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‚ÄúCLI-AS pretende rescatar el socialismo de las garras del neoliberalismo‚ÄĚ

Entrevista en Radio San Borondón sobre el socialismo y la unidad de la izquierda.

Explicó que CLI-AS pretende seguir la estela de organizaciones como el partido de Jean-Luc Mélenchon (Francia) o Die Linke en Alemania

ImageAudio de la entrevista

SB-Noticias.- Carlos Martínez, miembro de Construyendo la Izquierda (CLI-AS), reflexionó en el programa La Trapera de Radio San Borondón sobre la primera Asamblea Federal de la organización celebrada en Madrid este pasado fin de semana y dijo que se ha dado un gran paso adelante al construir ya una estructura organizativa, que se caracteriza por ser participativa y en red.

En este sentido, el portavoz de CLI-AS explicó que hay un secretariado permanente que se va a encargar de las funciones de administración, pero además se cuenta con un órgano político muy amplio, denominado Comité Federal de Coordinación, que estará en cargado de mantener la tensión y las discusiones.

Explic√≥ que la organizaci√≥n surgi√≥ como ocurriera en Francia con el partido de Jean-Luc M√©lenchon, con quien Construyendo la Izquierda tiene muchos puntos en com√ļn, o como surgi√≥ Die Linke en Alemania cuando rompieron con el Partido Socialdem√≥crata porque estaban hartos del viraje hacia el centro derecha, o como muchos socialistas griegos que est√°n trabajando en Syriza.

De este modo, a CLI-AS le mueven dos valores fundamentales, por un lado rescatar el socialismo de las garras del neoliberalismo o de ‚Äúun liberalismo progresista ligero, flaco y d√©bil‚ÄĚ, as√≠ como tratar de colocar al socialismo en donde se merece, es decir, como un elemento no solo de lucha y transformaci√≥n, sino como una organizaci√≥n que trabaja por construir una nueva sociedad.

Carlos Martínez explica que una de las ponencias que se pusieron en marcha fue de carácter teórico-práctico, puesto que si dicen que son socialistas, en su sentido más amplio y transversal, pero no hablan de cómo transitar hacia la construcción de una sociedad más socialista, es como tener un jardín sin flores, ya que entiende que un socialista tiene que decir y tiene que defender que quiere construir una sociedad socialista.

‚ÄúA un socialista no le puede gustar una sociedad capitalista, por lo que se tiene que proponer a la sociedad, a las clases trabajadoras y populares, una ruta, una senda, por la que caminar hacia el socialismo‚ÄĚ dijo el polit√≥logo, quien a√Īade que en esta Asamblea se estuvieron tratando diferentes enmiendas sobre la situaci√≥n econ√≥mica actual, sobre qu√© alternativas ofrecer, pero tambi√©n sobre qu√© hacer en pol√≠tica para tratar de enfrentarse con claridad y con √©xito al neoliberalismo que nos est√° dominando.

Con Ricardo Pati√Īo

El viernes pasado un grupo de personas tuvimos la suerte de estar y luego departir con Ricardo Pati√Īo, canciller -ministro de asuntos exteriores- de la Rep√ļblica del Ecuador, y uno de los m√°ximos exponentes de la Revoluci√≥n Ciudadana.

Pati√Īo, con convencimiento y fundamento realiz√≥ un discurso comprometido, socialista, antiimperialista, mediambientalista y por tanto ecosocialista, frente al crimen ecol√≥gico y contra la humanidad de la petrolera TEXACO, hoy CHEVRON. La CHEVRON -en el estado espa√Īol CEPSA- ha contaminado, envenenando durante a√Īos la amazon√≠a ecuatoriana y a sus habitantes, derramando crudo y productos t√≥xicos.

Hemos constituido diversas personas, yo entre ellas, así como y organizaciones y partidos ecosocialistas como CLI-Alternativa Socialista junto a otros de las izquierdas y asociaciones y redes como ATTAC Andalucía y varias más, un comité de apoyo a la causa de los pobladores amazónicos ecuatorianos en su lucha contra la multinacional CHEVRON (CEPSA).

