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Izquierda Socialista ante su última encrucijada

Izquierda Socialista ha sido imprescindible desde sus inicios al objeto de tratar de hacer del PSOE un partido reconocible con el legado de Pablo Iglesias, su fundador.

Militantes honradas y honrados, sabedores de que su sola adscripción a la corriente de izquierdas del PSOE felipista ya les suponía el ostracismo la mayor parte de las veces y en casi todas las federaciones y partidos territoriales -es cierto que no en todos; una minoría de ellos- su paso a la irrelevancia. También en la inmensa mayoría de las agrupaciones provinciales. Unos y unas pocas han logrado ser diputados y eurodiputados, alcaldesas y alcaldes, pero muy pocos. Por tanto si se deseaba hacer “carrera” o ser profesional, lo mejor siempre ha sido pasar de izquierda socialista.

La aportación de Izquierda Socialista al socialismo español han sido sus preclaras y bien amuebladas cabezas. Personas muy preparadas e ideológicamente formadas y socialistas marxianos o directamente marxistas. Antonio García Santesmases, Joan Garcés o José Antonio Perez Tapias han sido entre otros y otras, las mentes más lúcidas de toda la izquierda española desde hace muchos años y lo siguen siendo. Su postura de leal oposición dentro de un partido que fue convertida en dinástico y socioliberal, como mucho, además de uno de los principales apoyos del régimen ha sido lo que les ha privado de poder organizar una corriente política independiente, pero socialista, republicana y de clase a la par que internacionalista.

Izquierda Socialista ha vivido una constante ducha escocesa entre criticar y acabar apoyando a los diferentes aparatos felipistas que no pablistas. Un quiero y no puedo y una constante esperanza en que algún día las cosas cambiarían y el PSOE se ubicaría en la izquierda. Siempre ilusionados, siempre utilizados como señuelo de izquierdas. Pero han representado a muchas y muchos sindicalistas, trabajadoras y trabajadores, concejalas o cuadros locales que han luchado de forma tan entregada como jamás agradecida por el partido que fundará Pablo Iglesias, que no Felipe Gonzalez y/o Alfonso Guerra.

Han vivido en IS varias crisis y no es Pérez Tapias el primero en abandonar el PSOE, e intuyo que no será el último. El PSOE se está demostrando incapaz de ubicarse en la izquierda por sus deudas bancarias, sus miedos y la falta de ideas políticas fundamentadas, de la mayor parte de sus dirigentes, que son de una inconsistencia ideológica y de un conservadurismo escandalizador. En ese desierto IS pretende ser la lejana estrella roja que guíe el PSOE a su razón de ser fundacional y a los nuevos tiempos. Imposible.

El PSOE no se deja. Pero en nuestra sociedad el socialismo sigue siendo imprescindible para cambiarla. Un socialismo que hunde sus raíces en la clase obrera, la ilustración y el yunque con un tintero. Un socialismo democrático y con modos democráticos que recuperé su afán republicano, regeneracionista, que solo pasa por apoyar un proceso constituyente que acabe con el nefasto régimen del 135 y del 155 de la actual Constitución y su tramposa utilización. De la corrupción coronada.

Eso solo será posible construyendo socialismo, laborismo cabal, socialdemocracia obrera, lucha de clases, federalismo y en esa tarea Izquierda Socialista o lo que de ella queda tras su actual crisis que es muy profunda y autodestructiva se ponga manos a la obra y juntas y juntos las y los socialistas reiniciemos una tarea libres de ataduras y conscientes de que lo que no es y no puede ser, tan solo se puede recuperar construyendo un nuevo socialismo regenerado y libre. Nada excepto el socialismo podrá recuperar y unir a la izquierda.

Carlos Martinez

Es politólogo, socialista y miembro de U. SOCIALISTAS

Hace falta un Partido Socialista

En este país el despiste ideológico y la quemazón política a la que los aparatos y cúpulas de los partidos nos han arrastrado es demencial. Poca, muy poca gente se fía de los partidos, de todos ellos. Por un lado se han renunciado no ya tan solo a las ideologías, sino a cumplir los programas electorales, de los que se decía con absoluta tranquilidad hasta hace poco -pues ahora es políticamente incorrecto- que se hacen para no cumplirse. Al mismo tiempo, unos medios supuestamente informativos, pero todos ellos en las manos de grandes empresas y bancos, han lanzado sutilmente una campaña anti política que a la postre solo beneficia a la derecha, aunque en ocasiones parezca que con esta iniciativa, perfectamente orquestada, se preocupan de la gente común.

