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Hace falta un Partido Socialista

En este pa√≠s el despiste ideol√≥gico y la quemaz√≥n pol√≠tica a la que los aparatos y c√ļpulas de los partidos nos han arrastrado es demencial. Poca, muy poca gente se f√≠a de los partidos, de todos ellos. Por un lado se han renunciado no ya tan solo a las ideolog√≠as, sino a cumplir los programas electorales, de los que se dec√≠a con absoluta tranquilidad hasta hace poco -pues ahora es pol√≠ticamente incorrecto- que se hacen para no cumplirse. Al mismo tiempo, unos medios supuestamente informativos, pero todos ellos en las manos de grandes empresas y bancos, han lanzado sutilmente una campa√Īa anti pol√≠tica que a la postre solo beneficia a la derecha, aunque en ocasiones parezca que con esta iniciativa, perfectamente orquestada, se preocupan de la gente com√ļn.

La organización en política es clave, así como más todavía lo son los adherentes y simpatizantes, pero también y no en forma menor la confianza popular. Pero sin ideas, nada se puede. Tampoco sin medios, al menos humanos. Si bien el concepto y método interno de los partidos progresistas y de cambio social debiera cambiar profundamente.

Las derechas jam√°s han renunciado a sus principios, pero sin embargo el centro-izquierda espa√Īol, al haber renunciado a la ideolog√≠a transformadora y de clase, por parte de los dirigentes del PSOE ya en los inicios de la transici√≥n, la √ļnica idea real paso a ser la l√≥gica del poder, mantenerlo o recuperarlo. Con ideas modernizadoras ciertamente, pero no por ello necesariamente de izquierdas. Si bien, y es justo reconocerlo, con dos ideas fuerza: la actualizaci√≥n administrativa y la descentralizaci√≥n, junto a la europeizaci√≥n del estado, lo cual tambi√©n conduc√≠a a reforzar el bienestar. Estado moderno, descentralizado y con un estado del bienestar semejante al europeo, si bien sin su base industrial.

La factura pagada por los gobiernos del PSOE para ingresar en Europa ha sido la deslocalizaci√≥n y el cierre de la industria pesada a cambio de infraestructuras de transporte e inversiones de fondos FEDER con el precio de dejar de construir barcos o extraer carb√≥n. Es simplificar mucho, lo s√©, pero no es el objetivo de estas l√≠neas explicar esto. Si a√Īadir√© que el estado espa√Īol, al carecer de una base obrera industrial s√≥lida y extendida territorialmente, se vio obligado a financiar las conquistas sociales del bienestar en los Gobiernos de Felipe Gonz√°lez en base al endeudamiento y las privatizaciones del sector p√ļblico bancario, energ√©tico e industrial. Y quiero se√Īalar esto, al objeto de que no se me diga que solo resalto negatividades al objeto de arrimar el ascua a mi sardina. Pero lo cierto es que el desmantelamiento minero e industrial a la larga ha resultado profundamente negativo. Tambi√©n para la izquierda. Se ha profundizado pues incluso aunque sea de forma involuntaria en el capitalismo rentista, el ladrillo y el turismo como √ļnicas salidas a crear empleo y en fortalecer el sector servicios, pero con unos servicios ‚Äďvalga la redundancia- de muy bajo valor a√Īadido.

Lo cierto es que el PSOE se transform√≥ en una partido modernizador y progresista en materia de derechos civiles, excepto en cercenar la excesiva influencia y dominio de la Iglesia Cat√≥lica, pero dif√≠cilmente homologable a un partido socialdem√≥crata obrerista y de clase. Ni siquiera intervencionista en econom√≠a. Felipe Gonz√°lez es un adelantado a la tercera v√≠a. Una v√≠a social-liberal novedosa ciertamente en esos momentos,-principios de los ochenta del siglo pasado- que adem√°s se construy√≥ gracias al voto de las capas m√°s humildes y obreras de la sociedad. Se pact√≥ con la clase media y esta aport√≥ su dirigencia, pero se recab√≥ el voto de los pobres ‚Äďaunque no solo- para acabar siendo un partido real de clases medias y populares. No disponemos en Espa√Īa de regiones homologables a las industriales de centro-Europa, tan solo algunas comarcas, lo cual tiene sus servidumbres.

La fidelidad ideológica a un partido obrero, democrático y de izquierdas, se sustituyó por el clientelismo y la fidelidad familiar, la simplificación impuesta por los medios informativos o el apoyo al mal menor, frente a la derecha cavernícola que dominó el estado en el franquismo y que sin solución de continuidad desembarcó en la UCD para encontrar su justo acomodo en el PP, que es su lugar natural.

Del Felipismo a Aznar y del Aznarato a Zapatero. Tras la reforma exprés de la Constitución, Rajoy. Era lógico, para una fotocopia mejor el original.

El problema que trata de abordar este artículo, no es tampoco el relato histórico de un régimen lastrado por la ley electoral, partidos mayoritarios bien estatales o nacionalistas con una amplia base clientelar, la represiva ley de partidos de Aznar-Zapatero o bien el fiasco legal de la modificación exprés del artículo 135 de la Constitución, no, es proponer como podemos encontrar alguna salida digna y coherente a esta situación política. Solución que pasa por la recuperación para la ciudadanía de la política y de las decisiones sobre la política. Comenzaré por la mayor, el régimen del 78 ha colapsado. Lo corroe la corrupción que comenzando por el rey, alcanza a los partidos mayoritarios que sufren de un desprestigio supino.

Pero a pesar de ello, la cosa no acaba de caer o de cuajar una nueva alternativa ¬ŅPor qu√©? En primer lugar la derecha se piense lo que se piense por parte de muchos ingenuos, no va a dar lugar a otras formaciones pol√≠ticas de car√°cter liberal, diferentes y modernas, el mismo PP es intocable en sus principios y adem√°s le funciona bien. La derecha espa√Īola con mucho m√°s de un siglo de existencia en su versi√≥n liberal, es profundamente conservadora, tiene una m√°s que centenaria tradici√≥n caciquil y es inmune a la corrupci√≥n, desde siempre. De hecho caciques corruptos son muy importantes en su base territorial. De convicciones mon√°rquicas y centralista excepto en su parte fuerista o de origen carlista que con el tiempo contribuye a alumbrar los nacionalismos llamados por cierto con prejuicios centralistas, perif√©ricos. Si bien en el caso catal√°n pasando el tamiz liberal moderado de Camb√≥ y evolucionado hacia una derecha moderna.

No me preocupa  en absoluto la derecha. Esta ni tiene solución desde un punto de vista progresista ni siquiera intentos regeneradores como lo es la UPyD pierden sus tics centralistas y autoritarios.

