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La Alter Summit: Impresiones políticas de la necesidad y viabilidad de una lucha conjunta contra la Europa neoliberal y autoritaria

Entre el 13 y el 16 de Diciembre, el Comité de la Alter Summit se ha reunido en Bruselas con el objeto de profundizar en la construcción de una Plataforma de Organizaciones y personas muy conocidas, respetadas y que elaboran doctrina antineoliberal y desmienten las patrañas de los economistas y demás “científicos” sociales vendidos a los bancos y a los capitalistas, y pagados por sus universidades y fundaciones.

La CUMBRE ALTERNATIVA -o Alter Summit- está integrada por sindicatos de varios países europeos, movimientos sociales, organizaciones cívicas por una Europa antineoliberal, lobby por la democracia y la justicia social y nuevos movimientos surgidos en países en lucha como los procedentes de Grecia y Portugal, junto a las redes europeas de ATTAC, CADTM, o Transform, entre otros. Con el concurso y participación igualmente de la CGIL y el Foro Social de Florencia, la CGT francesa, las FGTB y CVC belgas o sindicatos y el Foro Social griego. Por supuesto, ATTAC España como miembro, y ELA y CCOO como observadores.

La Cumbre Alternativa va a proponer una movilización europea contra la cumbre de jefes de estado de la Unión Europea a mediados de marzo, coincidiendo con la que convoca la CES, pues siendo el acuerdo de la AS convocar -se vio bien no dividir fuerzas- si bien la AS, además de estar contra la austeridad, reclama medidas frente a la gran estafa continental de la deuda y exige su auditoría. La Alter Summit desea construir un frente social por otra Europa y contra las políticas neoliberales, que están haciendo pagar a los pueblos las quiebras bancarias privadas y reflotando a su costa un capitalismo depredador y antidemocrático. La carencia de democracia en la Europa de la UE es alarmante y preocupante y frente a esta situación hay que enfrentarse.

La Alter Summit es pues ya una organización social europea que avanza ante la debilidad de las fuerzas políticas antineoliberales y el oportunismo de otras llamadas progresistas, responsables de los Tratados que nos asfixian y empobrecen. Así pues, las organizaciones sociales y sindicales y las redes de científicos sociales críticos y aterrados llamamos a organizarnos y, de aquí al mes de marzo demostrar, mediante acciones a escala continental y en la propia Bruselas, tanto a los Gobiernos como a los eurócratas, que no estamos dispuestos a aceptar sus imposiciones, al tiempo que demostramos que tenemos un programa alternativo de propuestas y de acción.

Es cierto que Grecia, Portugal, el Estado Español e Italia, estamos más avanzados y radicalizados en nuestra lucha, y para ello contamos con la simpatía, solidaridad y apoyo de nuestras organizaciones hermanas europeas. Pero también les hemos advertido de que nosotros somos el laboratorio de lo que a ellos les pasará si no reaccionan con contundencia.

El llamamiento de la Alter Summit es el de enfrentarse a la Troika y denunciarla, pero también el de organizar, no solo la resistencia, sino la ofensiva, pero para ello es imprescindible la unidad de acción al menos de todos y todas las antineoliberales.

Este llamamiento de autoorganización social se hace extensivo en el estado español a la Cumbre Social, los movimientos y asambleas, las redes de economía crítica y a los sindicatos de clase nacionalistas o de las diferentes naciones del reino de España, igualmente de los de carácter estatal.

¿Ahora qué?

Tras las movilizaciones y luchas desde Septiembre hasta el 14 de Noviembre de 2012

Siempre podemos esperar a que otras u otros piensen por nosotros. Siempre habrá personas que creerán que la decisión es solo de ellos. Yo me permitiré la impertinencia de opinar y de proponer. No deseo halagar a nadie, pero creo que debemos hablar y exponer con decisión y fraternidad.

Hemos llegado hasta aquí con la complicidad de muchas y muchos y el empeño colectivo más o menos coordinado. La aparición de nuevos actores como el 15M o la C25S también ha sido no solo importante, yo diría decisiva. Permitidme la contundencia, pero los movimientos sociales sí hemos estado a la altura de las circunstancias.

