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El régimen del 78 esta caducado ¿Pero como construir lo nuevo?

La encuesta de la cadena SER -grupo PRISA- desde luego no es inocente. PRISA no es sino una empresa neoliberal más, con intereses económicos y políticos tanto en el estado español como Europa, y por supuesto en Latinoamérica. Pero como empresa informativa también debe hacer algo y justificarse. La encuesta del 23 de Enero de 2013 es muestra de ello.

Pero ese sondeo de opinión no hace sino corroborar lo que muchas personas llevábamos tiempo denunciando. Algunas hace ya años y otras menos, pero multitud afortunadamente tras el 15 de Mayo de 2011. La conclusión es que el régimen del 1978, por la fecha de la Constitución vigente, está finiquitado, podrido y alejado cada vez más de la voluntad popular.

La legitimidad política no solo la otorga el Parlamento –cosa que por supuesto así es pues representa la soberanía popular- pero las personas son cada vez más conscientes de que ese parlamento está electo por medio de una ley que contiene en si misma el pucherazo, que refuerza un bipartidismo corroído por casos de corrupción y del que se desconfía cada día más. Un bipartidismo que, al igual que el régimen, ha fracasado o al menos se muestra incapaz de seguir rigiendo las esperanzas de los pueblos del estado español.

La legitimidad del 78 se basaba en el advenimiento de la democracia tras el franquismo. Pero también la democracia, que ni fue un regalo ni se la debemos a nadie en concreto, sino a la determinación de los pueblos de España y de su clase obrera por conquistarla y dotarla además de derechos sociales y laborales, no puede basarse en una pata: el estado de derecho. La Constitución del 78, constantemente obviada en su apartado de conquistas sociales y ciudadanas, no puede aportarnos tan solo un rey ya desprestigiado, unos partidos muy discutidos en su conformación y estructura actuales, así como en su relación con la ciudadanía, y un poder judicial lento, clasista y encima ahora con unas tasas que hacen imposible a las personas de las clases trabajadoras acceder a él.

La legitimidad democrática desde el siglo XX y por supuesto en el XXI se sustenta en el bienestar del pueblo, el reparto equitativo de derechos y obligaciones y en la posibilidad democrática de avanzar hacía mayores cotas de justicia y de igualdad, así como de los pueblos de un estado plurinacional a decidir. Si el estado no es social, falta una pata y por tanto hay que refundar el estado y redactar una nueva Constitución que garantice los derechos y libertades. En esta etapa del régimen, los derechos sociales -y perdón por las constantes cacofonías- están siendo conculcados, los recortes y privatizaciones en salud, educación, desempleo y pensiones, la pérdida de la libertad sindical y derechos laborales, y la desigualdad ante la justicia así como ante la fiscalidad, diseñada solo para favorecer a los ricos, las grandes empresas y bancos, ha roto cualquier atisbo de reconocimiento social y perdido los sagrados fundamentos de la democracia. En el reino de España ni somos iguales ante la ley, ni existe un bienestar garantizado, ni se aporta en función de las ganancias y beneficios. Es decir, reina la injusticia más palmaria. El estado social está siendo robado en beneficio de los de arriba.

La Transición se basó en un pacto social roto ya definitivamente, cuyo basamento estuvo en la consecución de demandas sociales y sindicales duramente conseguidas, pero que ahora una vez eliminadas ya no sustentan el acuerdo. Por tanto, defender en estas circunstancias un régimen caduco no tiene sentido excepto para liberales doctrinarios que solo creen en el estado policía y en la preeminencia de la riqueza y la propiedad sobre el bien común y la igualdad.

Por tanto, es el momento de organizarnos con más fuerza y lograr la convergencia entre movimientos sociales, cívicos y partidos o fuerzas políticas no contaminadas por la corrupción, al objeto de crear el actor político que nos permita alcanzar la vuelta a la democracia y el reparto equitativo. Es el momento de aunar esfuerzos y no dispersarnos en múltiples convocatorias. Pero también de dejar de pensar que nadie solo puede. No se trata ya en un momento de emergencia social y democrática de contentarnos con subir algunos puntos porcentuales en el computo electoral, sino de gobernar, es decir de alcanzar una mayoría sólida que permita un regeneración democrática y el gobierno del pueblo y para el pueblo.

