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La contra-reforma financiera es también profundamente regresiva

Nos han liado, con toda justicia, en contra de la brutal contra-reforma laboral, que nos arroja de bruces a 1910 o a 1940 en materia de derechos laborales, y ahora nos cuelan la contra-reforma financiera. Esta mal llamada reforma es socialmente tan negativa como la anterior.

Los bancos fuertes y de todas conocidos, se merendarán a nuestras cajas de ahorros, obligadas a fusionarse aun más, robando con ayudas públicas -es decir nuestro dinero- el ahorro popular que aun queda. No olvidemos que el crédito seguirá sin fluir, y por tanto ni se creará empleo, ni muchas pymes podrán sobrevivir y encima las familias y personas particulares tendrán aun más comisiones y sufrirán más acosos bancarios. Se consolidará la dictadura de la banca privada.

Lo único sensato es redoblar la campaña por la nacionalización de las Cajas de Ahorros y exigir la creación de un sistema financiero público.

La “salida neoliberal” a la crisis es tan fuerte y despiadada que exige medidas contundentes contra el pueblo, pues mientras el reino de España avanza hacia la recesión y el empobrecimiento generalizado de las clases populares, los ricos y los banqueros reciben ayudas públicas para sanearse.

La Huelga General Ciudadana es ya imprescindible, pues como asalariadas, paradas, consumidoras y sufridores de los abusos bancarios, nos sobran razones para salir a la calle e ir tejiendo una alternativa antineoliberal de una vez. Reactivemos todas las plataformas unitarias y al combate, por una salida democrática y justa, pero sobre todo por un nuevo modelo social y constituyente.

Que se vayan todos

Ya hemos vivido nuestro jueves negro. Ayer las bolsas se hundieron y la deuda se situó por las nubes. Hay quien habla de huelga de inversores y de pánico. La realidad es el fracaso más rotundo de las medidas de política económica que están aplicándose y los ataques contra el bienestar y lo que queda del estado social.

Lo que están reventando, en Europa, es el estado y la protección social y ahora, advierto seriamente, lo que propondrán son todavía más ajustes, más sufrimiento de las clases populares y la “tercermundialización de la Unión Europea” para hacer frente a la recuperación económica de los mercados, a costa de cercenar derechos y empobrecer aún más a las clases trabajadoras, dejando un futuro negro a las personas más jóvenes.

Lo que estamos viendo en Grecia respecto a recortes, privatizaciones y despidos es lo que nos espera si nos sigue gobernado está clase política del sistema, que solo está entrenada para salvarlo. Unos porque esa es su ideología y son conservadores y neoliberales, y otros porque han renunciado a la utopía y se han convertido en un engranaje más del capitalismo, más preocupados por bancos y mercados que por las personas.

Son una pandilla de fracasados, consultando a fracasados economistas del sistema, que no tienen más receta que sacar dinero a costa de los de abajo. Esa receta, la de vivir a costa de pecheros, siervos, esclavos, ilotas, es muy antigua. Por eso hay que reaccionar. Los movimientos ciudadanos tenemos una gran responsabilidad, la misma que los sindicatos y las fuerzas políticas de izquierdas transformadoras y sociales.

Tenemos alternativas. Llevamos tiempo advirtiendo y acertando en todas y cada una de nuestras advertencias, sin que se nos haga caso alguno y por eso, por no aplicar nuestras propuestas, ignorando lo que Susan George, Ignacio Ramonet, Bernard Cassen, Vicenç Navarro, Juan Torres, Alberto Garzón, Walden Bello, Samir Amin, Inmanuel Wallerstein, Miren Etxezarreta… etc. etc. llevamos tiempo advirtiendo y proponiendo, estamos ahora en estas los pueblos. En el reino de España, los de FEDEA son culpables, los economistas orgánicos a sueldo de los bancos han marcado las políticas económicas a seguir y el gobierno en mano de los mercados, errático y confuso, ha implementado políticas neoliberales desastrosas siguiendo el dictat de Alemania, en lugar de enfrentarse a esta situación.

Debemos reaccionar. La alternativa en el estado español no son las derechas. Las derechas conservadoras son hegemónicas en la Unión Europea y por tanto ya sabemos sus recetas, que además ya se las han impuesto a los socioliberales.

La alternativa es el poder popular, la constituyente social, la profundización, no solo en la resistencia, sino en la propuesta y una gran convergencia político-social propositiva e inclusiva de todas las personas demócratas, trabajadoras y con voluntad de iniciar un nuevo camino, no para empobrecernos más, sino para articular un futuro -que existe- de reparto, justicia fiscal, economía social y vida digna, productiva, de revitalización del comercio local y la soberanía alimentaria. Porque lo cierto es que el consumismo y el crecimiento ilimitado son ya unas zarandajas que nadie con dos dedos de frente se cree. Exijamos pues una vida con dignidad, frugalidad, reparto y justicia.

La globalización neoliberal ha fracasado.