La convocatoria de Huelga General el pasado 14 de Noviembre por parte de la Cumbre Social, pero también la CES y apoyada por todos los sectores opuestos a los recortes y la austeridad, aunque también al neoliberalismo, así como por parte de los y las que cuestionamos el régimen del 78, hemos facilitado y animado a que varios millones de personas hayan salido a la calle. El malestar es patente. Hay que seguir la lucha que tan solo ha comenzado, pero que ya comienza ha encontrar eco en una sociedad harta, dispuesta -y eso es seguro- a lanzarse a la calle. Esta lucha social tiene dos patas fundamentales: la Cumbre Social y también el legado del 15M y las asambleas barriales y populares que lo continúan. En ambos casos las y los sindicalistas, tanto de los sindicatos mayoritarios como más radicales han jugado su papel importantísimo e imprescindible, pero junto a ellos activistas altermundistas, ecologistas, vecinales, de consumo justo y responsable, feministas y por la acción solidaria, hemos confluido, sin olvidar a sectores del precariado urbano y personas sin trabajo, sin casa, sin futuro. Esa ha sido la salsa imprescindible que está ligando el guiso de la lucha social.

Cierto es que hemos tenido el decidido apoyo de partidos políticos. Unos que siempre han estado en esto y otros de forma oportunista, advenediza y calculada, que han decidido unirse ya tarde. Pero la izquierda social y transformadora ha concurrido siempre, y lo ha hecho, además, con brío. Si bien hay que reivindicarlo alto y claro, los movimientos sociales (Asociaciones socio-políticas, sociales, sindicales, vecinales, plataformas y asambleas de barrios y plazas) no solo hemos estado; no, es que somos los que hemos convocado, acompañado y luchado, junto a tantas personas y actores políticos.

La política es imprescindible. Los partidos y coaliciones necesarios para articular la respuesta socio-institucional y transformadora. Pero la sociedad activa española ya no se organiza solo en base a los grupos políticos -por cierto, tampoco en el pasado, basta recordar la gran influencia histórica de la UGT, la CNT, o las CCOO durante el tardo-franquismo-. Es más, estos -los partidos- sufren un merecido rechazo en muchas ocasiones (la mayoría), si bien injusto en algunas otras.

Pero afortunadamente esta ola social en lucha está dando la cara y además auto-organizándose mejor de lo que cupiera prever.

Es cierto que persisten desconfianzas. Pero los sindicatos -incluidos los mayoritarios, incluso estos con más saña- están sufriendo tan duros y ultraderechistas ataques que hace falta mucha miopía o sectarismo como para no vislumbrar que la extrema derecha, las patronales y los conservadores, desean su aniquilación, puesto que están demostrando ser un elemento catalizador y organizador de la protesta obrera y de sectores de empleados públicos y privados muy importantes. Las clases trabajadoras tienen una articulación sindical, y las críticas a sus burocracias -a veces merecidas- no pueden situarnos junto a las turbias y fascistas tertulias de “Interconomía” y similares, o medios afines al PP y la patronal.

La Cumbre Social, en la que están incluidas más de cien organizaciones -entre las cuales se encuentran ATTAC, Socialismo21 o las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción, junto con CCOO, UGT, USO y la Confederación Intersindical- es el espacio más organizado y fuerte frente a los recortes y las políticas de “austeridad”. Al pago de la deuda bancaria, ilegítima e incluso la publica –mucho menor está- antes que las personas y sus derechos, yo diría más bien a su costa. Esa es la realidad actual. La única oposición seria, contundente y que preocupa es la de las calles y las ocupaciones, las huelgas, los encierros y los boicots.

La mayoría absoluta del PP y los nacionalismos de derechas, junto al desfondamiento del PSOE, fruto de ser el iniciador de los recortes, modificador de la Constitución del 78 junto a la derecha y, por tanto, facilitarle el argumento jurídico a los ultra liberales para que toda la batería de medidas antisociales sean aplicadas. Pero también su craso error de acompañarle en el vergonzoso paripé de las medidas legales, al objeto de “paliar” los inhumanos efectos de los desahucios, lo que añade más rechazo todavía a esta muestra de bipartidismo excluyente y autista. La dirección del PSOE y sus aparatos locales y regionales debilitados tienen numerosas ataduras sistémicas como para resultar creíbles.

