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Sobre las protestas vecinales en #Gamonal y los sucesos de Madrid el 15-1-14 #GamonalSomosTodas

COMUNICADO DE CLI-Alternativa Socialista

Ante los sucesos acaecidos en el barrio burgalés de El Gamonal durante la última semana y los incidentes que ha habido en Madrid durante la manifestación en apoyo a las vecinas y vecinos de El Gamonal, desde CLI-Alternativa Socialista queremos manifestar nuestro apoyo a las vecinas de Burgos en defensa de sus derechos. De igual modo, nuestra más enérgica protesta por la desmedida acción represiva llevada a cabo por las fuerzas policiales, tanto en Burgos como en la tarde del día 15 en Madrid, en el transcurso de la manifestación en apoyo a las vecinas de Burgos.

Un Estado democrático no puede reprimir a la ciudadanía que se manifiestan o protestan en defensa de sus derechos. El que así actúa es un Estado represor.

Desde CLI-Alternativa Socialista reclamamos que se ponga en libertad a las decenas de vecinas de Burgos detenidas, así como a los manifestantes detenidos en Madrid, entre los que se encuentra incluso un bombero de servicio y, al parecer, un letrado en el ejercicio de sus funciones.

Un Gobierno y unos representantes políticos que ignoran que están al servicio de la ciudadanía y que deben respetar sus libertades, no merecen seguir en sus cargos.

“‘Suma, la gente primero’ puede ser el germen de la Syriza española”

Entrevista en Cuarto Poder

Carlos Martínez es actualmente presidente de Attac Andalucía y desde el pasado 30 de noviembre forma parte del secretariado federal de Construyendo La Izquierda – Alternativa Socialista, un nuevo partido político, que como señala el propio Martínez, pretende ser mitad partido y mitad movimiento social. “Tratamos de crear una alternativa diferente, atractiva y que recupere el socialismo como un elemento de liberación y de reparto”, asegura el politólogo. Esta nueva formación está inmersa en el proyecto de convergencia político y social‘Suma, la gente primero’. De hecho, Martínez considera que este proyecto, a pesar de sus problemas, puede convertirse en la Syriza española porque, a su juicio, Izquierda Unida no lo es ni puede serlo.

Hace unas semanas se celebró la asamblea constituyente de Construyendo la Izquierda-Alternativa Socialista en el que usted participa como miembro del secretariado. La primera pregunta es obligada: ¿por qué es necesario fundar este nuevo partido y qué objetivo se marca esta formación?

Construyendo la Izquierda- Alternativa Socialista aparece como una necesidad por dos temas. Por un lado, queremos recuperar un socialismo transversal de lucha, un socialismo transformador, un socialismo conectado con los movimientos obreros, ciudadanos y sociales. Además, queremos crear un nuevo espacio ecosocialista y un nuevo espacio político que, fundamentalmente, se organice de otra manera. Nosotros estamos creando algo nuevo. Es una mezcla de partido y de movimiento. Tratamos de crear una alternativa diferente, atractiva y que recupere el socialismo como un elemento de liberación y de reparto.

¿En qué se diferencia CLI-AS de un partido político tradicional?

Nosotros trabajamos en red y damos una especial importancia a los núcleos locales. Además, participamos activamente en los movimientos sociales y sindicales pero no para tratar de llevarnos el gato al agua, que sería la fórmula antigua, sino para estar integrados completamente en el movimiento que sea. Por otro lado, la novedad que aportamos es una nueva forma y visión de ver el socialismo que yo traduciría en rescatar el socialismo del neoliberalismo.

¿Cómo se toman las decisiones en CLI-AS?

Todas las decisiones de CLI-AS son tomadas en asamblea. Tenemos una coordinadora y un secretariado que se encarga de coordinar pero desde punto de vista administrativo. Lo político se decide en las asambleas locales y en la asamblea federal. Estamos experimentando en el trabajo en red y en la red. Trabajamos con listas de correo, que nos permite estar conectados todos los días y también tenemos reuniones virtuales para abaratar costes y aumentar participación. El modelo en el que nos vemos es el partido ecosocialista de Mélenchon en Francia, aunque nosotros somos incluso más abiertos.

