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Reflexiones desde un 25 de Abril

El hueco de una socialdemocracia consecuente y de izquierdas, de un socialismo transformador y democrático, comprometido con la revolución ciudadana, el hueco del socialismo en Europa vinculado a figuras contemporáneas como Oskar Lafontaine o Mélenchon, solo puede ser llenado por socialistas y en el estado español, hay muchos y buenos socialistas. Hay millones de votantes socialistas en la abstención desorientados, hartos, traicionados por lo que creían su partido, que no han vuelto a votar o a confiar en nadie. Esa confianza la pueden recuperar socialistas. Digo pueden, si se trabaja y si no se engaña. Una Plataforma socialista en la izquierda y por la construcción de la izquierda, de una izquierda más amplia, es imprescindible, de hecho está en construcción.

Pero estos socialistas también somos conscientes de que es imprescindible abrirnos a otras personas e intentar nuevas formas y formulas organizativas, que la ciudadanía hoy nos demanda. El fracaso de la vieja política junto a su agotamiento hace imprescindible un nuevo tipo de movimiento político más amplio y cívico.

La profunda crisis social que las clases populares sufrimos y las agresiones contra nuestras vidas encaminadas a un nuevo capitalismo decimonónico, que se nos está imponiendo, nos obligan a reaccionar ya. Sabemos que la socialdemocracia ya fracasó pero el socialismo es justicia, es igualdad, es reparto, es poder compartido y es libertad. El socialismo es futuro e ilusión. Está por construir.

Hoy 25 de Abril recuerdo emocionado los claveles rojos en las bocas de los fusiles de asalto. También el 25 de Abril fue traicionado, pero ahora el pueblo portugués reacciona cantando el Grandola Vila Morena que sacó las tanquetas de la libertad a la calle. Vuelve a haber ilusión y ganas de luchar.

Hoy 25 de Abril reflexiono y pienso que las ideas pueden ser traicionadas, pero las ilusiones y las ganas de cambio no, las ansias de lucha por la justicia, no. Por eso sé que triunfaremos sobre ellos y lograremos volver a salir a la calle a reconquistar la libertad y la igualdad.

De cuando el Socialismo es travestido de liberalismo-progresista o dar gato por liebre. Por una aportación socialista al futuro próximo

No es mi ánimo terciar en la crisis del PSOE o de la socialdemocracia en el conjunto de Europa. Tampoco lo es el atacar gratuitamente a los detentadores jurídicos de las siglas que idearan al alimón Pablo Iglesias y Jaime Vera. Para ambos líderes sociales y socialistas, lo importante eran las ideas, el contenido y las acciones a llevar para concienciar a la clase obrera -de hecho, la voluntad de Pablo Iglesias era denominar Partido Obrero a secas al que fundó- así como de la necesidad de organizarse en primer lugar, al objeto de defenderse actuando políticamente y de construir una sociedad sin clases y con la propiedad colectiva de los medios de producción y de consumo, como objetivo.

Así pues, el primer entuerto a deshacer es el de confundir una idea de emancipación, reparto, lucha contra la explotación y la creación de una nueva sociedad justa, sin dominadores ni dominados y con los medios de producción socializados y públicos, es decir una sociedad no capitalista, ni clasista, con un partido político determinado cuyas propuestas públicas, ni se plantean -hace algunos años- por ejemplo nacionalizar la banca, las industrias básicas y estratégicas, las telecomunicaciones, la energía o la creación de una amplísima red de economía social, que ponga en manos de las clases trabajadoras las empresas y las tierras. Un partido al que todo esto le suene a sanscrito, o a antiguo, sencillamente no es socialista. Puede ser otra cosa, pero sintiéndolo mucho no es socialista, que siendo ya virtuales, y según la Wikipedia, el socialismo es:

El socialismo es el control por parte de la sociedad, organizada como un entero, sobre todos sus elementos integrantes, tanto los medios de producción como las diferentes fuerzas de trabajo aplicadas en las mismas. El socialismo implica, por tanto, una planificación y una organización colectiva

Esta es pues la descripción que aparece en Internet -y, por cierto, no corregida por nadie- representada además junto a una imagen de Carlos Marx, cuyo yerno Paul Lafargue constituyo el primer núcleo marxista español que daría origen al PSOE y la UGT, en contraposición a una AIT en la que el anarquismo era mayoritario en su Federación española. Así pues y de una vez dejemos de pensar en el PSOE cuando en el Reino de España, hablemos de Socialismo, en nuestros días.

