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Están muy nerviosos. Es la hora

Las contradicciones de Rajoy, los vaivenes de Cospedal, la mirada melancólica de la vicepresidenta Soraya, la insistencia de “El País” y “El Mundo”, la solemne cara dura y desvergüenza de Ana Mato. Todo ello -y otras evidencias- tejen un negro panorama en torno a un Gobierno que se está manifestando como inútil, desastroso e ineficaz, excepto para reprimir las protestas populares, aplicar recortes sociales y laminar derechos fundamentales.

También digamos “mosquea” el silencio cómplice de CiU, el amagar y no dar del PNV y la timorata reacción de Rubalcaba, que pide dimisiones, pero no elecciones. Todos ellos saben que su suerte y la del PP es la misma. Esa es la explicación, esa y que “la gran coalición” otea en el horizonte.

Me dicen algunos, elecciones ¿para que? ¿para que dimita el PP y gobierne el PSOE? ¡Pero si el PSOE está todavía peor que el PP en intención de voto, por favor! El problema de sus nervios es que ahora no tienen más recambio real que el pueblo y sus organizaciones y movimientos, y eso les da pánico. Pero ojo, también a muchos progresistas les produce miedo. Es un momento de ser consecuentes, inteligentes y valientes.

En mi anterior artículo muchas personas creyeron ver que denunciaba una conspiración contra Rajoy. Que esta existe es evidente, si no no se explican tantos datos, silencios y contradicciones -nervios al fin y al cabo-. Pero la CONSPIRACIÓN real es contra las clases populares y la democracia. Algunos, los que manejan el Estado Español, insisto, al margen de los partidos, pues operan e influyen en todos las fuerzas sistémicas, en todo el espectro centro, centro-derecha, en que incluyo el grupo de Rubalcaba ahora, Zapatero hasta hace poco, y Felipe González siempre.

Personas poderosas que son y han sido, que manejan datos e informes, la banca y los palcos de los campos de fútbol de la Villa y Corte, son las y los que de verdad obligan a tomar decisiones (por supuesto conectados con los centros de poder financiero, y por tanto político, todavía más contundentes de Frankfurt, Londres o Nueva York) y lo hacen con la intención clara de ganar más dinero a costa nuestra. Gracias entre otras cosas a la estafa de la llamada, de forma muy discutible, “deuda de España”. También por dominar e imponer su forma de seguir haciendo negocio y para ello, con una democracia puramente formal y capitidisminuida, les sobra.

El PP es el partido de la derecha y la extrema derecha. Del cacicato provinciano y de las clases medias católicas pre-conciliares, tan conservadoras como asustadas. UPyD, el partido confusión, en ocasiones con un discurso eficaz pero en el fondo con más conexiones e ideas en común con la derecha de lo que parece. Es la cara supuestamente amable y justiciera del españolismo más rancio y del liberalismo más decidido, así como del no cambio de régimen (como mucho “su limpieza”). Siempre han apoyado medidas neoliberales en economía.

El PSOE no es consciente todavía de su gravísimo problema. Convertido en un partido sistémico más y sin alternativas radicales, como son las que ahora hacen falta. El PSOE además está atado por numerosas hipotecas con el régimen vigente del que es parte fundamental y por tanto, por más guiños que haga ahora en la oposición a sindicatos, desahuciados o paradas y parados, no es creíble ni lo va a ser. El PSOE ha gobernado durante decenios sin modificar jamás la legislación hipotecaria, ni impulsar una reforma bancaria, al revés ha privatizado y bancarizado las cajas de ahorros. Tampoco ha defendido jamás el patrimonio público en sectores estratégicos como la energía y la industria pesada. Ha privatizado, ha hecho recortes y, a pesar de avances innegables en sanidad y educación, así como en pensiones y en materia de derechos civiles e igualdad de género, siendo cierto esto: siempre ha practicado una macro-política económica de derechas. No ha disminuido nunca el poder de la oligarquía financiera y del ladrillo que domina el Reino de España. Además, ha sido incluso ridículamente cortesano y dinástico.