Ricardo Pati√Īo es una persona afable, agradable y cercana. Un socialista cabal y no como la mayor√≠a de los y las que aqu√≠ se reclaman de ese nombre, confundiendo a la ciudadan√≠a y manchando el buen nombre de unas ideas transformadoras, humanistas y de cambio radical de sociedad. Pati√Īo es un ejemplo de mandatario leal a su pa√≠s y denunci√≥ el neoliberalismo y las maniobras de los EE.UU. en su intervenci√≥n, por lo que tambi√©n demostr√≥ que s√≠ se puede y que puede haber un gobierno y unos gobernantes que antepongan los intereses de su pueblo frente a potencias extranjeras y poderosas multinacionales.

Los procesos latinoamericanos, sobre los que tanto se miente, burla y desinforma en el estado espa√Īol por todos los medios p√ļblicos y privados sin excepci√≥n, son un ejemplo a seguir. Sus alianzas pol√≠ticas socialistas y transformadoras son un acicate que nos anima e inspira a muchos de nosotros en nuestra lucha. Por eso, si recaban nuestra solidaridad como Ecuador frente a CHEVRON (CEPSA en Espa√Īa) la tienen toda.

Da l√°stima que, desde un Estado en crisis, carcomido por la corrupci√≥n y aliado perruno de un imperio decadente -los EE.UU.- con unos mandatarios derechistas, mentirosos y vendidos a potencias extranjeras, nadie, ni ning√ļn periodista o pol√≠tico, se atrevan a dar lecciones a nuestros hermanos de la Am√©rica hispana. Dan l√°stima, repito, pero provocan m√°s asco.

Acabo con una sugerencia, cuando vay√°is a repostar en una gasolinera de CEPSA pasar de largo. Por la defensa de la madre tierra. Por poner un grano de arena para conseguir un mundo limpio, sostenible y justo.

La hipocres√≠a de las ‚Äúdemocracias occidentales‚ÄĚ. De quejarnos del doble rasero a construir la V Internacional Socialista

Las mentiras de las potencias centrales. Para dominar, todo vale

Las democracias occidentales, que creen ser tanto la ‚Äúcomunidad internacional‚ÄĚ en exclusiva, como la esencia de los valores democr√°ticos y las libertades, no toleran sin embargo que el resto de los pueblos del mundo elijan su camino.

Muchas de estas ‚Äúdemocracias‚ÄĚ, tanto europeas como del norte de Am√©rica y sus ramificaciones en Ocean√≠a y Asia, son antiguos imperios y/o potencias coloniales, o bien en el caso de los EE.UU. un nuevo imperio con caracter√≠sticas novedosas de mediados del siglo XX, pero imperio al fin y al cabo.

Todos estos estados son capitalistas, y su ideología predominante es la liberal más o menos autoritaria, además de judeo-cristianos.

El hecho de haber sido potencias colonizadoras y cristianas les hace considerarse superiores, m√°s cultas y que sus par√°metros vitales u organizativos son los correctos, por lo que se otorgan el derecho de decidir que es civilizado o que es democracia. Ciertamente todas ellas celebran elecciones parlamentarias o presidenciales regulares, pero de facto est√°n controladas y gobernadas por oligarqu√≠as pol√≠ticas de casta y muy imbricadas con la plutocracia econ√≥mica, que es quien realmente tiene el poder y decide mediante un f√©rreo control de los medios de comunicaci√≥n y difusi√≥n, as√≠ como el chantaje econ√≥mico a quien pueda gobernar as√≠ como que pol√≠ticas p√ļblicas deben adoptar sus gobiernos. Como puede verse, tremendamente ejemplar. Adem√°s ya se sabe que, desde sus inicios, la democracia es cosa de ricos, y si no que se lo pregunten a los ilotas o siervos atenienses que, al igual que las mujeres, no pod√≠an elegir ni ser elegidos aunque fuera por sorteo, ni mucho menos decidir.