Las Izquierdas

Las izquierdas son el problema. En la transici√≥n se pens√≥ por parte de la oligarqu√≠a franquista de car√°cter aperturista que para consolidar una democracia a la europea, lo que hab√≠a que hacer era moderar la izquierda. Esto pasaba por dos premisas, aceptar la monarqu√≠a y la inevitabilidad del sistema capitalista. Ambos supuestos fueron aceptados ¬†por el PSOE renovado de Gonz√°lez y Guerra. El PCE aunque fuera por imposici√≥n al objeto de legalizarse hubo de transigir con la monarqu√≠a. A pesar de ello, la ley electoral fue el instrumento y lo sigue siendo, m√°s depuradamente anti-democr√°tico del sistema, al objeto de garantizar el turnismo, es decir dos grandes partidos sist√©micos gobernando con el comod√≠n de los nacionalismos conservadores, vasco y catal√°n. Esto √ļltimo ha fallado al menos por el momento pues el independentismo de CiU ha contribuido a la crisis del r√©gimen de 1978 y de forma no menor.

A todo esto hay que a√Īadir que el centro-izquierda y la izquierda espa√Īola, personificados en su momento en PSOE y PCE son proyectos aut√≥nomos y que pueden gobernar juntos un ayuntamiento o una autonom√≠a, pero el Estado, no, eso son palabras mayores y es otra cosa. Desde la transici√≥n Felipe Gonz√°lez hizo del PSOE algo total y absolutamente al margen de cualquier veleidad frentepopulista. El modelo de Gonz√°lez era el alem√°n del momento. Los intentos de Santiago Carrillo de buscar la unidad de las izquierdas, fueron in√ļtiles, de hecho el PCE de Carrillo, propuso en varias ocasiones gobiernos de concentraci√≥n nacional. Estas negativas a la unidad gubernamental de las izquierdas ‚Äďy no solo ellas- consagro al PCE como un proyecto aut√≥nomo tambi√©n. Es m√°s el PSOE en m√°s de una ocasi√≥n trato de absorber o laminar el PCE y a tal fin Alfonso Guerra invent√≥ aquello de la casa com√ļn de la izquierda, que por supuesto era el PSOE. Cuando aparece Izquierda Unida, el perfil de autonom√≠a del proyecto se agudiza y alg√ļn intento en sentido contrario hay como ocurri√≥ con el PASOC espa√Īol o la teor√≠a del ‚Äúsorpasso‚ÄĚ. El hecho de que ambos intentos fracasaran debiera hacer pensar a los herederos de aquellas direcciones pol√≠ticas.

Pero dando un salto y resaltando cuales son las circunstancias actuales, nos circunscribimos a ellas y en cómo pienso que podemos actuar.

El problema m√°s grave que vivimos es la profunda despolitizaci√≥n por no decir anti pol√≠tica que han generado tanto la corrupci√≥n y el clientelismo, como la profunda oligarquizaci√≥n de la pol√≠tica espa√Īola, profundamente profesionalizada en el peor sentido del t√©rmino, en todas las fuerzas institucionales y muy poco participativa. Esto dificulta tanto las nuevas incorporaciones a los partidos pol√≠ticos de izquierdas especialmente, as√≠ ¬†como lo dif√≠cil que es ‚Äúrepescar‚ÄĚ o volver a activar para la acci√≥n pol√≠tica a personas muy cualificadas y generosas pol√≠ticamente, pero que sin embargo han sufrido profundas decepciones y desenga√Īos e incluso persecuciones, expulsiones injustas o disoluciones, por mantener criterios propios, ser inteligentes o creer en la libertad en el seno de su partido pol√≠tico.

Es muy grave comprobar como las oligarqu√≠as de hierro de los partidos han quemado, dilapidado y arrojado a personas v√°lidas,¬† con sentido com√ļn y criterio, carentes en absoluto de la ‚Äú√©tica acomodaticia‚ÄĚ que predomina en demasiados aparatos.

Puestas as√≠ las cosas y dif√≠ciles de negar o bien montamos una causa general, lo cual no es mi intenci√≥n, o bien reconocemos que la militancia pol√≠tica no es atractiva para mucha gente inteligente y/o con su vida personal profesionalmente resuelta, pero que podr√≠a aportar y mucho. Todo esto, es la pescadilla que se muerde la cola, por lo que al final las personas en general no se interesan en militar en un partido, lo cual salvo honrosas excepciones acaba generando la endogamia pol√≠tica y el aislamiento de esta vida, de personas que debieran hacer parte de su vocaci√≥n el solucionarla. Es el ejemplo ese que hace referencia de c√≥mo ¬†va hablar un cura de matrimonios, o que sabe de eso ‚Äďel matrimonio- para aconsejar. Como va a saber algo del paro, la desesperanza, las estrecheces del pueblo, quien ni las sufre o lo que es peor, no las ha sufrido nunca, no tiene contacto cotidiano con quien las sufre o hace tanto que ya ni se acuerda.

Ante estos problemas lo primero de lo que hay que ser conscientes en el seno de la izquierda, es que nosotros, aunque m√°s luchadores, incluso √©ticos y horrados, somos m√°s de lo mismo en el sistema pol√≠tico para el com√ļn de los mortales. Si no somos conscientes de esto, nada que hacer.

Esto nos lleva a plantearnos el dilema de c√≥mo lo podemos hacer, para que las ciudadanas y los ciudadanos, sean conscientes de que la pol√≠tica, les es imprescindible y sin su participaci√≥n activa en la misma, siempre ser√°n dominados por unas √©lites. Lo cual nos conduce de forma inexorable en primer lugar a defender las diferentes opciones pol√≠ticas, las ideolog√≠as y los posicionamientos de clase. Pero tambi√©n a que instrumentos pol√≠ticos concretos nos referimos. Mi primera consideraci√≥n es que en el Estado Espa√Īol, es necesario un partido socialista.

¬ŅPor qu√© un Partido Socialista? Primero porque existe en Europa y muchos puntos de Am√©rica Latina, una profunda tradici√≥n socialista ya centenaria, con un c√ļmulo de derrotas y conquistas, pero que ha conformado una forma de vivir y de entender la pol√≠tica por parte de la clase obrera y las clases populares. En el estado espa√Īol, son las tradiciones socialista y la anarco-societaria primero luego anarcosindicalista, las m√°s antiguas. Hay todo un poso innegable. En segundo lugar las tradiciones socialistas han sido siempre muy plurales en su interno y los juegos de corrientes y familias constantes y ello favorece la democracia interna y la sensaci√≥n de libertad. Desde el primer marxismo ortodoxo de Pablo Iglesias, a la conjunci√≥n republicano-socialista pasando por Largo Caballero, Indalecio Prieto o Besteiro, terminado por Negr√≠n, tenemos toda una gama de colores y posibilidades, que alguien puede pensar que pudieran ser contraproducentes, pero tienen algo muy importante, ninguno de ellos dejo de creer jam√°s en la libertad y en el papel central de la clase obrera y al mismo tiempo permitieron agrupar en el socialismo a distintas gentes bajo unos principios en los que la centralidad de la clase obrera era la clave de b√≥veda y el socialismo, el socialismo real y democr√°tico, -que no socialdem√≥crata todav√≠a-, el objetivo, que entend√≠an, no lejano, sino alcanzable en tiempos pr√≥ximos y es era la diferencia fundamental, los socialistas de entonces cre√≠an y las y los socialistas de hoy hemos de creer en la posibilidad ya, del tr√°nsito hacia el socialismo. No hay ning√ļn escrito de ninguno de ellos-Iglesias, Largo incluso Besteiro- que pueda llevar a pensar que sucumbieran jam√°s a los cantos de sirena del capitalismo. Solo y ya con todos ellos fallecidos la socialdemocracia espa√Īola comienza a romper con sus ra√≠ces o a aceptar el capitalismo.