La organización en política es clave, así como más todavía lo son los adherentes y simpatizantes, pero también y no en forma menor la confianza popular. Pero sin ideas, nada se puede. Tampoco sin medios, al menos humanos. Si bien el concepto y método interno de los partidos progresistas y de cambio social debiera cambiar profundamente.

Las derechas jamás han renunciado a sus principios, pero sin embargo el centro-izquierda español, al haber renunciado a la ideología transformadora y de clase, por parte de los dirigentes del PSOE ya en los inicios de la transición, la única idea real paso a ser la lógica del poder, mantenerlo o recuperarlo. Con ideas modernizadoras ciertamente, pero no por ello necesariamente de izquierdas. Si bien, y es justo reconocerlo, con dos ideas fuerza: la actualización administrativa y la descentralización, junto a la europeización del estado, lo cual también conducía a reforzar el bienestar. Estado moderno, descentralizado y con un estado del bienestar semejante al europeo, si bien sin su base industrial.

La factura pagada por los gobiernos del PSOE para ingresar en Europa ha sido la deslocalización y el cierre de la industria pesada a cambio de infraestructuras de transporte e inversiones de fondos FEDER con el precio de dejar de construir barcos o extraer carbón. Es simplificar mucho, lo sé, pero no es el objetivo de estas líneas explicar esto. Si añadiré que el estado español, al carecer de una base obrera industrial sólida y extendida territorialmente, se vio obligado a financiar las conquistas sociales del bienestar en los Gobiernos de Felipe González en base al endeudamiento y las privatizaciones del sector público bancario, energético e industrial. Y quiero señalar esto, al objeto de que no se me diga que solo resalto negatividades al objeto de arrimar el ascua a mi sardina. Pero lo cierto es que el desmantelamiento minero e industrial a la larga ha resultado profundamente negativo. También para la izquierda. Se ha profundizado pues incluso aunque sea de forma involuntaria en el capitalismo rentista, el ladrillo y el turismo como únicas salidas a crear empleo y en fortalecer el sector servicios, pero con unos servicios –valga la redundancia- de muy bajo valor añadido.

Lo cierto es que el PSOE se transformó en una partido modernizador y progresista en materia de derechos civiles, excepto en cercenar la excesiva influencia y dominio de la Iglesia Católica, pero difícilmente homologable a un partido socialdemócrata obrerista y de clase. Ni siquiera intervencionista en economía. Felipe González es un adelantado a la tercera vía. Una vía social-liberal novedosa ciertamente en esos momentos,-principios de los ochenta del siglo pasado- que además se construyó gracias al voto de las capas más humildes y obreras de la sociedad. Se pactó con la clase media y esta aportó su dirigencia, pero se recabó el voto de los pobres –aunque no solo- para acabar siendo un partido real de clases medias y populares. No disponemos en España de regiones homologables a las industriales de centro-Europa, tan solo algunas comarcas, lo cual tiene sus servidumbres.

La fidelidad ideológica a un partido obrero, democrático y de izquierdas, se sustituyó por el clientelismo y la fidelidad familiar, la simplificación impuesta por los medios informativos o el apoyo al mal menor, frente a la derecha cavernícola que dominó el estado en el franquismo y que sin solución de continuidad desembarcó en la UCD para encontrar su justo acomodo en el PP, que es su lugar natural.

Del Felipismo a Aznar y del Aznarato a Zapatero. Tras la reforma exprés de la Constitución, Rajoy. Era lógico, para una fotocopia mejor el original.

El problema que trata de abordar este artículo, no es tampoco el relato histórico de un régimen lastrado por la ley electoral, partidos mayoritarios bien estatales o nacionalistas con una amplia base clientelar, la represiva ley de partidos de Aznar-Zapatero o bien el fiasco legal de la modificación exprés del artículo 135 de la Constitución, no, es proponer como podemos encontrar alguna salida digna y coherente a esta situación política. Solución que pasa por la recuperación para la ciudadanía de la política y de las decisiones sobre la política. Comenzaré por la mayor, el régimen del 78 ha colapsado. Lo corroe la corrupción que comenzando por el rey, alcanza a los partidos mayoritarios que sufren de un desprestigio supino.

Pero a pesar de ello, la cosa no acaba de caer o de cuajar una nueva alternativa ¿Por qué? En primer lugar la derecha se piense lo que se piense por parte de muchos ingenuos, no va a dar lugar a otras formaciones políticas de carácter liberal, diferentes y modernas, el mismo PP es intocable en sus principios y además le funciona bien. La derecha española con mucho más de un siglo de existencia en su versión liberal, es profundamente conservadora, tiene una más que centenaria tradición caciquil y es inmune a la corrupción, desde siempre. De hecho caciques corruptos son muy importantes en su base territorial. De convicciones monárquicas y centralista excepto en su parte fuerista o de origen carlista que con el tiempo contribuye a alumbrar los nacionalismos llamados por cierto con prejuicios centralistas, periféricos. Si bien en el caso catalán pasando el tamiz liberal moderado de Cambó y evolucionado hacia una derecha moderna.

