistema-mundo está cambiando.

La solución neoliberal

El hecho de vivir en el área regional más ultraliberal del mundo, la Unión Europea, no nos deja en ocasiones vislumbrar lo que ocurre a nuestro alrededor, abrumados tal vez por la metódica tarea de los gobiernos europeos y la burocracia de Bruselas en desmontar, destruir y desprestigiar precisamente la mejor aportación de la Europa contemporánea al mundo, según Susan George: el estado social.

Lo que realmente está ocurriendo es que la receta de las oligarquías político-económicas europeas para competir en el nuevo mundo que llega, es precisamente desmontar todas las cargas y controles democráticos de los capitales anglo-europeos, cercenando para conseguirlo los derechos sociales, y conducir a una “tercermundialización” de las clases populares y trabajadoras europeas. Es decir, ellos sí saben que esto cambia, luego su receta es desmontar todo obstáculo fiscal, social y democrático que impida al capitalismo “europeo” el ser “competitivo” frente al peligro asiático.

Por otra parte, los medios de comunicación de las potencias centrales siguen haciendo creer a sus clientes cautivos, a las masas narcotizadas por su desinformación, que la comunidad internacional de valores, la democracia y por tanto la cultura y la fuerza están en manos exclusivamente de angloamericanos y europeos. Para cualquier periódico o televisión de Europa occidental y del norte de América, la comunidad internacional no son más de diez estados, todos ellos blancos, cristianos y occidentales o bien aliados japoneses, israelíes, incluyendo como mucho a sátrapas a sueldo en el tercer mundo.

El racismo anti-islámico, la fobia y el miedo ante el chino, el oscuro objeto de deseo del mulato o mulata -bueno para la danza o el fútbol, pero incapaz para la política “democrática”, además de corrupto- nos hace vivir en un mundo tan irreal como ya inexistente. Será que, por estos lares, no hay corrupción y cientos de chorizos, sin oficio ni beneficio, metidos en política.

Se califica de dictadores a líderes electos democráticamente por porcentajes de voto que harían palidecer de envidia a cualquier dirigente europeo, y se quedan tan anchos.

¿Pero mientras tanto cual es la realidad y cuales los síntomas de la decadencia del Norte y su sistema mundial ante su “exportación de la democracia y la civilización”, aunque sea a tiros? Empantanadas las operaciones y expediciones militares de conquista, la estrategia se les vuelve más complicada. Los generales usamericanos y británicos saben que no pueden vencer y optan por la vieja técnica de los ejércitos coloniales de principios del siglo XX de comprar y pensionar a jefes territoriales y/o religiosos para no ser atacados, mientras sus colegas españoles le rezan a la Inmaculada -patrona de la Infantería española- para no sufrir emboscadas en Afganistán. Las aventuras coloniales, desde finales del siglo XIX, siempre han acabado en fracaso a medio plazo.

Así pues, al menos hay que controlar las retaguardias metropolitanas y para ello, la propaganda es clave. Los medios de comunicación se encargan de ello, atemorizando contra los chinos, mintiendo descaradamente sobre los procesos latinoamericanos, a pesar de que ni Fidel o Raúl Castro, Chávez o Evo Morales tengan absolutamente nada que ver con la crisis financiera del Norte y los abusos inmorales de su banca. Al revés, el único sitio donde los bancos españoles ganan algo de dinero es en Latinoamérica, para más “INRI”.

Europa versus BRICS

Pero resumiendo mucho esa es la situación: control sobre las clases trabajadoras y reducciones de sueldos y derechos, privatizaciones de servicios públicos, favoreciendo el negocio privado a costa de las clases subalternas, sosteniendo a los bancos subvencionándolos con abundantísimo dinero de la Hacienda pública, lo que incrementa la deuda y, para colmo de todo, rebajas impositivas a los más ricos. Justo lo contrario de lo que está ocurriendo en la mayoría de los BRICS.

El gasto social, los paulatinos incrementos salariales, las nacionalizaciones o re-nacionalizaciones, así como la existencia en todos ellos de poderosas bancas públicas y sectores de producción estratégicos en manos de las Repúblicas son las políticas dominantes en los BRICS y en potencias cercanas a ellos, como Argentina, Venezuela, Turquía entre otras. No olvidemos tampoco que la Sudáfrica creada por Mandela ya es BRIC -de ahí la S-.

Al igual que Brasil y China, que han hecho de la abandonada a su suerte África sub-sahariana objetivo prioritario de inversiones y comercio, pero también de penetración geoestratégica, no se olvide.

Se nos habla de su ausencia de democracia o la mala calidad de la misma en el resto del mundo no cristiano-occidental, cuando por ejemplo Brasil tiene un sistema electoral más moderno, transparente y eficaz que los Estados Unidos de América. Europa ha sufrido en los últimos diez años la mayor restricción de derechos democráticos, comenzando entre otros muchos ejemplos por la ley de partidos o la muy anterior ley electoral españolas, ejemplos tan poco edificantes como exportables. Por no decir las leyes represivas y racistas británicas o el estado autoritario que vive Italia, aunque claro, es un autoritarismo liberal y por tanto asumible por las y los poderosos judeocristianos.

Siendo justos, en todas partes cuecen habas. La democracia imperfecta y capitidisminuida campa por todo el mundo y esa es parte de nuestra lucha y denuncia.

