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No es deuda, es un negocio

Hace tiempo que diversos economistas, teóricos, pensadoras y personas que pretendemos informar, formar y movilizar, estamos advirtiendo sobre la deuda llamada pública, es decir la deuda de los estados, así como sus negativas consecuencias para los pueblos. La asociación CADTM lleva unos años haciendo una magnífica labor en este sentido. La deuda atenazó durante decenios a África y sigue haciéndolo, también a América Latina, mediante la aplicación de planes del FMI y del Banco Mundial. Ahora lo que significa la ruina del pueblo y el negocio de los bancos y los especuladores financieros se traslada a Europa, tras haber sido arrojados a patadas los “expertos” del FMI y neoliberales de muchas de las repúblicas de Latinoamérica a las que quisieron acabar de esquilmar.

Los fondos de “ayuda” del FMI y los tristemente famosos rescates no se establecen sino para pagar los préstamos que bancos y fondos de inversión realizan a gobiernos, empresas privadas y bancos de los países endeudados, garantizándose de esa forma el que cobrarán con intereses sus deudas, muchas veces leoninas.

El rescate para poder pagar la deuda griega es para garantizar el cobro de bancos franceses y alemanes del dinero alegremente prestado a los gobiernos de la derecha que llevaron al país a la quiebra. En el caso español, están incluidos todos los pufos de la burbuja inmobiliaria.

¿Pero quién paga las deudas? Los pueblos y ¿cómo las pagan? Pues con planes de ajuste y ahorro y mediante privatizaciones. Esto no es nuevo, y Stiglitz, que lo conocía de primera mano, lo denunció ya hace varios años. También Eric Toussaint tiene magnifica literatura al respecto.

El problema nuestro es qué propuesta sensata hacemos con respecto a la deuda del Reino de España. La Conferencia de Bruselas del 31 de mayo pasado, convocada por Attac Francia, Attac Alemania, CADTM, Transform y Solidaires, con apoyo de GUE, la izquierda del Parlamento Europeo, exige la auditoría previa, así como quitas y moratorias. Igualmente se denuncia el fabuloso negocio que la deuda produce a los prestamistas, pues gracias a las agencias de calificación -que colaboran con ellos, pues son privadas y por tanto están en el negocio-, entre otros factores, provocan sustanciosas subidas de los intereses y encarecen hasta la usura el valor de los bonos de deuda que salen a subasta.

Los gobiernos sin excepción en Europa -excepto Islandia, que además no está en la UE- garantizan los pagos y devoluciones ahorrando en servicios públicos y vendiendo el sector público, con lo que el negocio es redondo: en primer lugar los bancos garantizan sus beneficios y compran bienes y servicios públicos para hacer negocio con ellos y enriquecerse ampliando su base de negocio.

¿Cuál es pues el resultado final? Que se incrementa aún más la bestial transferencia de rentas de las clases populares a las poderosas y capitalistas. Hablando en román paladino, los trabajadores y trabajadoras, las personas paradas y pensionistas, las pequeñas empresas, garantizan el negocio de la gran banca y las grandes fortunas a base de ver reducidos sus salarios, sus pensiones y empobrecerse cada vez más, lo cual a su vez es una rueda endiablada, pues impide la salida de la crisis, pero sin embargo las y los ricos y los fondos de inversión cada vez obtienen más y más beneficios.

¿Qué entiendo debiéramos proponer ante este desaguisado? Pues que el gobierno, tanto español, como griego, que los gobiernos de Europa, hagan como hicieron algunos gobiernos latinoamericanos y se nieguen a pagar la deuda. QUE NO PAGUEN LA DEUDA.