No me preocupa  en absoluto la derecha. Esta ni tiene solución desde un punto de vista progresista ni siquiera intentos regeneradores como lo es la UPyD pierden sus tics centralistas y autoritarios.

Las Izquierdas

Las izquierdas son el problema. En la transición se pensó por parte de la oligarquía franquista de carácter aperturista que para consolidar una democracia a la europea, lo que había que hacer era moderar la izquierda. Esto pasaba por dos premisas, aceptar la monarquía y la inevitabilidad del sistema capitalista. Ambos supuestos fueron aceptados  por el PSOE renovado de González y Guerra. El PCE aunque fuera por imposición al objeto de legalizarse hubo de transigir con la monarquía. A pesar de ello, la ley electoral fue el instrumento y lo sigue siendo, más depuradamente anti-democrático del sistema, al objeto de garantizar el turnismo, es decir dos grandes partidos sistémicos gobernando con el comodín de los nacionalismos conservadores, vasco y catalán. Esto último ha fallado al menos por el momento pues el independentismo de CiU ha contribuido a la crisis del régimen de 1978 y de forma no menor.

A todo esto hay que añadir que el centro-izquierda y la izquierda española, personificados en su momento en PSOE y PCE son proyectos autónomos y que pueden gobernar juntos un ayuntamiento o una autonomía, pero el Estado, no, eso son palabras mayores y es otra cosa. Desde la transición Felipe González hizo del PSOE algo total y absolutamente al margen de cualquier veleidad frentepopulista. El modelo de González era el alemán del momento. Los intentos de Santiago Carrillo de buscar la unidad de las izquierdas, fueron inútiles, de hecho el PCE de Carrillo, propuso en varias ocasiones gobiernos de concentración nacional. Estas negativas a la unidad gubernamental de las izquierdas –y no solo ellas- consagro al PCE como un proyecto autónomo también. Es más el PSOE en más de una ocasión trato de absorber o laminar el PCE y a tal fin Alfonso Guerra inventó aquello de la casa común de la izquierda, que por supuesto era el PSOE. Cuando aparece Izquierda Unida, el perfil de autonomía del proyecto se agudiza y algún intento en sentido contrario hay como ocurrió con el PASOC español o la teoría del “sorpasso”. El hecho de que ambos intentos fracasaran debiera hacer pensar a los herederos de aquellas direcciones políticas.

Pero dando un salto y resaltando cuales son las circunstancias actuales, nos circunscribimos a ellas y en cómo pienso que podemos actuar.

El problema más grave que vivimos es la profunda despolitización por no decir anti política que han generado tanto la corrupción y el clientelismo, como la profunda oligarquización de la política española, profundamente profesionalizada en el peor sentido del término, en todas las fuerzas institucionales y muy poco participativa. Esto dificulta tanto las nuevas incorporaciones a los partidos políticos de izquierdas especialmente, así  como lo difícil que es “repescar” o volver a activar para la acción política a personas muy cualificadas y generosas políticamente, pero que sin embargo han sufrido profundas decepciones y desengaños e incluso persecuciones, expulsiones injustas o disoluciones, por mantener criterios propios, ser inteligentes o creer en la libertad en el seno de su partido político.

Es muy grave comprobar como las oligarquías de hierro de los partidos han quemado, dilapidado y arrojado a personas válidas,  con sentido común y criterio, carentes en absoluto de la “ética acomodaticia” que predomina en demasiados aparatos.

Puestas así las cosas y difíciles de negar o bien montamos una causa general, lo cual no es mi intención, o bien reconocemos que la militancia política no es atractiva para mucha gente inteligente y/o con su vida personal profesionalmente resuelta, pero que podría aportar y mucho. Todo esto, es la pescadilla que se muerde la cola, por lo que al final las personas en general no se interesan en militar en un partido, lo cual salvo honrosas excepciones acaba generando la endogamia política y el aislamiento de esta vida, de personas que debieran hacer parte de su vocación el solucionarla. Es el ejemplo ese que hace referencia de cómo  va hablar un cura de matrimonios, o que sabe de eso –el matrimonio- para aconsejar. Como va a saber algo del paro, la desesperanza, las estrecheces del pueblo, quien ni las sufre o lo que es peor, no las ha sufrido nunca, no tiene contacto cotidiano con quien las sufre o hace tanto que ya ni se acuerda.

