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Construyendo la convergencia. La izquierda existe


Artículo colectivo elaborado por la Comisión Promotora de Construyendo LA IZQUIERDA (Antonio Criado Barbero, Armando Fernández Steinko, Carlos Martínez García, Esperanza Acosta, Francí Xavier Muñoz, Javier Caso Iglesias, Judith Santano Merchán, Manolo Monereo Pérez, Núria Domene, Pedro González de Molina, Rafael Sainz Álvarez).

Nosotras y nosotros, las personas nucleadas en torno a Construyendo LA IZQUIERDA, pensamos que la ciudadanía del estado español, que está siendo gravemente atacada por la aplicación de políticas neoliberales al objeto de solucionar a su costa la crisis capitalismo, tiene perfecto derecho a conocer quiénes son los responsables de sus padecimientos y el por qué este sistema les convierte en victimas.

Las personas tienen que saber de donde parten sus males. Por qué están paradas o parados. Por qué les rebajan las pensiones y cuál es el origen de las doctrinas e ideas cuya ejecución está causando tanto sufrimiento y ruina a las clases populares, trabajadoras y autónomos y empresarios familiares.

El pueblo tiene derecho a identificar a que ideología, a que ideas, a que familias políticas pertenecen las gentes, que los explotan, utilizan, les cobran hipotecas hinchadas y prestamos de usura, para luego enviarles al paro o desahuciarlos.

Las clases populares deben saber que las ideas neoliberales, es decir el liberalismo llevado a sus últimas consecuencias inspira todas estas políticas. Estas ideas defienden que el estado debe ser reducido a la mínima expresión  poniendo en peligro la sanidad, la educación, las pensiones, las prestaciones de desempleo y muchos servicios públicos. Pero además incrementa el paro y destruye empleo de calidad como es el público. Desde los años ochenta del siglo XX, los conservadores, así como otras familias derechistas y las grandes empresas multinacionales de producción y servicios, están imponiendo una dominación económica y cultural tendente a eliminar el estado del bienestar.

Los ideólogos neoliberales, los políticos neoliberales y los centros de opinión y poder derechistas, ultra-liberales y ultra-conservadores, están imponiendo paulatinamente un modelo económico desregulado y opaco. Pero este sistema neoliberal no solo se ha impuesto gracias a ideologías conservadoras, sino que ha contado con la colaboración necesaria de sectores que fueron progresistas y una socialdemocracia oficial, que comenzó aceptando la llamada “tercera vía”, para acabar siendo también neoliberal. Cúpulas de partidos que afirmaban ser de progreso, han aceptado las tesis liberales, acabando con las ideas transformadoras y de igualdad de la izquierda. Renunciaron a las propuestas e ideales del Movimiento Obrero y han acabado aceptando las indicaciones y “sugerencias” de grandes banqueros y gestores de fondos financieros.

A la izquierda clásica le costó darse cuenta de que surgía un nuevo capitalismo financiero y que el fordismo y el capitalismo clásico había muerto en Occidente. Acabando de paso con la cultura obrera, solidaria y combativa. Una nueva cultura neoliberal y consumista ha colonizado nuestras mentes y roto la solidaridad y las utopías.

Por eso, con el surgimiento de los nuevos movimientos sociales, se ha puesto el dedo en la llaga y situado al capitalismo financiero en su lugar de nuevo dominio mundial. Este capitalismo está poniendo en peligro nuestra vida digna y nuestro derecho al reparto justo de la riqueza. El triunfo de los mercados financieros, sobre todo y todos, ha supuesto el inicio y gestación de esta crisis; en la que mientras ellos –los de arriba- hacen negocio a nuestra costa, nosotras y nosotros sufrimos y pagamos.

Pero fue la izquierda, gracias a las luchas y sacrificios del movimiento obrero, la que consiguió una mejora innegable de las condiciones de vida de las personas; así como la independencia nacional y social de muchos pueblos del mundo y el estado democrático y social. La izquierda y el movimiento obrero -mediante revoluciones triunfantes, alianzas y luchas desde los centros de trabajo y los gobiernos- logró en Europa en los años cincuenta, sesenta y setenta del siglo pasado, sanidad, educación, prestaciones, transportes y medios públicos universales. Esta izquierda luchadora no puede ahora permanecer impasible ante tanta destrucción de lo conseguido.

