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“CLI-AS pretende rescatar el socialismo de las garras del neoliberalismo”

Entrevista en Radio San Borondón sobre el socialismo y la unidad de la izquierda.

Explicó que CLI-AS pretende seguir la estela de organizaciones como el partido de Jean-Luc Mélenchon (Francia) o Die Linke en Alemania

ImageAudio de la entrevista

SB-Noticias.- Carlos Martínez, miembro de Construyendo la Izquierda (CLI-AS), reflexionó en el programa La Trapera de Radio San Borondón sobre la primera Asamblea Federal de la organización celebrada en Madrid este pasado fin de semana y dijo que se ha dado un gran paso adelante al construir ya una estructura organizativa, que se caracteriza por ser participativa y en red.

En este sentido, el portavoz de CLI-AS explicó que hay un secretariado permanente que se va a encargar de las funciones de administración, pero además se cuenta con un órgano político muy amplio, denominado Comité Federal de Coordinación, que estará en cargado de mantener la tensión y las discusiones.

Explicó que la organización surgió como ocurriera en Francia con el partido de Jean-Luc Mélenchon, con quien Construyendo la Izquierda tiene muchos puntos en común, o como surgió Die Linke en Alemania cuando rompieron con el Partido Socialdemócrata porque estaban hartos del viraje hacia el centro derecha, o como muchos socialistas griegos que están trabajando en Syriza.

De este modo, a CLI-AS le mueven dos valores fundamentales, por un lado rescatar el socialismo de las garras del neoliberalismo o de “un liberalismo progresista ligero, flaco y débil”, así como tratar de colocar al socialismo en donde se merece, es decir, como un elemento no solo de lucha y transformación, sino como una organización que trabaja por construir una nueva sociedad.

Carlos Martínez explica que una de las ponencias que se pusieron en marcha fue de carácter teórico-práctico, puesto que si dicen que son socialistas, en su sentido más amplio y transversal, pero no hablan de cómo transitar hacia la construcción de una sociedad más socialista, es como tener un jardín sin flores, ya que entiende que un socialista tiene que decir y tiene que defender que quiere construir una sociedad socialista.

“A un socialista no le puede gustar una sociedad capitalista, por lo que se tiene que proponer a la sociedad, a las clases trabajadoras y populares, una ruta, una senda, por la que caminar hacia el socialismo” dijo el politólogo, quien añade que en esta Asamblea se estuvieron tratando diferentes enmiendas sobre la situación económica actual, sobre qué alternativas ofrecer, pero también sobre qué hacer en política para tratar de enfrentarse con claridad y con éxito al neoliberalismo que nos está dominando.

¿Qué está pasando en este Estado?

La crisis social y política está claro que nos afecta a todos y todas. Nos abruma y nos asusta, o al menos esa impresión se da. Ninguna iniciativa política y social nos parece clara, todo tiene problemas y nos hemos vuelto huraños, desconfiados y desconfiadas. La solidaridad ante los poderosos es lo único que nos puede salvar. Si no hay apoyo mutuo entre los débiles estamos perdidos. Si no nos damos cuenta de que somos pobres, a causa de que los ricos quieren serlo todavía más, poco podemos avanzar.

Estamos en contra de los liderazgos, pero sin embargo somos manifiestamente incapaces de construir el liderazgo colectivo. Las asambleas de barrio o de pueblo en realidad, y de no ser por luchas puntuales, tan solo agrupan a minorías activas. Hemos perdido el contacto con la mayor parte de la ciudadanía sufriente, de la clase obrera cada día más explotada, con los excluidos condenados a la más pura supervivencia. Las personas empobrecidas, agobiadas por el recibo de la luz o la hipoteca, el desempleo que se acaba, antes ven el fútbol o programas de tele-basura que leen nuestras soflamas o bienintencionadas propuestas.

La cultura neoliberal se ha impuesto. La desconfianza en la política está causando un daño terrible entre las izquierdas reales y transformadoras, más incluso, mucho más que entre las derechas reaccionarias y ladronas. La corrupción es tan grave que nos hace a todas y todos iguales ante mucha, demasiada gente y yo me pregunto ¿Qué hacemos para remediar esto?