Pero empecemos por enunciar como están las cosas, al menos:

– Estamos seguramente ya en la post-globalización y la actual guerra de divisas y monedas es un ejemplo de ello.

– Los emergentes -y los chinos en especial- practican un nacional-capitalismo. El Partido Comunista Chino, como afirma mi amigo Manuel Monereo, les dio definitivamente la independencia a chinas y chinos, pero no ha construido el socialismo. Tal vez lo primero era poder ser por fin independientes.

– Las alianzas indo-rusas en el aspecto tecnológico y militar. El creciente interés de Alemania por China y Rusia indican que en las oligarquías centroeuropeas algo comienza a olerse, y se sabe que Francia y la RFA se están resituando al mismo tiempo que nos hunden a España y Grecia.

Podría ser más prolijo, pero esto pretende ser un artículo de divulgación, con algunas alternativas.

Por lo que, ante la decadencia de los EE.UU., la Unión Europea, pero también su aliado japonés, está claro que unir nuestra suerte económica y mundial a la santa alianza entre la City de Londres y Wall Street de Nueva York, no solo es una torpeza, es que no conduce a nada. Además de los ataques constantes que el euro sufre del dólar y también de la libra, pero sobre todo de la moneda imperial, artificialmente creada y por todo el mundo sostenida. El dólar hace décadas que lo sostenemos en el resto del mundo y los EE.UU. basan su economía exclusivamente en su potencial militar, pero eso también comienza a estar en cuestión al menos en unos años.

Hay Alternativas

Que alternativas podemos dar desde la izquierda:

– En primer lugar, informar correctamente y hacer saber a todas las gentes los cambios económicos y políticos que están produciéndose en el mundo.

– Hacer ver como Latinoamérica y África fueron hundidas y arruinadas por imponerse planes tipo FMI, que son los que se están implementando en Europa, y en España de forma especial. Como las privatizaciones masivas condujeron a Argentina al corralito y también como la República Argentina, haciendo lo contrario, re-nacionalizando y rescatando de la privatización al sistema público de pensiones, entre otras medidas, está saliendo y rápidamente -cierto que con fallos, pero saliendo- de la postración a la que se le condujo.

– Hay que hacer ver lo sinvergüenzas y mentirosos que son los “expertos” que nos están llevando como corderos al matadero. Están defendiendo y vendiendo como soluciones prácticas neoliberales ya fracasadas.

– Hay Gobiernos amigos de las clases populares y trabajadoras del mundo, y esos Gobiernos ni son los europeos, ni los del Norte. Por eso nos mienten sobre todos aquellos que siguen políticas diferentes y que, sin ser perfectos ni mucho menos, al menos se enfrentan con gallardía a los mercados, a la banca occidental a los tratados comerciales injustos.

– El reino de España debe cambiar de política económica y exterior. La política exterior española no debe estar subordinada a una potencia decadente y económicamente en muy mala situación, con una abundantísima deuda externa como son los EE.UU., y aún más su fiel aliado la Gran Bretaña.

– Hay que buscar acuerdos con los BRICS y acercamiento a otras potencias. Hay que reivindicar en la Unión Europea un multilateralismo real. Hay que cambiar no solo el modelo económico interno, también el exterior y ser oposición a la Europa conservadora, nacionalista y egoísta, que vive en una vejez autista. Se debe exigir a Alemania que, si está cambiando de alianzas y busca nuevos ejes, nos haga participes, y en última instancia no ser “más papistas que el papa” con la UE, pues tanto Gran Bretaña en un sentido, como Alemania y Francia en otro, juegan sus cartas.

Políticamente, las izquierdas debemos trabajar en dos sentidos: el fortalecimiento de los Foros Sociales Mundiales y buscar su impulso transformador, así como en la construcción de una V Internacional participativa, puesto que las fuerzas del capitalismo actúan a niveles globales, así como las fuerzas conservadoras y derechistas. Esto también nos obliga a tejer alianzas mundiales de cara a la solidaridad, pero también a salvar al Planeta de la esquilmación y la destrucción. La defensa de la Madre Tierra nos obliga a actuar conjuntamente.

Las clases trabajadoras y desposeídas, los pobres del mundo, debemos buscar y de hecho ya estamos en ello, pues existen ya instrumentos comunes como la Confederación Sindical Internacional o los ya citados Foros Sociales Mundiales que tejen la necesaria complementariedad.

Sepan todas y todos que vienen tiempos convulsos, pues el cambio que se está produciendo -y que es más rápido de lo que los “expertos” (permítanme que me ría cuando escribo esta palabra) occidentales reconocen- debe ser para beneficiar a la humanidad y repartir lo que hay entre todas y todos, porque un cambio puede ser a mejor o a peor. En cualquier caso, en lo malo ya estamos.

La solución no es el crecimiento. Eso es un mito. La solución es una vida digna y frugal, pero los que emergen ya no consentirán -y con razón- que nosotras y nosotros, los y las occidentales, nademos en el despilfarro a costa de su pobreza. Por tanto, la única solución razonable es el reparto y la dignidad.