Aquellos partidos obreros y socialdemócratas del centro-norte de Europa que junto a los comunistas italianos y franceses articularon un pueblo de izquierdas digno y orgulloso de serlo, no pueden, no podemos consentir ahora el triunfo de la cultura neoliberal y que este triunfo se materialice renunciando a las ideas que consiguieron grandes avances sociales. Tampoco a que se consientan traiciones y chaqueteos en nombre de nobles palabras como el socialismo.

En España en condiciones todavía más duras y en plena dictadura franquista, conseguimos conquistas que ahora se están dilapidando.

Ante todo esto, desde Construyendo LA IZQUIERDA, proponemos no renunciar a nuestras propuestas; renovadas ya al objeto de enfrentarnos al neoliberalismo, que es el nombre de la doctrina política que sustenta el capitalismo actual. Defender la democracia y recuperar la soberanía popular, así como la de los pueblos de Europa y del Estado Español; sojuzgados bajo la dictadura de los mercados.

Llamamos a que todas las propuestas tendentes a buscar la unidad de los de abajo, de las clases populares; a fin de recuperar la democracia y la primacía de la política frente al economicismo liberal y socio-liberal, el conservadurismo y la derecha política y económica.

En estos momentos de emergencia social exigen una mayor implicación, también de los sindicatos, en especial los mayoritarios, pues lo que está en juego es mucho. En el pasado la conjunción entre organizaciones políticas y sindicales fue decisiva para construir un sistema verdaderamente democrático y justo, como fue la II República o la lucha antifranquista.

Es imprescindible que las mujeres y los hombres que creemos en otro mundo posible, en la justicia social y el reparto, en la igualdad y en el socialismo, valores todos ellos democráticos, nos unamos, nos juntemos, nos aliemos. Por eso vemos con simpatía las diversas plataformas unitarias o llamamientos que están surgiendo, a partir del que hicieron las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción, tras el que llegó ese importante y amplísimo movimiento de regeneración democrática que es el 15M y las actúales convocatorias ya hechas o en marcha.

No es momento para fomentar las divisiones sempiternas de la izquierda, ni para “camuflar” las propuestas de izquierdas en programas “de los de abajo contra los de arriba”, no es momento de travestir para “ganar” unas elecciones confundiendo a los ciudadanos y reconociendo la derrota de la izquierda frente al pensamiento único (neoliberal); no podemos continuar divididos en “reinos de Taifas” para volver a ser derrotados una vez más. Es tiempo de unidad y de honestidad, es tiempo de compromiso, de lucha en la calle, de generosidad, es tiempo de establecer alianzas amplias, de limar las diferencias y converger en un programa común, antineoliberal, donde lo humano sea lo primero por encima de la economía, y en un Frente de izquierdas común. Es tiempo de recuperar la política con mayúsculas, es tiempo de lucha. O logramos ir unidos o la crisis se resolverá en contra de la mayoría de la población.

Nosotras y nosotros, desde Construyendo LA IZQUIERDA, no renunciamos a la igualdad y a la democracia económica, entendiendo que no hay democracia sin justicia y sin reparto; pero para lograr la igualdad, la democracia económica, social y política, así como la justicia y el reparto, creemos que las izquierdas debemos abrirnos, expandirnos, fundarnos e ir a la construcción de un Frente Amplio Antineoliberal, una “SYRIZA en el Estado Español” que haga confluir en una fuerza electoral, renovada y potente, participativa, asamblearia e igualitaria, la alianza de las fuerzas políticas, socialistas, ecosocialistas, nacionalistas de izquierdas, comunistas y de clase, pero también democráticas y cívicas, en una UNIÓN que permita enfrentarnos con éxito a estafa neoliberal llamada crisis, que es su negocio, su excusa para enriquecerse aún más y de paso acabar con nuestros derechos; en suma, UNIÓN en un Frente Amplio Antineoliberal para evitar convertirnos en mano de obra barata, precaria y semi-esclava.

