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Construyendo la izquierda desde la recuperación del socialismo

El Socialismo es un concepto amplio y¬†emancipador¬†que no es propiedad de ning√ļn partido en concreto, sino de sus seguidores y seguidoras y de las y los que defienden sus principios de igualdad, democracia tambi√©n econ√≥mica y una nueva sociedad no capitalista y con propiedad p√ļblica y/o colectiva de los medios de producci√≥n y de consumo. Para ello, la lucha de clases contra los poseedores y dominadores es esencial, tanto como defensa de los logros y derechos sociales, como su consecuci√≥n y lograr el reparto de la riqueza.

El Socialismo tiene en Marx uno de sus principales y m√°s l√ļcidos pensadores, pero tambi√©n hay otros muchos que han elaborado, difundido y propuesto. As√≠ como muchas personas socialistas que han dedicado su vida a la lucha social y emancipatoria. Si bien igualmente sufre usurpadores¬†de esta idea en beneficio de la banca, los capitales y las doctrinas liberales. En el Reino de Espa√Īa han abundado y abundan este tipo de piratas pol√≠ticos. Han robado una hermosa palabra, llena de esperanza para regal√°rsela a los poderosos, a los explotadores e incluso a un rey desprestigiado, decr√©pito y heredero de Franco.

El Socialismo tiene en Europa y Latinoamérica una rica tradición y ha logrado éxitos parciales innegables, tanto en su escuela socialdemócrata como socialista, como comunista. Actualmente surge con fuerza el eco-socialismo ante la destrucción del planeta que de forma constante significa el capitalismo, y por tanto no podrá defenderse la madre tierra sin otra forma de sociedad igualitaria, frugal y sustentable, lejos de consumismo criminal.

Por tanto, conscientes de la necesidad de aportar una visi√≥n socialista amplia e integradora y recuperar para las clases trabajadoras y populares, ese socialismo de origen obrero e implicado actualmente y a fondo en la Revoluci√≥n ciudadana que comenzamos a vivir unos y unas cuantas socialistas y personas de izquierdas, que no nos resignamos a ver como se dilapida una tradici√≥n que tanto ha aportado y puede aportar y una visi√≥n de la vida antineoliberal y de reparto y justicia que es la verdadera libertad real y no la¬†puramente formal que liberales y socioliberales propugnan. Organizados en diversas plataformas abiertas y participativas, trabajamos dentro de esta corriente de acci√≥n y pensamiento. Un¬†n√ļcleo de nosotras y nosotros agrupados en Construyendo La Izquierda, estamos trabajando en un pr√≥ximo encuentro europeo de personas reconocidas de la izquierda del continente que han dado pasos decididos tanto de favor de la convergencia de las izquierdas, como de recuperaci√≥n de la dignidad del socialismo.

As√≠ pues, desde Construyendo la Izquierda vamos a trabajar al objeto de ayudar a clarificar y construir la alternativa socialista, para buscar la convergencia, la coalici√≥n, la alianza de las izquierdas. Somos unos m√°s en este intento¬†ilusionante. No somos, mejores, ni peores que nadie, solo somos personas que creemos que la¬†pol√≠tica¬†necesita revitalizarse con nuevas formas de participaci√≥n reflexi√≥n y trabajo, diferentes de de viejos tics y dogmatismos superados y que las personas¬†j√≥venes desprecian. Sabemos adem√°s que sin el concurso de los movimientos sociales y los sindicatos¬†de clase, nada ser√° posible, de forma que tanto auto-organizada como contundentemente, frenemos los recortes genocidas que sufrimos, as√≠ como las privatizaciones gansteriles y con trampa que de forma miserable y ladrona¬†ponen¬†los servicios p√ļblicos al servicio de intereses y negocios privados de los amigos del poder, es decir del poder y esto desde el caso Cisneros hasta G√ľelmes y la verdad de la privatizaci√≥n de la sanidad madrile√Īa, pasando por las privatizaciones bancarias y el expolio de las Cajas de Ahorros, se repite¬†constantemente¬†desde que en los a√Īos noventa del siglo pasado en Consenso de Washington¬†decidi√≥¬†acabar con el estado del bienestar e impedir el estado social a sangre y fuego.

Es por eso que vamos a pedir que personas reconocidas venga, nos apoyen, den aliento y ayuden, pero también nosotras e ellos, intercambiando experiencias y proponiendo formas de acción conjunta.

Cumbre de la UE. Todos tranquilos, los bancos se salvar√°n. Las personas del pueblo tendr√°n… “Reformas”

Rajoy tranquilo. Monti un¬†h√©roe. Holland el gran conseguidor, demostrando en la pr√°ctica a Rubalcaba (PRISA) las grandes ventajas de la uni√≥n nacional con Mariano (PP-CEOE). Mientras Merkel, aparentemente derrotada, advert√≠a: “No hay acuerdo sin letra peque√Īa”. Es decir, en rom√°n paladino, nadie da duros a¬†cuatro pesetas. Ah perd√≥n, ya son euros.