Cuando la representante de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca Ada Colau, en el Congreso el martes 5 de Febrero criticó duramente a los partidos sistémicos por su pasividad ante la Banca y el sufrimiento de los afectados en paro y exclusión, la portavoz del PSOE se sorprendió y molestó, pues el grupo socioliberal había cedido su turno para presentar la iniciativa legislativa popular. Esta señora no entendió que la ciudadanía activa y movilizada no confía ya en ese partido por más guiños que haga. No son de fiar y su reciente pasado les avala, pero es que además el derecho cívico a la denuncia y las luchas sociales son las que han permitido llegar al Congreso -a pesar del PSOE- la ILP contra la ley hipotecaria. La democracia actualmente donde de verdad se está defendiendo es en la calle y en las movilizaciones. Además, si tan experta es la molesta diputada ¿porqué no iluminó con su sabiduría al Gobierno Zapatero? Por ejemplo.

Izquierda Unida y la Izquierda Plural, si bien conectan con las luchas y están en ellas teniendo una larga trayectoria de oposición, y numerosos de sus militantes están en los movimientos sociales, sindicales y críticos -al igual que lo están socialistas de izquierdas y antineoliberales- contemplo aún a riesgo de equivocarme y tal no percibo, que están un poco perdidas en la maraña institucional. Demasiado condicionados por el calendario parlamentario y excesivamente confiados -se que no todos y todas- por una subida en las encuestas de intención de voto, que a pesar de todo son claramente insuficientes para gobernar. Creo que por no hablar de SYRIZA, la amplia coalición de izquierdas griega -que evidentemente no son- se pueden mirar en espejos más cercanos como el de Alternativa Galega de Esquerdas. Solo con una amplia Coalición cívica y antineoliberal podremos acabar con esta situación y gobernar. Gobernar, pues es lo que les hace falta a las clases populares. Gobierno y proceso constituyente, para cambiar el régimen corrompido y corroído que sufrimos.

Pero como gobernar será muy duro, pues habrán muchos y poderosos enemigos y dificultades, previamente hay que empoderar a las clases populares y trabajadoras y hacer del común de las gentes la alternativa. Un gobierno de progreso en el estado español que audite la deuda y pida moratorias, nacionalice de verdad gran parte de la banca y derogue las contrareformas laboral y de la sanidad, el desempleo y las pensiones. Deberá acometerse además una profunda reforma fiscal y muy progresiva entre otras medidas como imponer la Tasa Tobin. Pues bien, ese gobierno o tiene un amplio respaldo popular y un elevado sistema de participación y co-decisión ciudadana, o los poderes neoliberales españoles y europeos lo harán fracasar en poco tiempo. Y esto a algunas personas de izquierdas también les pone nerviosos. Se nota. Es más cómodo el modelo andaluz, pero este, que por cierto no evita recortes y despidos públicos muy duros, no es posible trasladarlo al Estado, y de fracasar como fracasaría al no atreverse los socioliberales a enfrentarse a la contención artificialmente impuesta del déficit, abriría las puertas al fascismo.

Por eso, ante la rotunda crisis política, moral, social y económica del régimen, no cabe más alternativa que la convergencia. El encuentro urgente de las fuerzas sociales y políticas, así como político-sociales, dispuestas a trabajar por la justicia, la igualdad, la libertad y la democracia y ponerse a trabajar y elaborar ya un programa común de las fuerzas populares de gobierno y cambiar esto, comenzando por la jefatura del estado. También una estrategia de confluencia y alianza con las fuerzas sociales y políticas de las izquierdas europeas. Sin olvidar un giro en política exterior.

Eso es lo que le pone nervioso al poder y al PP, que está posibilidad -que existe- se dé. Que logremos agruparnos, no para echarlos, sino para cambiar. El dilema es claro: o se está con las fuerzas y las componendas del Sistema, o se está por el cambio de régimen. Y esto no se demuestra con palabras y apoyos, se demuestra con hechos, con la práctica política y la conjunción de los de abajo.

Algunos dirán “este escribe esto y se queda tranquilo”. No. Los y las que me conocen saben que estoy trabajando activamente por lograr esa convergencia y por que nos encontremos, arremanguemos y pongamos manos a la obra.

