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De los presupuestos de la miseria a la convergencia por un futuro digno

Lo de los presupuestos ya lo sabíamos. Lo de la intervención de Merkozy sobre el reino de España también. Hay además excelentes artículos sobre el contenido de esta nueva agresión presupuestaria: de Juan Torres, Vicenç Navarro, o Alberto Garzón entre otros. Buenos, didácticos y con los que coincido, por lo que no es este el objetivo de este escrito. Mi propuesta no es explicar lo esperado, sino cómo pienso se puede combatir y enfrentar la situación gravísima que sufrimos.

El PP ha estado con Rajoy a la cabeza ocultando sus presupuestos hasta la celebración de las elecciones andaluzas y asturianas, al objeto de volver a ocultar sus verdaderas intenciones a la ciudadanía. El PP está aplicando de forma aún más descarnada las políticas neoliberales encomendadas por los capitalistas y la Unión Europea que lo hizo el PSOE, lo cual no exime de responsabilidad a su gobierno, sus cúpulas socioliberales, y las bases que callaron. Lo cierto es que Rajoy está actuando con la tradicional saña de la derecha caciquil y rentista española, muy conservadora y autoritaria -hecho este que algunos ingenuos parecían haber olvidado- pero que no solo esta poniendo en serios aprietos a las clases populares, sino que está cercenando poco a poco lo escaso que hay de democracia en este oligárquico reino.

Pero ¿qué respuestas ha obtenido ya la derecha españolista? En primer lugar, en solo tres meses y en dos regiones -Asturias y en la realidad nacional andaluza- el PP ha perdido 500.000 votos largos con respecto a las últimas elecciones celebradas. En segundo lugar, una Huelga General que, a pesar de su previa criminalización y de que en el reino de España el derecho de huelga real no lo disfruta más del 50% de las clases trabajadoras, fue sencillamente un éxito, habida cuenta de sus movilizaciones y de las masivas afluencias a las manifestaciones, muchas de ellas en horario laboral.

Esto abre un escenario de confrontación frente a las políticas neoliberales que hay que impulsar. Todas y todos los miembros activos de las izquierdas sociales, políticas, sindicales, e incluso el centro-izquierda, tenemos adquirida una gran responsabilidad puesto que en mi percepción:

– El pueblo andaluz de izquierdas votó contra las contrarreformas y contra la derecha, utilizara la papeleta que utilizara, de las dos fuerzas que se reclaman al menos progresistas. Votó contra la derecha y además sitúo a IU como su freno, pero el PSOE no se desplomó. El pueblo andaluz dijo no al neoliberalismo, y eso lo deben entender los acomodados socioliberales del PSOE y cargarse las pilas de humildad e ideas transformadoras, pero también la propia IU a la que definitivamente se le ha colocado en el papel central de la política andaluza y, en esa tesitura, las soflamas solo ya no sirven. Si se equivoca en la percepción y la obligación histórica de ambos, sea cual sea la fórmula, el fracaso será rotundo. Ver la situación en clave partidaria sería un error más. Hay muchas organizaciones sociales que se han movilizado al objeto de frenar la galopada de los señoritos, y ahora no solo merecemos “ser consultados” sino decidir y obligar. Además los partidos gozan de muy poca credibilidad social y por tanto necesitan de un refuerzo cívico, pero sobre todo si se predica la participación, la democracia participativa, esta o se ejerce o se manipula.

– En el caso asturiano, con sus matices, pero aún con un panorama más confuso por la irrupción de UPyD, la lectura política es similar, sobre todo en lo que al retroceso efectivo de la derecha se refiere.

– En el plano más socio-político, los sindicatos mayoritarios deben no defraudar e iniciar un diálogo participativo con los movimientos sociales y los nuevos movimientos cívicos. Dado el autoritarismo vigente en este reino, deberán buscar junto con los movimientos sociales fórmulas novedosas de movilización, combinadas con huelgas sectoriales, generales y concentraciones, ocupaciones, huelgas de consumo y denuncias constantes. La contrarreforma laboral sencillamente debe ser abolida, no cabe negociación alguna sobre tamaño atentado dictatorial, que además cercena la libertad sindical. El Gobierno y la CEOE -que están íntimamente ligados- no van a negociar: esto forma parte de la guerra de clases global del capitalismo contra los sectores populares y obreros, así de simple. Si les sobra la democracia ¿cómo no les van a sobrar los sindicatos?.

