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Reflexiones desde un 25 de Abril

El hueco de una socialdemocracia consecuente y de izquierdas, de un socialismo transformador y democr√°tico, comprometido con la revoluci√≥n ciudadana, el hueco del socialismo en Europa vinculado a figuras contempor√°neas como Oskar Lafontaine o M√©lenchon, solo puede ser llenado por socialistas y en el estado espa√Īol, hay muchos y buenos socialistas. Hay millones de votantes socialistas en la abstenci√≥n desorientados, hartos, traicionados por lo que cre√≠an su partido, que no han vuelto a votar o a confiar en nadie. Esa confianza la pueden recuperar socialistas. Digo pueden, si se trabaja y si no se enga√Īa. Una Plataforma socialista en la izquierda y por la construcci√≥n de la izquierda, de una izquierda m√°s amplia, es imprescindible, de hecho est√° en construcci√≥n.

Pero estos socialistas también somos conscientes de que es imprescindible abrirnos a otras personas e intentar nuevas formas y formulas organizativas, que la ciudadanía hoy nos demanda. El fracaso de la vieja política junto a su agotamiento hace imprescindible un nuevo tipo de movimiento político más amplio y cívico.

La profunda crisis social que las clases populares sufrimos y las agresiones contra nuestras vidas encaminadas a un nuevo capitalismo decimonónico, que se nos está imponiendo, nos obligan a reaccionar ya. Sabemos que la socialdemocracia ya fracasó pero el socialismo es justicia, es igualdad, es reparto, es poder compartido y es libertad. El socialismo es futuro e ilusión. Está por construir.

Hoy 25 de Abril recuerdo emocionado los claveles rojos en las bocas de los fusiles de asalto. También el 25 de Abril fue traicionado, pero ahora el pueblo portugués reacciona cantando el Grandola Vila Morena que sacó las tanquetas de la libertad a la calle. Vuelve a haber ilusión y ganas de luchar.

Hoy 25 de Abril reflexiono y pienso que las ideas pueden ser traicionadas, pero las ilusiones y las ganas de cambio no, las ansias de lucha por la justicia, no. Por eso sé que triunfaremos sobre ellos y lograremos volver a salir a la calle a reconquistar la libertad y la igualdad.

De cuando el Socialismo es travestido de liberalismo-progresista o dar gato por liebre. Por una aportación socialista al futuro próximo

No es mi ánimo terciar en la crisis del PSOE o de la socialdemocracia en el conjunto de Europa. Tampoco lo es el atacar gratuitamente a los detentadores jurídicos de las siglas que idearan al alimón Pablo Iglesias y Jaime Vera. Para ambos líderes sociales y socialistas, lo importante eran las ideas, el contenido y las acciones a llevar para concienciar a la clase obrera -de hecho, la voluntad de Pablo Iglesias era denominar Partido Obrero a secas al que fundó- así como de la necesidad de organizarse en primer lugar, al objeto de defenderse actuando políticamente y de construir una sociedad sin clases y con la propiedad colectiva de los medios de producción y de consumo, como objetivo.

As√≠ pues, el primer entuerto a deshacer es el de confundir una idea de emancipaci√≥n, reparto, lucha contra la explotaci√≥n y la creaci√≥n de una nueva sociedad justa, sin dominadores ni dominados y con los medios de producci√≥n socializados y p√ļblicos, es decir una sociedad no capitalista, ni clasista, con un partido pol√≠tico determinado cuyas propuestas p√ļblicas, ni se plantean -hace algunos a√Īos- por ejemplo nacionalizar la banca, las industrias b√°sicas y estrat√©gicas, las telecomunicaciones, la energ√≠a o la creaci√≥n de una ampl√≠sima red de econom√≠a social, que ponga en manos de las clases trabajadoras las empresas y las tierras. Un partido al que todo esto le suene a sanscrito, o a antiguo, sencillamente no es socialista. Puede ser otra cosa, pero sinti√©ndolo mucho¬†no es socialista, que siendo ya virtuales, y seg√ļn la Wikipedia, el socialismo es:

El socialismo es el control por parte de la sociedad, organizada como un entero, sobre todos sus elementos integrantes, tanto los medios de producción como las diferentes fuerzas de trabajo aplicadas en las mismas. El socialismo implica, por tanto, una planificación y una organización colectiva

Esta es pues la descripci√≥n que aparece en Internet -y, por cierto, no corregida por nadie- representada adem√°s junto a una imagen de Carlos Marx, cuyo yerno Paul Lafargue constituyo el primer n√ļcleo marxista espa√Īol que dar√≠a origen al PSOE y la UGT, en contraposici√≥n a una AIT en la que el anarquismo era mayoritario en su Federaci√≥n espa√Īola. As√≠ pues y de una vez dejemos de pensar en el PSOE cuando en el Reino de Espa√Īa, hablemos de Socialismo, en nuestros d√≠as.

Escrito esto, tengo que opinar necesariamente que los partidos solo son instrumentos con objetivos y propuestas dirigidas a la sociedad, pero nada m√°s. Y por supuesto no son un fin en si mismo, de hecho en el estado espa√Īol esto ha generado un gran rechazo y desprestigio de los mismos y no puede indisociarse de la aparici√≥n del 15M.

Así pues si alguien habla de socialismo, es porqué cree en una sociedad diferente y todos sus actos se encaminan hacia su construcción. El primer paso será pues denunciar las injusticias del capitalismo y mostrar que hay otra forma de hacer las cosas, informando y haciendo pedagogía, pero también tratando de crear e instituir paulatinamente o mediante una revolución de las clases populares. El Socialismo también puede comenzar a construirse de forma democrática y mediante una victoria electoral como la de Salvador Allende y la Unidad Popular en Chile, Hugo Chávez en Venezuela o Evo Morales en Bolivia.