En la declaración de principios que hacen en su página web y que se debatió en la asamblea constituyente, llaman a recuperar el lenguaje de la lucha de clases y aseguran que “la clase capitalista está aprovechando la deuda y las nuevas formas de trabajo precario como herramientas de dominación”. ¿La lucha de clases dejó de existir en algún momento?

Los ricos siempre han tenido muy claro que son una clase y han sabido articularse. Son los ricos los que nos están empujando a la lucha de clases otra vez. Eso sí, el concepto de clase obrera es mucho más amplio ahora. El proletariado de hoy es el precariado. Son los chicos jóvenes con carrera y máster que están trabajando de camareros o repartiendo pizzas. También los chavales de los barrios que viven en precario, que están 15 días de reponedores en un supermercado, después en el paro y luego repartiendo folletos por la calle. Prueba de que la lucha de clase nunca dejó de existir es la famosa frase del multimillonario norteamericano Warren Buffett, que dice: “Hay una guerra de clases y por ahora la estamos ganando nosotros”. Por lo tanto, son ellos los que nos han recordado que la lucha de clases existe y que es algo que no deberíamos haber abandonado nunca porque eso es lo que ha llevado a la socialdemocracia a convertirse en social-liberalismo.

¿El gran éxito del sistema ha sido que la clase obrera pierda la solidaridad de clase y el sentimiento de pertenencia a una clase social?

Ha habido una transformación del capitalismo en Europa y Estados Unidos. Lo que posibilitaba la solidaridad de clase era la existencia de grandes centros obreros y grandes núcleos de minas con miles de mineros, fábricas textiles con miles de trabajadores, etc. Eso ahora ha desaparecido porque el capitalismo europeo se ha transformado y ya no es productivo sino financiero. Esta transformación ha roto la clase obrera. Ahora, el gran elemento de dominación es la deuda. Con la excusa de la deuda pública, que todos sabemos que la mayor parte de ella corresponde a empresas del IBEX 35, nos están recortando nuestros derechos. La deuda, un gran negocio para los bancos, es el gran chantaje contra las clases populares.

Tenemos que hacer una política diferente para que la gente tenga conciencia que o hace política o no venceremos nunca a la derecha. La derecha ha vencido en la batalla cultural y tenemos que recuperarnos de esa derrota y darle la vuelta a la situación. En cualquier país latinoamericano o, incluso en Turquía, si se estuvieran aplicando leyes como las que se hacen en España, que están acabando con democracia, la gente hubiera saltado ya. Hemos perdido la dignidad. Si tuviéramos más dignidad ya hubiéramos saltado contra el PP. Nuestros parámetros democráticos están muy por debajo de países como Uruguay. Nuestra democracia está al nivel de Rumanía o Bulgaria.

Usted ha defendido reiteradamente que el ataque a los derechos de los ciudadanos no es casual sino que es un plan premeditado para destruir el Estado del Bienestar.

No sólo lo digo yo. También otra mucha gente como Vicenç Navarro. Todo comenzó con la revolución conservadora de Reagan, Tatcher y los militares en Latinoamérica a base de golpes de Estado. En aquel momento se trató de robar todas las conquistas obreras que hubo desde mediados del siglo XIX hasta el último tercio del siglo XX y volver a un capitalismo primitivo. Es decir, existe todo un plan establecido desde hace unos cuarenta años que se está cumpliendo de forma milimétrica.

Frente a este plan premeditado que sufre la ciudadanía, ¿existe capacidad de respuesta? ¿Hay marcos dónde actuar? ¿Se puede frenar este ataque?

Claro que los hay y la movilización ciudadana en las protestas es fundamental, así como el movimiento sindical. Pero al final, la solución a esta crisis pasa por la política y lo importante ahora es establecer nuevas fórmulas políticas que enganchen a la gente. Todos los políticos no son iguales. El hecho de que el PP sea una piara de corruptos, ladrones y sinvergüenzas no quiere decir que todos los políticos lo sean. La derecha está haciendo la antipolítica para alejar a la gente de la política y de los colegios electorales. Sin embargo, el 30% de los votos que tiene esta extrema derecha que gobierna en España va a seguir votando al PP por mucho que robe.

