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El reino de España, de dictadura de los mercados a dictadura política

El poder está mercantilizado, la política privatizada. Los banqueros mandan. Botín comparte jefatura del estado con el Borbón. Todo eso lo sabíamos. Lo que ahora ocurre es que la dictadura mercantil en el reino de España, necesita más dureza para someter a un pueblo que puede comenzar a rebelarse. Los esclavos necesitan también el látigo, y el PP comienza a fabricarlo.

Son tantos los recortes, las amenazas sociales, el empobrecimiento generalizado y la destrucción del tejido social, que los pueblos pueden comenzar a hartarse y a rebelarse. Las huelgas sectoriales están aflorando cada vez con más fuerza y la respuesta ciudadana también, por tanto en la lógica de la derecha lo que ahora toca es represión. A más pobreza más dureza, más insulto, más dominio, más ostentación de poder.

Las reformas legales que el partido neo-falangista PP prepara son pura y simplemente dictatoriales. La ley Corcuera de “la patada en la puerta” ya no les sirve. Ya estamos hablando de palabras mayores. Se trata de blindar a una policía represora, y de oprimir a cualquier persona que ose en un acto de dignidad protestar.

No podemos ya callar. Esto no solo es un reino corrupto, injusto y neoliberal, es una dictadura. Que hayan parlamentos, ayuntamientos y cargos políticos electos no es suficiente para decir que hay democracia. La mayoría absoluta del PP y el dominio absoluto del monarca y un grupo de oligarcas, convierte en inútiles a las y los electos así como las instituciones llamadas democráticas. El PP, los banqueros y los ricos, el rey y sus tribunales no van a frenar su deriva dictatorial.

Ante la tiranía, rebelión

Nos roban, nos insultan, nos amenazan. Rebelión democrática y revolución ciudadana. La ciudadanía, la clase obrera ya no deben seguir callando. Los más jóvenes tienen ya ante ellos la misma oportunidad que sus abuelos y padres tuvimos, cual es luchar contra una dictadura.

El solo anuncio de modificar las leyes de “seguridad” y “protección ciudadana” debieran hacernos saltar como un resorte. Las palabras del ministro del interior hablando con tanto cinismo como poca vergüenza de defender la libertad, es sencillamente un insulto y demuestra su calaña.

¿Que más nos tienen que hacer? El PP debe ser arrojado del poder y el bipartidismo que nos ha traído hasta aquí, desaparecer bajo el peso de la indiferencia, la protesta y también el voto democrático.

Es la hora de la política. De la política repropiada por la ciudadanía, de la política seria y honrada en manos de personas que sufren. Hay que echar al basurero a tantas y tantas personas que se han aprovechado de nostras, nosotros y nuestra buena fe, así como de usurpar ideas nobles y buenas para medrar, hacer carrera, y a su vez hacer la carrera con los principios que ellos ni conocen, ni defienden. Pero también, y sobre todo, hay que derrotar al Partido Popular autoritario, injusto, cruel, y camino de ser también dictatorial.

La Marca Malaya. Este reino huele a podrido

Uno de los hechos que más contundentemente manifiestan lo que es la “marca España” del PP y su Estado de café con leche en la Plaza Mayor -de Madrid, por supuesto- es el caso Malaya. Desde sus inicios con las mayorías absolutas de un mafioso autoritario llamado Jesús Gil, varias veces condenado y que llegó a la ciudad -ya en esos momentos con una gran población de aluvión- de Marbella a hacer negocios, especular con el ladrillo y de paso construirse un mini-estado a su medida.

Marbella vivió previamente a nivel local una crisis de sus agrupaciones políticas locales, con el desmembramiento de la izquierda y el centro-izquierda motivado por un plan de urbanismo atascado y “tele-dirigido”, y adobado todo ello con una mala gestión, lo que facilitó el acceso en olor de multitudes de un personaje vergonzoso para cualquier persona medianamente normal y con algo de cultura, ya sea popular o política. Marbella votó en varias ocasiones a Gil e incluso a su ridículo sucesor por amplias mayorías absolutas. El GIL de hecho no fue derrotado en las urnas sino por un juez justiciero, atípico y valiente que instruyó el sumario e inició el caso Malaya. Eso es la marca España.

Pero hay más. La marca España también nos deja una sentencia para este caso conocido como Malaya, que demuestra que la justicia española y la practicada en Sicilia, Regio Calabria, Zelaya o Ciudad Juárez, bajo las metralletas de la mafia o el narcotráfico, están al mismo nivel. A personajes como Roca o Julián Muñoz les ha salido muy barato delinquir. Aunque no solo a ellos, sino a su corte de los milagros, constituida por constructores afines y ex-concejalas cómplices. Daba rabia y vergüenza ver salir de los juzgados a un tipo conocido como Sandokán celebrando su triunfo.