El segundo paso ser√° buscar la justicia social, la democracia tanto pol√≠tica como econ√≥mica y el reparto desde el gobierno del estado. No la colaboraci√≥n o el fortalecimiento del propio sistema capitalista y sus instituciones. En este espacio temporal, podemos hablar de leyes justas, democracia participativa, reparto del trabajo, favorecimiento de la econom√≠a social y nacionalizaciones y/o socializaciones, conviviendo con un sistema mixto econ√≥micamente hablando y en tr√°nsito hac√≠a una sociedad mejor. No solo mediante los pilares del llamado bienestar activos, sino profundizando en el cambio atacando el poder econ√≥mico de las oligarqu√≠as mediante bancos p√ļblicos, empresas estatales, intervenci√≥n y regulaci√≥n econ√≥mica, control de movimientos de capital, exigencia de transparencia bancaria, fomentando tambi√©n bancos √©ticos y cooperativas. Potenciando los elementos de poder popular como son los Consejos Comunales y Ayuntamientos participativos.

El construir el socialismo exige de un esfuerzo internacional e internacionalista. El buscar alianzas pol√≠ticas con los pueblos que luchan por la justicia y su emancipaci√≥n, sus organizaciones sociales y pol√≠ticas y los gobiernos que aplican fuertes correcciones sociales tendentes a la redistribuci√≥n de la riqueza y la nacionalizaci√≥n de sus recursos naturales. No es pues de socialistas favorecer alianzas imperialistas militares (recordemos que la II Internacional se rompi√≥ con el estallido de la Guerra Mundial de 1914, y que muchos socialistas -incluidos los espa√Īoles- estuvieron en contra de la misma), pero tampoco formar parte de instituciones, clubs y centros de pensamiento tales como el Club Bildelbeg o la Trilateral destinados a combatir el socialismo, las luchas emancipadoras de las clases trabajadoras y garantizar el dominio de los poderes financieros, extractivos e industriales del capitalismo, actualmente tambi√©n del neoliberalismo.

El tercer paso será encontrar la vía al socialismo. El socialismo no podrá ser con capitalismo, es lo contrario, ni tampoco sin democracia, cuando esto se ha olvidado ha fracasado. Pero democracia es el gobierno del pueblo y no el derecho a la propiedad privada. De hecho los mercados rebajan siempre la calidad democrática e imponen mediante su dominación cultural, el pensamiento.

Alguien tras leer estos párrafos se burlará y los atacará afirmando son antiguos y demagógicos. Incluso afirmará que el socialismo ya no es eso. Para rebatirlo deberá defender posiciones liberales, o demócrata-cristianas o una mezcla de ambas, pero esto lo ocultará al objeto de confundir y desprestigiar. Lo moderno es claudicar ante los poderes. Lo antiguo es oponerse a la dominación de la banca y los mercados. No hay solución ya diferente al mercado y se hará en nombre de ideas ya fracasadas y tan antiguas o más como las liberales-conservadoras, aunque se disfracen y pinten de colores, o bien apoyando un sistema, el capitalista, llamado eufemísticamente de Mercado, que ya iniciado el siglo XXI está reventando por los cuatro costados y creando grandes sufrimientos a la humanidad poniéndola en peligro gracias a la destrucción de los ecosistemas.

Buscar un capitalismo de rostro humano es un fracaso, pues el capitalismo no es ni puede ser humanista. Pretender asociar democracia a mercado, es una idea liberal, pero no socialista y el √ļltimo fracaso de esta idea lo protagoniz√≥ el anterior presidente de la Rep√ļblica Francesa Sarkozy. Otra cuesti√≥n diferente es pretender contra-argumentar con que se es socialdem√≥crata y que por tanto no se pretende llegar m√°s que a la construcci√≥n de un estado del bienestar ‚Äúsostenible‚ÄĚ.

El socialismo tiene varias escuelas. No podemos hablar de una sola corriente de pensamiento socialista. Podemos remontarnos muy lejos para hablar del mismo. Pero cuando esta doctrina de cambio y redenci√≥n emerge es realmente en el siglo XIX, al objeto de aclararnos y poder referirnos al mundo contempor√°neo. Ciertamente podemos situar a Carlos Marx en la centralidad de las ideas socialistas o del socialismo moderno y de su √°rbol nacen las ramas. Pero ser√≠a incierto llegados a este punto no hablar del socialismo kantiano o del fabianismo, no propiamente marxistas, si bien el propio revisionismo de Eduard Berstein sit√ļa siempre a la clase obrera en la centralidad de la pol√≠tica y en la abolici√≥n de las clases su objetivo. Para Lasalle o Berstein la instauraci√≥n de la democracia plena sin privilegios de clase, la democracia econ√≥mica y la planificaci√≥n, son imprescindibles. Es pues Berstein un reformista del marxismo, pero no solo no abjura de √©l, sino que se ve obligado a justificar sus propuestas de reforma. Por cierto, en 1904 el PSOE se posiciona a favor de las tesis marxistas ortodoxas y se opone a las de Berstein. Pero es cierto que existen escuelas socialistas socialdem√≥cratas y por tanto gradualistas, pero jam√°s dejan de plantearse una intervenci√≥n econ√≥mica y sobre la econom√≠a y de superar la sociedad burguesa. Hasta la aparici√≥n, claro est√°, de la verdadera causa de rigor mortis en la socialdemocracia como escuela de origen socialista: la tercera v√≠a.

Besteiro, abstracci√≥n hecha de su intervenci√≥n en el golpe de Segismundo Casado al final de la Guerra Civil, es un pensador marxista. Sus libros as√≠ lo atestiguan y su posici√≥n ‚Äúaccidentalista‚ÄĚ en cuanto a la forma de estado tiene lugar en el contexto del estado burgu√©s, puesto que su aspiraci√≥n -la de Besteiro- es la de un estado socialista con el poder en manos de la clase obrera y una democracia plena instaurada, pero sin poder burgu√©s.

Es pues en estos momentos posible afirmar, que incluso las posiciones reformistas y gradualistas de los socialdem√≥cratas obreros de inicios del siglo XX e incluso bien entrado este, mereciendo aqu√≠ la cita Olof Palme, nada tienen que ver con las claudicaciones de la construcci√≥n de la Uni√≥n Europea, ente neoliberal y por tanto privatizador por excelencia, la aceptaci√≥n de ‚Äúun estado del bienestar sustentable‚ÄĚ ¬Ņ? O la astracanada de que bajar los impuestos es de izquierdas.

