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“Las víctimas del terrorismo etarra se han convertido en un lobby político de presión”

En Radio San Borondón hablando de diversos temas de actualidad.

Dijo que la AVT es una asociación manipulada y fácilmente manipulable por la extrema derecha, incluida el ala más radical y reaccionaria que del PP, es decir, su sector neofalangista

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SB-Noticias.- Así se posicionó en La Trapera de Radio San Borondón el politólogo Carlos Martínez, miembro de ATTAC y de Construyendo la Izquierda, a la hora de hacer una valoración sobre la manifestación convocada por las víctimas del terrorismo este fin de semana en Madrid contra la sentencia del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos que acaba con la doctrina Parot en España.

El politólogo dijo que siendo realistas, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) es una asociación manipulada y fácilmente manipulable por la extrema derecha, incluida el ala más radical y reaccionaria que está dentro del PP, es decir, el sector neofalangista o neofranquista que se ha hecho fuerte dentro del partido que hoy gobierna en el país. Opinó que la AVT desde hace mucho tiempo viene siendo utilizada políticamente por esos sectores reaccionarios, porque si bien es cierto que en la asociación convergen familiares y víctimas del terrorismo, no es menos cierto que han sabido colarse algunos torturadores y personajes de extrema derecha que añoran la dictadura, lo cual no deja de ser paradógico.“Intentan pasar por demócratas a personajes que siempre han defendido la dictadura” señaló, al tiempo que llamó la atención sobre el hecho de que también se hagan pasar por víctimas personas que más bien fueron verdugos durante el régimen, dicho lo cual entiende que lo que se debe denunciar es el doble rasero de que no estén ahí las víctimas del terrorismo franquista.

“¿Dónde están las víctimas del terrorismo franquista? ¿Dónde están las víctimas del terrorismo falangista? ¿A cuántos requetés, miembros de pelotones de ejecución, se les ha aplicado la doctrina Parot? ¿O cuantos brigadistas torturadores han sido juzgados? ¿Qué ha pasado con los crímenes del franquismo? ¿Qué ha pasado con los cientos de miles de personas que yacen todavía en cunetas, sobre las que no se ha hecho ninguna justicia y que son víctimas del terrorismo del régimen de Franco?” cuestionó el activista social, para criticar el cinismo que ha rodeado a esta convocatoria.

“Ya está bien, porque a las familias de las víctimas de Franco ni nadie les dio un piso por ser hijos de un rojo fusilado, ni nadie les puso un psicólogo, ni nadie les resarció con ningún tipo de beneficio como sí tienen las víctimas del terrorismo ligado a ETA”, afirmó Martínez.

El problema que encuentra es que las víctimas del terrorismo etarra se han convertido en un lobby político de presión, lo cual es inaceptable, porque ellos no son quienes para condicionar el proceso de paz, ni para poner las reglas del nuevo proceso político, dijo para concluir que la AVT al final se está convirtiendo en un reducto de la extrema derecha española.

Un pueblo que olvida se queda sin presente

(Reflexiones en un hermoso pinar que alberga miles de fusilados por el fascismo. Es decir por los abuelos de los poderosos que ahora nos recortan y vigilan).

Cuando la extrema derecha franquista y la derecha monárquica impusieron a la izquierda “institucionalizable” -PCE, PSOE, PSP y nacionalistas entonces de centro- el olvido y el perdón en la Transición, convirtiendo la primera amnistía del rey en una suerte de ley de punto final, sabían ellos -las derechas monárquicas herederas del franquismo- muy bien lo que hacían.

Por un lado, se dejaban sin juicio a cientos de criminales de guerra, torturadores, delatores interesados y crueles, policías sanguinarios y fascistas con las manos manchadas de sangre. Pero también se amnistiaba de facto altos funcionarios, empresarios y militares corruptos, que no solo y en este caso con toda justicia a presos y presas políticas. De esa forma, personas que habían cobrado “comisiones”, recibido prebendas y dádivas generosas a costa de la igualdad de oportunidades, o bien utilizado mano de obra esclava formada por miles y miles de prisioneros de guerra y políticos. Todas esas personas todavía y en muchos casos gozaban en 1978 de buena salud, lucidez, edad carcelaria, saneadas empresas, bancos y riquezas. Pero es que además se dejaba de informar a un pueblo atemorizado, sociológicamente franquista –que no fascista- o indiferente. También con la cabeza lavada por la iglesia católica reaccionaria que, en su gran mayoría, colaboró con la dictadura.