En este momento, las últimas encuestas indican que el 52% de la juventud acudiría a votar. ¿Qué hace falta para que una nueva forma política consiga conectar con esta juventud que ve la política cada vez más lejos?

Necesitamos trabajar para construir un nuevo sujeto político. Lo llamo de esta forma neutra porque creo que es algo que hay que construir entre todas y todos. Hay un intento ilusionante, que es el de ‘Suma,la gente primero’, con sus problemas eso sí. Hay que construir algo parecido a los sujetos políticos creados en Latinoamérica, salvando las distancias, o como Syriza en Grecia. Un sujeto político que esté dispuesto a tomar partido hasta mancharse. Hay que estar en la calle y eso significa contaminarse de muchas cosas buenas y a lo mejor otras no tan buenas. A la gente joven que no piensa votar yo le digo que olé sus narices porque eso es lo que quiere el PP.

Este nuevo sujeto político que señala, ¿qué programa de mínimos y qué rasgos estructurales debería tener?

En primer lugar, debería frenar radicalmente el austericidio, los recortes sociales y los ataques al Estado del bienestar. Esto no quiere decir volver al pasado sino construir un nuevo bienestar. Por otro lado, debe frenar todos los ataques a la democracia y plantear una nueva ley electoral, abrir un proceso constituyente, con todo lo que esto significa, y acabar con el régimen corrupto. Las medidas anticorrupción y contra la corrupción solo se pueden implementar si creamos sujetos políticos nuevos porque la corrupción ha penetrado en gran parte del aparato institucional de forma que ya es consustancial a él.

Ha hablado del proyecto ‘Suma’ como un “proyecto ilusionante”. La pregunta que surge muchas veces es si Izquierda Unida, como partido que proviene del sistema del 78 y que ha pactado en numerosas ocasiones con el PSOE, genera la suficiente confianza para poder liderar este cambio. IU ya se autoproclamó como la Syriza española.

Lo primero que quiero aclarar es que IU no es la Syriza española.

Cayo Lara lo dijo.

Y yo digo que no lo es. No quiero lanzar ningún dardo contra IU, pero sólo tenemos que ver la composición de Syriza para ver que IU no es la Syriza española. A lo mejor esta Syriza podría surgir de Suma, pero también quiero aclarar que Izquierda Unida no es el único impulsor de ‘Suma’. Se trata de una operación colectiva en la que no sólo hay partidos, sino que hay también movimientos sociales, asambleas y sindicatos, como el Sindicato de Estudiantes. Es mucho más amplio de lo que significaría IU e incluso hay personas que están en ‘Suma’ y que militan en otros partidos políticos. Por lo tanto, lo que hay que construir es esa Syriza, y que sea una combinación de comunistas, socialistas, ecologistas, ecosocialistas y de personas que están hasta las narices de todo esto y que tienen muy claro que hay que acabar con la corrupción, que hay que crear una banca pública y que hay que acabar con el negocio de la deuda. También sería un error dirigirse sólo a la izquierda, hay que recuperar el concepto de pueblo y ciudadanía y el pueblo se construye porque significa una voluntad colectiva. En estos momentos, lo más hermoso sería ser capaces de comenzar un pueblo de izquierdas que sea capaz de impulsar esto.

¿Crees que Suma puede ser el germen de esta nueva fuerza política?

Lo creo.

Sin embargo, en las últimas asambleas de ‘Suma’ están surgiendo discrepancias sobre la hoja de ruta a seguir. ¿Se pueden resolver estas discrepancias o el futuro de Suma se presenta gris?

Creo que estamos condenados a buscar acuerdos. En estos momentos, hay una situación en este país que es que el PP, a pesar de lo que está robando y de estar ejecutando un programa de manera autoritaria, sigue siendo el partido más votado en todas las encuestas. El PSOE está en un estancamiento del que no sale porque no tiene ideas y no tiene la confianza de la gente e IU ha crecido de una manera espectacular en intención de voto, pero parece que ya ha llegado a su techo. Eso es una explicación de que la gente está esperando otra cosa. Tenemos que ser capaces de romper con los proyectos autónomos y acercarnos todos, incluidos los nacionalismos de izquierdas, a quienes les diría que entre la cuestión nacional y la cuestión de clase hagan prevalecer la cuestión de clase, sin olvidar el derecho a decidir. En este momento, lo importante es defender la democracia.