Por todo esto la socialdemocracia entra en crisis. Lo hace porque su modelo actual es el capitalismo y se desarrolla en el capitalismo. Deja de creer y practicar la lucha de clases en una sociedad tremendamente injusta y que sufre, no ya la lucha sino la guerra de clases de los ricos contra los pobres. Confunde al precariado urbano con titulaci√≥n universitaria pero sin trabajo y sin futuro con sus padres, no entiende su lenguaje. Pacta no ya una alianza de clases en pro de la democracia y la justicia social, sino directamente con la oligarqu√≠a. Oligarqu√≠a europea y espa√Īola, el establishment madrile√Īo en el caso del Reino de Espa√Īa. Como mucho, se al√≠a con las burgues√≠as vasca y catalana.

El posible papel del socialismo ante la crisis de régimen

As√≠ pues, propongo que los y las socialistas de Reino de Espa√Īa, construyamos nuestra alternativa en torno al Socialismo del siglo XXI, de forma que este se ponga en lucha junto a las clases populares empobrecidas y el precariado urbano sin futuro, reivindicando la democracia econ√≥mica y buscando la alianza con las restantes fuerzas y familias de la izquierda plural, muchas de las cuales tambi√©n se reivindican del socialismo.

Los Socialistas y las Socialistas siempre nos manifestamos en contra del sectarismo y de las imposiciones. Creemos que las alternativas pol√≠ticas se presentan para GOBERNAR. Nuestros programas son de Gobierno, no de mera critica o rechazo. Sabemos que sin el gobierno nada se puede comenzar a cambiar. Pero estamos tambi√©n hartas y hartos, con un profundo hartazgo de ver llegar personas que cre√≠amos compa√Īeros y al alcanzar el gobierno, a cambio de unas cuantas reformas, algunas de ellas ciertamente importantes sin embargo ver como han consolidado el poder de la oligarqu√≠a tradicional espa√Īola. Ver una banca privada cada vez m√°s poderosa y consentir el desmantelamiento industrial obedeciendo las √≥rdenes del capitalismo alem√°n y franc√©s.

Las palabras son claves, y modernizaci√≥n y hallar nuestro hueco en la globalizaci√≥n, no son nuestra se√Īa de identidad.

El partido no es un fin en si mismo. Los partidos adem√°s sufren un gran desprestigio y para escarnio de los que tal han conseguido, el que fundar√° Pablo Iglesias sufre el desprecio del precariado culto urbano y el de gran parte de las clases populares empobrecidas, adem√°s de una p√©rdida del tino y del rumbo pol√≠tico ya irremediable. Por eso los Socialistas y las Socialistas hemos de buscar y encontrar nuestro camino. Esto les da miedo a algunas personas y adem√°s sienten la tentaci√≥n del la secta. La soluci√≥n creo es abrirse y caminar y contagiarle a las izquierdas comunes y varias, la f√©rrea voluntad de gobierno, de gobernar para el cambio y la transformaci√≥n y de aglutinar a las clases populares, con un programa antineoliberal, una acci√≥n pol√≠tica lejos de dogmatismos y de tutelas autoritarias as√≠ como la imprescindible construcci√≥n de una actor pol√≠tico democr√°tico, es decir por elecci√≥n, todo electo y elegible democr√°ticamente, cada persona comprometida un voto, revocable y solidario, amable y alegre. Pero sobre todo contribuir a volver a movilizar pol√≠ticamente a tantas y tantos socialistas, que enga√Īados y cansados de tanta renuncia, est√°n en sus casas o no encuentran su espacio propio, al objeto de volver a intervenir llamadas y llamados por personas de su propia tradici√≥n.

La situación que vivimos de profunda crisis de régimen, no solo de recesión económica, así como de ataque genocida a las clases populares exige de nuevas y renovadas fuerzas políticas, con nuevos leguajes y estructuras más amplias y participativas que nos permitan enfrentarnos con éxito al neoliberalismo, pero también alcanzar el poder, al objeto de impulsar un gobierno de izquierdas en Europa que le plante cara a la troika (FMI, BCE,UE).

La luz del M√©lenchonismo llega al estado espa√Īol. El discurso de Lafontaine ya est√° aqu√≠

El 14 de Abril, un grupo de personas libres, sin ataduras y socialistas del pensamiento cr√≠tico, eco-feminista, verde y rojo, nos vamos a encontrar en Madrid. Esto es el Lafontaine colectivo, ante la ausencia de¬†alguien¬†“conocido” con valor y valores para jug√°rsela por el rescate del socialismo, al margen del Sistema y los intereses y esperanzas de las clases populares.

Los y las¬†socialistas (no confundir con socioliberales o liberales democr√°ticos o neoliberales a secas, incrustados en la c√ļpulas de los partidos de la llamada Internacional Socialista) deseamos unirnos a la MAREA SOCIALISTA francesa, alemana y griega o belga, para comenzar a conformar en red la Agrupaci√≥n de la IZQUIERDA.

No estamos ante un partido cl√°sico, no. Esto es una red, algo nuevo. Una Red de socialistas y ecosocialistas por la convergencia de LA IZQUIERDA.

SOCIALISTAS A LA IZQUIERDA pretende ser un revulsivo que ayude a construir el Frente democrático, constituyente y antineoliberal. Es muy ilusionante e imprescindible aquí y ahora. Ved su borrador de documento político:


La Plataforma “Socialistas a la izquierda”

ASAMBLEA CONSTITUYENTE DE LA PLATAFORMA ‚ÄúSOCIALISTAS A LA IZQUIERDA‚ÄĚ
Documento político en doce puntos

1. Los socialistas y las socialistas opuestos al neoliberalismo nos hemos reunido este 14 de abril porque somos conscientes del dramatismo del momento en que vivimos. Hemos decidido manifestar abierta y claramente nuestra posici√≥n porque consideramos que el capitalismo, la democracia espa√Īola y el conjunto de las democracias de Europa se encuentran en una encrucijada. El intento de abordar la crisis del neoliberalismo radicalizando las pol√≠ticas neoliberales est√° destruyendo los grandes pactos de la segunda postguerra mundial en Europa y de la transici√≥n espa√Īola. Esto hace imposible una convivencia m√≠nimamente civilizada y le abre la puerta a una involuci√≥n pol√≠tica comparable a la que se dio a principios de los a√Īos 1930 en muchos pa√≠ses de Europa. Ya hay s√≠ntomas inequ√≠vocos de estas tendencias en muchos pa√≠ses del Continente.

