Llevo tiempo escribiendo y afirmando (junto a personas de más alta categoría intelectual que yo) que el mundo ya no es lo que era hace tan solo diez años. Plantearse cambiar el mundo, creer que otro mundo es posible y no analizar la nueva correlación de fuerzas, o pensar que estamos como en 1998, es una simpleza que nos puede llevar a cometer errores o vivir en una depresión constante, pensando que el imperio y el capitalismo anglosajón son invencibles.

Ni una cosa ni otra. Cierto es que el poder de las potencias centrales sigue siendo tan fuerte como arrogante, pero menos. Como diría el castizo “menos lobos, Caperucita”. Sin embargo, observo que a la hora de analizar estos hechos por parte de los pensadores y pensadoras europeas y españoles en especial, no se presta a la observación geoestratégica la debida importancia. Mientras que en nuestro Estado, por parte de la prensa empresarial del sistema, si se le otorga gran importancia de forma especial a los escritos de un llamado “Real Instituto Elcano”, cuyos derechistas y descaradamente pro-neoliberales e imperialistas análisis son ampliamente difundidos e impuestos como la verdad. Al tiempo que se silencian y censuran otros puntos de vista contrastados.

Entre otras cosas ahí radica parte de la diferencia entre los politólogos/as pensadoras/es europeos y angloamericanos tanto de izquierdas como los de derechas, pues mientras estos analizan hasta el milímetro las evoluciones políticas y económicas de los BRICS y los estados no neoliberales o en proceso de dejar se serlo, los pensadores de izquierdas europeos y europeas estamos todavía mayoritariamente abrumados por la fuerza de la dominación cultural, ideológica y económica del poder establecido en nuestro espacio vital e intelectual.

Sin embargo, muchos pensadores de izquierda latinoamericanos, asiáticos y africanos han adoptado ya otro visor de la realidad mundial, cierto que con reservas y prudencia, pues las dentelladas del viejo lobo imperial, aún en su decadencia, pueden ser peligrosas y dañinas, sin embargo si se atreven a analizar el declive imperial del norte.

El hecho es que, siguiendo a Wallerstein podemos afirmar, y de hecho lo afirmo basándome en su autoridad, que el sistema-mundo está cambiando.

La solución neoliberal

El hecho de vivir en el área regional más ultraliberal del mundo, la Unión Europea, no nos deja en ocasiones vislumbrar lo que ocurre a nuestro alrededor, abrumados tal vez por la metódica tarea de los gobiernos europeos y la burocracia de Bruselas en desmontar, destruir y desprestigiar precisamente la mejor aportación de la Europa contemporánea al mundo, según Susan George, el estado social.

Lo que realmente está ocurriendo es que la receta de las oligarquías político-económicas europeas para competir en el nuevo mundo que llega, es precisamente desmontar todas las cargas y controles democráticos de los capitales anglo-europeos, cercenando para conseguirlo los derechos sociales, y conducir a una “tercer mundialización” de las clases populares y trabajadoras europeas. Es decir, ellos sí saben que esto cambia, luego su receta es desmontar todo obstáculo fiscal, social y democrático que impida al capitalismo “europeo” el ser “competitivo” frente al peligro asiático.

Por otra parte, los medios de comunicación de las potencias centrales siguen haciendo creer a sus clientes cautivos, a las masas narcotizadas por su desinformación, que la comunidad internacional de valores, la democracia y por tanto la cultura y la fuerza están en manos exclusivamente de angloamericanos y europeos. Para cualquier periódico o televisión de Europa occidental y del norte de América, la comunidad internacional no son más de diez estados, todos ellos blancos, cristianos y occidentales o bien aliados japoneses, israelíes, o sátrapas a sueldo en el tercer mundo.

El racismo anti-islámico, la fobia y el miedo ante el chino, el oscuro objeto de deseo del mulato o mulata, bueno para la danza o el fútbol, pero incapaz para la política “democrática”, además de corrupto, nos hace vivir en un mundo tan irreal como ya inexistente. Será que, por estos lares, no hay corrupción y cientos de chorizos, sin oficio ni beneficio, metidos en política.

Se califica de dictadores a líderes electos democráticamente por porcentajes de voto que harían palidecer de envidia a cualquier dirigente europeo, y se quedan tan panchos.