As√≠, las llamadas democracias son en realidad un conglomerado militar-empresarial dirigido y orientado a defender el capitalismo y la supremac√≠a de los poderosos occidentales o sus aliados financieros y energ√©ticos. Lo dem√°s son cuentos, mentiras y justificaciones. Lo que s√≠ que es cierto es que fue en estas potencias donde la llamada revoluci√≥n industrial antes prim√≥, lo cual les dio una posici√≥n de ventaja y adelanto. Inventos como los barcos de hierro y acero, la m√°quina de vapor adaptada a barcos y ferrocarriles, junto con la ametralladora, les otorgaron la superioridad necesaria b√©lica, y el cristianismo y su af√°n proselitista y muy activo, la fuerza necesaria para ocupar y ‚Äúevangelizar‚ÄĚ a otros pueblos bien con religiones m√°s pasivas e introspectivas, o bien sin un armamento tan modernizado e industrializado, junto con la ausencia de ej√©rcitos profesionales, lo que posibilit√≥ la ocupaci√≥n y el expolio econ√≥mico.

Tras la descolonizaci√≥n generalizada de √Āfrica y Asia ya en el siglo XX surgen nuevas formas de control y de neocolonialismo. Adem√°s de la lucha ideol√≥gica y de dominio frente al comunismo sovi√©tico. Pero ni entonces, en los a√Īos cincuenta y sesenta del siglo pasado, ni en estos momentos, las potencias centrales y ‚Äúdemocr√°ticas‚ÄĚ permiten -o al menos lo intentan- que ning√ļn estado, aunque sea de forma t√≠mida, intente conquistar y defender su propia soberan√≠a. La independencia real y la b√ļsqueda de modelos propios y alternativos de desarrollo y de reparto de la riqueza son combatidas, en la medida de sus posibilidades,por las ‚Äúdemocracias cristianas occidentales‚ÄĚ. Con mayor o menor √©xito, pues a pesar de su poder√≠o militar hay pa√≠ses y rep√ļblicas que est√°n buscando su propio camino y v√≠as democr√°ticas o de gobierno, pero tambi√©n econ√≥micas y comerciales, sobre todo a partir del inicio del siglo XXI.

No podemos olvidar a v√≠as de liberaci√≥n en el siglo XX como la de los ‚ÄúNo Alineados‚ÄĚ o el socialismo √°rabe, la guerra de independencia de Argelia, los m√≠ticos Cuba y Vietnam. Muchos otros como Ir√°n, Guatemala o posteriormente Chile fueron laminados en sus intentos de labrarse su futuro sin piedad y con sangre durante la llamada ‚ÄúGuerra Fr√≠a‚ÄĚ. Actualmente, son los estados del ALBA los que est√°n en el punto de mira, si bien con poco √©xito, entre otras cosas debido a los precipitados cambios que se est√°n produciendo en el sistema-mundo.

Pero veamos ejemplos concretos en estos √ļltimos dos a√Īos: la saludada e hip√≥critamente alabada primavera √°rabe no ha terminado sino demostrando la crueldad del doble rasero judeo-cristiano. Por ejemplo, en Israel y en los EE.UU. funcionan dos reg√≠menes teocr√°ticos y sectarios y no ocurre nada. Es m√°s, ellos dan lecciones a los dem√°s e imponen a sangre y fuego sus criterios sin respetar ninguna legalidad internacional y no pasa nada. Cuando en Egipto vence las elecciones un partido conservador y de car√°cter isl√°mico -tan isl√°mico como ‚Äúcristianista‚ÄĚ por ejemplo pueda ser el Partido Republicano de los EE.UU. o el Partido Popular en Espa√Īa- sin embargo les resulta intolerable la soluci√≥n √°rabe. Es tolerable que los partidos pol√≠ticos sist√©micos y liberales europeos como el PP sean autoritarios, o en Espa√Īa el PSOE y el PP modifiquen su Constituci√≥n al objeto de favorecer a los bancos y a los acreedores de grandes grupos financieros, pero no pasa nada. Encima se echa en cara que los Hermanos Musulmanes no han sabido hacer disminuir el paro ni la pobreza, y eso lo dicen medios espa√Īoles en un estado cuajado de paro y corrupci√≥n bananera, y se quedan tan anchos y tranquilos ¬ŅPero qu√© est√° pasando en Grecia, Espa√Īa, Italia, Irlanda, etc.?

Pero todo es más mentiroso todavía cuando comprobamos que las teocracias feudales del Golfo, comenzando por Arabia Saudita, son aliados que además, si interesa, se apoyan a grupos islamistas vinculados a Al Queda para desestabilizar lo que corresponda o iniciar guerras civiles muy cruentas.