Escrito esto, tengo que opinar necesariamente que los partidos solo son instrumentos con objetivos y propuestas dirigidas a la sociedad, pero nada más. Y por supuesto no son un fin en si mismo, de hecho en el estado español esto ha generado un gran rechazo y desprestigio de los mismos y no puede indisociarse de la aparición del 15M.

Así pues si alguien habla de socialismo, es porqué cree en una sociedad diferente y todos sus actos se encaminan hacia su construcción. El primer paso será pues denunciar las injusticias del capitalismo y mostrar que hay otra forma de hacer las cosas, informando y haciendo pedagogía, pero también tratando de crear e instituir paulatinamente o mediante una revolución de las clases populares. El Socialismo también puede comenzar a construirse de forma democrática y mediante una victoria electoral como la de Salvador Allende y la Unidad Popular en Chile, Hugo Chávez en Venezuela o Evo Morales en Bolivia.

El segundo paso será buscar la justicia social, la democracia tanto política como económica y el reparto desde el gobierno del estado. No la colaboración o el fortalecimiento del propio sistema capitalista y sus instituciones. En este espacio temporal, podemos hablar de leyes justas, democracia participativa, reparto del trabajo, favorecimiento de la economía social y nacionalizaciones y/o socializaciones, conviviendo con un sistema mixto económicamente hablando y en tránsito hacía una sociedad mejor. No solo mediante los pilares del llamado bienestar activos, sino profundizando en el cambio atacando el poder económico de las oligarquías mediante bancos públicos, empresas estatales, intervención y regulación económica, control de movimientos de capital, exigencia de transparencia bancaria, fomentando también bancos éticos y cooperativas. Potenciando los elementos de poder popular como son los Consejos Comunales y Ayuntamientos participativos.

El construir el socialismo exige de un esfuerzo internacional e internacionalista. El buscar alianzas políticas con los pueblos que luchan por la justicia y su emancipación, sus organizaciones sociales y políticas y los gobiernos que aplican fuertes correcciones sociales tendentes a la redistribución de la riqueza y la nacionalización de sus recursos naturales. No es pues de socialistas favorecer alianzas imperialistas militares (recordemos que la II Internacional se rompió con el estallido de la Guerra Mundial de 1914, y que muchos socialistas -incluidos los españoles- estuvieron en contra de la misma), pero tampoco formar parte de instituciones, clubs y centros de pensamiento tales como el Club Bildelbeg o la Trilateral destinados a combatir el socialismo, las luchas emancipadoras de las clases trabajadoras y garantizar el dominio de los poderes financieros, extractivos e industriales del capitalismo, actualmente también del neoliberalismo.

El tercer paso será encontrar la vía al socialismo. El socialismo no podrá ser con capitalismo, es lo contrario, ni tampoco sin democracia, cuando esto se ha olvidado ha fracasado. Pero democracia es el gobierno del pueblo y no el derecho a la propiedad privada. De hecho los mercados rebajan siempre la calidad democrática e imponen mediante su dominación cultural, el pensamiento.

Alguien tras leer estos párrafos se burlará y los atacará afirmando son antiguos y demagógicos. Incluso afirmará que el socialismo ya no es eso. Para rebatirlo deberá defender posiciones liberales, o demócrata-cristianas o una mezcla de ambas, pero esto lo ocultará al objeto de confundir y desprestigiar. Lo moderno es claudicar ante los poderes. Lo antiguo es oponerse a la dominación de la banca y los mercados. No hay solución ya diferente al mercado y se hará en nombre de ideas ya fracasadas y tan antiguas o más como las liberales-conservadoras, aunque se disfracen y pinten de colores, o bien apoyando un sistema, el capitalista, llamado eufemísticamente de Mercado, que ya iniciado el siglo XXI está reventando por los cuatro costados y creando grandes sufrimientos a la humanidad poniéndola en peligro gracias a la destrucción de los ecosistemas.

Buscar un capitalismo de rostro humano es un fracaso, pues el capitalismo no es ni puede ser humanista. Pretender asociar democracia a mercado, es una idea liberal, pero no socialista y el último fracaso de esta idea lo protagonizó el anterior presidente de la República Francesa Sarkozy. Otra cuestión diferente es pretender contra-argumentar con que se es socialdemócrata y que por tanto no se pretende llegar más que a la construcción de un estado del bienestar “sostenible”.