La UE ha mostrado claramente que solo le interesan dos cosas: salvar a los bancos y al euro. La UE no es sino un tinglado mercantil, liberal, monetarista y ortodoxo en la aplicación unica y exclusivamente de medidas neoliberales, al objeto de salvar la crisis financiera desde esas recetas conservadoras.

Nada por la Europa social, nada por las clases populares europeas, nada por defender el estado del bienestar. Nada que rescate a las personas de los sufrimientos que esta crisis esta provocando.

Los bancos del Reino de Espa√Īa -e insisto con la idea- debieran ser p√ļblicos ya. Toda la liquidez, es decir el dinero p√ļblico que se les est√° inyectando desde hace ya varios a√Īos, los convierte de hecho en bancos p√ļblicos. Por tanto, el no nacionalizarlos es una parte m√°s de la gran estafa que se est√° perpetrando delante de nuestras narices.

El sistema aplica sus recetas y las personas no le importamos. Los partidos sist√©micos se muestran contentos, pues su objetivo no es cambiar nada, tan solo salir del paso, salvar a sus protectores y padrinos y como mucho, si llegaran tiempos mejores, dar alguna migaja. La gran traici√≥n contra las clases populares se escribe d√≠a a d√≠a por personas aupadas en el poder por las mismas gentes a las que les priva de su derecho a ser felices, a tener un proyecto vital, a disfrutar de lo que ellas y solo ellas financian, porque los ricos y los bancos no pagan impuestos, y si¬†tienen¬†alg√ļn problema, los rescatamos.

Todo lo enunciado anteriormente es la causa de la aplicaci√≥n del neoliberalismo, es decir la doctrina derechista, liberal, que¬†sit√ļa¬†a los poderosos por encima de los dem√°s. Porque s√≠ hay ideas. S√≠ existen las ideolog√≠as y unas, las derechas, las conservadoras y las socio-liberales y liberales, defienden a los de arriba y otras, las transformadoras, las criticas, las sociales y sindicales, las de izquierdas consecuentes y las socialistas, defienden una nueva sociedad justa, diferente y con medios y servicios p√ļblicos al servicio de la¬†mayor√≠a. En este sentido, la banca ejerce un servicio p√ļblico, luego…

¬ŅQue como distinguimos en la practica, que es hoy la derecha y la izquierda?:

Muy sencillo. Si se está por la nacionalización de la banca o no. Si se está por la auditoria de la deuda estatal y su depuración o no, o simplemente no se habla de esa propuesta. Si se está o no por la defensa de los derechos laborales, sociales, sanitarios y educativos, o en cambio se aprueban medidas de contención del déficit al objeto de garantizar el pago de la deuda a los bancos privados o no. Si se tiene o no la valentía de plantarle cara a la banca y los mercados y exigir el no pago a la deuda, puesto que es decir que no se acepta el chantaje de los poderosos. Estas sencillas propuestas son la frontera entre estar a favor de los de abajo, o trabajar para los de arriba.

Hemos invertido en Europa y en el Reino de Espa√Īa ya tantos billones en salvar de su ruina a los bancos privados y los fondos financieros, y hemos dejado de cobrar ya tantos impuestos a las y los ricos y las grandes empresas transnacionales, que deber√≠amos estar ya en tr√°nsito hac√≠a el socialismo.

A los sindicatos les pido que comiencen ya a tener claro que deben hacer política. No hay ya defensa posible del estado del bienestar, pues se lo han cargado. No. Solo es posible luchar por una nueva situación de reparto, democracia y justicia. Hay que volver a luchar ya por recuperar lo básico y volver a lograr la libertad sindical real, y no la puramente formal que nos han impuesto.

A ATTAC y otros movimientos sociales, les insto a llamar a la movilización, pues el sistema y su doctrina neoliberal no admiten más que privatizaciones, fraude fiscal y destrucción del territorio y el medio ambiente. No necesitamos ya más estudios, necesitamos activistas y acción, no disquisiciones. Ya lo sabemos todo y hay alternativas. Ahora lo que toca es ir a los barrios, a los y las paradas sin esperanza y dársela, ofrecérsela, pues ya no tienen nada que perder y mucho que ganar.

A la izquierda transformadora,¬†republicana y ecol√≥gica, que se una. Se funde. Se coaligue y converja. Que no pierda su dignidad de a√Īos de lucha y sacrificio. Que no sea dogm√°tica y se entere de que el √ļnico adversario ahora es el adversario neoliberal y la derecha reaccionaria.¬†Que las personas adviertan, se¬†enteren¬†de qu√© propuestas claras y concretas se hacen para¬†mejorar¬†su vida y acabar con la doctrina del miedo imperante.

