Etiqueta: pacto del euro

Más de un millón de personas en las calles. Acordemos

El día 19 de Junio, el Movimiento 15 de Mayo logró convocar más de un millón de personas -bastante más tal vez- a la calle en todo el estado español.

Todas las ciudades se comportaron, de acuerdo con su tamaño y sistema de movilidad, magníficamente. No solo capitales de provincia, sino muchas ciudades y pueblos del territorio se lanzaron no solo a mostrar su indignación, sino a hacer propuestas, exigir el freno al Pacto del Euro-plus y profundos cambios, no solo de la estructura pro-oligárquica de la democracia española, sino también del injusto sistema que padecemos y las políticas neoliberales aplicadas para “superar” la crisis financiera, social, ecológica y de valores que padecemos. Prácticas neoliberales consistentes básicamente en cargar la factura de la crisis sobre las clases populares en lugar de hacerlo sobre los que la han provocado, los bancos básicamente y los gobiernos y la Unión Europea, que han desregulado y permitido la especulación más soez y criminal.

No parece que por ahora nadie haga caso a las reivindicaciones sociales del Movimiento 15M y de las plataformas de Democracia Real Ya!! y otras de las que hablaremos.

El Gobierno, incluso portavoces del PP, hablan de ciertas medidas legales. El PP, con su proverbial desvergüenza, afirma representar a los indignados, seguramente Camps y Rita, Esperanza Aguirre o su TV de cabecera Intereconomía lo demuestran diariamente, con sus “piropos” al movimiento. El PSOE igualmente parece dispuesto a tomar ciertas medidas legislativas para cambiar algo la ley electoral, y en cualquier caso sondear y deslumbrar a “representantes” del colectivo de indignación. Pero, ¿qué hay de revocar la reforma laboral o el pensionazo? ¿qué compromiso existe con respecto a votar en la UE contra el Pacto del Euro e impedirlo? ¿qué medidas se proponen para auditar la deuda y dejar de cargarla toda ella, incluida la de los bancos y la oligarquía del ladrillo, sobre el pueblo? ¿Para cuándo dejamos la supresión de los Paraísos Fiscales? Por ejemplo, porque eso solo es cuestión de voluntad política, pues desde ellos se ejerce una pura y simple delincuencia fiscal.

Es fácil jugar con los meandros de los conceptos jurídicos-políticos. Se pueden crear comisiones de estudio mixtas que hagan propuestas. Se puede incluso hablar de listas electorales abiertas pero ¿qué hay de que en el Reino de España voten más los kilómetros cuadrados que las personas? ¿qué hacemos con el voto antidemocrático y dictatorial de los “mercados”, que son quienes imponen las políticas reales? Mientras se gobierne tanto desde el poder mínimo de un Gobierno como desde la oposición de derechas -sea españolista o nacionalista-, pensando solo en el mercado, no hay avances en nuestras luchas. Hay que ser conscientes, de que no solo de pan vive el hombre, pero ya está bien de consentir el latrocinio generalizado de robar a los pobres para dárselo a los ricos. De pagar nosotras las deudas y quebrantos de los bancos.

Por tanto, urge un programa. Un programa mínimo, pero un guión fijo y consensuado del que el Movimiento de los movimientos, no se separe o bien clarifique al menos nuestra composición. No se trata solo de perfilar nuestras opciones de cambio político, sino de aclarar las propuestas socio-económicas, por cierto, tan políticas como las anteriores, porque el neoliberalismo no es otra cosa más que una ideología política.

Es por ello que el Movimiento debe ser muy plural y conjugar los interese y anhelos de las y los jóvenes parados y precarios, las paradas. No olvidemos la lucha contra el paro y por el empleo, los autónomos y pequeñas empresas familiares, pero también de la clase obrera tradicional, de las clases trabajadoras y, en última instancia, ser conscientes de que las nuevas precarias y las y los nuevos empleados de los servicios son los nuevos proletarios, muchas y muchos de ellos en régimen de semi-esclavitud. Ahí es donde entra el para algunos y algunas espinoso tema de las organizaciones de trabajadoras/es y obreras, sin las que es imposible generalizar ninguna lucha, y lograr el éxito en cualquier convocatoria de huelga general frente a políticas antisociales o defensa de la democracia, incluida por supuesto la económica.