Resulta intolerable la intromisi√≥n occidental y judeo-cristiana, o como se permite sin rechistar un golpe de estado en Egipto, golpe de estado con toda la cuerda dada, y no se dice nada en contra de masacres y asesinatos masivos si estos los perpetran los aliados o s√°trapas a sueldo de los estados OTAN. La crueldad y el racismo de los mandatarios y mandatarias occidentales no tiene medida, por lo que lo √ļnico que pretenden es controlar el tr√°fico energ√©tico y petrolero, defender al estado de Israel, y consolidar su poder militar mundial al objeto de defender sus intereses, es decir los de sus plutocracias ¬ŅSi no porque partidos hermanos de la Hermandad Musulmana egipcia en unos estados son aliados y en otros enemigos? ¬ŅQu√© diferencias existen entre los partidos gobernantes en Marruecos, T√ļnez, Turqu√≠a y hasta ahora en Egipto? Ninguna.

Occidente ya ha bombardeado y/o destruido Irak, Afganist√°n, Libia, Siria y ahora Egipto. Los verdaderos culpables de incitar tanta muerte, destrucci√≥n y asesinatos son dirigentes cristianos occidentales, liberales y que viven y gobiernan en ‚Äúdemocracias‚ÄĚ. Tras enfrentamientos √©tnicos y tribales o pol√≠ticos entre √°rabes, al final aparece la mano negra judeo-cristiana. La impronta de las cruzadas no ha desaparecido.

Pero al objeto de lograrlo, lo primero es pacificar el frente interno y controlar, enga√Īar y comprar la dignidad de los propios pueblos y clases trabajadoras y populares occidentales y europeas de forma particular. La Uni√≥n Europea y su gobierno de eur√≥cratas en Bruselas no es una democracia. Un parlamento sin funciones y una legislaci√≥n pro-capitalista y privatizadora, que declara ilegales incluso pol√≠ticas socialdem√≥cratas consecuentes y de control estatal de la econom√≠a, no es sino un r√©gimen autoritario encubierto, es decir (hablemos claro de una vez) liberal.

Las terribles mentiras y deformaciones de todos los medios p√ļblicos, privados y medio-pensionistas occidentales es terrible. La ignorancia o incultura de supuestos expertos en pol√≠tica internacional, aut√©nticos charlatanes vendedores del b√°lsamo de Fierabr√°s, mercenarios sin escr√ļpulos, es igual de sanguinaria y falsa. O bien son talibanes cristianos y propagandistas pol√≠ticos pro-capitalistas y judeo-cristianos furibundos y dogm√°ticos. Liberales autoritarios.

Cuando se contempla este panorama cada vez se echa más en falta la V Internacional Socialista y de los pueblos oprimidos del mundo. Comenzando por los pueblos de Europa y siguiendo por todos los de la madre tierra. A la geo-estrategia capitalista e imperialista solo se le puede responder con una estrategia internacionalista. Esto a partir de los Foros Sociales Mundiales quedó muy claro. Pero hay que profundizar más y organizarse mejor. Habiendo fallecido Hugo Chávez, tal vez Evo Morales debiera retomar la idea.

No nos enga√Īemos: necesitamos en medio de tanto recorte, agresi√≥n, empobrecimiento y sufrimiento volver a coordinarnos las fuerzas sociales, democr√°ticas y transformadoras del mundo. No solo ya de Europa. Tambi√©n en Europa. En el estado espa√Īol el asunto es obligatorio y de extrema necesidad.

Acerca del Frente Amplio y su puesta en marcha. Programa

Es noticia la voluntad de muchas fuerzas pol√≠ticas y sociales, as√≠ como de grupos de personas, acerca de la imperiosa necesidad de construir un bloque social de progreso y de avance al objeto de frenar las pol√≠ticas neoliberales y austericidas que las clases populares en el Reino de Espa√Īa soportamos y sufrimos.

La historia nos ense√Īa que, en tiempos de graves crisis y posibles cambios, las fuerzas progresistas y obreras del Estado Espa√Īol, siempre -al menos desde que existen sindicatos y partidos- se han unido. As√≠ ocurri√≥ con la Huelga General de 1917, primera huelga general espa√Īola y que sum√≥ a CNT y UGT, pero tambi√©n al PSOE de entonces -muy diferente del actual- y a fuerzas republicanas, que constituyeron una especie de frente pol√≠tico de apoyo, ante la profunda crisis social y lo podrido del corrupto r√©gimen mon√°rquico del Pacto del Pardo. Posteriormente, en 1931 las fuerzas republicanas burguesas y las obreras volvieron a unirse, no sin algunos problemas, al objeto de alcanzar la implantaci√≥n de la II Rep√ļblica, en el llamado Pacto de San Sebasti√°n.