Los procesos transformadores latinoamericanos en los casos de Venezuela, Ecuador o el MAS Boliviano, entre otros, -no as√≠ en el caso cubano, dicho esto con respeto-, est√°n protagonizados en estos momentos, por partidos socialistas, por tanto que nadie piense que cuando hablo de socialismo y de libertad, estoy pensando tan solo en el pasado. Desde Pepe M√ļgica a Lula, pasando por Correa o Ch√°vez, hay toda una serie de matices a veces importantes, pero todos ellos eran y son amigos, en primer lugar y en segundo est√°n construyendo una Am√©rica Latina diferente,¬† conjugando amplias movilizaciones y movimientos sociales con elecciones democr√°ticas y libertades totales en sus rep√ļblicas.

El socialismo hoy

Pero no nos quedamos ahí, también en Europa de nuestros días hay dos personajes claves que representan un liderazgo personal fuerte e incómodo, pues siempre dicen lo que piensan y tratan de ser consecuentes y son Oskar Lafontaine y Jan Luc Mélenchon. Estas dos personas son los más claros antecedentes de una profunda renovación ideológica de la socialdemocracia, conectándola con otras fuerzas de izquierdas, construyendo alianzas con los comunistas y volviendo a darle color y alegría a la izquierda europea, que centra ahora en otra fuerza multicolor y novedosa, la SYRIZA griega, sus esperanzas de reconquista del espacio social y del poder político.

Por tanto con esas premisas, las ense√Īanzas del Socialismo del siglo XXI latinoamericano de Rafael Correa, Pepe M√ļgica o de Evo o Ch√°vez en sus claves de poder popular y revoluci√≥n ciudadana y tambi√©n de estado plurinacional ‚Äďcaso Bolivia- as√≠ como las aportaciones imprescindibles de la izquierda alemana Die Linke y el Partido de Izquierda franc√©s, hay que construir un Partido Socialista en el Reino de Espa√Īa, de car√°cter verdaderamente federalista y republicano. Sin Rep√ļblica en el estado espa√Īol, jam√°s habr√° federalismo.

Pero no nos quedemos en Francia, Alemania o Venezuela y Uruguay, veamos Holanda. Si he dicho Holanda. En los Países Bajos existe un Partido Socialista, el SP que es el tercer partido más votado. Tiene por ahora el 15% de los votos y está en alza. Cuenta con quince diputados en el Parlamento de 150, más dos eurodiputados y en las pasadas elecciones estuvo a punto de una victoria espectacular. Es un partido que en 1971 se constituyó como maoísta es decir fue un partido de carácter marxista leninista pero que en 1993 se transformó en socialista y además recibió la aportación de muchos militantes del Partido del Trabajo o Laborista de carácter socialdemócrata, hartos de su deriva socioliberal y sus prácticas neoliberales. Pero el SP o Partido Socialista de Holanda, no ha renunciado a su contacto personal con la clase obrera y el pueblo holandés y a sus ideas transformadoras del capitalismo. Es un partido voluntariamente con status de observador en el PIE o Partido de Izquierda Europea y con una base muy crítica para con la Unión Europea, digamos que es euro-escéptico y apoyó el voto NO a la Constitución Europea que por cierto, fue rechazada en Francia y Holanda.

El Partido Socialista holand√©s es un partido nuevo y moderno, con unos cargos p√ļblicos que est√°n obligados a tener un gran contacto con sus electores y el pueblo en general y con unas premisas claramente de izquierdas, pero asamblearias a la vez, pues constantemente organizan y se organizan de forma muy participativa y adem√°s son¬† muy activos en f√≥rmulas de participaci√≥n democr√°tica directa y de acci√≥n social y asistencial para con los m√°s desfavorecidos. De hecho su √ļnica equivocaci√≥n en un momento determinado, fue moderar su discurso, lo cual les cost√≥ muchos votos. De forma que su mensaje de izquierdas y sus formas muy populares y de clase en la acci√≥n pol√≠tica y su profunda cercan√≠a son las bases de su √©xito. Sus dirigentes adem√°s, est√°n convencidos de que pronto ser√°n la fuerza pol√≠tica m√°s votada de Holanda.

El SP ha crecido a pesar de existir un poderoso partido de origen socialdem√≥crata y de ser un partido socialista, con lo cual al igual que en Grecia SYRIZA con sus nuevos modos pol√≠ticos, ha quedado claro que tras la crisis de la socialdemocracia tornada en liberalismo progresista no ocupa el espacio del socialismo de clase y del ecosocialismo. En SYRIZA hay fuertes componentes ecologistas de izquierdas y socialistas de militantes que abandonaron el PASOK desde el a√Īo 2010 hasta el 2012. Esto nos demuestra que una fuerza socialista pero con nuevas aportaciones y nuevas formas, no solo es posible, sino necesaria.

¬ŅQu√© Partido Socialista?

Evidentemente no puede ser un partido simplemente regenerado. Un PSOE maquillado. La cuesti√≥n no es tan solo primarias s√≠ o no y oligarqu√≠as internas si o no. Tampoco consiste tan solo en recuperar las esencias de los cl√°sicos del socialismo como Jaures, Iglesias, Kaustky, el important√≠simo legado del austro-marxismo o la tradici√≥n obrerista de lucha, que tambi√©n y tal vez de forma no menor en el caso del austro-marxismo, insisto. Sino nuevas aportaciones como la ecolog√≠a anticapitalista y liberadora del MAS boliviano, el ecologismo de izquierdas y sobre todo el concepto ecosocialista que tanto interesa a los amigos del Part√≠ de Gauche, entre otros, pero tambi√©n a los movimientos de recuperaci√≥n y de regeneraci√≥n del socialismo del estado espa√Īol, como es el caso de Alternativa Socialista. Hoy cualquier tr√°nsito hacia el socialismo, pasa por la defensa de la Madre Tierra, el territorio y los mares o la oposici√≥n decidida a la mercantilizaci√≥n del ox√≠geno, el carbono, el agua o las energ√≠as naturales. La naturaleza es de todas y todos, por tanto su gesti√≥n es colectiva, es socialista y el mundo est√° siendo destruido por un capitalismo depredador venga de donde venga.

Por tanto el socialismo debe recuperar su tradici√≥n societaria y cooperativa, su apoyo en creencia en la potencialidad de la econom√≠a social. Tambi√©n en las conquistas de los partidos de masas hoy destruidas o en trance de destrucci√≥n. Los grandes logros socialdem√≥cratas de pensiones, educaci√≥n p√ļblica, seguridad social de alta calidad, asistencia sanitaria universal y becas universalizadas, junto a los logros de la revoluci√≥n feminista como el derecho a decidir, la total igualdad jur√≠dica entre hombres y mujeres, el aborto o la sexualidad libre y formada, educada y liberadora. Junto con un medio ambiente que no sea el negocio privado de nadie, ya sean grandes constructoras, empresas extractivas, modernos latifundios agrarios de empresas multinacionales de alimentaci√≥n o compa√Ī√≠as privadas de agua potable.