El sectarismo es un mal consejero. Pero la autocomplacencia o la satisfacción chata también. El conformarse con el mal menor es volver a las andadas. La claudicación socioliberal ha sido suicida para los propios partidos y sindicatos que fueron socialdemócratas, pero ya no lo son, pero lo más preocupante es el daño que les han provocado a las clases trabajadoras con su renuncia y su miedo a la lucha de clases, su aburguesamiento y su adaptación al mercado. Si bien tampoco el contentarse con 25 diputadas y diputados Izquierda Unida, nos sacará de pobres. Menos si tienen que pactar con quienes respetan las imposiciones de la Troika y gobernar con el objetivo de déficit.

Por eso hace falta algo nuevo y diferente. Nada relacionado con el régimen sirve. El ser el mal menor solo conduce a la resignación. Pero el tener miedo a las palabras, a la palabra, solo conduce a aceptar la derrota y el sistema de antemano.

Pero estamos en una dictadura mediática y como los medios “informativos” solo los pueden montar quienes tienen el dinero, pues estamos simplemente ante la dictadura neoliberal. Ya lo saben bien los capitalistas, como la política es palabras, propuestas y programas, razón, corazón y sentimiento, pues nos quitan la palabra y ya no llegamos a la gente. Desaparecemos. Nos conformamos con la red, la red de redes, el internet, pero eso no llega a los nuestros y los nuestros son los pobres, los excluidos, los y las obreras, las cajeras de supermercado, las limpiadoras, las secretarias o los jóvenes precarios de los barrios sin luz y sin futuro, en ocasiones violentos o mal educados, pero en otras ocasiones generosos y siempre amedrentados por una sociedad que no entienden y de la que solo les llega un mensaje “o tienes dinero o eres un pringado o una pringada”. Esos son los nuestros, aunque ellos no lo sepan, a causa de nuestra ineptitud para llegarles a su corazón.

Por eso nuestras peleas de aparto, de lista, de familia mal avenida, me hastían tanto ya. Hemos de recuperar la palabra y ser capaces de emocionar y si no, no hay nada que hacer.

Los primeros socialistas, como Pablo Iglesias (en el que ahora se mean y manchan muchos de los y las que se amparan en las siglas que el inventó, al objeto de medrar a su costa) fueron educadores de multitudes. Pedagogos de lo sencillo, pero claro los parias nos hemos de organizar y luchar frente a la opresión y el robo de los de arriba. Pero para ello la política y la lucha son imprescindibles. La dignidad de clase es un tesoro perdido a recuperar.

Hemos de saber que el pueblo de izquierdas se construye. No se hace solo desde un escaño parlamentario pueblo de izquierdas, ni en una conferencia para personas que ya están convencidas. Se construye en la calle, en los centros de trabajo o en los bares. Se construye con gente próxima. Se construye con un lenguaje fuerte y que sea convincente. Se construye transmitiendo emociones y vivencias.

Tras dos años de cada vez más paro, menos derechos sociales y educativos, copago de medicamentos, subidas eléctricas ladronas, corrupción y desprecio de esas derechas chulas, crueles y fascistas, el PP sigue siendo el partido más votado y los votos que pierde se los lleva la nueva extrema derecha españolista de la UPyD, así como otras opciones confusas. El PSOE se sigue cociendo en su crisis, pero ojo, sigue siendo el mal menor e IU -según ella misma reconoce en rueda de prensa- no sube más allá de los 34 diputados y diputadas. Con la que está cayendo, algo falla.

Quien se conforme con doblar el porcentaje de votos, nos traiciona. Hace falta un nuevo impulso y un nuevo liderazgo social y político. Hace falta algo que ilusione y levante los corazones de las gentes que sufren, pero son incapaces todavía de rebelarse salvo luchas concretas y sectoriales. Hace falta echarle valor.

Hemos de construir una nueva mayoría popular. Un imaginario y unos símbolos que nos unan y nos emocionen. Personas que digan algo alto, claro y fuerte. Me importa una higa -como decía Don Indalecio Prieto- que alguna o alguno diga que así no, que solo su grupo o su mini-asamblea de “enteraos y enterás” tras siete meses de discutir de método saben lo que hay que hacer. En momentos de tanta desconfianza esta solo se vencerá con la palabra alta y fuerte y con el ejemplo personal, pero también con el valor, con la valentía.

Basta ya de falsos dirigentes, en realidad intrigantes de aparato. Necesitamos personas capaces de organizar, pensar, escribir, gritar y al mismo tiempo capaces de ocupar una oficina, un banco, una fábrica o manifestarse ante la sede de los corruptos de la calle Génova.