Con el Frente Popular de 1936 nuevamente surgi√≥ esta alianza, y convivieron partidos burgueses republicanos, los socialistas y los todav√≠a muy minoritarios comunistas. Tras el fracaso del movimiento insurreccional de 1934, que en Asturias fue una revoluci√≥n, hab√≠a que lograr ahora en la urnas frenar a una derecha antirepublicana y protofascista. La Rep√ļblica no pod√≠a seguir en manos de la CEDA. En ese Frente convivieron liberales de la √©poca, republicanos burgueses y fuerzas obreras. Por eso, cuando ahora hay personas que plantean un Frente Popular y/o Amplio, y lo plantean desde la hegemon√≠a de tal idea, grupo o fuerza, se equivocan. Un frente popular se construye desde la igualdad y la inclusi√≥n, no desde la exclusi√≥n. El frente de 1936 lo fue de republicanos y de antifascistas. El de hoy, pienso, lo debe ser junto a fuerzas pol√≠ticas de izquierda transformadora, de antineoliberales y tambi√©n de dem√≥cratas y de alternativos al r√©gimen y, por supuesto, de republicanos.

En 1936 hab√≠a una situaci√≥n, ahora otra, pero en el fondo la misma idea: defender la libertad, la justicia, el reparto y el progreso social. La frontera debe ser el oponerse a la corrupci√≥n y al r√©gimen corrupto de 1978 que a estas alturas, incluso nada tiene que ver ya con la transici√≥n inicial. Debe ser el bloque unitario amplio, c√≥modo e inclusivo, si, pero coherente tambi√©n. Lo √ļnico pues que debe ser cumplido, respetado y obligatorio, es el programa. El programa debe ser la base y el acuerdo previo, y en el hay temas clave como el de la deuda o el fin de las pol√≠ticas de recorte social, as√≠ como de subvenci√≥n de los bancos privados. Pero tambi√©n de construir un nuevo paradigma econ√≥mico, la prioridad del empleo, as√≠ como a implementar la renta b√°sica y una profunda y verdadera reforma fiscal y financiera, pero al objeto de controlar la econom√≠a y las oligarqu√≠as que dominan el reino. Es decir, debe ser un programa antiolig√°rquico y de reparto, con la inmediata supresi√≥n de las contrarreformas que, tanto el PSOE como el PP, han implementado a lo largo de la llamada crisis.

Sin olvidar los aspectos políticos que pasan por recuperar las libertades, e iniciar un nuevo pacto constitucional destituyente y dotarnos de una nueva ley electoral.

Pero no lo lograremos si de por medio hay descalificaciones. El invento nefasto de que querer gobernar para introducir cambios reales es un paso al centro, es sencillamente suicida. Adem√°s, todas y todos tenemos el mismo derecho a reclamar el frente amplio. Todos tenemos derecho a proponer la unidad ante las elecciones europeas, concretada en una candidatura unitaria ya. Unas elecciones que ser√°n una oportunidad maravillosa para agrupar fuerzas y tener una victoria moral, incluso efectiva frente al bipartidismo.

Para construirlo -el frente amplio- no da√Īarnos ser√° bueno. No decir y t√ļ m√°s. Tampoco lo de vamos a unirnos en la calle y ya veremos, dicho eso por personas que ocupan puestos de responsabilidad en gobiernos presididos por el PSOE resulta c√≥mico. Es decir, vamos a no meter el dedo en el ojo y a agrupar e incluir. Partiendo del hecho de que nadie deseamos ser compa√Īeros de viaje y sabiendo que ciertas bolsas de votos en la abstenci√≥n solo podr√°n ser recuperadas por personas que sean de la confianza de ese voto de defraudados y defraudadas.