A esto hay que añadirles los esfuerzos por apoyar las luchas sociales, de la izquierda plural y las izquierdas nacionalistas –IU, CHA, ICV, Compromis, BNG, AGE,  ERC, etc.- pero con poca fuerza institucional, al menos para entorpecer los avances conservadores en materia de desregulación y privatización. La lucha institucional no dará resultado, pues la derecha y el socioliberalismo son mayoritarios, pero sí puede erosionar a los partidos del turno -y mucho- si es hábil, acompaña a las movilizaciones –sin pretender nada más que eso, acompañar- y se abre a una realidad que exige, para tener éxito, la convergencia socio-política. Pero claro, sin administrar recortes por un lado y movilizar contra el déficit por otro, haciéndolo al mismo tiempo. Donde pueda gobernar la izquierda no debe someterse a la austeridad. En Andalucía, el Gobierno de progreso debe declararse insumiso y enfrentarse frontalmente a los recortes. Ningún recorte sin buscar excusas ni atajos, cueste lo que cueste, buscando la complicidad del pueblo y huyendo de burdas explicaciones reaccionarias como la existencia de supuestos enchufados que, por otra parte, resultan ser trabajadores, no responsables ellos y ellas de su contratación.

Por eso me reafirmo. La Cumbre Social debe ser responsable y consciente de la gravedad de la misión que tiene entre manos y de la ocasión histórica que le ha tocado vivir. La Cumbre Social debe reunirse inmediatamente, evaluar y proponer ya un calendario de nuevas movilizaciones que, propongo, se coordinen con las de la Alter Summit o Cumbre Alternativa europea lanzada en el reciente Foro Social Europeo de Florencia. Las propuestas de Florencia 10+10 creo deben ser estudiadas y sus llamamientos a la convergencia de las luchas entre movimientos sociales, incluidos los de indignación, los sindicatos, asociaciones por la justicia social y personas reconocidas con prestigio intelectual y que están enfrentándose al pensamiento único, las doctrinas neoliberales y haciendo pedagogía frente a las mentiras que los media públicos y privados nos cuentan.

Los Movimientos de resistencia, denuncia, las Plataformas y la Cumbre Social deben buscar su lugar de encuentro y de unidad de acción. La lucha es contra el sistema, pues el sistema ha emprendido una guerra de clases poderosas y ricas contra nosotras y nosotros. El sistema ya ha entrado directamente al genocidio de personas mayores pobres, discapacitadas y paradas y parados de larga duración acortando sus expectativas de vida. El sistema, privatizando la sanidad, acorta nuestras vidas y cercenando la educación, deja a los hijos de las clases trabajadoras sometidos a ser precarios el resto de sus vidas. La lucha es tan dura que requiere unidad, decisión, coherencia y ser participativa e inclusiva.

Pero la Cumbre Social también tiene la obligación de hacer POLÍTICA. La huelga general es política, claro, como lo son las manifestaciones contra la deuda, los recortes y el poder de la banca y financiero. Eso exige hacer política y favorecer un frente amplio antineoliberal, o cuanto menos facilitarlo, contando con las fuerzas y personas que siempre se han opuesto a las “reformas” y a la reforma exprés de la Constitución, puesto que si no nos dotamos de ese instrumento no hay recambio. La solución no está en que nadie alcance 20 o 30 diputadas y diputados mientras las derechas sigan pudiendo gobernar -como en Galicia- ante el hundimiento socioliberal. Tampoco está en aupar a un gobierno tipo “tercera vía”, timorato frente a la troika y que siga aplicando la contención y el déficit. La solución es plantarle cara a la troika y provocarla, exigiendo con contundencia la moratoria de la deuda, previa auditoria que elimine la ilegítima por privada. La solución esta en enfrentarse políticamente a la neoliberal Unión Europea, y eso desde un Estado grande y muy poblado daría miedo, por eso pretenden machacarnos y destrozarnos.