Del post-altermundismo a la desmundialización. Acertado analisis de Bernard Cassen

En esta entrada cuelgo un articulo de mi admirado amigo Bernard Cassen. Hace unos años que tengo muchas coincidencias ideológicas con Bernard, fundador de ATTAC y del Foro Social Mundial. Recomiendo leer y reflexionar este profundo articulo, pues sus aportaciones son un avance teórico. De hecho, si hay hoy dos estructuras y movimientos socio-politicos que están defendiendo en el Reino de España las ideas aquí expuestas, estos son SOCIALISMO21 y las Mesas Ciudadanas de Convergencia.

El postaltermundismo es ya una realidad y el FSM de Belem, fue su inicio y el de Dakar, su confirmación. Ha acabado la época de los cantos de sirena generalistas y de buen rollo y estamos de lleno en el fango de la lucha contra la mundialización neoliberal y sus terribles consecuencias de injusticia, empobrecimiento y desmoche de lo que queda en España y en Europa de Estado del Bienestar.

Cassen lo que propone es marcarnos un territorio de lucha abarcable, y luego atacar al implacable enemigo que por espacio geográfico y estatal nos corresponde. Construyendo las alianzas internacionales en la lucha, no en los papeles, sino en la acción, y además buscando no solo la resistencia, también el éxito.

Cassen reivindica la política, la politica en su más noble sentido de la expresión, como parte integrante de la lucha de los pueblos y por los pueblos. Nosotras y nosotros somos los protagonistas, pero en esta lucha caben alianzas con y entre los antineoliberales, anticapitalistas, democrátas radicales y repúblicanos y repúblicanas sociales y socialistas, así como con sindicalistas de clase, dispuestos a combatir y no a pactar lo infumable. Leámoslo.

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Ha llegado la hora de la “desmundialización”

Bernard Cassen – Presidente de Honor de ATTAC Francia.

Frente a un nuevo fenómeno, las palabras se apresuran a nombrarlo hasta que alguna de ellas termina por imponerse. Es lo que sucedió en francés con el término “altermundismo”. Entró en el campo político entre el 2001 y el 2002. Nombrando a la nebulosa mundial de organizaciones y de redes que poco a poco se fueron reconociendo en el eslogan de los Foros Sociales Mundiales “Otro mundo es posible” adoptado por la organización Attac (creada en junio de 1998) surgida de un artículo de Ignacio Ramonet en Le Monde diplomatique de mayo de 1998. Se halla íntimamente vinculada a momentos de alta visibilidad mediática como fueron los Foros, desde el realizado en Porto Alegre en 2001 y las grandes manifestaciones contra la OMC, el FMI, el Banco Mundial, etc. desde Seattle en diciembre de 1999.

El “Altermundialismo” sucedió al “antimundialismo”, concretando el paso desde una posición de simple rechazo a la mundialización liberal a la proposición de políticas alternativas. Una manera de contradecir el famoso TINA (There is no alternative) de Margaret Thatcher.

En enero de 2008, la revista Utopie critique y Mémoire des Luttes propusieron el concepto de “post-altermundismo”(2) destinado a designar a las posibles articulaciones entre movimientos sociales, partidos y gobiernos progresistas en pos de objetivos precisos, como la lucha contra el cambio climático. La cumbre de Cochabamba, convocada por el presidente boliviano Evo Morales en 2010, constituye un buen ejemplo. El post-mundialismo no se opone al altermundismo: es solo una de sus posibles derivaciones.

Un concepto nuevo y que molesta

Y he aquí que acaba de hacer irrupción en el léxico político francés un nuevo concepto aunque alineado sin embargo al anterior: el de “desmundialización”. Se ha desarrollado en por lo menos tres libros recientes: el de Georges Corm, “Le nouveau gouvernement du monde” (La découverte 2010), “ La démondialisation” (Seuil 2011) de Jacques Sapir y el de Armand de Montebourg “Votez pour la démondialisation” con prefacio de Emmanuel Todd (Flammarion 2011). Estos dos últimos autores remontan el concepto al filipino Walden Bello, figura señera de los Foros sociales mundiales en su libro titulado “Démondialisation: Ideas for a New World Economy” editado en 2002. También había sido propuesto ya por el autor de estas líneas en un artículo publicado en noviembre de 1996 publicado en “Manière de voir”, publicación bimestral de Le Monde diplomatique. En esa época todavía no había aterrizado en el debate público(3). Las palabras también deben esperar a que les llegue su hora… y parece que la de desmundialización ha llegado.

Por si quedaran dudas, solo es preciso ver las virulentas reacciones que este concepto a suscitado en sectores esperados ( los liberales superobedientes) pero también en otros en los que no se esperaba (algunos altermundistas de Attac). La razón en ambos casos es la misma: en la medida en que Arnaud Montebourg la convierte en voz de orden de la campaña de las “primarias” del Partido Socialista en relación con la designación de su candidato para el Elíseo, el tema de la desmundialización queda confinado a los debates de la izquierda crítica para instalarse en el panorama electoral y adquirir una legitimidad y una “respetabilidad” política que supera el círculo de los convencidos.

Uno podría preguntarse si no es esa la razón por la cual, en una publicación del 6 de junio de 2011 del sitio de Mediapart titulada “Desmundialización y altermundismo son dos proyectos antagónicos”, nueve miembros del Consejo Científico de Attac – es decir las principales figuras de la dirección de la asociación han creído poder afirmar en tono polémico y sentencioso que la “desmundialización” es “un concepto superficial y simplista” Sin dudar, de paso, en poner en escena el torpe -y escandaloso– artificio de una pretendida convergencia con las tesis del Frente Nacional.