¿Qué ocurrirá si no pagan? Pues muy sencillo, que los bancos deberán volver a negociar, introducir quitas y moratorias y mientras tanto se puede auditar, por instrumentos públicos e independientes, el monto real de la deuda pública. Pero esto debe ir acompañado de dos medidas urgentes, que ni debemos ni podemos olvidar, y son el establecimiento de las ITF, es decir impuestos sobre los movimientos de capital, y la supresión real de los Paraísos Fiscales. En esos lugares hay mucho, mucho dinero, y no hace falta que sigan robándole de la pensión a nuestros abuelos y abuelas, basta con suprimir los paraísos fiscales.

Es necesario emprender una acción política seria y decidida, una acción sindical de clase y comprometida con los intereses de las clases trabajadoras y paradas, y una constante movilización ciudadana. Por eso, el 23 de Julio, día en que llegan las marchas a Madrid, debiéramos ir todas y todos allí a recibirlos y exigir al gobierno que no pague la deuda, que se niegue y ya veremos qué pasa. Por que ni podemos estar peor, ni en mucho tiempo vamos a estar mejor. Hay que exigirles que dejen de escuchar solo a los mercados y comiencen a escuchar a la gente, al pueblo trabajador.

Las políticas neoliberales son la crisis y el desastre, es imprescindible construir ya una amplia red antineoliberal, y si no están dispuestos a hacer caso y gobernar con justicia, cosa que dudo profundamente, ¡¡que se vayan todos!!.

El FMI trata de imponerse. De nuevo y con más fuerza ¡Internacionalismo!

Los planes de ajuste son una antigua ocupación del Fondo Monetario Internacional. Africanos y africanas, los pueblos de Latinoamérica y muchos de Asia, saben de las recetas del Fondo, que ahora se trasladan a Europa.

Para alguien, como yo, que pertenece a ATTAC desde hace años, está claro que la lucha frente a la globalización neoliberal, solo puede tener éxito si es global, de la misma forma que la actual guerra de clases impuesta por los poderosos, que si creen en ella, es internacional y el FMI, unos de sus principales instrumentos.

El éxito de las manifestaciones, asambleas y movilizaciones del Movimiento 15 M, puede ensimismarnos en la lucha solo en el estado español y hacernos olvidar que nuestros problemas y amenazas son globales. Cierto es que hoy en el Reino de España, las luchas locales, tienen todo su sentido y son imprescindibles; que si el barrio no se organiza, no podemos cambiar el mundo, pero no olvidemos, de lo local a lo global. Lo que en España se está imponiendo, no es más que un plan “tipo” FMI, y en el día de ayer -21 de Junio-, este organismo se encargaba de recordarlo trágicamente exigiendo aún más “reformas”, es decir más retrocesos en el bienestar y en lo público.

El FMI está atenazando a Grecia y la vigila ya, digamos, personalmente. Al estado español, por ahora, solo le advierte y le indica claramente:

1. Hay que modificar aún más la negociación colectiva, destrozándola y cuarteándola en pactos personales y/o empresa a empresa (aunque esto, y se lo advierto nuevamente a los sindicatos, ya es una realidad en las pequeñas empresas y en las cadenas de los nuevos servicios y las grandes superficies).

2. Se debe abaratar y facilitar todavía más el despido.

3. Los servicios y prestaciones públicas no pueden incrementarse, al contrario, se deben disminuir, y los recortes aplicarse al objeto de asegurar el pago de la deuda. Es decir, la deuda de Bancos y a los bancos privados es objetivo imprescindible del FMI, a costa nuevamente de las personas. Por supuesto, deuda de forma indiscriminada y sin auditar, claro.

4. Hay que privatizar los servicios y lo poco público que quede. Hay que adelgazar la administración Pública, traducido, despedir funcionarias, no crear nuevas plazas y disminuir los sueldos de los que trabajan en el sector público.