El condenado Roca, feliz y su mujer con una sonrisa de oreja a oreja, pues su marido no estará ya más de tres años en la cárcel, y luego a disfrutar de lo ocultado bajo las losetas y en los paraísos fiscales, que para eso están. Las multas no las pagarán, pues son insolventes y lo que les queda “legalmente” no da para nada.

Ese es el panorama de la cutre burbuja inmobiliaria que ha dejado en el Reino de España un montón de especuladores chulos, incultos y cutres enriquecidos y millones de parados y paradas. Así como los mismos bancos y cajas de ahorros que les prestaron un dinero que, seguramente, también pagó extorsiones a políticos y políticas. Y asimismo creó un gran agujero que ahora los ciudadanos y ciudadanas, burlados por una sentencia injusta, miedosa y parcial, pagando la quiebra bancaria y con la deuda de impresentables, ladrilleros y bancarios sin escrúpulos convertida en deuda pública, deben pagarla a base de recortes, despidos y pensionazos varios.

No quiero olvidar que Marbella está en Andalucía. A todos los efectos lo recuerdo.

Este reino de la corrupción está podrido. Huele mal y el régimen del 78, que no fue capaz de depurar a la Justicia -como carrera- franquista, está igualmente putrefacto. Nada en este sistema es capaz de regenerarse. Pero la corrupción también es capaz de manchar al pueblo, engañarlo, darle migajas y hacerlo feliz con un puñado de higos. No me meto con la gente y a como escape a la incapacidad manifiesta de las izquierdas y los sindicatos, así como los movimientos sociales a conectar con ella. Me refiero a que un pueblo al que le quitan las becas de sus hijos, le suben la tarifa eléctrica de forma abusiva y ladrona, paga la gasolina más cara de su historia, le roban sus pensiones y no ha reaccionado ya con contundencia, perdonen ustedes pero algo de responsabilidad tiene.

Franco hizo una guerra civil lenta y de exterminio. Practicó una cruel limpieza étnica y dejó el miedo metido en el cuerpo para generaciones. Esto que digo, ni es mentira, ni es una tontería. La derecha heredera de Franco, toda ella, sea política o económica, lo sabe y por eso aquí siguen habiendo muertos en las cunetas y varios gobiernos socialistas no tuvieron el valor, ni la vergüenza para destruir el mausoleo de Franco en el valle de Cuelgamuros. Franco cambió sociológicamente al pueblo y ahora hemos de reaccionar y rebelarnos ya de una vez. En la transición casi lo conseguimos, pero nos frenaron nuestros dirigentes y encima los militares de Franco dieron un golpe de estado de advertencia. Golpe de estado, por cierto, tampoco nunca clarificado.

De esos polvos, estos lodos. Ladrillazos, corrupción, favoritismos judiciales y gubernamentales para la familia real y el partido de la derecha. Esa es la marca España.

Por eso hemos de reaccionar. Hemos de construir el sujeto político amplio, popular y social, profundamente social que nos libere de la oligarquía rentista y cutre que nos domina. Los banqueros que hace más de cien años que nos atracan y los herederos de Franco.

No apostar ahora por frentes sociales para la resistencia y la regeneración. Amplios, convergentes y con un programa que acabe con la reforma laboral, la reforma financiera, la justicia corporativa y conquiste la democracia, la banca pública, defienda y extienda lo público y el sector público, haga una reforma fiscal progresiva y proponga una nueva ley electoral, el derecho a decidir y una nueva Constitución, es un suicidio colectivo. Muchas y muchos, no estamos dispuestos a suicidarnos. Algunos y espero cada vez más incluso propugnamos el tránsito hacía el socialismo en una nueva sociedad más justa, verde y defensora de la madre tierra.

¡¡Pero que más nos tienen que hacer!!

Nos suben la luz y pagamos el recibo: comeremos menos pollo.

Nos bajan y/o congelan la pensión y callamos: solo comeremos verdura hervida y pescado congelado una vez a la semana.

Nos congelan los sueldos por cuarta vez consecutiva: No haremos huelga, porque nos descuentan encima 80 euros y claro…

Nos roban, echan al paro, les quitan las becas a nuestros hijos: pero… es que con la de crisis que hay y el poco dinero público que tienen los gobiernos, pues claro…

Nos imponen el copago sanitario: pero claro, es que es para darle el dinero a los bancos y pagar su deuda con Alemania, y las deudas hay que pagarlas.

Pueblo de borregos, desinformados, triperos ante el televisor, sumisos con mente de esclavos: Esa es la mayor parte del pueblo español. Mucho protestar de boquilla pero luego solo ver la tele-basura y comentar lo guapa que se está poniendo Leticia poco a poco, gracias a nuestra pobreza.

Ya lo dijo Franco, todo atado y bien atado. Nos asesinaron a los y las valientes. Nos metieron en el consumo y la hipoteca y acabaron con la resistencia.