No podemos coincidir en la fobia sindical con la gran patronal. No podemos borrar del legado democrático de este Estado a personas como Marcelino Camacho: sería tan injusto como no democrático. Los Sindicatos de clase, no solo CCOO, sino la CNT, UGT, o STV lucharon mucho y bien contra la dictadura; no lo olvidemos y no caigamos en las trampas sibilinas de los medios al servicio del neoliberalismo. Claro que no estamos de acuerdo con las cesiones a las que los sindicatos mayoritarios han llegado. Les exigimos que se acabe con el pensionazo y acaben con las negociaciones estériles que solo conducen a perdidas de derechos laborales y al empobrecimiento generalizado de las clases trabajadoras. Les exigimos autocrítica, deben pensar por que los “mayoritarios” son tan odiados incluso, por tantos jóvenes indignados, indignadas y precarias.

En última instancia, las organizaciones de clase deben estar con los intereses que dicen representar y en estos momentos tienen dos opciones, o se suicidan con el socioliberalismo y siguen practicando socioliberalismo sindical, o están con los y las precarias, con las víctimas de la crisis.

Al neoliberalismo le sobra hoy ya la democracia. Por eso un programa de defensa de la democracia y de la soberanía popular resulta revolucionario.

La virtualidad que ha tenido DRY al convocar el 15M con un espléndido manejo de la red y sus posibilidades ha sido exitoso, pues en contra de todo ha logrado despertar a conciencias adormecidas y cuestionar el tinglado demócrata formal establecido, un estado de derecho de cartón piedra al servicio de los poderes económicos fundamentalmente. Pero hay que tener solidez, principios de hierro y fuertes convicciones políticas para no ceder ante cantos de sirena, espacios o tertulias y minutos de gloria. La hidra cultural del sistema es muy poderosa y ni culpo a nadie, ni mucho menos acuso, solo advierto, si me permitís el atrevimiento.

Hace falta una fuerte alianza y confluencia social. Nada ha ocurrido por casualidad pero, como afirma un amigo, primero hemos tenido la acción y ahora tenemos que elaborar el programa. Pero eso será algo conjunto.

Lo cierto es que hay ideas y propuestas, ATTAC ha jugado en eso un importantísimo papel. El Foro Social Mundial ha sido clave en su denuncia y su lucha contra el neoliberalismo a escala planetaria. Varias revoluciones han triunfado ya en América Latina y el Norte de África, además de la de Islandia.

En varios países europeos, como Francia, Gran Bretaña o Grecia y Rumania, tienen clara la necesidad de la confluencia de personas, organizaciones y luchas. En el Estado Español, las Mesas Ciudadanas de Convergencia han unido a diversas personas, activistas, sindicalistas, feministas, intelectuales y gentes muy politizadas en un llamamiento muy plural, pero también con una denuncia muy fuerte del sistema y de la dictadura de los mercados, que además -al igual que a los socios y socias de ATTAC-, les permite estar codo con codo con el Movimiento y en el Movimiento, sin pedir nada, solo luchando, aportando y punto. También gentes autónomas o del ámbito, y las diversas escuelas libertarias y marxistas lo están haciendo, junto con jóvenes que rechazan la política partidaria, pero que sin embargo hemos sido capaces de lograr un espacio común.

No quiero se me entienda lo contrario de lo que quiero decir, pero frente a los intereses ciegos de los banqueros, los especuladores, los ricos y poderosos, los que asesinan el planeta y la madre tierra, el patriarcado, todos y todas nos necesitamos, pero ojo, necesitamos también una visión cosmopolita de lo que está pasando y una confluencia de luchas europea e internacional. Lo siento, pero no podemos perder la perspectiva global, pues se nos explota y oprime también con una visión e intereses globales y desde la globalización neoliberal. El FMI, los clubs de poder e influencia como Bildelberg, la Trilateral o la OMC, son instituciones globales que deciden por nosotras sin ningún control democrático efectivo. Son estas instituciones las que realmente mandan.

Tampoco el G8 o el G20 poseen esa legitimidad y ese consenso, así pues no los obviemos de nuestro marco de lucha, pues sus decisiones nos afectan y mucho.

