Iñaki Gabilondo es un periodista. Hombre centrado, moderado y comprometido a la vez, en este panorama de desierto informativo, ecuánime, riguroso y veraz. Gabilondo, cuanto menos, fue capaz de dar voz a la heterodoxia y a la crítica social. Tal vez eso, seguramente eso, le ha costado el puesto.

No es Iñaki, ni creo lo pretenda, un revolucionario, pero en estos tiempos de censura encubierta, medias verdades y ocultación de en qué mundo vivimos, Iñaki se ha ganado con todo merecimiento un puesto junto a las y los que luchamos por otro mundo posible.

Las dejaciones de principios, renuncias y vasallajes a “los mercados” son tantas y tan fuertes en el poder, el gobierno y los medios de comunicación, que oír voces con frescura intelectual, libertad y compromiso, desde gentes con sus objetivos profesionales ya cumplidos, resulta revolucionario y peligroso para Berlusconi y sus potentes tentáculos en el reino de España, pero también para antiguos amigos o patronos de la cosa.

En todo esto hay un hecho cierto y es la importante presencia de los medios privados de Berlusconi en España, propiciando una telebasura des-informativa y deformativa de la que Tele5 es la punta de lanza, siendo esta televisión privada la que ha cerrado CNN España (también privada), en cuyas ondas se emitía el programa estrella de Iñaki. Pero lo cierto es que Berlusconi, que también ha penetrado en PRISA, carece de cualquier contrapeso informativo, pues el tratamiento que las radios y televisiones públicas dan a la información internacional, a la económica y la social -especialmente desde el desembarco de Alberto Oliart en su presidencia-, es de una derechización total y de un abrazo escandaloso en favor del dogma neoliberal.

La crisis sistémica que padecemos está colocando a cada cual en su sitio, pues aquí ya no caben ni las medias tintas, ni las medias verdades, ello ha provocado interesantes e importantes resituaciones, que responden a la lógica de la inteligencia, la verdad y la honradez personal y matices a parte aquí y ahora todas y todos somos necesarios.

Stiglitz fue uno de los principales denunciadores de esta injusta globalización, Mayor Zaragoza y Mario Soares denuncian con palabras claras, las injusticias y deslealtades hacía los y las pobres, hacía las clases populares de dirigentes, mandatarios y especuladores. Tal vez Gabilondo -y sería una suerte para todos- tome este camino. Al menos yo en él lo espero.

La necesidad imperiosa de forjar una amplia alianza anti-neoliberal, necesidad clave y aquí y ahora para paradas, pensionistas, trabajadores, autónomas y autónomos, gentes honradas y de bien que viven sin especular, sin explotar a nadie y sin defraudar, exige que deseemos que Gabilondo ocupe su sitio en la tarea común y conjunta de decir basta ya.

Guardo un recuerdo grato de este hombre y ATTAC le está agradecido, pero no es el agradecimiento lo que me hace escribir estas líneas, sino la solidaridad y la denuncia conjunta contra el intento de embrutecimiento de la ciudadanía para así imponer con más comodidad la dictadura de los mercados, por parte de los muy poderosos, ante el temor, la pasividad y la complicidad de viejos progresistas ya sin fuelle, nervio, ni ideas.