Stop al Pacto de Estabilidad

Advierto: en estos momentos se está fraguando el pacto de estabilidad. Este pacto, que es una continuación de la reforma exprés de la Constitución, está siendo negociado por los partidos sistémicos, con el PP a la cabeza al tener el gobierno, pero la dirección del PSOE, CiU y Cia. están en el asunto.

Nuevamente el déficit se pone por encima de las personas, y este pacto supone una agresión más contra las clases populares y los derechos sociales.

Ayer volvimos a salir a la calle a exigir la reposición del estado del bienestar, que ya ha sido dinamitado. No tiene sentido esta lucha si tan solo es defensiva. Hay que pasar a la ofensiva. En el nuevo panorama que se abre y que el Pacto de Estabilidad PSOE-PP-CiU-PNV pueden firmar, impulsado por el Gobierno Rajoy y la UE, puede ser otra vuelta de tuerca en este disparate pro-capitalismo financiero que sufrimos.

Hace falta articular una nueva convergencia politica, que articule las clases populares y lo más progresista de las clases medias y con propuestas antineoliberales y en alianza con los sindicatos, que defienda e impulse un nuevo paradigma político-social y acabe con la dictadura del déficit y la deuda.

Tras el 29 de Marzo ¬ŅQue?

Habría que ser conscientes no sólo de las dificultades que conlleva organizar y montar una huelga general con todo en contra, sino también de otros factores que podemos comentar a continuación.

Primero el ataque de los medios de comunicación, todos ellos en manos de grandes empresas, bancos y del gobierno, por lo que el mensaje que la población de forma mayoritaria percibe es negativo -excepto en la red- y está además contando con dos factores negativos, como son la presencia muy activa de medios virtuales de extrema derecha y liberales en la misma, y además hay que tener en cuenta la tremenda brecha digital existente, que hace que millones de personas no puedan acceder a nuestra contra-información.

En segundo lugar, la ausencia de la izquierda en muchos barrios populares, as√≠ como de estructuras organizadas de¬†car√°cter¬†social, organizativo popular o sindical. La izquierda digamos “consciente” est√° alejada de la gente excepto en algunos casos y encima ha abandonado la pedagog√≠a popular. Ya no hay estructuras fijas de educaci√≥n popular, excepto en casos muy concretos y no generalizados.

En tercer lugar, el miedo. El miedo al amo. El miedo al despido, con una reforma laboral ya en marcha y por tanto perfectamente aplicable el d√≠a 29 y sobre todo el 30. El miedo a los de arriba y el miedo al futuro de mentes colonizadas por la televisi√≥n basura y el fascismo cotidiano de los poderosos, de los ricos, de las autoritarias derechas del estado espa√Īol.

En cuarto lugar, nuestra propia divisi√≥n. Nuestro ajustes de cuentas internos. Las divisiones sindicales. El derecho de algunos visionarios o mes√≠as a decir que es correctamente de izquierdas o no. Los¬†guardianes¬†de la ortodoxia. Tambi√©n las y los pactistas a¬†cualquier precio. Los bur√≥cratas. Sindicalistas que ya han¬†perdido¬†la capacidad de¬†jugarse¬†el tipo en un piquete o que sencillamente, a fuerza de negociarlo todo, han perdido la capacidad de saber organizar una huelga general en condiciones duras y adversas. Los desconfiados de todo. Las y los nuevos bur√≥cratas de la no burocracia. Las man√≠as de buscar la diferencia de forma infantil y¬†rid√≠cula, cuando enfrente tenemos a un enemigo com√ļn, cruel y estafador, gansteril y fascista que no nos distingue y para el que todas y todos somos sus enemigos de clase.

Aqu√≠ y ahora, el bloque cr√≠tico somos todos. Todas y todos estamos contra la contra-reforma laboral, contra la fiscalidad injusta y¬†favorable¬†a ricos y bancos que justifica recortes sociales para los de abajo, al objeto de enrriquecerse a√ļn m√°s los de arriba y consolidar su poder.

Tras el 29 el éxito será que salga bien la huelga. Nos fortalezca, una, nos conozcamos mejor y seamos capaces de organizarnos mejor. También que logremos que nadie juegue a nuestra costa ni con nuestro sacrificio. Esta huelga es de todas y todos los hartos y estafados, las indignadas, paradas, despedidas y explotados.

