Las dos primeras semanas de Septiembre serán frenéticas. Reuniones, asambleas, llamamientos, preparaciones de todo tipo de actos… Pero este raro agosto, de crisis, paro y debates en la red, ha sido -espero- la antesala de un otoño caliente. Lo que más me ha dañado no es el no haber podido ir de vacaciones como antes, cuando tenía trabajo remunerado. Ha sido comprobar lo dañina y simple que puede ser la red –el internet– cuando nos supera. Los malentendidos que crea y la agresividad política que en ocasiones destila. No es buen lugar para una asamblea o un debate una habitación en penumbra, sin sentir otra respiración, olor, sabor o matices que no sean los tuyos. Un acto tan individualista no es bueno para poner nada en común.

No así para trabajar, escribir -ya no utilizamos el bolígrafo y emborronamos cuartillas-, o bien leer, convocar, gritar, llamar, proponer. Todo lo que antes hacíamos sin pantalla y ahora disponemos de teclado y, la verdad, llegamos -por ahora- más lejos y a más personas.

Pero la red posibilita también que quince amigas y amigos en un subidón -o pensando que los demás somos tontos y no nos enteramos, o bien somos unos reformistas vendidos- de propia iniciativa o a “sugerencia de alguien” la líen y nos tengan a todas y todos los de la red; es decir, los no más de 20.000 frikis que en todo el estado estamos enganchados a esto, revueltos e incluso enfrentados. Así ha sido y en este mes de agosto, en el que una convocatoria masiva de quince nos ha tenido en una discusión bizantina en lugar de estar cortando calles (por cierto en Granada y desde la Cumbre Social lo hemos hecho). Quien dice cortando calles, dice expropiando en supermercados o haciendo marchas como el SAT, o preparando, con trabajo y participación social, inclusiva y con el tejido social, las fuertes movilizaciones que la campaña de extorsión, amedrentamiento, robo y estafa a la que la dictadura de los mercados -que en este Reino por ahora gestiona el PP- nos tiene sometidos.

Si de algo estoy tras este agosto convencido es de que la red no es democrática. Puede ser que lo acabe siendo pero ahora no.

Si al final, por seguir lo políticamente correcto en el mundo alternativo, por no quedar mal o por si acaso, la red y quince personas nos acaban metiendo en un berenjenal, es que algo está fallando. Y lo que falla, en mi opinión, es muy grave.

Todo señala a que están todavía fraguándose las formas más oportunas de coordinar la resistencia frente al neoliberalismo y la dictadura capitalista. No hay todavía estructuras de coordinación y por tanto somos presas fáciles para cualquier aventura o aventurero.

Por lo pronto, la decisión de acudir a Madrid el 15 de Septiembre -que convoca la Cumbre Social en la que, además de CCOO y UGT, están desde ATTAC a Ecologistas en Acción, pasando por la Confederación Intersindical, las Mesas de Convergencia o Socialismo21 entre más de cien organizaciones- sí tiene consenso social. Pero no solo se trata de ir a tomar Madrid el 15, se trata de deslegitimar las políticas neoliberales y dar un golpe de efecto que junte a más personas cada vez, y nos permita plantarle cara al Gobierno y dejar claro que carece de mandato popular para hacerlas. Pero el Gobierno este, y también los que las han introducido -como el anterior-, o las imponen como la Unión Europea o Alemania.

Queda aún mucho trabajo por hacer y si no, cuando sean las elecciones gallegas hablamos. Queda mucho por informar y educar, también en la acción o si mañana hubieran elecciones generales en este reino Borbón, hablaríamos. A veces quemar etapas es contraproducente. Pero lo que siempre es negativo es no extender las luchas entre todo el mundo víctima de la crisis, y no contar con quienes han demostrado que lo pueden hacer.

El 15 de Septiembre solo debe ser el comienzo. No tenemos nada que perder. Vamos a tener que acabar montando también redes sociales y solidarias y no dejando ese trabajo a la Iglesia Católica, Cruz Roja o la Caixa. Vamos a tener que establecer sólidos vínculos de apoyo con los barrios empobrecidos y marginalizados y luchar y salir a la calle a la vez. Eso va ha exigir mucho más esfuerzo y organización que juntarse quince en la red, llamar a rebato, y el que no me siga es un traidor.

Pero también -y lo he dicho ya en alguna ocasión, y perdón por autocitarme- tenemos hasta Noviembre, todo lo más Diciembre, para construir una coalición política antineoliberal y creíble, para unas clases populares tan machacadas como desorientadas. Solo un frente de los pueblos en lucha del Estado Español puede dar miedo al sistema desde un punto de vista político. Sin reapropiarnos de la política las y los ciudadanos no podemos hacer nada.

Todas y todos los antineoliberales y anti-recortes -pero de verdad y no por coyuntura política-, tenemos una gran responsabilidad.

Feliz Septiembre movilizador. La lucha social continúa. Es nuestra única solución y nuestra única tarea. El poder no quiere negociar, no le hace falta. Pero el poder sí quiere nuestra desunión, y además nos pone un juguete en las manos que controla total y absolutamente, la red. Saben que muchos pobres, la mayoría y muchas y muchos empobrecidos y humildes, no tienen internet -al menos con frecuencia- y cuando entran, pues la mayoría lo hace donde lo hace.

La acción también es educación popular.