Converjamos pues y acumulemos fuerzas, pero sobre todo continuemos nuestras discusiones y debates y hagamos también converger, en mi opinión, la experiencia acumulada ya de luchas, resistencias e incluso derrotas y victorias de organizaciones obreras, asociaciones altermundistas, estructuras participativas europeas y mundiales y veamos que, si bien nadie es imprescindible, todas y todos nos necesitamos.

¿Ahora qué?

Tras las elecciones autonómicas y municipales del 22 de Mayo se han hecho ya análisis más que suficientes, contradictorios algunos a pesar de estar hechos en el mismo ámbito ideológico de izquierda transformadora, pero sugerentes todos.

Creo -y permítaseme afirmar- que en el reino de España hay que comenzar a distinguir de una vez entre lo que el grupo de interés e influencia PRISA, con sus medios, plumas y tertulianos denomina la izquierda -es decir el PSOE y más en concreto su cúpula e ideólogos socioliberales- y la izquierda real, mucho más amplia, veraz y que en estos tiempos responde más a actitudes y compromisos personales, que de grupo o partido.

Las elecciones municipales y autonómicas han supuesto un vuelco en el poder institucional del estado, que no tanto en el reparto de votos (si bien ha triunfado y sin paliativos el PP, el partido de la derecha, de los neofranquistas, los rentistas y las sectas cristianas conservadoras). La victoria sin embargo de las derechas apenas supera el 30% del total del censo electoral, lo que indica que ante la división de los y las progresistas, la claudicación a los mercados de su segmento mayoritario y la falta de pedagogía política de la izquierda, un tercio de la población del estado español -tercio por ahora conservador- controla y manda en el país al margen de la mayoría social.

Menos mal que llegó el 15 M. Afortunadamente, el grito de Democracia Real Ya!! prendió y la afortunada consigna de “no somos mercancía en manos de políticos y banqueros” ha cuajado y logrado la movilización ciudadana más grande tras aquel “No a la guerra.”

El 15 M ha puesto en marcha un proceso no electoral ni electoralista, estableciendo un efecto que cuestiona el modelo político, construye poder ciudadano y puede acabar con el modelo impuesto tras la Transición.

La Transición la aguaron diversos factores, entre ellos la fortaleza de la oligarquía bancaria y del cemento -alimentada y cuidada por el franquismo-, los altos cuerpos administrativos, pero sobre todo el golpe de estado del 23-F, y la consolidación que gracias al mismo obtuvo “la monarquía del 18 de Julio” como garante de la democracia, nada más y nada menos.

Así pues y en estos momentos veamos cómo, en mi opinión, nos envuelve el siguiente panorama político-social:

Creo que ahora el verdadero y único motor del cambio es el Movimiento 15 M, y en él debemos estar y profundizar nuestra relación. Al igual que en Túnez, no hay que bajar la guardia, ni ceder en la presión. Reconozcamos que las vanguardias tradicionales no han sido capaces de lograr el efecto DRY, ni el movimiento posterior. De hecho, ante el hundimiento electoral del socioliberalismo y su rechazo frontal, nadie a su izquierda ha captado de forma significativa su electorado -tal vez la abstención así como un reparto en que, por cierto, se incluye el PP-, luego yo pediría humildad en los aparatos de la izquierda política a la hora de hacer valoraciones, pero también proyecciones.

Las movilizaciones sociales continúan y el espíritu combativo de los jóvenes -y no tan jóvenes- que las iniciaron, permanece no solo intacto, sino inmune a cualquier intento de control o manipulación política. Precisamente son los movimientos sociales de carácter antineoliberal y de pensamiento crítico, pero horizontales y muy participativos, los que más se han aproximado a ellos y mejor recibidos han sido por los impulsores de DRY y acampadas y acampados, incluso se les ha solicitado colaboración y han establecido una línea caliente de acción, elaboración e incluso inmersión en DRY y el Movimiento. Por tanto, mucho cuidado con sacar conclusiones políticas precipitadas e interesadas.

Existe además el peligro de que el concepto negativo de la práctica política institucional se vea incrementado con los pasteleos -algunos difícilmente explicables- que hemos vivido tras el proceso electoral. El peso de querellas localistas es difícilmente entendible por una inmensa mayoría de población urbana y juventud postmoderna.