En consecuencia como hay propuestas ya lanzadas de unos Estados Generales sociales y políticos, unifiquemos rápidamente todas las iniciativas dispersas y planteemos una nueva coalición convergente que nos permita avanzar. Pero tampoco quiero olvidarme de la responsabilidad de los movimientos sociales, puesto que nosotros –los movimientos- hemos elaborado el discurso y las propuestas y las alternativas socio-políticas, en consecuencia y en mi opinión, quiere decir que hemos de abandonar nuestra torre de marfil teórica –es cierto que estamos en calles y plazas y dando la cara- pero los tiempos exigen otra cosa, otra actitud y más decisión. Tal y como ocurrió en Latinoamérica por mucho que se nos mienta en este reino bananero sobre sus procesos. O tal y como ahora está ocurriendo en Túnez, donde todas las fuerzas democráticas, laicas y anti neoliberales se han unido en un Frente Popular. Si Túnez fue ejemplo para las revueltas ciudadanas y la reacción frente a la ausencia de democracia real, bien podía seguir siendo ejemplo ahora, pues los protagonistas de la Revolución tunecina se agrupan en el Frente Popular, que incluye a partidos, movimientos y sindicatos. Y no lo digo por importar el nombre, sino el espíritu.

Las fuerzas sociales transformadoras antineoliberales y por el socialismo democrático y superador del capitalismo no tenemos nada de qué avergonzarnos, al revés llevamos años luchando en condiciones muy duras y denunciando los efectos negativos de las prácticas tanto ultraconservadoras como de los que han renunciado a la emancipación. Los movimientos y fuerzas agrupadas en torno a los presupuestaos del Foro Social Mundial estamos desde 1998 denunciando lo que iba a llegar con el neoliberalismo y hemos soportado una soledad ya finiquitada, pues teníamos razón y coraje. Por eso las fuerzas de izquierdas consecuentes, no debemos ocultarnos, pero debemos ser generosas, abiertas y capaces de elaborar una nueva forma de organización más democrática y transparente. Más comprometida si cabe y aprender de los movimientos.

Estamos ante una emergencia y eso requiere generosidad, valores y prácticas claramente diferenciadas de los que ejercen el poder. Pero sobre todo hemos de buscar una alternativa puesto que fuerzas ocultas y no tan ocultas de la extrema derecha y de la derecha económica, ya la tienen. El mismo PP tiene su estrategia de cambio confusión y perpetuación. Es ya muy antiguo, renovemos todo para que todo siga igual. Denunciemos el desorden para proponer un orden nuevo, es decir el fascismo que hoy se esconde tras la excusa del gobierno de los técnicos y de los supuestos sabios.

Nadie pues de los que creemos que otro mundo es posible, nos podemos apartar, pero para construirlo las propuestas son simples y en varias direcciones aunque convergentes:

– Movilizarnos contra la corrupción y los recortes y privatizaciones, la mayor parte de las veces -por no decir todas- corruptas.

– Apoyar la convocatoria de la Alter Summit o Cumbre Alternativa Europea convocando las manifestaciones del 13 o 14 de Marzo, según sea la reunión del Consejo Europeo de la UE, en contra de sus políticas de austeridad y por una Europa diferente de está que está bajo el dominio de la dictadura de los mercados. A la calle ya. No podemos seguir sin reaccionar.

– Marchas y acciones por la dignidad.

– Estados Generales de ciudadanía y movimientos sociales y socio-políticos al objeto de crear al actor político coaligado que nos permita vencer a la corrupción y luchar por la justicia.

– Exigencia ya del fin de las amnistías fiscales, el fraude fiscal consentido y auditoría de la deuda. No pagar la deuda ilegítima. No consentir más que la deuda privada y de los bancos la paguemos los y las ciudadanas.

– Reconquista de la soberanía popular -hoy secuestrada- y de la independencia del Estado Español vendido a intereses del capitalismo europeo e internacional. Por una Europa de los pueblos.