2. La √ļnica forma de forzar una salida civilizada a la actual crisis del capitalismo es crear un espacio de convergencia entre sectores amplios de la ciudadan√≠a opuestos al neoliberalismo. Hasta ahora, nuestra cr√≠tica de las pol√≠ticas neoliberales desarrolladas por el PSOE, pretend√≠an forzar un cambio desde dentro del Partido. Sin embargo hemos llegado a la conclusi√≥n, de que el PSOE s√≥lo va a cambiar de referencia pol√≠tica estrat√©gica si se produce una fuerte presi√≥n desde la izquierda. Esta presi√≥n s√≥lo llegar√° a ser suficiente si una parte importante de los militantes del Partido de Pablo Iglesias, Jaime Vera y Juan Negr√≠n as√≠ como de sus votantes participan, desde su ideario, su experiencia y su forma de ver el mundo, en la configuraci√≥n de un amplio polo antineoliberal con capacidad de generar una nueva hegemon√≠a al margen del neoliberalismo. Al hacerlo sabemos que no estamos solos. Formamos parte de un amplio movimiento que est√° recorriendo todo el socialismo europeo: desde el alem√°n al franc√©s, desde el griego al belga. El objetivo com√ļn es vincular a una parte importante de la tradici√≥n socialista al eje de la izquierda alternativa y desvincularlo del eje neoliberal.

3. El peso pol√≠tico y electoral de los socialistas dentro de la izquierda hispana es decisivo y nuestra aportaci√≥n a la configuraci√≥n de dicho eje ser√° determinante. Muchos ecologistas, feministas, sindicalistas, altermundialistas y ciudadanos partidarios de la justicia y del reparto, de una rep√ļblica plural y solidaria, de una civilizaci√≥n de hombres y mujeres libres e iguales se siguen considerando socialistas. Sin su aportaci√≥n no ser√° posible construir una alternativa viable al neoliberalismo en nuestro pa√≠s. El 15-M abri√≥ muchas esperanzas de regeneraci√≥n democr√°tica y la √ļltima huelga general demostr√≥ el poder que puede desplegar el movimietno obrero organizado cuando se une al movimiento ciudadano en una misma lucha. Ahora toca reforzar esta convergencia e incorporar a los diferentes espacios de la izquierda pol√≠tica antineoliberal a este proceso. Nuesto objetivo es contribuir a ello con todo nuestro potencial y con todas nuestras fuerzas.

4. La crisis se ha convertido en una estafa contra las clases medias, obreras y populares. La transferencia de rentas desde estos sectores a las oligarqu√≠as financieras con el fin de salvar sus intereses econ√≥micos y su poder social no va a permitir salir de ella de forma socialmente justa y pol√≠ticamente democr√°tica. El intento de conseguir la confianza de los mercados financieros por medio de pol√≠ticas de ajuste no va traer la soluci√≥n en ning√ļn caso. El socialliberalismo siempre ha dado prioridad a la renta financiera e inmobiliaria frente al trabajo y la actividad productiva. Para ello ha establecido grandes coaliciones con el centro-derecha, la √ļltima de ellas para reformar la constituci√≥n de 1978 y sin abrir ni tan siquiera un proceso de discusi√≥n p√ļblica. Hay diferencias profundas entre el PSOE y el Partido Popular, representan dos corrientes ideol√≥gicas, hist√≥ricas y morales muy distintas. Sin embargo en los temas centrales de pol√≠tica econ√≥mica ambos partidos han venido practicando pol√≠ticas neoliberales coincidentes m√°s all√° de la ret√≥rica y de las coyunturas electorales.

5. Estamos convencidos de que no hay ninguna posibilidad de desarrollar pol√≠ticas sostenibles de redistribuci√≥n y de justicia social si no se asientan sobre una base econ√≥mica s√≥lida. Esta base econ√≥mica no podr√°n ser nunca los mercados financieros, ni tampoco la simple distribuci√≥n de la renta. Tiene que basarse en una sociedad laboralmente saneada compuesta por ciudadanos con empleos dignos que pagan impuestos dependiendo de su nivel de renta y, en menor medida, de su consumo. Desde 1982 el desempleo no ha bajado nunca del 8% en Espa√Īa. Esto ha dejado en manos de la renta financiera e inmobiliaria y en parte tambi√©n en las transferencias de la Uni√≥n Europa, la financiaci√≥n del Estado del Bienestar espa√Īol. Esta din√°mica ha servido para crear un sistema sanitario y educativo p√ļblico de una calidad aceptable, sobre todo si tenemos en cuenta el lugar de donde ven√≠amos. Sin embargo, financiado de esta forma, se hace insostenible a largo plazo. Ha llegado el momento de romper con los mercados financieros y recontruir una sociedad del trabajo con capacidad de generar bienestar colectivo. Es imposible lograrlo si no se interviene decididamente en la l√≥gica del beneficio privado y sin redefinir los fundamentos econ√≥micos del pa√≠s. Ha llegado el momento de abordar la reconversi√≥n de su sistema productivo y empresarial haciendo uso de las altas cualificaciones y de la extraordinaria creatividad de los hombres y mujeres que viven en √©l. Es necesario hacerlo impulsando un tejido productivo social- y ambientalmente sostenible.

6. La Uni√≥n Europea basada en el proyecto de integraci√≥n monetaria de los Tratados de Maastricht y de Lisboa, se ha convertido en parte del problema. Est√° al servicio de los grandes exportadores, preferentemente alemanes, y bloquea toda posibilidad de que el resto de Europa genere una base productiva propia y sostenible con capacidad de reducir los d√©ficits comerciales y por cuenta corriente que a su vez permitan reducir la dependencia de los mercados financieros. Constatamos con tristeza que los partidos socialdemocr√°tas alem√°n, italiano, espa√Īol y tambi√©n franc√©s han contribuido activamente en la construcci√≥n de esta Europa financiarizada, pol√≠ticamente insostenible y asentada en la competencia antes que en la solidaridad entre pueblos y pa√≠ses. La reforma expr√©s de la Constituci√≥n de 1978 es una consecuencia de las pol√≠ticas neoliberales impuesta por el eje Berl√≠n-Par√≠s. Esta pol√≠tica funciona como un cors√© para nuestro desarrollo econ√≥mico y social. Su √ļnico objetivo es que los bancos europeos recuperen la mayor parte de la deuda, en definitiva, que las oligarqu√≠as financieras, que han provocado la crisis econ√≥mica, no pierdan sus inversiones especulativas. Este proyecto no est√° al servicio de los ciudadanos y ciudadanas europe@s y nosotros nos oponemos radicalmente a √©l. Por otro lado suscribimos las propuestas del Partido de la Izquierda Europea que propone convertir la Uni√≥n Europea en un espacio de transferencia de recursos e inversiones destinados a equilibrar las balanzas comerciales. Este proyecto le concede a todos los pa√≠ses un espacio para su propio desarrollo end√≥geno en el marco de una Uni√≥n Europea justa, sostenible y solidaria.