Sin nombrarlos ni citarlos se apoyan, travistiéndolos, en las tesis de Jacques Sapir, Arnaud Montebourg y Emmanuel Todd. Lo que les valió la réplica de un nuevo interlocutor Fréderic Lordon: uno en el blog de Le Monde diplomatique “Quién tiene miedo a la desmundialización”(4); el otro en el número de agosto de 2011 del semanario “La démondialisation et ses ennemis”

Detrás de una palabra, una orientación estratégica

Contrariamente a lo que afirman los dirigentes de Attac, altermundialismo y desmundialización no son conceptos antagónicos, sino que pertenecen a la misma familia. En el primer caso se trata de un haz de reivindicaciones y de diferentes propuestas (debido a la heterogeneidad de los protagonistas) y cuyo principal denominador común, como si puede reconstituir desde afuera es el imperativo del acceso universal a los derechos(5).

La desmundialización es una orientación estratégica que tiende tanto mediante acciones políticas (elecciones, instituciones y gobiernos) como ciudadanas (luchas de los movimientos sociales especialmente) a recuperar concretamente la esfera económica y financiera que las instancias políticas les ha entregado deliberadamente y que son la causa de la actual crisis sistémica del capitalismo. Sin esa orientación prácticamente ninguna de las propuestas altermundistas tiene posibilidades de lograr éxito.

El objetivo de la desmundialización puede formularse muy simplemente, pero de otro modo sería difícil de alcanzar: tender a que el entorno de la toma de decisiones democráticas coincida lo más posible con la capacidad de regular los flujos económicos y financieros. Lo que plantea el tema de la instancia del espacio nacional.

Lo nacional: una palanca y no un “repliegue”

Aunque sea necesario establecer objetivos convergentes para las movilizaciones sociales a escala regional (europea en el caso de los europeos) y mundial, ese escenario por ahora solo es nacional. Es necesario disponer de todas las potencialidades aprovechando las fallas y las debilidades del adversario. Y eso sin dejarse impresionar por las denuncias de “unilateralismo” trivial de una parte de la extrema izquierda y del movimiento altermundialista y que remite todo cambio en Francia a las calendas europeas o mundiales, es decir a un futuro que se sabe que no llegará. Después de todo el 29 de mayo de 2005, los ciudadanos franceses no esperaron para votar “no” a que lo hicieran los demás.

Todas las experiencias de rupturas concretadas en estos últimos años han demostrado que no es en los niveles mundiales o regionales, sino a nivel nacional, como ha sido posible alcanzar algunos cambios y aún lograr algunas victorias. Ya sea por el accionar de los gobiernos apoyados por los movimientos sociales (como en América latina) o por la presión sobre los Estados de los movimientos populares capaces de movilizar a los pueblos (como en el mundo árabe).

Los tres motores de la mundialización liberal, promovidos igualmente por los tratados europeos como estatuto de “libertades fundamentales” son la libertad de circulación de capitales, la libre inversión y el libre comercio de bienes y de mercancías. Y esto no solamente en la UE sino también entre la UE y el resto del mundo. Esos son los tres motores que es necesario atrapar y someter al control democrático.

El neoliberalismo ha definido el territorio de sus intervenciones: todo el planeta, sin fronteras de ningún tipo. Lo importante es saber si para combatirlo debemos ubicarnos en el mismo terreno o si es necesario elegir otros y en lugar de una guerra de trincheras a nivel mundial, desarrollar una guerra en movimiento, como una guerrilla en los primeros escalones. Todo depende de la relación de fuerzas.

Precisamente para ganar ventaja se crearon las organizaciones multilaterales como el Banco Mundial, el FMI, la OMC, la OCDE, así como las demás instituciones Europeas y sin olvidar al G-7, G-8 o G-20. Saben que no tienen estrictamente nada que temer de una eventual confrontación con sus adversarios en ese nivel. Pueden hasta darse el lujo de “dialogar” públicamente con ellos como lo hicieron algunos de sus miembros en oportunidad de la teleconferencia debate “Porto alegre contra Davos” que se organizara en el primer Foro social mundial de 2001 y en la que participó personalmente el megaespeculador George Soros.

En cambio los “habitués” de Davos no se arriesgarían a algo similar a nivel “regional” por ejemplo, europeo, ¿sería imaginable un diálogo televisado entre Carlos Ghosn y el comité de la empresa europea Renault? Y menos aún a nivel nacional, es decir allí donde la capacidad militante puede ser realmente movilizada(6). Las fuerzas del capital comprendieron perfectamente que una compulsa social en un Foro mundial perdería rápidamente su fuerza a medida que se fuera alejando de su “epicentro” para haber desaparecido prácticamente al llegar al nivel nacional.