Se trata de un socialismo alcanzado por m√©todos democr√°ticos, en libertad y con libertad tal y como ya existe en fase de tr√°nsito y reformas en varios pa√≠ses de nuestra Am√©rica a pesar de las mentiras que se publican, escuchan y ven en medios ‚Äúinformativos‚ÄĚ corporativos espa√Īoles.

Se trata de estudiar seriamente el modelo holandés y actuar en consecuencia.

Se trata de construir un partido, donde la aspiración de igualdad, no solo sea de género, sino de clase. La igualdad no sea un Instituto especializado o una profesión, sino la superación del capitalismo y por tanto la total igualdad entre hombres y mujeres y el control por parte de ellas y ellos de la economía y la naturaleza.

Para lograrlo y el mientras tanto ¬ŅQu√©? Pues asambleas decisivas y decisorias en cada espacio de competencia. Cargos de responsabilidad con mandatos limitados y revocables en cualquier momento y obligaciones de contacto e informaci√≥n a las personas interesadas y afectadas.

Volver a crear espacios alternativos de vida y convivencia, cultura y ejemplaridad.

Democracia y libertad. Libertad como elemento integrador y por tanto decisorio. Reglas de participación colectiva y no solo para militantes.

Bueno, no voy a definirlo yo, ser√≠a una gran contradicci√≥n despu√©s de lo que he escrito. Pero si puedo resumir en que no se puede afirmar que se es socialista y defender los oligopolios privados como por ejemplo en el¬† Reino de Espa√Īa, las compa√Ī√≠as el√©ctricas o la banca privada sin ning√ļn tipo de intervenci√≥n contundente y la existencia de una poderosa y activa banca p√ļblica, por ejemplo, repito. Tampoco se puede afirmar que se es socialista y defender un r√©gimen que consagra la desigualdad pol√≠tica al reservar la jefatura del estado a una casta familiar hereditaria, carente de todo m√©rito y capacidad, sobre todo carente de legitimaci√≥n democr√°tica. Producen nauseas personas que afirman ser socialistas en Espa√Īa y que critican a rep√ļblicas americanas como autoritarias y de baja calidad democr√°tica, mientras gozan de jefes y jefas de estado electos democr√°ticamente que trabajan por la justicia. Mientras, esas mismas personas est√°n ligadas a fundaciones anti-socialistas y pro-capitalistas. Sencillamente producen n√°useas y por tanto es imprescindible rescatar el socialismo de la boca de esas personas creando un partido donde esas contradicciones no se puedan producir.

Pero hay más y es importante también rescatar importantes tradiciones de la izquierda como la que supuso el euro-comunismo. Hay que reconocer que las aportaciones al bienestar europeo de los partidos comunistas de Francia e Italia fueron fundamentales y sus aportaciones teóricas en el caso italiano, plenamente vigentes.  Así como las de muchos teóricos de la escuela trotskista y documentos de partidos de dicha tendencia.

La democracia es algo m√°s que elecciones cada cuatro a√Īos. Eso sirve para dentro y para fuera de la pol√≠tica, es decir para el interno de los partidos y para la gesti√≥n de la sociedad.

La ejemplaridad personal es imprescindible. Nuevas personas, nuevas ideas, nuevos partidos. Los partidos no son un fin en s√≠ mismo y son √ļtiles si construyen en la l√≠nea para la que fueron fundados. Por tanto un partido socialista ni puede permitir la puerta giratoria, ni el enriquecimiento ilegitimo y mucho menos corrupto, ni el apoyo a un Sistema, el capitalismo, aunque se le llame el mercado, que es injusto y que sacrifica millones de vidas de mujeres, ni√Īos y hombres en su propio beneficio. Destruye el planeta para acumular capital, ganancias y poder y origina guerras para mantenerlo.

Finalmente, un partido socialista que propicie las alianzas políticas y de clase para vencer a la injusticia y la insolidaridad. Para acabar con el negocio asqueroso de la deuda, la destrucción del tejido solidario y el dominio de las oligarquías económicas. La mercantilización de la política y de la vida.

Un partido que luche por la felicidad. Pero para eso hay que procurar ser felices y no construir fuerzas políticas hoscas  y antipáticas, donde el debate se torna bronco y hostil, donde en realidad muy pocos deciden.

No hay un partido en el estado espa√Īol hoy, con tales premisas. No soy ingenuo, s√© que toda obra de personas tiene problemas y el partido socialista que imperiosamente necesitamos, las tendr√° e incluso en su gestaci√≥n las tiene, pero vale la pena intentarlo.

Hay hoy una realidad en este reino corrupto y con una democracia de p√©sima calidad, por no decir autoritaria y es que hay millones de personas que no se sienten reflejadas en nada de lo existente y la prueba es que la izquierda emergente no acaba de cuajar y de subir en votos lo necesario para gobernar incluso por razones psicol√≥gicas y culturales y que surgen fuerzas confusas del ni de derechas ni de izquierdas, que al final no cuestionan la injusticia ni a las oligarqu√≠as econ√≥micas y financieras que son las que realmente mandan, ni a un estado centralista, autoritario y con una jefatura de estado corrupta. Todo esto exige la emergencia de fuerzas diferentes que ayuden a acabar con esta situaci√≥n y acompa√Īen en el tr√°nsito hac√≠a una democracia real a la ciudadan√≠a y que lo hagan tambi√©n con ideas y principios. En el caso socialista, principios de igualdad, reparto as√≠ como la existencia de un poderoso sector p√ļblico estrat√©gico y de servicios que oriente la econom√≠a hacia el bien com√ļn y no hac√≠a los oligopolios y monopolios capitalistas. Con una tradici√≥n de libertad, democracia, libertad de expresi√≥n y vocaci√≥n de alianza y unidad con las otras familias de las izquierdas transformadoras al objeto de sumar en una suerte de SYRIZA del estado espa√Īol salvando las distancias nacionales y de los nacionalismos de izquierdas y solidarios.

Finalmente hay que construir una opci√≥n para gobernar, para vencer en unas elecciones democr√°ticas. Los socialistas y las socialistas tenemos vocaci√≥n de un gobierno c√≠vico y democr√°tico, de un poder popular que venza y gobierne y se dirija a las y los ciudadanos con la voluntad de hacer otras cosas porque se pueden hacer y si no se han hecho, ha sido por que no ha habido ni valor ni voluntad pol√≠tica.¬†Pero insisto, en compa√Ī√≠a, en alianza com√ļn, en suma pol√≠tica.

O nos metemos en política o esto no cambia

Viendo el panorama mejor no delegar. En demasiadas ocasiones la pol√≠tica se convierte en el refugio de personas que desean un r√°pido ascenso social. Esto ha comenzado a cambiar dado el desprestigio de la profesi√≥n. Precisamente ese es el problema, cuando una vocaci√≥n por cambiar las cosas y el servicio p√ļblico -o bien la noble lucha por unas ideas y por construir una sociedad nueva- se convierte en una profesi√≥n, pero endog√°mica. Veamos m√°s claramente: Cuando el garantizarse pertenecer al grupo gestor de la res-p√ļblica necesita superar un filtro de personas ya instaladas en el poder, y que estas a su vez eligen o reclutan equipos que han de ayudarles en su trabajo, y que a su vez van a adquirir las claves de c√≥mo controlar o mantener el mando y a quienes recurrir o con que m√©todos mantenerse, se est√° designando ya a los candidatos y candidatas a la sucesi√≥n, sin participaci√≥n de nadie m√°s.