¿Pero mientras tanto cual es la realidad y cuales los síntomas de la decadencia del Norte y su sistema mundial ante su “exportación de la democracia y la civilización”, aunque sea a tiros? Empantanadas las operaciones y expediciones militares de conquista, la estrategia se les vuelve más complicada. Los generales usamericanos y británicos saben que no pueden vencer y optan por la vieja técnica de los ejércitos coloniales de principios del siglo XX de comprar y pensionar a jefes territoriales y/o religiosos para no ser atacados, mientras sus colegas españoles le rezan a la Inmaculada -patrona de la Infantería española- para no sufrir emboscadas en Afganistán, o ser copados entre dos fuegos en Líbano. Las aventuras coloniales, desde finales del siglo XIX, siempre han acabado en fracaso a medio plazo.

Así pues, al menos hay que controlar las retaguardias metropolitanas y para ello, la propaganda es clave. Los medios de comunicación se encargan de ello, atemorizando contra los chinos, mintiendo descaradamente sobre los procesos latinoamericanos, a pesar de que ni Fidel o Raúl Castro, Chávez o Evo Morales tengan absolutamente nada que ver con la crisis financiera del Norte y los abusos inmorales de su banca. Al revés, el único sitio donde los bancos españoles ganan algo de dinero es en Latinoamérica.

Europa versus BRICS

Pero resumiendo mucho esa es la situación: control sobre las clases trabajadoras y reducciones de sueldos y derechos, privatizaciones de servicios públicos, favoreciendo el negocio privado a costa de las clases subalternas, sosteniendo a los bancos subvencionándolos con abundantísimo dinero de la Hacienda pública, lo que incrementa la deuda y para colmo de todo rebajas impositivas a los más ricos. Justo lo contrario de lo que está ocurriendo en la mayoría de los BRICS.

El gasto social, los paulatinos incrementos salariales, las nacionalizaciones o re-nacionalizaciones, con la excepción de Rusia (si bien no en todos los sectores), así como la existencia en todos ellos de poderosas bancas públicas y sectores de producción estratégicos en manos de las Republicas, son las políticas dominantes en los BRICS y en potencias cercanas a ellos, como Argentina, Venezuela, Turquía entre otras. No olvidemos tampoco que la Sudáfrica creada por Mandela ya es BRIC -de ahí la S-.

Al igual que Brasil y China han hecho de la abandonada a su suerte África sub-sahariana, objetivo prioritario de inversiones y comercio, pero también de penetración geoestratégica, no se olvide.

Se nos habla de su ausencia de democracia o la mala calidad de la misma en el resto del mundo no cristiano-occidental, cuando por ejemplo Brasil tiene un sistema electoral más moderno, transparente y eficaz que los Estados Unidos de América. Europa ha sufrido en los últimos diez años la mayor restricción de derechos democráticos, comenzando entre otros muchos ejemplos por la ley de partidos o la muy anterior ley electoral españolas, ejemplos tan poco edificantes como exportables. Por no decir las leyes represivas y racistas británicas o el estado autoritario que vive Italia, aunque claro, es un autoritarismo liberal y por tanto asumible por las y los poderosos judeocristianos.

Siendo justos, en todas partes cuecen habas. La democracia imperfecta y capitidisminuida campa por todo el mundo y esa es parte de nuestra lucha y denuncia.

Pero empecemos por enunciar como están las cosas, al menos:

– Estamos seguramente ya en la post-globalización y la actual guerra de divisas es un ejemplo de ello.

– Los emergentes y los chinos en especial, practican un nacional-capitalismo. El Partido Comunista Chino, como afirma mi amigo Manuel Monereo, les dio definitivamente la independencia a chinas y chinos, pero no ha construido el socialismo. Tal vez lo primero era poder ser por fin independientes.

– Las alianzas indo-rusas en el aspecto tecnológico y militar. El creciente interés de Alemania por China y Rusia indican que en las oligarquías centroeuropeas algo comienza a olerse, y se sabe que Francia y la RFA se están resituando.

Podría ser más prolijo, pero esto pretende ser un artículo de divulgación, con algunas alternativas.