La experiencia nos enseña inversamente que las luchas sociales y políticas en un determinado país pueden producir contagio en otros y así regionalizarse e internacionalizarse. Es lo que han demotrado las sublevaciones árabes, partiendo de la situación tunecina y las manifestaciones en masa contra las desigualdades en Israel directamente inspiradas en los indignados de la Puerta del Sol -y la rueda se cierra- réplica de las ocupaciones de las plazas públicas en Túnez y el Cairo…

Lo “nacional” no es de ningún modo un sustituto de lo “internacional” o de lo “europeo”. Lejos de constituir un “repliegue” es por el contrario una condición previa de una estrategia del débil contra el fuerte. No se comprende que tales evidencias avaladas por los hechos, escapen a la comprensión de los “anti-desmundializacion” que plantea la izquierda crítica, especialmente en una parte del altermundialismo-

La desmundialización no es un concepto rígido, sino dinámico, y se puede traducir en una serie de medidas políticas prácticas, tales como, entre otras, las propuestas de los autores anteriormente citados(7) y que no se limitan a la necesidad de un proteccionismo europeo. Su “combustible” es la exigencia democrática de recuperar la soberanía popular en el espacio en que pueda ejercerse realmente para regular los flujos económicos y financieros.

En teoría son posibles dos soluciones extremas: o bien “renacionalizar” los flujos para que respondan a una voluntad política nacional expresada a través del sufragio universal –cuando existe– o ampliar a todo el planeta el espacio público democrático con objeto de realizar un control efectivo sobre los ya mundializados. Se ve que ninguna de estas dos posiciones es íntegramente sustentable. Por un lado, existen efectivamente una cantidad de dominios –no solo el de la lucha contra el cambio climático– que por naturaleza exceden los límites fronterizos y por el otro un gobierno mundial con todas las competencias de un ejecutivo nacional del presente que no resulta previsible en un tiempo histórico demasiado próximo. Se trata por lo tanto de jugar dentro del marco de las soluciones extremas e intermedias.

Las soluciones intermedias pueden adoptar dos formas. Se puede construir lo internacional a partir de los Estados constituidos, es decir ir poniendo gradualmente en común fragmentos de soberanías nacionales que formen parte de temas libremente delegados y decididos, limitados, controlados, y revocables en condiciones previamente acordadas.

El otro término alternativo, consiste en hacer evolucionar a los cuadros estatales para incluir mayores conjuntos de soberanía popular. Es necesario no confundir esta idea con la de los agrupamientos regionales basados en el libre comercio y la “competencia libre y no falseada”. Lo que hace la diferencia es la existencia o no de mecanismos de regulación política con bases democráticas que hagan contrapeso al mercado.

La Unión europea (UE), que teóricamente habría podido entrar en esta categoría, al contrario es un agente activo de de la mundialización neoliberal, una verdadera máquina de liberalizar. Por lo tanto un terreno muy extenso para una contraofensiva desmundializadora.

Una “Grenelle”(8) de la UE para hacer saltar el cerrojo europeo

En la medida en que las decisiones europeas sobresalen y enmarcan todas las demás y que el 57% de los textos que nos gobiernan no son más que actos legislativos decididos por instancias de la Unión, la cuestión europea se sitúa en primera línea en todo proceso de desmundialización.
En la perspectiva de las próximas elecciones presidenciales y legislativas francesas, el ciudadano debe saber que márgenes de acción se darán tal o cual partido para poner en marcha un verdadero programa de transformación social, incompatible por lo tanto con el tratado de Lisboa.

En el caso de que las instituciones europeas establezcan un cerrojo, ¿estarán o no dispuestas a tomar decisiones unilaterales de ruptura(9) o por lo menos a amenazar con tomarlas en plazos próximos y previamente anunciados con el objeto de obligar a una negociación? La reacción que habría de esperar de la Comisión y de la Corte de Justicia y de la mayor parte de los dirigentes europeos podría ser rápidamente contrarrestada y aún ir más allá mediante la vinculación de numerosos movimientos sociales de otros países que presionarían a la vez sobre sus gobiernos.

Lo que convierte a la UE en agente activo de la mundialización liberal debería ponerse sobre el tapete: libertad de circulación de capitales; libre comercio; pertenencia a la zona euro, planes de “rescate”; poderes de la Comisión y de la Corte de Justicia de Luxemburgo; estatuto del Banco Central europeo; dumping social, fiscal y ecológico: primacía de la competencia, etc. Para tratar de concretar una especie de “Grenelle” (versión 1968) a nivel europeo.

Se objetará no sin razón que eso haría entrar a la UE en una zona de turbulencias sin precedentes y que los resultados no estarían garantizados de antemano. Lo que por el contrario puede garantizarse con anticipación es que si la trayectoria de la construcción europea no da un giro de 180 grados la austeridad será perpetua, así como la explosión de las desigualdades y de la precariedad, el desguace del tejido social, el empuje de la extrema derecha y la xenofobia.

Los liberales no son sensibles a este tema, ya han hecho su elección y su única obsesión es el temor a mayores turbulencias sociales. Por pusilanimidad, por confusión mental entre nación y nacionalismo y por europeísmo beato, la mayor parte de la izquierda socialdemócrata y una parte de la izquierda crítica parecen partidarias de hacer lo mismo, pero por defecto. Están liberando de este modo un amplio espacio para las fuerzas que rechazan verse atrapadas en la trampa de una alternancia posible.