Cuando adem√°s estas situaciones se dan en medio de la actual pol√≠tica espect√°culo y con total ausencia de control y transparencia, solo los cooptados y cooptadas est√°n en la foto y son conocidos o conocidas. Adem√°s hacen favores, promueven ascensos o ceses y en consecuencia van tejiendo su propia red clientelar que, sumada a la del jefe o la jefa, terminan fabricando un controlador, que no un o una l√≠der. En el estado espa√Īol hoy hay muy pocos l√≠deres que en ciencia pol√≠tica y sociolog√≠a pol√≠tica merezcan tal nombre, y todos y todas ellas se encuentran o bien en el mundo local y circunscritos a √©l, o bien en organizaciones, movimientos y plataformas perif√©ricas de las opciones de poder pol√≠tico de car√°cter general.

Uno de los problemas a la hora de articular una resistencia seria, una convergencia política importante es precisamente la ausencia de liderazgos, y los liderazgos no son negativos excepto si son excluyentes y autoritarios. Esta fase -la de negar cualquier tipo de liderazgo- ya la tiene superada una de las pocas izquierdas reales e influyentes del mundo, la latinoamericana. Pero ojo, sus líderes son revocables -como en Venezuela, por ejemplo- y por imperativo constitucional.

En el estado espa√Īol hoy en d√≠a hay demasiadas personas grises mandando -porque mandan, y mucho- es decir se sustituye al l√≠der conocido, reconocido y por tanto “derribable” por el dirigente oscuro, bur√≥crata y, como mucho, fruto del compromiso de grupos de notables. Nadie expuesto a la cr√≠tica y a ser el reflejo de amplias voluntades populares.

Cuando en sociolog√≠a se habla de liderazgos no se est√° hablando de dictadores. En cualquier caso, hablaremos de carisma y de reflejo en ciertas personas u organizaciones de la voluntad colectiva de superar situaciones o construir una nueva sociedad. Pero como en el estado espa√Īol hace ya tiempo que se sustituy√≥ el liderazgo por el profesional o la profesional cooptado por un grupo de personas grises pero muy autoritarias, pues claro, nadie quiere liderazgos al identificarlos como tales, por culpa de los ‚Äúmedia‚ÄĚ masivos y desinformadores. Pero surgen. Por nombrar solo dos: Ada Colau y S√°nchez Gordillo. Tambi√©n lo fueron Felipe Gonz√°lez y Julio Anguita, o Nicol√°s Redondo y el inolvidable Marcelino Camacho.

Bien, la pregunta ser√° ¬ŅQu√© propone esta persona? En primer lugar no permitir que las profesionales y los profesionales nos aparten de la pol√≠tica. Que personas grises no brillantes y poco inteligentes y preparadas -aunque muy marrulleras- nos usurpen el derecho a pensar, proponer y decidir pol√≠ticamente. Si al menos fueran capaces de arrastrar con su verbo y su acci√≥n, pero claro entonces no ser√≠an grises y si ser√≠an l√≠deres verdaderos no fabricados ni inventados por la prensa corporativa o los gabinetes de imagen de ciertos grandes o ex grandes partidos.

Es terrible comprobar cómo en estos graves momentos de una durísima crisis económica, social y política, la democracia representativa entra merecidamente en barrena de credibilidad, pero la falta de visión, inteligencia y valor -valentía- de muchas y muchos dirigentes impide que se conformen las estructuras sociales que nos permitan avanzar hacia movilizaciones generalizadas destituyentes.

Si bien el poder, el poder verdadero que emana de la oligarqu√≠a bancaria y especulativa a trav√©s de m√ļltiples medios a su disposici√≥n -pues son de su propiedad- han logrado generar una desconfianza suicida pero generalizada entre las clases populares y las v√≠ctimas de la crisis en su propia capacidad de movilizaci√≥n y de auto-organizaci√≥n, y esa ser√≠a la clave de la revuelta imprescindible. Esto provoca que solo en √°mbitos muy concretos o sectores laborales muy identificados estallen las luchas, y adem√°s con √©xito de movilizaci√≥n en asuntos sectoriales, pero con escaso √©xito en los generales.

El caso es que la soluci√≥n a esta crisis es pol√≠tica. Hemos de construir nuevos sujetos pol√≠ticos no identificados ni identificables con el r√©gimen caduco del 78. Eso exige la voluntad de permitir la construcci√≥n de ese ente socio-pol√≠tico unitario y acompa√Īarlo por parte de los ya instituidos. Adem√°s la lucha institucional, a√ļn siendo importante, no puede ser el eje vertebrador de una resistencia popular capaz de articular una ofensiva pol√≠tica.

Pero en eso estamos y no olvidemos que hay ya varias iniciativas en marcha. Sé que escribir lo que a continuación voy a expresar me resta amigos y no voy en contra de ellos, pero IU no es SYRIZA. Por tanto, hacen falta más voluntades como en SYRIZA. También hace falta construir algo nuevo y diferente como SYRIZA. O como el MVR o la Alianza PAIS o el Movimiento al Socialismo. Tampoco en este estado nadie habla de un Txipras con posibilidades muy importantes de gobernar, y eso solo ya debiera hacer pensar a muchas y muchos. No lo disfracemos.

Quien no sea capaz de reconocerlo y de promoverlo no permitir√° que salgamos del actual impasse pol√≠tico y movilizador. Por tanto y mientras tanto, creo, hemos de construir un liderazgo colectivo. Potenciar y crear nuevas iniciativas no comprometidas que nos hagan recuperar soluciones ocultas por el momento como el reparto. El reparto de la riqueza y el incremento del sector p√ļblico. Socializar la banca, nacionalizarla, crear la banca p√ļblica y de esa forma tomar la √ļnica medida que puede cercenar el poder de la oligarqu√≠a y la plutocracia del estado espa√Īol, que sigue siendo la misma que nos domin√≥ durante la dictadura franquista.

Pero de cara a las estructuras pol√≠ticas y partidos ¬ŅQu√©? Pues que los cargos sean revocables. Cada persona un voto tambi√©n en las organizaciones pol√≠ticas y selecci√≥n publica, democr√°tica y participativa de las y los candidatos en cualquier instancia institucional.

Para recuperar el crédito de la política y la voluntad del pueblo de hacer política hay que tomar medidas muy diferentes y transparentes de seleccionar a las personas que nos puedan representar en política. Porque hacer política es cosa de todas y todos.