El socialismo tiene varias escuelas. No podemos hablar de una sola corriente de pensamiento socialista. Podemos remontarnos muy lejos para hablar del mismo. Pero cuando esta doctrina de cambio y redención emerge es realmente en el siglo XIX, al objeto de aclararnos y poder referirnos al mundo contemporáneo. Ciertamente podemos situar a Carlos Marx en la centralidad de las ideas socialistas o del socialismo moderno y de su árbol nacen las ramas. Pero sería incierto llegados a este punto no hablar del socialismo kantiano o del fabianismo, no propiamente marxistas, si bien el propio revisionismo de Eduard Berstein sitúa siempre a la clase obrera en la centralidad de la política y en la abolición de las clases su objetivo. Para Lasalle o Berstein la instauración de la democracia plena sin privilegios de clase, la democracia económica y la planificación, son imprescindibles. Es pues Berstein un reformista del marxismo, pero no solo no abjura de él, sino que se ve obligado a justificar sus propuestas de reforma. Por cierto, en 1904 el PSOE se posiciona a favor de las tesis marxistas ortodoxas y se opone a las de Berstein. Pero es cierto que existen escuelas socialistas socialdemócratas y por tanto gradualistas, pero jamás dejan de plantearse una intervención económica y sobre la economía y de superar la sociedad burguesa. Hasta la aparición, claro está, de la verdadera causa de rigor mortis en la socialdemocracia como escuela de origen socialista: la tercera vía.

Besteiro, abstracción hecha de su intervención en el golpe de Segismundo Casado al final de la Guerra Civil, es un pensador marxista. Sus libros así lo atestiguan y su posición “accidentalista” en cuanto a la forma de estado tiene lugar en el contexto del estado burgués, puesto que su aspiración -la de Besteiro- es la de un estado socialista con el poder en manos de la clase obrera y una democracia plena instaurada, pero sin poder burgués.

Es pues en estos momentos posible afirmar, que incluso las posiciones reformistas y gradualistas de los socialdemócratas obreros de inicios del siglo XX e incluso bien entrado este, mereciendo aquí la cita Olof Palme, nada tienen que ver con las claudicaciones de la construcción de la Unión Europea, ente neoliberal y por tanto privatizador por excelencia, la aceptación de “un estado del bienestar sustentable” ¿? O la astracanada de que bajar los impuestos es de izquierdas.

Por todo esto la socialdemocracia entra en crisis. Lo hace porque su modelo actual es el capitalismo y se desarrolla en el capitalismo. Deja de creer y practicar la lucha de clases en una sociedad tremendamente injusta y que sufre, no ya la lucha sino la guerra de clases de los ricos contra los pobres. Confunde al precariado urbano con titulación universitaria pero sin trabajo y sin futuro con sus padres, no entiende su lenguaje. Pacta no ya una alianza de clases en pro de la democracia y la justicia social, sino directamente con la oligarquía. Oligarquía europea y española, el establishment madrileño en el caso del Reino de España. Como mucho, se alía con las burguesías vasca y catalana.

El posible papel del socialismo ante la crisis de régimen

Así pues, propongo que los y las socialistas de Reino de España, construyamos nuestra alternativa en torno al Socialismo del siglo XXI, de forma que este se ponga en lucha junto a las clases populares empobrecidas y el precariado urbano sin futuro, reivindicando la democracia económica y buscando la alianza con las restantes fuerzas y familias de la izquierda plural, muchas de las cuales también se reivindican del socialismo.

Los Socialistas y las Socialistas siempre nos manifestamos en contra del sectarismo y de las imposiciones. Creemos que las alternativas políticas se presentan para GOBERNAR. Nuestros programas son de Gobierno, no de mera critica o rechazo. Sabemos que sin el gobierno nada se puede comenzar a cambiar. Pero estamos también hartas y hartos, con un profundo hartazgo de ver llegar personas que creíamos compañeros y al alcanzar el gobierno, a cambio de unas cuantas reformas, algunas de ellas ciertamente importantes sin embargo ver como han consolidado el poder de la oligarquía tradicional española. Ver una banca privada cada vez más poderosa y consentir el desmantelamiento industrial obedeciendo las órdenes del capitalismo alemán y francés.

Las palabras son claves, y modernización y hallar nuestro hueco en la globalización, no son nuestra seña de identidad.

El partido no es un fin en si mismo. Los partidos además sufren un gran desprestigio y para escarnio de los que tal han conseguido, el que fundará Pablo Iglesias sufre el desprecio del precariado culto urbano y el de gran parte de las clases populares empobrecidas, además de una pérdida del tino y del rumbo político ya irremediable. Por eso los Socialistas y las Socialistas hemos de buscar y encontrar nuestro camino. Esto les da miedo a algunas personas y además sienten la tentación del la secta. La solución creo es abrirse y caminar y contagiarle a las izquierdas comunes y varias, la férrea voluntad de gobierno, de gobernar para el cambio y la transformación y de aglutinar a las clases populares, con un programa antineoliberal, una acción política lejos de dogmatismos y de tutelas autoritarias así como la imprescindible construcción de una actor político democrático, es decir por elección, todo electo y elegible democráticamente, cada persona comprometida un voto, revocable y solidario, amable y alegre. Pero sobre todo contribuir a volver a movilizar políticamente a tantas y tantos socialistas, que engañados y cansados de tanta renuncia, están en sus casas o no encuentran su espacio propio, al objeto de volver a intervenir llamadas y llamados por personas de su propia tradición.