(Este texto fue redactado sobre la base de intervenciones, artículos y obras anteriores. En especial mi conclusión enManière de voir nº 32, noviembre de 1866); una comunicación al coloquio M’PEP “ Qué hacer con la Unión europea” de junio de 2011 y un artículo publicado en Politis del 7 de julio 2011)

NOTAS
[1] http://www.remue-meninges-a-gauche.fr/index.html
[2] http://www.medelu.org/spip.php?article7
[3] http://www.medelu.org/spip.php?article688&var_recherche=démondialisation
[4] http://blog.mondediplo.net/2011-06-13-Qui-a-peur-de-la-demondialisation
[5] Leer sobre este tema un obra muy documentada de Gustave Massiah, Une stratégie altermondialiste, La Découverte, Paris, 2011.
[6] Paradójicamente, el altermundismo se fortalece defendiendo este planteamiento. Existe una presencia “supranacional” muy importante, en parte gracias a los medios. Su presencia en Europa (al margen de la red Attac Europa), es marginal como lo atestigua la declinación de los Foros sociales europeos y el hecho de que los movimientos de los indignados se desarrollan al margen de él. Y no hablemos del nivel nacional: sobre el total francés, en enero de 2008, a lo sumo entre 3.000 y 4.000 personas participaron en la Jornada mundial de movilización y de acción convocada por el Consejo Internacional del FSM. El año anterior José Bové, figura emblemática del movimiento alter, había logrado el 1,32% de los votos en la elección presidencial…
[7] En lo inmediato y esperando una futura síntesis crítica de las diferentes propuestas remitimos al lector a los textos de esos autores como también al libro de Jeann-Luc melenchon “Qu’ils s’en aillent tous”. El candidato del Frente de Izquierda en las elecciones presidenciales no emplea la palabra “desmundialización” pero ciertamente sus propuestas se inscriben en esta misma lógica.
[8] Grenelle (N. de T.) Los acuerdos de Grenelle se negociaron en plena crisis de mayo de 1968 entre el gobierno de Pompidou, los sindicatos y las organizaciones patronales. Sin embargo nunca se firmaron y se referían esencialmente a un aumento del 35% en los salarios mínimos interprofesionales y la creación de sindicatos de empresa.
(9) Invocando particularmente el “compromiso de Luxemburgo” de enero de 1966 impuesto por el General De Gaulle a sus socios de los Seis de esa época llamado también la política de la “silla vacía”, recordamos los dominios comunitarios regidos por el procedimiento de mayoría calificada (tal el caso del mercado interno, liberalizaciones de todo tipo en consecuencia) como regla de unanimidad. Lo que significa el derecho a veto.

Artículo traducido por Susana Merino para Rebelión

Conferencia en el Parlamento Europeo

En sede del Parlamento Europeo y con el apoyo y paraguas del grupo de Diputados de Izquierda Unida Europea GUE, con la intervención del Presidente del mismo y varios diputados y diputadas de la Izquierda, además estuvieron e intervinieron dos diputados del Grupo Socialista, una francesa y un holandés y un diputado del grupo Verde, francés.
En la conferencia organizada por Transform Europa, participarón, varios ATTAC como Francia, Alemania, Hungría, Portugal etc., así como Sindicalistas, feministas, miembros de ONGs progresistas y de Grupos de Ciudadanos y la Británica Resistance Coalition, que es la que está canalizando la potente indignación en las islas. Igualmente hubo activistas griegos del Foro Social Griego y organizadores/as de las revueltas helénicas entre otras y otros, tales como Eric Toussaint y el CDTM.

La Conferencia trata de garantizar el Foro Social Europeo y articular la resistencia contra los planes de “austeridad”, y sobre todo contra y frente al Pacto por el Euro y la Gobernanza Europea, que es el ataque más duro y descarnado contra el estado del bienestar y contra las clases populares. El pacto por el euro exige una autentica revuelta y levantamiento europeo de los pueblos de Europa que sufren gobiernos, todos ellos aliados con la banca y los poderosos contra las clases trabajadoras, los jóvenes y las mujeres.

Yo acudí invitado por Socialismo21 en calidad de miembro de la Junta de ATTAC España e informé ampliamente de la revuelta social española, al igual que lo hizo Araceli Ortiz, sindicalista, miembro de las mesas de convergencia y de Socialismo21 que estuvo en la conferencia junto a dos compañeros de la Fundación Pere Ardiaca, que acudieron y que están igualmente vinculados a Sin Permiso, a las mesas, y a DRY de Barcelona.

Los cuatro participamos activamente en los debates e hicimos propuestas además de informar y ser objeto de mucha atención y recibir numerosos apoyos para la expresión de la indignación en España y sus deseos tanto de éxito como de extensión. En este sentido propuse la fecha del 19 de Junio para una movilización europea por la democracia y contra el Pacto por el Euro, siguiendo la estela de la propuesta de las Asambleas y de DRY en el estado español. Igualmente la fecha del 15 de Octubre.

Se ha consensuado un comunicado, así como lineas de trabajo y de movilización. Se ha propuesto radicalizar las movilizaciones y hacer diversas campañas sobre diputadas y diputados europeos y nacionales que la red Attac Europa ha puesto en marcha ya.

Igualmente se ha acordado acudir a la Conferencia Europea Contra la Austeridad y las Privatizaciones el 1 de Octubre en Londres, organizada por la Coalition of resistance británica y que pretende ser un punto público de encuentro y debate y es una movilización ya en si misma y un acto de rechazo organizado.