El capitalismo financiarizado que nos domina ha roto el pacto social. Est√° dispuesto a¬†liquidar¬†el estado del bienestar. Esa es su agenda real. Los capitalistas -que¬†esos¬†s√≠ son el enemigo real- y los que detentan el poder, no van a ceder. A ellos les sobra ya el estado tal y como lo conocemos. As√≠ pues en fase de derribo el estado del bienestar sobran miles de funcionarios y funcionarias que trabajan en servicios de tipo social y de atenci√≥n ciudadana. Recordad: el estado liberal solo necesita¬†polic√≠as, soldados, jueces y recaudadores, amen de alg√ļn ujier o fedatario.

Así pues, tras el 29 lo que hay que analizar es a que nos enfrentamos y dejarnos de espejismos. Olvidarnos de lo que fue. Construir lo que será.

Por tanto, entiendo que necesitamos una amplia convergencia socio-política que se enfrente a esta situación de emergencia y logre impulsar una revolución ciudadana, como la que ahora en Francia propone Melenchón, el socialista de izquierdas, candidato de la izquierda francesa en el Front de Gauche.

Una revolución ciudadana que rescate la soberanía popular y que logre impulsar la justicia y el reparto. El reparto y una vida digna para todas y todos.

Olvidémonos del Pacto Social de la postguerra y de los 60/80 del siglo pasado, eso ya ha finiquitado y es la burguesía, el nuevo y criminal poder financiero, la derecha los que no lo quieren; los que conscientemente, en una clara y desigual lucha de clases, nos han impuesto ya esta situación para la que han contado con cómplices, si, demasiados. Pero no es la hora de las vendettas, es la hora de saber donde está cada cual, y eso el día 30 de Marzo estará más claro.

Del post-altermundismo a la desmundialización. Acertado analisis de Bernard Cassen

En esta entrada cuelgo un articulo de mi admirado amigo Bernard Cassen. Hace unos a√Īos que tengo muchas coincidencias ideol√≥gicas con Bernard, fundador de ATTAC y del Foro Social Mundial. Recomiendo leer y reflexionar este profundo articulo, pues sus aportaciones son un avance te√≥rico. De hecho, si hay hoy dos estructuras y movimientos socio-politicos que est√°n defendiendo en el Reino de Espa√Īa las ideas aqu√≠ expuestas,¬†estos son SOCIALISMO21 y las Mesas Ciudadanas de Convergencia.

El postaltermundismo es ya una realidad y el FSM de Belem, fue su inicio y el de Dakar, su confirmaci√≥n. Ha acabado la √©poca de los cantos de sirena generalistas y de buen rollo y estamos de lleno en el fango de la lucha contra la mundializaci√≥n neoliberal y sus terribles consecuencias de injusticia, empobrecimiento y desmoche de lo que queda en Espa√Īa y en Europa de Estado del Bienestar.

Cassen lo que propone es marcarnos un territorio de lucha abarcable, y luego atacar al implacable enemigo que por espacio geográfico y estatal nos corresponde. Construyendo las alianzas internacionales en la lucha, no en los papeles, sino en la acción, y además buscando no solo la resistencia, también el éxito.

Cassen reivindica la pol√≠tica, la politica en su m√°s noble sentido de la expresi√≥n, como parte integrante de la lucha de los pueblos y por¬†los pueblos. Nosotras y nosotros somos los protagonistas, pero en esta lucha caben alianzas con y entre los antineoliberales, anticapitalistas, democr√°tas radicales y rep√ļblicanos y rep√ļblicanas sociales y socialistas, as√≠ como con sindicalistas de clase, dispuestos a combatir y no a pactar lo infumable.¬†Le√°moslo.

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Ha llegado la hora de la ‚Äúdesmundializaci√≥n‚ÄĚ

Bernard Cassen ‚Äď Presidente de Honor de ATTAC Francia.

Frente a un nuevo fen√≥meno, las palabras se apresuran a nombrarlo hasta que alguna de ellas termina por imponerse. Es lo que sucedi√≥ en franc√©s con el t√©rmino ‚Äúaltermundismo‚ÄĚ. Entr√≥ en el campo pol√≠tico entre el 2001 y el 2002. Nombrando a la nebulosa mundial de organizaciones y de redes que poco a poco se fueron reconociendo en el eslogan de los Foros Sociales Mundiales ‚ÄúOtro mundo es posible‚ÄĚ adoptado por la organizaci√≥n Attac (creada en junio de 1998) surgida de un art√≠culo de Ignacio Ramonet en Le Monde diplomatique de mayo de 1998. Se halla √≠ntimamente vinculada a momentos de alta visibilidad medi√°tica como fueron los Foros, desde el realizado en Porto Alegre en 2001 y las grandes manifestaciones contra la OMC, el FMI, el Banco Mundial, etc. desde Seattle en diciembre de 1999.