No estoy dando consejos a nadie. Estoy a las claras expresando mi opinión, con libertad como siempre. Pero como persona de izquierdas, permítaseme que también exprese, desde las ideas de clase y de transformación social y socialista, lo siguiente:

Desde tiempos de la primera Internacional, las fuerzas del movimiento obrero -y lo que ahora llamamos tambi√©n ciudadano o de las clases subalternas- tienen un programa m√°ximo, es decir el socialismo; o lo que es lo mismo, la sociedad sin clases y ni explotados, ni explotadores, hecho este en el que los socialistas -los que los somos, no confundir con socioliberales- y todas las familias procedentes del¬†tronco com√ļn de la primera internacional, coincidimos. As√≠ como un programa m√≠nimo. Este programa lo es de transici√≥n, y al objeto de solucionar los males y la explotaci√≥n que la clase obrera sufrimos y las clases populares en su conjunto igualmente.

Ahora, en estos tiempos, este programa se define mayoritariamente como antineoliberal. Nuestro principal problema es la desconfianza y el sectarismo. Tambi√©n las peleas entre hermanos y hermanas proletarias, que seg√ļn Marx es un concepto tambi√©n de ideas y de alianza, no solo de cuna. Resulta curioso como muchas personas en lugar de alegrarse de que surgan iniciativas tendentes a engrosar las filas de los dispuestos a enfrentarse al sistema, aunque sea solo comenzando por un programa m√≠nimo, se enfaden y les recriminen siempre algo. Les exijan algo as√≠ como el programa de perfecci√≥n. Hab√≠a gente que criticaba a Salvador Allende, un socialista, por ser dec√≠an muy moderado, y la derecha le organiz√≥ un golpe de estado y Allende muri√≥ defendiendo la legitimidad de la Unidad Popular. No es pues el que se cree m√°s radical el que lo es, sino el que con su acci√≥n y difusi√≥n de las ideas provoca al opresor y consigue mejoras sustanciales para las clases pobres, como hizo Hugo Ch√°vez con un programa de tr√°nsito hac√≠a el socialismo.

Por tanto, en lugar de dudar, construyamos. Adem√°s no podemos decir que nosotros -ciertos movimientos y ciertas personas- somos lo nuevo y otros lo viejo. Lo viejo es el liberalismo y lo nuevo, lo que est√° por llegar, el socialismo.

Tambi√©n hay que ser impacientes, si, pero para organizarnos frente al r√©gimen corrupto que sufrimos en el estado espa√Īol y frente a la dictadura de los mercados -que muchas llevamos m√°s de doce a√Īos denunciando, siendo Ramonet el autor de este t√©rmino- as√≠ como frente a la tiran√≠a de la deuda y el objetivo de d√©ficit, preceptos ambos que el art√≠culo espureamente modificado de la Constituci√≥n impone, es decir el 135. Todas y todos no podemos pensar igual, pero si estamos de verdad por un frente popular, por un frente de izquierdas deberemos coincidir. Las v√≠ctimas de la crisis no podemos esperar m√°s.

Tampoco olvidemos el internacionalismo y la ubicación de este Estado en el panorama internacional. Posición de fuerza ante la Unión Europea y debate sobre el euro y sus profundas negatividades. Alianza social y antineoliberal con el Sur de Europa. Defensa de la soberanía tanto popular como estatal. Mirada hacia América Latina, pues entre otras muchas consideraciones de tipo político y afinidad ideológica, los necesitamos. Eso, programa.

Solidaridad con el pueblo humilde y trabajador y los socialistas de Venezuela

No me gustan los panegíricos, no me gusta adular. Pero no soporto la violencia fascista y racista de la oligarquía venezolana.

Tampoco soporto las mentiras de sus amigos los grupos de presi√≥n y comunicaci√≥n, y la derecha y extrema derecha espa√Īola, que sin excepci√≥n est√°n silenciando los asesinatos y violencia del caprilismo y la derecha venezolana.

Las elecciones han demostrado que Maduro y el PSUV tienen mucho trabajo por delante, y que adem√°s¬†muchos¬†soci√≥logos¬†y polit√≥logos coincidimos en que se ha dise√Īado una mala campa√Īa. Maduro ten√≠a que haber sido m√°s √©l mismo y no la sombra de Ch√°vez. El presidente Ch√°vez es irrepetible y √ļnico. Ahora sigue el proceso y el tr√°nsito hacia el socialismo. Ahora se trata de un proceso colectivo, y eso es m√°s¬†dif√≠cil.