Basta ya de reformas. Reforma del poder financiero o un discurso imaginario

Cada vez que hablamos de reformas, desde hace unos años, es para reducir los derechos laborales. Rodríguez Zapatero y su equipo son unos grandes destructores del lenguaje de la izquierda, entre otras cuestiones. Las reformas -en lenguaje progresista- significan avances y no retrocesos. Es decir, serían mejoras en la jubilación, incremento del salario mínimo, o fomentar un empleo digno de calidad y no precario, por ejemplo. Eso serían reformas.

Lo que estamos viviendo es una precarización del empleo y unas medidas que nos retrotraen a tiempos pre-democráticos. El programa de las mal llamadas “reformas” es el propio de una derecha liberal empeñada en desmochar las conquistas obreras de hace cuarenta años hasta ahora. El PP, absteniéndose, le está preparando de antemano la respuesta a un PSOE capitidisminuido en la oposición, al que sin piedad y con merecimiento mandará a callar cuando ellos, inmisericordes, autoritarios e injustos, recorten aún más y sobre todo impongan un dominio reaccionario y meapilas, sin piedad.

Hoy se ha aprobado otra “reforma” laboral. Nuestro Estado esta clarísimamente tutelado por Alemania, dominado por la banca y al albur de los mercados. Las personas hemos dejado de importar.

Hoy me he quedado algo confuso, pues veo y me preocupa el hecho de que estamos ya tan acostumbrados a que nos den palos y cercenen derechos, que hemos dejado pasar esta “reformita” con una mezcla de hastío y de resignación. Sabemos de sobra que esto tampoco servirá para cumplir los objetivos patronales y de los especuladores.

Pero ya que los Sindicatos -y lo digo con pesar- están siendo conscientes de sus propias dificultades e incapacidad, tendremos entre todos que demostrar un mayor espíritu de movilización y ponernos de acuerdo, ante un enemigo insaciable, chorizo y mentiroso.

Hay numerosas movilizaciones convocadas, muchas, nunca demasiadas y varios frentes abiertos a la vez. No lo citaré todo, pero espero que las por ahora adormiladas, berlusconizadas y altamente despistadas clases populares del estado español comiencen a despertar y responder y seamos millones -sí, millones- de personas en las calles, no sólo miles o cientos de miles.

Pero para movilizar mayorías hace falta que estas nos entiendan, pierdan el miedo y sean conscientes de que la seguridad que buscan no se la dan ni se la darán las y los políticos convencionales, resignados, temerosos o cómodos y de acuerdo para con la dictadura de los mercados y el protectorado al que la derecha alemana nos tiene sometidos.

Es una pena que no contemos con una República, una causa que nos unifique a todas las clases no poseedoras y subalternas del Reino de España. Si así fuera diríamos:

Amigas y amigos, la República está en peligro. La patria de los trabajadores y trabajadoras de todas clases está siendo vendida y nuestra soberanía entregada, no a una causa noble y superior, sino a la depredación del patrimonio público y a la destrucción de nuestras conquistas y valores.

Pero no podemos, luego hay que buscar la causa común y esta puede ser -a falta de un régimen democrático realmente y digno- LA SOBERANÍA POPULAR.

La soberanía popular de los pueblos de España está siendo violentada y el problema no es la Unión Europea, no; el problema no es el euro, que también; el problema es que, desde Bruselas pero también desde el Paseo de la Castellana, se lleva años desregulando, dando todas las opciones a los bancos y a los mercados, limitando la democracia, fragilizándola, y destruyendo las conquistas de las clases trabajadoras de los pueblos y nacionalidades de España y de Europa en su conjunto.

Es por eso que el pueblo soberano español, los pueblos ibéricos, pueden y deben decir que hasta aquí hemos llegado y volver a luchar por nuestra soberanía, por nuestra independencia y para construir si así lo deseamos, una Europa de los pueblos y social y no un mercado sin rostro, ni humano ni defensor del medio ambiente, ni de la cultura.

Las reformas que necesitamos son las del mercado, las del sistema financiero y las de la Constitución para avanzar en democracia y soberanía.

Solo con un esfuerzo que nos conduzca a una amplio Poder Ciudadano, lo lograremos. Solo buscando alianzas, confluencias y complicidades, lo conseguiremos. En este sentido, les dirijo un llamamiento a los sindicatos mayoritarios, y es rogarles que se impliquen políticamente, pues en ello les va su futuro, su propia existencia. El momento que vivimos es tan sumamente grave que no solo debemos exigírselo, sino que ellos deben responder y ya sin dilación alguna.

Mientras tanto, la movilización. La calle permanentemente ocupada. Y un grito que propongo se recupere: “QUE SE VAYAN TODOS” Todos los que nos han metido en este berenjenal.

Como ya nada volverá a ser igual, ni debe serlo, nuestra aspiración será soberanía y vida digna. Paz, pan y libertad. República de las y los iguales.

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