7. La Izquierda alternativa hispana, es decir, aquella dispuesta a enfrentarse a los grandes poderes econ√≥micos y financieros, sigue dividida. En ella conviven partidos y sensibilidades importantes con otros m√°s peque√Īos. Los primeros siguen teniendo una fuerte voluntad de hegemonismo individual y los segundos se muestran incapaces de incorporarse a un bloque unitario basado en un programa m√≠nimo antineoliberal. La cultura que domina estos espacios se basa en la incomunicaci√≥n, en la competencia por hacerse con recursos institucionales y econ√≥micos escasos y tambi√©n en el intento de imponerse frente al otro. Consideramos que esto no puede seguir as√≠, sobre todo teniendo en cuenta la gravedad de la situaci√≥n. Es urgente poner en com√ļn un programa antineoliberal de m√≠nimos, movilizar todo el potencial de las diferentes organizaciones y tradiciones pol√≠ticas, de cambiar la cultura y la forma de trato entre los diferentes grupos y sectores, as√≠ como de constuir organizaciones democr√°ticas y porosas en las que puedan participar un n√ļmero cada vez m√°s grande de ciudadanos dispuestos a luchar por una nueva civilizaci√≥n.

8. Izquierda Unida y su partido hegem√≥nico el PCE, han conseguido mejorar su apoyo electoral en las √ļltimas elecciones estatales y auton√≥micas. Todos nos congratulamos de este hecho pues ambos espacios pol√≠ticos, que hoy por hoy se solapan en buena medida, son piezas decisivas para la conformaci√≥n de un polo antineoliberal. Sin embargo tambi√©n se han evidenciado algunas limitaciones importantes. En primer lugar las elecciones andaluzas demuestran que a√ļn no existe una articulaci√≥n clara y estrat√©gica entre IU y los movimientos sociales. En segundo lugar IU ha mostrado tener un techo electoral que est√° muy lejos de sobrepasar el 10% a nivel estatal. Este es un dato preocupante si tenemos en cuenta la extrema gravedad de la crisis que estamos viviendo as√≠ como el fuerte desgaste pol√≠tico del PSOE. En tercer lugar IU no ha sido capaz de captar una parte importante del voto procedente de los profesionales y los funcionarios urbanos que han optado por UPyD. En algunas comunidades aut√≥nomas como Madrid este partido ha cosechado m√°s votos que IU y en otras roza el 5% de las preferencias electorales. Este partido tiene una notable indefinici√≥n ideol√≥gica pero es evidente que no apoyar√≠a hoy por hoy una apuesta antineoliberal. En cuarto lugar cientos de miles de votantes socialistas se han abstenido en las √ļltima elecciones generales, sobre todo en Catalu√Īa y en el Pa√≠s Vasco. En Catalu√Īa dicha abstenci√≥n, que no suele ser frecuente en comiciones estatales, ha sido decivisa pues ha creado un refuerzo del nacionalismo conservador que hoy est√° encabezando las pol√≠ticas neoliberales m√°s agresivas del Estado. En Andaluc√≠a la abstenci√≥n se ha repartido m√°s entre los votantes del PSOE y los votantes del PP d√°ndole un respiro a la izquierda alternativa. Sin embargo los 120.000 votos que ha ganado IU con respecto a las anteriores elecciones auton√≥micas son del todo insuficientes para provocar el cambio que requieren los tiempos. El potencial de la izquierda alternativa en Andaluc√≠a son esos 120.000 votos m√°s la suma de los 60.000 votos que ha perdido el PSOE m√°s una parte importante de los 2,4 millones de votos que han ido a la abstenci√≥n. Situaciones comparables se dan en el conjunto del Estado. Ni Izquierda Unida ni ninguna otra formaci√≥n de la izquierda alternativa tiene capacidad de ganar, hoy por hoy, a esta parte de la poblaci√≥n para un polo antineoliberal. Esta es justamente el objetivo que nos hemos marcado los Socialistas a la Izquierda.

9. Para poder atraer a sectores considerablemente más amplios de la ciudadanía hacia un polo antineoliberal es necesario definir una estrategia inteligente y realista, es decir, que se adapte a la diversidad política, cultural y sociológica del país. Para ello es necesario explorar políticamente y uno por uno, los espacios de vida y de trabajo de la ciudadanía. No es realista en este contexto aspirar a generar una hegemonía individual impulsada por una u otra organización o tradición de la izquierda alternativa. Por el contrario es necesario crear las condiciones políticas y organizativas para la construcción colectiva de una hegemonía antineoliberal.

10. El formato que, a nuestro entender, se adapta mejor a esta situaci√≥n es el de un Frente de Izquierdas similar al que se da en Francia. Este espacio tiene, en un primer momento, un objetivo electoral destinado a evitar la dispersi√≥n del voto antineoliberal. Pero debe y puede ser mucho m√°s. En primer lugar debe ser un espacio abierto y flexible que facilita la incorporaci√≥n de diversas organizaciones, plataformas, corrientes e individuos identificados con un programa antineoliberal. Esto no obliga a realizar grandes cambios en el interior de los partidos que lo integran pero s√≠ obliga a un debate permanente y cada vez m√°s estrat√©gico entre varias sensibilidades de la izquierda alternativa y adem√°s facilita la acci√≥n com√ļn. Permite abordar productivamente el problema de la divisi√≥n sindical y facilita la conexi√≥n entre la lucha institucional de la izquierda antineoliberal y los movimientos ciudadanos. Para asegurar que el Frente de Izquierdas refleje la pluralidad de la izquierda alternativa es importante que a √©l se incorpore el m√°ximo n√ļmero de actores, organizados o no.