El Presidente Maduro tiene potencial, pero lo debe desarrollar y demostrar. Nunca un cambio -y m√°s si es frente a los poderosos- es f√°cil. Recordemos a Salvador Allende o a la II Rep√ļblica Espa√Īola.

Las socialdemocracias europeas nunca han molestado a las¬†oligarqu√≠as, por eso han tenido gobiernos m√°s tranquilos. E incluso a pesar de ello, por ejemplo en el reino de Espa√Īa se han gastado muchos millones en derribarlas. Pero si algo est√° demostrando la oligarqu√≠a venezolana es que es fascista y que ya ten√≠a preparada de antemano esa reacci√≥n. No¬†triunfar√°n¬†a pesar de sus algaradas y¬†cr√≠menes.

Cuando lo que se cuestiona es el poder y el poder econ√≥mico, es decir la democracia econ√≥mica y avanzar hacia el reparto, entonces las¬†burgues√≠as¬†amenazadas¬†reaccionan con violencia, dando golpes de estado si hace falta. En Venezuela hab√≠a uno preparado, pero ha fracasado. Una Venezuela gobernada por socialistas es una garant√≠a para los pobres del mundo, por eso todas las derechas y oligarqu√≠as se han volcado en EE.UU. y en Europa a defender a la derecha pro-imperialista venezolana. Pero ¬ŅQue pueden hacer un grupo de potencias decadentes y con una profund√≠sima crisis capitalista, adem√°s de causar dolor? Nada ya, mal que les pese.

Por todo esto, todas las izquierdas mundiales deben apoyar con decisión a sus hermanos y hermanas venezolanas.

Esto tambi√©n es una lecci√≥n en el estado espa√Īol, para los que afirman que ya no existen las izquierdas y las derechas. Esa falacia la han desmontado del todo siete cr√≠menes en Venezuela. Siete personas asesinadas por ser socialistas -eso si, socialistas, no socioliberales, ni¬†terceras-v√≠as¬†ni otras zarandajas. Tambi√©n ha demostrado que las oligarqu√≠as har√°n cualquier cosa por defender sus privilegios de casta y de clase. Esto forma parte de la lucha de clases mundial.

Lo que nos hace falta es¬†recuperar¬†en nuestro estado espa√Īol la esperanza, la ilusi√≥n por el cambio, los valores y crear una amplia convergencia de los de abajo.

En Venezuela, las clases altas desprecian a los humildes -a los de abajo- hasta limites insospechados. La mayor parte de los periódicos y canales de televisión son privados y antichavistas: Que se deje ya mentir, pues esa es la fuerza de la oligarquía incluso por allí. Televisiones y periódicos de la oposición capitalista que intoxican diariamente y a pesar de ello, de no estar ya el llorado Chávez, Maduro ha ganado.

En Europa, en el reino de Espa√Īa tambi√©n nos¬†desprecian. Nos roban y agreden. Pero tambi√©n hay personas humildes, pobres que votan a las derechas y se creen sus mentiras por miedo, por ignorancia, por sumisi√≥n, aunque tambi√©n por falta de alternativas y de mensajes claros, comprensibles e ilusionantes.

Mirad la que están liando con los escraches. Son pacíficos, pero no soportan a la chusma ante sus casas cómodas y calientes, sin amenaza de desahucios, o con una hipoteca que les pagamos entre todas y todos. Pues si eso pasa con los escraches, cuando los de abajo, los progresistas, las izquierdas, los y las socialistas que lo son y creen en el reparto y están dispuestos a enfrentarse a los bancos, ganemos las elecciones y gobernemos, el camino también será duro, difícil y complicado. Por eso las izquierdas transformadoras políticas y sociales del sur de Europa nos hemos de unir y coordinar para las luchas y para alcanzar los gobiernos.

Mi solidaridad con el pueblo trabajador y bolivariano de Venezuela. Mi solidaridad con la democracia y el socialismo venezolanos. Mi deseo de que Nicolás Maduro sea él mismo. Los hijos de Chavéz somos todos, por lo cual le pido fuerza, reparto, afianzamiento del poder popular y participativo y de un proceso de cambio colectivo.