La policía privada o el pistolerismo patronal: otra antesala de la dictadura que la derecha nos impone

Cuando la patronal española se vio amenazada en los años veinte del siglo pasado -el siglo XX- a causa de las luchas obreras, en especial en Cataluña, surgió el pistolerismo patronal. Los pistoleros del llamado Sindicato Libre que protegió el jefe de policía de Barcelona y luego Gobernador Civil de Cataluña Martínez Anido, quien posteriormente fue responsable de interior con Franco y un digno antecesor del Ministro del Interior del PP Sr. Fernández, pues en versión del siglo XXI y cual remozado Martínez Anido legaliza que los seguratas pasen a ser policías privados al servicio de los ricos, los centros comerciales privados y las grandes empresas. Es decir, la versión contemporánea del Sindicato Libre patronal.

La ascensión de personas con poca o nula formación policial, aspecto en muchas ocasiones chulesco y policías frustrados, muchos de ellos dotándoles de atribuciones para las que no están preparados, ni entrenados, es algo perjudicial incluso para los trabajadores del sector. Ellos no son los culpables, pero la filosofía gubernamental y gran empresarial de dotarse de pistoleros privados, de un ejercito privado que responda exclusivamente a las ordenes de empresarios privados en defensa de sus intereses, y que además puedan reprimir a personas que ejercen sus derechos laborales, sindicales y de manifestación es una muestra del fascismo profundo y “privado” de la derecha española, es una manifestación de lo autoritario que resulta el liberalismo extremo.

Como en los años veinte del siglo pasado, estos pistoleros privados legalizados pueden ser la antesala de la Dictadura, tal y como ocurrió al dar en Barcelona Primo de Ribera su golpe de Estado y así proteger adecuadamente a sus “seguratas” de la época, cerrar los sindicatos y prohibir los partidos políticos, republicanos y de izquierdas, claro.

No estamos pues ante una mera privatización de la seguridad. No. Estamos ante la aparición de un sector empresarial de “contratistas” de seguridad privada como en Iraq o Afganistán que, a costa del erario público, han amasado inmensas fortunas. Es la creación de fuerzas armadas privadas y que responderán solo ante sus amos. Es la implementación lenta y continuada de una dictadura en el Reino de España. Es la paranoia liberal del PP y sus aliados derechistas, pero también es la aparición de otro gran nicho de negocio en favor de empresas del sector, muchas de las cuales por cierto, están en manos de personajes de la extrema derecha como reiteradamente se ha denunciado.

¿Qué está pasando en este Estado?

La crisis social y política está claro que nos afecta a todos y todas. Nos abruma y nos asusta, o al menos esa impresión se da. Ninguna iniciativa política y social nos parece clara, todo tiene problemas y nos hemos vuelto huraños, desconfiados y desconfiadas. La solidaridad ante los poderosos es lo único que nos puede salvar. Si no hay apoyo mutuo entre los débiles estamos perdidos. Si no nos damos cuenta de que somos pobres, a causa de que los ricos quieren serlo todavía más, poco podemos avanzar.

Estamos en contra de los liderazgos, pero sin embargo somos manifiestamente incapaces de construir el liderazgo colectivo. Las asambleas de barrio o de pueblo en realidad, y de no ser por luchas puntuales, tan solo agrupan a minorías activas. Hemos perdido el contacto con la mayor parte de la ciudadanía sufriente, de la clase obrera cada día más explotada, con los excluidos condenados a la más pura supervivencia. Las personas empobrecidas, agobiadas por el recibo de la luz o la hipoteca, el desempleo que se acaba, antes ven el fútbol o programas de tele-basura que leen nuestras soflamas o bienintencionadas propuestas.

La cultura neoliberal se ha impuesto. La desconfianza en la política está causando un daño terrible entre las izquierdas reales y transformadoras, más incluso, mucho más que entre las derechas reaccionarias y ladronas. La corrupción es tan grave que nos hace a todas y todos iguales ante mucha, demasiada gente y yo me pregunto ¿Qué hacemos para remediar esto?