-o-o-o- Espacio destinado a mensajes de interés -o-o-o-

Adhesiones al MANIFIESTO de Construyendo LA IZQUIERDA

Construyendo LA IZQUIERDA es un espacio abierto, para el agrupamiento de organizaciones y personas que rechazan el neoliberalismo, al objeto de fomentar el intercambio de información, la creación de redes y el conocimiento; en el objetivo de construir una hegemonía social con otras formaciones y tradiciones de la izquierda.

Pensamientos en mi mochila camino de Madrid. O pensamientos de autobús

La defensa del sistema público de pensiones y la vuelta de la edad de jubilación a los 65 o 60 años deben volver a ser reivindicaciones centrales. La lucha contra la dictadura de los mercados también. Las medidas anti-crisis que está imponiendo la UE y el FMI solo se basan en reducir costes sociales y salarios y en eliminar empleo público, esto solo traerá más paro y más pobreza.

El profesor Navarro argumenta excelentemente como las medidas de austeridad, que en resumen son reducir salarios y prestaciones sociales, están impidiendo la remontada. Yo personalmente pienso y, aún a riesgo de equivocarme, afirmo que a las grandes fortunas y grupos financieros no les importa esto lo más mínimo, pues al estar la economía financiarizada y no ser productiva ellos obtienen sus beneficios de mover las capitales en el mundo de las finanzas globales y por tanto sus negocios son la deuda pública o la especulación, ahora ya con los elementos fundamentales de la cadena alimentaria humana. Saben que los y las pobres primero se preocupan de comer y luego de todo lo demás.

Los Capitalistas son tan ruines que imaginan que el empobrecimiento también genera humillación y favorece la sobrexplotación humana, de hecho seguro que piensan de esta forma.

Creo que debemos volver a decir las cosas por su nombre. Es cierto que los gobiernos de las potencias centrales están cediendo ante los mercados financieros. De hecho, estamos como estamos por que políticamente así se ha decidido. Lo que vivimos son los frutos del triunfo de la Revolución conservadora de los años ochenta y noventa del siglo pasado.

Pero ninguna fuerza política con capacidad de tener poder en Europa ha hecho frente a esta situación, por lo que modificar el estado de las cosas es tarea de la ciudadanía, de las clases populares y de su capacidad de auto-organización. Y lo diré hasta la saciedad: hay alternativas, alternativas posibles y realistas, los artículos en las web de Attac están plagadas de ellas.

Pero también necesitamos de la organización, nuestra, plural y participativa, pero con intenciones políticas; la política en el más alto sentido de la palabra, en el concepto clásico de la misma es imprescindible para simplemente entendernos y poder cambiar las cosas. Los Foros Sociales Mundiales han llamado a la acción política de las clases populares y trabajadoras y han denunciado firmemente el capitalismo que es el mal más terrible que padece la humanidad.

Hay experiencias muy interesantes de auto-organización política, de forma abierta. Por ejemplo, en el Estado Español las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción están haciendo reflexiones dignas de ser tenidas muy en cuenta por todas y todos los que queremos que esto cambie y lo haga para bien de la ciudadanía.

No olvidemos pues en nuestras reivindicaciones y propuestas la Democracia Económica. Hoy la barrera fundamental entre la izquierda y la derecha, o entre el liberalismo y el altermundismo o el socialismo transformador y democrático, está precisamente en defender o no la democracia económica, entre apoyar o no el reparto.

Lo que el poder y los poderosos quieren es nuestro aislamiento, por ello tenemos que caminar en la difícil trocha de la acumulación de fuerzas, la elaboración de un programa y la búsqueda de alianzas, entre sectores sociales, sindicales y de elaboración política. Ahora bien, si confundimos política con los profesionales y las profesionales que vemos constantemente en televisión, eso es nuestro problema o hacerles el juego.