Necesitamos personas que se crean que podemos ganar, no pactar con los obedientes de la Troika, no, sino que les podemos y debemos vencer.

Necesitamos convencer a los que sufren y no tienen futuro para vencerles a los amos inmisericordes y chorizos que nos dominan.

Pero claro, los periódicos, las radios nunca nos ayudarán y si alguna vez se cuela algo, pues a aprovecharlo. No hacen falta ratones de biblioteca, es la hora del activismo. Además sabemos de sobra lo que hay que hacer, que es justo lo contrario de lo que hacen y dicen los neoliberales, los amos y sus “expertos”.

Esto no puede continuar. Ya no tenemos tiempo. Antes preso que silenciado

Estamos ya en una pre-dictadura real y no somos conscientes de la gravedad de la situación. Se está atacando el derecho de huelga, las libertades de expresión y manifestación y preparando unas leyes represivas que permitan al poder y a los poderosos recortar, privatizar y despedir masivamente.

Si una huelga no produce quebranto a la patronal y no crea situaciones difíciles, no tiene sentido hacerla y solo puede conducir a la derrota y a la frustración. Hecho de menos un o una sindicalista con cargo importante en una estructura sindical de clase que, con valentía y de una vez, denuncie que el reino de España ya no hay libertad sindical. No hay libertad sindical puesto que los convenios colectivos ya no sirven, pues no obligan a la patronal. El derecho de huelga es una falacia en la inmensa mayoría de las empresas privadas, y los servicios mal llamados mínimos siempre son abusivos ¿Es que no hay nadie capaz de decir las cosas por su nombre? ¿Es que no hay nadie capaz de llamar a luchar por la libertad y contra esta dictadura conservadora que poco a poco se nos está imponiendo?

Hecho de menos un sujeto político y popular que con valentía llame a enfrentarse a tanta represión y tanta crueldad social. A tanta corrupción, a tanto negocio sucio. Nos están robando lo público para hacer negocio ellos, los de arriba, los banqueros, los ricos, los que tienen el poder. Los parlamentarios del PSOE son cómplices, pues ellos votaron e impulsaron la reforma exprés de la Constitución que sacraliza el derecho de los bancos y nos vende a la gran mentira y al gran atraco de la deuda, que si algo no es, es pública. Pero ¿Los parlamentarios de IU que hacen? Deben estar más en la calle y hablar más alto, fuerte y claro denunciando la dictadura que se está perpetrando, y dejar de participar en esa farsa haciéndola patente y declarándose en rebeldía, ellos y ellas y todas las restantes izquierdas.

Hace falta de una vez el sujeto político que nos impulse a salir más y mejor a la calle y que conecte con el pueblo soberano, pero sufriente y ninguneado. No logramos conectar con las personas víctimas de la crisis. Aunque muchas de ellas están también dormidas, asustadas, resignadas y desconfiadas. Pues bien o reaccionan, o aquí palmamos todas y todos. Si la gente no se rebela, sus hijos quedarán sin estudios, sin pensiones, sin dignidad ¿Qué le pasa a tanta y tanta gente que no se mueve ni por sus hijos? Malditos cobardes. Mientras tanto, los ricos nos están arrinconando y embruteciendo. Por eso hace falta claridad y valor.

Los poderosos mediante sus televisiones, radios, periódicos y elementos infiltrados en las luchas sociales, nos están haciendo desconfiar de la política. De esa forma son ellos -el PP, los banqueros, el rey- los que la hacen y nos someten. Por eso hace falta hacer política de una vez, POLÍTICA con mayúsculas.

Suma, la gente primero -frente amplio de fuerzas sociales y políticas populares y de izquierdas-, debe pasar también a la acción. El virus de discutir solo de método no lo debe enfermar. Hay demasiado en juego y si de verdad tiene deseos de convertirse en un nuevo sujeto político y de acción política de las clases populares para vencer al bipartidismo, la corrupción, los recortes y atracos sociales, debe ponerse a trabajar por unir, pero unir a fuerzas políticas y movimientos sociales en la acción decidida contra los ricos, los reaccionarios, las derechas y los pactistas derrotados de antemano. Agrupar fuerzas y ser el altavoz de las clases obreras y populares, de los invisibles.