La situación que vivimos de profunda crisis de régimen, no solo de recesión económica, así como de ataque genocida a las clases populares exige de nuevas y renovadas fuerzas políticas, con nuevos leguajes y estructuras más amplias y participativas que nos permitan enfrentarnos con éxito al neoliberalismo, pero también alcanzar el poder, al objeto de impulsar un gobierno de izquierdas en Europa que le plante cara a la troika (FMI, BCE,UE).

La luz del Mélenchonismo llega al estado español. El discurso de Lafontaine ya está aquí

El 14 de Abril, un grupo de personas libres, sin ataduras y socialistas del pensamiento crítico, eco-feminista, verde y rojo, nos vamos a encontrar en Madrid. Esto es el Lafontaine colectivo, ante la ausencia de alguien “conocido” con valor y valores para jugársela por el rescate del socialismo, al margen del Sistema y los intereses y esperanzas de las clases populares.

Los y las socialistas (no confundir con socioliberales o liberales democráticos o neoliberales a secas, incrustados en la cúpulas de los partidos de la llamada Internacional Socialista) deseamos unirnos a la MAREA SOCIALISTA francesa, alemana y griega o belga, para comenzar a conformar en red la Agrupación de la IZQUIERDA.

No estamos ante un partido clásico, no. Esto es una red, algo nuevo. Una Red de socialistas y ecosocialistas por la convergencia de LA IZQUIERDA.

SOCIALISTAS A LA IZQUIERDA pretende ser un revulsivo que ayude a construir el Frente democrático, constituyente y antineoliberal. Es muy ilusionante e imprescindible aquí y ahora. Ved su borrador de documento político:


La Plataforma “Socialistas a la izquierda”

ASAMBLEA CONSTITUYENTE DE LA PLATAFORMA “SOCIALISTAS A LA IZQUIERDA”
Documento político en doce puntos

1. Los socialistas y las socialistas opuestos al neoliberalismo nos hemos reunido este 14 de abril porque somos conscientes del dramatismo del momento en que vivimos. Hemos decidido manifestar abierta y claramente nuestra posición porque consideramos que el capitalismo, la democracia española y el conjunto de las democracias de Europa se encuentran en una encrucijada. El intento de abordar la crisis del neoliberalismo radicalizando las políticas neoliberales está destruyendo los grandes pactos de la segunda postguerra mundial en Europa y de la transición española. Esto hace imposible una convivencia mínimamente civilizada y le abre la puerta a una involución política comparable a la que se dio a principios de los años 1930 en muchos países de Europa. Ya hay síntomas inequívocos de estas tendencias en muchos países del Continente.

2. La única forma de forzar una salida civilizada a la actual crisis del capitalismo es crear un espacio de convergencia entre sectores amplios de la ciudadanía opuestos al neoliberalismo. Hasta ahora, nuestra crítica de las políticas neoliberales desarrolladas por el PSOE, pretendían forzar un cambio desde dentro del Partido. Sin embargo hemos llegado a la conclusión, de que el PSOE sólo va a cambiar de referencia política estratégica si se produce una fuerte presión desde la izquierda. Esta presión sólo llegará a ser suficiente si una parte importante de los militantes del Partido de Pablo Iglesias, Jaime Vera y Juan Negrín así como de sus votantes participan, desde su ideario, su experiencia y su forma de ver el mundo, en la configuración de un amplio polo antineoliberal con capacidad de generar una nueva hegemonía al margen del neoliberalismo. Al hacerlo sabemos que no estamos solos. Formamos parte de un amplio movimiento que está recorriendo todo el socialismo europeo: desde el alemán al francés, desde el griego al belga. El objetivo común es vincular a una parte importante de la tradición socialista al eje de la izquierda alternativa y desvincularlo del eje neoliberal.

3. El peso político y electoral de los socialistas dentro de la izquierda hispana es decisivo y nuestra aportación a la configuración de dicho eje será determinante. Muchos ecologistas, feministas, sindicalistas, altermundialistas y ciudadanos partidarios de la justicia y del reparto, de una república plural y solidaria, de una civilización de hombres y mujeres libres e iguales se siguen considerando socialistas. Sin su aportación no será posible construir una alternativa viable al neoliberalismo en nuestro país. El 15-M abrió muchas esperanzas de regeneración democrática y la última huelga general demostró el poder que puede desplegar el movimietno obrero organizado cuando se une al movimiento ciudadano en una misma lucha. Ahora toca reforzar esta convergencia e incorporar a los diferentes espacios de la izquierda política antineoliberal a este proceso. Nuesto objetivo es contribuir a ello con todo nuestro potencial y con todas nuestras fuerzas.