Hacia el Poder Ciudadano

El poder ciudadano, es lo único que puede hacer cambiar la solución neoliberal a la crisis económica y social que vivimos y sufrimos. La terapia de shok que se nos está aplicando en la vieja Europa, en el estado español, así como por medio del alarmante Pacto del Euro, que se nos viene encima cual una losa, que entiendo solo puede ser parado o reconducido, si la ciudadanía toma conciencia de su poder.

La Unión Europea, gracias a su opaca gobernanza, está imponiendo cada vez más recortes sociales y privatizaciones de sectores y servicios públicos. Estamos viviendo un proceso de destrucción del estado, una especie de anarquismo derechista y ultra liberal de una virulencia nunca vista desde finales del siglo XIX.

Europa que actualmente solo puede ofrecer al mundo su estado social, está aplicándose con denuedo en destruirlo. Europa que se presenta como paradigma de la democracia en el mundo, es realidad una especie de gran empresa privada sometida al poder de los grandes consejos de administración de bancos y transnacionales. La Unión Europea, tiene un Parlamento sin competencias y un ejecutivo que es el legislativo a la vez. En Europa no existe una libertad de prensa real, pues todos los grandes medios son propiedad de empresas y bancos e informan o más bien desinforman según sus intereses.

El único reducto de libertad informativa que queda, la red, está cada vez más controlada y mediatizada.

Los gobiernos europeos empezando por el español, han encontrado la excusa perfecta, cuando se trata de imponer sus medidas más impopulares y es que la UE les obliga, cuando la realidad es que las decisiones las toman los gobiernos, todos ellos a través del Consejo Europeo y de un Colegio de Comisarios, que los mismos gobiernos nombran, mediante un reparto por Estados, que deja en evidencia aún más el deseo de zafarse de los gobiernos cuando éstos, los y las comisarías imponen sus medidas siempre restrictivas, siempre privatizadoras, siempre a favor de los poderosos.

Pretendemos dar lecciones al resto del mundo, cuando uno de los estados con una historia de la más rica del continente y cuna del humanismo occidental, lo gobierna un bufón multimillonario y fascistón. Cuando varios países europeos aún se rigen por los restos del medioevo, mediante monarquías hereditarias, conservadoras y que a pesar del bulo de que reinan pero no gobiernan participan en el control del mundo a través de estructuras opacas y antidemocráticas como el club Bildelberg.

Europa es el paradigma de la Dictadura de los Mercados. En el reino de España, el poder de la banca y de ciertos banqueros les lleva incluso a dictar la política y decir lo que es bueno o no para su España, pues de ellos es. El poder antidemocrático de la Banca en el Estado Español esta consolidado desde mediados del siglo XIX y gobierne quien gobierne, la oligarquía financiera española extiende sus tentáculos e influencia y soporta o no regimenes y gobiernos según sus intereses.

Solo un intento de ventilar este aire enrarecido de incienso, oro, plutocracia rentista y estiércol de cuadras reales, durante la II República Española, fue ahogado en sangre, años del hambre, pan y fútbol.

Pero el 14 de abril de 1931 nos dejó un legado de ideas laicas, democráticas e igualitarias que hay que rescatar. Un discurso tan inteligente como populista que todo el mundo entendía y hay que recuperar y sobre todo una convicción de ser ciudadanas y ciudadanos, no súbditos. Fue el momento de oro de la Soberanía Popular.

Así pues entiendo que para construir la alternativa social a la crisis que el nefasto capitalismo, versión casino neoliberal, que los ricos y poderosos nos han impuesto, es imprescindible construir la alternativa democrática y nos queda muy poco tiempo para ello.

Están surgiendo de forma espontánea llamamientos cívicos y populares. Hay mucha gente cabreada, buscando algo. La solución no es aupar a la derechona, ni hacer caso de los parafascistas y autoritarios de “Intereconomía” etc. etc. No, la solución es que las ciudadanas y los ciudadanos seamos conscientes de nuestro poder y reclamemos el fin de los recortes sociales; que la crisis la paguen los que la han generado y el fin de la dictadura de los mercados.