Huele a podrido en el Reino de España

El PP, su Gobierno, la oligarquía derechista que nos domina, si algo está tratando de imponer es que la justicia ya no sea igual para todos y que hay personas destinadas a dominar y enriquecerse, pues su pertenencia a la clase pudiente y propietaria les otorga la capacidad exclusiva de hacerlo. Es decir desde su preeminencia de clase el dominio total.

Es además una oligarquía que está imponiendo un régimen patricio que otorga poderes por encima de los demás a la aristocracia económica dominante. Si se dan casos de corrupción política y abuso de poder, no va con ellos ni ellas. Si se cometen crímenes de tráfico y mueren personas a manos de uno de ellos, se le tolera y exculpa y encima se hace de ese loco del volante un héroe. Si se adquieren viviendas ostentosas y muy caras, excesivamente caras, todo el mundo tiene derecho a ir de vacaciones a Marbella, es la respuesta. Ademas como muchos de ellos proceden de familias acaudaladas pues… Ese es el PP, chulo, prepotente  autoritario y arrogante. Con la arrogancia de los caciques, el autoritarismo de los “jefes provinciales o nacionales de FET y de las JONS”, con el aire despreciativo de las marquesas con mantilla acudiendo a misa de doce, seguidas por sus criadas, nos miran por encima del hombro y sonríen.

Pero es que en este reino bananero y provinciano, además hay que sufrir a un rey, cazador de diversas espacies protegidas, decrépito y vividor. Un rey con una amante alemana y aristócrata con extrañas relaciones e intereses económicos. Un yerno a punto de demostrarse ya lo chorizo que puede ser. Una princesa heredera consorte, desconocida a base de operaciones de cirujía estética que hemos pagado entre todas y todos con un silencio papanatas que ha parido unas hijas -nietas del heredero de Franco- que encima no pueden llegar a reinas pues la Constitución se lo impide por ser mujeres. Esperamos una nueva Constitución que restaure la igualdad ante la ley.

Los derechos sociales en almoneda y listos para ser privatizados, es decir convertidos en negocio de los amigotes del poder o el poder mismo, y la mayor transferencia de rentas de la España contemporánea de pobres y trabajadoras y trabajadores hacia los ricos, es decir el robo masivo de dinero de los que trabajan y crean así como de las y los pensionistas en favor de los que detentan la riqueza o la administran a cambio de sueldos y beneficios, esos si no congelados.

Frente a esto, uno que se cree el Tribuno de la Plebe, Rubalcaba, en el que no cree la plebe ni esta necesita ya de tribunos. Con un discurso a rastras de las reivindicaciones sociales y sindicales, pero de cuya honradez y compromiso ya nadie cree, pues han sido engañados mil veces y no cuestiona los dos temas creo fundamentales, como son la deuda pública y quien y como se paga o no se paga y la Unión Europea, es decir si esta Europa neoliberal que él ha contribuido a crear, nos sirve o no.

Los sindicatos mayoritarios acusan el desgaste de las maquinaciones en su contra y contemplan como se les ningunea en lo legal mermando sus competencias y capacidad de intermediación, además de sufrir una inmisericorde campaña en su contra curiosamente apadrinada por corruptores y corruptos del poder o cercanos al poder. Los sindicatos minoritarios, acostumbrados a las privaciones, luchan en la medida de sus fuerzas, pero en demasiadas ocasiones el objetivo de sus críticas es la “competencia sindical” y no el enemigo patronal. Vivimos tiempos de buscar la UHP cueste lo que cueste. Todas estas situaciones y ataques merman la capacidad de respuesta y se crea a veces una situación de “impasse” como la de estos días, que está posibilitando la profundización de la ofensiva neoliberal. Hay que reaccionar masivamente y ya.

Hay sin embargo muchas huelgas y manifestaciones locales. Protestas ciudadanas ante el deterioro de la sanidad y de la educación pública. Pero junto a estos picos de conflictividad social, también fatalismo y resignación e impotencia en ocasiones acerca de como movilizar. Muchos fuegos si, pero a veces dispersos y poco coordinados y excesivo miedo a los bomberos. Tras las huelgas generales hay que ver qué se hace y como se revitaliza la contestación generalizada.