Si bien el pueblo de izquierdas, castigado, ofendido y humillado trató de levantar cabeza, se le dijo que había que olvidar y perdonar a los que nunca olvidan ni perdonan –los poderosos, los ultra-conservadores, los ricos monárquicos conservadores. Tan solo algunas personas, algunos grupos trataron de reivindicar no la memoria, sino incluso nuestro propio presente.

A cambio de una democracia vigilada por los poderes fácticos, una ley electoral con pucherazo incluido, y una Constitución con luces sociales pero sombras jurídicas y políticas. Una monarquía heredada de la dictadura garantizaba la continuación del súbdito, en lugar de alumbrar al ciudadano y la ciudadana.

Cierto que el pueblo de izquierdas, los sindicatos libres recién legalizados a base de miles de huelgas, despidos, represalias y luchas, lograron avances sociales y sobre todo cotas de bienestar y de derechos sociales muy importantes -incluso brillantes- arrancándoselas a una derecha en retirada o que deseaba hacerse perdonar, o bien se veía obligada a pactar. Por cierto, ahora se nos arrebatan todas esas conquistas logradas a partir de finales de los sesenta del siglo pasado, en medio de quejas, sí, pero también de una pasividad pasmosa ante tanto atraco y crueldad. Pasividad tan solo rota por unos cientos de miles de activistas, vistos con simpatía por millones de televidentes que los valoran en las encuestas, pero no se les unen en la calle o en las huelgas.

La Transición con sus miedos, sus olvidos y sus negaciones, acabó destilando una izquierda domesticada que pronto, en el caso paradigmático del PSOE, pasó al centro-izquierda para descubrir la modernidad y todo lo más mantener unas cotas de progresismo social y moral, reorganizar el estado e implementar medidas de protección social, pero jamás la transformación, justicia igualitaria y reparto. La misma oligarquía económica enriquecida durante el franquismo controla hoy en día, verano del 2013, los bancos, el ladrillo, el turismo y todo lo que enriquezca. Una jerarquía católica, cada vez más reaccionaria y exigente, jamás está satisfecha con su poder y sus negocios, y sigue controlando la educación de la pequeña burguesía e incluso de capas populares gracias a las subvenciones de gobiernos que se creen progresistas. Esos “progresistas” que olvidaron, ahora subvencionan curas y monjas, defienden a los banqueros y hablan de la libertad de mercado y competitividad, como señal de nivelación social. Nada es por casualidad.

El pasado 14 de Agosto, unos amigos visitamos los lugares de la represión granadina. Miles de víctimas del fascismo, procedentes en su mayoría de poblaciones próximas –Atarfe, Albolote, Maracena, Granada, Fuentevaqueros, Santa Fé, Alfacar, etc.- con algunos cientos de miles de habitantes menos que en la actualidad. Cuando se hablan de más de 10.000 ejecutados pensamos en los parámetros de población actuales y no en los de la época. Si hacemos ese sencillo calculo, nos encontramos con que la población granadina fue diezmada o incluso más que diezmada en el verano de 1936, teniendo en cuenta que más de la mitad de la provincia permanecía en esos momentos en manos del Gobierno legal de la República, y que por tanto esos miles de fusilados, lo eran tan solo, hasta 1939, de la comarca de la Vega de Granada.

En Viznar, lugar de miles de ejecuciones y enterramientos en las cunetas y en fosas comunes por parte de los señoritos falangistas, el frente republicano y las fuerzas leales y antifascistas estaban en el Peñón de la Mata -a unos diez kilómetros en línea recta- o en la Alpujarra a no más de cincuenta. Pero pone más los pelos de punta visitar el lugar de Fuente Grande en Alfacar, a un kilómetro de distancia y también lugar de ejecuciones sumarias criminales y de enterramientos y en en lugar donde, entre otros, fue asesinado Federico García Lorca, solo hay poesías inocuas aunque muy hermosas o muy lejanas alegorías, y ni una reivindicación o denuncia de la causa o del porqué fue el poeta ejecutado. Ni una denuncia de sus criminales ni una mención al régimen legal de la República. El Parque García Lorca no hace justicia a los asesinados. Solo banderas republicanas o discursos y actos ocasionales, promovidos por personas o colectivos muy determinados, han exigido memoria y reparación. Es un monumento a la cobarde y olvidadiza Transición. Ahora que el PP es su gestor -pues es propiedad de la Diputación- puede celebrar hipócritamente el 18 de Agosto, aniversario del asesinato del poeta, sin ningún símbolo que hiera la sensibilidad de los nietos políticos de los que asesinaron al autor del Romancero Gitano.