Ante estos problemas lo primero de lo que hay que ser conscientes en el seno de la izquierda, es que nosotros, aunque más luchadores, incluso éticos y horrados, somos más de lo mismo en el sistema político para el común de los mortales. Si no somos conscientes de esto, nada que hacer.

Esto nos lleva a plantearnos el dilema de cómo lo podemos hacer, para que las ciudadanas y los ciudadanos, sean conscientes de que la política, les es imprescindible y sin su participación activa en la misma, siempre serán dominados por unas élites. Lo cual nos conduce de forma inexorable en primer lugar a defender las diferentes opciones políticas, las ideologías y los posicionamientos de clase. Pero también a que instrumentos políticos concretos nos referimos. Mi primera consideración es que en el Estado Español, es necesario un partido socialista.

¿Por qué un Partido Socialista? Primero porque existe en Europa y muchos puntos de América Latina, una profunda tradición socialista ya centenaria, con un cúmulo de derrotas y conquistas, pero que ha conformado una forma de vivir y de entender la política por parte de la clase obrera y las clases populares. En el estado español, son las tradiciones socialista y la anarco-societaria primero luego anarcosindicalista, las más antiguas. Hay todo un poso innegable. En segundo lugar las tradiciones socialistas han sido siempre muy plurales en su interno y los juegos de corrientes y familias constantes y ello favorece la democracia interna y la sensación de libertad. Desde el primer marxismo ortodoxo de Pablo Iglesias, a la conjunción republicano-socialista pasando por Largo Caballero, Indalecio Prieto o Besteiro, terminado por Negrín, tenemos toda una gama de colores y posibilidades, que alguien puede pensar que pudieran ser contraproducentes, pero tienen algo muy importante, ninguno de ellos dejo de creer jamás en la libertad y en el papel central de la clase obrera y al mismo tiempo permitieron agrupar en el socialismo a distintas gentes bajo unos principios en los que la centralidad de la clase obrera era la clave de bóveda y el socialismo, el socialismo real y democrático, -que no socialdemócrata todavía-, el objetivo, que entendían, no lejano, sino alcanzable en tiempos próximos y es era la diferencia fundamental, los socialistas de entonces creían y las y los socialistas de hoy hemos de creer en la posibilidad ya, del tránsito hacia el socialismo. No hay ningún escrito de ninguno de ellos-Iglesias, Largo incluso Besteiro- que pueda llevar a pensar que sucumbieran jamás a los cantos de sirena del capitalismo. Solo y ya con todos ellos fallecidos la socialdemocracia española comienza a romper con sus raíces o a aceptar el capitalismo.

Los procesos transformadores latinoamericanos en los casos de Venezuela, Ecuador o el MAS Boliviano, entre otros, -no así en el caso cubano, dicho esto con respeto-, están protagonizados en estos momentos, por partidos socialistas, por tanto que nadie piense que cuando hablo de socialismo y de libertad, estoy pensando tan solo en el pasado. Desde Pepe Múgica a Lula, pasando por Correa o Chávez, hay toda una serie de matices a veces importantes, pero todos ellos eran y son amigos, en primer lugar y en segundo están construyendo una América Latina diferente,  conjugando amplias movilizaciones y movimientos sociales con elecciones democráticas y libertades totales en sus repúblicas.

El socialismo hoy

Pero no nos quedamos ahí, también en Europa de nuestros días hay dos personajes claves que representan un liderazgo personal fuerte e incómodo, pues siempre dicen lo que piensan y tratan de ser consecuentes y son Oskar Lafontaine y Jan Luc Mélenchon. Estas dos personas son los más claros antecedentes de una profunda renovación ideológica de la socialdemocracia, conectándola con otras fuerzas de izquierdas, construyendo alianzas con los comunistas y volviendo a darle color y alegría a la izquierda europea, que centra ahora en otra fuerza multicolor y novedosa, la SYRIZA griega, sus esperanzas de reconquista del espacio social y del poder político.

Por tanto con esas premisas, las enseñanzas del Socialismo del siglo XXI latinoamericano de Rafael Correa, Pepe Múgica o de Evo o Chávez en sus claves de poder popular y revolución ciudadana y también de estado plurinacional –caso Bolivia- así como las aportaciones imprescindibles de la izquierda alemana Die Linke y el Partido de Izquierda francés, hay que construir un Partido Socialista en el Reino de España, de carácter verdaderamente federalista y republicano. Sin República en el estado español, jamás habrá federalismo.