Vivimos en un estado autoritario. El Reino de España es un reino autoritario, en el que hay que ser ya rico para ir a pedir auxilio judicial o protección judicial frente a las arbitrariedades. La policía actúa con impunidad en las protestas sociales y sindicales, hay casos de abusos policiales, hay interrogatorios aleatorios e intimidatorios y el Ministro del Interior se permite decir que nos va a reeducar a los y las activistas sociales y sindicales a base de multas gubernativas. Los Ayuntamientos van a ser mutilados en su composición democrática, y encima ellos los de Gürtel, los de Bárcenas se atreven a decir que es para ahorrar. La realidad plurinacional de los pueblos ibéricos de Extremadura hacia el este es negada, y ahora lo próximo será recentralizar y volver a la España una, con la que soñara José Antonio Primo de Ribera.

Los mercados no necesitan de la democracia, por eso ATTAC, con gran precisión, habló de la dictadura de los mercados -que existe y es real- pero hemos pasado ya a una dictadura política que, de forma inexorable, se va conformando. Porque el problema no son solo los recortes y las privatizaciones, no, también lo es la pérdida de la igualdad. Las y los ciudadanos de este reino no somos iguales, ni en derechos ni en deberes. La falta de rigor y veracidad informativa y la manipulación masiva casi total que sufrimos, es fruto del pensamiento único impuesto por los liberales autoritarios y los amos del capital. Es que el neoliberalismo ha producido grandes cambios culturales, y esos cambios eran necesarios para imponer su crisis y gracias a su crisis explotar, robar y desahuciar con total impunidad a las clases populares.

La Unión Europea tampoco es un dechado de democracia, pues en ella mandan una casta de eurócratas no electos, que dictan normativas siempre en favor de los poderosos y las transaccionales, jamás en favor de los pueblos. Por eso en la lucha que estamos llevando en el reino podrido, ya ni siquiera contamos con Europa. La Europa antifascista ha sido secuestrada por una turba de mercaderes y unos burócratas sin legitimidad ninguna.

A pesar de todo resistimos. Hay mil intentos de forjar la unidad y los frentes del pueblo y de las clase trabajadora contra a la falsa democracia patricia y el inservible tribuno de la plebe no reconocido. Hay llamamientos y referentes auto-ofertados. Sobran encuentros y reuniones, o tal vez no y soy injusto conmigo mismo. Faltan huelguistas, manifestantes y ocupantes. Hay mucho llamamiento y poca audiencia. Tal vez ese es el momento que debemos vivir y superar. Pero mientras averiguamos si son galgos o podencos, ellos, los de arriba, preparan el ataque sobre las pensiones, eliminan subsidios de supervivencia, privatizan la salud y convierten lo público en su negocio.

Hace falta la convergencia y el actor político. Pero que la lucha institucional y demoscópica no nos haga perder de vista la imperiosa necesidad de volver a saltar a la calle y a las carreteras.

La unidad y la confianza solo se forjará en la lucha social. En las salas de juntas podemos discutir y enfrentarnos antes de ponernos de acuerdo y eso es lo que hace falta, un gran acuerdo de las y los de abajo. Una nueva forma de hacer y entender la política, sin las zancadillas y los codazos, pero tampoco sin el insulto, el menosprecio y el dogmatismo.

Creo que las fuerzas políticas y los actores políticos debieran aprender de los movimientos sociales. De hecho el nuevo relato ha surgido de los movimientos sociales exclusivamente y en su seno, pues sin elecciones a la vista y como profesión se ha tenido la posibilidad de analizar la fase actual del capitalismo, y de su crítica pasar a proponer alternativas. También alternativas europeas y a nivel continental, tal y como ya trabaja y llama la Alter Summit de la que ya os he escrito y os recomiendo leáis sus propuestas. La Cumbre Social y otras plataformas y asambleas se deberían adherir y acompañar su movilización europea del 13 de Marzo.

Vale la pena no callar, ni consentir. Creo que con fuerza debemos exigir la dimisión del gobierno. El encuentro de las fuerzas sociales y la construcción entre partidos y movimientos de la Coalición, imprescindible para alcanzar el gobierno y conseguir el poder para que el poder popular no vuelva a ser secuestrado. En lugar de vivir en un reino podrido, vale la pena alumbrar un poder ciudadano.