Termino diciendo que creo en la capacidad de organizarse las personas. Creo en la posibilidad de importantes movilizaciones populares. Creo en la capacidad colectiva. De la misma forma que creo en Evo Morales, Rafael Correa, Pepe M√ļgica, Jean Luc M√©lenchon o Alexis Txipras. Por cierto, como s√© historia y ahora que recordamos el golpe de estado fascista que dio lugar a una guerra por defender la Rep√ļblica, podemos recordar a l√≠deres anarcosindicalistas -y repito, l√≠deres- como Federica Montseny, Buenaventura Durruti, Garc√≠a Oliver, Cipriano Mera, o Marianet R. Vazquez. Si pensamos en socialistas, Francisco Largo Caballero, Indalecio Prieto, Juan Negr√≠n o Ram√≥n Lamoneda. Los comunistas Juan Modesto y Dolores Ibarruri o los rep√ļblicanos Manuel Aza√Īa y Casares Quiroga, o tantas personas que en sus respectivas ocupaciones fueron capaces de resistir, en condiciones desiguales y plagadas de dificultades, durante tres a√Īos. Si bien papeles centrales como los de Largo Caballero, Aza√Īa o Juan Negr√≠n seg√ļn las circunstancias y avatares de cada momento, fueron claros. Aunque todas y todos ellos como personas cometieron errores. En estos momentos tambi√©n necesitamos, partiendo de un liderazgo social colectivo, construir nuestros referentes sin imposiciones y sin publicidad. Pero sobre todo necesitamos articular un amplio frente social unitario y por el cambio de la situaci√≥n que vivimos. Para lograr el cambio y la regeneraci√≥n hemos de meternos en pol√≠tica.

Es la hora de la política. Es nuestra hora

No comparto en absoluto la idea de seguir y seguir influyendo desde fuera. Desde los movimientos sociales hemos salido a la calle, denunciado el latrocinio que sufrimos las clases populares, y como se nos hurtan los derechos sociales y laborales conquistados mediante luchas muy duras en los a√Īos sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado.

Las plazas pueden soportar cuantas asambleas populares sean precisas. Con manifestaciones y huelgas podemos frenar los intentos de desmontar los derechos b√°sicos como ha ocurrido con la ley Wert y ha sido un triunfo sectorial. Pero la ense√Īanza y la marea verde saben que solo ha sido eso: un frenazo y que en cualquier momento pueden volver a las andadas.

Si solo influimos y hacemos asambleas ¬Ņqu√© vamos a hacer, organizar un potente movimiento de resistencia popular, pero vamos a volver a votar a los mismos pol√≠ticos que nos han tra√≠do tanto sufrimiento, pero ahora arrepentidos de hacernos da√Īo e influidos por nuestras propuestas? No. Las oligarqu√≠as pol√≠ticas del r√©gimen del 78 solo entienden un lenguaje, y es que los podamos echar. Que los echemos construyendo nuestra propia opci√≥n pol√≠tica, tanto en base a lo existente que sea √ļtil para la causa de los pueblos, como con nuestras nuevas aportaciones y fuerzas sociales, as√≠ como socio-pol√≠ticas.

El régimen del 78 instauró unas leyes electorales que son un pucherazo legalizado. Por eso, cuando se nos anima a organizarnos, pero no a hacer política, se puede estar llamando sin querer a votar a los que ya nos han traicionado. O lo que es peor, a en base al despiste, que muchas personas acaben votando a ese sucedáneo mixto de derecha y extrema-derecha que se llama UPyD. Por eso hay que hacer propuestas políticas, sí, pero para aplicarlas. Para poder hacer políticas antineoliberales habrá que contar con políticas y políticos antineoliberales.

Pues bien, si hacemos una convergencia entre las fuerzas sociales y pol√≠ticas antineoliberales podremos vencer, gobernar y as√≠ cambiar, Que influyendo solo ya no se cambia nada. Llevo muchos a√Īos influyendo y estoy ya harto de influir, quiero contribuir a la construcci√≥n de una pol√≠tica diferente y social. Deseo que este Estado vuelva a ser soberano y eso exige pol√≠ticas diferentes.

Pero también hay que dejar muy claro, que será difícil y duro. Las oligarquías y la plutocracia dominante se opondrán y le harán la vida imposible al gobierno del pueblo y para el pueblo. Claro, eso puede dar miedo. Porqué también hay que hacer política para zarandear a los que están muy cómodos siendo oposición y solo oposición. Se vive más tranquilo y además como una cosa es predicar y otra dar trigo, si no se gobierna uno nunca se equivoca.

A las v√≠ctimas de la crisis, las personas paradas, desahuciadas, estafadas y sin futuro, nos hace falta otro gobierno, otras fuerzas pol√≠ticas nuestras -‚Äúlos nuestros‚ÄĚ- e implementar todo lo que estamos escribiendo que vamos a hacer.

Por eso hay personas que, tras a√Īos de movimientos sociales, estamos diciendo si, si no fuera por esos movimientos ahora no tendr√≠amos discurso ni alternativas, pero ha llegado la hora de volver a hacer pol√≠tica. Aunque como los partidos sist√©micos y din√°sticos no nos dejan, pues montemos nuestras propias fuerzas socio-pol√≠ticas y logremos el Frente Amplio de la gente y el esp√≠ritu nuevo que nos conduzca a la pol√≠tica-realidad y arrojemos a la basura a los profesionales que en estos √ļltimos quince a√Īos nos han hundido en la miseria, por in√ļtiles, corruptos muchos de ellos, demasiados y carentes de ideas alternativas.

Hay que construir la izquierda, en mi opinión. Yo no caeré en la confusión de que todos son iguales, no lo haré, pero tampoco en la idea falsa y postmoderna de que no hay ya clases ni diferencias ideológicas. Además, si les dejamos la política a los mismos, aunque sean sus cachorros, se reirán de nosotras y nosotros y volverán a hacer lo mismo.

Esto de alcanzar el triunfo de la causa social, m√°s democracia y el reparto, es cosa de todas y todos, no solo de profesionales.

Lo que se hunde y lo que puede flotar

El reino de Espa√Īa vive en estos meses el hundimiento, lento pero constante, del bipartidismo. Una Constituci√≥n quemada tras la modificaci√≥n a traici√≥n y espaldas del pueblo del art√≠culo 135, que pone a bancos y deuda por encima de los derechos humanos. La corrupci√≥n de los profesionales de la pol√≠tica, desde las instancias de la jefatura del estado a los partidos gobernantes del turno o nacionalistas de derechas. Las medidas de recorte y austeridad (austeridad para las clases populares, que no para los oligarcas) que adem√°s el nuevo 135 consagran, han sido los torpedos que lo est√°n consiguiendo.

Pero el pesado acorazado del R√©gimen tiene sus posibilidades de seguir a flote si no perseveramos, y adem√°s lo hacemos correctamente. En primer lugar, las encuestas se√Īalan que PP y PSOE siguen bajando a pesar de sus esfuerzos por despistar y del apoyo medi√°tico que sigue manteniendo de forma machacona la ficci√≥n bipartidista e ignorando al resto, excepto a CiU en ocasiones.

En segundo lugar, las campa√Īas propagand√≠sticas en torno al heredero y su multi-operada de cirug√≠a est√©tica (a nuestra costa) consorte e hijas (que por cierto no pueden reinar).¬†El ‚Äújoven‚ÄĚ militarote muy preparado, dicen, ya est√° listo. Mientras a pesar de abundante ‚Äúsalsa rosa‚ÄĚ destinada a buscar chivos expiatorios como el yern√≠simo. La censura en lo importante -a saber, negocios reales- sigue vigente.