Se nos esta empobreciendo tanto de forma material como cultural y se nos esta robando la democracia. Yo me pregunto ¿Pero qué nos está pasando? ¿Que le está pasando a tanta gente resignada o tan solo contemplando aunque sea complacida, como luchan otros? otros pocos. No queremos la simpatía de los humillados y explotadas, queremos la acción de las clases populares contra tanto chorizo, fascista, corrupto y también tanto pusilánime que ha abierto las puertas a este reino de mierda que nos deja sin dignidad y sin futuro.

Pero que se sepa alto y claro que tenemos alternativas, ideas y propuestas, gente preparada para implementarlas y honradez, mucha honradez.

Gritemos que sí hay dinero. Pero está mal repartido y los ricos o no pagan impuestos, o lo meten en Paraísos Fiscales con la complacencia de los gobiernos, que encima inventan figuras como las SICAV para que evadan legalmente y nos roben a su antojo, con tranquilidad. Como hay dinero y la gente lo tiene que saber, hay que levantar una fuerza política ya que se comprometa a hacer aflorar ese dinero, y ponerlo al servicio de las mayorías. Aunque eso exigirá el empoderamiento ciudadano y un fuerte apoyo popular. Si “Suma” puede contribuir a ello, pues bien. En cualquier caso los socialistas -que no socioliberales o vendidos a la banca- en cualquier caso, repito, los y las socialistas, que por serlo creemos en el reparto, la justicia, la solidaridad y la libertad, hemos de decir alto y claro, basta, hay un mundo nuevo que construir y un camino real por el que transitar hacía la igualdad, pero ya. El futuro es hoy. Mañana es la muerte.

Siguen sin enterarse. Preguntas a una conferencia

La solución no es ya de maquillajes o de adaptarse a las modas. Lo que ocurre es que las personas hartas y el pueblo de izquierdas hemos comenzado a explorar y construir nuevas vías de defensa, resistencia, liberación y auto-organización.

El problema es tener o no tener ya credibilidad. Una encuesta del grupo de poder PRISA, a través de la cadena SER en “informativos” muy amigos de los socioliberales, ya les advierte que la gente sabe que ellos en la oposición dicen una cosa, y en el gobierno hacen otra. Las clases populares europeas no han abandonado a las socialdemocracias de la II Internacional, son ellas las que nos han abandonado.

Susana Díaz, en un discurso efectista que ha interpretado magníficamente, ha errado totalmente en lo esencial. Las personas trabajadoras, excluidas y desempleadas, recortadas y ninguneadas nos hemos organizado en Plataformas y Mareas, puesto que las respuestas a la crisis capitalista y sistémica desde 2008 han sido neoliberales y favorables a sus causantes, los bancos y los poderes financieros. Ante eso nos hemos auto-organizado, si, pues nadie daba las respuestas adecuadas y los sindicatos andaban abrumados y todavía confusos en el rumbo a tomar. Los queremos clara y contundentemente a nuestro lado -a los sindicatos- y, de hecho, muchas y muchos hemos defendido su necesidad, pero a pesar de ello no hemos esperado y nos hemos auto-organizado. Sí. Pero ojo, no esperamos a que venga nadie, ya estamos.

Siempre la clase obrera, las clases trabajadoras y populares se han auto-organizado, según los tiempos y las circunstancias. La lucha de clases existe y con una dureza aterradora para los de abajo. La I Internacional no fue un producto de laboratorio, sino que unió a expresiones de lucha ya existentes, y los primeros socialistas fueron mayoritariamente obreros indignados que se organizaron ante la revolución industrial. El socialismo fue, y sigue siendo, un camino hacia una sociedad superadora de las clases y del capitalismo, surgida de la fe de los pobres y los parias en un mundo nuevo. Ahora se dice “Otro mundo es Posible”.

Pero las primeras asociaciones y nuevos movimientos surgimos algunos años antes de que todo estallara en esta enésima crisis capitalista, al descubrir que el capitalismo ha cambiado, es financiero y no productivo en el Occidente cristiano, y que está destruyendo -y va a destruir- todas las conquistas sociales y sindicales, o evitar que estas se den en los estados empobrecidos. Esto lo dijimos y advertimos ya en 1999, pero los socialdemócratas con poder, ya convertidos en social-liberales, ni nos creyeron, ni nos hicieron caso, ni nos quieren creer y simplemente nos desprecian o ignoran. Algunas y algunos incluso son educados y nos saludan. Me pregunto ¿Cuánto sufrimiento no se hubiera evitado si los llamamientos de Porto Alegre hubieran sido escuchados por las cúpulas que se decían socialdemócratas en Europa, pues son una fenómeno exclusivamente europeo?