El ‚ÄúAltermundialismo‚ÄĚ sucedi√≥ al ‚Äúantimundialismo‚ÄĚ, concretando el paso desde una posici√≥n de simple rechazo a la mundializaci√≥n liberal a la proposici√≥n de pol√≠ticas alternativas. Una manera de contradecir el famoso TINA (There is no alternative) de Margaret Thatcher.

En enero de 2008, la revista Utopie critique y M√©moire des Luttes propusieron el concepto de ‚Äúpost-altermundismo‚ÄĚ(2) destinado a designar a las posibles articulaciones entre movimientos sociales, partidos y gobiernos progresistas en pos de objetivos precisos, como la lucha contra el cambio clim√°tico. La cumbre de Cochabamba, convocada por el presidente boliviano Evo Morales en 2010, constituye un buen ejemplo. El post-mundialismo no se opone al altermundismo: es solo una de sus posibles derivaciones.

Un concepto nuevo y que molesta

Y he aqu√≠ que acaba de hacer irrupci√≥n en el l√©xico pol√≠tico franc√©s un nuevo concepto aunque alineado sin embargo al anterior: el de ‚Äúdesmundializaci√≥n‚ÄĚ. Se ha desarrollado en por lo menos tres libros recientes: el de Georges Corm, ‚ÄúLe nouveau gouvernement du monde‚ÄĚ (La d√©couverte 2010), ‚Äú La d√©mondialisation‚ÄĚ (Seuil 2011) de Jacques Sapir y el de Armand de Montebourg ‚ÄúVotez pour la d√©mondialisation‚ÄĚ con prefacio de Emmanuel Todd (Flammarion 2011). Estos dos √ļltimos autores remontan el concepto al filipino Walden Bello, figura se√Īera de los Foros sociales mundiales en su libro titulado ‚ÄúD√©mondialisation: Ideas for a New World Economy‚ÄĚ editado en 2002. Tambi√©n hab√≠a sido propuesto ya por el autor de estas l√≠neas en un art√≠culo publicado en noviembre de 1996 publicado en ‚ÄúMani√®re de voir‚ÄĚ, publicaci√≥n bimestral de Le Monde diplomatique. En esa √©poca todav√≠a no hab√≠a aterrizado en el debate p√ļblico(3). Las palabras tambi√©n deben esperar a que les llegue su hora‚Ķ y parece que la de desmundializaci√≥n ha llegado.

Por si quedaran dudas, solo es preciso ver las virulentas reacciones que este concepto a suscitado en sectores esperados ( los liberales superobedientes) pero tambi√©n en otros en los que no se esperaba (algunos altermundistas de Attac). La raz√≥n en ambos casos es la misma: en la medida en que Arnaud Montebourg la convierte en voz de orden de la campa√Īa de las ‚Äúprimarias‚ÄĚ del Partido Socialista en relaci√≥n con la designaci√≥n de su candidato para el El√≠seo, el tema de la desmundializaci√≥n queda confinado a los debates de la izquierda cr√≠tica para instalarse en el panorama electoral y adquirir una legitimidad y una ‚Äúrespetabilidad‚ÄĚ pol√≠tica que supera el c√≠rculo de los convencidos.

Uno podr√≠a preguntarse si no es esa la raz√≥n por la cual, en una publicaci√≥n del 6 de junio de 2011 del sitio de Mediapart titulada ‚ÄúDesmundializaci√≥n y altermundismo son dos proyectos antag√≥nicos‚ÄĚ, nueve miembros del Consejo Cient√≠fico de Attac ‚Äď es decir las principales figuras de la direcci√≥n de la asociaci√≥n han cre√≠do poder afirmar en tono pol√©mico y sentencioso que la ‚Äúdesmundializaci√≥n‚ÄĚ es ‚Äúun concepto superficial y simplista‚ÄĚ Sin dudar, de paso, en poner en escena el torpe -y escandaloso‚Äď artificio de una pretendida convergencia con las tesis del Frente Nacional.

Sin nombrarlos ni citarlos se apoyan, travisti√©ndolos, en las tesis de Jacques Sapir, Arnaud Montebourg y Emmanuel Todd. Lo que les vali√≥ la r√©plica de un nuevo interlocutor Fr√©deric Lordon: uno en el blog de Le Monde diplomatique ‚ÄúQui√©n tiene miedo a la desmundializaci√≥n‚ÄĚ(4); el otro en el n√ļmero de agosto de 2011 del semanario ‚ÄúLa d√©mondialisation et ses ennemis‚ÄĚ

Detrás de una palabra, una orientación estratégica

Contrariamente a lo que afirman los dirigentes de Attac, altermundialismo y desmundializaci√≥n no son conceptos antag√≥nicos, sino que pertenecen a la misma familia. En el primer caso se trata de un haz de reivindicaciones y de diferentes propuestas (debido a la heterogeneidad de los protagonistas) y cuyo principal denominador com√ļn, como si puede reconstituir desde afuera es el imperativo del acceso universal a los derechos(5).