La cuestión no es soñar con ser SYRIZA, sino construir SYRIZA

Es ilusionante comprobar como una idea simple, sencilla y grande a la vez, se abre camino entre las izquierdas del estado español y es la de, siguiendo el ejemplo griego, construir SYRIZA. Es decir, una agrupación de izquierdas, unida, fuerte y con voluntad de ser gobierno, pero en la que se integran diversas fuerzas y tradiciones socialistas, eurocomunistas y radicales de izquierdas. En el caso español es imprescindible añadir los nacionalismos de izquierdas.

SYRIZA además ha tenido la suerte de encontrar un liderazgo común, una persona aceptada y además inteligente y dialogante. SYRIZA ha dado acomodo a eurocomunistas, su núcleo inicial, junto a antiguos maoístas, neotrostkistas y socialistas procedentes del PASOK, que hace ya tiempo se enfrentaban a las políticas neoliberales de su partido en el Gobierno y tuvieron la gallardía y honradez, en tanto que socialistas, de votar en contra de los recortes y las imposiciones de la Unión Europea.

SYRIZA es pues algo nuevo. No es SYNAPISMOS, su fuerza inicial, es SYRIZA. Por tanto, construir SYRIZA en España, sino se quiere hacer una operación de maquillaje, es construir algo diferente -partiendo de lo existente, claro- y reconociendo la realidad, pero buscando la credibilidad y las mismas caras y aparatos de siempre, no la dan precisamente.

Hace falta una gran dosis de generosidad, pero también un análisis social, sociológico y político de la realidad del reino de España, al objeto de estudiar el por qué fuerzas emergentes de la izquierda apenas alcanzarían el 12% de los votos. No se cambia la realidad ni siquiera con treinta diputadas y diputados, salvo que quiera construirse una fuerza de influencia y subsidiaria.

Hoy existe un discurso compartido en las izquierdas, que por cierto en gran parte ha sido construido desde los movimientos sociales y por los movimientos sociales (Vía Campesina, Ecologistas en Acción o ATTAC, por ejemplo), así como los movimientos feministas, antipatriarcado y por la igualdad sexual, que son fácilmente identificables en cualquier documento o declaración de principios. Luego al menos preguntemos, acompañemos y reconozcamos su importancia. El relato por un mundo nuevo ha sido construido por los nuevos movimientos sociales, y no hace falta citar autores y textos para dejar muy clara esta afirmación.

El Socialismo, como camino de justicia e igualdad, reparto y justicia, democracia económica y control público y político de la economía y profundamente democrático, es una aspiración compartida, una meta a la que pongamos apellidos como del siglo 21 o no, es una meta de radical igualdad y democracia real. Socialismo no es socioliberalismo, ni mucho menos tercera vía que asume el capitalismo. Socialismo es construir una sociedad nueva, con un concepto económico diferente y de todos, no de unos pocos. Socialismo es además una de las grandes tradiciones de la izquierda, y por cierto en este Estado muchas personas de izquierdas, sindicalistas, altermundistas o simplemente progresistas, se identifican con él. Insisto, hablo de Socialismo, no de engañabobos. Habrá pues militantes y activistas que tengan algo que decir ¿O no?

Creo que construir SYRIZA es para ir a por el 35% de los votos al menos. Es posible. Es imprescindible.

La crisis social y de régimen a la que está siendo sometido este Estado y las agresiones contra las clases populares, por parte de las oligarquías políticas y sobre todo las económicas, exige un esfuerzo de convergencia social de las izquierdas y los socialismos transformadores.

Hace falta reaccionar ya, con fuerza y contundencia en la calle. Pero también en la política. Urge una convergencia política. Es imprescindible, pero seria, verdadera, participativa y amable, respetuosa, educada. Guante de terciopelo interno y puño de hierro contra el neoliberalismo.

No quememos ideas. No estropeemos el futuro. Construyamos juntos y seamos otra cosa. Una cosa, con primarias, elecciones internas locales, liderazgos sociales de base y programas profundamente antineoliberales, pero también cogiendo el toro por los cuernos. Y eso pone encima de la mesa el problema-negocio de la deuda, la banca pública, la Unión Europea y el euro, así como el enfrentamiento a la dictadura del mercado y la dictadura oligárquica en la que se ha convertido el Reino de España.