4. La crisis se ha convertido en una estafa contra las clases medias, obreras y populares. La transferencia de rentas desde estos sectores a las oligarquías financieras con el fin de salvar sus intereses económicos y su poder social no va a permitir salir de ella de forma socialmente justa y políticamente democrática. El intento de conseguir la confianza de los mercados financieros por medio de políticas de ajuste no va traer la solución en ningún caso. El socialliberalismo siempre ha dado prioridad a la renta financiera e inmobiliaria frente al trabajo y la actividad productiva. Para ello ha establecido grandes coaliciones con el centro-derecha, la última de ellas para reformar la constitución de 1978 y sin abrir ni tan siquiera un proceso de discusión pública. Hay diferencias profundas entre el PSOE y el Partido Popular, representan dos corrientes ideológicas, históricas y morales muy distintas. Sin embargo en los temas centrales de política económica ambos partidos han venido practicando políticas neoliberales coincidentes más allá de la retórica y de las coyunturas electorales.

5. Estamos convencidos de que no hay ninguna posibilidad de desarrollar políticas sostenibles de redistribución y de justicia social si no se asientan sobre una base económica sólida. Esta base económica no podrán ser nunca los mercados financieros, ni tampoco la simple distribución de la renta. Tiene que basarse en una sociedad laboralmente saneada compuesta por ciudadanos con empleos dignos que pagan impuestos dependiendo de su nivel de renta y, en menor medida, de su consumo. Desde 1982 el desempleo no ha bajado nunca del 8% en España. Esto ha dejado en manos de la renta financiera e inmobiliaria y en parte también en las transferencias de la Unión Europa, la financiación del Estado del Bienestar español. Esta dinámica ha servido para crear un sistema sanitario y educativo público de una calidad aceptable, sobre todo si tenemos en cuenta el lugar de donde veníamos. Sin embargo, financiado de esta forma, se hace insostenible a largo plazo. Ha llegado el momento de romper con los mercados financieros y recontruir una sociedad del trabajo con capacidad de generar bienestar colectivo. Es imposible lograrlo si no se interviene decididamente en la lógica del beneficio privado y sin redefinir los fundamentos económicos del país. Ha llegado el momento de abordar la reconversión de su sistema productivo y empresarial haciendo uso de las altas cualificaciones y de la extraordinaria creatividad de los hombres y mujeres que viven en él. Es necesario hacerlo impulsando un tejido productivo social- y ambientalmente sostenible.

6. La Unión Europea basada en el proyecto de integración monetaria de los Tratados de Maastricht y de Lisboa, se ha convertido en parte del problema. Está al servicio de los grandes exportadores, preferentemente alemanes, y bloquea toda posibilidad de que el resto de Europa genere una base productiva propia y sostenible con capacidad de reducir los déficits comerciales y por cuenta corriente que a su vez permitan reducir la dependencia de los mercados financieros. Constatamos con tristeza que los partidos socialdemocrátas alemán, italiano, español y también francés han contribuido activamente en la construcción de esta Europa financiarizada, políticamente insostenible y asentada en la competencia antes que en la solidaridad entre pueblos y países. La reforma exprés de la Constitución de 1978 es una consecuencia de las políticas neoliberales impuesta por el eje Berlín-París. Esta política funciona como un corsé para nuestro desarrollo económico y social. Su único objetivo es que los bancos europeos recuperen la mayor parte de la deuda, en definitiva, que las oligarquías financieras, que han provocado la crisis económica, no pierdan sus inversiones especulativas. Este proyecto no está al servicio de los ciudadanos y ciudadanas europe@s y nosotros nos oponemos radicalmente a él. Por otro lado suscribimos las propuestas del Partido de la Izquierda Europea que propone convertir la Unión Europea en un espacio de transferencia de recursos e inversiones destinados a equilibrar las balanzas comerciales. Este proyecto le concede a todos los países un espacio para su propio desarrollo endógeno en el marco de una Unión Europea justa, sostenible y solidaria.