11. Nuestros objetivos inmediatos son:
Primero: identificarnos m√ļtuamente, organizarnos, comunicarnos y convertirnos en una corriente o incluso en un partido con estatutos independientes y una base program√°tica propia;
Segundo: hacer un llamamiento a todos los socialistas, organizados o no, a que se incorporen a nuestro proyecto;
Tercero: dirigirnos a los dem√°s partidos, actores y corrientes dispuestos a suscribir un programa antineoliberal com√ļn proponi√©ndoles la creaci√≥n de un Frente de Izquierdas con este o con otro nombre;
Cuarto: fomentar el acercamiento estrat√©gico entre los movimientos ciudadanos, los partidos antineoliberales y los sindicatos de clase sobre la base del respeto m√ļtuo, de la horizontalidad y del reconocimiento de la autonom√≠a de todas las partes;
Quinto: participar de forma organizada en las movilizaciones contra las políticas neoliberales organizadas por los sindicatos de clase y por los movimientos ciudadanos;

12. Somos conscientes de que todo esto requiere de un considerable esfuerzo, de una gran paciencia y de no menos inteligencia. Sin embargo conocemos nuestras capacidades y nuestra experiencia. Nuestros compa√Īeros europeos de la izquierda socialista miran con simpat√≠a este proceso y est√°n dispuestos a apoyarnos. Los acontecimientos puede precipitarse en poco tiempo. Es absolutamente necesario que los socialistas participen activamente en la conformaci√≥n de un polo antineoliberal en Espa√Īa.

Madrid 14 de abril de 2012

El ocaso de las ideas

El Congreso del PSOE que acaba de tener lugar en Sevilla hará correr ríos de tinta, interpretando sus propuestas, criticándolas, o simplemente arrimando el ascua a su sardina en los medios corporativos empresariales. No es esa mi intención. Seguir discutiendo a estas alturas si el PSOE es o no de izquierdas, o si es socialista todavía, no vale la pena. En cualquier caso, me quedo con la mayor, pues el PSOE hace tiempo que abandonó el corpus doctrinal y teórico del Socialismo, de origen marxista, y sus escuelas herederas incluidas las más moderadas. Por tanto -y por sus hechos los conoceréis- los dirigentes del PSOE se han movido entre una voluntad reformista social y de bienestar, con barnices socialdemócratas, hasta unas posiciones liberales de cierta radicalidad democrática, pero sin voluntad de intervenir claramente en la economía capitalista, tal y como pretende la socialdemocracia clásica.

No poseen adem√°s desde la II Rep√ļblica los pesoistas a ning√ļn -ni ninguna- intelectual que teorice sobre el socialismo-liberal o la nueva socialdemocracia-socioliberal, e incluso el constitucionalismo social, como por ejemplo pudiera ser los casos ‚Äďmuy distintos entre s√≠- de Habermas o de Guidens. Se han limitado a seguir corrientes alemanas, francesas o brit√°nicas y a leer intelectuales estadounidenses sin ninguna base socialista o socialdem√≥crata.

La ruptura del PSOE con su pasado tuvo en Felipe Gonz√°lez su principal adalid. Este mentor de Rubalcaba fue el primer socialista espa√Īol en romper p√ļblicamente con el marxismo- y Zapatero, que ley√≥ -pero mal- a Petit, afirm√≥ ser republicano como coartada te√≥rica para justificar su nader√≠a ideol√≥gica. El Republicanismo c√≠vico posee en su elenco a personas como Maquiavelo, Kant o Rousseau, pero tambi√©n a Carlos Marx y, si tiene origen en la filosof√≠a griega cl√°sica, no deja de ser una corriente transformadora y claramente opuesta a la dominaci√≥n de unos hombres sobre otros. Luego un republicano c√≠vico jam√°s ir√≠a a Davos a agachar la testuz ante los dictadores de los mercados.

En el PSOE, desde el felipismo, lo que los textos congresuales digan da igual. Lo √ļnico importante es su secretario general primero, y algunas caras de su direcci√≥n despu√©s. Lo dem√°s no cuenta. Nunca cont√≥. Adem√°s el papel es muy sufrido. La √ļnica ponencia que luego se medio respeta es la de los estatutos. Es un partido fuertemente verticalista y cada cual en su territorio -me refiero a cada secretario o secretaria, local, provincial, comunitario o federal, eso s√≠, respetando a la direcci√≥n- ejecuta seg√ļn su olfato pol√≠tico. Por tanto, una vez electo nadie lee ya las resoluciones, luego el afirmar ahora que se est√° por la tasa Tobin -igual que Sarkozy- o a favor de la Banca P√ļblica y por la eliminaci√≥n de las SICAV, es papel mojado.

El domingo 5 de Febrero, el editorial de El Pa√≠s, conocido partidario e inspirador del neofelipismo vigente y partidario declarado de Alfredo P√©rez Rubalcaba, dice claramente que se alegra y felicita pues este dirigente se hace con el partido sin haber cedido a tentaciones izquierdizantes o haber radicalizado sus propuestas econ√≥micas. Hace poco Cristina Narbona afirm√≥ en p√ļblico que P√©rez Rubalcaba se hab√≠a manifestado contrario a la banca p√ļblica, afirmando que la gente ‚Äúno apoyaba tal propuesta‚ÄĚ ¬ŅC√≥mo sab√≠a Rubalcaba que las pymes, asfixiadas por falta de cr√©dito, los hipotecados o las y los estafados ciudadanos, no quieren la banca p√ļblica? Ahora el Congreso del PSOE ha aprobado una enmienda que la defiende y Rubalcaba, estando en contra, acepta ser el secretario general. ¬ŅPor qu√©? Pues porque da lo mismo.

El problema es que, sin embargo, en el PSOE todavía quedan gentes de izquierdas y honradas que le dan cierta credibilidad y coartada. Otras gentes, pocas, que desean trabajar por retornar a postulados socialistas marxianos y de clase, e indudablemente votantes de izquierdas.

También otra fuerza de izquierdas, IU en este caso, tendrá que preguntarse porque no logra hacerse con el electorado que sigue siendo socialista de izquierdas y votando PSOE.