La Cumbre Social se debe coordinar con las clases obreras y populares del sur de Europa, de la Europa marginada y excluida y hacer frente común, pero igualmente conjuntada no solo con la CES, sino con la Alter Summit, estableciendo una solidaridad y movilización entre los pueblos de la vieja y decadente Europa frente a los culpables de la crisis. Culpables que, a pesar de ello, nos siguen gobernado. Gobiernos que siguen los dictados de los que, desde fuera de la democracia, nos gobiernan en nombre del capitalismo, como lo son los poderes financieros, los mercados.

La Cumbre Social, las plataformas reivindicativas y de denuncia social y los movimientos por la construcción y unificación de las izquierdas antineoliberales son, en mi opinión, fundamentales para construir el actor político que necesitamos ya.

Las victimas no pueden esperar. Los invisibles necesitan voz

La situación de las personas asalariadas, cooperativistas, autónomos, pequeños y medianos profesionales, artesanos, pequeños comerciantes y precarias es ya insostenible. Las de las personas paradas, jóvenes sin primer empleo, mujeres maduras solas o divorciadas, jubilados y jubiladas con pensiones antiguas, excluidos e invisibles es ya desesperante.

El fantasma del hambre, la incertidumbre sobre si se podrá hacer frente o no a una hipoteca, la continuidad en el trabajo o la vejez próxima en un mundo sin apoyo solidario social y bienestar tiene nombre y apellidos y está dañando la salud mental y arrebatando la vida poco a poco a millones de personas ya.

Las políticas públicas, iniciadas a partir de 2009 y consagradas por la reforma “exprés” de la Constitución, son simplemente criminales, traidoras y violan los derechos del pueblo trabajador, atacando a las personas en beneficio de los bancos y de los ricos. La extrema derecha gobernante en la actualidad está ya aplicando claramente una guerra de clases contra los y las trabajadoras, paradas, pensionistas y autónomos, contra las clases populares.

En el Reino de España estamos ya millones de invisibles, sin derechos y sin futuro, sintiendo en silencio, miedo, desesperación y al mismo tiempo rabia y deseos de lucha y de cambio social. Al menos de una vida digna. No podemos ser ya más sujetos de estudios, investigaciones o de carne de soflamas. Sabemos lo que hay que hacer, solo es imprescindible hacerlo ¿Qué más podemos perder? Al menos si esto revienta no tendremos que seguir pagando hipotecas aún estando sin empleo.

El Reino de España es el paraíso de la banca. Ni los EEUU tienen una legislación tan favorable a los bancos y contra las personas como este puñetero Estado ¿Por qué esto no lo ha remediado nadie en democracia?

Por eso los invisibles debemos sublevarnos, y las y los que todavía tenéis empleo, si es que tenéis dignidad, reventar de una vez.

Escribo estas líneas lleno de rabia, si, es verdad. ¿Por qué? ¿Cuántos millones estamos destilando indignación, hartura y lo peor descreimiento?

Por eso, desde el silencio de los desempleados, maldigo a los ricos egoístas y criminales, a sus banqueros y a los gobiernos que están o han estado a su servicio. No es la hora de las tibiezas. No se se pueden hacer recortes o despidos y decir que se es de izquierdas, porque es mentir y tomarnos por tontos. Gobernar ahora -si se es de izquierdas- es rebelarse y sobre todo negarse ha aceptar el déficit y la deuda y tener la dignidad de ni engañar, ni engañarse. O irse a la calle y luchar.

Este estado de cosas necesita que nos organicemos ya. La Cumbre Social o la Coordinadora 25S son un paso, pero hace falta más y sobre todo hace falta que la Cumbre Social y sus fuerzas mayoritarias CCOO y UGT de forma especial, sean conscientes de que el Pacto Social, el estado del medio-estar en afortunadas palabras de Gaspar Llamazares ya no volverá. Y no lo hará porque la Unión Europea no lo permite y machaca desde hace años el bienestar, impone la privatización del los servicios públicos e impone el neoliberalismo en nombre del capitalismo de las potencias centrales, de las grandes fortunas y empresas centro-europeas, anglosajonas y también españolas.