“Yo no quiero que nadie me abra la puerta. Yo lo que sí quiero es trabajar en un proyecto común con otras personas, que es diferente”

Carlos Martínez (Construyendo la Izquierda): “Cayo Lara debió ser más cuidadoso con sus palabras al comparar IU con Zyriza”

SB-Noticias/Juan Rafael Lorenzo.- En sus declaraciones a Radio San Borondón, el politólogo Carlos Martínez, miembro del movimiento Construyendo la Izquierda, dijo que “a la hora de hacer afirmaciones hay que ser más cuidadoso de lo que ha sido el amigo Cayo Lara, y se lo digo con lealtad. La SYRYZA española, no es, evidentemente, Izquierda Unida, porque la coalición griega es fruto de un trabajo por la unión, con la colaboración de una serie de movimientos sociales y de partidos políticos diferentes”.

Prosiguió su disertación afirmando que “La gente que pertenece a movimientos sociales y que han entrado en el Consejo Político, y que yo me alegro mucho porque son amigos míos, ya estaban en IU, por lo tanto, estamos ante un reposicionamiento de Izquierda Unida”.

Carlos Martínez continuó su intervención indicando que “IU tiene un momento dulce, está creciendo electoralmente, pero con mucho voto prestado, incluso con carné del PSOE. Por tanto, ahora se precisa una apertura de miras grande. Hablando claro: yo no quiero que nadie me abra las puertas. Si toda la movilización que hay en España la hemos iniciado los sindicatos y los movimientos sociales y todo el discurso alternativo que hay se ha escrito, se ha redactado y se ha propuesto desde los movimientos sociales… Yo no quiero que nadie me abra la puerta. Yo lo que sí quiero es trabajar en un proyecto común con otras personas, que es diferente”.

Carlos Martínez concluyó señalando que “a pesar de todo ello se han visto pasos positivos y hay gente muy interesante que se ha integrado en el Consejo Político Federal de Izquierda Unida y, por lo tanto, yo soy optimista, creo que son capaces de ir a agrupar, como ha hecho el Front de Gauche en Francia o SYRIZA en Grecia”.

Grito

Muchas personas hemos llegado a la conclusión de que hace falta una especie de Frente Amplio Antineoliberal o algo similar. Una SYRIZA en el estado español. Un proceso de alianza político popular que acabe con la política de austeridad impuesta y con la democracia de bajísima calidad que sufrimos, que permite que la banca sea impune e intocable y el capitalismo alemán y anglosajón nos dominen y humillen.

¿Pero por qué no comenzamos a construirla? ¿Qué fuerzas telúricas se oponen? ¿Qué traición se está urdiendo contra los pueblos del Reino de España? Unas veces por egoísmo, y otras por espíritu de secta, logran que no se dé ni un paso. Tal vez ha llegado ya la hora de pasar de aparatos y aparatillos políticos y comenzar a construir el actor político que las personas necesitamos imperiosamente ante esta situación de debacle, empobrecimiento y atraco colectivo que sufrimos.

La lista de injusticias se incrementa cada día. Las estafas al pueblo de la banca, los gobiernos y casi todos los partidos, por no decir todos -pues todos tienen un muerto o dos al menos en su armario- nos dejan inermes y sin esperanzas. Nadie nos defiende y todos los días en todo el estado, ya sea en Galicia, Valencia, Madrid, Catalunya, Andalucía o Extremadura… Nos roban, despiden, desahucian y nos encadenan a su maldito objetivo de déficit y su mal llamada deuda pública.

La deuda de millonarios, banqueros y grandes constructores inmobiliarios, se ha convertido en la deuda de todas y todos y, al objeto de pagarla, estamos siendo victimas de un genocidio social cruel, de una guerra de clases sin piedad y sin prisioneros. Nos están matando lentamente -a los viejos y dependientes por la vía rápida- mientras seguimos impasibles esperando que alguien haga algo.