En primer lugar, y esa es la raz√≥n principal, porque hay un espacio socialista muy consolidado desde finales del siglo XIX, y con tradici√≥n e innegables triunfos sociales que nace en el movimiento obrero. En segundo lugar, porque tambi√©n, y por desgracia, la izquierda se rompe fatalmente en los a√Īos veinte del siglo pasado y se producen terribles enfrentamientos y persecuciones en su seno, injustificables de todo punto y lugar. El sectarismo hace mucho da√Īo.

En tercer lugar, el Sistema desde la guerra fr√≠a del siglo pasado coopta a la socialdemocracia que, salvo disgustos como los propinados por el inolvidable Olof Palme, la alinean con el bloque occidental y anticomunista. Excepci√≥n hecha de alianzas puntuales social-comunistas en Italia, Francia e incluso Espa√Īa, en determinadas circunstancias, insisto.

Por tanto, pasemos a ver la situaci√≥n actual: La Internacional Socialista es una realidad europea casi exclusivamente y sus partidos afines en otros continentes, o bien son vergonzosos como el Laborista israel√≠, o los partidos de Mubarak o Ben Al√≠ -expulsados de la IS cuando las revoluciones populares hab√≠an destituido ya a los dictadores- o est√°n aliados con sus oligarqu√≠as nacionales contra los socialistas de sus rep√ļblicas -como es el caso de AD en Venezuela- o bien son muy peque√Īos y casi simb√≥licos, excepci√≥n hecha de Australia y Nueva Zelanda.

El Partido Socialista de tiempos de Salvador Allende no estaba en la Internacional Socialista, tampoco lo est√° el PT de Lula, o el MAS de Evo Morales, por ejemplo. Los nuevos partidos socialistas como Die Linke en Alemania o el Parti de la Gauche en Francia, el PSUV de Venezuela, son adversarios de los socios locales de dicha internacional, siendo socialistas y de izquierdas en estos tres casos.

Así pues, la primera conclusión es que el hábito no hace al monje. La atlantista y pro-norteamericana IS no es socialista. Sus miembros más izquierdistas como mucho son socialdemócratas, en el mejor de los casos.

Un socialismo democr√°tico, c√≠vico y enraizado entre las clases populares es imprescindible. Un socialismo que construya y defienda el estado del bienestar, defienda lo p√ļblico, potencie la banca p√ļblica y la nacionalice, la privada que no sea √©tica. Apoye los servicios p√ļblicos e incremente la protecci√≥n social. Intervenga y regule la econom√≠a y nacionalice todos los sectores estrat√©gicos del estado es imprescindible. Adem√°s que sea republicano, favorezca una nueva Constituci√≥n, y defienda las libertades individuales y p√ļblicas nos es esencial. Un socialismo que tenga en el sindicalismo de clase un aliado, pero tambi√©n en los peque√Īos productores y aut√≥nomos es muy √ļtil.

Pero ese partido, es decir ese grupo de ciudadanas y ciudadanos, juntos en pie de igualdad y participaci√≥n, sin jerarqu√≠as y coordinados -que no teledirigidos- no existe, al menos en el estado espa√Īol.

El PSOE en la transici√≥n rompi√≥ con su tradici√≥n. Se olvido, al menos su dirigencia, de sus miles y miles de fusilados y encarcelados y se hizo amigo -sus c√ļpulas dirigentes- de la monarqu√≠a y de la banca. De esos polvos estos lodos.

Hoy, rechazado por mucha gente joven, satanizado por el 15M que lo equipara al PP y derrotado electoralmente por lo que fueron sus propios votantes, ha decidido ‚Äúmantenella y no enmendalla‚ÄĚ en Sevilla.

Ahora para las y los socialistas de sangre roja y a los que el coraz√≥n les late a la izquierda, les quedan dos opciones: o bien seguir apoyando a una casta profesional y despolitizada, simplemente gestora de los espacios que el sistema les permite. O bien refundar el Socialismo en el estado espa√Īol. Todo lo dem√°s, en mi opini√≥n, son excusas o bien aferrarse a un pasado que ya no existe. Ejemplos los hay.

La crisis de la socialdemocracia. Busquemos salidas

CRISIS POL√ćTICA Y SOCIALDEMOCRACIA

Desde un punto de vista solamente político, uno de los grandes problemas que vivimos es la crisis y desnaturalización de la socialdemocracia, que ha dejado a las clases populares de Europa sin uno de sus referentes políticos principales. El problema, que existe, es necio no analizarlo al objeto de ver como lo superamos. Lo más grave es cuando esta fuerza política se convierte en socioliberal hace ya unas décadas, y se convierte claramente -no por que no lo fuera ya algo antes- en una fuerza del sistema.

La ampliaci√≥n de la Uni√≥n Europea a la Europa del Este, la antigua Europa ligada a la URSS ampl√≠a el problema, y a√ļn sabiendo que no es pol√≠ticamente correcto el enumerarlo, hay que analizarlo puesto que es un operaci√≥n frente a la que la izquierda francesa (puede que la m√°s l√ļcida del continente), manifest√≥ su oposici√≥n por est√°s r√°pidas incorporaciones, apoyadas con entusiasmo por los Estados Unidos de Am√©rica, que desnaturalizar√≠an el sue√Īo de una Europa democr√°tica y social y fortalecer√≠an su derechizaci√≥n introduciendo una quinta columna pro-norteamericana en el continente.

Estaba claro que estas incorporaciones de urgencia apoyaban las tesis neoliberales, incluso desde las nuevas socialdemocracias del este, a pesar de ser algunas de ellas antiguos partidos comunistas reconvertidos. La Unión Europea es, en estos momentos, algo imposible para las izquierdas, mientras los pueblos del este no comprendan y vean ellos mismos las profundas negatividades del capitalismo y que este es posible superarlo en democracia.

Pues bien, as√≠ ha sido al pie de la letra. Los estados del antiguo bloque del este apoyan todos los pronunciamientos, directivas y reglamentos de la Uni√≥n m√°s neoliberal y son los principales aliados de Gran Breta√Īa y de Alemania, adem√°s de ser actualmente el mercado principal de la potencia germana que, dicho sea de paso, juega sus propias cartas en el complicado tablero de ajedrez europeo.