La Patronal española, curiosamente,- por boca de la CEOE- ayer exigía lo mismo. Luego los mercados se suman y para cuadrar todo el gran dictador patrio Botín, el Sábado pasado en su famosa Junta de accionistas del Banco Santander no solo reclamaba lo mismo, sino remachaba con fuerza, su exigencia de una “reforma del sector financiero” que por supuesto no consiste en imponer impuestos a la banca, crear un sistema financiero público o implementar las ITF; no, consiste en profundizar y adelantar aún más si cabe la privatización de nuestras Cajas de Ahorros y su salida a bolsa, para hacerse con ellas. Ahora adquiere pleno sentido la consigna de los indignados e indignadas “No es una crisis, es una estafa”. Como puede comprobarse, todo coincide como no podía ser de otra forma, con el FMI y sus exigencias.

Algunos “logros” del FMI

El FMI arruinó a la gente sencilla de Latinoamérica en los años setenta, ochenta y noventa del siglo pasado. Arruinó a la Argentina con esas recetas.

Pero también tuvo su respuesta y el inicio de un nuevo proceso, que desde el “Caracazo” en Venezuela, pasando por Lula y el enérgico MST (Movimiento de los trabajadores rurales Sin Tierra de Brasil), las insurrecciones del agua en Bolivia, Evo, Correa, los piqueteros argentinos, el triunfo del Frente Amplio en Uruguay, acabando en Ollanta Humala, entre otros acontecimientos, son el fruto más o menos bordado de resistencias populares y el inicio de algo todavía incipiente y encaminado a tomar opciones no neoliberales de la gestión política y profundización democrática. Procesos estos que recomiendo no mirar con ojos eurocéntricos o a la luz de lo que al respecto mal informa, si no miente, toda la prensa corporativa española.

Hay sin embargo un factor cuya influencia ha sido decisiva en el triunfo de estos comienzos y sin el que estos no se hubieran iniciado de igual manera, el Foro Social Mundial cuyas primeras ediciones fueron en Brasil. Esto me lleva a otra conclusión, no hagamos inventos, el FSM está creado, sirve y coordina o mejor pone en común luchas y experiencias, contempla la acción política con otros ojos y no es partidista, ni partidario, es social.

Pero el FMI no solo ha provocado con sus planes, como el que ahora impone ya en Europa, las revueltas americanas. Las revueltas tunecinas, egipcias y marroquíes tienen mucho que ver con revueltas sociales y frente a dictadores que, de forma brutal, imponían e imponen políticas neoliberales auspiciadas por Occidente, el FMI y el Banco Mundial del que son deudores siendo estados además con una deuda asfixiante. Un ejemplo, la lucha tunecina una vez derrocado Ben Alí se centra ahora en la deuda, en combatir la forma de hacerle frente a la deuda.

Igualmente los africanos tanto del norte, como del centro- sur, pusieron mucho entusiasmo en el Foro Social Mundial de Dakar que coincidió con numerosas insurrecciones populares africanas, nos solo en el Magreb, también en varios países del África negra, muy desconocidas y olvidadas en Europa. El FSM fue cemento renovado de la solidaridad y acción de los pueblos de África.

Ahora Europa

El nuevo campo de la batalla global del FMI -o lo que éste representa y además su principal valedor- es Europa. Europa es la zona del mundo con una mayor implantación del credo neoliberal a niveles continentales.

En Europa subsisten, ciertamente amenazados pero subsisten, los restos del estado del bienestar y de derechos sindicales y sociales. Junto a eso hay una democracia representativa cada vez de peor calidad, pues la Unión Europea ha hurtado gran parte de la efectividad real de la soberanía popular, no por qué la idea de Europa sea mala, sino lo es esta Europa ¿Unida?, gobernada sin un Parlamento soberano.

Es Europa un mal ejemplo para reivindicaciones sociales en otros continentes. La mano de obra es cara para los poderosos, y siendo muy cualificada, es un bocado apetecible para acumular aún más ganancias si se logran disminuir los gastos de “mantenimiento de esta maquinaria y sus piezas”, y en eso están. El FMI, que es una institución más y como otra cualquiera, no es sino el instrumento, del que circunstancialmente se está dotando el sistema, el mercado, para conseguirlo.