Nos dijeron que la política era mala y en lugar de acabar con los malos políticos traidores y servidores de los amos o crear nuevos sujetos políticos nuestros y con los nuestros, nos quedamos en casa, no votamos o lo peor votamos a nuestros enemigos.

Nos dijeron que la lucha de clases era una antigualla y Marx estaba pasado de moda. Nos robaron las ideas y la fé en un mundo nuevo con reparto, justicia, igualdad y socialismo y ahora somos eso, sus esclavos.

Hay tanto que recuperar, comenzando por los barrios pobres y de los y las desheredadas. Hay tanto que hacer…

Volvamos a recuperar la dignidad, la política, la esperanza en que el mundo, debe cambiar y dejemos de creer en los profesionales de la banca, la academia, la gran empresa, la política y volvamos a ser militantes. Comencemos a ser activistas. A los trabajadores y trabajadoras nunca nadie nos ha regalado nada.

Por ahora nos parecemos más al pueblo que, dominado por frailes y aristócratas, gritaba “viva las caenas” en 1808, que al heroico pueblo de nuestros padres, abuelos y bisabuelos que gritó “Viva La República” o “No pasarán”.

Exijamos que los ricos y los bancos y las grandes empresas paguen impuestos, y que la reforma laboral sea abolida. No a los recortes y sí a la vida. Exijamos la república justa de las y los iguales y echemos a la morralla criminal que nos atraca y nos domina. La lucha de clases es nuestra única fuerza, pero la nuestra frente a ellos y comencemos a organizar una HUELGA GENERAL INDEFINIDA.

“Es un error importante que en IU crean que son la Syriza española”

Entrevista en Radio San Borondón.

IU tiene dos almas en estos momentos, una que es consciente de la necesidad de la unidad y la otra que sigue anclada en el pensamiento del partido clásico, que piensa que por sí solo puede crecer, dijo

ImageAudio de la entrevista

El politólogo y activista social, Carlos Martínez, miembro de Construyendo la Izquierda, reflexionó de este modo sobre la marcha de los procesos de unidad de las izquierdas en el Estado español y recordó a las dirigencias de las diferentes organizaciones políticas que afrontamos una etapa histórica que requiere altura de miras y tener en cuenta a tantos miles de ciudadanos que respaldan la unidad.

Explicó que el pasado 15 de julio se produjo una importante reunión en Madrid en la que se debatió sobre la unidad de la izquierda, un encuentro en el que estuvieron presentes representantes de Izquierda Unida, Construyendo la Izquierda-Alternativa Socialista, Frente Cívico, Izquierda Anticapitalista, Socialismo 21, además de otros movimientos sociales, en lo que supuso la continuidad de la puesta en común realizada en el encuentro Desde Abajo celebrado hace algunas semanas.

Explicó que en este encuentro quedó clara la necesidad de potenciar la lucha antineoliberal, aunque se trata del inicio de un trabajo que como es lógico está aún muy verde. Al respecto, dijo que alguno de sus compañeros que asistieron al encuentro expresaron en la organización la sensación de que IU, que es la fuerza alternativa mejor posicionada, está planteándose un mayor crecimiento propio y llevar en cierto modo el protagonismo de la actual situación socio-política.

Tras mostrar su sorpresa por esta posición irracional que se puede estar planteando en el seno de IU, dijo que si en esa formación tienen claro que están creciendo tanto en intención de voto ciudadano, deben tener claro que eso ocurre porque hay mucha gente, que no forma parte de IU y sí de otras organizaciones sociales y políticas, que han puesto de manifiesto su intención de apoyarles si hay unidad.

Al respecto, recuerda también que cuando se hacen ese tipo de encuestas, las preguntas están muy cerradas y las opciones son mínimas, luego dentro de las opciones que se presentan la que aparece como alternativa es IU, lo que no es óbice para que sea cierto que esa formación experimenta su mejor momento político, tras lo que no se explica que si IU está creciendo en sus expectativas electorales, no lo haga en el mismo sentido en número de militantes, algo que tendrán que preguntarse en el seno de la organización.

Martínez recuerda que en estos momentos hay miles de españoles movilizados en las diferentes mareas y movimientos sociales y sindicales existentes, todo un caldo de cultivo de miles de activistas hartos del actual sistema bipartidista, por eso se deberían cuestionar por qué esos miles de ciudadanos indignados no han entrado en la organización de IU, luego llama a la reflexión, a tener altura de miras y a tener en cuenta a tantos miles de ciudadanos que respaldan la unidad de las izquierdas.

Desde su punto de vista, IU tiene dos almas en estos momentos (lo que no quiere decir que esté dividida), una que es consciente de la necesidad de la unidad, de construir un bloque antineoliberal, y la otra que sigue anclada en el pensamiento del partido clásico, que piensa que por sí solo puede crecer y que ha llegado a pensar que se trata de la Syriza española, lo cual es un error.

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