– Los movimientos sociales, el 15M en especial como revulsivo democratizador que es, también debe buscar el dialogo y el conocimiento mutuo entre ellos y otras fuerzas. Esta huelga general ha dejado claro que nos necesitamos todas y todos y que sin los sindicatos de clase, este reino no se paraliza, pero sin nuestra regeneración e imaginación tampoco se acaba de movilizar. Además, el 15M y los movimientos sociales están cuajados de afiliadas y afiliados sindicales, luego busquemos los puntos de encuentro, que no quiere decir que cada cual sea lo que es y cumpla con su cometido. Pero entendamos todas y todos que aquí se pelea por el pueblo, el reparto, el concepto republicano de justicia, igualdad, democracia y no dominio de los poderosos. En resumen, de reconquista de la soberanía popular.

En conclusión, converjamos. La convergencia de las fuerzas políticas de izquierdas transformadoras, existentes y/o nuevas y emergentes; las fuerzas sindicales, de clase y las cívicas y sociales. Todas debemos converger y hacerlo con sectores demócratas y progresistas antineoliberales. La barrera será la autoexclusión. Los partidos del sistema son la frontera, y aquellas y aquellos que han luchado con honradez y constancia desde el interior de la socialdemocracia, aquellos socialdemocrátas consecuentes y no del sistema, también. Su lugar está aquí, en esta convergencia y no en el apoyo a la contrarreforma financiera o el cumplimento de las normas que impone la troika, con la UE a la cabeza. El enfrentarse de verdad a las políticas de “austeridad”, es decir de recortes para transferir rentas de las clases populares a los ricos, a los capitalistas y a sus bancos.

Vivimos una situación de emergencia histórica. Estas políticas van a hundir la economía productiva tal y como la conocemos. Pero eso es lo que quieren. Quieren esclavizarnos, acogotarnos, vencernos por el miedo. De esta situación solo se sale con propuestas y movilizaciones. Hay alternativas y no solo neokeynesianas, también de democracia económica. Tal vez en la suma de ambas este la solución.

Si no sabemos estar a la altura de las circunstancias y converger, el pueblo, los pueblos del estado, se refugiarán en los autoritarios, en los amos, en los fascistas y estos, ya se sabe, son el último recurso de los poderosos, pero ahí están. Por tanto, se trata de construir un programa democrático de resistencia y alternativas.

Han habido victorias en Andalucía y Asturias. Si es posible, hagamos gobiernos de resistencia antineoliberal. La Huelga General ha demostrado tanto que juntos podemos, como que queda mucha pedagogía por hacer y demasiada gente a la que el sistema ha colonizado. Por tanto, la batalla de la formación e información es imprescindible.

Sepamos que estamos también en el punto de mira de la Europa social y de progreso. Las personas luchadoras, demócratas y antineoliberales, nos hemos ganado el respeto de Europa nuevamente tras el 15M y hemos logrado la admiración. El desprestigio del reino de España ante el mundo lo están propiciando los neoliberales y las derechas, puesto que el mundo no solo son las potencias centrales en crisis. El mundo es mucho más grande que eso -afortunadamente- y en la reciente reunión de los BRICS, los estados emergentes en India -Nueva Dheli- ya han advertido contra las políticas de austeridad y las políticas monetarias de la Unión Europea y de los EE.UU., y han vuelto a dar una vuelta de tuerca frente al FMI y el G7, por lo que veamos también lo que ellos opinan.

Acabo pues con esta reflexión, que en mi no es nueva. No podemos mirar solo a la vieja y conservadora Europa. Fuera del centro mundial de dominación hay vida, por cierto más dinámica. Veamos de tejer nuevas alianzas mundiales igualmente para salir de este pozo.

La austeridad es una estafa

La mal llamada AUSTERIDAD quiere decir robo a los pobres y las clases populares para transferir el dinero que les recortan en servicios, prestaciones, salarios y en empleo -en especial el público- para dirigirlo a los bancos y los poderes financieros -es decir, a los ricos- con la excusa de pagar deuda a la banca.