Así pues, no es malo preguntarnos “ahora que hacemos”, ante una ofensiva todavía más fuerte del neoliberalismo, la rampante potencia de la derecha política españolista y filo-xenófoba, cada vez más berlusconizada. Ahora precisamente que el pueblo italiano comienza a reaccionar, en nuestro país un importante sector de la población, se berlusconiza al igual que su clase política conservadora. Al mismo tiempo, asistimos al suicidio político del socioliberalismo tras haber liquidado a la socialdemocracia, si es que esta realmente existió alguna vez en el reino de España.

Intuimos, comprobamos, que la solución que busca el PSOE -sus cuadros, incluido sus cuadros medios- es la derechización en pos del centro perdido, buscando seguridad y tablas de salvación. Así pues caminan hacía un neofelipismo que, a base de promesas de nuevas leyes y de libertades civiles -que no en el reparto de la riqueza y la justicia fiscal-, además de cierta sensibilidad social que permita conectar con sectores aledaños al 15M y profesionales ilustrados ante el temor del avance neo-franquista.

Los amigos verdes plantean presentarse en solitario. Yo, desde el respeto más profundo, creo que tienen más posibilidades de aportar e influir en una coalición roji-verde de ecologismo social y antineoliberal. Pienso que esta apuesta les engrandecerá.

En relación a IU, creo que debe ser más generosa y valiente, no limitándose a ofrecer su casa y una confección más o menos participativa de su programa, pues esto de la casa común ya lo inventó Alfonso Guerra hace unos años e intentó unir al eurocomunismo y guerrismo y construir una suerte de socialdemocracia de izquierdas.

Que IU juega un papel importante nadie lo discute. Tiene presencia institucional y ha crecido un 1% estas elecciones, pero esto puede parecer insuficiente para sumar apoyos con más fuerza -además la realidad es muy tozuda-. Creo pues sinceramente en un amplio frente social, antineoliberal y verde, federalista y radicalmente democrático. Los socialistas, las feministas, las personas ecologistas, sindicalistas, altermundistas y activistas sociales tienen, tenemos, mucho que decir y aportar. Aunque sobre todo yo señalaría que, si no se percibe que tras el 15 de Mayo lo que se ha puesto sobre la mesa es otra forma de hacer y entender la política, se es inquilino o inquilina de otro planeta.

Yo comenzaría por elaborar, o más bien consensuar, un programa político, tan simple como entendible. Propongo un cambio político tan radical como sencillo, ampliando la base social y, no lo olvidemos, de clase. En lo fundamental este programa existe ya y está basado en gran parte en aportaciones altermundistas y del Movimiento 15M, así como en las reflexiones de intelectuales comprometidos con la causa social y los movimientos cívicos.

Continuaría buscando convergencias sin sectarismos, incluso el borrón y cuenta nueva y la búsqueda de alianzas por encima de los partidismos y/o capillas. La unidad en la diversidad, la confianza, la amistad y tejiendo una nueva solidaridad. Hay que hacer política con sentimientos y humanidad.

Creo que un buen comienzo sería tejer una red que permita el encuentro del 29 de Septiembre y el 15 de Mayo, con lo que ello implica y significa.

La ciudadanía está haciendo política. El grito de democracia real ya! es político. La idea fuerza de ATTAC contra la dictadura de los mercados es política. En las plazas se ha hecho y se hace política. El llamamiento de las Mesas de Convergencia es político y en la búsqueda de la confluencia y la conjunción. Pero todo desde una nueva visión, tal y como el Movimiento del 15 de Mayo nos ha indicado desde la indignación, la reacción y la acción.

Hay que combatir con mucha firmeza el Pacto por el Euro, pues en ello nos va el bienestar y el derecho a una vida, a una vejez digna. Hay que enseñar los dientes a los burócratas de Bruselas, advertir seriamente al PP que no solo puede ser gobierno, sino que lo es ya en numerosas autonomías y estas serán las principales encargadas de los recortes sociales, y decirle con mucha firmeza al Gobierno Zapatero QUE NO, que no aceptamos esta nueva vuelta de tuerca a favor de los mercados y en la destrucción de la Europa Social.