7. La Izquierda alternativa hispana, es decir, aquella dispuesta a enfrentarse a los grandes poderes económicos y financieros, sigue dividida. En ella conviven partidos y sensibilidades importantes con otros más pequeños. Los primeros siguen teniendo una fuerte voluntad de hegemonismo individual y los segundos se muestran incapaces de incorporarse a un bloque unitario basado en un programa mínimo antineoliberal. La cultura que domina estos espacios se basa en la incomunicación, en la competencia por hacerse con recursos institucionales y económicos escasos y también en el intento de imponerse frente al otro. Consideramos que esto no puede seguir así, sobre todo teniendo en cuenta la gravedad de la situación. Es urgente poner en común un programa antineoliberal de mínimos, movilizar todo el potencial de las diferentes organizaciones y tradiciones políticas, de cambiar la cultura y la forma de trato entre los diferentes grupos y sectores, así como de constuir organizaciones democráticas y porosas en las que puedan participar un número cada vez más grande de ciudadanos dispuestos a luchar por una nueva civilización.

8. Izquierda Unida y su partido hegemónico el PCE, han conseguido mejorar su apoyo electoral en las últimas elecciones estatales y autonómicas. Todos nos congratulamos de este hecho pues ambos espacios políticos, que hoy por hoy se solapan en buena medida, son piezas decisivas para la conformación de un polo antineoliberal. Sin embargo también se han evidenciado algunas limitaciones importantes. En primer lugar las elecciones andaluzas demuestran que aún no existe una articulación clara y estratégica entre IU y los movimientos sociales. En segundo lugar IU ha mostrado tener un techo electoral que está muy lejos de sobrepasar el 10% a nivel estatal. Este es un dato preocupante si tenemos en cuenta la extrema gravedad de la crisis que estamos viviendo así como el fuerte desgaste político del PSOE. En tercer lugar IU no ha sido capaz de captar una parte importante del voto procedente de los profesionales y los funcionarios urbanos que han optado por UPyD. En algunas comunidades autónomas como Madrid este partido ha cosechado más votos que IU y en otras roza el 5% de las preferencias electorales. Este partido tiene una notable indefinición ideológica pero es evidente que no apoyaría hoy por hoy una apuesta antineoliberal. En cuarto lugar cientos de miles de votantes socialistas se han abstenido en las última elecciones generales, sobre todo en Cataluña y en el País Vasco. En Cataluña dicha abstención, que no suele ser frecuente en comiciones estatales, ha sido decivisa pues ha creado un refuerzo del nacionalismo conservador que hoy está encabezando las políticas neoliberales más agresivas del Estado. En Andalucía la abstención se ha repartido más entre los votantes del PSOE y los votantes del PP dándole un respiro a la izquierda alternativa. Sin embargo los 120.000 votos que ha ganado IU con respecto a las anteriores elecciones autonómicas son del todo insuficientes para provocar el cambio que requieren los tiempos. El potencial de la izquierda alternativa en Andalucía son esos 120.000 votos más la suma de los 60.000 votos que ha perdido el PSOE más una parte importante de los 2,4 millones de votos que han ido a la abstención. Situaciones comparables se dan en el conjunto del Estado. Ni Izquierda Unida ni ninguna otra formación de la izquierda alternativa tiene capacidad de ganar, hoy por hoy, a esta parte de la población para un polo antineoliberal. Esta es justamente el objetivo que nos hemos marcado los Socialistas a la Izquierda.

9. Para poder atraer a sectores considerablemente más amplios de la ciudadanía hacia un polo antineoliberal es necesario definir una estrategia inteligente y realista, es decir, que se adapte a la diversidad política, cultural y sociológica del país. Para ello es necesario explorar políticamente y uno por uno, los espacios de vida y de trabajo de la ciudadanía. No es realista en este contexto aspirar a generar una hegemonía individual impulsada por una u otra organización o tradición de la izquierda alternativa. Por el contrario es necesario crear las condiciones políticas y organizativas para la construcción colectiva de una hegemonía antineoliberal.

10. El formato que, a nuestro entender, se adapta mejor a esta situación es el de un Frente de Izquierdas similar al que se da en Francia. Este espacio tiene, en un primer momento, un objetivo electoral destinado a evitar la dispersión del voto antineoliberal. Pero debe y puede ser mucho más. En primer lugar debe ser un espacio abierto y flexible que facilita la incorporación de diversas organizaciones, plataformas, corrientes e individuos identificados con un programa antineoliberal. Esto no obliga a realizar grandes cambios en el interior de los partidos que lo integran pero sí obliga a un debate permanente y cada vez más estratégico entre varias sensibilidades de la izquierda alternativa y además facilita la acción común. Permite abordar productivamente el problema de la división sindical y facilita la conexión entre la lucha institucional de la izquierda antineoliberal y los movimientos ciudadanos. Para asegurar que el Frente de Izquierdas refleje la pluralidad de la izquierda alternativa es importante que a él se incorpore el máximo número de actores, organizados o no.