Las políticas de austeridad son una estafa. Pero gracias a la abrumadora publicidad que la derecha política y económica hace, consigue que muchas y muchos pobres y personas, sobre todo de las cada vez más proletarizadas clases medias, piensen que son necesarias. No olvidemos que el neoliberalismo, que es una ideología política, basa su preponderancia en un gran éxito cultural, de sus principios y de su capacidad de controlar las mentes mediante la imposición de un modelo vital.

Todo es una gran mentira. Lo que provocan estas políticas de austeridad es más pobreza, más crisis y más paro. Las mal llamadas reformas son en realidad contra-reformas. Fueron implementadas e impuestas por la banca internacional, los grandes fondos financieros, la Unión Europea, el FMI y todos los gobiernos europeos junto a otros como los EE.UU sin excepción, a partir de 2009/2010 en que iniciaron una dura escalada conjunta contra los derechos sociales y laborales que acabó hundiendo las economías occidentales, la europea en especial. Lo que demuestra el fracaso de las ideas neoliberales y socioliberales que desde unos años, antes ya del estallido de la crisis financiera se venían imponiendo, si bien tras un anunciado fracaso de una tímida apuesta inicial por el gasto público.

También son una herencia -la austeridad- del triunfo de la revolución conservadora de los años 80 del siglo pasado que propició el desmantelamiento del bienestar y de los derechos sociales y sindicales. Son los recortes igualmente el fracaso de la socialdemocracia que, contagiada por la revolución ultra-liberal, se plegó en la llamada “tercera vía” a las imposiciones del mercado. En el momento en que se empezó a cuestionar el pacto del bienestar se comenzó a derrumbar todo un sistema de valores basado en la imposición progresiva y la protección social.

El triunfo cultural y de valores del conservadurismo derechista estaba pues cantado. La economía casino y la dictadura de los mercados, tal y como ATTAC denuncio hace más de diez años por boca y pluma de Ramonet y de Cassen, estaban cantados y cuando Susan George denunció la traición socioliberal ya era tarde.

A esto hay que sumar que la Unión Europea que se construía no era sino una gran farsa jurídica corrupta e infumable de Tratados que imponían un capitalismo feroz y obligaban a la privatización de lo público, así como a impedir el control democrático de los Bancos Centrales y el libre juego de una poderosa banca privada. Lo peor es que esto contó con los votos favorables de las socialdemocracias europeas e incluso de la CES, obnubilados por el mensaje neoliberal que parecía imparable. De esos polvos, estos lodos.

Cuando ATTAC anunciaba lo que inexorablemente ocurriría, los cargos públicos y asesores de gobiernos pretendidamente progresistas nos miraban condescendientes y con autosuficiencia. Pobres imbéciles, estaban ellos mismos autodestruyendose o bien trabajando ya para los que luego les iban a recompensar enchufándoles, en ENDESA por ejemplo.

Al estallido de la crisis, la respuesta de las izquierdas sociales y sindicales se hizo esperar, pues era difícil conectar con las clases populares y a ello se le unía la profunda división entre los claudicantes y entreguistas y los que estábamos por ser desde el principio activos contra la crisis.

La Huelga General del 29 de Septiembre fue en el Reino de España un primer paso, así como las de Euskadi y Galicia. Estas huelgas demostraron, curiosamente, que todavía queda clase obrera, pues fue esta, los y los obreros de mono o volante, las y los que la hicieron realidad. Pero se pudo observar que los sindicatos mayoritarios no controlan ya: la existencia de un gran sector de precarias y precarios, de contratados basura y de economía negra sin ningún apoyo jurídico-laboral, en régimen de semi-esclavitud, que no tienen derecho de huelga, de facto y sufren una patronal sin escrúpulos, apoyada por los medios, la inacción de los gobiernos y a los que la contra-reforma laboral aún ha dejado más inermes.

Pero todo se frustró. Ante el desierto resistente generalizado, las Mesas de Convergencia en el auditorio Marcelino Camacho lanzan su manifiesto antineoliberal y juntan alrededor de tres mil personas en un acto emotivo, valiente y esclarecedor, antesala del estallido del 15M, que es quien vuelve a lanzar a las personas a la calle en cientos de miles y lo vuelve a hacer tanto en el verano, como en el otoño. El 15M marca fundamentalmente un antes y un después. El problema es que muy pocos aparatos políticos -es decir, ninguno- se ha percatado de la nueva situación de la ciudadanía critica y qué se espera por parte de esta de la política.