La desmundialización es una orientación estratégica que tiende tanto mediante acciones políticas (elecciones, instituciones y gobiernos) como ciudadanas (luchas de los movimientos sociales especialmente) a recuperar concretamente la esfera económica y financiera que las instancias políticas les ha entregado deliberadamente y que son la causa de la actual crisis sistémica del capitalismo. Sin esa orientación prácticamente ninguna de las propuestas altermundistas tiene posibilidades de lograr éxito.

El objetivo de la desmundialización puede formularse muy simplemente, pero de otro modo sería difícil de alcanzar: tender a que el entorno de la toma de decisiones democráticas coincida lo más posible con la capacidad de regular los flujos económicos y financieros. Lo que plantea el tema de la instancia del espacio nacional.

Lo nacional: una palanca y no un ‚Äúrepliegue‚ÄĚ

Aunque sea necesario establecer objetivos convergentes para las movilizaciones sociales a escala regional (europea en el caso de los europeos) y mundial, ese escenario por ahora solo es nacional. Es necesario disponer de todas las potencialidades aprovechando las fallas y las debilidades del adversario. Y eso sin dejarse impresionar por las denuncias de ‚Äúunilateralismo‚ÄĚ trivial de una parte de la extrema izquierda y del movimiento altermundialista y que remite todo cambio en Francia a las calendas europeas o mundiales, es decir a un futuro que se sabe que no llegar√°. Despu√©s de todo el 29 de mayo de 2005, los ciudadanos franceses no esperaron para votar ‚Äúno‚ÄĚ a que lo hicieran los dem√°s.

Todas las experiencias de rupturas concretadas en estos √ļltimos a√Īos han demostrado que no es en los niveles mundiales o regionales, sino a nivel nacional, como ha sido posible alcanzar algunos cambios y a√ļn lograr algunas victorias. Ya sea por el accionar de los gobiernos apoyados por los movimientos sociales (como en Am√©rica latina) o por la presi√≥n sobre los Estados de los movimientos populares capaces de movilizar a los pueblos (como en el mundo √°rabe).

Los tres motores de la mundializaci√≥n liberal, promovidos igualmente por los tratados europeos como estatuto de ‚Äúlibertades fundamentales‚ÄĚ son la libertad de circulaci√≥n de capitales, la libre inversi√≥n y el libre comercio de bienes y de mercanc√≠as. Y esto no solamente en la UE sino tambi√©n entre la UE y el resto del mundo. Esos son los tres motores que es necesario atrapar y someter al control democr√°tico.

El neoliberalismo ha definido el territorio de sus intervenciones: todo el planeta, sin fronteras de ning√ļn tipo. Lo importante es saber si para combatirlo debemos ubicarnos en el mismo terreno o si es necesario elegir otros y en lugar de una guerra de trincheras a nivel mundial, desarrollar una guerra en movimiento, como una guerrilla en los primeros escalones. Todo depende de la relaci√≥n de fuerzas.

Precisamente para ganar ventaja se crearon las organizaciones multilaterales como el Banco Mundial, el FMI, la OMC, la OCDE, as√≠ como las dem√°s instituciones Europeas y sin olvidar al G-7, G-8 o G-20. Saben que no tienen estrictamente nada que temer de una eventual confrontaci√≥n con sus adversarios en ese nivel. Pueden hasta darse el lujo de ‚Äúdialogar‚ÄĚ p√ļblicamente con ellos como lo hicieron algunos de sus miembros en oportunidad de la teleconferencia debate ‚ÄúPorto alegre contra Davos‚ÄĚ que se organizara en el primer Foro social mundial de 2001 y en la que particip√≥ personalmente el megaespeculador George Soros.

En cambio los ‚Äúhabitu√©s‚ÄĚ de Davos no se arriesgar√≠an a algo similar a nivel ‚Äúregional‚ÄĚ por ejemplo, europeo, ¬Ņser√≠a imaginable un di√°logo televisado entre Carlos Ghosn y el comit√© de la empresa europea Renault? Y menos a√ļn a nivel nacional, es decir all√≠ donde la capacidad militante puede ser realmente movilizada(6). Las fuerzas del capital comprendieron perfectamente que una compulsa social en un Foro mundial perder√≠a r√°pidamente su fuerza a medida que se fuera alejando de su ‚Äúepicentro‚ÄĚ para haber desaparecido pr√°cticamente al llegar al nivel nacional.