11. Nuestros objetivos inmediatos son:
Primero: identificarnos mútuamente, organizarnos, comunicarnos y convertirnos en una corriente o incluso en un partido con estatutos independientes y una base programática propia;
Segundo: hacer un llamamiento a todos los socialistas, organizados o no, a que se incorporen a nuestro proyecto;
Tercero: dirigirnos a los demás partidos, actores y corrientes dispuestos a suscribir un programa antineoliberal común proponiéndoles la creación de un Frente de Izquierdas con este o con otro nombre;
Cuarto: fomentar el acercamiento estratégico entre los movimientos ciudadanos, los partidos antineoliberales y los sindicatos de clase sobre la base del respeto mútuo, de la horizontalidad y del reconocimiento de la autonomía de todas las partes;
Quinto: participar de forma organizada en las movilizaciones contra las políticas neoliberales organizadas por los sindicatos de clase y por los movimientos ciudadanos;

12. Somos conscientes de que todo esto requiere de un considerable esfuerzo, de una gran paciencia y de no menos inteligencia. Sin embargo conocemos nuestras capacidades y nuestra experiencia. Nuestros compañeros europeos de la izquierda socialista miran con simpatía este proceso y están dispuestos a apoyarnos. Los acontecimientos puede precipitarse en poco tiempo. Es absolutamente necesario que los socialistas participen activamente en la conformación de un polo antineoliberal en España.

Madrid 14 de abril de 2012

El ocaso de las ideas

El Congreso del PSOE que acaba de tener lugar en Sevilla hará correr ríos de tinta, interpretando sus propuestas, criticándolas, o simplemente arrimando el ascua a su sardina en los medios corporativos empresariales. No es esa mi intención. Seguir discutiendo a estas alturas si el PSOE es o no de izquierdas, o si es socialista todavía, no vale la pena. En cualquier caso, me quedo con la mayor, pues el PSOE hace tiempo que abandonó el corpus doctrinal y teórico del Socialismo, de origen marxista, y sus escuelas herederas incluidas las más moderadas. Por tanto -y por sus hechos los conoceréis- los dirigentes del PSOE se han movido entre una voluntad reformista social y de bienestar, con barnices socialdemócratas, hasta unas posiciones liberales de cierta radicalidad democrática, pero sin voluntad de intervenir claramente en la economía capitalista, tal y como pretende la socialdemocracia clásica.

No poseen además desde la II República los pesoistas a ningún -ni ninguna- intelectual que teorice sobre el socialismo-liberal o la nueva socialdemocracia-socioliberal, e incluso el constitucionalismo social, como por ejemplo pudiera ser los casos –muy distintos entre sí- de Habermas o de Guidens. Se han limitado a seguir corrientes alemanas, francesas o británicas y a leer intelectuales estadounidenses sin ninguna base socialista o socialdemócrata.

La ruptura del PSOE con su pasado tuvo en Felipe González su principal adalid. Este mentor de Rubalcaba fue el primer socialista español en romper públicamente con el marxismo- y Zapatero, que leyó -pero mal- a Petit, afirmó ser republicano como coartada teórica para justificar su nadería ideológica. El Republicanismo cívico posee en su elenco a personas como Maquiavelo, Kant o Rousseau, pero también a Carlos Marx y, si tiene origen en la filosofía griega clásica, no deja de ser una corriente transformadora y claramente opuesta a la dominación de unos hombres sobre otros. Luego un republicano cívico jamás iría a Davos a agachar la testuz ante los dictadores de los mercados.

En el PSOE, desde el felipismo, lo que los textos congresuales digan da igual. Lo único importante es su secretario general primero, y algunas caras de su dirección después. Lo demás no cuenta. Nunca contó. Además el papel es muy sufrido. La única ponencia que luego se medio respeta es la de los estatutos. Es un partido fuertemente verticalista y cada cual en su territorio -me refiero a cada secretario o secretaria, local, provincial, comunitario o federal, eso sí, respetando a la dirección- ejecuta según su olfato político. Por tanto, una vez electo nadie lee ya las resoluciones, luego el afirmar ahora que se está por la tasa Tobin -igual que Sarkozy- o a favor de la Banca Pública y por la eliminación de las SICAV, es papel mojado.