Las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción pretendían ser el elemento aglutinador socio-político y antineoliberal, democrático y no partidista, pero si comprometido, lo cual les ha permitido que, a pesar del 15M y su trabajo en el mismo, estén no solo subsistiendo, sino impulsando la unidad y la convergencia social y política de las y los de abajo.

Ahora, tras la gran victoria del PP, la CEOE, la banca y la derecha conservadora europea, así como el hundimiento del socioliberalismo español, la contra-reforma laboral ha sido el aldabonazo que ha hecho volver a estallar la lucha, saliéndose nuevamente las calles y situando a los sindicatos en primera fila, así como volviéndose a conformarse la alianza socio-sindical que propició la huelga del 29S de 2011. Pero advertimos: en esa plataforma falta primero más movimientos y sindicatos y en segundo lugar que sea una plataforma, es decir que convoque y decida. La nueva huelga general, imprescindible ya, necesita de una apoyo ciudadano y global, de unas nuevas fórmulas de trabajo que los sindicatos mayoritarios no controlan o no ven, pero que son imprescindibles si se quieren alcanzar los objetivos de parar el Estado.

Si algo nos faltaba en esta gran estafa global, europea y estatal, la reforma financiera pone la guinda. Es la otra pata de la contra-reforma laboral para que la oligarquía española domine su Reino, bajo la plácida y estúpida sonrisa de los Borbones. El único reflejo que quedaba de una banca pública, al menos no controlado por las tres o cuatro familias bancarias, las Cajas de Ahorros, acaban de ser subsumidas en concentraciones mayores en beneficio de los oligarcas patrios que, de paso, recibirán ingentes ayudas públicas para las que no hay tijeras.

Esta reforma, hecha a la medida de los grandes bancos, acaba con el ahorro popular que es transferido a concentraciones bancarias, siempre privadas.

Pero frente a esto solo cabe lucha, acción, resistencia y ofensiva organizada y en la calle de las clases populares y de la ciudadanía, en defensa de la democracia y el reparto. Es imprescindible llenar aún más las calles el próximo domingo 11 de Marzo. Pero también es imprescindible una Huelga General, en la que cada ciudadana y ciudadano se comporten como un piquete activo frente a tanto robo, estafa y desvergüenza máxime cuando HAY ALTERNATIVAS y dinero de sobra, pero está en los paraísos fiscales y en el robo miserable de los ricos que, defraudando impuestos masivamente, nos penalizan, estrujan y EXPLOTAN.

Nos están aplicando contra-reformas que tienen por objeto acumular riqueza y poder los capitalistas y acabar de facto con la soberanía popular, dejando la democracia representativa en lo que ya es, una mera fachada formal, que sirve para justificar, represión policial y judicial, despidos, empobrecimiento para las de abajo y mayor enriquecimiento para los de arriba. Ese es el mundo que nos quieren construir, esa es su España: la que quieren vender, comprar y disfrutar a su antojo. Vivimos una suerte de nueva dictadura encubierta a la que hay que enfrentarse, y en esa lucha callejera y laboral a la que estamos convocados hace falta tener -como siempre afirmo- valor y valores. Buscar convergencias socio-políticas y que nadie cometa el error de creerse imprescindible. Pero que nadie pretenda sacar partido de sus dejaciones y claudicaciones tratando de ponerse ahora al frente de una manifestación que muchas y muchos llevamos ya más de cuatro años convocando. Humildad, fraternidad, igualdad y lucha contra los poderosos, en favor de la república de las y los iguales, de una Europa muy muy diferente y de otro mundo.

Esta lucha es algo más que contra una reforma, o varias contra-reformas: debe serlo también contra el régimen corrupto e injusto que las permite, que las impone. La dictadura de los mercados es esto, ya está aquí y, por si no había poco, nuevas medidas de austeridad impuestas por el gobierno derechista del PP, con más recortes. Ahora con la excusa del gasto de comunidades y ayuntamientos, en realidad no es sino recortar sanidad y educación publicas, acabar con la dependencia y despedir aún más trabajadoras y trabajadores. Son unos sinverguenzas, son unos mentirosos ¿Hay o no hay motivos para echarse a la calle ya? Nos sobran burócratas miedosos, nos falta coraje ciudadano y dignidad obrera.

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