Lo cierto es que poco a poco se están articulando las resistencias y las luchas. Se hablará igualmente con la CES y con otros sindicatos para conformar alianzas con las clases trabajadoras y luchar todas y todos juntos.

Una de las principales consideraciones ha sido, el exigir una auditoría independiente y democráticamente controlada sobre la deuda pública y lo que de real hay en ella y la cuantía del fraude que sobre las poblaciones se está cometiendo, al hacer pagar a los pueblos las deudas de los bancos y los especuladores financieros, apoyar a las ITF, suprimir los paraisos fiscales y proponer en firme la negativa a pagar la deuda y volver a poner la custión verde y ambiental en el centro del debate, así como la ausencia de democracia real en Europa y las instituciones europeas.

Próximamente llegará el comunicado. Mientras tanto, nuestra prioridad ahora debe ser el preparar intensamente la movilización del próximo 19 de Junio y tomar nuevamente con más fuerza aún las calles.

Propongo que ATTAC España, Socialismo21, las Mesas de Convergencia y DRY acudan a Londres.

No se puede hacer politica sin sentimientos

No se puede hacer política sin sentimientos. No se puede hacer o elaborar discurso sin pensar en quienes sufren las consecuencias de tanta injusticia y sobre todo no se puede pensar en cómo avanzar hacia un mundo mejor, si no amamos a nuestros semejantes y luchamos por nuestra felicidad. La de todas y todos.

A las izquierdas, a las personas transformadoras o a los justicieros, les ha sobrado en demasiadas ocasiones pragmatismo, convicciones férreas capaces de cualquier cosa o voluntad de pensar por el bien de los demás pero sin contar con ellos. No se puede decir tranquilamente lo que es bueno y lo que no, lo correcto o incorrecto sin saber escuchar a las que sufren. Menos todavía afirmar que la gente no sabe lo que quiere.

¿Por qué tantas veces se nos llena la boca -y a mí el primero-, diciendo lo que hay que hacer, pero practicando lo contrario? Aterricemos:

No se puede decir que se beneficia a la gente sencilla y a las clases populares fastidiándolas, como de forma tan sencilla y buena describió hace poco un activista social muy apreciado, José Coy, en un acto ciudadano celebrado recientemente en Madrid.

Nadie me hace el bien rebajándome el sueldo ahora que el gasoil y la luz están por las nubes y los alimentos suben. Nadie hace el bien a los demás precarizando el empleo u obligándole a la gente a trabajar más años, ¿Por qué no nos enfrentamos de una vez a las y los poderosos? ¿Por qué no identificamos de forma clara y contundente al menos al principal adversario, al enemigo, -si, al enemigo-? La Banca. La Banca privada, la banca controlada en el estado español por unas cuantas familias e igualmente en Europa.

Digo y afirmo lo de la banca, porque estas líneas ni pretenden polemizar con nadie, ni son un ajuste de cuentas, pues no las tengo pendientes con nadie excepto con los especuladores, sino una reflexión personal y un llamamiento a la acción, pero con el entendimiento, la comprensión y la amistad.

La cosa es sencilla, hay que ver las lágrimas silenciosas y amargas de la víctima de un desahucio. Hay que mirar a la cara inexpresiva de una parada o a la expresión de un padre sin futuro, la vergüenza de no poder invitar jamás en un bar o el silencio a la hora de pagar. Hay que ponerse en la piel de la cola del paro o en la rabia de los que, trabajando, vemos como nuestros ingresos no nos llegan, o el futuro no nos es ni siquiera imaginable, por que al menos de forma individual no lo vemos ya.

Europa se ha convertido en una fortaleza de la desvergüenza. Los mercados, es decir los bancos y los ricos, imponen su voluntad, juegan con nuestros tesoros públicos y especulan con las deudas estatales imponiendo políticas antisociales y anti populares con mil excusas que economistas y políticos mercenarios, ultra conservadores y derechistas o, lo peor, resignados y sin horizontes ideológicos de cambio imponen, a pesar de que no hay salida ni siquiera para ellos.

Hay muchos problemas en esta vieja y caduca Europa, pero el principal es la falta de ilusión y el convencimiento de que aquí hemos de vivir bien, por derecho propio, porque estamos en el más privilegiado de los mundos posibles.

El mejor de los mundos posibles en un continente que, en su parte más occidental, ni tiene casi petróleo, le faltan muchísimas materias primas, le comienza a escasear el agua y hasta hace poco, muy poco, envió millones de sus habitantes a emigrar a otros continentes, sufrió hambrunas y solo se recuperó gracias al invento del fusil ametrallador, colonizando a otros pueblos armados con lanzas, o mediante guerras llamadas mundiales.

Ahora vivimos de una capacidad tecnológica y militar que hasta hace muy poco era superior, pero que ya no solo Europa y los EE.UU. la poseen. Es más, comienzan a no ser tampoco hegemónicos en esto.

Tenemos un gobierno de facto en la Unión Europea que al final ningún parlamento controla, pero somos tan cínicos que damos lecciones de democracia a todo el mundo, sin ser conscientes de la hilaridad que comenzamos a provocar. Hemos perdido el espíritu crítico y la dignidad. Seríamos incapaces de emular a egipcios y tunecinos, al menos por ahora.