Nuestro país de países, ha sido maltratado por una destructiva burbuja inmobiliaria que generó un empleo falso y temporal, ahora destruido con la misma facilidad que se creó. Tan mal tratado como nuestras costas. Ahora los bancos y los financieros que causaron tanto maltrato ambiental, que provocaron tanta corrupción política y social, tratan no solo de seguir imponiendo su voluntad, sino que paguemos nosotros sus pérdidas de juego, su bancarrota de casino. Nos están robando la cartera, mientras miramos la tele o pensamos que aún vivimos en un mundo rico y feliz.

Toda esta situación solo la puede invertir la ciudadanía consciente de su poder y deseosa de vivir con sencillez y felicidad, con frugalidad y dignidad, con amor y tranquilidad, pero para ello, antes debemos dejar de ser súbditos y volver a ser ciudadanas y ciudadanos. Construir el Poder Ciudadano, ese es ahora en mi opinión el principal objetivo.

Los puntos sobre las ies

Informe sobre el proceso de constitución de las mesas de convergencia

En primer lugar, hay que dejar claro que la idea inicial y el grupo impulsor lo constituimos personas no vinculadas a ningún órgano de dirección política, más bien fuertemente vinculados a los movimientos sociales y ciudadanos.

En segundo lugar, esta propuesta de articulación y resistencia cívica surge pues de personas con experiencia y bagaje político y socio-sindical, pero sin compromiso alguno más allá del moral y ético con las ideas transformadoras, la búsqueda de otro mundo posible y la construcción de una sociedad justa con mujeres y hombres iguales. Pero si algo nos une es el no dogmatismo y el antineoliberalismo, amen de la convicción en que la ciudadanía autoorganizada es la única que puede crear un contrapoder efectivo frente a los poderosos y a su instrumento principal, los bancos.

No partimos de un debate ideológico previo. Simplemente de una indignación ante lo que esta sucediendo a nuestro alrededor y de constatar cómo se nos ha hurtado la soberanía popular y vivimos una suerte de dictadura mercantilizada, que todo lo contamina, incluidas las mentes y las relaciones personales, no digamos el efecto destructivo y depredador sobre el medio ambiente.

No hemos pretendido hacer una “summa teológica” del pensamiento progresista de verdad o revolucionario consecuente, no éramos quienes para hacerlo, tan solo pretendíamos, desde abajo, comunicarnos con las de abajo. La ciudadanía, ese gran sujeto político, es la que debe reaccionar y lo único que pretendemos es mover su conciencia y, libres del cortoplacismo electoral, facilitar humildes cauces para lograr el empoderamiento ciudadano.

Hemos actuado como ciudadanos y ciudadanas libres y sin ataduras. Han circulado informaciones tendenciosas en medios de comunicación que apoyan a fuerzas politicas constituidas o en constitución; en el caso de “Público” esto ha sido evidente y no se ha entendido o querido entender que hay otras formas de hacer política, de entender la política. De explorar nuevos espacios y de preocuparse de lo que en el fondo pocos se preocupan, de las y los que sufren, padecen la inseguridad ante un empleo precario, se sienten solos y desamparados frente a la rapiña y la usura de los bancos o se encuentran solas y solos ante unos servicios esenciales privatizados, convertidos en negocio y por tanto crueles ante sus necesidades. Resumiendo: las cosas dolorosamente simples previas a cualquier cuestionamiento sistémico.

Se nos ha dicho que no nos hemos dirigido a esta o tal fuerza política. Hemos utilizado la red, contactos personales, pero ni políticos, ni con una lista previa. Quien ha querido estar lo ha hecho porque le ha parecido bien y ha decidido apoyar e incluso saludar a la Asamblea del día 19 de Febrero, pero no hemos excluido a ninguna fuerza política.

Se nos ha visto con precaución y con desconfianza -“qué harán estos”-, que si el documento es malo, le falta esto, son socialdemócratas, no son anticapitalistas, están al servicio de IU, son la parte bis de su refundación, en fin, tonterías.