Es necesario concretar más, es hora de definirse. Un llamamiento urgente

No, no hablo de autodefiniciones ideológicas, ni tácticas, ni estratégicas individuales. Hablo de conformar el actor político colectivo imprescindible en estos momentos gravísimos que atraviesa el, por ahora, Reino de España. Llamo encarecidamente a actuar ya como ciudadano libre y consciente. Llamo también en calidad de víctima de la crisis.

Hablo de actor político, no por deformación profesional de politólogo, sino por ser un término tan ambiguo como preciso y tan amplio como inclusivo. Es a la vez una propuesta de conformar una fuerza política plural y coaligada, pero de base social y popular a la vez.

Me atrevo humildemente a pedir a personas, fuerzas sociales, sindicales y políticas que sean capaces de ponerse de acuerdo en unos puntos básicos y en poner por encima de sus intereses personales y partidarios legítimos, los de la democracia, la justicia y la dignidad, frente al robo, la rapiña y el neoliberalismo, que sustenta las políticas de rescate de bancos y grandes fortunas a costa de las clases populares y trabajadoras.

Puede ser que todas y todos no coincidamos. No importa. Pero tal vez la mayoría social y política de lo que se mueve y llena las calles, sí. Con eso ya es suficiente, además no seré yo, quien reclame ni uniformidad, ni identificación ciega, ni que se repitan los errores de los viejos partidos.

Seguro que hay personas que aspiran a más y que creen que las clases populares les siguen –pero todavía no lo saben- además somos “reformistas”. Bien pues, con mi respeto a actitudes más extremas, pero mi denuncia de elementos neofascistas y pro-sistema capitalista afincados por esos lares -respetando a quién honradamente aspira a más- y por tanto, sin buscar unanimidades pero si a conformar mayorías sociales antineoliberales y con la aspiración de cambiar el rumbo de la actual situación. Ilusionemos a los pueblos, con una forma diferente de hacer la política y de construir una sociedad diferente. Sin llamar a construir un nuevo espacio de valores y la transmisión de los valores de la igualdad, el reparto, la república y el socialismo o la justicia fraterna, no lograremos ilusionar a nadie y seremos algo más como lo que ya existe y decepciona, incluso traiciona y vende unas ideas para gobernar al servicio de las contrarias.

Pero para conseguir este objetivo, no podemos estar montando estructuras unitarias y de todos los y las de abajo, cada poco o según se le ocurra a alguien en la red. Si de verdad queremos ser el referente de la convergencia, la mejor forma de demostrarlo es simplemente juntándonos en una sola cosa. Lo demás, y perdón por el atrevimiento, son ganas de enredar.

Lo primero, creo, es convocar una mesa con fecha y hora concreta. Lo propongo. Lo segundo es que todas y todos colaboremos si somos antineoliberales, antipatriarcales y defensores del medio natural y ambiental. Seamos más claros todavía, si alguien o algunos se conforman con un 12% de apoyo social, pues que lo digan claramente, y todas y todos -incluidos los miembros de su fuerza política- sepan a qué atenerse.

Si no manifestamos fe en nuestra capacidad de gobernar y de pedir sacrificios para cambiar esta sociedad injusta y cada día más en poder de las oligarquías, ni seremos creíbles, ni ilusionaremos. Ese y no otro ha sido el secreto de SYRIZA, o lo fueron en su momento los procesos de Latinoamérica, desde Brasil a Venezuela, pasando por Bolivia.

A los que no les interese conquistar los instrumentos democráticos para alcanzar el gobierno de las cosas y la férrea voluntad de empoderar a la ciudadanía creando instrumentos participativos de poder popular, tampoco les interesa la cosa. Los que no deseen cambiar la sociedad, modificando los instrumentos jurídicos del poder y democratizando la economía y las instituciones financieras y económicas, tampoco acudirán a la cosa. La democracia no puede sustentar solo el liberal estado de derecho, sino el estado SOCIAL y de derecho, que hoy es papel mojado, máxime tras introducir el neoliberalismo más doctrinario en la actual constitución.