Pero no nos quedemos en Francia, Alemania o Venezuela y Uruguay, veamos Holanda. Si he dicho Holanda. En los Países Bajos existe un Partido Socialista, el SP que es el tercer partido más votado. Tiene por ahora el 15% de los votos y está en alza. Cuenta con quince diputados en el Parlamento de 150, más dos eurodiputados y en las pasadas elecciones estuvo a punto de una victoria espectacular. Es un partido que en 1971 se constituyó como maoísta es decir fue un partido de carácter marxista leninista pero que en 1993 se transformó en socialista y además recibió la aportación de muchos militantes del Partido del Trabajo o Laborista de carácter socialdemócrata, hartos de su deriva socioliberal y sus prácticas neoliberales. Pero el SP o Partido Socialista de Holanda, no ha renunciado a su contacto personal con la clase obrera y el pueblo holandés y a sus ideas transformadoras del capitalismo. Es un partido voluntariamente con status de observador en el PIE o Partido de Izquierda Europea y con una base muy crítica para con la Unión Europea, digamos que es euro-escéptico y apoyó el voto NO a la Constitución Europea que por cierto, fue rechazada en Francia y Holanda.

El Partido Socialista holandés es un partido nuevo y moderno, con unos cargos públicos que están obligados a tener un gran contacto con sus electores y el pueblo en general y con unas premisas claramente de izquierdas, pero asamblearias a la vez, pues constantemente organizan y se organizan de forma muy participativa y además son  muy activos en fórmulas de participación democrática directa y de acción social y asistencial para con los más desfavorecidos. De hecho su única equivocación en un momento determinado, fue moderar su discurso, lo cual les costó muchos votos. De forma que su mensaje de izquierdas y sus formas muy populares y de clase en la acción política y su profunda cercanía son las bases de su éxito. Sus dirigentes además, están convencidos de que pronto serán la fuerza política más votada de Holanda.

El SP ha crecido a pesar de existir un poderoso partido de origen socialdemócrata y de ser un partido socialista, con lo cual al igual que en Grecia SYRIZA con sus nuevos modos políticos, ha quedado claro que tras la crisis de la socialdemocracia tornada en liberalismo progresista no ocupa el espacio del socialismo de clase y del ecosocialismo. En SYRIZA hay fuertes componentes ecologistas de izquierdas y socialistas de militantes que abandonaron el PASOK desde el año 2010 hasta el 2012. Esto nos demuestra que una fuerza socialista pero con nuevas aportaciones y nuevas formas, no solo es posible, sino necesaria.

¿Qué Partido Socialista?

Evidentemente no puede ser un partido simplemente regenerado. Un PSOE maquillado. La cuestión no es tan solo primarias sí o no y oligarquías internas si o no. Tampoco consiste tan solo en recuperar las esencias de los clásicos del socialismo como Jaures, Iglesias, Kaustky, el importantísimo legado del austro-marxismo o la tradición obrerista de lucha, que también y tal vez de forma no menor en el caso del austro-marxismo, insisto. Sino nuevas aportaciones como la ecología anticapitalista y liberadora del MAS boliviano, el ecologismo de izquierdas y sobre todo el concepto ecosocialista que tanto interesa a los amigos del Partí de Gauche, entre otros, pero también a los movimientos de recuperación y de regeneración del socialismo del estado español, como es el caso de Alternativa Socialista. Hoy cualquier tránsito hacia el socialismo, pasa por la defensa de la Madre Tierra, el territorio y los mares o la oposición decidida a la mercantilización del oxígeno, el carbono, el agua o las energías naturales. La naturaleza es de todas y todos, por tanto su gestión es colectiva, es socialista y el mundo está siendo destruido por un capitalismo depredador venga de donde venga.

Por tanto el socialismo debe recuperar su tradición societaria y cooperativa, su apoyo en creencia en la potencialidad de la economía social. También en las conquistas de los partidos de masas hoy destruidas o en trance de destrucción. Los grandes logros socialdemócratas de pensiones, educación pública, seguridad social de alta calidad, asistencia sanitaria universal y becas universalizadas, junto a los logros de la revolución feminista como el derecho a decidir, la total igualdad jurídica entre hombres y mujeres, el aborto o la sexualidad libre y formada, educada y liberadora. Junto con un medio ambiente que no sea el negocio privado de nadie, ya sean grandes constructoras, empresas extractivas, modernos latifundios agrarios de empresas multinacionales de alimentación o compañías privadas de agua potable.

Se trata de un socialismo alcanzado por métodos democráticos, en libertad y con libertad tal y como ya existe en fase de tránsito y reformas en varios países de nuestra América a pesar de las mentiras que se publican, escuchan y ven en medios “informativos” corporativos españoles.

Se trata de estudiar seriamente el modelo holandés y actuar en consecuencia.

Se trata de construir un partido, donde la aspiración de igualdad, no solo sea de género, sino de clase. La igualdad no sea un Instituto especializado o una profesión, sino la superación del capitalismo y por tanto la total igualdad entre hombres y mujeres y el control por parte de ellas y ellos de la economía y la naturaleza.