Mucho tienen que cambiar las cosas, pero creo que debemos comenzar por introducir el humanismo en nuestras conciencias. La sabiduría del saber mirar hacia dentro para poder mirar hacia fuera.

El humanismo en Europa fue la antesala de la ilustración y la enciclopedia, y sin estos no hubiera surgido la Revolución Francesa y sin esta los jacobinos y sin ellos los socialistas. Todo está encadenado: sin Rousseau, no hay Marx. Sin gentes que sufren y se rebelan, no hay sindicatos, no hay socialismo.

Pero lo que empezó siendo compasión por el débil, acabó siendo la lucha por una sociedad de mujeres y hombres libres sin clases sociales. Ahora no tenemos, ya al menos en la cultura dominante europea, ni siquiera compasión, y si miento ¿por qué los mercados imponen su voluntad y los banqueros ejercen el poder real?

Hay demasiadas tareas a acometer, tal vez, pero en mi humilde entender la principal y primer problema es ser conscientes de que la ciudadanía, las clases populares, constituimos un único sujeto colectivo del cambio. El segundo problema es que la soberanía popular que se inicia en la Francia Revolucionaria con la conquista de la soberanía nacional, están ahora en fuera de juego; es decir, es puramente formal, pues si no fuera así, no mandarían tanto los banqueros.

El tercer problema, en mi opinión, es la necesidad de constituir vínculos de conciencia, de recuperación de una cultura no manipulada y de impulso de lucha democrática para de esta forma auto organizarnos de formas diversas, en diferentes entes, pero con profundos vínculos en pos de la justicia, la igualdad, la voluntad popular. En cuarto lugar, construir el discurso desde la práctica, pero con ejemplos sencillos y con la implicación de todas las personas activistas en luchas y reivindicaciones concretas, en barrios, empresas, facultades, institutos o mercados.

Hay finalmente otra tarea no menor, la de ser amigas y amigos, la de entendernos y buscar nuestra propia convergencia. Me explico: si las personas que buscamos la transformación y el cambio del sistema injusto e insostenible imperante, las altermundistas, las socialistas de izquierdas y la socialdemocracia consecuente (no confundir con socioliberalismo dominante), no somos capaces de encontrarnos y enriquecernos mutuamente con nuestras reflexiones y aportaciones teóricas mutuas, reflexiones compartidas y relato enriquecedor común ¿Qué pretendemos cambiar?¿A quiénes de las clases subalternas pretendemos convencer? Desde la descalificación, aunque sea irónica y aparentemente sabia no lograremos nada. Yo pretendo enriquecerme escuchando y leyendo a intelectuales de muchos ámbitos del saber y de diferentes escuelas y corrientes emancipatorias, pero ¿por qué he de denostar a quienes no piensen o interpreten el pensamiento como yo? ¿Acaso son ellos mis enemigos? No, mis enemigos son los plutócratas, los banqueros y especuladores, los intelectuales neoliberales que mienten y engañan a la gente a cuenta de los anteriormente citados, los poderosos y sus fuerzas coercitivas y represivas, pero no otras personas que, matices aparte, comparten una visión semejante del mundo.

Estoy harto de discusiones estériles, cuando todas y todos aportan algo positivo. Estoy hasta las narices de tener que justificar y explicar mil veces nuestros actos cuando estos son diáfanos.

Las tareas prioritarias ahora son tan claras como simples:

  • Atacar el problema de la deuda, tanto de las potencias centrales como del mundo empobrecido, y denunciar los pingües beneficios que la banca obtiene gracias a ella.
  • Desmontar el tinglado financiero de los Paraísos Fiscales, logrando además imponer ITF tanto para controlar como para recaudar a bancos y ricos que no pagan impuestos.
  • Exigir banca pública y créditos baratos para la economía social y las pequeñas empresas.
  • Defender los sistemas públicos de pensiones, edades de jubilación lógicas y no ya de viejos hechos polvo y con menos años de vida a gozar con calidad, pues la jubilación a los 67 es un atentado antisocial.
  • Enfrentarnos a la destrucción ambiental del planeta.
  • Defender lo público y el sector público con control democrático y luchar por una democracia real, ciudadana, participativa y de calidad, como principio y resumen a todo lo demás.

Pues bien, esto que es tan simple y en apariencia tan reformista, no lo consentirá jamás el sistema, si no nos rebelamos y lo imponemos.

El sistema, el capitalismo, en busca de nuevas expectativas de negocio jugará ahora con los alimentos y de forma criminal hará de la burbuja con los cereales su nuevo negocio, impidiendo cualquier intento de establecer la soberanía alimentaria… y ante esto, ¿vamos a seguir discutiendo?

Vale, que cada cual exponga sus recetas y haga sus reflexiones pues nos pueden alumbrar y siempre serán buenas, pero utilicemos los libros y revistas para leerlos y pensar, no para tirárnoslos a la cabeza.

Explicar todo esto de forma sencilla y con sentimientos es nuestra responsabilidad. Nuestros fallos y errores son nuestros, y no de un sistema opresor que condiciona todo. Siempre podemos encontrar excusas, pero los pueblos de la nación árabe y los bereberes norteafricanos nos han demostrado que no hay opresión ni dictadura capaz de frenar a una ciudadanía harta, con índices alarmantes de paro y empobrecida.

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