La experiencia nos ense√Īa inversamente que las luchas sociales y pol√≠ticas en un determinado pa√≠s pueden producir contagio en otros y as√≠ regionalizarse e internacionalizarse. Es lo que han demotrado las sublevaciones √°rabes, partiendo de la situaci√≥n tunecina y las manifestaciones en masa contra las desigualdades en Israel directamente inspiradas en los indignados de la Puerta del Sol -y la rueda se cierra- r√©plica de las ocupaciones de las plazas p√ļblicas en T√ļnez y el Cairo‚Ķ

Lo ‚Äúnacional‚ÄĚ no es de ning√ļn modo un sustituto de lo ‚Äúinternacional‚ÄĚ o de lo ‚Äúeuropeo‚ÄĚ. Lejos de constituir un ‚Äúrepliegue‚ÄĚ es por el contrario una condici√≥n previa de una estrategia del d√©bil contra el fuerte. No se comprende que tales evidencias avaladas por los hechos, escapen a la comprensi√≥n de los ‚Äúanti-desmundializacion‚ÄĚ que plantea la izquierda cr√≠tica, especialmente en una parte del altermundialismo-

La desmundializaci√≥n no es un concepto r√≠gido, sino din√°mico, y se puede traducir en una serie de medidas pol√≠ticas pr√°cticas, tales como, entre otras, las propuestas de los autores anteriormente citados(7) y que no se limitan a la necesidad de un proteccionismo europeo. Su ‚Äúcombustible‚ÄĚ es la exigencia democr√°tica de recuperar la soberan√≠a popular en el espacio en que pueda ejercerse realmente para regular los flujos econ√≥micos y financieros.

En teor√≠a son posibles dos soluciones extremas: o bien ‚Äúrenacionalizar‚ÄĚ los flujos para que respondan a una voluntad pol√≠tica nacional expresada a trav√©s del sufragio universal ‚Äďcuando existe‚Äď o ampliar a todo el planeta el espacio p√ļblico democr√°tico con objeto de realizar un control efectivo sobre los ya mundializados. Se ve que ninguna de estas dos posiciones es √≠ntegramente sustentable. Por un lado, existen efectivamente una cantidad de dominios ‚Äďno solo el de la lucha contra el cambio clim√°tico‚Äď que por naturaleza exceden los l√≠mites fronterizos y por el otro un gobierno mundial con todas las competencias de un ejecutivo nacional del presente que no resulta previsible en un tiempo hist√≥rico demasiado pr√≥ximo. Se trata por lo tanto de jugar dentro del marco de las soluciones extremas e intermedias.

Las soluciones intermedias pueden adoptar dos formas. Se puede construir lo internacional a partir de los Estados constituidos, es decir ir poniendo gradualmente en com√ļn fragmentos de soberan√≠as nacionales que formen parte de temas libremente delegados y decididos, limitados, controlados, y revocables en condiciones previamente acordadas.

El otro t√©rmino alternativo, consiste en hacer evolucionar a los cuadros estatales para incluir mayores conjuntos de soberan√≠a popular. Es necesario no confundir esta idea con la de los agrupamientos regionales basados en el libre comercio y la ‚Äúcompetencia libre y no falseada‚ÄĚ. Lo que hace la diferencia es la existencia o no de mecanismos de regulaci√≥n pol√≠tica con bases democr√°ticas que hagan contrapeso al mercado.

La Unión europea (UE), que teóricamente habría podido entrar en esta categoría, al contrario es un agente activo de de la mundialización neoliberal, una verdadera máquina de liberalizar. Por lo tanto un terreno muy extenso para una contraofensiva desmundializadora.

Una ‚ÄúGrenelle‚ÄĚ(8) de la UE para hacer saltar el cerrojo europeo

En la medida en que las decisiones europeas sobresalen y enmarcan todas las dem√°s y que el 57% de los textos que nos gobiernan no son m√°s que actos legislativos decididos por instancias de la Uni√≥n, la cuesti√≥n europea se sit√ļa en primera l√≠nea en todo proceso de desmundializaci√≥n.
En la perspectiva de las próximas elecciones presidenciales y legislativas francesas, el ciudadano debe saber que márgenes de acción se darán tal o cual partido para poner en marcha un verdadero programa de transformación social, incompatible por lo tanto con el tratado de Lisboa.

En el caso de que las instituciones europeas establezcan un cerrojo, ¬Ņestar√°n o no dispuestas a tomar decisiones unilaterales de ruptura(9) o por lo menos a amenazar con tomarlas en plazos pr√≥ximos y previamente anunciados con el objeto de obligar a una negociaci√≥n? La reacci√≥n que habr√≠a de esperar de la Comisi√≥n y de la Corte de Justicia y de la mayor parte de los dirigentes europeos podr√≠a ser r√°pidamente contrarrestada y a√ļn ir m√°s all√° mediante la vinculaci√≥n de numerosos movimientos sociales de otros pa√≠ses que presionar√≠an a la vez sobre sus gobiernos.