Para lograrlo y el mientras tanto ¿Qué? Pues asambleas decisivas y decisorias en cada espacio de competencia. Cargos de responsabilidad con mandatos limitados y revocables en cualquier momento y obligaciones de contacto e información a las personas interesadas y afectadas.

Volver a crear espacios alternativos de vida y convivencia, cultura y ejemplaridad.

Democracia y libertad. Libertad como elemento integrador y por tanto decisorio. Reglas de participación colectiva y no solo para militantes.

Bueno, no voy a definirlo yo, sería una gran contradicción después de lo que he escrito. Pero si puedo resumir en que no se puede afirmar que se es socialista y defender los oligopolios privados como por ejemplo en el  Reino de España, las compañías eléctricas o la banca privada sin ningún tipo de intervención contundente y la existencia de una poderosa y activa banca pública, por ejemplo, repito. Tampoco se puede afirmar que se es socialista y defender un régimen que consagra la desigualdad política al reservar la jefatura del estado a una casta familiar hereditaria, carente de todo mérito y capacidad, sobre todo carente de legitimación democrática. Producen nauseas personas que afirman ser socialistas en España y que critican a repúblicas americanas como autoritarias y de baja calidad democrática, mientras gozan de jefes y jefas de estado electos democráticamente que trabajan por la justicia. Mientras, esas mismas personas están ligadas a fundaciones anti-socialistas y pro-capitalistas. Sencillamente producen náuseas y por tanto es imprescindible rescatar el socialismo de la boca de esas personas creando un partido donde esas contradicciones no se puedan producir.

Pero hay más y es importante también rescatar importantes tradiciones de la izquierda como la que supuso el euro-comunismo. Hay que reconocer que las aportaciones al bienestar europeo de los partidos comunistas de Francia e Italia fueron fundamentales y sus aportaciones teóricas en el caso italiano, plenamente vigentes.  Así como las de muchos teóricos de la escuela trotskista y documentos de partidos de dicha tendencia.

La democracia es algo más que elecciones cada cuatro años. Eso sirve para dentro y para fuera de la política, es decir para el interno de los partidos y para la gestión de la sociedad.

La ejemplaridad personal es imprescindible. Nuevas personas, nuevas ideas, nuevos partidos. Los partidos no son un fin en sí mismo y son útiles si construyen en la línea para la que fueron fundados. Por tanto un partido socialista ni puede permitir la puerta giratoria, ni el enriquecimiento ilegitimo y mucho menos corrupto, ni el apoyo a un Sistema, el capitalismo, aunque se le llame el mercado, que es injusto y que sacrifica millones de vidas de mujeres, niños y hombres en su propio beneficio. Destruye el planeta para acumular capital, ganancias y poder y origina guerras para mantenerlo.

Finalmente, un partido socialista que propicie las alianzas políticas y de clase para vencer a la injusticia y la insolidaridad. Para acabar con el negocio asqueroso de la deuda, la destrucción del tejido solidario y el dominio de las oligarquías económicas. La mercantilización de la política y de la vida.

Un partido que luche por la felicidad. Pero para eso hay que procurar ser felices y no construir fuerzas políticas hoscas  y antipáticas, donde el debate se torna bronco y hostil, donde en realidad muy pocos deciden.

No hay un partido en el estado español hoy, con tales premisas. No soy ingenuo, sé que toda obra de personas tiene problemas y el partido socialista que imperiosamente necesitamos, las tendrá e incluso en su gestación las tiene, pero vale la pena intentarlo.

Hay hoy una realidad en este reino corrupto y con una democracia de pésima calidad, por no decir autoritaria y es que hay millones de personas que no se sienten reflejadas en nada de lo existente y la prueba es que la izquierda emergente no acaba de cuajar y de subir en votos lo necesario para gobernar incluso por razones psicológicas y culturales y que surgen fuerzas confusas del ni de derechas ni de izquierdas, que al final no cuestionan la injusticia ni a las oligarquías económicas y financieras que son las que realmente mandan, ni a un estado centralista, autoritario y con una jefatura de estado corrupta. Todo esto exige la emergencia de fuerzas diferentes que ayuden a acabar con esta situación y acompañen en el tránsito hacía una democracia real a la ciudadanía y que lo hagan también con ideas y principios. En el caso socialista, principios de igualdad, reparto así como la existencia de un poderoso sector público estratégico y de servicios que oriente la economía hacia el bien común y no hacía los oligopolios y monopolios capitalistas. Con una tradición de libertad, democracia, libertad de expresión y vocación de alianza y unidad con las otras familias de las izquierdas transformadoras al objeto de sumar en una suerte de SYRIZA del estado español salvando las distancias nacionales y de los nacionalismos de izquierdas y solidarios.