El sectarismo es un mal consejero. Pero la autocomplacencia o la satisfacción chata también. El conformarse con el mal menor es volver a las andadas. La claudicación socioliberal ha sido suicida para los propios partidos y sindicatos que fueron socialdemócratas, pero ya no lo son, pero lo más preocupante es el daño que les han provocado a las clases trabajadoras con su renuncia y su miedo a la lucha de clases, su aburguesamiento y su adaptación al mercado. Si bien tampoco el contentarse con 25 diputadas y diputados Izquierda Unida, nos sacará de pobres. Menos si tienen que pactar con quienes respetan las imposiciones de la Troika y gobernar con el objetivo de déficit.

Por eso hace falta algo nuevo y diferente. Nada relacionado con el régimen sirve. El ser el mal menor solo conduce a la resignación. Pero el tener miedo a las palabras, a la palabra, solo conduce a aceptar la derrota y el sistema de antemano.

Pero estamos en una dictadura mediática y como los medios “informativos” solo los pueden montar quienes tienen el dinero, pues estamos simplemente ante la dictadura neoliberal. Ya lo saben bien los capitalistas, como la política es palabras, propuestas y programas, razón, corazón y sentimiento, pues nos quitan la palabra y ya no llegamos a la gente. Desaparecemos. Nos conformamos con la red, la red de redes, el internet, pero eso no llega a los nuestros y los nuestros son los pobres, los excluidos, los y las obreras, las cajeras de supermercado, las limpiadoras, las secretarias o los jóvenes precarios de los barrios sin luz y sin futuro, en ocasiones violentos o mal educados, pero en otras ocasiones generosos y siempre amedrentados por una sociedad que no entienden y de la que solo les llega un mensaje “o tienes dinero o eres un pringado o una pringada”. Esos son los nuestros, aunque ellos no lo sepan, a causa de nuestra ineptitud para llegarles a su corazón.

Por eso nuestras peleas de aparto, de lista, de familia mal avenida, me hastían tanto ya. Hemos de recuperar la palabra y ser capaces de emocionar y si no, no hay nada que hacer.

Los primeros socialistas, como Pablo Iglesias (en el que ahora se mean y manchan muchos de los y las que se amparan en las siglas que el inventó, al objeto de medrar a su costa) fueron educadores de multitudes. Pedagogos de lo sencillo, pero claro los parias nos hemos de organizar y luchar frente a la opresión y el robo de los de arriba. Pero para ello la política y la lucha son imprescindibles. La dignidad de clase es un tesoro perdido a recuperar.

Hemos de saber que el pueblo de izquierdas se construye. No se hace solo desde un escaño parlamentario pueblo de izquierdas, ni en una conferencia para personas que ya están convencidas. Se construye en la calle, en los centros de trabajo o en los bares. Se construye con gente próxima. Se construye con un lenguaje fuerte y que sea convincente. Se construye transmitiendo emociones y vivencias.

Tras dos años de cada vez más paro, menos derechos sociales y educativos, copago de medicamentos, subidas eléctricas ladronas, corrupción y desprecio de esas derechas chulas, crueles y fascistas, el PP sigue siendo el partido más votado y los votos que pierde se los lleva la nueva extrema derecha españolista de la UPyD, así como otras opciones confusas. El PSOE se sigue cociendo en su crisis, pero ojo, sigue siendo el mal menor e IU -según ella misma reconoce en rueda de prensa- no sube más allá de los 34 diputados y diputadas. Con la que está cayendo, algo falla.

Quien se conforme con doblar el porcentaje de votos, nos traiciona. Hace falta un nuevo impulso y un nuevo liderazgo social y político. Hace falta algo que ilusione y levante los corazones de las gentes que sufren, pero son incapaces todavía de rebelarse salvo luchas concretas y sectoriales. Hace falta echarle valor.