El régimen está en crisis y Europa -mejor dicho, la Unión Europea- también, y cada vez más profunda.

Creo que se debiera partir de la premisa de que el Pacto Social, heredado de los Pactos de la Moncloa, ha desaparecido y se lo cargó la reforma exprés de la Constitución del 78, aprobado por los dirigentes y gobernantes socioliberales, el PP y las derechas nacionalistas, o una parte de ellas. El actual Gobierno, con el amparo de la reforma constitucional y el pacto fiscal y de estabilidad de la UE, apoyado por las cúpulas socioliberales del PSOE, está cumpliendo el objetivo de liquidar los derechos sociales, para dedicar los fondos de la educación, la salud y las pensiones-prestaciones a salvar los bancos y a los poderosos. Su premisa es primero pagar a los bancos y después ya veremos. Este gobierno títere de la Alemania, conservadora y cruel, del nuevo capitalismo germano, tan lejos ya del capitalismo renano, lo único que hace es actuar al dictado de mercados, mercaderes y poderes financieros centroeuropeos. Además, el pueblo del Reino de España desconfía profundamente de los dos partidos del turno, ambos muy tocados y alejados en sus cúpulas de los sufrimientos reales de las personas.

Los sindicatos mayoritarios no deben pues, creo, fiar su acción a la recuperación de lo que no volverá. El pacto del 78-79 del siglo pasado ya no existe, ni regresará. Ahora solo podemos luchar por derogar contrarreformas, si, pero para alcanzar nuevas metas y reconquistar, conquistando nuevos derechos. No metamos pues a nuestros compañeros y compañeras en un callejón sin salida de protestas, que sin una concreción política, no nos llevarán a ninguna parte.

Para construir el actor político nuevo y transformador, necesitamos de todas y todos, a saber, los socialistas que lo son. Las fuerzas procedentes de la tradición comunista y eurocomunista. Los anticapitalistas, los ecologistas sociales, los movimientos ciudadanos comprometidos con el antineoliberalismo y la democracia participativa y decisoria, las centrales sindicales, todas, todas las que estén dispuestas a ser actor político en beneficio de las clases trabajadoras y su empoderamiento y por supuesto las y los demócratas hartos de paños calientes, corrupción y deterioro democrático.

Se trataría de hacer la autentica transición y acabar de una vez con la sombra del franquismo, los restos de las instituciones franquistas y las oligarquías horadadas que siguen detentando el poder económico y condicionando hasta límites dictatoriales el político, haya gobernado quien haya gobernado hasta ahora.

Se trata de conseguir al menos el 35% de los votos. Colaborar e incluir si es posible a las izquierdas nacionales en este estado plurinacional y respetando los derechos de los pueblos.

Se trata de recuperar la soberanía popular burlada y de recuperar la soberanía nacional, perdida. Se trata de explorar y buscar nuevos tratados internacionales y propiciar nuevas formas de gobierno económico de Europa y del Mundo, contribuyendo a un nuevo sistema mundo, pasando por reclamar la construcción de otra Europa, la Europa de los pueblos y no la de los mercados.

Las crisis, dicen, son una oportunidad. Esta crisis sistémica está siendo la oportunidad de los bancos, los fondos financieros, las grandes empresas y fortunas. Los injustos, especuladores y defraudadores son los vencedores. En el Reino de España las injusticias son tan graves que vivimos un autentico golpe de estado. La doctrina del terror se impone contra las personas paradas, vulnerables y trabajadoras. Los jóvenes son expulsados ya no solo del sistema de protección social, sino del estado español mismo ¿Cuánto tiempo más lo vamos a consentir?

Solo juntándonos lograremos cambiar el rumbo al menos. Ningún partido, ni fuerza sola poseen la capacidad suficiente. Ningún liderazgo personal ha logrado captar el reconocimiento mayoritario. Ninguna alianza social es mayoritaria y exclusiva. La Cumbre Social debe concretar y profundizar sus demandas y acciones de lucha social continua. Este mes de Septiembre de convocatorias y movilizaciones debe ser aprovechado para reunirnos también y comenzar a tejer lo imprescindible.

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