En estos momentos la fuerza del pueblo se forja en la calle, y los gobernantes han de ver que, a la hora de elegir entre los bancos o la gente, el pueblo reacciona. La gran excusa de la deuda pública es una estafa gigantesca a favor de los bancos. Lo que está ocurriendo en Grecia el cruel ejemplo de lo que, a cámara lenta, nos están imponiendo.

¿Quieren una solución desde el gobierno? Dejen de pagar la supuesta deuda y en eso si les apoyaremos.

A los que tienen el gobierno, a los que tienen el poder, a los que mandan realmente

Esta crisis económica, política, social y ambiental que sufrimos, aún siendo del capitalismo y por la estricta aplicación de la ideología política neoliberal, la estamos padeciendo las ciudadanas y los ciudadanos de a pie. Las clases populares estamos pagándola, y encima las clases poseedoras están haciendo negocio a nuestra costa.

El casino económico ha arruinado bancos y cajas de ahorros, ha pinchado la burbuja inmobiliaria, y millones de paradas y parados lo están sufriendo. La crisis se está pagando a base de:

  • Congelar las pensiones y aumentar la edad de jubilación, hasta los 67 años.
  • Congelar el sueldo a los funcionarios y funcionarias un 5%, olvidando que muchas de ellas ni siquiera son mileuristas.
  • Subir el IVA de forma indiscriminada.
  • Consentir el trabajo en precario cada vez más y facilitar el despido.
  • Retirar pequeños subidos de supervivencia a paradas y parados.
  • Recortar los derechos sociales y congelar o disminuir en todas las autonomías las partidas destinadas a Estado del Bienestar.
  • Recortando la inversión pública, de forma que se incrementa el paro y circula menos dinero, hundiendo a pymes y autónomos.
  • Recortando los impuestos a los ricos, familias poderosas y a las grandes empresas. Ayudando económicamente a la banca privada y no cobrándole más impuestos.
  • Consintiendo y tolerando los paraísos fiscales y no persiguiendo a las fortunas y bancos españoles que operan en ellos.
  • No cobrando impuestos a los capitales especulativos. No imponiendo las ITF, de forma que los capitales fuertes y transnacionales paguen impuestos.
  • Privatizando servicios y sectores públicos de forma que el empleo se precariza y se hace caja momentánea vendiendo bienes que son del pueblo para que se beneficien grandes empresas y transnacionales sin escrúpulos, que precarizan luego el empleo y maltratan a los usuarios y consumidores.

Se está escuchando solo a los banqueros y grandes empresarios, muchos de ellos además con producciones deslocalizadas. A las fundaciones de “expertos” pagadas por bancos, que propugnan políticas económicas a pesar de ser una pandilla de fracasados, sus ideas neoliberales nos han hundido y nos están hundiendo más.

Hay propuestas de justicia y reparto, científicamente contrastadas de los expertos y científicas antineoliberales, que también los hay y mejores, pues no les mueve el deseo de servir a bancos, sino al pueblo y no se les escucha; en lugar de eso, los chulos neoliberales les llaman demagogos.

Todo esto se debe a que mandan los banqueros y los poderosos, por eso la gente con más capacidad crítica está indignada y se comienza a movilizar.

La soberanía popular está bajo mínimos y la Constitución de 1978 -excepto en el asunto monárquico y temas formales y formalistas- es papel mojado, pues en ella se afirma que España es un estado social y de derecho y últimamente solo se habla de estado de derecho, para reprimir y restringir derechos, pero no lo de SOCIAL.

Las derechas conservadoras imponen su agenda. Los grandes empresarios son recibidos por el monarca, constituyéndose en gobierno de facto y se gobierna pensando solo en tranquilizar a los mercados y mientras el crédito no fluye. En lugar de crear bancos públicos, se subvencionan los bancos y se privatizan las cajas de ahorros.

Esto es insostenible. Por todo ello, creo que debemos oponernos al Pacto de Gobernanza Europeo, el llamado Pacto del Euro, que será la puntilla contra las clases populares y un libro blanco para la definitiva imposición del NEOLIBERALISMO como doctrina política y económica en la Unión Europea, convirtiéndola en el paraíso de la injusticia social mundial. Instamos pues a que no se apruebe el Pacto del Euro y nos movilicemos frente a él.

© 2018 Portuario en Excedencia | Administrar

Desarrollo por Adigraf EstudioArriba ↑