Pero en el barranco de Víznar, en un cartel reciente se recuerda a los que ofertaron sus vidas. Allí ni dios ofertó su vida. Allí fueron fusilados en contra de su voluntad miles de sindicalistas ugetistas y cenetistas, socialistas, personas de izquierdas, obreros del campo, republicanas y republicanos, así como autoridades democráticamente electas por el pueblo. Fueron conducidos en camiones y camionetas en la madrugada, por ser fieles a la legalidad republicana, la causa de la clase obrera y no por su iniciativa precisamente. Asesinados con frialdad y enterrados por aterrados y obligados habitantes del lugar. Ruego se cambie el texto del cartel.

Ese es el olvido. Incluso el recordar con miedo. El no decir la verdad. El no querer molestar a quienes nos volverían a hacer lo mismo si pudieran.

Por eso la memoria hay recuperarla. Se perdieron unos años preciosos. Por eso ahora un pueblo desmemoriado, con la dignidad hurtada y los valores ocultados por sus claudicantes oligarquías políticas, camina sin referencias, sin ancestros, sin ejemplos. Y encima los nietos de los criminales predican que todos y todas eran iguales, fabricando su historia y negando la crueldad sin límites de la dictadura franquista. Franco fue más asesino que Mussolini. Si todos somos iguales y todos somos lo mismo, que gobiernen los ricos, los conservadores, los corruptos, pues ellos conocen los mecanismos del poder y saben lo que hacer.

Ahora se nos fusila robándonos la sanidad, rebajándonos y congelándonos las pensiones, obligando al copago -o mejor repago- de los medicamentos, o enviándonos criminalizados a las colas del paro. Ahora el nuevo exilio son los miles de jóvenes titulados y formados expulsados del Reino de España por el inútil y rentista capitalismo español.

Por eso me ilusionó recordar que muy cerca de los campos y barrancos de la vergüenza, jóvenes granadinos o llegados desde Alcoy, Cartagena o Valencia, conformaban un frente estable en la sierra de Huétor, en Sierra Nevada o finalmente en Calahonda, y resistían enarbolando la bandera republicana durante casi tres años.

Les enseñe a mis amigos mi mayor tesoro, las cartas del joven teniente del Batallón Otumba Valero Martínez Blay, recién licenciado en derecho, enviadas desde Guadix o desde el Cortijo de Iznalloz en el término de Deifontes, en el frente granadino. Unos meses después, Valero desaparecía en combate en la dura batalla de Brunete, en su batallón -el Otumba- del ejército regular republicano encuadrado en la XIII Brigada Internacional, de la que formaban parte dos batallones de soldaditos españoles, el citado y el Juan Marco.

Por eso, como afortunadamente no me robaron la memoria, resisto, igual que tantas y tantos activistas jóvenes que la están recuperando, y por tanto rebelándose frente a tanta injusticia pero también miedo y olvido. Además la memoria nos brinda principios, referentes y héroes.

El peligroso resurgir de la caridad

Estamos en la celebración cristiana del solsticio de invierno o Navidad, ahora para católicos y protestantes, y dentro de quince días les tocará el turno a los ortodoxos griegos y rusos. Pero no es esto, ni el perder una línea en comentar el discurso del monarca impuesto por el dictador Franco a los pueblos del estado español, lo que me mueve a escribir hoy, 25 de Diciembre de 2012.

Estamos viviendo, ante los recortes de servicios públicos y el empobrecimiento de la mayor parte de las clases populares, los indices masivos de paro y los desahucios o el incremento de personas que sufren hambre, el nacimiento de la receta de la derecha y los medios de comunicación a sus órdenes que son TODOS sin excepción: la Caridad.