Es cierto que el 14N hemos comenzado a reaccionar. Los precarios, estudiantes, los y las sin empleo y los obreros y obreras hemos vuelto a coincidir en piquetes de esperanza y lucha, en paros y en la calle. Es cierto que la Cumbre Social ha estado y está. Es cierto que la PAH, con su acción diaria y heroica, nos da esperanzas. O que jóvenes economistas críticos y asambleas del 15M comienzan a vislumbrar el que hacer. Pero también lo es que nos hace falta el instrumento político que nos haga ser eficaces y arroje al olvido a esta derecha cruel, ultraliberal y sin escrúpulos que nos domina.

No podemos esperar más o lo próximo será encadenarnos. Oskar Lafontaine y Mélenchon han llamado a una revolución ciudadana internacional. Bien, pues vamos allá, pero ¿donde, como, con quién? Tienen razón, muchas y muchos llevamos tiempo diciéndolo. Manos a la obra, cada cual en su pueblo, ciudad o centro. Hay propuestas y llamamientos en el conjunto del estado, desde las Mesas de Convergencia, el 15M y lo que fue DRY o el PRC, las asambleas de barrio o de economía alternativa, la Cumbre Social, el Foro Cívico, ATTAC, o las más políticas y/o politizadas como Socialismo21, Construyendo La Izquierda o la realidad gallega de AGE, ya en marcha pero sin confluir, sin converger todavía de forma eficiente y real. Todos ellos llaman a la convergencia, pero todavía no nos hemos visto y encontrado. Como dicen en Cádiz: nos vamos a comer un mojón. Yo, el loco Carlos, grito pidiendo ¡comencemos de una vez!. Como ciudadano humilde les exijo que, teniendo acuerdos y proyectos como tienen, nos reunamos de una vez.

Que se vayan todos y comencemos nosotras y nosotros. Ellos, los aparatos, están en lo suyo, sus congresos y conferencias, sus encuestas, sus repartos. Sin política y sin convergencia política no haremos nada y nos hundiremos cada vez más en la miseria. Prefiero hacer reír que engañar.

Precisamente nuestra incapacidad es la culpable. La culpa no es de otros, es nuestra. Es cierto que hay un caldo de cultivo que antes no había, pero los pensionistas amenazados, los sin trabajo y los jóvenes sin futuro, necesitamos algo más que palabras. Las buenas gentes y honradas militancias de los partidos, que están por esto, que además llenan los espacios convergentes, todos ellos en una demostración que la actual forma de funcionar los partidos ni les llena, ni les ilusiona y por ello buscan y practican la militancia social en otras instancias -en las nuestras- lo deben exigir en sus espacios o bien al menos echar una mano más decidida todavía a la tarea común de la revolución ciudadana.

Nadie nos regalará nada. Nos necesitamos todas y todos y también necesitamos a las personas y entes político-sociales que crean en esta tarea. los ejemplos del MVR y el Gran Polo Patriótico, el Frente Amplio de Uruguay, la Alianza PAIS, el MAS, Die Linke, SYRIZA y otros nos deben animar.