Por lo que, ante la decadencia de los EE.UU., la Unión Europea, pero también su aliado japonés, está claro que unir nuestra suerte económica y mundial a la santa alianza entre la City de Londres y Wall Street de Nueva York, no solo es una torpeza, es que no conduce a nada. Además de los ataques constantes que el euro sufre del dólar y también de la libra, pero sobre todo de la moneda imperial, artificialmente creada y por todo el mundo sostenida.

Hay Alternativas

Que alternativas podemos dar desde la izquierda:

– En primer lugar, informar correctamente y hacer saber a todas las gentes los cambios económicos y políticos que están produciéndose.

– Hacer ver como Latinoamérica y África fueron hundidas y arruinadas por imponerse planes tipo FMI, que son los que se están implementando en Europa y en España, de forma especial. Como las privatizaciones masivas condujeron a Argentina al corralito y también como la Republica Argentina, haciendo lo contrario, re-nacionalizando y rescatando de la privatización al sistema público de pensiones, entre otras medidas, está saliendo y rápidamente -cierto que con fallos, pero saliendo- de la postración a la que se le condujo.

– Hay que hacer ver lo sinvergüenzas y mentirosos que son los “expertos” que nos están llevando como corderos al matadero. Están defendiendo y vendiendo como soluciones prácticas neoliberales ya fracasadas.

– Hay Gobiernos amigos de las clases populares y trabajadoras del mundo, y esos Gobiernos ni son los europeos, ni los del Norte. Por eso nos mienten sobre todos aquellos que siguen políticas diferentes y que sin ser perfectos ni mucho menos, al menos se enfrentan con gallardía a los mercados, a la banca occidental a los tratados comerciales injustos.

– El reino de España, debe cambiar de política económica y exterior. La política exterior española no debe estar subordinada a una potencia decadente y económicamente en muy mala situación, con una abundantísima deuda externa como son los EE.UU. y aún más su fiel aliado la Gran Bretaña.

– Hay que buscar acuerdos con los BRICS y acercamiento a otras potencias. Hay que reivindicar en la Unión Europea un multilateralismo real y una sincera alianza de civilizaciones no castrada por el miedo al que dirán los jefes. Hay que cambiar no solo el modelo económico interno, también el exterior y ser oposición a la Europa conservadora, nacionalista y egoísta, que vive en una vejez autista. Se debe exigir a Alemania que, si está cambiando de alianzas y busca nuevos ejes, nos haga participes, y en última instancia no ser “más papistas que el papa” con la UE, pues tanto Gran Bretaña en un sentido, como Alemania y Francia en otro, juegan sus cartas.

Políticamente, las izquierdas debemos trabajar en dos sentidos: el fortalecimiento de los Foros Sociales Mundiales y buscar su impulso transformador, así como en la construcción de una V Internacional participativa, puesto que las fuerzas del capitalismo actúan a niveles globales, así como las fuerzas conservadoras y derechistas. Esto también nos obliga a tejer alianzas mundiales de cara a la solidaridad, pero también a salvar al Planeta de la esquilmación y la destrucción. La defensa de la Madre Tierra nos obliga a actuar conjuntamente.

Las clases trabajadoras y desposeídas, los pobres del mundo, debemos buscar y de hecho ya estamos en ello, pues existen ya instrumentos comunes como la Confederación Sindical Internacional o los ya citados Foros Sociales Mundiales que tejen la necesaria complementariedad.

El G20 es la historia de un gran fracaso. Debiéramos volver la vista al G192, es decir una Asamblea General de la ONU, sin coacciones de socios especiales con derecho a veto, que busque una gobernanza global de la aldea tierra. El G20, nada solucionará pues nada puede solucionar entre intereses muy encontrados y contrapuestos.

Sepan todas y todos que vienen tiempos convulsos, pues el cambio que se está produciendo -y que es más rápido de lo que los “expertos” (permítanme que me ría cuando escribo esta palabra) occidentales reconocen- debe ser para beneficiar a la humanidad y repartir lo que hay entre todas y todos, porque un cambio puede ser a mejor o a peor. En cualquier caso, en lo malo ya estamos.

La solución no es el crecimiento. Eso es un mito. La solución es una vida digna y frugal, pero los que emergen ya no consentirán y con razón que nosotras y nosotros, los y las occidentales nademos en el despilfarro, a costa de su pobreza. Por tanto, la única solución razonable es el reparto y la dignidad.