Lo que convierte a la UE en agente activo de la mundializaci√≥n liberal deber√≠a ponerse sobre el tapete: libertad de circulaci√≥n de capitales; libre comercio; pertenencia a la zona euro, planes de ‚Äúrescate‚ÄĚ; poderes de la Comisi√≥n y de la Corte de Justicia de Luxemburgo; estatuto del Banco Central europeo; dumping social, fiscal y ecol√≥gico: primac√≠a de la competencia, etc. Para tratar de concretar una especie de ‚ÄúGrenelle‚ÄĚ (versi√≥n 1968) a nivel europeo.

Se objetará no sin razón que eso haría entrar a la UE en una zona de turbulencias sin precedentes y que los resultados no estarían garantizados de antemano. Lo que por el contrario puede garantizarse con anticipación es que si la trayectoria de la construcción europea no da un giro de 180 grados la austeridad será perpetua, así como la explosión de las desigualdades y de la precariedad, el desguace del tejido social, el empuje de la extrema derecha y la xenofobia.

Los liberales no son sensibles a este tema, ya han hecho su elecci√≥n y su √ļnica obsesi√≥n es el temor a mayores turbulencias sociales. Por pusilanimidad, por confusi√≥n mental entre naci√≥n y nacionalismo y por europe√≠smo beato, la mayor parte de la izquierda socialdem√≥crata y una parte de la izquierda cr√≠tica parecen partidarias de hacer lo mismo, pero por defecto. Est√°n liberando de este modo un amplio espacio para las fuerzas que rechazan verse atrapadas en la trampa de una alternancia posible.

(Este texto fue redactado sobre la base de intervenciones, art√≠culos y obras anteriores. En especial mi conclusi√≥n enMani√®re de voir n¬ļ 32, noviembre de 1866); una comunicaci√≥n al coloquio M‚ÄôPEP ‚Äú Qu√© hacer con la Uni√≥n europea‚ÄĚ de junio de 2011 y un art√≠culo publicado en Politis del 7 de julio 2011)

NOTAS
[1] http://www.remue-meninges-a-gauche.fr/index.html
[2] http://www.medelu.org/spip.php?article7
[3] http://www.medelu.org/spip.php?article688&var_recherche=démondialisation
[4] http://blog.mondediplo.net/2011-06-13-Qui-a-peur-de-la-demondialisation
[5] Leer sobre este tema un obra muy documentada de Gustave Massiah, Une stratégie altermondialiste, La Découverte, Paris, 2011.
[6] Parad√≥jicamente, el altermundismo se fortalece defendiendo este planteamiento. Existe una presencia ‚Äúsupranacional‚ÄĚ muy importante, en parte gracias a los medios. Su presencia en Europa (al margen de la red Attac Europa), es marginal como lo atestigua la declinaci√≥n de los Foros sociales europeos y el hecho de que los movimientos de los indignados se desarrollan al margen de √©l. Y no hablemos del nivel nacional: sobre el total franc√©s, en enero de 2008, a lo sumo entre 3.000 y 4.000 personas participaron en la Jornada mundial de movilizaci√≥n y de acci√≥n convocada por el Consejo Internacional del FSM. El a√Īo anterior Jos√© Bov√©, figura emblem√°tica del movimiento alter, hab√≠a logrado el 1,32% de los votos en la elecci√≥n presidencial‚Ķ
[7] En lo inmediato y esperando una futura s√≠ntesis cr√≠tica de las diferentes propuestas remitimos al lector a los textos de esos autores como tambi√©n al libro de Jeann-Luc melenchon ‚ÄúQu‚Äôils s‚Äôen aillent tous‚ÄĚ. El candidato del Frente de Izquierda en las elecciones presidenciales no emplea la palabra ‚Äúdesmundializaci√≥n‚ÄĚ pero ciertamente sus propuestas se inscriben en esta misma l√≥gica.
[8] Grenelle (N. de T.) Los acuerdos de Grenelle se negociaron en plena crisis de mayo de 1968 entre el gobierno de Pompidou, los sindicatos y las organizaciones patronales. Sin embargo nunca se firmaron y se referían esencialmente a un aumento del 35% en los salarios mínimos interprofesionales y la creación de sindicatos de empresa.
(9) Invocando particularmente el ‚Äúcompromiso de Luxemburgo‚ÄĚ de enero de 1966 impuesto por el General De Gaulle a sus socios de los Seis de esa √©poca llamado tambi√©n la pol√≠tica de la ‚Äúsilla vac√≠a‚ÄĚ, recordamos los dominios comunitarios regidos por el procedimiento de mayor√≠a calificada (tal el caso del mercado interno, liberalizaciones de todo tipo en consecuencia) como regla de unanimidad. Lo que significa el derecho a veto.

Artículo traducido por Susana Merino para Rebelión