Finalmente hay que construir una opción para gobernar, para vencer en unas elecciones democráticas. Los socialistas y las socialistas tenemos vocación de un gobierno cívico y democrático, de un poder popular que venza y gobierne y se dirija a las y los ciudadanos con la voluntad de hacer otras cosas porque se pueden hacer y si no se han hecho, ha sido por que no ha habido ni valor ni voluntad política. Pero insisto, en compañía, en alianza común, en suma política.

Siguen sin enterarse. Preguntas a una conferencia

La solución no es ya de maquillajes o de adaptarse a las modas. Lo que ocurre es que las personas hartas y el pueblo de izquierdas hemos comenzado a explorar y construir nuevas vías de defensa, resistencia, liberación y auto-organización.

El problema es tener o no tener ya credibilidad. Una encuesta del grupo de poder PRISA, a través de la cadena SER en “informativos” muy amigos de los socioliberales, ya les advierte que la gente sabe que ellos en la oposición dicen una cosa, y en el gobierno hacen otra. Las clases populares europeas no han abandonado a las socialdemocracias de la II Internacional, son ellas las que nos han abandonado.

Susana Díaz, en un discurso efectista que ha interpretado magníficamente, ha errado totalmente en lo esencial. Las personas trabajadoras, excluidas y desempleadas, recortadas y ninguneadas nos hemos organizado en Plataformas y Mareas, puesto que las respuestas a la crisis capitalista y sistémica desde 2008 han sido neoliberales y favorables a sus causantes, los bancos y los poderes financieros. Ante eso nos hemos auto-organizado, si, pues nadie daba las respuestas adecuadas y los sindicatos andaban abrumados y todavía confusos en el rumbo a tomar. Los queremos clara y contundentemente a nuestro lado -a los sindicatos- y, de hecho, muchas y muchos hemos defendido su necesidad, pero a pesar de ello no hemos esperado y nos hemos auto-organizado. Sí. Pero ojo, no esperamos a que venga nadie, ya estamos.

Siempre la clase obrera, las clases trabajadoras y populares se han auto-organizado, según los tiempos y las circunstancias. La lucha de clases existe y con una dureza aterradora para los de abajo. La I Internacional no fue un producto de laboratorio, sino que unió a expresiones de lucha ya existentes, y los primeros socialistas fueron mayoritariamente obreros indignados que se organizaron ante la revolución industrial. El socialismo fue, y sigue siendo, un camino hacia una sociedad superadora de las clases y del capitalismo, surgida de la fe de los pobres y los parias en un mundo nuevo. Ahora se dice “Otro mundo es Posible”.

Pero las primeras asociaciones y nuevos movimientos surgimos algunos años antes de que todo estallara en esta enésima crisis capitalista, al descubrir que el capitalismo ha cambiado, es financiero y no productivo en el Occidente cristiano, y que está destruyendo -y va a destruir- todas las conquistas sociales y sindicales, o evitar que estas se den en los estados empobrecidos. Esto lo dijimos y advertimos ya en 1999, pero los socialdemócratas con poder, ya convertidos en social-liberales, ni nos creyeron, ni nos hicieron caso, ni nos quieren creer y simplemente nos desprecian o ignoran. Algunas y algunos incluso son educados y nos saludan. Me pregunto ¿Cuánto sufrimiento no se hubiera evitado si los llamamientos de Porto Alegre hubieran sido escuchados por las cúpulas que se decían socialdemócratas en Europa, pues son una fenómeno exclusivamente europeo?

Sin embargo, en América Latina -y no sin dificultades e incluso errores- los socialistas o bien sí nos han escuchado, o bien están intentando aplicar propuestas de forma cooperativa y participativa. Mientras desde Europa, esos sectores que ya no sé ni cómo definir, les siguen ignorando.

Por tanto, nadie se ha ido a una marea para evitar el cierre de un hospital o de un instituto, o a una plataforma para evitar que lo desahucien porque el PSOE no sabía estar allí. Es que previamente el PSOE desde 1982 no cambió la ley hipotecaria ni la propiedad inmobiliaria, y además en el año 2011 en connivencia con el PP y el aplauso de los bancos españoles, alemanes y franceses, cambió la Constitución para poner la deuda y los bancos por encima de los derechos sociales de las personas. Por eso ahora todos los recortes y privatizaciones que hace el PP son legales y están amparados por la Constitución. Son la consecuencia no de un error, sino de una traición. Ese es el origen de las mareas defensivas y también de la pérdida de credibilidad. Pero afortunadamente en esta vida nadie es insustituible.