Como el estado del bienestar está siendo eliminado y el PSOE ha sido colaborador imprescindible en desmontarlo en España y Europa, digan lo que digan ahora sus profesionales dirigentes, de clase media. Hace falta un proyecto de futuro. Un proyecto de futuro radicalmente democrático e igualitario. Justicia, libertad y reparto.

Ante la crisis y previsible retroceso electoral del PP, la derecha y los poderosos han abierto dos ofensivas, una contra la política y otra por hacer emerger nuevas fuerzas atrapalo-todo y basura. Fuerzas anti-políticas conducidas por viejos y viejas políticas -como es UPyD- o la ya veterana en estos temas CiU catalana. Aunque también con propuestas de reivindicar un capitalismo puro, como forma de solución. Una casta capitalista de profesionales expertos en economía y finanzas que nos conducirán a una arcadia feliz. Ese es el neo-fascismo real moderno. No hace falta democracia, ni política, solo técnicos. Claro, esos técnicos y expertos son los y las que han provocado el casino financiero y la fase actual de la crisis capitalista. El PP, no obstante, sigue siendo poderoso pues embrutece mentes, es demagogo y provoca miedo, reprime, asusta e implementa un estado policial.

Por eso el 14 de Noviembre hay que apoyar y promover con todas nuestras fuerzas y sin miedo una huelga general. Debemos explicar también como pueden secundarla las personas sin empleo o pensionistas y estudiantes: pues transformándose en piquetes de huelga extendiéndola y defendiéndola. No consumiendo, no llamando por teléfono más que para urgencias, o avisar donde hay esquiroles. Llenando calles y plazas y cortando el tráfico en todas las rotondas y cruces.

Pero tras el día 14 de Noviembre ¿Que? Tras el día 14 de Noviembre la política. No la reflexión, la influencia, el pensar. No, la política, el construir la alternativa política. Construir el nuevo e imprescindible actor político del pueblo invisible, harto, golpeado y recortado. Construir ya una fuerza socio-política participativa e inteligente, buscando el referente colectivo y el liderazgo social aceptado, no el auto-propuesto, sino el decidido colectivamente y consensuado.

La acción política requiere inteligencia, decisión y suma. La acción política necesita en estos momentos ser participativa y democrática. El carácter asambleario de muchas tomas de decisiones ha venido para quedarse, al menos en las sensibilidades que podemos definir como de izquierdas o transformadoras. Pero también hacen falta referencias, organizativas, de ideas, programáticas y personales. Si, también personales.

Si no somos capaces y ya de construir el referente político, con las fuerzas sociales y políticas antineoliberales, seremos derrotadas y derrotados. La Cumbre Social debe dar un paso más. Las propuestas políticas fracasadas y sin proyecto, más allá de un colaboracionismo con el capitalismo y como mucho encontrar su lado humano, cuando si algo es inhumano es el propio capitalismo, ya no nos sirven. Ellas solas se han hundido. No es nuestro problema, en todo caso lo es rescatar lo digno que quede en esos lares y seguir el camino por la justicia y el reparto.

Hay que ponerse manos a la obra ya, si no queremos traicionar y vender las luchas sociales que se avecinan. Hay que levantar una bandera política del pueblo altivo, digno y soberano y enfrentarse a los recortes, la dominación del capitalismo y los conservadores extranjeros. La opresión conservadora y la dictadura cada vez menos virtual que sufrimos.

Hay ya diversos llamamientos y propuestas, por eso espero que fuerzas que actúan en la Cumbre Social y en las asambleas y movimientos cívicos a la vez, convoquen y se pongan de acuerdo en día, hora y lugar. Si no, trabajaremos mucho y con dedicación por que así sea.

Las y los invisibles no podemos esperar más. Algunos con sueldos y poltronas tal vez si, pero las personas desahuciadas, paradas, despedidas, con la persiana del negocio familiar echada, no.

Por una huelga general europea contra las políticas neoliberales

 Comunicado de las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción.