Sin embargo, en América Latina -y no sin dificultades e incluso errores- los socialistas o bien sí nos han escuchado, o bien están intentando aplicar propuestas de forma cooperativa y participativa. Mientras desde Europa, esos sectores que ya no sé ni cómo definir, les siguen ignorando.

Por tanto, nadie se ha ido a una marea para evitar el cierre de un hospital o de un instituto, o a una plataforma para evitar que lo desahucien porque el PSOE no sabía estar allí. Es que previamente el PSOE desde 1982 no cambió la ley hipotecaria ni la propiedad inmobiliaria, y además en el año 2011 en connivencia con el PP y el aplauso de los bancos españoles, alemanes y franceses, cambió la Constitución para poner la deuda y los bancos por encima de los derechos sociales de las personas. Por eso ahora todos los recortes y privatizaciones que hace el PP son legales y están amparados por la Constitución. Son la consecuencia no de un error, sino de una traición. Ese es el origen de las mareas defensivas y también de la pérdida de credibilidad. Pero afortunadamente en esta vida nadie es insustituible.

Para comprobar si la Conferencia Política del PSOE es o no es puro maquillaje y una operación electoralista más, yo por resumir solo observaría que dicen en tres asuntos:

  1. ¿Proponen o no proponen la derogación del artículo 135bis de la Constitución, que es la madre de todas las privatizaciones y recortes? Si no es así, nada es creíble.
  2. ¿Limitan el poder real de la banca mediante control y han apoyado medidas prácticas y concretas para apoyar la reaparición de la banca pública y una fiscalidad progresiva, que no simples modificaciones de tramos impositivos o simples controles a las SICAV?
  3. ¿Qué dicen de la mal llamada deuda pública? ¿Proponen auditar la deuda y no pagar la deuda ilegitima y la provocada por la economía casino? O lo que sería más sensato, no pagarla e investigar seriamente su composición, origen y juzgar a los culpables de esa ruina. La deuda y su actitud ante ella, hoy, es la madre de todas las batallas sociales.

Seguiría con la cuestión constitucional, pero no solo por el federalismo, sino por el modelo de estado y oponerse a la herencia política de Franco, la monarquía. La monarquía y el resto de las instituciones políticas del sistema constitucional del 78 -que no se lo cuestionan- están carcomidas por la corrupción y la incapacidad. Y esto no es Gran Bretaña, aquí la monarquía borbónica de nuevo cuño, que el dictador impuso y luego la oligarquía mantuvo, es el origen y causa de la actual crisis política y de su incapacidad para regenerarse. Solo hay dos caminos: o bien los cambios profundos constituyentes, o el autoritarismo y el fascismo.

Nos hemos organizado, un respeto. No somos pobrecitos esperando un pastor o una pastora. No nos insultéis. Sabemos lo que queremos y cómo hacerlo. Tenemos los movimientos sociales, las plataformas y los partidos de izquierdas transformadoras, incluidos los socialistas antineoliberales y de izquierdas, personas bregadas en la lucha, en el trabajo, en la investigación y el conocimiento, en la universidad del paro y el sufrimiento que tanto enseña. Tenemos alternativas, inteligencia y voluntad de cambio real y por eso estamos creando plataformas y sujetos políticos alternativos. Hoy Pablo Iglesias o Francisco Largo Caballero estarían organizando plataformas y reorganizando a los socialistas en una fuerza política que creyera en la lucha social y de clases.

Somos un alternativa, desde los inicios en “Activos contra la Crisis”, a la “Cumbre Social”, la PAH o las Mareas Unidas y ahora “Suma, la gente primero” estamos luchando y creando las herramientas al objeto vencer. Vencer porque hay que derogar y ya, las reformas laboral, financiera y el artículo 135bis de la Constitución. Hay que redactar una Constitución plenamente democrática y en primer lugar hay que dejar claramente establecido que necesitamos otras políticas y no políticos profesionales, sino luchadoras y luchadores con inteligencia colectiva, capaces de enfrentarse a las oligarquías, las plutocracias, los banqueros, e instaurar un nuevo sistema de valores y la democracia con solidaridad y participación.

Si alguien quiere transformar la sociedad y cambiar las políticas públicas, tiene que poner a la política por encima de los mercados y su inmenso poder. Aquí estamos para ello.

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