En tercer lugar, los votos que pierde el PP -e incluso algunos del PSOE- van a parar al partido ‚Äúatr√°palo todo‚ÄĚ Uni√≥n Progreso y Democracia (UPyD) verdadero partido trampa y enga√Īabobos. Liderado por alguien que lleva treinta a√Īos de cargo en cargo p√ļblico, sin embargo tiene la desverg√ľenza de criticar a los pol√≠ticos. Lo cierto es que la oligarqu√≠a y el m√°s rancio y reaccionario espa√Īolismo, ya tienen quien les ampare. UPyD sube como la espuma y eso es una mala noticia para las clases populares.

En cuarto lugar, Izquierda Unida, a quien las encuestas otorgan una horquilla entre el 13 y el 17%, no es capaz de articular en torno a ella todo el voto de la izquierda. Y si bien avanza mucho y ello es buena noticia, no lo hace suficientemente. En lugar de eso crece la abstenci√≥n. Por tanto, algo m√°s debe reflexionar el aparato de la Coalici√≥n, y sobre todo es responsabilidad tambi√©n suya encontrar y buscar soluciones ampliamente aceptables. Por ejemplo, expandir el modelo gallego. IU, su dirigencia, debe decidir si aun creciendo, su voluntad es situar a Chac√≥n o Madina en la Moncloa o bien posibilitar la gran coalici√≥n de facto PSOE ‚ÄďPP tal vez con CiU, incluso UPyD, o bien que logremos entre todas y todos un gobierno de progreso y de cambio real y antineoliberal.

En quinto lugar, este fin de semana ha transcendido una noticia que ciertamente me preocupa, y es el acuerdo de Equo con los Verdes Alemanes, fundamentalmente. El actual partido verde alem√°n es un partido ecologista de centro -como mucho- y cada d√≠a m√°s liberal. Gobierna antes con la CDU -la democracia cristiana de Merkel- que con Die Linke, a la que constantemente fustiga. Cuando gobern√≥ con la socialdemocracia del SPD, aplic√≥ recortes y practic√≥ pol√≠ticas neoliberales. No veo lo positivo del acuerdo con los alemanes, que adem√°s le pueden exigir -como sabemos ya ocurri√≥ en el pasado- concurrir al margen de un frente amplio. Equo debe elegir sus socios y su pol√≠tica (no soy yo qui√©n para decir nada), pero si advierto lealmente que puede elegir el camino gallego (en Galicia es socio de AGE), o bien el verde-alem√°n. Y en ese caso, actuar√° por libre y frente a las izquierdas. Como digo en mi blog ‚ÄúNo he de callar por m√°s que con el dedo‚Ķ‚ÄĚ, parafraseando a Quevedo.

Igualmente est√°n surgiendo como setas alternativas unitarias. Cada uno construimos nuestro Frente Amplio y similares. Pues bien, vamos a unir los Frentes Amplios y Convergencias desde abajo. Todo es desde abajo, aunque la argamasa sean √©lites activas, organizadas y ya concienciadas. Al fin y al cabo, frentes de organizaciones y de ‚Äúmultiactivistas‚ÄĚ. Lo cual es un hecho, por tanto lo que entiendo hay que hacer es ponerse manos a la obra y comenzar a reunirnos.

Como la realidad es la que es, al menos dos noticias positivas y es que a principios de junio van a haber al menos dos encuentros estatales, al objeto de reflexionar y buscar construir la hegemonía social imprescindible. Pues bien, vamos a inter-actuar y lograr algo positivo.

Si no ampliamos miras y esfuerzos, dejamos de lado espejismos a veces trufados de ambiciones personales, y no buscamos la mayor convergencia posible -y soy realista, digo posible- la derecha, los socioliberales y los enga√Īabobos volver√°n a vencer y mientras tanto podremos seguir buscando la unidad. Siempre habr√° quien, en posesi√≥n de la verdad y m√°s unitario que nadie, concurra a los distintos procesos electorales, algunos ya cercanos, por su cuenta. Con eso cuento, que dir√≠a aquel, pero lo cierto es que tenemos la mayor posibilidad que hemos tenido jam√°s de cambiar este Estado ante nuestras narices con el fin de poder ejecutar pol√≠ticas anti-olig√°rquicas y contra la ‚Äúausteridad‚ÄĚ, en favor de las clases populares, que jam√°s hemos tenido. No lo dejemos pasar o nuestros hijos se quedan sin derecho a jubilaci√≥n. Siempre les quedar√° emigrar a Alemania o Brasil, y a los dem√°s jubilarnos con setenta a√Īos.

Est√°n muy nerviosos. Es la hora

Las contradicciones de Rajoy, los¬†vaivenes¬†de Cospedal, la mirada melanc√≥lica de la vicepresidenta Soraya, la insistencia de “El Pa√≠s” y “El Mundo”, la solemne cara dura y¬†desverg√ľenza¬†de Ana Mato. Todo ello -y otras evidencias- tejen un negro panorama en torno a un Gobierno que se est√° manifestando como¬†in√ļtil, desastroso e ineficaz, excepto para reprimir las protestas populares, aplicar recortes sociales y laminar derechos fundamentales.

Tambi√©n digamos “mosquea” el¬†silencio¬†c√≥mplice¬†de CiU, el amagar y no dar del PNV y la timorata reacci√≥n de Rubalcaba, que pide dimisiones, pero no elecciones. Todos ellos saben que su suerte y la del PP es la misma. Esa es la explicaci√≥n, esa y que “la gran coalici√≥n” otea en el horizonte.

Me dicen algunos, elecciones ¬Ņpara que? ¬Ņpara que dimita el PP y gobierne el PSOE? ¬°Pero si el PSOE est√° todav√≠a peor que el PP en intenci√≥n de voto, por favor! El problema de sus nervios es que ahora no tienen m√°s recambio real que el pueblo y sus organizaciones y movimientos, y eso les¬†da¬†p√°nico. Pero ojo,¬†tambi√©n¬†a muchos progresistas les produce miedo. Es un momento de ser consecuentes, inteligentes y valientes.

En mi anterior art√≠culo muchas personas¬†creyeron¬†ver que denunciaba una conspiraci√≥n contra Rajoy. Que¬†esta existe es evidente, si no no se explican tantos datos, silencios y contradicciones -nervios al fin y al cabo-. Pero la CONSPIRACI√ďN real es contra las clases populares y la democracia. Algunos, los que manejan el Estado Espa√Īol, insisto, al margen de los partidos, pues operan e influyen en todos las fuerzas sist√©micas, en todo el espectro centro, centro-derecha, en que incluyo el grupo de Rubalcaba ahora, Zapatero hasta hace poco, y Felipe Gonz√°lez siempre.

Personas poderosas que son y han sido, que manejan datos e informes, la banca y los palcos de los campos de¬†f√ļtbol¬†de la Villa y Corte, son las y los que de verdad obligan a tomar decisiones (por supuesto conectados con los centros de poder financiero, y por tanto¬†pol√≠tico, todav√≠a m√°s contundentes de Frankfurt, Londres o Nueva York)¬†y lo hacen con la intenci√≥n clara de ganar m√°s dinero a costa nuestra. Gracias entre otras cosas a la estafa de la llamada, de forma muy discutible, “deuda de Espa√Īa”.¬†Tambi√©n por dominar e imponer su forma de seguir haciendo negocio y para ello, con una democracia puramente formal y capitidisminuida, les sobra.