Ante la congelación de las pensiones, los millones de personas sin prestaciones, la ausencia de las pagas extras de navidad y la pobreza extensa castigada por los copagos sanitarios y las privatizaciones, una nueva formula de los ultra-liberales y neoliberales que nos dominan, es activar la caridad mediante donaciones de juguetes, comida no perecedera, comedores “sociales”, colectas e imágenes de parados y jubiladas celebrando algún premio de la lotería.

La perversión criminal del sistema genocida que sufrimos tiene ya un remedio a sus recortes y abusos, la caridad. Los mandatarios del PP -pero no sólo- organizan colectas como la de la Diputación de Granada, presidida por un neo-falangista que se dedica a despedir a trabajadoras y trabajadores de servicios sociales, al tiempo que organiza en su institución una recolecta de juguetes para niños pobres. Tal vez el año que viene volvamos a ver la campaña de los años cincuenta y sesenta de “siente un pobre en su mesa”, perfectamente denunciada en una de las mejores películas de cine español: “Placido”.

Volvemos a la España fría, gris y triste de los años sesenta, incluido el autoritarismo y la hipocresía de la burguesía y las clases medias altas. Volvemos a la Campaña de Navidad y Reyes de la OJE (la organización juvenil franco-falangista). Volvemos a campañas de radio en favor de caritativas monjas y las damas de los roperos. Vivimos unas navidades perfectamente neo-franquistas, rematadas con el mensaje de su patético heredero.

Frente a eso: Dignidad, lucha social y movilización frente a los recortes, las estafas y los robos del poder y de las clases ricas y poderosas, que son las que provocan nuestra pobreza y nos arrojan al paro.

Hemos de denunciar y hacer público nuestro desdén por la caridad navideña, antes de que esta se imponga. Hemos de denunciar a abnegados y caritativos burgueses que reparten sus sobras, a la sopa de los conventos, o a abnegados voluntarios y voluntarias de clase media que suplen a miles de trabajadores y trabajadoras despedidos de los servicios públicos y las ONGs que se prestan a ello.

Hemos de volver a conquistar nuestros derechos ante el asesinato del bienestar y decir alto y claro que hay una forma diferente de organizar la vida, hacer política y repartir. Hemos de luchar frente a la caridad y por la dignidad. No queremos limosnas, solo lo que es nuestro. Socialismo o barbarie. Justicia o hipocresía burguesa.

España mañana será republicana!

En el reino de España hay un gran déficit democrático. No todos son iguales ante la ley, comenzando por el rey. Hay censura informativa, entre otras cosas, porque la familia real es intocable. Todas y todos pagamos las incontables operaciones de cirugía estética de una advenediza convertida en princesa, y ningún periódico ni medio de comunicación se atreve a denunciar el escándalo. Somos súbditos.

La banca y los poderosos tienen acceso directo a la casa real. La banca impone su política económica al Gobierno. Todo gira en el Estado en torno a defender a los bancos y sus intereses. Se sacrifican los derechos de las familias, parados, pequeñas empresas y autónomos a cambio de dar cuantiosos prestamos a la banca y que esta no revierte en beneficio de la sociedad.

La banca hipoteca y castiga sin misericordia a paradas y parados morosos, deja a miles de familias en la exclusión social y no pasa nada. Al mismo tiempo que el príncipe “heredero” y su princesa de plástico visitan Jordania e Israel cuando los pueblos árabes, incluido el jordano y el palestino, están en plena oleada de revueltas democráticas.

La demanda de democracia real y efectiva nunca se logrará con una ley de partidos restrictiva, censuradora y que no sirve ni para ilegalizar a los fascistas, ni a los herederos del franquismo.

Los directivos de los bancos sortean la justicia con habilidad e indultos y mientras tanto cualquier disidente o inmigrante de color o republicana o sindicalista en lucha puede ser detenida y detenido. Esto es lo que hay.

Por eso, las reivindicaciones de Democracia y Libertad deben tener presente que con la Monarquía heredera del régimen del 18 de Julio no se avanzará. Que cuando Franco dijo que lo dejaba “todo atado y bien atado” pensaba en su monarquía. No habrá libertad en el Estado Español mientras no tengamos una República que rompa ataduras con el pasado.

Por todo eso, y ante la creciente ola de indignación ciudadana, lograremos en paz y alegría que España vuelva a ser Republicana.

¡¡Viva el 14 de Abril!!

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