Las principales herramientas, el Pacto del Euro, los planes de gobernanza europea y la deuda. La deuda es el nuevo gran negocio, y devolverla, la gran excusa del desmoche del bienestar.

Pero el mundo ha cambiado y mucho. Ni Europa, ni los EE.UU son ya lo que fueron, ni su fuerza económica e incluso militar la que fue, propaganda de las más inmunda aparte.

Sé que esto ahora es complejo de explicar, solo lo enuncio, pero la irrupción de los emergentes, los BRICS y los empantanamientos bélicos en Irak y Afganistán, la aventura neo-colonial en Libia y la tozudez anexionista y etnicista de Israel, están provocando muchas dificultades a las potencias centrales, que pobres ilusos, aún creen ser o nos hacen creer, que son la “comunidad internacional”. La emergencia de la potencia Turca, será el nuevo quebradero de cabeza, junto con el tablero de ajedrez egipcio, del occidente neo-imperialista.

Solo enuncio. Así pues mi tesis es que tenemos ya un instrumento de lucha global antineoliberal y por la justicia de los pueblos, que es el Foro Social Mundial, para enfrentarnos a la destrucción del planeta, la guerra y las guerras y denunciar el patriarcado, el hambre y la pobreza.

Creo que falta le hace a la izquierda, a la izquierda social y transformadora mundial, una quinta internacional participativa e inclusiva, formada no solo por partidos políticos, sino por movimientos cívicos y sociales de carácter progresista, socialista,- tengo que añadir no “socioliberal”- y revolucionario, en el más alto y noble sentido de la palabra, que por cierto y afortunadamente ha dejado de dar miedo en el estado español.

El FMI, que nos quiere dar y fuerte en el estado español, e imponer medidas que no lograrán sino más precariedad, pobreza y ruina, es una institución internacional, luego dotémonos de instrumentos internacionales y utilicemos los existentes, pues tienen experiencia acumulada, textos, propuestas, alternativas y discursos, pero también realidades en las y de las que aprender. Por eso demonizan tanto y se gastan tanto dinero en desprestigiar estos foros, que cada vez son más imprescindibles.

Lo primero será coordinar las plataformas europeas. Hay dos ya en marcha, las Universidades de Attac en Friburgo y la del CADTM y en Octubre la Conferencia de Londres de la Coalición de Resistencia contra la austeridad y por la auditoría de la deuda, el 1 de Octubre.

Solo profundizar y seguir en las luchas nos hará alumbrar algo la situación y defender la democracia, la soberanía popular real y efectiva.

El fraude de la deuda “pública”

Cuando Correa llegó al poder tras vencer las elecciones en Ecuador, se encontró con el regalo de una deuda acumulada inmensa que le reclamó el FMI por cuenta del mismo y de la banca privada anglosajona. Correa y su ministro de Economía Pedro Páez- al que tengo la suerte de conocer y reclamar una cierta amistad-, no se arrugaron y exigieron una auditoria de la deuda. El resultado fue que Ecuador era el acreedor, no el deudor. El pequeño gran país latinoamericano no se arredró y comprobó que parte de esa deuda era privada, otra parte estaba hinchada y parte compensada; es decir, una estafa.

El FMI ahogó a Argentina igualmente con la deuda y también esta, si bien pagó una parte de la misma, lo hizo a su manera, impuso sus condiciones y plazos, auditando igualmente.

Ahora es Europa el blanco del negocio de la deuda, en especial el sur de Europa, aunque no únicamente. Se nos hace creer que nuestros estados están terriblemente endeudados y que se debe primero devolver aún a costa de la educación, salud y pensiones públicas, pues lo prioritario es rebajar la deuda. Se están haciendo grandes campañas de intoxicación en los medios haciendo creer que si no se rebaja la deuda -a base de apretarse el cinturón las clases populares, evidentemente- no se saldrá de la crisis económica.