El domingo 5 de Febrero, el editorial de El País, conocido partidario e inspirador del neofelipismo vigente y partidario declarado de Alfredo Pérez Rubalcaba, dice claramente que se alegra y felicita pues este dirigente se hace con el partido sin haber cedido a tentaciones izquierdizantes o haber radicalizado sus propuestas económicas. Hace poco Cristina Narbona afirmó en público que Pérez Rubalcaba se había manifestado contrario a la banca pública, afirmando que la gente “no apoyaba tal propuesta” ¿Cómo sabía Rubalcaba que las pymes, asfixiadas por falta de crédito, los hipotecados o las y los estafados ciudadanos, no quieren la banca pública? Ahora el Congreso del PSOE ha aprobado una enmienda que la defiende y Rubalcaba, estando en contra, acepta ser el secretario general. ¿Por qué? Pues porque da lo mismo.

El problema es que, sin embargo, en el PSOE todavía quedan gentes de izquierdas y honradas que le dan cierta credibilidad y coartada. Otras gentes, pocas, que desean trabajar por retornar a postulados socialistas marxianos y de clase, e indudablemente votantes de izquierdas.

También otra fuerza de izquierdas, IU en este caso, tendrá que preguntarse porque no logra hacerse con el electorado que sigue siendo socialista de izquierdas y votando PSOE.

En primer lugar, y esa es la razón principal, porque hay un espacio socialista muy consolidado desde finales del siglo XIX, y con tradición e innegables triunfos sociales que nace en el movimiento obrero. En segundo lugar, porque también, y por desgracia, la izquierda se rompe fatalmente en los años veinte del siglo pasado y se producen terribles enfrentamientos y persecuciones en su seno, injustificables de todo punto y lugar. El sectarismo hace mucho daño.

En tercer lugar, el Sistema desde la guerra fría del siglo pasado coopta a la socialdemocracia que, salvo disgustos como los propinados por el inolvidable Olof Palme, la alinean con el bloque occidental y anticomunista. Excepción hecha de alianzas puntuales social-comunistas en Italia, Francia e incluso España, en determinadas circunstancias, insisto.

Por tanto, pasemos a ver la situación actual: La Internacional Socialista es una realidad europea casi exclusivamente y sus partidos afines en otros continentes, o bien son vergonzosos como el Laborista israelí, o los partidos de Mubarak o Ben Alí -expulsados de la IS cuando las revoluciones populares habían destituido ya a los dictadores- o están aliados con sus oligarquías nacionales contra los socialistas de sus repúblicas -como es el caso de AD en Venezuela- o bien son muy pequeños y casi simbólicos, excepción hecha de Australia y Nueva Zelanda.

El Partido Socialista de tiempos de Salvador Allende no estaba en la Internacional Socialista, tampoco lo está el PT de Lula, o el MAS de Evo Morales, por ejemplo. Los nuevos partidos socialistas como Die Linke en Alemania o el Parti de la Gauche en Francia, el PSUV de Venezuela, son adversarios de los socios locales de dicha internacional, siendo socialistas y de izquierdas en estos tres casos.

Así pues, la primera conclusión es que el hábito no hace al monje. La atlantista y pro-norteamericana IS no es socialista. Sus miembros más izquierdistas como mucho son socialdemócratas, en el mejor de los casos.

Un socialismo democrático, cívico y enraizado entre las clases populares es imprescindible. Un socialismo que construya y defienda el estado del bienestar, defienda lo público, potencie la banca pública y la nacionalice, la privada que no sea ética. Apoye los servicios públicos e incremente la protección social. Intervenga y regule la economía y nacionalice todos los sectores estratégicos del estado es imprescindible. Además que sea republicano, favorezca una nueva Constitución, y defienda las libertades individuales y públicas nos es esencial. Un socialismo que tenga en el sindicalismo de clase un aliado, pero también en los pequeños productores y autónomos es muy útil.

Pero ese partido, es decir ese grupo de ciudadanas y ciudadanos, juntos en pie de igualdad y participación, sin jerarquías y coordinados -que no teledirigidos- no existe, al menos en el estado español.

El PSOE en la transición rompió con su tradición. Se olvido, al menos su dirigencia, de sus miles y miles de fusilados y encarcelados y se hizo amigo -sus cúpulas dirigentes- de la monarquía y de la banca. De esos polvos estos lodos.

Hoy, rechazado por mucha gente joven, satanizado por el 15M que lo equipara al PP y derrotado electoralmente por lo que fueron sus propios votantes, ha decidido “mantenella y no enmendalla” en Sevilla.

Ahora para las y los socialistas de sangre roja y a los que el corazón les late a la izquierda, les quedan dos opciones: o bien seguir apoyando a una casta profesional y despolitizada, simplemente gestora de los espacios que el sistema les permite. O bien refundar el Socialismo en el estado español. Todo lo demás, en mi opinión, son excusas o bien aferrarse a un pasado que ya no existe. Ejemplos los hay.

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