No hay nadie más que los firmantes, sean de donde sean detrás de esto. No hay ningún movimiento ciudadano apoyando, hay gente con ganas de hacer algo, y si esto pincha seremos solo un grupo de pringaos que pensábamos que era posible hacer política de otra forma y además de que esta sea siempre participativa. Dicho lo cual, agradecemos cualquier apoyo que pueda darse, claro, e invitamos a que todas y todos impulsemos un proyecto que permite perfectamente hacer a cada cual sus tareas -incluidas las electorales-, pero también permitamos que se creen vehículos participativos amplios, comunes y unitarios, necesariamente amplios. Desde abajo.

Hemos tenido una buena acogida y la seguimos teniendo. Este proyecto no va contra nadie más que contra los que ahogan a la ciudadanía, acaban con sus derechos, extorsionan y controlan a los gobiernos o los gobiernos que aplican politicas neoliberales que extraen de las clases populares y trabajadoras, recursos para favorecer intereses de los ricos, los banqueros y las transnacionales, al tiempo que se genera paro y se extiende la pobreza de forma alarmante.

En estos tiempos estamos luchando contra el capitalismo con propuestas neokeynesianas, socialdemócratas, reformistas, tal es su dureza criminal. Hablamos del reparto más justo de las rentas, de justicia fiscal mediante la urgente aplicación de tasas sobre los movimientos de capital financiero, la regulación de los mercados, la supresión de los paraísos fiscales. La total igualdad entre mujeres y hombres, el fin del patriarcado, la defensa de lo público y de los servicios públicos, además de una Europa de las ciudadanas y los ciudadanos y no de los mercaderes. Estamos cuestionando ya el propio capitalismo, pues de estas medidas tan simples y reformistas depende la supervivencia del sistema.

El capitalismo actual necesita de la desregulación y el trabajo precario, necesita de los paraísos fiscales y la opacidad bancaria, necesita del patriarcado y el autoritarismo para perpetuarse. Necesita de la exclusión y de la depredación territorial para seguir enriqueciéndose. Necesita del extractivismo y del militarismo para imponer sus “leyes del mercado” por lo que cuestionar todo esto es ya un programa de cambio real de sistema y del sistema.

Así pues pocos papeles, sabemos de sobra lo que hay que hacer ahora. Gran parte de la izquierda y de los entes con voluntad transformadora están ausentes de las vidas de las gentes normales de pueblos y barrios y la intención de las mesas de convergencia es llegar precisamente a esos lugares.

Mucha gente trabajadora -y pobre incluso- vota a la derecha, será acaso porque son unos vendidos o más bien será que la cultura alienante del neoliberalismo se ha hecho con sus mentes y no ha habido nadie capaz de contrarrestarlo.

Sabemos hacer buenos discursos y elaborar el relato según nos convenga, pero la vocación de la Asamblea del 19 de febrero era convocar a meternos en el barro.

No era para apoyar e estos o aquellos, era para tratar de apoyarnos entre todas y todos con algo nuevo, con una nueva forma de hacer. Con comodidad, con sentimientos, con amabilidad (¿Por qué los mosqueos?) Si no cambiamos de actitud no avanzaremos.

Tenemos la posibilidad de agrupar y construir o tal vez reconstruir lo que los comunistas italianos en los años cincuenta del siglo pasado llamaron el pueblo de izquierdas, pero con las nuevas realidades y sin etiquetas. No nos pueden lastrar los conceptos, las palabras, solo hemos de sumar voluntades, resistencias y emociones. Hemos de ser capaces de transmitir sentimientos y solo así movilizaremos a todas y todos.

Por eso surge la Asamblea, por eso tanta gente se adhiere a la vez y en todo el estado. Por eso ni queremos preocupar ni combatir lo existente, todo un rico tejido político, sindical y asociativo especializado y muy interesante, aquí solo buscamos que las personas hagamos algo juntos y les plantemos cara de una vez a los poderosos.

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