Hemos de construir una nueva mayoría popular. Un imaginario y unos símbolos que nos unan y nos emocionen. Personas que digan algo alto, claro y fuerte. Me importa una higa -como decía Don Indalecio Prieto- que alguna o alguno diga que así no, que solo su grupo o su mini-asamblea de “enteraos y enterás” tras siete meses de discutir de método saben lo que hay que hacer. En momentos de tanta desconfianza esta solo se vencerá con la palabra alta y fuerte y con el ejemplo personal, pero también con el valor, con la valentía.

Basta ya de falsos dirigentes, en realidad intrigantes de aparato. Necesitamos personas capaces de organizar, pensar, escribir, gritar y al mismo tiempo capaces de ocupar una oficina, un banco, una fábrica o manifestarse ante la sede de los corruptos de la calle Génova.

Necesitamos personas que se crean que podemos ganar, no pactar con los obedientes de la Troika, no, sino que les podemos y debemos vencer.

Necesitamos convencer a los que sufren y no tienen futuro para vencerles a los amos inmisericordes y chorizos que nos dominan.

Pero claro, los periódicos, las radios nunca nos ayudarán y si alguna vez se cuela algo, pues a aprovecharlo. No hacen falta ratones de biblioteca, es la hora del activismo. Además sabemos de sobra lo que hay que hacer, que es justo lo contrario de lo que hacen y dicen los neoliberales, los amos y sus “expertos”.

El reino de España, de dictadura de los mercados a dictadura política

El poder está mercantilizado, la política privatizada. Los banqueros mandan. Botín comparte jefatura del estado con el Borbón. Todo eso lo sabíamos. Lo que ahora ocurre es que la dictadura mercantil en el reino de España, necesita más dureza para someter a un pueblo que puede comenzar a rebelarse. Los esclavos necesitan también el látigo, y el PP comienza a fabricarlo.

Son tantos los recortes, las amenazas sociales, el empobrecimiento generalizado y la destrucción del tejido social, que los pueblos pueden comenzar a hartarse y a rebelarse. Las huelgas sectoriales están aflorando cada vez con más fuerza y la respuesta ciudadana también, por tanto en la lógica de la derecha lo que ahora toca es represión. A más pobreza más dureza, más insulto, más dominio, más ostentación de poder.

Las reformas legales que el partido neo-falangista PP prepara son pura y simplemente dictatoriales. La ley Corcuera de “la patada en la puerta” ya no les sirve. Ya estamos hablando de palabras mayores. Se trata de blindar a una policía represora, y de oprimir a cualquier persona que ose en un acto de dignidad protestar.

No podemos ya callar. Esto no solo es un reino corrupto, injusto y neoliberal, es una dictadura. Que hayan parlamentos, ayuntamientos y cargos políticos electos no es suficiente para decir que hay democracia. La mayoría absoluta del PP y el dominio absoluto del monarca y un grupo de oligarcas, convierte en inútiles a las y los electos así como las instituciones llamadas democráticas. El PP, los banqueros y los ricos, el rey y sus tribunales no van a frenar su deriva dictatorial.

Ante la tiranía, rebelión

Nos roban, nos insultan, nos amenazan. Rebelión democrática y revolución ciudadana. La ciudadanía, la clase obrera ya no deben seguir callando. Los más jóvenes tienen ya ante ellos la misma oportunidad que sus abuelos y padres tuvimos, cual es luchar contra una dictadura.

El solo anuncio de modificar las leyes de “seguridad” y “protección ciudadana” debieran hacernos saltar como un resorte. Las palabras del ministro del interior hablando con tanto cinismo como poca vergüenza de defender la libertad, es sencillamente un insulto y demuestra su calaña.

¿Que más nos tienen que hacer? El PP debe ser arrojado del poder y el bipartidismo que nos ha traído hasta aquí, desaparecer bajo el peso de la indiferencia, la protesta y también el voto democrático.

Es la hora de la política. De la política repropiada por la ciudadanía, de la política seria y honrada en manos de personas que sufren. Hay que echar al basurero a tantas y tantas personas que se han aprovechado de nostras, nosotros y nuestra buena fe, así como de usurpar ideas nobles y buenas para medrar, hacer carrera, y a su vez hacer la carrera con los principios que ellos ni conocen, ni defienden. Pero también, y sobre todo, hay que derrotar al Partido Popular autoritario, injusto, cruel, y camino de ser también dictatorial.