Ante las informaciones aparecidas en prensa sobre la última reunión de la Cumbre Social el pasado 1 de Octubre, las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción, tal y como manifestaron sus portavoces en dicha reunión, se muestra a favor de una Huelga General Ciudadana y global, es decir de toda la sociedad afectada por recortes, políticas neoliberales, y la primacía del pago de la mal llamada deuda pública a los bancos privados sobre las personas.

Creemos que una fecha indicada sería, a no más tardar, en el mes de noviembre. En este sentido, nos reiteramos en nuestra propuesta de coincidir con los pueblos griego y portugués siempre que esta sea su voluntad, y si es posible también el pueblo italiano.

Recordamos la necesidad perentoria de denunciar la represión que se está desatando contra los presuntamente implicados en la convocatoria del 25 de Septiembre a “rodear el Congreso”, y que no es sino una punta de lanza de una persecución social generalizada y una reducción constante, por parte del Gobierno derechista, de las libertades democráticas. Recordemos el rosario de multas ya impuestas, así como las detenciones y palizas a huelguistas y manifestantes en diversos puntos y lugares de todo el estado español. Dicha comunicación se debe hacer pública y la Cumbre Social fue en este aspecto tajante, lo que debe ser conocido.

Las Mesas Ciudadanas de Convergencia, no obstante, desean plantear que toda esta situación exige poner encima de la mesa dos temas claves que explican los recortes y el empobrecimiento de las clases populares, como son la construcción exclusivamente neoliberal de la Unión Europea y el problema de la deuda. La conocida como deuda pública en realidad es la excusa para refinanciar a bancos y grandes grupos empresariales, en detrimento de las personas, y con fondos públicos. Hay dinero, pero está en las SICAV, en el fraude fiscal, y en los Paraísos Fiscales.

La Cumbre Social ha adquirido gran responsabilidad en la reacción popular frente a los recortes y la represión sindical y política. La represión sindical incluye no solo la agresión y persecución a piquetes informativos, sino que se encuentra en los propios decretos de la reforma laboral, lo que obliga a responder constantemente a las provocaciones del poder o a los intentos de manipulación de los responsables de esta situación.

Solo pretendemos apoyar, impulsar y proponer, ante tanta y tan constante provocación. Solo pretendemos responder ante tanta agresión continuada y denunciar que la crisis sistémica es una oportunidad para los poderosos.

Promotora Estatal para las Mesas de Convergencia

Propuesta de las MESAS DE CONVERGENCIA

Consideramos que el conflicto y, a través del mismo, el fortalecimiento de los sujetos débiles y de los excluidos, ahora inmensa mayoría, es la única forma de refundar la política, de imponer el cambio y posibilitar el surgimiento de nuevos actores que recuperen la democracia, condenada ahora a una esterilización formal.

La respuesta nacional es importante. Sin embargo, las respuestas nacionales no son suficientes. El contexto: un mercado globalizado, la libertad de circulación de capitales y la liberalización completa de los mercados financieros, y la legislación impositiva emanada de la UE y del área EURO, limitan la eficacia de una respuesta nacional. El conflicto se debe articular en un doble nivel: nacional y europeo.

Somos conscientes de las resistencias que una respuesta europea suscita en el espacio sindical institucional: CES y de la distinta perspectiva que las organizaciones sindicales del centro y norte de Europa tienen en razón a la menor incidencia negativa (aunque existente) que las políticas neoliberales han ocasionado en las clases populares de tales países.

Nuestra propuesta es trabajar para organizar una respuesta general en el sur de Europa, una HUELGA GENERAL, en los países más afectados por la agresión social: Grecia, Portugal, España e Italia, sin descartar a Francia, que se debe plantear en un horizonte temporal cercano. El éxito de una respuesta como la que proponemos, estamos seguros que cambiaría el debate en el movimiento sindical europeo y abriría el camino a una respuesta europea general: la única que permite situar en otros términos la salida de la crisis. Esta reflexión va dirigida, fundamental aunque no exclusivamente, a los sindicatos, que son los que tienen capacidad de convocatoria y organizativa para una iniciativa de este tipo, que deberían iniciar los contactos, entre las organizaciones sindicales de estos países, para posibilitar esta convocatoria.

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