Para comprobar si la Conferencia Política del PSOE es o no es puro maquillaje y una operación electoralista más, yo por resumir solo observaría que dicen en tres asuntos:

  1. ¿Proponen o no proponen la derogación del artículo 135bis de la Constitución, que es la madre de todas las privatizaciones y recortes? Si no es así, nada es creíble.
  2. ¿Limitan el poder real de la banca mediante control y han apoyado medidas prácticas y concretas para apoyar la reaparición de la banca pública y una fiscalidad progresiva, que no simples modificaciones de tramos impositivos o simples controles a las SICAV?
  3. ¿Qué dicen de la mal llamada deuda pública? ¿Proponen auditar la deuda y no pagar la deuda ilegitima y la provocada por la economía casino? O lo que sería más sensato, no pagarla e investigar seriamente su composición, origen y juzgar a los culpables de esa ruina. La deuda y su actitud ante ella, hoy, es la madre de todas las batallas sociales.

Seguiría con la cuestión constitucional, pero no solo por el federalismo, sino por el modelo de estado y oponerse a la herencia política de Franco, la monarquía. La monarquía y el resto de las instituciones políticas del sistema constitucional del 78 -que no se lo cuestionan- están carcomidas por la corrupción y la incapacidad. Y esto no es Gran Bretaña, aquí la monarquía borbónica de nuevo cuño, que el dictador impuso y luego la oligarquía mantuvo, es el origen y causa de la actual crisis política y de su incapacidad para regenerarse. Solo hay dos caminos: o bien los cambios profundos constituyentes, o el autoritarismo y el fascismo.

Nos hemos organizado, un respeto. No somos pobrecitos esperando un pastor o una pastora. No nos insultéis. Sabemos lo que queremos y cómo hacerlo. Tenemos los movimientos sociales, las plataformas y los partidos de izquierdas transformadoras, incluidos los socialistas antineoliberales y de izquierdas, personas bregadas en la lucha, en el trabajo, en la investigación y el conocimiento, en la universidad del paro y el sufrimiento que tanto enseña. Tenemos alternativas, inteligencia y voluntad de cambio real y por eso estamos creando plataformas y sujetos políticos alternativos. Hoy Pablo Iglesias o Francisco Largo Caballero estarían organizando plataformas y reorganizando a los socialistas en una fuerza política que creyera en la lucha social y de clases.

Somos un alternativa, desde los inicios en “Activos contra la Crisis”, a la “Cumbre Social”, la PAH o las Mareas Unidas y ahora “Suma, la gente primero” estamos luchando y creando las herramientas al objeto vencer. Vencer porque hay que derogar y ya, las reformas laboral, financiera y el artículo 135bis de la Constitución. Hay que redactar una Constitución plenamente democrática y en primer lugar hay que dejar claramente establecido que necesitamos otras políticas y no políticos profesionales, sino luchadoras y luchadores con inteligencia colectiva, capaces de enfrentarse a las oligarquías, las plutocracias, los banqueros, e instaurar un nuevo sistema de valores y la democracia con solidaridad y participación.

Si alguien quiere transformar la sociedad y cambiar las políticas públicas, tiene que poner a la política por encima de los mercados y su inmenso poder. Aquí estamos para ello.

No se puede ser el perejil de todas las salsas

Ahora el juez Garzón y otros notables tendrán que explicar a que juegan. Me explico: su anunciada participación en la Conferencia Política del PSOE, según informa hoy El País, que además está muy lastrada de contenidos y con una participación decidida exclusivamente por los diferentes aparatos regionales -lo que le resta democracia interna hasta límites más que dudosos- se encuentra ahora con un apoyo externo en forma de balón de oxigeno que seguramente el aparato del PSOE ni se imaginaba.

Todo esto coincidiendo con la formación de un ente unitario, plural y abierto llamado por ahora CONVOCATORIA y del que, entre otros, CLI-Alternativa Socialista forma parte, además de IU y otras fuerzas sociales y políticas. Incluida Convocatoria Cívica, el llamamiento auspiciado por Garzón, Pilar de Rio, Juan Torres, Almudena Grandes, Carlos Berzosa, etc. Hecho este que necesita una pequeña aclaración -no de todos los firmantes, sino tan solo de los que “apoyan al PSOE” nada más- y la pido con respeto a la opción personal de cada cual.

Pero no se puede ser la salsa de todos los guisos. La corrupción y el latrocinio neoliberal han encontrado en el bipartidismo su caldo de cultivo. Por eso las personas antineoliberales, por el reparto y lo público, vamos a derrotar al PP y a todas las fuerzas neoliberales, decididamente monárquicas y del régimen. Sí se puede y vamos a ganar, comenzando por las elecciones europeas.

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