La respuesta es primero la calle y segundo la convergencia

La coalición Construyendo LA IZQUIERDA, apoya las movilizaciones populares y sindicales y llama a salir a las calles ante el golpe de estado perpetrado por el PP, los mercados y la derecha alemana.
Ayer, de forma clara y contundente, las y los ciudadanos comenzaron a salir a las calles de forma espontanea y lógica ante el atropello que ha supuesto la grave decisión del Gobierno de España impulsada por la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y los gobiernos más reaccionarios de nuestro entorno. Ayer la dictadura de mercados y capitales, volvió a quedar patente.
Ante este atropello la coalición -de personas y agrupaciones socialistas, ecosocialistas, socialdemócratas obreristas y de izquierdas, altermundistas y sindicalistas, así como otras familias de la izquierda plural- Construyendo LA IZQUIERDA, desea manifestar su opinión y hacer públicas nuestras propuestas, ante una situación de excepción, que exige respuestas lúcidas, unitarias y contundentes.
Construyendo LA IZQUIERDA, entiende que el pacto de la Transición está roto. No podemos engeñarnos, ni engañar. Lo que de estado social quedaba está siendo aniquilado en la edición española de la revolución conservadora que estamos viviendo y sufriendo. No es pues la defensa del bienestar ahora, la lucha institucional y burocratizada a llevar a cabo, sino la resistencia activa, las huelgas generales y globales y el tomar las calles para defender la soberanía popular y la dignidad.
CLI piensa que las marchas mineras y manifestaciones y concentraciones posteriores han abierto un nuevo camino. Por eso los llamamientos a la “unión nacional” y pactos de estado, ahora son estériles, desmovilizadores y estúpidos. El socialismo es una idea de liberación e igualdad y no de gestión humana del capitalismo. Por tanto la rebeldía de los hombres y mujeres de la familia socialista, debe estar a la altura del momento y necesita de un nuevo instrumento político de organización y acción, junto al resto de las izquierdas y los sindicatos de clase. Junto a los movimientos sociales y junto al 15M u otras formas de contestación y regeneración democrática. El PSOE no es ya el ente que Pablo Iglesias, Francisco Largo Caballero o D. Juan Negrin utilizarían.
CLI cree que CCOO y UGT en estos momentos tienen una gran responsabilidad y no pueden dilapidar el prestigio que la lucha de sus sindicatos y secciones mineras, les han proporcionado. Pero sobre todo el hecho simbólico de la lucha de mineros y mineras, que ha vuelto a poner encima de la mesa el espíritu de clase, la conciencia de clase que las izquierdas de la escuela marxista sabemos imprescindible para acometer conquistas sociales y pergeñar un proyecto de futuro de reparto, igualdad y democracia. Es por eso que las direcciones de CCOO y UGT, deben escuchar y acompañar a las calles en un nivel de igualdad y participación, acompañando a que se cree una convergencia socio-política imprescindible ya.
Las luchas contra el golpe de estado social y político del PP y del Gobierno de España, deben ser de clase y populares. Los recortes, no solo agreden a los funcionarios, luego son un error y dividen las acciones corporativas. Los recortes-golpe del Viernes 13 de Mayo de 2012 suponen una injusticia con los funcionarios, si y gravísima. Pero son sangrantes con las personas paradas a las que se tratan como a vagos y maleantes, despreciándolos. Son criminales con jubilados y enfermos dependientes. Dejan inermes a las clases populares, privatizando de facto la salud, la educación, la sanidad pública, el transporte ferroviario y portuario y los servicios públicos municipales, provinciales y autonómicos. Incluso entes de gestión del comercio exterior van a ser privatizados.
Pero es que estas privatizaciones y supresiones de consorcios y mancomunidades, van a suponer el despido de miles y miles de trabajadoras y trabajadores del sector público.
La demagógica y fascista medida de reducir concejales, atacara la pluralidad política y significa menos democracia. No proponen los conservadores, en ningún caso, ni menos consejeros de administración privados, ni menos enchufados en la banca privada, ni rebajas de sueldos a directivos empresariales de las grandes transnacionales, que si son todos ellos los únicos causantes de esta crisis.
La subida del IVA va a empobrecer a todas las clases populares, provocará la ruina de pymes y el cierre de pequeños comercios y establecimientos. Por tanto de una u otra forma todas las clases populares van a verse afectadas. Luego respuesta social y lucha social.
Sin embargo hay alternativas. Hay formulas diferentes de gestionar la situación. Hay que frenar de una vez a la banca, los especuladores y los delincuentes fiscales. Hay que perseguir el fraude y dejar de engordar el pingüe y tramposo negocio de “la deuda”, es decir la estafa al Estado.
Ante todo esto llamamos a las personas dignas, horradas y sensibles a manifestarse y protestar. Nos sumamos a los llamamientos de salir a la calle el 19 de Julio, pero entendemos, que hace falta seguir, proseguir en la lucha. No hay vacaciones, no podemos ni debemos frenar, ni dejar para Septiembre la respuesta.
El Golpe de Estado del 13 de Julio, merece la respuesta adecuada. La democracia, es ya solo una fachada y la Constitución del 1978, ya no sirve, ha sido tan violada que es necesario abrir un proceso democrático nuevo. Hace falta una revolución ciudadana.
Construyendo LA IZQUIERDA
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