El fenómeno europeo de la socialdemocracia tiene su propia crisis, que afecta y mucho a cualquier solución política del continente, pues la socialdemocracia también fue engullida por la revolución conservadora. Los dirigentes socialdemócratas aceptaron las tesis del reequilibrio del estado del bienestar y de la necesidad de limitar las prestaciones del estado providencia, que ellos mismos habían contribuido a crear de forma decisiva. También asumieron las privatizaciones, implementando y ejecutando muchas. Las mismas que conservadores y liberales.

La socialdemocracia de la tercera vía, gracias a Guiddens, Blair y Schröder se convierte en socioliberalismo y se queda sin un mensaje claro hacia las clases populares. Ya no tienen ninguna nueva ilusión que conquistar, ni sociedad sin clases y justa a la que aspirar. Han renunciado a sus principios y, además, no son especialmente capaces de digerir las propuestas innovadoras como las verdes y/o ecológicas. Son partidos del sistema y se derechizan transformándose en una suerte de partidos liberal-progresistas, que protegen a los mercados por encima de todo.

Los socialdem√≥cratas cuando gobiernan ejecutan pol√≠ticas de derechas y neoliberales. De hecho, la socialdemocracia europea ha sido clave en la construcci√≥n de la Uni√≥n Europea, mercantil, economicista y profundamente neoliberal que las clases populares europeas sufren. Nunca se ha opuesto con contundencia a directivas regresivas en lo laboral y profesional como la Directiva Bolkenstein o de Servicios de Inter√©s General, u otras que han ido ‚Äúliberalizando‚ÄĚ el sistema y desprotegiendo a las clases trabajadoras y populares.

Los Verdes se est√°n igualmente acomodando al sistema -en el caso alem√°n a pasos agigantados- influyendo decisivamente en el resto de los partidos verdes europeos. Son adem√°s estos partidos verdes muy anti-comunistas, tal vez por razones distintas a los conservadores, pero lo son y, de hecho, los verdes alemanes antes pactan con la Democracia Cristiana que con Die Linke.

En el caso espa√Īol, se puede aplicar todo lo anteriormente dicho a la situaci√≥n que hemos vivido y sufrimos en la actualidad. Felipe Gonz√°lez derechiza su partido y lo acomoda, aunque mantiene a algunos ministros y ministras a su izquierda. Con Zapatero, todo alcanza tintes tan dram√°ticos como esperp√©nticos. Zapatero llega a la secretar√≠a general gracias a la izquierda del PSOE, ante la posibilidad de que venza el derechista, cat√≥lico y demagogo Jos√© Bono. Pero finalmente, Zapatero le supera y vence. Sacando las tropas de Irak, logrando avances en materia de derechos civiles e igualdad de genero, pero sin embargo, aconsejado no se por quien, entiende que el Gobierno no debe intervenir en la Econom√≠a y regularla -incumpliendo de esta forma un regla de oro de la socialdemocracia cl√°sica-, para al final y tras el crack de 2008 postrarse ante la banca, las fundaciones conservadoras como FEDEA, y las presiones de Alemania y Francia.

Zapatero actualmente vive una extra√Īa y personal luna de miel con el PP y Rajoy, en un remedo personal de coalici√≥n de facto, captada por los movimientos indignados, de protesta social y la izquierda alternativa que gr√°ficamente lo definen como ‚ÄúPPSOE‚ÄĚ. Y as√≠ se confronta su partido, que lo ha apoyado y seguido casi sin fisuras, a unas elecciones generales en las que ha logrado que la gente no solo desconf√≠e de ‚Äúlos socialistas‚ÄĚ, sino que desee darles la gran patada, aunque se lo piensen algunas y algunos, por aquello de que viene la extrema derecha.

El panorama europeo es, en definitiva, profundamente conservador y fiel aliado de los EE.UU. en lo econ√≥mico, pol√≠tico y militar. La presencia de Espa√Īa en zonas calientes del mundo en aventuras militares que no se pueden permitir, as√≠ lo atestiguan.

Son sin embargo, precisamente dos escisiones por la izquierda de partidos socialdemócratas las que en estos momentos más se esfuerzan por construir algo nuevo: elaborar una ideología de las clases populares y que además tienen más credibilidad para emprenderlo. Son Die Linke en Alemania y el Parti de la Gauche en Francia. Aliados además o fundidos con los partidos comunistas respectivos, a los que les aportan frescura y renovación.

Estas son seguramente las v√≠as a seguir para construir pol√≠ticas a la izquierda, y en el caso espa√Īol para posibilitar la aparici√≥n de una nueva fuerza popular, unitaria, antineoliberal y profundamente democr√°tica e inclusiva y participativa que nos permita reemprender el post 20N con garant√≠as de √©xito, pues las pol√≠ticas regresivas y antipopulares que el PP continuar√° y profundizar√° nos obligaran a luchar, a resistir y a rechazar.

Es pues de desear que, desde las cenizas de la socialdemocracia devenida en socioliberalismo, surja el socialismo. Pero entiendo que la tarea del socialismo y de las y los socialistas, aquí y ahora, no es mirarse al ombligo: es colaborar en construir una amplia red de convergencia social que posibilite la toma del poder político de las clases populares, de las y los indignados, de las y los trabajadores. Partiendo desde lo que tenemos, y de esa gran obra colectiva que se llama 15M, que todas y todos los que no nos resignamos hemos contribuido a levantar. Hemos caminado y aprendido mucho, pero ahora ni podemos ceder, ni podemos ser infantiles. Esto es duro y complicado, pero vale la pena. Cuando muchas y muchos gritamos Socialismo o barbarie, es por que o construimos un mundo nuevo, justo y de todas y todos, o el cambio climático, la guerra, las mafias, los especuladores y los banqueros, acabaran con este.

Ante este panorama, no estar√≠a mal vencer de una vez nuestros prejuicios eurocentristas y aprender de los procesos¬†latinoamericanos, antineoliberales,¬†patri√≥tico-populares,¬†y hacia el socialismo que, partiendo de fuertes movilizaciones populares y pese a la agresividad del imperio y las derechas propias y extra√Īas, est√°n arrancando de la pobreza a millones de personas y haciendo participar en¬†pol√≠tica¬†a sus pueblos, mientras hasta hace poco m√°s de una¬†d√©cada¬†esto era exclusivo de sus oligarqu√≠as.