Los estados europeos en general, y España en particular, están efectivamente muy endeudados, pero ¿cuánta de esta deuda es privada y cuánta pública?. ¿Cuál es la cantidad de la deuda que corresponde a los bancos y a los grandes constructores y promotores inmobiliarios privados?. También podemos preguntarnos: ¿Cuánta sería la cantidad de dinero no recaudado por el estado y las comunidades autónomas debido a irresponsables e injustas rebajas de impuestos a las clases pudientes y bancos?

Lástima que en Europa por ahora no tengamos ministros de Economía como Pedro Páez, miembro también del Consejo Científico de ATTAC España y del Foro de las Alternativas y del FSM.

Los estados europeos han hecho caja según recetas neoliberales, es decir a base del IVA e IRPF de los trabajadores por cuenta ajena y propia, de la privatización del sector público y de la externalización de servicios.

La enajenación de lo público y malvender empresas y bancos públicos, amén de las rebajas de impuestos -tal y como magníficamente han investigado y difundido economistas críticos como Vicenç Navarro y Juan Torres, entre otras y otros-, han posibilitado la aparición de estados profundamente anoréxicos y debilitados pero que, sin embargo como en el caso español, deben sostener una salud pública hasta ahora eficiente y de calidad. Esto ha conducido inexorablemente al endeudamiento, y la solución que ahora se plantea no es instituir los ITF o impuestos sobre transacciones especulativas, impuestos a grandes fortunas -suicidamente eliminados-, o la supresión de los paraísos fiscales y la persecución de la delincuencia financiera. Más al contrario, las soluciones se buscan en medidas como el copago o la reducción de servicios.

No soy economista, además hay buenos y muy didácticos economistas que entienden de esto más que yo. Mi propuesta por tanto es política, por lo que apoyo que es imprescindible una auditoria de la deuda pública, europea y del estado español.

Uno de los temas abordados en la reciente Conferencia Social Europea -organizada por Transform Europa y ATTAC Francia, entre otras muchas organizaciones sociales y sindicales en la Sede del Parlamento Europeo- fue el de la deuda y su negativo impacto sobre los pueblos de Europa, al ser la excusa más utilizada para favorecer las llamadas políticas de austeridad que están liquidando el estado del bienestar de nuestro continente. El presidente de CADTM, Eric Toussaint, fue ponente de este tema en el que llevan trabajando muchos años en África y América Latina, y que ahora se traslada a Europa.

El FMI lleva años imponiendo la misma política económica profundamente neoliberal, calcada de unos a otros países y que ahora se nos está imponiendo en Europa.

Las organizaciones sociales europeas, como la red ATTAC Europa, Transform, diversos sindicatos, foros sociales y en España, Socialismo21, ATTAC y las Mesas Ciudadanas de Convergencia, han firmado un documento en el que la lucha contra el fraude de la deuda pública y la exigencia de una auditoria sobre ella, por organismos públicos e independientes, es ahora también, junto a la lucha contra el Pacto por el Euro-plus, la prioridad en las luchas sociales a nivel europeo.

El 1 de Octubre nos reuniremos en Londres y sería muy interesante la presencia en dicha conferencia -auspiciada por la activa y bien organizada Coalition of Resistance británica- de las diversas plataformas de resistencia social de estado español (la red ATTAC, DRY, las Mesas de Convergencia, Plataforma de afectados por la Hipoteca, Ecologistas y Verdes, sindicatos y ONGs de carácter solidario y progresista), debemos coincidir y tratar de articular resistencias y convocar una Huelga General Europea de carácter socio-político.

Por ahora la única respuesta está en la movilización y la creación de conciencia ciudadana y de denuncia del gran fraude y la gran mentira con la que están atenazando y dominando a la ciudadanía. La solución, insisto, es negarse a pagar, auditar previamente, e imponer un sistema fiscal justo y redistributivo. Los gobernantes europeos debieran aprender de algunos latinoamericanos, y ojalá Elena Salgado supiera la mitad que Pedro Paez y le fuera la mitad de leal a su pueblo de lo que él le fue.

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