El PP es el partido de la derecha y la extrema derecha. Del cacicato provinciano y de las clases medias cat√≥licas pre-conciliares, tan conservadoras como asustadas. UPyD, el partido confusi√≥n, en ocasiones con un discurso eficaz pero en el fondo con m√°s conexiones e ideas en com√ļn con la derecha de lo que parece. Es la cara supuestamente amable y justiciera del espa√Īolismo m√°s rancio y del liberalismo m√°s decidido, as√≠ como del no cambio de¬†r√©gimen (como mucho “su limpieza”). Siempre han apoyado medidas neoliberales en econom√≠a.

El PSOE no es consciente todav√≠a de su grav√≠simo problema. Convertido en un partido sist√©mico m√°s y sin alternativas radicales, como son las que ahora hacen falta. El PSOE adem√°s est√° atado por¬†numerosas¬†hipotecas con el r√©gimen vigente del que es parte fundamental y por tanto, por m√°s gui√Īos que haga ahora en la oposici√≥n a sindicatos, desahuciados o paradas y parados, no es cre√≠ble ni lo va a ser. El PSOE ha gobernado durante decenios sin modificar jam√°s la legislaci√≥n hipotecaria, ni impulsar una reforma bancaria, al¬†rev√©s¬†ha privatizado y bancarizado las cajas de ahorros. Tampoco ha defendido jam√°s el patrimonio p√ļblico en sectores estrat√©gicos como la energ√≠a y la industria pesada. Ha privatizado, ha hecho recortes y, a pesar de avances¬†innegables¬†en sanidad y educaci√≥n, as√≠ como en pensiones y en materia de derechos civiles e igualdad de g√©nero, siendo cierto esto: siempre ha practicado una¬†macro-pol√≠tica econ√≥mica de derechas. No ha disminuido nunca el poder de la oligarqu√≠a financiera y del ladrillo que domina el Reino de Espa√Īa. Adem√°s, ha sido incluso¬†rid√≠culamente cortesano y din√°stico.

Cuando la representante de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca Ada Colau, en el¬†Congreso el¬†martes¬†5 de¬†Febrero critic√≥ duramente a los partidos sist√©micos por su pasividad ante la Banca y el sufrimiento de los afectados en paro y exclusi√≥n, la portavoz del PSOE se sorprendi√≥ y molest√≥, pues el grupo socioliberal hab√≠a cedido su turno para presentar la iniciativa legislativa popular. Esta se√Īora no entendi√≥ que la ciudadan√≠a activa y movilizada no conf√≠a ya en ese partido por m√°s gui√Īos que haga. No son de fiar y su reciente pasado les avala, pero es que adem√°s el¬†derecho¬†c√≠vico a la denuncia y las luchas sociales son las que han permitido llegar al Congreso -a pesar del PSOE- la ILP contra la ley hipotecaria. La democracia actualmente donde de verdad se est√° defendiendo es en la calle y en las movilizaciones. Adem√°s, si tan experta es la molesta diputada ¬Ņporqu√© no ilumin√≥ con su sabidur√≠a al Gobierno Zapatero? Por ejemplo.

Izquierda Unida y la Izquierda Plural, si bien conectan con las luchas y est√°n en ellas teniendo una larga trayectoria de oposici√≥n, y numerosos de sus militantes est√°n en los movimientos sociales, sindicales y¬†cr√≠ticos¬†-al igual que lo est√°n socialistas de izquierdas y antineoliberales- contemplo a√ļn a riesgo de equivocarme y tal no percibo, que est√°n un poco perdidas en la mara√Īa institucional. Demasiado condicionados por el calendario parlamentario y excesivamente confiados -se que no todos y todas- por una subida en las¬†encuestas¬†de intenci√≥n de voto, que a pesar de todo son claramente insuficientes para gobernar. Creo que por no hablar de SYRIZA, la amplia¬†coalici√≥n¬†de izquierdas griega -que evidentemente no son- se pueden mirar en espejos m√°s cercanos como el de Alternativa Galega de Esquerdas. Solo con una amplia Coalici√≥n c√≠vica y antineoliberal podremos acabar con esta situaci√≥n y gobernar. Gobernar, pues es lo que les hace falta a las clases populares. Gobierno y proceso constituyente, para cambiar el r√©gimen¬†corrompido y¬†corro√≠do¬†que sufrimos.

Pero como gobernar ser√° muy duro, pues habr√°n muchos y poderosos enemigos y¬†dificultades,¬†previamente¬†hay que empoderar a las clases populares y trabajadoras y hacer del com√ļn de las gentes la alternativa. Un gobierno de progreso en el estado espa√Īol que audite la deuda y pida moratorias, nacionalice de verdad gran parte de la banca y derogue las contrareformas laboral y de la sanidad, el desempleo y las pensiones. Deber√° acometerse adem√°s una profunda reforma fiscal y muy progresiva entre otras medidas como imponer la Tasa¬†Tobin. Pues bien, ese gobierno¬†o tiene un amplio respaldo popular y un elevado sistema de¬†participaci√≥n y co-decisi√≥n ciudadana, o los poderes neoliberales espa√Īoles y europeos lo har√°n fracasar en poco tiempo. Y esto a algunas personas de izquierdas tambi√©n les pone nerviosos. Se nota. Es m√°s¬†c√≥modo el modelo¬†andaluz, pero este, que¬†por¬†cierto no evita recortes y despidos p√ļblicos muy duros, no es posible trasladarlo al Estado, y de fracasar como fracasar√≠a al no atreverse los socioliberales a enfrentarse a la contenci√≥n artificialmente impuesta del d√©ficit, abrir√≠a las¬†puertas¬†al fascismo.

Por eso, ante la rotunda crisis¬†pol√≠tica, moral, social y econ√≥mica del¬†r√©gimen, no cabe m√°s alternativa que la convergencia. El encuentro urgente de las fuerzas sociales y¬†pol√≠ticas, as√≠ como¬†pol√≠tico-sociales, dispuestas a trabajar por la justicia, la igualdad, la libertad y la democracia y ponerse a trabajar y elaborar ya un programa com√ļn de las fuerzas populares de gobierno y cambiar esto, comenzando por la jefatura del estado. Tambi√©n una estrategia de confluencia y¬†alianza con las fuerzas sociales y pol√≠ticas¬†de las izquierdas europeas. Sin olvidar un giro en¬†pol√≠tica¬†exterior.

Eso es lo que le pone nervioso al poder y al PP, que está posibilidad -que existe- se dé. Que logremos agruparnos, no para echarlos, sino para cambiar. El dilema es claro: o se está con las fuerzas y las componendas del Sistema, o se está por el cambio de régimen. Y esto no se demuestra con palabras y apoyos, se demuestra con hechos, con la práctica política y la conjunción de los de abajo.

Algunos dir√°n “este¬†escribe¬†esto y se queda tranquilo”. No. Los y las que me conocen saben que estoy trabajando activamente por lograr esa convergencia y por que nos encontremos, arremanguemos y pongamos manos a la obra.